Título: Hermoso Salvaje.
Traducido del original BeautifulSavage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage
Autor: Readingmama/Vampiremama
Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Otra vez, muchas gracias por leer este fic, comentar, agregar a favoritos, y seguir la historia.
Capítulo 4
—¿Bell-la?— La voz de Edward la encontró mientras estaba de pie mirando los árboles. Se giró para darle la cara, la tristeza en sus ojos hizo que él se arrastrara hacia ella, y luego se pusiera de pie.
—Me tengo que ir— Mordió su labio, un hábito que había desarrollado cuando niña cuando trataba de ocultar sus emociones.
Siguió su línea de visión, buscando un significado en sus palabras. Ella dio un paso hacia él y murmuró, —a la mierda— antes de girar y tomarlo por el cuello. Jalándolo hacia ella, Bella lo besó, con fuerza.
Los brazos de Edward rodearon su cintura y cerraron la distancia entre sus cuerpos. Ella lo sintió apretarla y lloriqueo en su boca. El sonido lo volvió loco y se empujó contra ella de nuevo. Bella sintió el calor de él a través de su ropa y supo que el beso lo estaba afectando, y que la estaba afectando a ella también.
Bella rompió el beso, solo porque necesitaba air, pero no obligo a Edward a que la soltara. En cambio, se quedaron abrazados juntos, jadeando. Una vez que la cabeza de Bella se despejó, la incomodidad regresó y se sacudió fuera de sus brazos. Él gimoteó, y el sonido casi rompe su corazón. Su mirada confusa le hizo querer quedarse y explicarlo todo, enseñarle a hablar, decirle por que debían detenerse en lugar de seguir sus instintos. Pero tampoco quería cambian una sola cosa de él. Era perfecto como era.
—Nunca te voy a olvidar— le dijo, sus ojos llenándose de lágrimas. Las palabras eran fuertes y ciertas, sabía que sin importar a donde la llevara la vida, nunca habría nadie como Edward.
Ella se dio la vuelta para irse y lo sintió cerca detrás. Sin palabras, lo enfrentó y levantó la mano. Dio unos cuantos pasos hacia atrás, y una vez que estaba segura de que él se quedaría, giró y se adentró en el bosque. Necesitaba poner un poco de distancia entre ambos, empezó a trotar ligeramente, y siguió el camino que sabía la conduciría al agua.
Una vez que alcanzó la orilla, se frenó, lagrimas cayeron de sus ojos. Extendió la mano y frotó la humedad, y cuando descubrió un movimiento en el rabillo del ojo, se sobresaltó. El lobo rojizo se acercó y se sentó frente a ella, mirándola tristemente.
Extendiendo la mano lentamente, paso su mano sobre su cabeza una vez. Lo miró cuidadosamente, sin Edward como intermediario, no estaba segura si el lobo sería tan amigable. Cuando él continuó sentado ahí, paso su mano por su suave pelaje otra vez. A continuación, lo rascó un poquito en su oreja lo que hizo que inclinara su cabeza en su mano. Cuando dejó de acariciarlo, uso su cabeza para empujarla, la acción le recordó al perro de su vecino cuando era niña, cuando él exigía atención.
—Eres como Jake— se rio, y el lobo ladeó la cabeza al oír el sonido. —¿Oh, te gusta ese nombre? Bien entonces tu puedes ser Jake— Hizo una pausa. —Cuida de Edward ¿de acuerdo? Él no pertenece en donde voy.
El lobo se levantó y sacudió, haciendo a Bella reír. Susurró un adiós y lo dejó de pie en el agua. Deseaba haber tenido la oportunidad de decirles adiós a todos los lobos, pero sabía que nunca podría buscarlos. Ellos la encontraron, no al revés.
Seguir el lago no era la forma más rápida de volver al campamento, pero en solo un par de horas, Bella se encontró mirando al conocido claro (1) y su tienda azul y gris. Su alivio llego con tristeza mientras se apoyaba contra un árbol y miró el sitio. Sentía como si hubieran pasado años desde la última vez que estuvo ahí.
Un crujido en la maleza la hizo girar, y se encontró mirando fijamente los ojos verdes de Edward.
—No deberías estar aquí— Bella susurró apresuradamente. No quería ninguna posibilidad de sacar a Edward de su hogar. Si la gente lo encontraba, se lo llevarían lejos de ese lugar, y Bella sabía que eso destruiría a alguien como Edward. —Ve a casa—
—¿Bella?—La voz de Ben llamo, y Bella se volvió para ver su cuerpo aparecer desde el interior de la tienda. —¡Bella!
Ben corrió hacia ella, y ella miró hacia atrás, pero Edward se había ido. Bella se encontró en el aire ya que Ben la levantó y la hizo girar.
—Joder, nena, pensé que te habías ido para siempre. Lo siento tanto, fui un idiota— La beso, y su práctico beso le dejo sintiéndose fría y agitada. —Mierda, vamos a sacarte de aquí. Estas temblando. ¿Estas enferma?
Bella sacudió su cabeza y trato de evitar que las lágrimas se derramaran. Su mezcla de miedo por Edward y el conocimiento de que nunca lo vería otra vez la hizo sentir adormecida. Se sentó en un tronco mientras Ben empacaba el campamento. Lo miró con los ojos vacíos y tal vez estaba en shock.
Los árboles se mecían suavemente en la briza y Bella miró a las hojas moverse ligeramente mientras el viento las acariciaba. No pudo evitar que sus ojos exploraran la línea del bosque, ¿todavía estaba ahí afuera? Se inclinó hacia adelante y recogió la olla y el cuchillo de acampar que yacían frente a ella en el suelo, la tierra seguía chamuscada donde Ben había tenido su fogata. Echó un vistazo para ver a Ben enrollando la tienda y se puso de pie con rapidez, llevando los objetos al borde del bosque. Su corazón latía rápidamente, preocupada por ser atrapada y tener que dar una explicación.
Las coloco justamente fuera de la vista y regresó a su lugar en el tronco. Alzando la vista, vio a Ben todavía esforzándose para guardar la tela de nylon en el pequeño estuche. Lo oyó maldecir un par de veces ya que lo conseguía que entrara casi por completo cuando se salía bruscamente por el otro lado. Normalmente le encontraría el humor en esto, pero se sentía agotada y vio con desinterés.
Renunciando, Ben simplemente tiro el asunto en la nevera. Sacó una botella de agua y se la llevó a Bella y ella trató de darle una sonrisa. Metió su cabello detrás de sus orejas y capturó un gran nudo en su cabello con sus dedos. Tiró hasta que fue demasiado doloroso y lo dejo así.
—No sé qué paso, Bella, pero te vez terrible— Bella estaba casi segura de que Ben quiso que esas palabras fueran reconfortantes, pero su falta de tacto la molestó.
Ben empacó el carro rápidamente y los llevó al camino. —Solo nos sobran unas barras de granola— dijo, ofreciéndole una. Ella tomó una y la abrió, devorándola rápidamente.
El viaje en coche de vuelta a la ciudad fue callado. Bella se quedó dormida y soñó durante todo el camino a casa. Cuando despertó otra vez, fue a la vista de su condominio. Ben salió del coche y sacó sus maletas de la cajuela.
El lugar estaba tal y como lo dejó y aun así se sentía extraño volver a él. Le había tomado mucho tiempo para que se sintiera como en casa y ahora se preguntaba cómo se había convencido alguna vez de eso. Odiaba vivir en un edificio de apartamentos pero no había sido capaz de darse el lujo de rentar una casa. No tener acceso a la naturaliza, ni siquiera un patio, había sido la causa de muchos episodios pequeños de depresión para ella.
Ben puso sus cosas en la sala de estar, cruzando hasta ella, y atrayéndola a sus brazos. Bella no pudo dejar de pensar que él era demasiado bajo, demasiado suave, y demasiado vestido. Suspiro y se alejó de él.
—Necesito una ducha— dijo.
—Me voy a quedar aquí mientras lo haces. Solo quiero asegurarme de que estas bien—
—Está bien— dijo Bella con cansancio. Todo lo que quería era un baño caliente y perder el sentido.
El día había sacado mucho de ella, y ella quería estar sola, pero entendía la lógica que Ben presentaba. Le preocupaba que ella tuviera hipotermia o algo, ¿cómo podía decirle que había dormido calientita y bien acurrucada entre un lobo y un hombre desnudo? No pudo, así que lo dejo velar en el sofá mientras ella se limpiaba.
Se quitó sus pijamas, estaban sucias y llanas de costras y no quería quitárselas del todo. El espejo reflejaba su cuerpo desnudo y se preguntó si alguna vez podría ser como Edward, sin vergüenza de su desnudez. Concluyó rápidamente que en el mundo donde viva, la desnudez era siempre algo sexual. Nadie quería ser acosado mientras compra leche en el supermercado.
Bella se metió en la ducha y la encendió. El agua estaba demasiado caliente instantáneamente, y la cerró hasta que casi se enfrió. Le recordaba a la temperatura del lago donde se había bañado con Edward. El recuerdo hizo que su piel se ruborizara.
—Deja de pensar en él, Bella— se regañó mientras recogía el jabón.
Hubo un golpe en la puerta. —¿Nena? ¿Dijiste algo?
—No fue nada— Bella respondió.
Bella masajeó el champú en el pelo, enjuagándolo hasta dejarlo limpio antes de repetir. Vio la suciedad escurrir por el desagüe, borrando sus dos días en el bosque. Aplicó su acondicionador sin enjuague y lo aplicó generosamente.
Después de haberse vestido, encontró a Ben en la cocina. Una olla de agua estaba hirviendo y otra estaba salpicando salsa para pasta en toda su estufa.
—Mierda. Debes estar muriendo de hambre, pero soy jodidamente inútil en la cocina. — Cuando Bella no le contesto, Ben resoplo. — Lo intente.—
—Lo sé. Gracias— suspiró.
Bella pasó por delante de él y apagó ambos mecheros. Vertió la salsa en la olla y añadió algo de sal. Estaba hambrienta pero el desorden que Ben estaba haciendo en su cocina hacia más daño que bien. Limpió la salsa salpicada antes de que tuviera la oportunidad de endurecerse y luego fue a sentarse en la mesa.
—¿Quieres que me quede en la noche?— Ben pregunto mientras tomaba un bocado a su cena.
—No— Bella dijo un poco rápido, y luego corrigió, —Estoy bien, solo necesito dormir
Ben se fue un rato después con un casto beso y una promesa de comunicarse con ella mañana. Bella llamó a su trabajo y dejó un mensaje diciendo que ella no estaría ahí el día siguiente. No había faltado a ningún trabajo sin previo aviso pero no estaba en condiciones para presentarse mañana.
Bella se sentó en el sofá y encendió la televisión pero el ruido de ella la molestaba. Se había acostumbrado a la tranquila paz del bosque. Caminando hacia su ventana, empujó las cortinas, mirando la vista. Aún estaba demasiado iluminado para dormir con las persianas abiertas, así que las cerró y puso las cortinas de nuevo en su lugar.
Acostada en su cama, tuvo dificultades para ponerse cómoda. La cama era suave y sintió como si se estuviera hundiendo en ella. Después de girar de su espalda a su lado, y luego al frente, resopló y agitó sus brazos, mandando su almohada al piso. Bajó la cabeza a un lado de la cama para agarrarla, pero se detuvo. En cambio, agarró la cobija y la quitó de la cama mientras se habría camino hacia el piso.
Con la cobija enrollada alrededor de ella, cerró los ojos y se quedó dormida rápidamente. Y esa fue la primera noche que Bella durmió en el suelo.
Anotaciones:
1: Opening en el original. La definición menos común de la palabra significa claro (de bosque).
