Título: Hermoso Salvaje.

Traducido del original Beautiful Savage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage

Autor: Readingmama/Vampiremama

Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Muchas gracias a todos los que comentaron, y a todos los que agregaron a sus favoritos y/o pusieron la historia en alerta


Capítulo 7

Bella se sentó en un diminuto cuarto con lo que ella asumió era un espejo de dos vías en una pared, y una máquina de café en la otra. La mesa era lo suficientemente amplia que cuando los oficiales de policía se sentaron en el otro lado, uno no sería capaz de alcanzarlos al menos que ellos se levantaran e inclinaran.

No había visto a Edward desde que lo acarrearon lejos. Él había gritado y forcejeado, y si tres policías no hubieran estado ahí para sujetarlo, él fácilmente se habría abierto camino hacia la aterrorizada chica. Bella sostuvo el vaso de agua, de polietileno, en sus manos haciendo muescas en él con sus uñas.

—Necesitamos que haga cierto papeleo— dijo el detective Banner.

—Uh, ¿Qué clase de papeleo? —Preguntó.

Los detectives compartieron una mirada y Bella sintió su corazón acelerarse en su pecho. Les había dicho que era su prima, en un intento de llegar a él antes, pero esa información había sido lo que la había llevado a esta diminuta habitación para interrogación.

Querían saber quién era él y por qué había estado desnudo en el bosque. Bella intentó decir que él había dejado de tomar sus medicamentos y que ella era su cuidadora, lo que los hizo aun más sospechosos ya que Bella no podía presentar una receta médica o incluso un diagnóstico de su condición.

Los oficiales de policía no le habían creído, pero no sabían qué hacer con el hombre. No podían hacerlo hablar y se paseaba de un lado de la celda, donde lo pusieron, como un animal salvaje. Podían llamar al hospital local y hacer que lo admitirán pero era mucho más fácil mandarlo a casa con alguien, si estaban dispuestos a llevárselo.

—Solo documentos de liberación— respondió y le extendió una forma simple.

Las palmas de Bella estaban sudadas mientras ponía su información. Se preguntó si esto se consideraba perjurio, no había hecho un juramento pero estaba bastante segura de que se podía meterse en grandes problemas mintiéndole a la policía. Cuando regresó la forma, el Detective Banner suspiro.

—Por aquí, vamos a sacar a su primo— dijo, implicando que sabía que estaba mintiendo.

La cabeza de Edward se giró bruscamente hacia la puerta tan pronto y la manilla fue volteada. Se agazapó en defensa mientras los oficiales conducían a una tercera persona a la habitación. Cuando Bella caminó más allá de los hombres, Edward se paralizó.

—Edward—dijo en voz baja, entrando a la celda que se parecía más a una jaula con Edward en ella.

—Bell-la— respondió, dando un paso hacia adelante con la mano.

El oficial abrió la celda y dio un paso atrás cuando la abrió, claramente ya había lidiado con Edward, y estaba nervioso por sus reacciones. Edward se quedó en la celda y Bella se vio obligada a ir a buscarlo. Él la miró, encogiéndose cuando ella se adelantó. Odiaba hacerlo estremecer así que se puso en sus manos y rodillas y se le acercó a su nivel.

Cuando llegó frente a él, él puso su cara en el aire y olfateó. —Bell-la— dijo otra vez, y enterró su rostro en su cuello.

—Edward, — gimió mientras él frotaba su mejilla contra su piel. Su cuerpo temblaba con alivio por qué él estaba a salvo.

Tomó su mano y lo ayudó a levantarse, a sabiendas de que necesitaban salir de la estación de policía. El detective susurró, —primos, mis polainas— a su compañero mientras la vio sacar a Edward de la estación. No estaba seguro de que estaba mal con el joven, pero era claro por la manera en la que miraba a la chica que su interés no era familiar, y la manera en la que ella había reaccionado a sus caricias le decía que el de ella no lo era tampoco.

En cuanto estuvieron fuera de la estación, Bella se sintió nerviosa otra vez. ¿Qué iba a hacer con él? Cuando vio su coche, se detuvo, y Bella tropezó mientras sujetaba su brazo.

—Está bien— dijo, tratando de animarlo, pero se quedó quieto.

Bella recordó las imágenes de las noticias, como la policía lo había empujado y metido en el coche, él estaba asustado. Abrió la puerta del asiento trasero y luego abrió la suya, sentándose con sus piernas todavía fuera del coche. Mirándolo, trató de hacer el coche tan acogedor como podía.

—Vamos— dijo y él se agachó otra vez, claramente más cómodo explorando con su naturaleza animal.

Se dirigió al coche, y la miró cuidadosamente mientras ponía su cabeza en la puerta y olfateaba. Bella le sonrió cuando él se levantó, colocando su mitad superior en el asiento trasero. Su mirada lo espoleó y saltó al asiendo y se volteó para quedar frente a la puerta abierta.

Bella se puso en pie fuera del auto para cerrar la puerta pero antes de que pudiera, Edward salto del coche. —No, está bien, regresa— lo persuadió, pero él solo la miró.

Bella extendió la mano en el coche, tratando de conseguir que entrara, y en poco tiempo se descubrió dando palmaditas en el asiento. Rodó sus ojos para sí. —No es un perro— se reprendió, pero mientras lo decía, Edward saltó de nuevo al coche. Cerró la puerta, surtiéndose destrozada por el método que había usado. Él era un hombre, un hombre increíblemente atractivo, y lo acababa de tratar como un compañero canino. Iba a necesitar una terapia seria.

El aire en el coche era sofocante, el olor a aire libre de Edward era muy potente en el vehículo. Bella bajo la ventanilla para que la briza borrara el olor. Sin embargo, tan pronto como abrió la ventana, Edward se trepó entre los asientos y pasó por encima de ella, tratando de sacar su cabeza por la ventana.

—Edward— Bella chilló mientras el coche viró bruscamente. Tenía uno de sus brazos inmovilizado y estaba presionando su pierna derecha, haciendo que coche acelerara. —Edward, bájate— Usó sus codos y lo empujó hasta que se retiró al asiento trasero. Bella sacudió la cabeza mientras su respiración se calmaba.

Edward, no disuadido, metió su cabeza entre cabecera de Bella y la puerta y dejó que el aire corriera por su rostro. Bella giró la cabeza y rio al verlo, sus mejillas hacia atrás y su cabello ondulando.

—No puedo creer que he estado teniendo fantasías sobre ti, en las últimas dos semanas— se rio.

Edward mantuvo su cabeza fuera de la ventana, completamente ajeno a lo que había dicho.

Conseguir que Edward entrara a su departamento resulto ser más fácil de lo que esperaba, pero una vez que estuvo ahí, no estaba completamente segura de que debería hacer con él.

— ¿Tienes sed? —Preguntó. Sin respuesta. Se movió como si estuviera bebiendo de un vaso. Sin respuesta. Fue a la cocina y él la siguió de cerca. Edward la miró, mientras llenaba un vaso de agua, con ojos sin comprender.

Le tendió el vaso. –Agua— dijo.

—Ag-ua— respondió, pero no hizo ningún movimiento para aceptar su ofrecimiento. Bella llevó el vaso a sus labios y le dio un traguito, y luego le entrego el vaso de nuevo.

Tomó la taza de su mano y la miró, puso su cara sobre la abertura, lanzando su lengua para beber. No siendo capaz de obtener suficiente, inclino el vaso como Bella lo hizo, pero terminó derramando el agua en el frente de él. Saltó hacia atrás cuando el agua fría golpeó su pecho, soltando el vaso.

El sonido de los añicos hizo a Edward correr al otro cuarto, solo asomando su cabeza cuando Bella no lo siguió. Se inclinó para limpiar los pedazos rotos y los tiró a la basura. Edward empezó a moverse hacia ella, pero Bella extendió la mano dirigiéndolo fuera de la habitación, diciéndose que aspiraría más tarde.

Una vez que estuvieron a salvo en la sala de estar, Bella dirigió su atención hacia Edward. Tenía el mismo aspecto que recordaba, pero diferente. Las ropas interrumpían las líneas de su cuerpo pero su memoria estaba llena de ellas. Su rostro todavía estaba cubierto con una gran barba pero en su departamento, se veía sucio en vez de curtido.

—Te llevare casa mañana, pero esta noche ¿dormirás aquí? —

El calvario de la comisaria había tomado la mayor parte del día, y Bella estaba cansada y hambrienta. Mientras Edward husmeaba en su habitación, olfateando el sofá y jugando con algunas de sus chucherías, Bella uso su teléfono para ordenarles algo de comida.

Cuando colgó, vio a Edward arrastrarse sobre el sofá, y mientras no le importaban mucho las cosas materiales, no quería tener que usar Febreeze (2) para quitarle la suciedad, debido a su falta de aseo.

—Creo que deberías bañarte— dijo, más para sí misma, pero captó la atención de Edward.

Bella entró al cuarto de baño, agarrando una toalla del armario de blancos en el camino. Extendió la mano y abrió el agua antes de darse cuenta de que Edward la había seguido. Se sobresaltó pero él estaba hipnotizado con el agua fluyendo de la llave. Empujando más allá de ella, saltó dentro de la bañera y empezó a lamer violentamente la corriente.

—Edward— dijo Bella, y se detuvo para mirarla. — ¿Ropa?— Jaló su propia camiseta cuando dijo la palabra, haciendo que Edward mirara hacia abajo.

Él tiró de su camiseta y Bella empezó a retroceder, dándole privacidad, pero él gruñó cuando alcanzó la puerta, y era claro que no sabía cómo librarse del material extraño. Bella suspiró y caminó hasta la bañera. Se sentó del otro lado de la bañera, su corazón latiendo con fuerza al pensar que iba a estar desnudo frente a ella otra vez.

La miró y sus ojos suplicaban ayuda, y Bella olvidó su incomodad, ayudándolo a levantar arriba y fuera de su cuerpo. Se inclinó hacia adelante y tomó el lazo de sus pantalones, y tiró, desatando el nudo. Edward parecía cautivado con su mano, sus ojos quemando su piel.

—Levántate— dijo en voz baja, y luego se levantó para mostrarle. Levantó su cuerpo y ella imitó quitarse sus pantalones. Edward bajó sus pantalones y se los quitó.

Bella tragó saliva con dificultad cuando sus ojos se desviaron hacia abajo en contra de su voluntad. Se aclaró la garganta cuando llego a su virilidad, que parecía estar disfrutando de su mirada. Agarró la botella de jabón líquido y esponja de baño, y luego se dio cuenta que él no tenía idea de cómo usarlos.

Metió la esponja bajo el chorro de agua saliendo de la llave y roció un poco de jabón en ella. Exprimiendo la esponja un par de veces para preparar el jabón, extendió la mano y pasó la esponja a lo largo del pecho de Edward.

Edward agarró su muñeca y ella se paralizó. El aire en el cuarto era pesado y sus ojos estaban fijos en los del otro. El corazón de Bella latía con fuerza en su pecho, su cuerpo y su mente estaban en guerra entre sí.

—Realmente, tú deberías hacer esto— dijo liberando su mano. Empujó la esponja hacia él hasta que la tomó. –Yo solo voy a darte algo de privacidad—

Bella salió corriendo por la puerta y puso su espalda en la pared a lado de ella. Apoyó su cabeza en la pared y dejo que sus nervios se calmaran. Oyó una gran cantidad de salpicaduras provenientes del baño, pero se dijo que lo limpiaría después. Sus nervios no le permitían lidiar con él desnudo en su bañera de nuevo.

El timbre de la puerta sonó y Bella había dejado al repartidos subir, así que cuando el timbre de su puerta sonó, Bella no pensó mucho en eso, pero el ruido que oyó era extraño y nuevo para Edward. Salió de golpe, desnudo y mojado, del baño, cuando Bella abrió la puerta. El repartidor lo miró con horror cuando Edward se abalanzó hacia ellos.

—Edward, no—dijo Bella, empujando un billete de veinte hacia el hombre y agarrando la comida.

Edward parecía confundido, mientras la miraba fijamente, no parecía ser capaz de hacer nada bien y estaba volviéndose frustrante. Bella suspiró y bajó la vista al desorden mojado en la que su alfombra se había convertido. Fue al baño rápidamente para recuperar su toalla. Después de una apresurada lección sobre secado, Bella lo sentó en el sofá y abrió varias cajas de comida china.

Edward escogió entre las varias selecciones, comiendo unas y rechazando otras. Después de ver a Bella con su bebida varias veces, Edward hizo otro intento de beber de un vaso. Derramó un poco, pero en lo general la comida fue un éxito.

Bella bajo su palillos y escudriñó la mirada verde de Edward. La miraba en una forma no había sido mirada antes. No hubiera sido capaz de explicárselo a alguien pero la hacía sentir muy importante.

Deslizándose más cerca de él en el sofá, Bella extendió su mano y apartó su cabello de su frente. Edward cerró los ojos y se inclinó hacia su contacto, claramente disfrutándolo. Bajó su mano por su mejilla y sobre su pelo café-rojizo que conformaba una espesa barba.

—Me pregunto qué aspecto tienes bajo todo este cabello— pensó, entonces tuvo una idea.

Edward se quedó dónde estaba mientras ella corrió a buscar sus suministros. Regresó y colocó un gran cuenco de agua en la mesa de café, y junto a él, una lata de crema de afeitar, un rastrillo, un peine y un par de tijeras. Tomó el peine y empezó a tratar de trabajar a través de algunos nudos en su cabeza, pero él se movió inquieto por sus acciones. Así que en cambio, agarró las tijeras y empezó a cortar algunos de los nudos en su pelo. Una vez que estuvo lo suficientemente corto, levantó el peine y empezó a emparejarlo. Nunca había tomado cosmetología, pero hizo un trabajo bastante decente, si lo decía ella misma.

Luego fue y se sentó frente a él. Edward estaba curioso con todo lo que estaba haciendo, y ahora que tenía una buena vista de ella, la miró con los ojos muy abiertos.

Poniendo su mano en su rostro, acaricio su barba otra vez antes de levantar las tijeras y cortando un enorme trozo de pelo. Cada tijeretazo le mostraba un poco más del rostro que yacía abajo. Cuando la barba estaba lo suficientemente corto para rasurar, todo un paño y lo humedeció en el cuenco, enjuagando su rostro antes de agregar la crema de afeitar.

Edward parecía receloso de la navaja, pero le dejo llevarla a su rostro, y durante los próximos minutos Bella le vio su primera afeitada. Le prestó mucha atención a cada área, tan enfocada en no cortarlo y en quitarle todo ese pelo que no vio su rostro completo hasta que terminó.

Bella casi jadeó cuando lo asimiló. Envuelto en una de sus toallas blancas, tenía al hombre más hermoso del mundo en su sofá. Había sido despampanante antes pero ahora era magnifico. Una mandíbula afilada se combinaba con ojos gentiles que le daban la apariencia de un mujeriego y un caballero a la vez.

Pasó sus dedos sobre sus suaves mejillas, estudiando su rostro al descubierto — Eres hermoso— dijo y luego se ruborizó.

Edward notó que Bella se estaba inclinando hacia adelante, y él cerró la distancia entre ellos. Cuando sus labios se encontraron con los de ella, Bella entró en pánico. Retrocedió y él frunció el ceño, preguntándose que había hecho mal esta vez. Bella no quería más que seguir besando a Edward, por lo que detuvo. —Él no pertenecía con ella, no podía conservarlo, y era cruel pretender lo contrario. Tendría que llevarlo a casa.

—Deberíamos ir a dormir. Voy a llamar para reportarme enferma y te llevaremos de nuevo al bosque— dijo tristemente.

Una vez que Edward estaba establecido, tanto como podía en el sofá con una manta, Bella se escabulló a su habitación y se cambió. Yacía despierta en su cama, pensando en el hombre en la habitación contigua, deseando saber cómo encontrar una manera de tener lo que corazón gritaba. Justo cuando se quedó dormida, sintió un cuerpo cálido acurrucarse contra ella, pero asumió que era solo un sueño.


Anotaciones:

1: Marca de aromatizantes.