Título: Hermoso Salvaje.
Traducido del original Beautiful Savage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage
Autor: Readingmama/Vampiremama
Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Hola a todos, si estas leyendo esto, estas gracias y este besote MUUACK es para ti.
Capítulo 18
Bella echó un vistazo a su alrededor. Estaba sorprendida por el tamaño de la propiedad, no esperando tanta tierra. Y aunque Rosalie le había dicho que estaba un poco fuera de la ciudad, Bella no había pensado que estaría tan enclavado en el bosque, con ningún vecino a la vista. No que eso era un problema para ella, de hecho, pensó que lucía casi perfecto.
El viento sacudió su cabello, y aunque todavía tenía algo de ansiedad sobre el hecho que Edward estaba solo en su apartamento, se sentía bastante tranquila ahí. Era un lugar en que le gustaría vivir, y luego cuando lo imaginó, Edward estaba a su lado. Rosalie le había dicho a Bella que siguiera adelante y echara un vistazo después que había abierto la puerta en un delicado delantal a juego con guantes para lavar los platos florales. Bella se disculpó por interrumpir sus tareas, pero Bella lo ignoro y dijo que siempre había tareas, no tenían que detener la vida.
Ella sabía que habría un jardín, pero lo que estaba frente a ella era mucho más grande de lo que esperaba, y había cinco vacas lechera pastando en un área cerrada. Más allá de la franja de terreno había más árboles, densos y verdes.
—Nuestro jardín es una hectárea completa— Bella se sobresaltó cuando Rosalie se le acercó por detrás. Su cabello recogido y perfecto, e incluso su "ropa de trabajo" estaba inmaculadamente planchada y limpia. —Vendemos lo que no necesitamos en la feria local de granjeros y el resto lo usamos nosotros. Cultivamos principalmente papas, lechuga, zanahorias, tomates y guisantes. También cultivamos varias hierbas, pero si miras hacia allá, — señalo a la derecha de la casa, —tenemos seis manzanos. Esos son solo para nosotros. El señor McCarty ama sus tartas de manzana.
Cuando la mujer hablaba de su esposo, sus ojos brillaban tanto con picardía como con amor. La mirada hizo a Bella pensar en Edward otra vez, haciendo que Rosalie le diera una mirada de complicidad mientras la guiaba hacia el pasto. Pasaron un pequeño gallinero en el camino y Rosalie le informo a Bella que necesitaría reunir los huevos cada mañana alrededor de las cinco para que el desayuno estuviera listo a las seis para el señor McCarty.
—Las vacas se van al granero por si mismas en la noche. Son muy particulares. Necesitan ser ordeñadas dos veces al día. Es algo que disfruto hacer, pero cinco se estaba haciendo demasiado así que tendría que tener tu ayuda en eso.
—Un— Bella tartamudo, —nunca he ordeñado a una vaca antes.
—No te preocupes, querida— Rosalie dijo mientras palmeo su brazo. —Si puedes hacer una paja, puedes ordeñar una vaca.
Bella se detuvo en seco mientras Rosalie rio entre dientes y se dirigió hacia la casa. Una vez dentro, Bella finalmente encontró algo que era exactamente como lo esperaba. La casa era solo un poco más grande que pequeña con pisos de madera pulida. Había alfombras debajo de todo, el sofá, las mesas de café, e incluso una en la entrada del cuarto. Los muebles eran viejos pero bien conservados y el aire olía a fresco, y no el tipo de fresco que encuentras en una lata.
Rosalie sacó una pequeña bandeja de plata con una pequeña tetera y dos tazas. Colocó una bajo para Bella y le vertió una taza. Hablaron de trivialidades mientras sorbían el té hasta que una fuerte explosión sacudió la silla de Bella. Se giró rápidamente para ver que era el ruido pero a Rosalie no pareció notarlo o importarle. Un hombre grande entró con pisadas fuertes, su gigante presencia venía desde lo más profundo de él y resonaba en su voz.
—Rosie— dijo, y camino hacia su esposa, inclinándose y dándole un sonoro beso en los labios.
—Emmett, pórtate bien— soltó una risita y golpeo su brazo. —Tenemos una invitada.
El señor McCarthy era todo lo que su esposa no era, era ruidoso cuando ella era callada, grande cuando ella pequeña, y áspero donde ella era refinada, pero lo que compartían en común era un brillo en sus ojos cuando miraban al otro. Bella se preguntó si ella y Edward alguna vez serian esa pareja. Estos dos delante de ella habían hecho sus diferencias funcionar, ¿Por qué no podrían ellos?
Bella rápidamente se encontró inmersa en la compañía de los McCarty. La llenaron de historias y reflexiones y encontró que los disfrutaba mucho. Se complementaban mutuamente y juntos eran perfectos. No fue hasta que noto el reloj que se dio cuenta que se había alejado de Edward durante casi tres horas.
—Muchas gracias por el té— Bella dijo educadamente mientras se levantaba para excusarse por marcharse.
Rosalie le había dicho que el trabajo era suyo para tomar, si así lo quería. Bella ya estaba emocionada por empezar, aunque las vacas todavía la preocupaban.
—Oh, no te he enseñado la cabaña aun— Rosalie dijo, quitando las tazas de la mesa.
—Estoy segura de que está bien, honestamente no soy exigente, en absoluto.
Rosalie estaba a punto de insistir cuando Emmett sintió que Bella necesitaba irse. Dirigió a su esposa lejos de ofrecer otra vez con un rápido pellizco en su trasero y un beso en el cuello.
—Bueno entonces, te la mostrare cuando regreses con tus cosas. Ya estoy deseando conocer a ese joven suyo.
—Bueno él es muy tímido…—Bella empezó pero se sintió mal por mentir. —No es realmente una persona de las que le gusta la gente— Al menos ero era en su mayoría verdad.
Bella tenía su notificación lista para entregar a su casero si la entrevista de trabajo salía bien, y ya que venía a casa con un sí, decidió detenerse y entregárselo. No hubo respuesta en la puerta así que simplemente lo deslizó bajo ella y se dirigió a su condominio.
Oyó la música a todo volumen antes de llegar a la puerta. Confundida y preocupada, abrió la puerta y se apresuró a entrar. No había señales de movimiento en la sala así que apago el estéreo y se dirigió al dormitorio. Edward estaba agazapado en la esquina junto al lado más lejano de la cama, y estaba temblando.
—¿Edward?— Bella dijo en voz baja, no queriendo asustarlo más.
Dando vueltas por el sonido de su voz, Edward parecía dividido entre correr hacia ella y quedarse en su lugar seguro.
—¿Estas bien?— preguntó.
Edward puso sus manos sobre sus oídos y dijo, —Fuerte. — Bella se acercó y se agacho junto a él, colocando una reconfortante mano en su espalda. —Yo no gusta—
—No te gusto— dijo Bella, corrigiendo su oración, y tenía el efecto que había esperado. Edward se sentó más erguido cuando guardo esa lección en su mente.
—No me gusto— dijo otra vez.
Bella tomó el rostro de Edward en sus manos y lo besó, una simple presión de sus labios contra los suyos, pero llevaba toda su emoción detrás de él.
—Nos vamos a mudar.
—¿Qué es mudar?
—Nos vamos a vivir a otro lugar— Edward le dirigió una mirada en blanco, y Bella sonrió, sacudiendo su cabeza. —Ya verás— dijo, no sabiendo cómo explicarlo mejor. Estaba demasiado llena de entusiasmo y energía nerviosa.
Edward fue fácilmente convencido de salir de la esquina después del beso pero era más que una distracción cuando Bella empezó a empacar. Inseguro de lo que ella estaba haciendo, se quedó cerca de ella, y Edward cerca y desnudo estaba haciendo que Bella se sintiera atónita.
Ella sacó una caja y empezó a empacar cosas las cosas más pequeñas que yacían en su apartamento en ella. No tenía muchas baratijas pero lo que tenía era importante para ella. Había fotos de sus padres, la mayoría separados, y una pareja de adornos que le había hecho a su papá cuando era una niña pequeña. Después de que falleció, Bella estaba conmovida al encontrarlos prominentemente visibles en su casa. Los tomó como un recordatorio de lo mucho que la amaba su padre.
Cuando puso la caja contra la pared, Edward se inclinó sobre ella otra vez. Había estado mirando sobre su hombre todo el día, y con cada mirada iba un toque o caricia que hacía que el corazón de Bella saltara y su temperatura subiera.
Bella finalmente no pudo soportarlo más y le enseñó a Edward como empacar una caja, dejándole los libros y otras cosas fáciles de reunir. Lo mantuvo ocupado mientras Bella empacaba su cajón de ropa interior.
A la hora de la cena, Bella tenía cerca de la mitad de su lugar empacado y una camioneta de mudanza había sido reservada para el día siguiente. Edward era como un cachorro nervioso, sabía que algo estaba pasando, pero no lo entendía todavía. Bella reconoció la necesidad de Edward de ser reconfortado y calmado, así que después de poner unas pizas caseras en el horno, tomo su mano y lo llevó al sofá.
Edward se sentó junto a ella, pero estaban frente al otro. Bella tomó su mano y la puso en su mejilla y él se inclinó sobre ella. La paso de nuevo a su cabeza y luego su cuello. Repitió el movimiento varias veces hasta que sintió que él empezaba a relajarse.
—Te vas a quedar conmigo— dijo en voz baja. —Donde yo voy, tú vas.
Edward le sonrió. —Te amo— respondió.
Bella puso sus brazos alrededor de él y reclinó en el sofá, su cuerpo cálido bajó arriba del de ella y su cabeza cabía felizmente en sus senos. Ella acarició su cabeza y su espalda. —Yo también te amo.
Edward estaba mucho más tranquilo después de la cena e incluso intento ayudar con los platos. Bella había sido cautelosa de dejarlo tratar otra vez después de que había roto tres platos la última vez que había tratado de ayudar, pero la limpieza de la noche paso sin inconvenientes.
Para cuando Bella se metió en la cama, estaba exhausta, el día estaba lleno de emoción y estaba deseando una noche de descanzo. Edward se le unió, saltando en la cama y deslizándose junto a a ella. Encontro su lugar, Bella cambio y puso su cabeza en su pecho, rápidamente encontrando el sueño.
Edward despertó antes que Bella en la mañana y le dio un momento para estudiarla sin que ella supiera. Miró su cuerpo, tan igual al de él pero tan diferente. Ella era suave y redondeada donde él era duro y angular. Extendió una mano y rozó su estómago, viendo la piel de gallina aparecer. Moviendo la mano hacia abajo, Edward se enfocó en el lugar que estaba tocando, así que no se dio cuenta cuando Bella abrió sus ojos.
—Se siente bien— dijo, haciéndole saltar. Edward miro a Bella, retirando su mano. —Está bien. — Su sonrisa tranquilizadora lo instó a colocar otra vez su mano en ella, y continuar su viaje.
Sus manos acariciaron sus caderas y muslos, subir por su lado y hacia su estómago. Bella se quedó reclinada mientras disfrutaba sus toques suaves. Edward no estaba pensando sexualmente cuando trazó sobre su pecho pero el pequeño gemido que Bella emitió cambio su curso.
Aunque Bella sabía que tenía un largo día frente a ella, preparándose para mudarse, no tenía intención de decirle que no a Edward. Ni siquiera podía pretender lamentarlo aunque eran después de las once cuando finalmente se bañó y vistió para el día.
Edward todavía estaba cauteloso acerca de lo que estaba pasando cuando Bella tomó las cajas y empezó a llenarlas otra vez, pero estaba menos ansioso de lo que había estado el día anterior, y Bella supo que solo era un par de días más y con suerte las cosas serían mejores.
Un par de horas en el embalaje, cuando hubo un golpe en su puerta. Miro a Edward y él arrugó su nariz, sabiendo que compañía significaba que tenía que ponerse pantalones. Camino en silencio hacia el dormitorio mientras Bella abrió la puerta.
—Hola— dijo cuándo abrió la puerta para encontrar su casero en el otro lado.
—Hola, Bella— Recibí tu aviso y solo viene para programar un tiempo para tu recorrido final.
Bella nunca había tenido problemas con su casero, así que aunque no estaba obligada a dar ningún aviso, se sentía un poco culpable por el corto plazo. Sabía que era poco probable que pudiera conseguir un rentero hasta el próximo mes.
—Seguro, siempre que sea bueno para usted. ¿Podemos hacerlo ahora si quieres?
Edward salió de la habitación, un par de pantalones cortos colgando bajo en su cintura. Miró al hombre de la puerta con recelo. El casero paso su mano por su rubio cabello y sacudió la cabeza cuando cambio de posición bajo la mirada de Edward.
—Solo regresare mañana, ¿si eso está bien?
Bella miró a Edward pero el mantuvo sus ojos en el hombre en la puerta. —Seguro, está bien,— Bella respondió, y el hombre se fue rápidamente.
Ella cerró la puerta, y volteo para enfrentar a Edward. — ¿Qué fue eso?
—Yo no agradar él— y luego recordó su lección del día anterior. —No me agradó.
—¿ Por qué?— preguntó Bella, claramente confundida.
—Quiere tocar Bella
Bella sacudió su cabeza y rio, lo que hizo que el rostro de Edward se volviera más severo. —No, él no. Él…— estaba insegura de cómo explicarle lo que estaba haciendo ahí.
Podía ver la inseguridad surgiendo de Edward y se dio cuenta que estaba celoso. Camino hacia él y deslizó sus manos por sus hombros. —No importa quien quiera tocar a Bella. Yo solo quiero tocarte a ti. — Puntualizo su comentario con un beso en su pecho.
Edward puso sus brazos alrededor de Bella protectoramente y él respiro profundamente, determinado a aprender cómo comunicarse mejor.
—Nos vamos mañana, Edward, necesitamos seguir empacando.
Edward la soltó, y siguió su ejemplo, ayudando a terminar de empacar. Sabía que se avecinaba un cambio pero no entendía las implicaciones. Extrañaba a su familia lobo pero no quería separarse de Bella. El mundo era un lugar confuso pero encontró su paz con Bella. Podía manejarlo todo mientras ella estuviera a su lado.
Cuando vi la película de Sensatez y Sentimientos les prestan a las protagonistas una "cabaña" (que es una casa grande de dos pisos) en este caso, la casa no es una choza o un jacal, uno puede imaginar una casa pequeña de un piso, pero bastante linda.
Sobre los shorts, aunque la palabra es la misma, decidí que cuando los usa Edward son pantalones cortos, de lo contrario tendría imágenes mentales bastante chistosas y por qué en mi humilde opinión ningún hombre se ve bien en shorts(a menos que sean de un uniforme deportivo)…pero están bien en pantalones cortos.
