Título: Hermoso Salvaje.

Traducido del original BeautifulSavage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage

Autor: Readingmama/Vampiremama

Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

El capitulo anterior fue uno de transición, y en una forma este también lo es, aunque pasa algo importante para la trama. Gracias por leer, comentar, seguir la historia y ponerla en favoritos.


Capitulo 5

Un fuerte golpe en la puerta sobresaltó a Bella mientras yacía en el suelo haciendo abdominales. Se levantó y atendió, sorprendida de ver a algunos de sus amigos del otro lado. Alice se abrió paso a través de los demás hacia el condómino de Bella.

—Dios mío, ella vive — la pequeña de cabellos negros chilló.

Atrás de ella, los otros se congregaron, y Bella no pudo dejar de notar que ninguno de ellos parecía tan seguro de estar ahí como Alice lo hacía. Alice y Bella habían sido amigas desde la preparatoria (1), cuando Bella se encontró atraída hacia el grupo de amigos de Alice por un golpe de suerte. Le asignaron a Alice como una compañera en el laboratorio de biología, y la diminuta chica había adoptaba a Bella en su camarilla.

Rosalie cruzó los brazos frente a ella, una posición en la que casi vivía. Era esmeradamente hermosa, pero su cara siempre decía 'perra'. Bella conoció a Rose a través de Alice pero las dos nunca se cayeron bien, era más como 'eres amiga de mis amigos así que vamos a pasar el rato' tipo de situación.

Parado al lado de Rosalie estaba su último novio, Royce, un hombre que era atractivo de una manera espeluznante. Tenía un bigote delgado que usualmente solo los pedófilos lucían.

Al otro lado de ellos estaban Ben y su hermana, Ángela. A Bella le agradaba Ángela, pero era tan callada que en realidad no sabía mucho sobre la chica.

Echando un vistazo a la habitación, Bella se dio cuenta de que estos eran sus amigos más cercanos y aun así no se sentía cerca a ninguno de ellos, excepto a Ben, pero incluso su relación había pasado factura desde que habían regresado de acampar.

—¿Qué están haciendo todos aquí?— Bella preguntó, incapaz de evitar la incomodidad de su voz. Siempre se sintió más cómoda de uno a uno más que en grupo.

—No has salido con nosotros desde que deambulaste en el bosque— Alice resopló, y Bella notó que Ben apartaba la mirada.

Se preguntaba solo lo que Ben le había contado a sus amigos sobre lo que había pasado en el bosque. Por su aspecto, Bella adivino que él no había compartido exactamente por qué se había "extraviado". No que realmente lo esperaba de él. Se había disculpado, y lo había perdonado, pero aún estaban atendiendo momentos incomodos cuando estaban juntos, a solas.

—He estado ocupada— Bella se defendió.

Alice bajo la vista hasta los pantalones de deporte de Bella y se burló. —Obviamente no de compras.

Bella resopló mientras su ira crecía. —Yo no estaba exactamente esperando compañía. Me estaba ejercitando.

El rostro de Alice se volvió contrito en un instante, algo en que tenía años de práctica. Raramente pensaba antes de hablar y esta era otra de esas ocasiones.

—Lo siento, Bella, solo quiero que vengas con nosotros. Vamos a ir al nuevo bar en la catorce.

—¿Por qué no llamaste?— preguntó.

—Hemos llamado, siempre dices que no— Rosalie agregó, sus brazos aun cruzados sobre su pecho.

—Lo siento chicos, es que no me he sentido con ganas de salir últimamente— Bella explicó.

Su vida no se había sentido igual desde que regresó del bosque. Y por más que lo intentara, tenía dificultades para sacar a Edward de su mente. Se preguntaba qué estaba haciendo y si la extrañaba. Era una locura y solo lo había conocido por dos días, pero ya se había impreso en su alma. Sabía que nunca lo olvidaría. Pero tenía que hacerlo, así que aceptó ir al bar con sus amigos con la esperanza de ser capaz de seguir adelante con su vida.

Bella se cambió rápido, poniéndose un par de jeans y una camiseta azul rápidamente antes de dirigirse al club.

El bajo retumbó en el pecho de Bella y luchó contra el impulso de tapar sus oídos. Las luces y los sonidos eran demasiado fuertes, dejándole a Bella la sensación de claustrofobia. Sus amigos bailaban y ella y Ben ocupaban una mesa, tomando unas bebidas.

Ben la vio y sacudió su cabeza. Se daba cuenta que no estaba teniendo un buen momento, pero estaba cansado de tratar de que las cosas estuvieran bien para ella. Su relación había sido mucho trabajo últimamente y se estaba haciendo agotador para ambos.

Cuando Ángela regresó a la mesa, Bella se inclinó y le gritó a Ben, —Voy a tomar un poco de aire.

Él asintió y ella se dirigió afuera. El aire era cálido pero el viento calaba. Bella tironeó su suéter alrededor de sus hombros, abrazando la tela a ella. Cruzó la calle hacia el pequeño parque que no era más que pocos árboles y un trozo de pasto, pero la llamaba. Amaba la naturaleza y ese era el escape que necesitaba del ruidoso bar.

Prescindiendo de la banca, Bella decidió sentarse en el pasto. Recogió sus rodillas y las abrazó a su pecho. Y como en la mayoría de sus momentos a solas últimamente, encontró sus pensamientos divagando hacia Edward y sus lobos.

Bella miró con fijeza a la línea de árboles, preguntándose si esperaba lo suficiente, él atravesaría esos tres árboles y le sonreiría. Era tonto, pero era una ensoñación, y ahí ella podía tener su realidad de la manera que se le antojara.

Pero Edward no salió de los arboles rodeado de sus lobos, en su lugar Ben se sentó junto a ella, suspirando profundamente.

—¿Bella?

Mantuvo sus ojos en los arboles pero la ilusión se había roto. — ¿Si?

—Creo que tenemos que hablar, — dijo. – Simplemente ya no siento que estés conmigo en esto.

—He estado distraída últimamente, — respondió.

—Lo sé, y has sido diferente desde que volvimos de acampar. Fui un patán, Bella, pero me disculpe y me perdonaste. — Tomó un poco de césped y lo arrancó mientras hablaba.

—Lo hice, lo hago. No te estoy guardando rencor ni nada, — dijo en voz baja.

—Sé que no lo estas. Pero tampoco estás aquí. Bella, Creo que no estamos funcionando ¿verdad?

Bella supo su respuesta enseguida, pero le dio un momento por respeto. —No.

—Te amo, Bella, espero que encuentres lo que estás buscando— Se inclinó y besó su frente antes de levantarse. — Vamos, déjame llevarte a casa.

Bella tomó la mano ofrecida y se puso de pie, se sentía mal por no sentirse mal. Las últimas dos semanas desde que regresaron del viaje para acampar le habían mostrado que sus sentimientos por Ben no eran amor como había pensado. Tenía un fuerte afecto por él, pero carecían de química. Ahora que había experimentado una conexión instantánea, todo sería comparado con eso. Edward había dejado unos zapatos muy grandes que llenar.

La lluvia caía suavemente y los árboles evitaron que la mayor parte cayera en Bella. Tomó el camino trillado en el cementerio, sin mirar realmente a donde se dirigía. Después de visitar la tumba una vez por semana por varios años, Bella sabía el camino instintivamente. Esta, sin embargo era su primera visita desde que regresó del bosque. Las gotas de lluvia aterrizaron en las lápidas que pasó, limpiando el equivalente de varios días de suciedad. La mano que sostenía su sombrilla roja se volvió menos firme mientras se acercó a la tumba de su padre.

Por lo general se arrodilla en el suelo, pero con el césped empapado por la lluvia optó por quedarse de pie. La lápida era simple, al igual que su padre había sido. Era exactamente lo que Charlie hubiera querido y sin embargo siempre sintió que era inadecuada. Seguramente algo más grande tenía que estar en su lugar, para indicar lo que Charlie Swan había significado para el mundo.

—Hola papá— habló en voz baja. El crujir de las hojas en los árboles la hizo temblar, pero no tenía frío. –Ben y yo terminamos. Lo se te dije que él era indicado. Pensé que lo era… No estoy segura de por qué alguna vez pensé que lo era en primer lugar. Hay tanto que quiero decirte, pero apenas se dónde empezar. Conocí a este tipo…y ni siquiera es lo correcto llamarlo así, porque no es un tipo, es un hombre…pero vive en bosque con los lobos. — Se rio para sus adentros, contenta de que Charlie no estuviera realmente ahí para interrumpir, se podía imaginar el vaso sanguíneo que se le reventaría cuando pensara que su hija había conocido a un hombre salvaje del bosque (2). —Es tan diferente a cualquiera que haya conocido, y por supuesto lo es porque ha sido criado diferente, pero pensaba que incluso si no, él aún seria la persona más singular, que había conocido, ¿sabes? Lo extraño papá, y ni siquiera lo conozco. Y ahora estoy sola…y eso está bien pero…me siento tan perdida. Sé que solo tengo veintiuno, y no se supone que debo tener todo resuelto, pero no tengo nada resuelto, y lo único que pensé estaba en buen camino se ha ido. —

Una lágrima cayó del ojo de Bella mientras sentía la pérdida de Ben. De él no, de la idea de él. Suspiró y limpió la gota de su rostro con su mano libre.

—Te extraño, papá, desearía que estuvieras aquí para decirme que hacer.

Se acercó a la lápida y tocó la parte superior, y luego metió la mano en su bolsillo y sacó un señuelo de pesca naranja y rojo, colocándolo en el cuenco junto a su tumba. Charlie había sido un ávido pescador y Bella se había acostumbrado a traer una nueva baratija en vez de flores cada vez que visitaba.

Bella se agachó y pasó una mano sobre el nombre de su padre y cerró los ojos. —Te quiero, papi, y si de alguna manera puedes enviarme una señal y decirme que hacer con mi vida, ahora sería un buen momento. —

Levantó la vista al cielo, medio esperando que algo sucediera, pero cuando tolo lo que ocurrió fue que la lluvia cayó más fuerte, se levantó y le dio una palmaditas a la lápida.

—Amor duro, ¿eh? — Sacudió la cabeza. —Nos vemos más tarde, papá.

Se alejó de la lápida y se dirigió a su coche.

La semana para Bella transcurrió en el mismo sentido que las dos anteriores. Fui a trabajar, llegó a casa, y se sentó en las noches, mirando fijamente por la ventana. Primero empezó con que disfrutaría la vista, pero luego todo empezó a recordarle a Edward. La estatua de bronce al cruzar la calle brillaba como su pelo bajo el sol, la gente paseando a sus perros la hacía pensar en sus lobos, y los árboles moviéndose en la briza le dio la perfecta evocación de su adiós. Bella casi aún podía sentir sus labios sobre los de ella, pero a medida que los días pasaban, tenía dificultades para recordar la sensación y le molestaba hasta que tuvo un pánico ilógico respecto a eso.

Cuando llego la noche del viernes, Bella se encontró en su coche manejando las dos horas y media de camino hacia el bosque. Cuando llego, era casi había obscurecido, y no había tenido la previsión de empacar más que una manta. Sabía que no debía deambular en el bosque, en la noche, sola; así que se estacionó cerca del campamento que ella y Ben habían visitado y reclinó su asiento. Vio las estrellas a través del parabrisas y la tranquilidad del aire libre rápidamente la arrullaron para dormir.

Bella despertó con el sonido de los pájaros cantando. Sonrió para sí y pensó que era una alarma mucho más gentil que el sonido de su despertador gritándole cada mañana. Saltando fuera del coche, Bella hizo una parada rápida antes de dirigirse al campamento.

El campamento estaba tal y como lo habían dejado, y Bella estaba agradecida de que no hubiera otros campistas usándolo ese fin de semana. Se quitó la mochila y agarró una manzana y una botella de agua. Se sentó junto al lago y se comió su desayuno, sintiéndose en paz otra vez. No se había dado cuenta de lo mucho que la ciudad le quitaba hasta que regreso a la naturaleza.

Los arbustos crujieron y la cabeza de Bella se levantó por el ruido. Un pequeño conejo saltó del arbusto y corrió por el claro antes de desaparecer otra vez. Bella suspiro y meneó la cabeza. Por supuesto no sería tan fácil.

Bella tiró el corazón de la manzana a los arbustos y camino a lo largo del borde del agua. Había pensado que las cosas le serian familiares, pero desde de haberse ido por tres semanas, los arboles le parecían iguales y no paso mucho tiempo antes de Bella se pusiera nerviosa.

—¿Qué estoy haciendo?

Dándose la vuelta, siguió el agua otra vez, conduciéndola de nuevo hacia el campamento. Por mucho que quisiera ver a Edward, no valía la pena perderse y morir en el bosque.

—Estúpida, estúpida, estúpida, — Bella se reprendió mientras regresaba a su coche.

Entrando en el carro, arrojó su mochila en el asiento del pasajero. Sus emociones corrieron mientras retiraba y se dirigió a la autopista. Tenía que obtener el control de sí misma. Su vida estaba de regreso en la cuidad, y necesitaba empezar a vivirla.

Mientras se alejaba, diez ojos la miraban fijamente desde los árboles. Los ojos tristes del lobo rojizo parecían duplicar los de Edward. No había llegado ella a tiempo, y ahora se había ido…otra vez.


Anotaciones:

1: Preparatoria, instituto, escuela media-superior a donde un va antes de la Universidad. En los Estados Unidos dura 4 años, del octavo al doceavo. Ahí casi todos los que empiezan la preparatoria tienen 14 años o van a cumplirlos debido al cumpleaños de Bella (septiembre), y a que SMeyer no es muy buena en las matemáticas o a un raro cambio en el sistema escolar, Bella cumplió 15 al inicio de la misma.

2: Woodsman es comúnmente traducida como leñador, pero en ingles su significado más común, implica a una persona acostumbrada a la a vida en el bosque, y hábil en cazar o poner trampas, la cual no tener una traducción exacta en español, así que me fui por contexto.