Título: Hermoso Salvaje.
Traducido del original Beautiful Savage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage
Autor: Readingmama/Vampiremama
Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Hola, gracias a todos los que están leyendo este fic, y comentan, agregan a sus favoritos o siguen. el fic. La ultima vez que me fije, este fic ya había superado los 100 en favoritos y en alertas. Para quien me preguntó cada cuando actualizo, no tengo una fecha exacta, pero es mas o menos un día si, un día no. Así que si actualizo un lunes es bastante probable que el siguiente capitulo sea actualizado en algún momento del miércoles. (A menos que haya problemas con el Internet, o tenga un viaje inesperado...o me arroye un tren.)
Capítulo 13
Bella se sentó en el tocón y vio al viendo soplar en los árboles. Se sentía entumecida, pero lo prefería porque sabía que tan pronto comenzara a sentir otra vez, estaría berreando. Había pasado más de una hora desde que Bella vio a Edward irse hacia los árboles, estaba bastante segura de que no iba a regresar.
Habían llegado al área del campamento, y Edward inmediatamente empezó a caminar de un lado a otro y a olfatear cada piedra, árbol, y arbusto en el área mientras Bella establecía el campamento. Había arrojado el saco de dormir y el colchón de aire en la tienda y llevado la hielera desde el coche. Estaba por llamarlo cuando él se animó cuando el viento sopló sobre él, y se fue corriendo por el bosque. Bella había soltado la hielera que estaba cargando pero era demasiado tarde, para cuando ella había entrado al bosque, estaba fuera de vista. Lo llamó un par de veces, pero sin respuesta, y se encontró de regreso al campamento, esperando que regresara.
La esperanza se estaba desvaneciendo rápidamente.
Bella se perdió por las próximas horas en una serie de tareas mundanas. Organizo la hielera y preparo un almuerzo ligero. Después de inflar el colchón de aire, hizo la cama, metiendo la sábana alrededor de la cama de plástico y desabrochando el saco de dormir, poniéndolo ahí como un edredón. Sabía que se quedaría en el campamento por un rato porque a pesar de que su cabeza le decía que Edward no iba a regresar, cada vez que las hojas crujían con el viento, su corazón se aceleraba con emoción, diciéndole que era una posibilidad.
Pero pronto el sol encontró su camino hacia abajo, por detrás de los árboles y el viento frio de la noche se movía rápidamente. Bella se puso el suéter y atizó el fuego con un palo. Había empezado con la esperanza de que traería a Edward de vuelta aunque todavía se negaba a admitirlo – diciéndose a sí misma que lo necesitaba para cocinar – pero el fuego ahora eran meramente brazas, y todavía tenía que azar la parrilla algo sobre él.
—Creo que es todo— suspiró y se dirigió a la tienda, acurrucándose bajo la manta.
La primera lágrima se deslizo fuera de su ojo y a través de su nariz, aterrizando en la almohada, pero no hizo intento de limpiar su rostro hasta dejarlo seco. Unas pocas más cayeron pero aun así no podía absorber lo que estaba sintiendo. Había vivido toda su vida sin Edward, pero la idea de nunca verlo otra vez, no era algo que podía procesar.
El viento parecía levantarse y llevaba un aullido bajo con él. Los oídos de Bella sonaron con el sonido, mientras su cerebro trataba de descifras si lo que había odio era en realidad un lobo o solo el viento. Pero cuando vino de nuevo, y esta vez más claro y más fuerte, haciendo que Bella se sentara. No se atrevió a moverse cuando espero al sonido otra vez. La tercera vez que el sonido llegó, era un gemido claro, y estaba cerca.
Abriendo la tienda de campaña con cuidado, el lento arrastre del zipper sonó fuerte en la noche. Bella empujó la solapa de la tienda hacia abajo, y mirando hacia el campamento, sintió que podía respirar otra vez. Sentado a cuatro pies de la tienda estaban Edward y Jake.
Bella se arrastró fuera de la tienda y Edward se reunió con ella a medio camino. Ambos en sus manos y rodillas, Edward paso su rostro, de su frente a mejilla, por el de Bella.
—No pensé que volverías, —Bella dijo, más para sí misma.
Edward la miró de cerca y luego respondió: —Bella – quedar - Edward.
Bella envolvió sus brazos alrededor de Edward, alzándolos a ambos de rodillas para abrazar. Había estado tan aliviada al verlo que no fue sino hasta este momento que se dio cuenta que había encontrado una manera de salir de su ropa otra vez. Miró sobre el hombro de Edward, y detrás de él, jadeando con una sonrisa feliz en su rostro, estaba Jake.
Ella retrocedió y suspiró. — No puedo quedarme aquí, Edward.
Edward parecía frustrado, tenía algo que decir pero no sabía las palabras, y se volvió y señalo a Jake. Bella lo miro mientras en la volvía a mirar y gruño.
—¿Lobo? Preguntó, preguntándose si esa era la palabra que estaba pidiendo.
Edward asistió, — Bella – quedar – lobo, — y luego le golpeo el pecho, —Edward.
Bella dejo las fantasías de lo que Edward le estaba pidiendo la invadieran. La idea de quedarse con él y los lobos en el bosque había pasado por su cabeza. La idea de vivir simple y naturalmente siempre le atraído y no podía pensar de una mejor persona para hacerlo. Pero como con cualquier fantasía, era fácil de reventar, las verdaderas preguntas surgieron. ¿Qué comería? ¿Cómo vivirían? ¿Que sobre su momento del mes? Ninguna de sus preguntas era muy agradable, pero eran muy reales. Había algo bueno, no tenía que contestar ninguna de ellas aun. Bella podría tomar unos días y fingir. Además, quería ver como vivía Edward. Había visto un pequeño vistazo pero ahora tenían una familiaridad, y podía participar y disfrutar de las cosas que le mostrara.
Miró de nuevo a la tienda y luego a Edward, decidiendo. Edward, curioso sobre lo que estaba mirando y se abrió paso hacia la tienda. Bella lo siguió felizmente, y también lo hizo Jake. Todo se movió tan rápido que no fue hasta que la tienda estuvo en ruinas alrededor de ellos que Bella se dio cuenta de lo que había sucedido. Jake había pisado el colchón de aire, sus garras habían hecho cuatro agujeros en él y causó un sonido de explosión, y en su pánico en la retirada, se llevó a la tienda con él.
Bella quería reír, pero cuando se dio cuenta de que Edward había despegado en la conmoción, se encontró preocupándose. Luchando para salir de la tienda, finalmente encontró la puerta y se salió. Buscó a los dos frenéticamente alrededor del campamente, pero no los podía ver en ningún lado.
—¿Edward? ¿Jake? Los llamó, esperando que hubieran ido demasiado lejos.
La cabeza de Edward salió primero de un árbol, y en el otro lado, Jake lo siguió. Ambos se abrieron camino lentamente alrededor del árbol y hacia Bella.
—Cada uno por su cuenta, ¿huh? Creo que nuestra próxima lección va a ser la caballerosidad— Bella musitó.
No se molestaron en reconstruir la tienda, en cambio. Bella dejo que Edward la llevara de vuelta a la cueva. No estaba segura de como los lobos iban a responder a verla de nuevo, después de que Edward se había ido también. Jake siempre le había tomado cariño pero no sabía si los otros lobos iban a ser tan indulgentes con su robo de su compañero de manada.
El lobo color chocolate fue a ella primera, y la olfateo una vez antes de empujar su mano con su cabeza. Bella sonrió mientras lo acarició suavemente. El lobo gris-negro se le acercó y la miró con precaución, pero era el lobo gris por el que Bella estaba preocupada, y con razón. La loba enseño los dientes cuando Bella se acercó a la entrada de la cueva y gruño. Bella dio un paso atrás y detrás de Jake, para cubrirse.
Edward gruñó de vuelta a la loba gris, y Bella estaba repentinamente preocupada. Edward podría haber sido fuerte, pero si ese lobo estaba enojado, no habría ninguna competencia. La loba hizo las orejas hacia atrás, contra su cabeza e hizo un ruido como un bufido. Edward se levantó y se infló, luciendo tan grande como era posible y dejo salir otro gruñido. La loba gris dio un paso hacia el pero el lobo gris más grande, el negro y gris, se interpuso entre ellos, empujando su espalda con su cabeza. La loba gris no perdió tiempo para voltear y correr hacia los arbustos. Bella sintió alivio de que su hubiera ido pero sabía que esto estaba lejos de ser resuelto.
Bella entro a la cueva primero, seguida por Edward y los otros lobos. El piso de tierra parecía acogedor y sonrió a sus recuerdos de dormir entre Edward y los lobos. Se sumergió en su fantasía y aparto todo lo negativo, solo enfocándose en las partes buenas de estar ahí en la naturaleza con él.
El aire nocturno se había enfriado y Bella se encontró temblando y se dio cuenta que Edward se veía con frio también. Molestia hirvió en su interior cuando se dio cuenta de que ella conservándolo en la civilización lo había desaclimatado tan rápidamente. Había tardado casi nada de tiempo, ni siquiera una semana, y Edward ya estaba teniendo problemas para ajustarse de regreso a su mundo. Ella tendría que tomar una decisión y atenerse a ella, o Edward sería un marginado en cualquier mundo que eligiera.
Ella se sentó en el suelo y Edward se acercó y descansó a su lado, mientras el suelo no podía considerarse cómodo, si le proporcionaba cierta comodidad. Edward enrolló su brazo alrededor de su estómago y metió su rostro en el cuello de ella.
—Buenas noches, Edward, —Bella susurró y se sintió bastante bien y vio a los otros lobos acomodarse a su alrededor.
El mundo fue borrado rápida mente, y Bella vivió en sueños de correr por los árboles y encuentros íntimos en los prados. Cuando despertó, fue con Edward apoyado en un codo mirándola fijamente. Bella sintió sus mejillas se teñían con calor cuando su sueño regresaba corriendo hacia ella. Y con Edward, desnudo y flotando sobre ella, era casi más de lo que podía tolerar.
Sus ojos cafés miraron fijamente sus sonrientes ojos verdes y lamió sus labios en preparación para ser besada. Sin embargo, el beso no llego de quien lo estaba esperando, porque justo entonces, Jake lamió la mejilla a la frente en el otro lado.
—Jake, ewwww,— dijo, empujando su hocico con su mano.
—¿Jake? — Edward dijo, claramente desconcertado. —Lobo
Bella golpeó su pecho. — Bella, — luego el de Edward, —Edward, — luego señalo a Jake, —Jake.—
Edward todavía no lo entendía pero entendí lo suficiente. Señalo al lobo chocolate y gruño. Bella vio al lobo y luego de regreso a Edward.
—No lo sé, no nombre a aquel. — Edward la miro duramente, estudiando sus palabras para una reconocible.
—Aqu – eel. — Señaló de nuevo al lobo. Luego reitero, —Jake…aquel.
—No, — Bella dijo cuándo se dio cuenta de lo que pensaba. Pero cuando la miro para obtener más información, se perdió de nuevo. Trató de inventar un nombre para satisfacer a Edward, y por alguna razón, solo suministros de oficina pasaban por su cabeza. Cuando estaba a punto de renunciar y llamar al lobo Bic, se le ocurrió un nombre perfecto. —Quil. (1)
Por supuesto a Edward le costó trabajo pronunciar la difícil palabra y termino sonando más como 'kweel' cuando la dijo.
Una vez que Bella hubo terminado de nombrar a los lobos, Samson por el tamaño del grande de color negro y gris y Leah para la loba, los dos se dirigieron al bosque. Bella se había preguntado si debería haber traído la hielera con ellos, pero Edward la llevó a un arbusto llenos de fresas silvestres. Bella comió felizmente del árbol y vio como Edward hizo lo mismo.
Bella nunca había sido una gran comedora de desayunos, pero una hora después su estómago empezó a gruñir. Con toda la caminata y la pequeña cantidad da alimentos se sentía hambrienta. Edward notó el sonido y supo inmediatamente.
Era fascinante ver a Edward transformarse a modo de casa, se volvió misteriosamente quieto y escuchó a su presa. Bella se sintió contener el aliento para evitar revelar su posición. Su cuerpo se movió con movimientos vigorosos y elegantes y para el cerebro de Bella fue fácil combinar eso con el sueño que había tenido. Dejó salir un suspiro tembloroso, incapaz de contenerlo por más tiempo, y Edward giró la cabeza hacia ella rápidamente.
Se quedó ahí sonrojada, su corazón latiendo y sus rodillas temblando cuando Edward cambió su presa a comida para ella. Bella no pudo evitar que sus ojos viajaran por su fuerte mandíbula, a través de sus prominentes pómulos, y bajaran por sus firmes abdominales, y antes de que lo viera moverse, él estaba ahí, presionándola contra el árbol.
Bella lo besó con fuerza, sus dientes chocaron con los suyos mientras trataba de acercarse aún más allá de lo que la piel permitiría. Podía sentirlo pero su ropa estorbaba así que lo empujó y agarró el dobladillo de su camisa, jalándola y aventándola a un lado. Las manos de Edward estaban en su pecho y sus movimientos se estaban haciendo más y más naturales cada vez que hacia esto.
Mientras Edward jugaba con su pecho, Bella bajo sus pantalones y los pateó para quitárselos junto con sus sandalias. Una vez que Edward vio que el obstáculo se había ido, metió sus manos en su ropa interior y se hizo cargo magistralmente. Bella echo su cabeza hacia atrás y hacia el árbol, pero el pinchazo no le molestaba en absoluto, no cuando Edward la estaba trabajando como lo estaba. Lo deseaba, más de lo nunca había deseado a nadie, así que cuando Edward agarró su mano y la puso sobre su erección, ella la retiró. Edward gimió y volvió a intentarlo, pero esta vez, Bella tomó su mano y la retiró. Se bajó sus boy shorts y los pateó para quitárselos. Luego lo agarró, levantó una pierna alrededor de su cadera, y trató de guiarlo hacia ella.
Edward podía ver que estaba tratando de hacer pero el ángulo y la altura lo hacían difícil. Su frustración era clara cuando perdió la entrada por tercera vez. Bella hizo su propio sonido de descontento y miró a su alrededor. No había un buen lugar para acostarse, pero había un árbol caído a decente altura. Recordó a Edward tratando de aparearse con ella esa primera mañana, así que supo exactamente qué estaba haciendo cuando se acercó al árbol y se inclinó sobre él, presentándose a él. Miró hacia atrás, por encima de su hombro y él ya estaba en movimiento, un fuego en sus ojos que tanto la asustaba como la emocionaba.
Cuando Edward entró en ella, Bella sintió un dolor agudo, le dijo que esto no era una fantasía, esto era real. Estaba perdiendo su virginidad inclinada en el bosque con un hombre que solo hablaba unas pocas palabras, y aunque esto podría no ser como había imaginado su primera vez, fue perfecto.
Ella agarró el árbol mientras él embestía con movimientos fluidos, sosteniéndose firmemente. A medida que el ardor lentamente cambiaba a placer, sintió sus manos apretar sus caderas mientras embestía una última vez y gritaba. Las entrañas de Bella se contrajeron ante el sonido de su placer y el suyo propio recorrió su cuerpo.
Cuando Edward se retiró, Bella se levantó y volteó hacia él. Tenía una gran sonrisa en su rostro y Bella no pudo evitar corresponder. Envolvió sus brazos alrededor de su cuello y tiró de él, besando sus labios.
—Te amo, Edward, — susurró.
—Amo – Bella, - respondió.
Anotaciones:
1: Bic, marca de bolígrafos, Quil pluma, como las antiguas con la pluma del ave.
Dicen que el trece es me mala suerte, pero en este caso no lo creo :) Y este es mi capitulo favorito de todo el fic, ;)
