Título: Hermoso Salvaje.

Traducido del original Beautiful Savage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage

Autor: Readingmama/Vampiremama

Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Otra vez gracias a todos los que comentaron, a los que me agregaron a sus favoritos, siguen la historia, y la están leyendo en este momento. Como ya había dicho, publicare de dos a tres veces por semana. Los 29 capítulos ya han sido terminados, pero me gusta hacer correcciones adicionales antes de publicar. Y los publicare todos a menos que me arroye un tren (o algo así)


Capítulo 3

Bella mantuvo su calma mientras trataba de decidir el mejor curso de acción. Despertar con un lobo mirándola le había hecho darse cuenta que tenía la vejiga muy llena. Empujó su trasero hacia atrás, presionando con fuerza contra la gloria matutina de Edward (1).

—Edward— dijo en voz baja pero con determinación. —Edward.

La respuesta de Edward fue un pesado brazo que se arrojó a si mismo sobre el abdomen de Bella y un par de círculos con la cadera contra su trasero. Si ella no hubiera estado aterrorizada, hubiera puesto los ojos en blanco ante la predictibilidad de los hombres.

El lobo empujó su hocico justo hacia su rostro, y antes de que Bella pudiera hacer otro sonido, sintió su cálida lengua lamer desde la barbilla hasta la frente. Estaba demasiado aliviada para ser asqueada y la tensión se liberó en una pequeña risita. El rebote de su cuerpo causo un gemido atrás de ella y un brazo se apretó sobre su vientre, que a su vez le hizo apretar las piernas juntas.

—Edward— dijo otra vez.

Esta vez se despertó por su voz. Aflojo la presión de su brazo pero no la soltó. En su lugar le acarició el cuello con su barbilla. Su respiración se volvió muy pesada, muy rápido, y antes de darse cuenta, Bella estaba tumbada de espaldas y Edward estaba a cuatro patas encima de ella.

La miró con obscura lujuria en sus ojos. Su pecho se subía y bajaba con su respiración y Bella se encontró entre una roca y un lugar duro (2), literalmente. Sacó el doloroso guijarro de su espalda y lo tiró a un lado.

Ella levantó la vista hasta el hombre cerniéndose sobre ella y reconoció para sí misma que era un hombre bien parecido. Esperó a ver lo que él haría, y cuando él no hizo nada, decidió tratar de salir de abajo de él. Podía decir por la mirada en sus ojos lo que él quería, pero parecía inseguro sobre cómo conseguirlo.

Tan pronto como Bella salió de abajo de sus brazos, se puso en sus manos y rodillas y empezó a arrastrarse hacia la puerta de la cueva; y fue entonces cuando supo cómo conseguirlo. Edward estaba atrás de ella rápidamente y presionó la parte superior de sí mismo en ella, causando que callera en su estómago. Edward hizo una mueca de dolor cuando aterrizó torpemente arriba de ella, confundido por el resultado de su intento de apareamiento.

Agarró sus caderas, sostuvo el final de su espalda arriba, y se frotó así mismo contra ella. Bella estaba en una parte avergonzada, en una parte excitada, y en tres partes realmente necesitando orinar. Trató de quitárselo de encima pero eso solo parecía excitarlo más. Sus largos brazos la sostuvieron es su lugar, sus manos justo debajo de sus axilas. Empujó y se frotó contra ella, frustrado de que no podía encontrar una manera de entrar.

Entonces vio su oportunidad. Él movió una mano hacia atrás y agarró la cintura de los pantalones pijama de Bella. Ella estaba llena de pánico ahora, esto ya no era un gracioso malentendido, esto iba a ser una violación en un momento.

—Edward, no— dijo firmemente.

Su tono fue suficiente para detenerlo. Ella miró detrás sobre su hombro, y él la miraba confundido.

—Nnnnooo.

Bella metió las rodillas bajo su cuerpo y se sentó en sus pies, con cuidado de no caer en la misma posición que lo puso en marcha. Una vez que estaba erguida, se giró.

—No— repitió y negó con la cabeza.

Él no entendía pero la confusión era suficiente para que se detuviera. Bella miró a su alrededor y notó que en algún momento cuando tenía su cara en la tierra, los otros lobos se habían ido. Se preguntó si ellos habían intentado darles algo de privacidad o si normalmente solo se levantaban y salían en la mañana.

Bella no pudo evitar comparar la situación con la que ella había tenido con Ben la noche anterior. Las intenciones de ambos hombres era la misma, pero Edward no sabía, y tal vez eso debería asustarla más pero se encontró en ningún a si misma nada cerca de lo aterrorizada que había estado con Ben. Se preguntaba si era por la confianza que la había dado a Ben. Él la rompió; pero Edward no había rotó nada, simplemente no se le había enseñado. Él era uno de sus lobos, pero ellos no contaban. ¿Quién sabía si Edward había visto a una mujer antes, si este era su primer intento de apareamiento? Bella estaba muy impresionada por su moderación. Solo por eso le dio a Edward la confianza que Ben con toda voluntad había desechado.

Bella levantó la mano, la palma frente a Edward y dijo: —quédate

Él inclinó su cabeza a un lado pero no se movió. Mantuvo sus ojos en él mientras se abría camino hacia afuera de la cueva. Bella caminó con brío hacia los árboles, después de que se había metido varios metros (3) entre los arbustos, dejó caer sus pantalones y se puso en cuclillas cerca de una roca, sujetándola para el equilibrio.

Dejó salir un suspiro de alivio y luego se puso de pie, solo para ver a Edward en el otro lado de la roca. Dejó salir un grito y dio un paso hacia atrás, su pie derecho revestido en un calcetín aterrizó en su pequeña trinchera. Bella hizo una mueca mientras ponía su pie afuera del lago Bella y Edward siguió su mirada hacia su pie. Su rostro se iluminó cuando sus labios se curvaron en una sonrisa burlona, y luego en una sonrisa completa.

Bella lo fulminó con la mirada pero lo siguió cuando él empujó su pierna. Mientras caminaba, se agachó y agarró su calcetín, quitándoselo y sosteniendo con dos dedos a una distancia prudente de su cuerpo.

En solo unos minutos, Bella se encontró de pie frente al lago. Se sumergió y puso su calcetín en el agua fría, enjuagándolo. Ella miro sus ropas y pensó que podrían ser lavadas después de todo el tiempo que paso en la tierra en los últimos días. El agua era muy tentadora pero no tenía forma de pedirle a Edward que le diera algo de privacidad. Era una petición casi grosera ya que él había estado completamente desnudo desde que se conocieron, pero Bella no estaba cómoda con su estado al natural como Edward lo estaba.

Se sentó en el borde del banco y colocó su calcetín mojado junto a ella para secarlo. Luego se quitó el otro y decidió enjuagarlo también. El sol los calentaría con suficiente tiempo antes de que ella los necesitara de nuevo. Edward llegó y se sentó a lado de ella, imitando su posición, las rodillas arriba y las manos apoyadas atrás de su cuerpo.

—Desearía poder saber de ti— Bella susurró.

Miró su rostro confundido y sacudió la cabeza. En el sol, su barba parecía incluso más roja y espesa. Se puso de nuevo en su posición normal, en pies y manos, y se movió mas cerca al agua. Sumergió su cara y luego la saco, sacudiéndola como un perro lo haría después de un baño. Bella rio y gritó cuando las gotas de agua salieron volando hacia ella, aterrizando en su piel. Edward se volvió hacia ella y rio.

—Lo hiciste a propósito— dijo con arrogancia.

Bella enrollo las piernas de los pantalones de su pijama y se levantó. Echando su suéter a un lado, se dirigió al agua, de manera que sus pies se mojaran, y luego con delicadeza pateo un poco del agua a Edward. Su cabeza se levantó y su rostro era ilegible. No estaba segura si él estaba consciente que esto era un juego, o si su naturaleza juguetona había sido malinterpretada. Bella esperaba no haberlo enojado.

Edward se abalanzó con su mano y lanzó un chorro de agua a Bella, empapando la parte inferior de sus pantalones y dejando manchas de humedad en su camiseta.

—Oh, no acabas de hacer eso— Bella dijo, caminando sigilosamente hacia él con una sonrisa en su rostro. Inclinándose le aventó un poco agua de un manotazo.

Entonces él se abalanzó.

Bella tuvo suficiente tiempo de cerrar su boca antes de caer al agua. El cuerpo de Edward aterrizo arriba del de ella pero se había ido de nuevo en un instante. Abrió sus ojos pero era incapaz de ver ya que el agua estaba blanca con burbujas por los rápidos movimientos. Cuando emergió del agua, ella estaba mirando fijamente al extremo posterior de cuatro lobos gruñendo.

Edward estaba de pie al otro lado de ellos, parecía agitado pero alerta. Evaluando la postura de los lobos, Bella se dio cuenta que la estaban protegiendo. Habían pensado que Edward la estaba lastimando, lo cual hubiera sido una noción dulce si ella no estuviera preocupada de que ellos tomaran represalias en su contra.

Bella dio un paso cauteloso hacia los lobos. El sonido de su chapoteo en el agua causo que el lobo rojizo girara su cabeza hacia ella. Bella sostuvo sus manos en frente de ella, las palmas hacia afuera.

—Está bien, solo estábamos jugando— dijo suavemente.

El lobo miró a Edward y luego a Bella antes de llegar a ella. Bella se mantuvo quieta mientras el lobo la olfateó, y cuando hubo terminado, se inclinó y le ofreció su mano, como lo haría con un perro. El lobo olfateó y luego presionó su rostro contra la palma. Bella acarició al hermoso lobo y se encontró maravillada de su confianza en ella.

Los otros lobos se voltearon para ver lo se había desarrollado entre el lobo rojizo y Bella. Caminaron hacia la chica en los pijamas mojadas y esperaron su turno para conocerla. Todos excepto uno, el lobo gris se quedó atrás, viendo el intercambio más cuidadosamente. Edward caminó y pasó la mano por la cabeza y espalda del lobo, y él (lobo) alzo la vista hasta él, acariciando su pierna.

Bella rio cuando los lobos casi la tumban con su entusiasmo por llamar su atención. Ella estudió a cada uno de ellos, y estando tan cerca, podía ver que los tres lobos que estaban alrededor de ella eran machos. Levantó la mirada y casi se congela ante la visión de Edward brillando en la luz del sol con el lobo gris a su lado. Se veía regio y salvaje al mismo tiempo, y por supuesto, muy guapo.

Bella mordió su labio mientras estudiaba al hombre lobo descaradamente. Él la miró estudiarlo y parecía disfrutar la atención. Bella finalmente apartó la mirada pero sabía que nunca olvidaría la imagen del hombre desnudo en el sol.

Edward, no habiendo aprendido el pudor de la civilización, no tenía problema en mantener sus ojos en Bella. Su camiseta se le pegaba al pecho y se hizo en casi transparente. Incluso si Bella había quitado sus ojos, podía sentir su mirada en ella, y se estremeció.

Su estómago gorgoteó fuertemente y el sonido pareció romper el momento, haciendo al negro y café chocolate lobo a trotar lejos, y Edward sonreír. También pareció alertar a Bella de lo hambrienta que estaba en realidad.

Edward se dirigió fuera del agua con gracia y Bella salpicaba detrás de él en sus ropas húmedas. Una vez que ambos estuvieron fuera del agua, la llevó a un árbol. Él toco el árbol, luego a ella, y luego al árbol otra vez.

—¿Quieres que me quede aquí?— Preguntó, poniendo la palma en el árbol.

Edward la miro mientras daba unos pasos lejos de ella, asegurándose de que se mantuviera en su lugar, y Bella estaba convencida de que lo había entendido correctamente. Bella tuvo dificultades para no ver su cuerpo desnudo mientras se alejaba de ella. Ahora que no se sentía en peligro, el hecho de que él no estuviera usando ropa parecía un asunto más importante.

Y seguro que no ayudaba que cuando él se estiro y aulló en el aire antes de caer en sus manos, dándole una vista perfecta de su firme trasero. Bella sabía que él no tenía idea de lo que la visión de su cuerpo le haría a una mujer, porque si lo hiciera, él habría volteado a mirarla con una expresión insolente en su rostro. En cambio él desapareció en el monte con los otros cuatro lobos.

Una vez sola, Bella se volvió consiente de sus ropas húmedas. Sin saber cuánto tiempo se habrían ido, Bella empujó hacia abajo sus pantalones de franela y se los quitó, exprimiéndolos todo lo que pudo, los colocó en una rama del árbol bajo el sol, y se quitó la camiseta también, dándole el mismo tratamiento. Bajo su mirada hacia su ropa interior pero decidió que no estaba lo suficientemente mojada para preocuparse. Agarró su sudadera y se la puso. Era lo suficientemente larga para cubrir todas las partes necesarias.

Sentándose para que su espalda descansara contra el árbol. Bella miró hacia al agua y sonrió ante su majestuosidad. Podía recordar cuando era una niña pequeña con su padre en el lago. Se sentaban en silencio y solamente disfrutaban la naturaleza. Era algo que siempre había admirado de su padre. No importaba que tan ocupado su mundo fuera, siempre se tomaba el tiempo para disfrutar las cosas pequeñas; el reflejo del sol en el agua, el verdor de los árboles, y la alegría de capturar su propia cena.

Además de tener hambre, Bella no sentía ninguna preocupación sobre quedarse sola en el bosque. De hecho lo encontraba relajante. Se preguntó brevemente si debería estar buscando a Ben, pero si dejaba al árbol, entonces Edward podría no ser capaz de encontrarla de nuevo. Ese pensamiento la hizo entrar en pánico, pero él era después de todo su única esperanza de encontrar su campamento de nuevo.

La ropa de Bella se secó antes de que Edward y los lobos regresaran. Se puso de nuevo los pantalones y la camiseta, enrollando las piernas. Todavía estaban sucios, pero al menos ya no estaban mojadas. Bella dejó la sudadera colgar en las ramas ya que se estaba haciendo demasiado caliente para usar.

Bella no oyó a Edward acercarse hasta que estaba casi a su lado. Giró la cabeza y dejo escapar un grito mientras el dejaba caer de su boca un conejo ensangrentado alado de ella. Deslizándose lejos del cadáver carmesí, los ojos frenéticos de Bella se encontraron con los heridos de Edward.

—¿Qué demonios? — Chilló.

Edward la miró con un rostro confundido, todavía de rodillas, tocó su estómago, y luego vio al conejo. Bella vio al triste conejo y luego a los tristes ojos de cachorro de Edward. Se arrastró hacia Edward y tocó su rostro gentilmente.

—Gracias— dijo. Recogió la terrible carne y la sostuvo.

Edward hizo un movimiento para comer, pero Bella negó con la cabeza. —No puedo comerlo así.

Le tomo unos cuantos minutos explicarlo, pero finalmente consiguió dar su punto a entender y Edward la llevó otra vez a la cueva. Una vez que estuvieron ahí, Bella entro en la parte cercana del bosque y reunió unas varas mientras Edward la miraba con curiosidad. Una vez que tuvo suficiente leña, construyo una estructura con la madera. Habían pasado muchos años desde que ella había encendido un fuego, pero podía recordar a la perfección los pasos que su padre le había enseñado cuando tenía diez años.

Ella tomo el palo seco y lo coloco sobre el tronco de la base antes de girar otro palo encima. Frotando sus manos hacia atrás y hacia adelante rápidamente, el humo empezó a surgir. Se inclinó y soplo suavemente, mirando la llama roja antes de que fallara en prender. Giró otra vez el palo en su mano, esta vez el fuego prendió en un par de minutos, y se sobresaltó con el fuerte sonido que provenía de Edward.

Él se apartó y estaba escondiéndose atrás de una gran roca. Bella se hubiera reído si no fuera por el absoluto terror en su rostro.

—Oye— dijo ella, caminando hacia él. —Está bien.

Levantó la vista hacia Bella, pero luego sus ojos se dirigieron de regreso al fuego. Bella le tendió la mano y él la tomo, persuadiéndolo a salir de la detrás de la roca. La siguió vacilante, vigilando los leños ardientes.

Detrás de unos minutos de maniobras, Bella consiguió que Edward se sentara cerca del fuego, pero no muy cerca. El calor lo asustaba pero estaba interesado en lo que Bella iba a hacer con él.

El conejo había sido desgarrado lo suficiente que Bella no necesitaba un cuchillo para desollarlo. Arrancó la piel de la carne, su estómago revolviéndose mientras ella descubría la carne. Luego tomó las patas y las unió lo mejor que pudo alrededor de un palo. No estaba segura de las gruesas hojas que uso para atar los pies fuera a resistir pero no tenía nada más que usar como opción. Meter al animal al fuego fue la primera cosa que hizo que Edward se moviera.

Avanzó hacia el conejo, molesto de que hubiera entrado al fuego. Bella puso su mano en su espalda y él la miro.

—Está bien, solo estoy cocinándolo.

Él no parecía convencido de que las cosas estarían bien porque seguía mirando hacia el fuego con una expresión triste en su rostro. Bella vio como el fuego cocinaba la presa de Edward. Su estómago empezó a gruñir de nuevo después de que empezó a oler a carne y no sangre. Sacó su vara del fuego y estaba a feliz de ver que sus amarres habían resistido. Pensó en su padre y supo que el estaría orgulloso de ella.

Bella puso al animal sobre una roca y espero a que se enfriara. Edward, en sus pies y manos, corrió hacia el conejo. Se inclinó y olfateó antes de retroceder abruptamente con una mueca en su rostro. Bella miró con fascinación mientras se inclinaba de nuevo, esta vez su nariz tocó el vientre del animal. Esta vez retrocedió y gruño mientras frotaba su nariz.

— ¿Te quemaste? — Bella preguntó mientras se le acercaba. Ella le quitó las manos de su cara y vio una pequeña marca roja en la punta de su nariz. Se inclinó hacia adelante y sopló su aliento fresco en su quemadura, esperando ayudar un poco. Sin embargo, terminó riéndose cuando Edward intentó morder su aliento como un perro lo haría.

La sonrisa que iluminó el rostro de Bella hizo que Edward mostrara una emoción más humana. Él la miro con fascinación y algo más muy masculino. Cerró la distancia entre ellos extendiendo sus manos hacia ella. El rostro de Edward, tan cerca del de ella, hizo que Bella se sintiera un poco mareada. Ella cerró sus ojos, y esperó que sus labios se unieran a los de ella, pero en cambio, él frotó su mejilla en contra de la de ella.

Ella abrió los ojos y él se echó hacia atrás para mirarla. Bella le sonrió.

—¿Eso quiere decir que te gusto?—pregunto, riéndose un poco. —Bueno esto es lo que la mayoría de la gente hace cuando les gusta alguien

Bella, sin pensarlo, se inclinó hacia adelante y presionó sus labios suavemente contra los de Edward. Se sentó muy quieto, sin saber qué hacer con sus acciones. Con su boca en la de él, Bella sintió algo que nunca había sentido antes.

Deseo.

Bella movió sus labios un poco, tratando de lograr que Edward respondiera, y cuando lo hizo, su beso era inexperto y torpe, pero Bella nunca había sentido algo así antes. Se apartó jadeando con fuerza para un beso tan pequeño. Jamás se había sentido así cuando había besado a Ben.

Los ojos de Edward estaban muy abiertos y emocionados, otra vez trató de cerrar la distancia entre ellos con avidez. Bella puso su mano en su pecho para detenerlo. Pensar en su novio había arrojado rápidamente un balde de agua fría en ella.

—Creo que probablemente se enfrió— Bella dijo nerviosamente.

Cuando Edward la vio con confusión, ella hizo un movimiento hacia el conejo. Bella lo recogió y le arrancó una sección, ofreciéndosela a Edward. Él se inclinó y la tomo con su boca.

Ella mordió un pedazo, y aunque estaba demasiado cocido y sin sazonar, era delicioso con su estómago vacío.

Unas horas más tarde, Bella sobre Edward mientras el vaciaba su estómago en los arbustos circundantes. La carne cocinada no había caído bien en su estómago y Bella se sentía horrible. Frotó su espalda y lo acompañó al arroyo donde él tomo grandes tragos de agua.

En el momento en el que regresaron a la cueva, los otros lobos ya se habían instalado. Bella no se sentía tan nerviosa con ellos desde la última vez que estuvieron en el arroyo, y solo se tensó cuando el rojizo se sentó a su lado en la cueva. La noche era fría, y con su suéter puesto, le dio la acogió al lobo peludo contra su costado. Edward se instaló al lado de ella otra vez y frotó su cuello con el de ella. Era una posición intima pero Edward no parecía notar el efecto que tenía en Bella. Con su cálido aliento corriendo por su piel, Bella se mantuvo despierta por cerca de una hora con nada más que pensamientos de los labios de Edward en los de ella.

Tuvo un pensamiento fugaz justo antes de quedarse dormida, y espero que olvidarlo en la mañana. Desgraciadamente cuando llego la mañana, el pensamiento seguía ahí. Reluctantemente, se sentó y se dirigió fuera de la cueva. Ahora sabía el camino hacia el lago, lo que significaba que todo lo que tenía que hacer era seguirlo para regresar al campamento.


Anotaciones:

1: Su erección.

2: Iba a usar entre la espada y la pared, pero dijo literalmente, y luego menciona una piedrita. En cuanto al "lugar duro" podemos asumir que es Edward ;)

3: Pies en el original (pero prefiero el sistema métrico)