Como siempre lo he dicho los personajes de esta historia no son de mi propiedad.

Capitulo 4. Guerra de venganza y la esclava.

Han pasado varios días de la pequeña broma que Kagome le había hecho a Inuyasha el tan solo la miraba y la ignoraba olímpicamente la verdad era que se arrepentía de haberle hecho tragar gusanos.

Iba caminando al casillero cuando…

—Ayame, que bueno que ya regresaste —la abrazo efusivamente Kagome.

—Hola Ayame es bueno tenerte de vuelta —llego Sango con su mochila en los hombros.

—Si chicas yo también las echaba de menos y cuéntenme ¿Cómo les ha ido? —pregunto animadamente mientras se dirigían juntas al salón de clases.

—¿Ayame? ¿Eres tú? —preguntaron a sus espaldas. Ella se dio la media vuelta y se encontró con un par de ojos dorados que la miraban impresionado.

—¿Inu-inuyasha? Waow vaya sorpresa ¿Pero qué haces aquí? —pregunto besándole la mejilla que por alguna extraña razón hizo que Kagome sintiera una opresión en su corazón.

—¿Ustedes dos se conocen? —pregunto Kagome intrigada sintiéndose incomoda ante la situación.

—Si Kag digamos que tenemos una relación más allá de una amistad —contesto alegremente Ayame.

—O sea que son ¿novios? —ahora pregunto Sango.

—No, no no nada de eso —carcajearon los dos al unisonó ya que la pregunta que hizo Sango era totalmente absurda.

—Inuyasha y yo somos prácticamente como hermanos, nos conocemos desde hace varios años, la verdad es un chico muy agradable —afirmo sonriéndole.

—Ja si claro —respondió sarcásticamente Kagome.

—¿Qué insinúas? —pregunto Inuyasha molesto.

—No insinuó nada la verdad eres insoportable —y se fue dejándolos solos a todos en el pasillo.

—No sabes lo que te espera, Kag —pensaba Inuyasha viendo como desaparecía de su vista.

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—El antiguo Japón… —relataba la maestra de historia Kagome mordía nerviosamente su lápiz ya que el fastidioso de Inuyasha estaba justo detrás de ella.

—Inu- Inuyasha —le susurro Miroku detrás de él —Toma aquí esta lo que me pediste —Inuyasha se volteo a tomar lo que le dio su amigo

—Joven Inuyasha ¿Hay algo que quiera compartir con la clase? —le pregunta la maestra con el ceño fruncido ya que el aun estaba volteado y rápidamente se volteo negando con la cabeza.

—Entonces hágame el favor de poner atención —le grito delante de todos a lo que Kagome se rio de él.

Pasaron 15 minutos y Kagome sentía algo en su hombro derecho no presto atención hasta que se empezó a resbalar por su espalda en cuanto a Inuyasha la miraba divertido y con una sonrisa socarrona.

—¡Ahh! —brincaba al lado de su banco a lo que Inuyasha carcajeaba a más no poder y Miroku negaba con la cabeza —Por favor quítenmelo —se movía de un lugar a otro y la maestra la agarro y busco algún indicio de algo pero no encontró nada.

—Señorita Kagome Higurashi, vaya a la dirección ahora mismo —le grito tan fuerte que todo el salón quedo en completo silencio.

—Pero-pe-pero ¿Por qué? Le juro que yo traía algo, yo no hice nada —contesto enfadada juraría que traía algo en su espalda.

—Sin peros Higurashi, márchese ahora mismo a la dirección y diga que le pongan un reporte por andar haciendo bromas en plena clase —contesto mirándola reprobatoriamente.

—Está bien —y salió enfadada no sin antes darle una mirada de hielo a su queridísimo inquilino que la miraba con una sonrisa de satisfacción estaba casi segura que todo esto había sido obra de él.

—Ahora si continuemos.

—Muchas gracias por conseguirme a pettu —le dijo Inuyasha a Miroku acariciando suavemente a una tarántula obviamente inofensiva que le había conseguido su entrañable amigo hace aproximadamente unos tres días atrás para culminar su venganza.

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—Kagome Higurashi Fujiwara me puedes explicar ¿Por qué te pusieron este reporte? —le grito Sukiomi sosteniendo entre sus manos el reporte que le había dado su hija.

—Pues no lo sé mama yo me puse a brincotear porque sentía algo detrás de mi espalda pero la maestra no encontró nada y me mando a la dirección —explico pero la mirada dura que su mama le dirigía le daba a entender que no le creía ni una sola palabra.

—Señorita le informo que estará castigada por una semana sin laptop, ni celular nada de salidas y sin dinero —le contesto firmando el reporte.

—Pero mama te juro que yo no hice nada, no me puedes hacer esto, por favor —le rogo, ella sin su lap y cel no era nada.

—Lo siento Kagome —le extendió sus manos, Kagome suspiro y le entrego su celular.

Kagome se cambio en el cuarto que estaba ocupando se puso un pantalón de mezclilla entubado unas balerinas fiushas y una blusa de tirantes del mismo color que sus zapatos.

—Kagome e Inuyasha que dice mi mama que bajen a cenar —les grito debajo de las escaleras.

Ambos salieron iguales de sus respectivas habitaciones Kagome paso por su lado…

—Gracias a ti estoy castigada —le dijo Kagome rechinando los dientes.

—¿A qué te refieres? —pregunto alzando una ceja.

—No te hagas el tonto sé muy bien que gracias a ti me pusieron ese reporte y mi mama me castigo —se acerco desafiadamente a él —Pero te aseguro que esto no se va a quedar así —y bajo las escaleras.

—Ay mi Kagome si tan solo supieras —pensó el trayendo a su mente recuerdos de hace meses y con ello una fotografía de ella.

Mira Inuyasha la señora Kaede —y su mama se dirigió hacia ella.

Inuyasha miro a la señora y se encamino al lado de su madre, la verdad era que la señora Kaede era una persona ya grande de edad.

Buenos días señora Izayo y joven Inuyasha —los saludo cargando una enorme bolsa de mandado.

Inuyasha hijo ayúdale a Kaede con la bolsa —le ordeno su madre él solo asintió y agarro la bolsa de Kaede.

Iban caminando animadamente hasta la casa de Kaede ella metió la llave en el cerrojo de la puerta los invito a pasar cuando Inuyasha iba pasando por la sala se resbalo y jalo con él un porta retrato.

Se levanto resoplando sobándose el brazo sí que se había llevado un buen golpe en su mejilla derecha mirándose irritado como se le hacia un leven raspón debía eliminarlo porque si no su reputación del repapacito del instituto quedaría arruinado.

¡Oh! Inuyasha ¿Estás bien? —le pregunto su madre mirando cómo se levantaba rápidamente del piso.

Joven Inuyasha ha tirado la fotografía de mi nieta —le dijo Kaede mirando el porta retrato echo pedazos en el suelo.

Lo siento Kaede —y recogió el porta retrato pero al darle la vuelta quedo completamente impactado con la belleza de la muchacha pero había otra pequeñísima foto y rápidamente sin que su mama y Kaede lo vieran se la metió en el bolsillo de su pantalón

—Sota por favor te lo ruego solo una —rogaba Kagome para que su pequeño hermano le prestara su celular ya que ella estaba castigada y no podía usarlo y ni loca se lo pedía a Inuyasha.

—¿Qué estarías dispuesta a hacer? —le pregunto Sota sentado en su cama meneando el celular de un lado a otro frente a los ojos de Kagome, bien sabia el que podía aprovecharse de la situación para sacar ventaja.

—Lo que sea pero préstamelo.

—Está bien entonces serás mi esclava por un mes.

—¡¿Qué?! ¡Estás loco! No lo haré —grito enojada fulminándolo con la mirada.

—Entonces no lo necesitas tanto —estaba dispuesto a salir de la habitación cuando su hermana lo sujeto de su brazo.

—Está bien lo haré —resignada tomo el celular de Sota y marco a su mejor amiga.

—Alo —le contestaron del otro lado de la línea.

—Sango soy yo Kagome, te llamaba para que me ayudes en algo mañana en la clase de algebra —le dijo rápidamente volteando a la puerta de la habitación ya que en cualquier momento podría entrar alguien y encontrarla infraganti con el cel en las manos.

—Espera Kag te ayudo siempre y cuando no un sea plan de asesinato, amenazas, secuestro o sustituir la crema de Kikyo por miel de abeja —a esto último se rieron las dos ya que Kikyo había atraído consigo varias moscas y abejas alrededor de ella fue el hazme reír de todos.

—No, es demasiado simple veras…

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A las dos de la madrugada Kagome andaba en pijama y con una pequeña linterna entre sus manos, caminaba sigilosamente por la sala de su casa ya que no quería que nadie se diera cuenta que andaba despierta a esas horas de la noche.

—Kagome manos a la obra —y se alumbro macabramente el rostro con la lámpara riéndose maldosamente como si fuera la villana de una película —Ahora si querido Inuyasha mañana serás el hazme reír de todo el salón —antes de subir un escalón echo un vistazo a la mochila de Inuyasha y sonrió satisfecha del gran trabajo que había hecho.

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—Kagome ¿Te pasa algo? —le pregunto su papa sentado con su periódico en las manos y el jugo encima de la mesa.

—No papa ¿Por qué? —le pregunto comiendo de su pan tostado.

—No sé, te noto demasiado feliz, lo cual es raro porque en estos momentos está castigada jovencita —y le dio una mirada severa.

Inuyasha y Sota la miraron extrañados la verdad que Seiya tenía razón Kagome se había levantado con una sonrisa Colgate.

—Al mal tiempo buena cara —y se levanto de la mesa a cepillarse los dientes porque ya casi era hora de irse a la Shikon.

—No tan rápido, hermanita —la sujeto de la mochila antes de poner un pie fuera de la puerta de su casa.

—¿Ahora qué? —pregunto fastidiada.

—Varas no encuentro mi otro zapato —le mostro el pie derecho que no traía zapato pero si un calcetín azul marino.

—¿Y a mi qué?

—Eres mi esclava ¿Recuerdas? Como tal debes buscarlo —le ordeno.

Kagome andaba que echaba chispas se suponía que este era su día, pero no su pequeño hermano tenía que arruinarlo, busco por toda la casa y no lo encontraba y solo faltaban 6 minutos para que pasara el bus escolar miro al gato regordete llamado Buyo lo alzo y ¡bingo! Ahí estaba el Zapato se lo dio a Sota de mala gana y salió corriendo ya que Inuyasha tenia10 minutos de que se había ido.

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—Definitivamente tendré que hacer algo para que Koga se fije en mi —pensaba Kagome mirando como Kikyo estaba sentada en las piernas de su amado, ella no se lo merecía pues desde que había entrado Inuyasha se la pasaba coqueteándole.

—¡Ay Kag! Ya estas con eso otra vez —le regaño Ayame sacándola de sus pensamientos.

—Hola —llego Sango y se sentó al lado de Kagome ya que Ayame estaba enfrente.

Y así entraron uno por uno de los alumnos hasta que entro su querido tormento con una sonrisa socarrona tomando asiento detrás de ella.

Del otro lado del salón las 3 amigas eran observadas por las amigas de Kikyo.

—¿Ustedes creen que Inuyasha guste de Kagome? —le pregunto Yura a sus demás amigas observando como Inuyasha jugueteaba con el pelo de Kagome y esta fruncía el entrecejo.

—Pues no sé, espero que no porque Kikyo lo quiere para ella a como dé lugar —agrego Kagura.

—Pero si ya tiene a Koga —dijo Tsubaki mirando como Kikyo besaba a Koga y miraba burlonamente a Kagome porque todas ellas sabían que desde hace tiempo ella estaba enamorada de Koga.

—Bien alumnos tomen asiento —se sentó el profesor en el escritorio dispuesto a empezar la clase.

—Inu-inu Inuyasha, préstame un lápiz —le hablo Sango muy despacito para que el profesor no se diera cuenta.

—Claro espera Sango —y sin pensarlo vació la mochila encima de su banco y todo el salón empezó a reír pues traía lápices de color rosa con estampados de princesas y cuadernos en iguales condiciones.

—¡Kagome! —grito mirándola de ahora en adelante se aseguraría de revisar su mochila antes de salir de la casa.

Continuara…..

Mil disculpas ya sé que me he tardado pero más vale tarde que nunca. Ahí me dicen si quieren la conti esta vez ya no tardare demasiado.

Por cierto en unos días más publicare otro fic donde Kikyo no será villana y se titulara "Camino de odio"

Dos mellizas que quedaron huérfanas a la edad de 8 años cuando sus padres murieron en un misterioso accidente y ellas quedaron en custodia de su padrino y socio de hoteles Paradise de todo Japón sin imaginarse que él las quería fuera de su camino para quedarse con toda la fortuna Higurashi aorilandolas a tomar un camino de odio.