CAPÍTULO XX

— Baja esa varita Potter.

Giró la cabeza justo en el momento que todos los demás lo hicieron, ante él se encontraba un joven que en su vida había visto, aunque al estudiarlo más a detalle se asustó por el evidente parecido que ambos tenían. Podían pasar como hermanos. Era extraño.

Ron, que en ese momento seguía pasmado por la impresión de ver a la que por años creyó muerta, pareció salir de su trance e inmediatamente apunto con su varita al recién llegado mientras él, hacía lo propio con Malfoy.

— ¿Quién demonios eres? Esto no es asunto tuyo, lárgate de aquí.

No tenía mucho sentido que un mago desconocido se apareciera de la nada en la casa de Hermione, era raro que un mago estuviera ahí cuando la misma Hermione le había jurado que para ella la magia no era más que un mito. Rápidamente dirigió una mirada a la castaña, al ver la sorpresa e incredulidad grabada en su rostro supo que en efecto aquello para ella también era una sorpresa.

— No me voy a ninguna parte, ahora, baja esa varita y regresa por donde viniste.

La respuesta del desconocido le arrancó una carcajada.

— No tienes idea de con quién estás tratando, así que ahórrate tu complejo de héroe y vete de aquí, es tu última oportunidad.

En la habitación eran ellos dos los únicos que hablaban, Hermione y Draco parecían estar en trance viendo con incredulidad a aquel joven, mientras Ron, con su conocida determinación de auror, no bajaba la guardia ante aquél mago.

— Pocas veces he escuchado palabras tan arrogantes de ti Harry Potter, los años te han cambiado.

No pudo evitar enarcar una ceja al escuchar tal respuesta; estudio un poco más el rostro de aquel desconocido, tal vez era alguien que conoció en su juventud. Bastaron segundos para reafirmar el hecho de que no lo conocía.

— El tiempo y la vida te cambian mi joven amigo.

Sonrió de medio lado sin emoción alguna, al momento que esas palabras salieron de sus labios dedicó una rápida mirada a Hermione, la cual, despegó la vista del recién llegado para verlo directamente a los ojos.

Ver el dolor en aquellos castaños ojos no le ayudo demasiado, sentía unas ganas absurdas de atravesar la habitación y abrazar a Hermione. Fue un segundo, sólo un segundo en el cual él bajo la guardia, pero eso fue suficiente.

Inesperadamente escuchó a lo lejos como un hechizo era pronunciado, un rayo de color violeta que iba directamente hacia él; se dio cuenta demasiado tarde del ataque de aquel mago, no iba a alcanzar a cubrirse…

Fue entonces que un empujón lo quito del camino de aquel hechizo, levantó un poco el rostro, sólo lo suficiente para ver como Ron regresaba a su posición y comenzaba el ataque hacia aquel hombre. Una lluvia de hechizos comenzó. Instantes después vidrios, polvo y tierra comenzaron a esparcirse por el lugar, todo esto a consecuencia de los hechizos que golpeaban en las paredes. Escuchó un grito, mismo que no fue notado por Ron y su atacante, ellos estaban demasiado entretenidos luchando. Levantó el rostro y en ese momento vio como Hermione gritaba presa de un auténtico terror, mientras Malfoy, con la boca abierta por la sorpresa veía el espectáculo que se desarrollaba frente a él en ese momento.

Hermione desvió su vista hacia él una vez más, fue en ese momento que lo supo, ella iba a huir de ahí. No lo podía permitir.

Se puso rápidamente de pie mientras Hermione que tomaba el brazo de Malfoy con fuerza lo obligo a correr. Los vio huir por uno de los pasillos de aquella casa, a sus espaldas el duelo entre Ron y aquel mago seguía sin descanso. Él, una vez que estuvo completamente de pie corrió hacia la dirección donde había desaparecido Hermione, tenía que llevársela de ahí, tenía que mantenerla a salvo, ya que algo le decía que aquel mago que en ese momento destrozaba junto con Ron, la casa de Hermione, era uno de los causantes de sus memorias perdidas.

Escucho una puerta azotarse, rápidamente se dirigió hacia aquella habitación y con un hechizo simple abrió la puerta de par en par, apenas entro en la habitación supo que ésta le pertenecía a Hermione; tenía ese toque que por años conoció en su castaña amiga. En ese momento ella y Draco trataban de huir por la ventana, escucho como Malfoy le preguntaba a Hermione que demonios estaba pasando, Hermione, le chillaba que dejara de hablar y huyera de una buena vez.

Fue entonces que él entró; cuando Malfoy lo vio parado en la puerta abandono todo intento de huir y se colocó protectoramente entre él y la castaña. Aquel instinto sobreprotector logró que una carcajada amarga escapara de su pecho. Era increíble las ironías de la vida, hace unos años era el mismo Malfoy quien atacaba a Hermione, ahora era él, quien se interponía en entre un atacante y la chica. Sin duda, Lucius Malfoy estaría revolcándose en su tumba en ese momento. Ante su sorpresa, Malfoy tomo una de las lámparas que estaban cerca de ahí y lo amenazó con ella. Él no pudo evitar reír, era tan patético.

Apunto con su varita hacia aquel hombre que los había engañado a todos; porque sí, todos, incluido él creyeron que el heredero de los Malfoy había muerto.

— Lárgate de aquí si no quieres meterte en un lío peor en el que estás.

Una vez más no pudo evitar reír de la patética valentía del joven.

— ¿Lo estoy? A mí me parece que no.

Una sonrisa burlona apareció en el rostro del rubio, Hermione, en ese momento se escondía detrás del que por años considero su hermano y evitaba mirarlo.

— A mí me parece que estamos en igualdad de condiciones, no es que tu maldito palo de madera pueda hacer mucho.

Aunque estuviera en peligro, lo arrogante y prepotente no se le quitaba a aquél desagradable rubio. Hizo una mueca.

— Yo no diría eso si fuera tú.

Sin esperar respuesta alguna apunto con decisión al rubio.

Levicorpus.

Apenas pensó en el hechizo, el menor de los Malfoy ahogando un grito de sorpresa se elevó por los aires dejando a Hermione expuesta.

— ¡Pero qué demonios!

Malfoy, pataleaba y gritaba. Hermione, que en ese momento se quedó expuesta veía sin poder creer que su hermano, estuviera elevado por los aires.

— ¡Bájame de aquí! ¡Qué clase de maldita broma es ésta! ¡Jean, lárgate de aquí! ¡Huye!

Hermione al escuchar la voz de Malfoy, parpadeo y pareció salir de su trance, él la vio tragar saliva y ver desesperadamente hacia los lados, en busca de una salida. Que Hermione quisiera huir de él le dolió, y mucho.

— Hermione…

— ¡No me digas así!

La castaña fue avanzando hacia atrás huyendo de él, avanzó hasta que su espalda choco con la pared y no tuvo hacia dónde huir, él, avanzaba lentamente hacia ella, no quería asustarla, no quería que huyera de él.

— ¿Hermione? ¿Qué maldita broma es…?

— ¡Silencio!

Lanzó el hechizo a Malfoy, logrando que éste se quedara mudo y llevara sus manos a su garganta, tratando inútilmente de hablar mientras seguía pataleando y luchando por liberarse.

Hermione, le lanzó una mirada de auténtico terror al rubio.

— ¡¿Qué demonios le hiciste?! ¡Bájalo de ahí! ¡Déjalo en paz!

La castaña corrió hacia el rubio y comenzó a brincar, tratando de alcanzarlo; por supuesto no pudo lograr mucho. Él, sin poder decir palabra alguna se quedó viendo como su amiga le decía al rubio que todo iba a estar bien; escuchar aquello logro que el enojo se apoderara de su sistema.

Ella no tenía por qué preocuparse por Malfoy, ellos no eran hermanos, ellos deberían de odiarse. Apretó los puños con fuerza y con dos grandes zancadas llegó al lado de Hemione, tomando por sorpresa a la castaña, la tomo por la espalda y haciendo uso de toda su fuerza trato de mantenerla quieta, mientras Hermione pataleaba y chillaba que la dejara en paz.

Fue en ese instante y mientras Hermione le daba un codazo en la cara que la puerta se abrió con un sonido seco. Sorprendido levantó la vista y se topó con Ron, que con un corte en la mejilla y respirando entrecortadamente le pregunto qué es lo que hacía.

— Trato de calmarla.

Casi había olvidado que más allá de aquellas puertas estaba el pelirrojo luchando con alguien. Estaba por preguntar si había acabado con él cuando se escuchó un sonido muy fuerte, allá, donde Ron había estado peleando.

— ¡Maldición! Creo que ya despertó. Tenemos que irnos de aquí Harry.

Estuvo de acuerdo con su amigo, tomó con más fuerza a Hermione y la alejó del que ella creía era su hermano. Ron, le dedicó una mirada cargada de preguntas.

— Te lo explicaré más tarde.

El pelirrojo asintió, pero aun así seguía lanzándole miradas nerviosas a Malfoy que en ese momento se retorcía como gusano en el aire, y hacia Hermione, que seguía luchando por liberarse, gritándole cosas que jamás creyó escuchar de su castaña amiga.

— ¿Qué hacemos con…?

Antes de que Ron pudiera hablar, el ruido que habían escuchado hace un momento se escuchó con más intensidad; sabía que no tenían tiempo que perder, tomó a Ron por el brazo mientras se concentraba en su casa; antes de desaparecer por completo desencantó a Malfoy, que con un sonido seco cayó al suelo quedando inmediatamente inconsciente; antes de desaparecer lo último que vio y escucho, fue como aquel desconocido llegaba a la puerta y los veía desaparecer, creyó escuchar un "Hermione", pero no estaba seguro. Ahora no importaba, ahora que tenía de nuevo a Hermione, nada de eso importaba… al menos por el momento.

-OOOoooOOO-

— ¡Crucio!

El pequeño e insignificante elfo chilló de dolor justo en el momento que su maldición le dio de lleno en el pecho.

— ¡¿Dónde demonios está mi hermana?!

El elfo grito aún más fuerte, vio cómo su deforme boca se cerraba con fuerza; era obvio que su maldita hermana le había ordenado ocultarle su paradero, pero, no lo iba a lograr; ella le iba a sacar la verdad aunque se estuviera todo el día en la mansión Malfoy torturando a aquella estúpida criatura.

— ¡Dime dónde está!

Un chillido más que fue como música para sus oídos. Bajó la varita y se paseó nerviosa por el salón. Tenía que encontrar a su hermana; las últimas semanas había sido ella la que la estuvo evitando, la verdad era que necesitaba pensar. Desde que descubrió que la estúpida sangre sucia estaba con vida no había parado de buscarle una explicación lógica a aquél asunto; después de mucho pensar sin llegar a una respuesta, supo, que era hora de que Narcissa Malfoy le diera unas cuantas explicaciones. Porque había sido ella la que había jurado que había visto morir a la mocosa; si ahora Granger estaba con vida… eso quería decir que su hermana les había mentido a todos.

Apretó los puños con furia contenida.

Esperaba que todo aquello tuviera una explicación, ya que de no ser así, que Narcissa fuera su hermana no la iba a detener para hacerla pagar.

— ¡Habla de una maldita vez!

El elfo gritó una vez más, y entonces para su mala suerte aquella criatura perdió la consciencia. Furiosa, y sin importarle nada dio una patada a aquél estúpido ser.

— ¡Maldito seas!

Estaba por abandonar la mansión cuando escucho un ruido en la puerta. Sabía que era su hermana. Una vez más pateo al elfo, éste por la fuerza de su patada fue a parar a un rincón del salón; ella caminó un poco hasta sentarse en uno de los sillones, solamente tenía que esperar.

Con varita en mano espero que aquella puerta se abriera, escuchaba voces, al parecer su hermana no venía sola. Sabía que tenía que irse, no le convenía para nada que alguien supiera que ella, una fugitiva de Askaban, tenía entrada libre en aquella mansión que los aurores ya habían registrado en más de una ocasión. Se levantaba del sillón y se disponía a huir cuando escucho la voz de su hermana con más claridad.

— ¡Por qué no lo detuviste! ¡Era tu maldita tarea mantenerlos a salvo!... ¡No me importa lo que pase con ella! ¡Mira cómo está él! ¡De suerte el estúpido de Potter no lo mató!

Escuchar el nombre de Potter, fue suficiente para que ella se quedará ahí, eso, aunado al hecho de que su hermana estaba completamente fuera de sí, basto para que no se moviera ni un centímetro de dónde estaba.

Un hombre le contestó a su hermana, pero como hablaba en un tono más bajo, no pudo entender lo que decían. Escuchó unos pasos; ellos se acercaban. Tomo aire levantando su varita, quién fuera el acompañante de su hermana, iba a morir en aquel momento. Fue entonces que la puerta se abrió de golpe, por ella entraron tres personas. Una de ellas inconsciente en brazos de otro.

Abrió los ojos a causa de la sorpresa, su mandíbula se abrió de par en par y fue incapaz de cerrarla; incluso bajo su varita. Ahí, frente a ella y aún sin notar su presencia se encontraban su querida hermana, el retrasado de Longbottom, y en sus brazos traía un chico que ella creyó muerto por nueve malditos años.

Draco Malfoy.

Fue perfectamente consciente de como la furia se apoderaba de cada célula de su cuerpo, sintió el odio subir por su garganta… sintió el fantasma de la traición burlarse de ella; a su cabeza llegó aquella conversación que tuvo con aquella mujer que por años considero hermana… ahora ya no lo era, ella le había mentido… ella la había engañado.

Draco, está muerto.

Fue como si se lo estuviera diciendo una vez más, convoco a la perfección aquél recuerdo, aun podía ver el dolor y las lágrimas en los ojos de su hermana… todo había sido una maldita mentira.

En su cabeza, todo encajo como las piezas de un rompecabezas; era por eso que la maldita sangre sucia estaba con vida; si Draco no había muerto a manos de la mocosa, entonces ella tampoco había muerto…. Su hermana la había engañado, había engañado a su señor.

En ese momento, su respiración se volvió irregular, de su boca salió un sonido extraño, era como un chillido y una maldición, fue hasta entonces que los otros dos imbéciles se percataron de su presencia; al momento que su hermana se giró hacia ella y la vio, pudo ver el pánico en sus ojos.

— ¡Bella, que… que…!

Pero no se detuvo a escuchar las palabras de su maldita hermana, sentía las ansias de matar en su pecho, levantó la varita y la tomó con fuerza; sin importarle que aquella que la veía aterrada, compartía su misma sangre, sin piedad alguna lanzó la maldición asesina contra ella.

Narcissa lanzó un grito de miedo puro, su hechizo se estampo contra la pared; no le había dado.

Grito una vez más y corrió hecha una furia hacia ellos. Pero al parecer su ataque había sacado de su trance a su hermana y al otro inútil. Ya que apenas comenzó a correr hacia ellos, el maldito de Longbottom corrió con el cuerpo de Draco entre sus brazos mientras Narcissa le gritaba que pusiera a salvo a su hijo.

Mas maldiciones salieron de sus labios, para esas alturas Narcissa ya había sacado su varita y se defendía de sus ataques, pero no le iba a ganar, ella nunca le había podido ganar; ella iba a matar a su maldita hermana por mentirosa, por engañarla… por hacerle creer por nueve años que había logrado matar a la sangre sucia y había perdido a su hijo.

— ¡Bella, escúchame!

— ¡Eres una maltita mentirosa Narcissa! ¡Una maldita mentirosa!

Un mueble paso rozando su cabeza, rayos que salieron volando por todo el lugar, por más que quería avanzar su hermana le había puesto un sinnúmero de obstáculos impidiéndoselo, ella hacía lo propio tratando de matar a la gran señor Malfoy, en un descuido de su parte, Narcissa le lanzó una lluvia de objetos, mismos que simplemente le fue imposible esquivar. Uno de ellos le dio de lleno en el pecho derribándola de espaldas. Grito histérica y furiosa.

— ¡Me la vas a pagar Narcissa, esto no se va a quedar así!

Pero fue demasiado tarde; escucho como su hermana salía disparada hacia la puerta. Se había escapado.

Quito los pedazos de madera de aquel maldito mueble de su pecho, grito con furia mientras maldecía en voz baja; aquello simplemente no podía estar pasando… ¿Qué demonios había hecho su hermana? ¿Por qué le había mentido a ella?

Grito una vez más mientras se levantaba, dejándose llevar por el enojo destrozo todo a su paso, sabía que no tenía caso seguir a la bruja, a esas alturas ya estaría escondida. Respiro entrecortadamente tratando de tranquilizarse, tenía que pensar, tenía que encontrar las respuestas por ella misma, ya que al parecer su querida hermana no se las iba a dar.

Apretó los puños con fuerza; se sentía traicionada… humillada… dolida. La única persona en la cual confiaba le acababa de clavar un puñal por la espalda, pero, lo iba a pagar, lo iba a pagar y muy caro. Y ella sabía cómo hacerlo… si bien era cierto, la muerte de Draco había sido un invento, cuando ella terminara con el rubio, su hermana sabría en verdad lo que era perder a un hijo.

— Me la vas a pagar Narcissa Malfoy, tú y tu maldito bastardo me la van a pagar.

-OOOoooOOO-

Sólo cuando aterrizaron en la sala de Grimmauld Place se permitió soltar a Hermione.

La castaña seguía gritándole, maldiciéndolo en voz alta. Una vez que la castaña se dio cuenta que habían llegado y que él la había soltado, rápidamente se giró hacia él y sin esperarlo le golpeo la mejilla.

— ¡Por qué! ¡Qué le hiciste a mi hermano maldito enfermo! ¡Qué le hiciste! ¡Te odio! ¡Te odio Harry Potter!

Mientras decía esto la chica lo golpeaba en el pecho, él por supuesto no hizo nada por detenerla, pudo ver como Ron veía la escena entre asombrado y aterrado. Hermione no se percató de su presencia, una vez que se cansó de pegarle comenzó a llora como si su vida dependiera de ello, él abrió la boca para decir algo pero no pudo hacerlo, ya que en ese momento Hermione comenzó a correr alejándose de él.

No se molestó en seguirla, él sabía muy bien a dónde iba.

Como para confirmarlo, segundos después se escuchó un portazo.

Suspiro mientras se iba a tirar a uno de los sillones, se sentía cansado y mentalmente agotado. Llevo sus manos a su rostro donde las dejó por un buen rato mientras pensaba como arreglar las cosas con Hermione; no le convenía para nada estar peleado con la castaña. Sabía que parte de su enojo se debía a los pequeños e insignificantes hechizos que le lanzo a Malfoy, pero en verdad no pudo evitarlo. Cuando vio a Malfoy cara a cara lo primero que pasó por su cabeza fue hechizarlo, todo empeoro cuando vio con sus propios ojos la complicidad que compartían aquellos dos que por nueve años creyó muertos.

No le gustaba.

Se recostó en el sillón mientras veía a la nada; estaba perdido en sus pensamientos cuando un carraspeo lo trajo de vuelta a la realidad.

Tardo un segundo en darse cuenta que Ron seguía en aquella habitación y era él quién reclamaba su atención.

— ¿Qué pasa Ron?

— Yo… no sé… yo… ¿Es en verdad ella Hermione?

Su pelirrojo amigo le dedico una mirada cargada de completa incredulidad y miedo; él no lo culpaba, sabía que aquella verdad era muy dura de asimilar.

— Ya lo viste con tus propios ojos.

— Pero… Malfoy y ella…

— Ya te lo dije, creen que son hermanos.

Su amigo dibujó en su rostro una mueca de completa sorpresa, lo vio sentarse en el sillón que tenía enfrente de él y llevar las manos a su cabeza.

— Es mucha información, yo creí que ellos…

— Estaban muertos, lo sé. Al menos por parte de Malfoy yo creía lo mismo.

Y ahí estaba, aunque trato de no ser duro con Ron, ahí estaba el reclamo que por años él fue el único que siguió creyendo que su amiga seguía con vida. Vio como el pelirrojo enrojecía.

— Ahora veo que tienes razón.

Escuchó el tono nostálgico en la voz de su amigo y se arrepintió al instante de decirle aquello.

— Lo siento, no quise decir eso.

— Si, si quisiste, y te entiendo. Pero lo que no entiendo es cómo está eso de que Hermione piensa que Malfoy es su hermano y no recuerda su vida.

Se encogió de hombros ante la pregunta de su amigo, él también quería entenderlo.

— No lo sé, aunque con la aparición de hoy de aquél mago, supongo que tuvo algo que ver.

Ron, en ese momento llevó su mano hacia el corte que tenía en la mejilla.

— Sabía lo que hacía, aunque…

— ¿Aunque, qué?

— Aunque es hábil con la varita, parecía como si no estuviera seguro de lo que hacía, es extraño.

— Lo es.

Después de aquél intercambio de palabras todo quedo sumido en un absoluto silencio, fue, gracias a esto que pudieron escuchar como alguien parecía estar destrozando el piso de arriba. Él no hizo más que suspirar, Ron, con una ceja enarcada se puso de pie.

— ¿Qué fue eso?

— Hermione.

Al escuchar el nombre de su amiga, Ron, se estremeció. Al parecer aún no se hacía a la idea de que en efecto la castaña estuviera con vida y en ese momento destrozaba su habitación. Porque ahí es donde se había ido a esconder, a aquella habitación que un día había sido de él, pero desde hace semanas la chica ocupaba como suya.

Vio como Ron, inseguro, se debatía entre sentarse de nuevo o subir a ver a la castaña. Sabía que había sido muy poco el tiempo que la había visto, tal vez por eso aún no creía del todo que ella estuviera con vida.

— ¿Quieres hablar con ella?

— Yo… no sé… no estoy muy seguro.

Ron se sentó por fin en el sillón, con los nervios a flor de piel jugaba con sus manos mientras lanzaba miradas nerviosas a las escaleras. Él no pudo más que compadecer a su amigo.

Lentamente se puso de pie logrando que Ron lo viera sorprendido. Deposito una de sus manos en el hombro del pelirrojo y le dio unas pequeñas palmadas.

—Vamos, creo que lo necesitas.

— Pero…

— ¿Pero, qué?

— ¿Y si nos ataca cuando entremos? Tú viste lo molesta que estaba y yo no sé…

— No te preocupes por eso.

— ¿Qué no me preocupe? Harry, es Hermione de quién estamos hablando.

— Lo sé pero, no tiene varita ¿Recuerdas? Eso nos da un poco de ventaja.

— Yo que tú no estaría tan seguro.

Ante el murmullo de su amigo, no pudo más que sonreír y darle internamente la razón. Con o sin varita, Hermione Granger era de las mujeres más peligrosas y poderosas que había llegado a conocer.

-OOOoooOOO-

Arremetió contra todo lo que tenía a la mano.

Uno de los tantos libros fue a parar al otro lado de la habitación mientras aquella ropa que uso por todos esos días para dormir, volaba hacia el piso.

Estaba furiosa.

Y preocupada.

Aún podía sentir el nudo en su estómago, ese que sintió cuando vio cómo su hermano se elevaba por los aires; aún podía ver en su cabeza la mirada que le lanzó cuando aquello pasaba, era terror y preocupación lo que veía en aquellos ojos que conocía tan bien.

Sintió las lágrimas en sus ojos al recordar como Harry, lo había dejado caer al suelo sin consideración alguna. No entendía por qué el moreno mostraba ese odio hacia su hermano; no tenía sentido.

Las lágrimas se hicieron presentes una vez más y sin hacer nada por evitarlo se puso a sollozar. Necesitaba salir de ahí. Tenía que saber si su hermano estaba con bien, necesitaba respuestas… necesitaba saber porque Leo, aquél chico que por años considero su amigo y la persona más normal del mundo, ahora aparecía ante ella con una varita en mano, gritándole a la cara con este hecho que él no era la persona que ella conocía.

Él también le había mentido.

Perdió la fuerza en las piernas y fue a parar al suelo mientras llevaba una mano a su corazón. El dolor que emanaba de él era tan fuerte que estaba segura no podía aguantar más mentiras y traiciones. No entendía por qué todo eso le estaba pasando a ella, lo único que quería era su vida normal de vuelta, quería ser Jean Grey, aquella doctora con ese gran futuro por delante; ella, no quería ser Hermione Granger, la bruja a la que le habían robado sus memorias y al parecer todos podían mentir.

Se sentía traicionada, usada.

Se abrazó a sí misma en un intento de aplacar el dolor; era increíble que en pocas semanas su mundo se acabara de derrumbar por completo. Algo le decía que la única persona en la cual podía confiar, en ese momento estaba inconsciente en casa; su hermano Benjamín. Porque a ella no le importaba lo que dijera Harry, para ella era muy claro que el rubio no sabía nada de la existencia de aquél mundo que ahora venía a descubrir era real. Si bien era cierto al parecer su hermano había formado parte de él, no tenía idea de su existencia, y eso para ella era prueba suficiente de su inocencia.

Benjamín había sido una víctima como ella. No como Leo.

Al recordar como aquel chico que en un momento considero podía llegar a ser más que su amigo; entró en su casa apuntando con aquella varita del demonio, no pudo evitar sentir que el dolor aparecía con más fuerza.

Él le había mentido, todos le mentían.

Un grito escapó de su garganta mientras se puso de pie como pudo. En verdad necesitaba irse de ahí. Fue en ese momento que un golpe en la puerta llamó su atención. Alguien quería entrar.

— Hermione, ábreme.

Escuchar la voz de Harry no ayudo mucho a su causa. Él también le había mentido, él le había ocultado la relación que mantenía con la menor de los Weasley, había sido él quien había puesto su mundo de cabeza. Él había iniciado el declive de su vida. Al pensar en esto sintió como la furia aparecía.

Sin pensar demasiado, tomó uno de los libros que tenía a su alcance y lo lanzo con fuerza sobre la puerta.

— ¡Lárgate de aquí!

No quería verlo, no sabía cómo iba a reaccionar al ver aquellos ojos verdes.

— Hermione, yo…

— ¡Lárgate!

Escucho una maldición y después de esto silencio. Justo cuando empezaba a creer que estaba a salvo, la puerta se abrió con un golpe seco. Del otro lado de la puerta se encontraba Harry, que con una mueca que no pudo descifrar veía el desastre que había hecho en su habitación.

— Tardaré bastante en limpiar todo esto.

— ¡Vete de aquí, no te quiero ver!

Vio como Harry suspiraba, por un momento creyó que sus palabras le habían afectado.

— Lo supuse, pero, tienes que ver a alguien.

Estaba por gritarle que al único que tenía que ver en ese momento era a su hermano, pero, no pudo hablar, ya que en ese momento un pelirrojo entró a la habitación.

No esperaba ver a Ron Weasley tan pronto, aun cuando aquel día él había estado luchando con Leo en su casa, aun cuando aquella mañana lo había visto en el callejón Diagon. Ahora era diferente, ahora él sabía quién era ella.

Trago saliva y dejó de llorar cuando vio aquellos ojos. Estaban llenos de incredulidad, alegría, dolor, sorpresa y aunque no lo entendía; cariño.

— Her… Hermione.

El pelirrojo dio un paso hacia ella, pudo notar como el chico temblaba mientras estudiaba con cuidado su rostro, lo vio pasar su vista por todo su cuerpo, alargo una mano hacia ella, como queriendo tocarla, como, si con eso fuera a creer en verdad que ella estaba ahí, que ella no estaba muerta.

Ver aquellos ojos bajo todas sus defensas. Quería recordarlo, quería recordar a aquel hombre pero no pudo. En su mente no había nada. Era desesperante.

— Hermione ¿En verdad eres tú?

Trago saliva sin saber que contestar, ella no sabía si era aquella bruja que él consideraba su mejor amiga. Desvió la vista hacia Harry en busca de apoyo pero éste no le ayudo para nada. Se limitó a estar ahí de pie sin hacer nada.

— Yo…

Pero no pudo terminar de hablar, ya que en ese momento y sin esperarlo sintió el repentino abrazo de Ron. Sintió como sus fuertes brazos la rodeaban y la envolvían en un abrazo cargado de alegría y alivio. Sin saber qué hacer, automáticamente llevo sus manos a la espalda del chico devolviendo el abrazo. Se quedó helada cuando escucho un sollozó por parte del pelirrojo.

A sus oídos llegaban murmullos que no entendía del todo. Ron la abrazó con más fuerza y fue entonces que ella entendió sus palabras.

Él se disculpaba.

Se quedó de piedra al escuchar las disculpas por parte del chico, le pedía perdón por creerla muerta, por no cuidarla, por no buscarla esos nueve años, por aceptar su muerte tan fácilmente, por permitir que alguien le hubiera robado sus memorias.

Después de unos minutos Ron por fin la libero de su abrazo y al hacerlo tomó con cuidado su rostro entre las manos obligándola a verlo a los ojos.

— No puedo creer que estés aquí pero Hermione, te juro que las traeremos de vuelta. Vas a recuperar tus recuerdos.

Asintió sólo por hacer algo, le afecto mucho aquella promesa, le afecto demasiado ver los ojos hinchados por parte del que hace años, fue uno de sus mejores amigos.

El enojo que había sentido hasta hace un momento se esfumó, trato de sonreír un poco a aquél pelirrojo. Si bien era cierto no lo recordaba, sabía que en su tiempo había sido parte importante de su vida, y si él decía que iban a recuperar sus recuerdos le iba a creer, iba a confiar en él, porque eso, eso hacían los amigos.

-OOOoooOOO-

Los insistentes y molestos golpes en la puerta lo hicieron gruñir molesto, pensó incluso en tomar su vieja varita olvidada y maldecir a quien fuera que tocara de ese modo.

Negó con la cabeza mientras quitaba esas ideas de su mente. Había aprendido a vivir sin magia todos esos años; o al menos sin mucha magia. Aunque su uso con la varita había disminuido de manera considerable, aún se tomaba su tiempo para preparar aquella poción que tanta falta les había hecho esos nueve años.

Los golpes en la puerta continuaron, sin mucha prisa se acercó a la puerta y la abrió.

En ese momento y sin esperar invitación, Narcissa Malfoy entró como un huracán a la casa. Él, sin entender muy bien la actitud de la rubia se giró hacia ella exigiéndole explicaciones, pero, no había terminado de abrir la boca para hablar cuando alguien más entró en la casa.

Casi se cae de espaldas al ver aquello.

Neville, con cortes en la cara y el rostro bañado en sudor, cargaba a un inconsciente Draco que estaba más pálido de lo normal. Sintió como el latido de su corazón de disparaba mientras un viejo temor tomaba fuerza y se apoderaba de su sistema.

— ¿Pero qué…?

— Tenemos un problema Severus, un grave problema.

Mientras Neville depositaba sin mucho cuidado al heredero de los Malfoy en uno de sus sillones, él no pudo estar más de acuerdo con aquellas palabras. Aun sin saber bien lo que había pasado sabía que, en efecto, estaban en graves problemas.


Hola a todos! bueno eso es todo por hoy, espero que les haya gustado, gracias por seguir pendientes de la historia y por poner la historia en favoritos. Como vemos las cosas se están poniendo un poco mas interesantes... ahora todos se enteran de que Hermione y Draco no estaban tan muertos como pensaban, ya veremos que planea Bellatrix y como reacciona el mundo al saber esta verdad... espero sus comentarios, ya saben que son gratis.

Quiero agradecer especialmente a las personas que se tomaron el tiempo de dejar un comentario.

KOSKAORU: Primero que nada gracias por comentar, ahora, Harry se irá dando cuenta de que su relación con Ginny no va para ningún lado, poco a poco, veremos como reacciona la pelirroja ante esto. Eso de Hermione y Draco... xD no sé, todo puede pasar (?)

emily pineda: Muchas gracias por dejar comentario :) espero que el capítulo sea de tu agrado, un saludo.

saffuran: Trate de actualizar pronto xD siento que tarde mucho pero bueno, aquí tienes el capitulo, espero que te guste, saludos.

Helenil: Hahaha le atinaste en eso del magico (?) secuestro de Harry y Ron, la verdad era necesario que lo hicieran, necesito a Hermione con Harry para unas situaciones que pueden pasar en un futuro (?) xD espero que el capitulo te haya gustado, y que esa taquicardia en verdad sea algo bueno hahaha, un saludo y gracias por comentar :)

amy-tsubasa: Sin duda el capitulo pasado fue algo intenso, espero que así sean a partir de ahora, necesitamos acción xDD haha un saludo y gracias por comentar.

Drys-1: Draco esta más perdido que nadie, pero bueno, eso pronto se solucionará (?) haha aquí dejo el capitulo que espero te guste tanto como el pasado, un saludo y gracias por el comentario.

haher: Pues aquí esta la continuación, espero que sea de tu agrado, un saludo y gracias por comentar :)

maaru: Trate de no tardar un mes, de hecho tratare de que las actualizaciones sean más seguido, no quiero que se me infarten D: haha gracias por el comentario y por la paciencia! un saludo.

merylune: Ya vimos un poco de la racción de Ron, ahora esperemos a ver como reacciona Draco, porque ahora que esta con su querida madre y con Bellatrix asechando, pues se tiene que enterar, esperemos que lo tome bien D: un saludo y gracias por el comentario.

LaOdisea: Gracias por el comentario! hahaha Neville el sexy que se muere por su amiga Hermione xD ahora que la castaña sabe que le mintió las cosas se ponen feas para él, ya veremos como le va después de que Hermione se entere de toda la verdad haha, un saludo.

Nanny PGranger Evans Cullen: hahaha y tratere de seguir con esa emoción a partir de ahora, gracias por el comentario, un saludo para ti :)