Título: Hermoso Salvaje.
Traducido del original Beautiful Savage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage
Autor: Readingmama/Vampiremama
Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Quiero agradecer a todos los que comentaron, siguen la historia, la agregaron a favoritos o simplemente leen la historia. Para el par de lectores que me pregunto la edad de Edward, readingmamma me dijo que tenia entr años mas que Bella. Ya que Bella tiene 21, Edward tiene entre 24 y 26 años.
Capítulo 8
Bella no quería moverse. Aunque había puesto a Edward en el sofá para dormir en la noche, despertar enredada en sus brazos le hizo pensar que eso había sido una idea estúpida. Sus extremidades colgaban sobre ella como una cubierta deliciosa y ella no quería nada más que nunca moverse. Sacudiendo su cabeza, se preguntó: ¿Qué estaba pensando? Ella y Edward eran tan diferentes. No hablaban el mismo lenguaje o vivían de la misma manera. Sentía envidia de él, y anhelaba algo más simple de lo que tenía.
Se meneó para salir de su jaula de extremidades y se levantó sobre la cama, mirándolo dormir por un minuto. Aunque ciertamente parecía disfrutar la comodidad de un colchón, como lo sugería por la baba que estaba formando un charco en la almohada, él no pertenecía ahí. ¿Cómo podía mantener a alguien ahí, cuando ella misma lo odiaba?
Belle se metió en la ducha y dejó que el agua callera sobre ella mientras miraba fijamente a la pared. Estaba pensando en todo y en nada al mismo tiempo. La situación con Edward era abrumadora y Bella no sabía cómo empezar a lidiar con ella. Recogió su acondicionador y luego sintió su cabello, sin estar segura si en su profunda reflexión ya se lo había aplicado o no. Agregó una posible segunda capa y luego lo enjuagó. No fue hasta que Bella salió de la ducha cuando se dio cuenta de que había olvidado traer su ropa.
Con la toalla enrollada alrededor de ella entreabrió la puerta, y gritó. El rostro de Edward estuvo inmediatamente enfrente de ella. Colocó su mano en su corazón que latía rápidamente mientras salía del baño.
—Bell-la—dijo, haciéndola voltear y mirarlo. Parte de ella esperaba que él estuviera comiéndosela con los ojos, en su toalla, y parte de ella estaba decepcionada de que no lo estaba.
Tiraba de sus pantalones y pensó que tal vez su primera percepción era errónea, tal vez iba a tratar de aparearse con ella otra vez después de todo. La piel de Bella se sonrojó. Pero la expresión de su rostro le dijo que estaba tras una necesidad diferente.
—Mierda— dijo Bella, agarrando su brazo y lo llevó al baño. Abrió la taza del baño, haciendo que la mirara fijamente sin comprender.
Suspirando y tirando de los cordones de sus pantalones, que le habían tomado una buena hora para volver a ponérselos la noche anterior, bajó la tela. Bella señalo su pene y luego a la taza.
—Orina ahí—dijo.
Edward puso sus manos en la parte posterior de la taza, dobló sus rodillas y se inclinó, en un intento de apuntar. Horrorizada de que su piso pronto iba a estar nadando en orina, Bella gritó. Edward la miró y su expresión afligida casi rompió su corazón. Estaba tratando, pero no tenía idea.
—Ponte de pie— dijo Bella, ayudándolo a enderezarse. Batalló un poco consigo misma sobre lo que debería hacer después.
Tomando su muñeca en sus dedos, guió su mano. Una vez que estuvo lo suficiente cerca, entendió lo que ella quería y sostuvo su pene. Después de un poco más de persuasión Edward estaba meando en el inodoro y Bella se sintió triunfante.
Después de prepararles un simple desayuno, Bella se preguntó que debería hacer con Edward mientras iba a trabajar.
Lo llevó al sofá y lo sentó. Arrodillándose en frente de él, puso sus manos en sus muslos.
—Tengo que ir a trabajar— Hizo movimientos para sí y la puerta. –Bella…ir…—Hizo una pausa y luego puso sus manos en su pecho de él—Edward, quédate.
Bella se levantó y camino hacia la puerta pero Edward la siguió. —No, Bella ir, Edward quedar.
—Bell-la quedar— dijo e hizo señas para que se sentara en el sofá.
Bella pensó inútilmente en llamar para reportarse enferma, pero se había levantado y salido el día anterior, y sabía que estaría en problemas si lo hacía Cambiando rápido de velocidades, agarró el control del televisor y encendió el aparato. Tuvo el efecto deseado y Edward fue inmediatamente hipnotizado por él.
Bella se detuvo en el trabajo unos diez minutos más tarde, apenas recordó el trayecto por que había estado pensando en Edward. ¿Estaría bien? ¿Saldría? ¿Recordaría cómo usar el baño en caso necesario? Bella se estremeció ante esto último.
Caminó a su cubículo y se sentó. Ni siquiera eran unos minutos más tarde cuando dos compañeros de trabajo pasaron por ahí, hablando en susurros después de mirarla. Bella le restó importancia; pero cuando lo mismo pasó unos minutos después, empezó a sentirse cohibida. Bajó la vista y se fijó en su ropa, asegurándose de que nada estuviera metido o desabotonado donde no debiera estarlo.
Con sus ojos bajos, no notó a su jefe en su escritorio hasta que habló, haciéndole saltar.
—Bella— dijo con voz severa.
—¿Si, señor? —Dijo Bella, mirándolo.
—¿Qué estás haciendo?
Bella hizo una pausa por un momento, preguntándose si era una pregunta capciosa. Miró su pantalla, realmente no había empezado a trabajar en nada aun, pero no quería decirle a su jefe que no estaba haciendo nada.
Él suspiró. —Bella, ¿no revisaste tus mensajes telefónicos después de que te fuiste, sin previo aviso, ayer?
Bella se sonrojó. —No señor. Tuve una pequeña emergencia.
—Sea como sea, no puedes simplemente levantarte y dejar tu trabajo sin notificárselo a alguien. Bella, ese tipo de comportamiento no se resbala aquí. Lo siento, pero necesitas tomar tus cosas e irte.
Después que dejar que las palabras penetraran, Bella se dio cuenta de que había sido despedida. Una mezcla de pánico y alivio la inundó. Odiaba su trabajo, y ahora no lo tenía más, pero sin un ingreso, estaba fregada.
—¿Estoy despedida? —Preguntó, necesitando escuchar la confirmación más que nada.
Él respondió con un asentimiento severo. Bella agarró algunas de sus objetos personales mientras él se levantó y la observó. Se sentía molesta, él ni siquiera le había preguntado sobre que era la emergencia. Era solo una empleada, completamente reemplazable y no digna de preocupación, y aparentemente sospechosa de robo.
Una vez que Bella estaba de vuelta en su coche, la impresión ya se estaba desapareciendo, y mientras sabía que tenía muchas cosas en que pensar y rápido, su primer pensamiento fue sobre Edward y el hecho de podía ir a casa con él.
Bella no sabía que esperar cuando abrió la puerta de su apartamento, pero cuando todo parecía seguir intacto, dejó escapar el aliento que estaba conteniendo. Edward todavía estaba en el sofá pero se las había arreglado para salir de su ropa otra vez, claramente prefiriéndola fuera. Ahora estaba encaramado al borde del cojín, mirando fijamente la televisión.
Cuando Bella rodeo para ver que había en ella, casi ahogó de la risa. Estaba viendo All My Children (1). La pareja en la pantalla estaba encerrada en un abrazo melodramático mientras él le decía cuanto la amaba.
Edward se puso de pie y llego atrás de Bella mientras ella se reía de la pantalla. La agarró y la hizo girar, poniendo sus brazos alrededor de ella como había visto.
—Tuuú, errres to-do paraaa miii— Edward repitió las mismas palabras que el protagonista hacia recitado, pero esta vez, no sonaban tontas para Bella. De hecho contuvo el aliento y de repente se encontró con mucho calor. El sentido común le decían que él no tenía idea de lo que estaba diciendo, pero aún asi sonaba maravilloso saliendo de su boca.
Bella fue repentinamente muy consciente de que Edward estaba desnudo otra vez, y su dureza aumentaba cuanto más tiempo la sostenía en ese abrazo. Empujó su poco su pecho y él la soltó, leyendo sus señales un poco mejor pero aún confundido sobre por qué lo seguía rechazando.
—Debería llevarte a casa— dijo Bella, tratando de cambiar el ambiente.
—Ed-ward quedar— respondió.
—No. Bella lleva a Edward casa— reiteró.
—¿Bell-la quedar Edward casa?
Bella sacudió la cabeza. —¿Cuándo aprendiste viendo televisión? —Edward la miro, confundido otra vez por su oración larga. — ¿Edward quedar? ¿Con Bella? —Se dio golpecitos en el pecho.
—Edward quedar Bella— repitió, sus palabras mejorando con cada intento.
Bella sintió una emoción recorrerla ante el pensamiento de Edward queriendo quedarse con ella. No se detuvo a pensar o reaccionar, en cambio respondió. —Sí, Edward quedar Bella—
En su prisa por llegar a trabajar a tiempo esa mañana, Bella no había dejado a Edward con ningún alimento accesible. Estaba contenta de estar en casa y ser capaz de hacerle algo. Opto por una comida sencilla, sándwiches, sabía que su estómago estaba acostumbrado a carne cruda y ya lo había alimentado con china, así que pensó que lo mejor era ir despacio.
Bella observo a Edward comer su almuerzo, imitando la forma en que ella sostenía el suyo y lo mordía. Edward traía su boca a la comida en oposición de la comida a su boca, pero Bella pensó que estaba haciendo un gran trabajo. Ya había demostrado que aprendía rápido pero estaba un poco perdida sobre dónde empezar. ¿Cómo le enseñabas a alguien que no sabía nada?
Después de una barriga llena de comida, Edward se volvió muy curioso. Señalaría un objeto y Bella le diría la palabra para ello. Era lindo al principio, ya que él trataba de repetir las palabras que le había dado, pero después de unas implacables dos horas de eso, Bella se sintió exhausta.
—Sofá— susurró.
Edward miró al objeto en su mano, y arrugó el rostro. —¿Sofá?— Luego miró al sofá, ya habiendo aprendido esa palabra.
—No— dijo Bella, señalo al objeto, —globo de nieve. Bella, sofá.
Edward miró como ella fue y se sentó, levantando sus pies y apoyando su cabeza en el brazo. Él reconoció su necesidad de dormir e hizo lo que siempre hacia, trepó en el sofá y envolvió sus extremidades alrededor de ella.
Bella estaba muy cansada para protestar, o eso se dijo. Y con sus largas extremidades alrededor de ella, Bella rápidamente se quedó dormida.
Cerca de una hora más tarde, fue sacudida hasta despertar por la sensación de Edward saltando. De pie frente a ella, se veía dolorido y sostenía su estómago. Un fuerte gorgoteo provenía de adentro y el rostro de Edward se tensó. Bella supo inmediatamente que las comidas sobre procesadas lo estaban afectando. Fue a la cocina y tomó una botella de Pepto Bismol de su nevera.
Al principio él no tocaría el líquido rosa, estando muy temeroso del dolor que ya estaba experimentando, pero después de un incómodo viaje al baño, Bella finalmente lo persuadió para que tomara la medicina. Al cabo de media hora, Edward estaba reposando letárgicamente en el sofá, viendo la televisión otra vez.
Bella lo estudió y se preguntó cómo sería feliz en este nuevo mundo. Dijo que quería quedarse con ella, pero se preguntaba si sabía lo que significaba. Juró darse una semana. Si podía hacerlo feliz en su entorno en ese tiempo, entonces empezaría a pensar a largo plazo, si no lo regresaría a su bosque.
Bella se sentó enfrente de Edward en una silla. Cruzó sus piernas debajo de ella y colocó un cuaderno en su regazo. Edward la miró a ella con los ojos entrecerrados por su malestar estomacal, la televisión sonando tranquilamente en el fondo. Poniendo la pluma en el papel, Bella empezó a trabajar en su plan. Necesitaba crear una manera de que se comunicaran, una lengua franca. Empezó a anotar las palabras que eran importantes que conociera: comida, agua, baño.
La segunda cosa que necesitaba hacer era conseguirle algo de ropa. El vestuario que la policía le había proporcionado no era adecuado para usar afuera, pero era cómodo, y si lo le gustaba usar eso, sabia que iba a ser difícil encontrar algo que usara.
Bella también decidió que no estaría cazando trabajo esta semana. Si la semana salía mal, Edward se iría pronto y no quería desperdiciar su tiempo con este hombre fascinante si no tenía que hacerlo. Con una mínima oportunidad de que se quedara, lidiaría con su tiempo lejos de él si se presentaba.
Le dio la vuelta a la página de su cuaderno y empezó una nueva lista. Había tantas cosas que a Bella le gustaría preguntarle a Edward. ¿Cómo terminó en el bosque? ¿Recordaba a otras personas? Se preguntó si él sabía lo que había pasado con sus padres, ¿lo habían abandonado o les había sucedido alguna tragedia?
Bella miró a Edward. Si iba a adivinar, diría que era como de su edad, tal vez unos años mayor. Maldijo por no tener una computadora en casa, le encantaría buscar y ver si había algo que pudiera descubrir sobre los orígenes de Edward. En este punto sin embargo, empujó esas preguntas a segundo plano. Indagaría su vida después de la semana de prueba.
Levantaba la vista ocasionalmente, y cada vez que lo hacía, los ojos curiosos de Edward la miraban. Sus ojos eran inteligentes; pero se movía como un animal, ladeando su cabeza ante los sonidos e inclinándose con su barbilla cuando algo le interesaba. Pero una mirada nunca dejó sus ojos, y era la tristeza.
Bella puso su cuaderno sobre la mesa junto a la silla y pasó al suelo frente al sofá. Edward solo la miró, pero su cuerpo se preparó, ella sabía que él podía levantarse e irse rápidamente.
Ella llevó su mano lentamente hacia el rostro de él. Él mantuvo sus ojos en ella, no cansado de eso, pero era su naturaleza ser siempre cauteloso. Cuando las yemas de sus dedos rozaron su mejilla, cerró los ojos, presionando en su mano. Bella miró sus dedos trazando sobre su mandíbula cincelada y sus fuertes pómulos. Cuando levantó la vista hacia él, él le regresó la mirada. Dejó su propia mano subir e imitar lo que ella le había hecho. Una vez que hubo tocado todo su rostro en forma de corazón, cambio, acercando su cabeza y frotando su mejilla contra la suya.
Cuando deslizó su rostro por un lado y luego por el otro, sus labios se deslizaban a través de su piel, dejándola sin aliento ante la intimidad. Se sentó sobre sus rodillas y se sorprendió por lo que vio. La tristeza de sus ojos había desaparecido, remplazada por satisfacción. Bella pensó en como Edward era con sus lobos, durmiendo juntos, acurrucándose, y frotándose unos con otros.
—Extrañas tocar— dijo Bella, concluyendo, con la esperanza de ser capaz de hacerlo sentir más cómodo con este conocimiento. Edward acercó su rostro al de ella mientras hablaba, atraído por sus palabras. Sus labios apenas se tocaban cuando un golpe se escuchó en la puerta.
Edward se sobresaltó y se sentó mientras Bella fue a abrir la puerta. Miró atrás hacia Edward y luego fue a él.
—Ven conmigo.
Habló justo cuando hubo otro golpe seguido por la voz de Alice gritando, —sé que estás ahí, Bella.
Edward siguió a Bella cuando entro a la habitación. —Quédate aquí— rogó.
Bella salió del cuarto y luego cerró la puerta mientras Edward la miró con preocupación. Alice todavía estaba golpeando y gritando cuando Bella regreso a la habitación.
—Hey— dijo Bella, saludando a su amiga.
—Vaya mierda, Bella— Alice chilló, dando unos cuantos pasos adentro. — ¿Estabas en servicio o algo?
Bella tartamudeo pero fue interrumpida por un ruido. Alice la miró, y luego a la puerta de su dormitorio, antes de que una enorme sonrisa apareciera en su rostro.
—¿Quién es él?— Alice chillo, pero esta vez, su voz era un poco más tranquila.
—No es nadie— dijo Bella, esperando que Alice captara la indirecta y se fuera, aun cuando sus pensamintos no pudieron estar mas lejos de la verdad.
—Seguro que no es— dijo Alice. —Me voy y los dejare por ahora; ¡pero me debes detalles!
—Está bien, hablaremos más tarde—Bella declaró y siguió a Alice a la puerta.
Alice había agarrado la manija y estaba por irse, cuando otro ruido las sobresaltó a ambas. Alice miró sobre su hombro y por la expresión de su rostro, Bella supo que Edward había salido del cuarto.
—Oh. Dios mío.
Anotaciones:
1: Telenovela súper larga (lleva más de 40 años al aire), se rumora que es extremadamente melodramática (no me consta, ya que ni no he visto un solo episodio), con historias que se alarrrrrrrrrrrrrrrrrgan.
