Título: Hermoso Salvaje.

Traducido del original Beautiful Savage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage

Autor: Readingmama/Vampiremama

Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Gracias a todos los que han leído, comentado, agregado a sus favoritos y/o puesto en la historia en las alertas. Tiendo a publicar en la madrugada de mi pais (a menos que me quede dormida...en ese caso en la mañana del día siguiente) pero me voy a ir de la ciudad, de pesca por unos días el jueves en la madrugada (a un lugar sin teléfono, ni Internet), si puedo publicar el capitulo 15 antes de irme, lo haré de lo contrario tendrán que esperar un poco si no van a tener que esperar un poco


Capítulo 14

Bella respiró hondó y estudió los objetos ante ella. Su labio curvó hacia abajo por un lado mientras tomaba el lado opuesto entre sus dientes. Finalmente escogió y sostuvo el objeto. Edward inclinó la cabeza hacia un lado y lamió sus labios, lo cual Bella había empezado a aprender era la señal de él pensando con mucha concentración. Frunció su ceño y luego lo alzó.

—Roccka, — dijo, y luego sus ojos cerrados miraron a Bella para ver si estaba en lo correcto.

—Sí, roca, — dijo con entusiasmo y recogió el siguiente objeto.

Edward estudió este por un tiempo considerablemente menor antes de responder, —Árbol.

El rostro de Bella cayó y Edward siguió el de ella. —Baya— dijo, haciendo estallar una de las dulces frutas en su boca.

Habían estado trabajando en el lenguaje durante la mayoría de la mañana. Bella pensó en enseñarle palabras que iban con su entorno podría ser más fácil que enseñarle palabras como 'tostador' cuando nunca había visto uno. En general había estado muy impresionada con su habilidad para aprender lo que estaba tratando de trasmitirle, pero se daba cuenta que estaba empezando a cansarse, y a ella le estaba dando hambre.

—Comida— Bella le dijo a Edward, y él reconoció la palabra enseguida. —Bella, quedar.

Antes de que tuviera una oportunidad de responder, Edward había saltado hacia el bosque, cazando su almuerzo. Bella decidió que si Edward iba a ser el cazador, entonces ella iba a ser la recolectora. Miró por encima de las floras y faunas a su alrededor, buscando algo comestible. Había sido bastante buena cuando era más joven en la identificación de las plantas, pero cuando sus pasaban sobre el área alrededor ella, supo que estaba algo oxidada. Haciendo una nota mental de obtener un libro sobre el tema, se dio cuenta de lo mucho que estaba considerando quedarse en el bosque. Y desde que aún estaba manteniendo su mente abierta para todas las opciones, empezó a hacer una lista mental de las cosas que podía hacer para hacer su vida más fácil para ella y Edward a largo plazo.

Una planta de aspecto familiar llamó su atención y bajó la mano para inspeccionarla. Las violetas eran algo de la que estaba segura. Así que agarró un par de flores y siguió buscando. Encontró una abundancia de tréboles, y mezclándoos juntos, se hizo una ensalada, solo necesitaba un tazón. Luego recordó algo. Saltando hacia arriba, volvió a entrar a la cueva y busco lo que le había dejado a Edward. La loba, Leah, estaba descansando y parecía molesta por la intrusión de Bella, pero no molestó mucho, solo resopló y volvió a bajar su cabeza para seguir durmiendo.

Al no encontrar la olla ahí, se dirigió de nuevo afuera de la cueva, buscó alrededor de toda la zona hasta que encontró una pequeña sección con el suelo muy gastado. La olla y el cuchillo que le había dejado a Edward estaban ahí pero había algo ahí también. Bella arrojó un puñado de ensalada de la vida silvestre en la olla y luego se inclinó a levantar el objeto. No había sabido que estaba perdida, o cuando él la había recuperado, pero ahí estaba. Había conseguido su sudadera con capucha de su papá en su último cumpleaños antes de que él muriera, ¿Cómo es que ni siquiera supo que faltaba?

No había ira en ella sobre el hecho que Edward había confiscado su camiseta, en cambio se encontró sonriendo, preguntándose cómo había tomado la prenda.

—¿Bella?— La voz de Edward llamó, y ella se reveló desde su lugar.

Edward la miró, y luego a su mano sosteniendo su camiseta. Bella esperaba que él mostrara algún tipo de remordimiento, pero él solo le sonrió y sostuvo las ardillas muertas orgullosamente y exclamo. —Comida.

Comió la ensalada pero Edward hizo una cara ante el sabor, de lo cual Bella no podía culparlo porque ella misma estaba teniendo dificultades para comer ardilla. Había cocinado una de ellas para sí pero Edward quería la suya cruda. Sintió un poco de nauseas cuando él desgarró la carne con sus dientes pero era la sangre corriendo por su barbilla lo que la exasperó.

—Solo déjame cocinar un poco. — le rogó hasta que cedió.

No queriendo sobre cocinarla, la dejó casi cruda, pero fue lo suficiente para ser capaz de verlo comer y no perder su propio apetito. Bella pensó sobre qué otras cosas podía ensenarle que existían en su mundo. Las posibilidades eran infinitas, lo que también significaba que la tarea parecía desalentadora. Aun en la naturaleza donde no había mucho que aprender, en cuanto al idioma, ella se sintió abrumada por la tarea adelante. Más allá de su mundo, de regreso en la ciudad, había millones de nuevas palabras que aprender, y junto con cada una de esas palabras había cosas tan ajenas a Edward que ni siquiera sabía cómo empezar a explicarlas. Si Edward hubiera estado viviendo hace ochenta años, su cambio de salvaje a civilizado hubiera sido mucho más fácil, ¿pero cómo explicabas, a alguien que nunca había visto un libro sobre el internet?

Cuanto más pensaba en ello, más se preguntaba si Edward alguna vez tendría una vida normal. ¿Y si no podía ser normal en la ciudad, era mejor para él ser normal en el bosque? Donde dejaba eso a Bella, se preguntó. No podía negar que era más feliz aquí en el bosque con Edward que lo había sido en la cuidad, ¿pero a la largo como lo manejaría? Mientras no era mimada, había ciertas cosas que no estaría cómoda viviendo sin ella por largos periodos de tiempo, como jabón, pasta de dientes, papel higiénico y tampones, solo por nombrar algunos.

Después del almuerzo, Bella siguió a Edward hacia el agua y lo miró cuando él se inclinó y bebió directo de la fuente. Bella se sintió sonrojar a la vista de sus músculos, firmes y fuertes. Se sintió palpitar por él y el dolor desagradable le recordó el agradable encuentro del día anterior. Bella siempre había sido capaz de mantenerse a raya cuando se trataba de sus hormonas, pero sus pensamiento sobre como su tiempo podía ser fugaz, y el hecho de que era el hombre más atractivo con el que se había topado, lo estaba haciendo difícil.

Con la combinación del caliente sol y sus tórridas fantasías jugando en su cabeza, Bella miró al agua como a una bienvenida amiga. Mientras Edward lamia el fresco líquido, Bella rápidamente se desvistió y vadeó al agua. Sus ojos se dirigieron de ida y vuelta hacia él hasta que estuvo cubierta por el rio. Empujando sus manos por el agua, Bella se sintió mejor ya que el frio calmaba su dolor. Dejo caer su cabeza hacia atrás, dejando que su cabello colgara hacia abajo.

Edward era sigiloso en la tierra, podía sorprender a cualquier cosa. En el agua, sin embargo, se volvía algo parecido a un toro en una tienda de porcelana. Él chapoteo a través del agua, y Bella levantó su cabeza cuando lo oyó. Se sentía nerviosa ante su proximidad, muy consciente de que estaba desnudo, y aún más consciente de que ella estaba desnuda, también. Su sonrisa despreocupada y su postura no hubieran engañado a nadie más, pero a Edward. Le regresó su sonrisa y le salpicó un poco de agua a ella. La boca de Bella se abrió en estado de shock antes de que se riera, regresándole el agua a manotazos. Edward le dio otro empujón al agua hacia ella, antes de que ella agarrara su brazo.

—Oh, no, no lo hiciste, — dijo, riendo y arrojando todo su cuerpo en los brazos de Edward para que no se pudiera mover.

Edward pasó su otro brazo alrededor de la cintura de Bella y la jalo hacia su pecho. El ambiente juguetón había cambiado y pronto estuvieron unidos con fuerza, sus pechos subiendo y bajando juntos mientras sus labios encontraban los del otro. Bella colocó sus palmas en el pecho de Edward y él colocó las suyas en los brazos de ella. Perdida en sus pensamientos y decidiendo hasta qué punto iba a dejar que esto siguiera. Bella no escuchó el bajo aullido que venía de la distancia. Edward escuchó la llamada de su manada y se apartó de Bella inmediatamente, corriendo hacia la orilla.

Otro aullido bajo llegó con el viento cuando Bella siguió a Edward a la tierra. Se movía más rápido que él en el agua, sus años de clases de natación dieron frutos. Lo alcanzó justo cuando él salía del agua, pero antes de que pudiera hablar, se había ido en un instante. Bella corrió tras de él, el aullido ahora un coro de lobos. Bella sintió su corazón caer, supo en un instante que algo andaba mal. Sus pies ardieron cuando cayeron en ramitas y rocas, y se tropezó cuando una rama grande cortó su pie.

—Mierda— gritó mientras caía al suelo.

Edward estaba demasiado lejos para escucharla caer, y lo vio desaparecer en el bosque. Miró hacia abajo a su pie, la sangre saliendo a borbotones. La visión la hizo marearse y murmuró para sí, —Curitas van en la lista.

Los lobos aullaron otra vez y Bella se levantó del suelo y cojeó hacia el sonido. Estaba sudando otra vez, pero esta vez no tenía ropa que se le pegara. Su cuerpo estaba húmedo y goteando el agua del lago pero ignoró la incomodidad, sabiendo que algo estaba mal con los lobos.

Cuando Bella cojeaba por el bosque, su pie lesionado moviéndose tan rápido como podía, se preguntaba que encontraría cuando llegara a los lobos. Edward debe haber sabido que significan los gritos, la manera en que se fue corriendo con tanta prisa. Su talón dolía por poner todo su peso en el pero aun así siguió con su jornada, preocupándose más por los lobos que por ella misma.

Mientras lo peor de lo peor se apoderó de su cerebro, Bella imagino al dulce Jake yaciendo herido en algún lado y sin veterinario para ayudarlo. Y si hubiera sido atacado…

¿Y si le habían disparado?

Bella apretó el paso, gritando cuando su pie entraba en contacto con cualquier cosa afilada. Bella se detuvo por un segundo cuando se dio cuenta que ya no estaba siguiendo a nada. El aullido se había detenido y estaba muy consciente de que no sabía dónde estaba. Desnuda y sangrando, había permitido que sus emociones dejaran a tras cualquier instinto de supervivencia.

—Edward— gritó, esperando haberse acercado lo suficiente para que él oyera. Le respondieron con un ladrido.

Los sonidos eran diferentes de los anteriores aullidos, casi como si estuvieran llamando. Se apresuró otra vez, los ladridos manteniéndola motivada. A medida que se les acercaba, llamó otra vez, y esta vez fue recibida con la voz de Edward llamándola.

Edward corrió a encontrar a Bella, acelerando cuando vio que estaba herida. Agarró su brazo, lanzándola alrededor de él, y cargándola a cuestas antes de que Bella tuviera un momento para protestar. Fue una corta caminata para el resto de los lobos pero Bella estaba en verdad contenta de no estar en sus pies.

Cuando Edward la bajó, encontró a los lobos en un humor sombrío. Samson, a quien ella había empezado a llamar Sam para abreviar, estaba inclinado sobre Leah mientras el resto se amontonaba alrededor. Edward se quedó atrás cuando Bella dio unos pasos más cerca, dándose cuenta que Sam estaba lamiendo la herida de Leah. La herida era fresca pero incluso cuando Bella la miró, estaba segura que la loba sobreviviría.

Suspirando, retrocedió y se sentó en un árbol tallado cercano. Levantó su pie sobre su regazo y le echo un vistazo a su propio daño. No pasó mucho tiempo antes de que Edward estuviera sentado junto a ella, gimoteando mientras quitaba los escombres de su corte. Jake, escuchando a Edward, volteó y camino hacia Bella también. Se inclinó y lamió su pie, causando que Bella se estremeciera.

—Jake, no, — dijo Bella, haciendo una mueca de dolor, pero Edward tomó su mano y asintió con la cabeza.

Esto era lo que hacían, cuidaban uno del otro, y así era como los lobos cuidados a sus heridos. Bella miró a Edward, queriendo explicar que su lamer no la ayudaría, pero estaba perdida en la preocupación de sus ojos. Jake lamió su pie otra vez y Bella siseo. Edward se inclinó y reunió sus labios con los de él, su lengua salió y probó sus labios, tratando de mantener su mente fuera de las molestias que Jake estaba causando.

Cuando ambas hembras en la manada habían sido atendidas, regresaron a la cueva. Leah y Bella intercambiaron miradas entre si mientras regresaban cojeando. Bella siendo apoyada por Edward y Leah por Sam. Bella se preguntó si este sería el inicio de una nueva camaradería, pero cuando Leah se topó con Bella y la mandando volando cuando se acercó demasiado, Bella decidió no esperar a que pasara.

Esa noche la manada se acurrucó junta, extremidades, colas, y cabezas en todas partes, y en medio estaban Bella y Edward, desnudos y calientitos. Bella se preguntó si alguna vez se sintió tan aceptaba y amada por un grupo de personas más de lo que hacía por estos lobos.


Si logro publicar antes de irme lo haré, pero si no actualizo en mas de una semana, asuman que me mordió un tiburón o algo...espero que no. Hasta luego, besos