Capítulo 9. Boleto sin regreso.

—¿Qué tu qué? —le recrimino Ayame con las manos en su cintura mirándola fijamente.

—Bueno la verdad es que me arrepiento de haberle dicho eso —jugo con sus manos esquivando la mirada acusadora de su amiga.

—Yo pienso que se lo merece es un completo imbécil, arrogante sangre mala leche —paro de hablar al ver mirada reprobatoria de Ayame.

—Eso no es cierto Sango él es buen chico y además si Kagome le dijo eso se lo va a tomar muy en serio y guardara la distancia contigo —la miro sentada en la cómoda cama de su habitación mirando hacia la ventana —Kag ¿A ti te gusta Inuyasha? —le pregunto y Kagome abrió los ojos como platos no era la primera vez que su amiga le preguntaba aquello.

—¿Por qué la insistencia? —le regreso la pregunta es que no sabía bien lo que sentía por él.

—Contesta la pregunta que te hice Kagome además es de mala educación responder una pregunta con otra así que responde —le ordeno acercándose a ella quien se rasco la cabeza frustrada.

—Bueno yo-yo la verdad es que no se —se encogió de hombros y sonrió nerviosamente.

—Amiga cuando te des cuenta tal vez sea demasiado tarde para decírselo —le dijo Ayame dejando desconcertadas a las dos chicas pues lo había dicho como si ella supiera algo que ellas no.

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—¿Cómo que te vas? ¿Qué hay acerca de luchar por el amor de tu vida? —le pregunto Miroku desconcertado viendo como su amigo estaba empacando ropa en una maleta negra que tenía sobre la cama.

—No hay tal cosa lo mejor será que me vaya —sacaba del closet camisas pantalones y las metió desordenadamente la ropa no le importaba en lo más mínimo.

—Pero amigo la mejor forma no es huyendo

—Miroku mi padre anda buscándome como loco para regresarme de nuevo a los Estados Unidos y Sesshomaru por más que haya querido hacer algo por mi jamás podrá con mi padre, muy bien sabes que mi padre es muy influyente tarde o temprano me encontrara así que mejor me voy no tengo nada que perder ya compre un boleto sin regreso —se encogió de hombros no le veía sentido luchar por su libertad si no tenía el amor de su linda pelinegra.

—Tal vez no todo este perdido a lo mejor la señorita Kagome si te quiere pero aún no se ha dado cuenta —le guiño el ojo y el otro suspiro frustrado.

—Miroku olvídalo me regresare a Estados Unidos y me casare con la señorita Akira y no se hable más de este tema —contesto enojado y Miroku negó con la cabeza.

—Yo la verdad me quedare a estudiar ahora que estoy de novio con Sango —saco una fotografía de ella y sonreía tontamente.

—Vaya después de todo lograste conquistarla a pesar de lo mujeriego y pervertido que eres.

—Oye ya te dije que mi mano tiene una maldición que ha pasado por generaciones yo no tengo la culpa de cargar por los errores de mis antapasados —se puso una mano en el corazón fingiendo estar dolido por las palabras de su mejor.

—Si claro Miroku como quieras yo me iré después de la fiesta de los padres de Ayame

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—Koga ¿Cómo estás? —se le acerco Ginta junto sus demás amigos al verle caminar distraído por la calle llevaban rato gritándole pero no les había escuchado.

—Yo bien ¿Y ustedes? —les contesto despreocupado elevando una ceja.

—Nosotros pensamos que estarías mal por el repentino rompimiento con Kikyo

Se callaron de súbito al ver el aura negra salir del cuerpo de Koga jurarían que si la mirada de Koga fue cuchillos ya estarían muertos en el frio pavimento de la calle.

—No me la mencionen —entrecerró los ojos —Me di cuenta demasiado tarde del porque Kikyo acepto salir conmigo —apretó sus puños si en el pasado se hubiera quitado las vendas de los ojos su realidad seria otra.

Todos lo miraban expectante a lo que a continuación confesaría ellos desde hace mucho sabían que Kikyo solo jugaba con él.

—Solo lo hizo para molestar a Kagome sabía que ella me amaba y yo fui un completo imbécil —golpeo fuertemente una pared y rápidamente comenzó a sangrar —Aun así creo que no es demasiado tarde —sonrió enseñando sus relucientes dientes blancos no se daría por vencido conquistaría a Kagome Higurashi como debió haber sido desde un principio y no la soltaría jamás no importaba quien se interpusiera en su camino estaba seguro que llevaba todas las de ganar.

—Koga —le hablo Ginta y palmeo su hombro todos le guiñaron un ojo —Suerte, aprovecha hoy en la fiesta de la casa de Ayame —y se fueron dejándolo solo con una sonrisa tonta en sus labios.

—Definitivamente de conquistare —sonrió de lado y se fue alistar para la gran noche de su vida.

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—Si definitivamente dios nos ama, somos tan guapas —les dijo Ayame a sus dos amigas abrazándolas quedando ella en medio las otras dos la miraron con una gotita estilo anime en la sien.

—No es para tanto —contesto Kagome mirándose en el gran espejo de su amiga lucía un vestido negro strapler con una cadenita dorado adornando su cintura y de peinado lo traía en un moño alto con unas ondulaciones suelta de su cabello.

—Si no exageres Ayame —le dijo Sango luciendo un vestido rosa pastel con una flor de costado y el cabello suelto planchado.

—Es que no es por nada pero estamos bien guapetonas seguro hoy conseguimos novio Kagome y yo —le guiño un ojo a su amiga y la otra se sonrojo. Ayame lucía un vestido dorado de tirantes esponjado por arriba de sus rodillas.

—Necesitaría un milagro además no es como si necesitara un no… —se vio interrumpida por que su celular empezó a sonar pensó que era una llamaba pero en realidad era una actualización de Facebook checo y no era nada más y nada menos que una solicitud de amistad de Koga, cuantas veces anhelo tenerlo en su perfil de Facebook como amigo y hoy de la nada se hacía realidad, realmente no sabía que pensar pero de todas maneras lo acepto y vio un estado de Facebook de su "peor enemigo" si a él si lo tenía en Facebook 'He renunciado a ti' le dio like vaya que era popular tenía más de 90 likes en menos de 4 minutos suspiro y puso su celular en la cama.

—¿Qué pasa Kag? —le pregunto Sango sentándose a su lado.

—Koga me envió una solicitud de amistad en face —le contesto mirando el techo.

—Algo huele muy mal aquí —contesto Ayame dando vueltas por su grande habitación.

—Pues claro como la idiota de Kikyo lo dejo ahora quiere ligarse a mi amiga no lo permitiré —se levantó de la cama furiosamente —Kagome no es plato de segunda mesa.

—No es eso Sango creo que los cocineros han quemado algo en la cocina —Ayame salió corriendo por la escaleras seguida por sus amigas vio como un chef que contrataron sus papas sacaban del horno un pastel todo quemado.

—¿Qué ha pasado aquí? —pregunto la madre de Ayame con las manos en su cintura esperando una muy buena explicación.

—Lo sentimos señora se nos han pasado los minutos en el horno no volverá a pasar —el chef le hizo una reverencia y ella asintió con la cabeza.

—Espero que no vuelva a pasar —volteo a ver a su hija —Ayame hija ya no tardan en llegar los invitados dense prisa niñas —les dijo al ver que todavía no se ponían las zapatillas.

—Ya vamos —y subieron de nuevo a su habitación.

—Oye Ayame ¿Hoy es el cumpleaños de tu papa verdad?

—Si él no sabe nada todo será una sorpresa para el —les dijo feliz.

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—Vaya amigo sí que eres famoso—le dijo Miroku sosteniendo a revista entre sus manos.

¿De qué carajos estaba hablando Miroku? Se preguntaba Inuyasha sin prestarle mucha atención al asunto estaba demasiado ocupado viéndose en el espejo y arreglándose el impecable saco negro ya que se iba de fiesta y de ahí a tomar su vuelo a los Estados Unidos.

—¡Oh! Vaya que mala imagen dan de ti —se giró hacia Miroku y le arrebato la revista sus ojos se abrieron enormemente al leer el encabezado de la nota "Inuyasha Taisho un hijo nada ejemplar"

—Maldición —aventó enfurecido la revista hacia la cama —Como pudieron publicar esto —le paso la revista a Miroku señalándole con el dedo las letras —Mira hasta ya tienen la fecha de mi boda y yo ni enterado.

—Si ya veo y por lo que veo es dentro de 2 semanas —le palmeo la espalda —No te preocupes tu solo piensa en la noche de bodas —e Inuyasha le dio un golpe.

—¡Que pervertido eres!

—Ya mejor vámonos —y salieron de la casa Higurashi encontrándola en total silencio lo más seguro es que ya todos se habían ido a la fiesta.

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Las tres amigas miraban como el gran salón había sido adornado realmente se miraba bien en medio estaba la pista de baile con apenas unas 5 parejas en ella.

—Sango mi amor —la beso Miroku sin importarle que estuvieran sus amigas y toda la gente en ese enorme salón —Lo siento buenas noches chicas —ellas le contestaron el saludo y el tomo a su novia de la cintura.

—Buenas noches —ahora saludo Inuyasha ella ni siquiera lo miraba desde que le había hecho la incomoda pregunta.

—Inuyasha que bueno que viniste —prácticamente Kikyo se le colgó del cuello.

—¡Ah! Hola Kikyo! —la saludo por cortesía ella llevaba un vestido rojo de encaje muy pegadito a su cuerpo y algo corto.

—Inu ¿No me invitas a bailar? —ella le ofreció su mano y el la acepto que más daba bailar con ella si a Kagome le valía un soberano cacahuate lo que el hiciera, jamás lograría ponerla celosa.

—Esa Kikyo no pierde el tiempo —Ayame entrecerró los ojos y Kagome lo miraba de lo más feliz bailando con ella. Apretó los puños en su vestido ¿Por qué de repente le molestaba que bailara con ella?

—Kagome ¿Me permites esta pieza? —escucho a su espalda era Koga quien le extendió su mano y con una sonrisa acepto y llegaron al centro de la pista.

—Kagome —susurro Koga cerca de su oído —Lo siento tanto, por todo he sido un imbécil —ella iba a protestar pero el la silencio con un dedo sabía que estaba siendo observada a lo lejos y no se equivocó tanto Inuyasha los miraba con rencor.

—No digas nada Kagome solo quiero que me des la oportunidad de conquistar tu corazón —ella estaba muy nerviosa Koga se acercaba peligrosamente a su rostro y así fue sintió un tacto tibio en sus labios ¡Por dios! Su amor platónico la estaba besando pero ella no sentía nada lentamente se separó de él y buscaba a Inuyasha con la mirada pero no había rastro alguno de él.

—Koga yo-yo realmente lo siento —le soltó de su mano —No te voy negar que te amé demasiado —le acaricio la mejilla lentamente —Pero eso ya es pasado —Iba a salir corriendo cuando sintió un tacto en su mano Koga le rogaba con la mirada que no se fuera de su lado y ella negó con la cabeza y salió corriendo.

Koga se quedó arrodillado en el suelo no había nada más que hacer la había perdido para siempre.

—Miroku —lo jaloneo —¿Dónde está Inuyasha?

Él se quedó como piedra como iba a decirle a Kagome que su amigo estaba tomando un vuelo rumbo a los Estados Unidos.

—El-el señorita el —sus palabras se quedaron atoradas en su garganta.

—Habla ya Miroku —le exigió Sango.

—Él está en el aeropuerto —escucho a sus espaldas e inmediatamente se giró a verla.

—¿Qué está haciendo allá? —pregunto curiosa.

—Kag, él se va a ir a los Estados Unidos para una entrevista de matrimonio —le solto Ayame.

—¡Que! ¿Pero porque? —Pregunto con los ojos cristalinos —Dijiste se va a ir así que todavía no toma su vuelo —Ayame asintió con la cabeza.

—Pero su vuelo sale dentro de 12 minutos no llegaras a tiempo Kagome.

—Claro que si —salió corriendo hacia la calle y como si fuera un milagro paso un niño con una bicicleta y se la pidió prestada y se fue en ella.

—Kag espera —le grito Ayame viéndola que ya iba dos cuadras adelante —Aquí están las llaves del auto —suspiro cansada.

—Yo las llevo —se ofreció Miroku.

—No puede ser, no puede ser mi Inuyasha se ha ido —gritaba Kikyo.

—Amiga él nunca fue tuyo —le contesto Yura recibiendo una mirada fulminante de parte de su amiga.

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—¿Dónde estás? —se preguntaba recorriendo los alrededores del aeropuerto —Disculpe señorita ¿A qué hora sale el vuelo que va para Estados Unidos? —le pregunto angustiada.

—Señorita el vuelo 125 con ese destino en este instante esta por despegar —le contesto amablemente.

—No, no, no dígame que es mentira —salió corriendo hacia donde estaban todos los aviones pero fue detenida sin siquiera pasar la puerta.

—No puede pasar señorita —le dijo el guardia deteniéndola pero eso no le importó lo empujo fuertemente y paso sin importarle los gritos de los guardias y sus amigos que ya habían llegado.

—Inuyasha —gritaba al ver una melena plateada asomarse por la ventanilla de un avión —Inuyasha regresa yo- yo te amo —grito pero todos sus esfuerzos eran inútiles él no la escuchaba.

—Kagome te voy a extrañar —susurro Inuyasha viendo como el avión tomaba vuelo emprendiendo un viaje para nunca regresar.

—Lo he perdido —se arrodillo en la pista con las manos en sus ojos llorando desconsoladamente al haber perdido al amor de su vida por su indecisión.

Continuara….

No sé ustedes pero mi hermana me dijo hazla sufrir un poquito y aquí están los resultados muchas gracias por sus comentarios… Nos leemos pronto, eso espero:3