Título: Hermoso Salvaje.

Traducido del original Beautiful Savage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage

Autor: Readingmama/Vampiremama

Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Hola, muchas gracias a todos los que leen, comentan, agregan a sus favoritos, y o siguen esta historia. Se les quiere :)


Capítulo 11

La mañana de Bella fue un poco más agitada de lo que había planeado. Se había despertado por un gran ruido y la cama fría junto a ella le dijo que estaba sola. Se apresuró a salir de la cama, preocupada de que Edward se hubiera lastimado de alguna forma, solo para detenerse en seco cuando entró a la sala. La planta que tenía en su apartamento era un árbol de cinco pies de alto y fue revolcada, la tierra plagaba su alfombra y su sofá. Edward solo podía ser descrito como arañando (1) la tierra mientras continuaba distribuyéndola en su apartamento.

—¿Qué estás haciendo?— Bella preguntó horrorizada.

Edward se detuvo y miró a Bella con diversión en sus ojos. Sin embargo, rápidamente se desvaneció cuando vio la ira en los suyos. Sentándose en cuclillas, Edward encorvó sus hombros y bajó su cabeza.

El árbol era el lugar más fácil para empezar, así que con un suspiro, Bella levantó y enderezó la maceta. Luego fue y agarró un sacudidor y la escoba. Limpió los largos depósitos de tierra, arrogándolos a la maceta, todo mientras Edward la miraba, luciendo claramente reganado.

Después de aspirar, Bella llevó a Edward a la ducha, y él la siguió en sus manos y piel, todavía inseguro de su ira. Tenía tierra bajos sus uñas, en su pelo, y por lo que parecía, en sus orejas también. Bella sabía que él nunca se limpiaría a sí mismo, así que nerviosamente se desnudó hasta quedar en ropa interior y abrió el agua.

Bella entró al agua y la ajustó antes de extender su mano para que Edward la siguiera adentro. Parecía inseguro pero entró después de mirarla de la cabeza a los pies.

—Ven aquí— dijo Bella en voz baja, persuadiéndolo bajo el chorro.

El agua golpeó a Edward y bajó por su cuerpo mientras Bella volteaba para recoger el jabón. Tenía que forzarse a no ver el agua seguir su curso a través de su firme cuerpo. Extendiendo su mano, tomó la mano de Edward y la uso para levantar su brazo, y luego paso el jabón a lo largo de él. Empezó con un brazo, y luego se trasladó al otro, cuidando no mirarle a los ojos y perder su enfoque.

Agarró un cepillo de uñas y lo paso a lo largo del jabón, llevándolo a su primera mano. Él saltó un poco a la sensación de cosquilleo y Bella se rio, causando que alguna de la tensión que estaba sintiendo se disipara.

Una vez que sus manos estuvieron limpias, Bella se debatió sobre qué hacer después, cometió el error de mirar sus ojos verde obscuro y se encontró perdida. No lo había conocido suficiente para sentir tal atracción hacia él y sin embargo la encontraba más difícil de negar cada vez que estaban juntos. Él ya era la mayor parte de su vida y se sentía más en casa con él de lo que nunca se había sentido con nadie. Y sin embargo una parte de ella sentía que estaba aprovechándose de este hombre inocente. ¿Cómo podía escogerla si ni siquiera sabía que había elecciones?

Sacudiendo su cabeza, Bella llevó el jabón al pecho de Edward y comenzó a trabajar en su físico impecable. Estaba tan perdida en sus pensamientos sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal que no se dio cuenta de lo bajo que el jabón en su mano esta cayendo hasta que Edward gruñó. ¿O fue un gemido? De cualquier manera, el sonido fue fantástico, y atravesó a Bella como un relámpago. Bella dejo caer el jabón justo cuando Edward agarró su mano, su agarre era firme pero no forzoso. Él bajó la mano de ella hacia él y ella levantó la mirada para ver sus ojos suplicándole.

—Toque— dijo, pero era realmente más una pregunta. Le estaba pidiendo alivio.

La mano jabonosa de Bella lo rodeó en respuesta, y todos los pensamientos de aprovecharse de él desaparecieron. Él le había pedido esto, él lo quería, y maldición, ella también lo quería. Su otra mano se deslizó por su pecho mientras lo bombeaba lentamente. Probó su pezones, sabiendo que no a todos los hombres les gustaba que jugaban con ellos, y encontró que parecía disfrutarlo. Dio un paso hacia él, su piel febril con su propia necesidad. Sus labios se presionaron a su pecho mientras el agua corría sobre él.

Edward amplió su postura para mantener el equilibrio. Podía sentir la necesidad que provenía de Bella pero estaba perdido en cuanto que hacer para ayudarla con la suya. Recordando la reacción que obtenido cuando tocó su pecho, extendió y rozó su mano sobre ellos. Bella se estremeció y sus rodillas casi se doblaron ante la sensación.

Bella quería instarlo a más pero el orgasmo de Edward empezó a formarse y perdió enfoque de ella, mientras lo llevaba al límite. Sostuvo sus manos bajo el chorro de agua y dejo que su simiente fuera lavada. Se sentía débil con necesidad pero ahora que Edward había tenido su liberación, no se sentía bien pidiendo.

Edward vio esto y no tuvo ninguna intención de parar. Bella extendió la mano alrededor de él para apagar el agua, y Edward agarró sus caderas. Se levantó y la llevó hacia él, presionando sus labios contra los de ella. El cuerpo de Bella se sentía como si estuviera en llamas. Cada terminación nerviosa estaba latiendo justo debajo de su piel, esperando su turno para ser tocada.

Cuando Edward rompió el beso, murmuró en voz baja. —Toque, Bella.

Bella respondio con un poco inteligente y agudo, —Esta bien.

Edward pasó sus manos sobre sus pechos, jugando con ellos como lo había hecho antes, pero el anhelo de Bella estaba mucho más abajo, así que agarró su mano y la movió hacia abajo. Mantuvo su ritmo lento, no queriendo asustarlo. Cuando sus manos llegaron a sus partes bajas, el cuerpo de Bella empezó a temblar. Sus rodillas temblaron y todo su cuerpo vibraba de deseo. Nunca había sentido algo tan fuerte y no estaba segura de sí sería capaz de manejarlo.

Edward la miró con curiosidad, y sintiendo que estaba inestable, enrolló su brazo libre alrededor de su cintura y luego empezó a mover sus dedos.

Bella nunca se había considerado ruidosa, pero mientras gimoteaba y gritaba al simple toque de Edward, se dio cuenta que nunca había tenido a la persona correcta tocándola antes. Los dedos de Edward nunca entraron en su interior, pero Bella se vino fácilmente sin ello. Mientras se desplomaba en sus brazos, podía sentir el latido de su corazón latiendo contra el de ella.

Después de secar y vestir a Edward en las mismas ropas que había estado usando, Bella decidió que era el momento de ir de compras. Edward necesitaba algo más que usar, y mientras no estaba segura de sí le iba a ir bien en una tienda, no quería dejarlo solo en casa otra vez, con su planta.

Edward estaba feliz de dejar el apartamento, y Bella fue incluso capaz de ponerlo en el asiento del pasajero y abrocharle el cinturón, aunque el tiró de la restricción y frunció el ceño.

—No te preocupes, no es lejos— dijo Bella, abrochándose el cinturón.

Bella esperaba que porque era entre semana las tiendas no estarían muy ocupadas, y mientras entraba al estacionamiento, parecía que estaban de suerte. Unos pocos coches cubrían los puestos de estacionamiento, pero en lo general, el lugar parecía desierto. Bella se estación más cerca de la tienda en la que pensó tendrían más suerte y salió del coche. Edward se movió a través de su asiento para unirse a ella, pero su cinturón de seguridad lo mantuvo en su lugar.

Presa de pánico, él lo agarró, y lo jaló, queriendo quitárselo mientras Bella corría al otro lado del coche. Él se calmó un poco cuando ella abrió su puerta, pero no fue hasta que se inclinó y lo desabrochó que pareció relajado otra vez. Extendió la mano hasta su rostro y lo acunó, besándola en agradecimiento. El cuerpo de Bella respondió pero se retiró y ayudó a Edward a salir del coche. No quería emocionarlo en público, no pensaba que él tenía un sentido de privacidad cuando se trataba de cosas sexuales.

Un hombre joven, con unos audífonos y sus pantalones colgando bajo, les dio un saludo alegre mientras caminaban. Bella sonrió y asintió y Edward la imitó con exceso entusiasmo, ganándose una mirada extrañada del chico. Bella soltó una risita y tomó la mano de Edward, llevándolo a la sección de hombres. Escogió unas cuantas cosas para probar, deseaba poder meterlo en pantalones vaqueros, solo para ver, pero sospechaba que serían muy pesados para él. En cambio, escogió un par de pantalones de lino color canela y una camisa blanca de botones.

Tomó un par de tallas y llevo a Edward al probador. Una chica bajita con el cabello en punta, rubio y una perforación en el labio (2) tomó las ropas y mandó a Edward a los probadores, clavando la mirada en Edward continuamente. Cuando Bella trató de ir con él, habló con dureza. —Solo una persona está permitida en los probadores a la vez, señora.

Edward miró a Bella y esperó que fuera con él. Bella miró a la chica que la estaba viendo cuidadosamente, y luego de regreso a Edward.

—Tienes que hacerlo por ti mismo— Bella imitó quitarse los pantalones y ponerse los otros antes de salir y cerrarle la puerta a un Edward que parecía muy confundido.

Hubo un estruendo y un estallido que hizo que tanto la vendedora como Bella miraran hacia la puerta. Bella la estaba manteniendo cerrada ya que sabía que Edward no la habría cerrado y no había manera de que quisiera que la puerta se abriera y que la chica le echara un vistazo a Edward. Bella se puso frente a la puerta y la abrió un poquitín. Edward había salido de sus pantalones, pero los nuevos en los que estaba tratando de ponerse todavía tenían el gancho puesto.

Bella no pudo evitar reír, y eso hizo que Edward notara que estaba ahí. Él le suplicó y ella lanzo una mirada hacia el encargado de los probadores y entró. Desabrochó la percho y jaló los pantalones para cerrarlos al frente. Parecían quedarle así que alcanzó y tomó la etiqueta, arrancándola.

—Suficientemente bueno— dijo, y tomó la camisa.

Bella recogió un par de pantalones de diferentes colores, así como un par de camisetas y algo de ropa interior para Edward. No sabía si la usaría, pero pensó que era mejor tener algo disponible para él en caso de que la necesitara.

Bella le entregó la ropa y la etiqueta de los pantalones de Edward a la chica de la caja registradora y pago por sus artículos. Edward tiró de la mano de Bella mientras dejaban la tienda, ella había pensado que lo había hecho notablemente bien, pero ahora que estaban afuera otra vez, podía ver que todavía estaba conmocionado por la experiencia. Sus ojos se movían rápido hacia los alrededores y su mano agarró la suya un poco más fuerte.

El coche solo parecía agravar el nerviosismo de Edward, y Bella se preguntaba que exactamente lo había hecho tan nervioso. Esperando que un poco de aire libre le ayudara, Bella se volvió hacia el camino familiar que llevaba al cementerio. Cuando el coche se detuvo, Edward miró a Bella desabrochar su cinturón de seguridad y luego extendió la mano e hizo lo mismo con el suyo. Cuando ella abrió la puerta, sin embargo, no esperó para que lo dejara salir, salto a través del asiento y fuera del coche.

Bella miró como Edward corría juguetonamente a cuatro patas, pero cuando él corrió fuera de su vista, empezó a preocuparse. El cementerio era bastante estándar, y aunque no habían altos monumentos o criptas, el área era lo suficientemente vieja para tener varios árboles grandes que facilitaban perder a alguien. Apretó el paso, siguiendo la dirección en la que Edward huyó.

—¿Edward? — Lo llamó.

Edward saltó de detrás de un árbol camino arriba y Bella soltó un suspiro de alivio. Ella se estaba acercando a la zona de la tumba de su padre y le dio otra mirada a Edward expulsando algo de su energía antes de sentarse frente a la tumba de su padre.

—Hola, papá. — Sonrió. —Así, que espero que hayas estado prestando atención a mi vida, porque ni siquiera sé dónde empezar. ¿Estoy loca? Apenas lo conozco y sin embargo es la persona más fascinante que he conocido. Desearía que estuvieras aquí… Necesito que me digas que esto puede funcionar. ¿Cómo puedo hacer que esto funcione? La voz de Bella era más desesperada ya que sus emociones empezaron a tomar el control. — Yo…Yo lo a…—La mano de Edward en su hombro la hizo sacudir.

Volviéndose, le sonrió mientras él miraba entre ella y la lápida, claramente preguntándose porque estaba hablando sola.

Bella no se molestó en intentar explicar, solo miró fijamente la lápida de Charlie y esperó por una señal, una respuesta para su pregunta. Cuando nada sucedió se levantó y sacudió la tierra de sus rodillas. Edward todavía estaba confundido pero la siguió, poniendo su mano en la suya para reconfortarla.

Cuando se sentaron en el coche, Bella supo que la una manera en que ella y Edward pudieran tener una oportunidad en el mundo real seria si ella podía descubrir más sobre él, así que puso su caro en marcha y se dirigió a una parada más.


Anotaciones:

1: Piensen en su perro enterrando un hueso en el jardín (o el sofá).

2: Al estilo del lunar de Marilyn Monroe.