Título: Hermoso Salvaje.

Traducido del original Beautiful Savage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage

Autor: Readingmama/Vampiremama

Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Primero que nada ya no soy ktg87, ahora soy towersita, segundo, gracias a todos los lectores frecuentes e infrecuentes, a todos los que han comentado, ya sean usuarios registrados (y mis jala orejas favoritos) o sin registro como la pequeña lulú (que no se si es pequeña, pero es lulú, que dice que es adicta a este fic.) A todos los que han agregado a sus favoritos y/o puesto este fic en alertas. Se les quiere.


Capítulo 22

Bella bostezó mientras miraba las sombras bailar en el techo. El sueño no vendría sin importar lo cansada que estaba. La lluvia rebotaba de la ventana, y volteó la cabeza, sus atenciones ahora seguían las gotitas mientras se deslizaba por el cristal. Bella sabía que si estuviera sola en la cama estaría dando vueltas, pero el peso en el colchón junto a ella y el hombre haciéndolo hundir la mantuvo pegada en su lugar.

Bella había pasado las últimas semanas ahogada por el estrés, preguntándose qué iba a hacer, y ahora que tenía cierta estabilidad y Emmett había ofrecido ayudarla con Edward, no podía dormir. Su mundo no era simple otra vez, pero ya no estaba perdida en él.

Lanzando sus piernas sobre un lado de la cama, Bella se levantó. Miró el suelo mientras lo probaba con sus pies. Se preguntó si encontraría el sueño ahí, como lo hizo la noche que regreso a casa después de estar con Edward en el bosque, pero cuando vio a la cama, supo que la cueva no le había dado comodidad, había sido el hombre, Y desafortunadamente, Edward no estaba atrayéndola al sueño esa noche.

Ella caminó a la cocina, el sonido de la lluvia parecía más silenciado sin la puerta de vidrio para golpear. Agarrando la tetera del armario, Bella preparó una taza de té. Con su codo en la mesa y su cabeza apoyada en su mano, tomó un sorbo de su té con la esperanza de que la ayudara a dormir.

Cuando llegó al final de la copa, Bella no fue más capaz de descansar que antes. Notando un libro de trabajo de Edward en la mesa, lo abrió y miró su progreso. Sonrió cuando pasaba un dedo sobre cada una de sus letras. Cuando llego al final del libro, había una página libre y Edward había dibujado en ella. La imagen era simple, básica, pero podía ver lo que había estado dibujando. Era una imagen de los dos acurrucados con los lobos. Se preguntaba si era a su manera de escribir un diario, o si tenía un lado creativo.

De pie, Bella se dirigió a la nevera, donde mantenía su lista de comestibles y suplementos, y escribió "bloc de dibujo" en él.

Una memoria se apoderó de ella, una que no había pensado desde hace mucho tiempo. Su madre siempre había ido con las modas. Pero tan pronto empezaba algo, quería lo siguiente. Una de sus búsquedas tuvo a Bella y a ella en una clase de arte. Bella había mostrado promesa, pero cuando Renee había querido renunciar después de cuatro clases, Bella fue incapaz de encontrar una manera de regresar a clases. Siguió dibujando por su cuenta hasta que se acabaron sus suministros, y para entonces Renee estaba en la próxima cosa y no dispuesta en comprarle nuevos libros y lápices a su hija. Bella no se había sentido decepcionada, había sabido como era su madre.

Bella caminó sin hacer ruido por la sala de estar, el piso de piedra era frio contra sus pies pero después del calor del día, se sentía bien. Tres cosas pasaron en rápida sucesión después, un grito vino del dormitorio, seguido por un estallido, y terminando con el corazón de Bella tratando escapar por su pecho.

Corriendo a la habitación, Bella encontró a Edward en el suelo, su mesita de noche volcada y las cobijas atrapadas alrededor de su cintura.

—Edward— dijo Bella, corriendo a su lado.

Los ojos de Edward estaban muy abiertos y en pánico, pero cuando vio a Bella, se calmó un poco. La luz de la luna entraba por la ventana e iluminaba el pecho de Edward que subía y bajaba rápidamente.

—Bella— susurró. La agarró en una llave, sus brazos pesados mientras se envolvían alrededor de su cintura y la sacaban de balance y hacia la manta a un lado de él.

—¿Qué pasa, Edward?— preguntó. —¿Tuviste un mal sueño?

Edward solo sacudió la cabeza y la sostuvo con fuerza.

—¿Fue sobre tus padres?— preguntó. Él sacudió la cabeza otra vez.

En lugar de presionar, colocó su mano en sus hombros y acarició sus brazos de arriba abajo mientras él aplastaba su cuerpo con el suyo. Ella podía sentir el latir de su corazón a través de su pecho, se encontraron acostados en medio de las mantas en el suelo. Bella recostó su cabeza en el hombro de Edward, sus brazos firmes alrededor de ella, y pronto después encontraron el sueño.

El dolor punzante en el brazo de Bella la despertó antes de la alarma. Rodó fuera de Edward y estiró sus brazos. El piso duro, combinado con el ángulo en que su cuello estaba, hizo que su cuerpo doliera. Mirando al reloj estaba feliz de que era su último día hasta que tuviera dos libres. Rosalie le había dado una semana regular de trabajo con la excepción de que su fin de semana era viernes y sábado.

Edward no se movió mientras se levantaba. Él había estado tan aterrado la noche anterior, y ella no tenía idea de si él no recordaba su sueño o si lo hacía y no quería hablar de ello. De cualquier manera, había tomado mucho de él, e iba a dejarlo dormir.

Bella nunca recordó que le gustaba el café antes, de hecho estaba bastante segura de que antes de este trabaja lo había odiado, pero después de un par de mañanas de levantarse temprano, estaba empezando a ver sus beneficios. Pero después de la noche que tuvo, iba a necesitar una olla completa, preparada y rápida.

Después de la tercera copa, todavía se sentía exhausta y adolorida, pero al menos tenía la energía para vestirse. Pasó junto a Edward quien todavía no se movía desde que ella se había levantado, y le sonrió a su forma dormida. No había duda que era hermoso, pero había algo sobre su espalda musculosa que realmente le hacía algo. Tuvo un fugaz pensamiento de poner un espejo sobre la cama, pero luego reconoció que eso podría ser vulgar.

Cuando Bella estaba lista para ir a trabajar, se acercó y se sentó junto a Edward, poniendo su mano en su espalda.

—Edward— arrulló en voz baja mientras frotaba entre sus omoplatos.

Cuando finalmente se movió, fue para rodar, hacienda que la sabana cayera bajo de su cintura y su desnudez entrar a su vista. Ahora Bella estaba bastante acostumbrada a que Edward estuviera desnudo pero todavía estaba muy afectada por ella.

Cuando él abrió los ojos, Bella no estaba viendo su rostro, así que se sobresaltó cuando él extendió la mano y toco su mejilla. Sonrojándose al ser sorprendida, aclaró su garganta y encontró la manera de ponerse de pie.

—Tengo que irme ahora. ¿Vienes?

Edward sonrió, entendiendo los fundamentos de porque Bella estaba nerviosa incluso si no entendía la necesidad de estar avergonzada en primer lugar.

Un golpe en la puerta impidió que Edward le respondiera. Bella parecía sorprendida cuando la abrió para encontrar a Emmett en el otro lado. Tenía una amplia sonrisa en el rostro.

—Estoy aquí por Edward. Va a ayudarme a terminar la cerca.

—Oh— dijo Bella y luego volteo para ver si Edward iba a salir del cuarto desnudo. —Es solo que…

—No te preocupes por nosotros— la vox de Emmett resonó. —Lo tengo arreglado.

Bella reflexionó por un momento antes de que decidera solo confiar en Edward y Emmett e irse. En su salida, sin embargo, no pudo contener la risa cuando escuchó a Emmett gritar. —¿Qué diablos? ¡Ponte unos pantalones, muchacho!

Bella no vio a Edward por el resto del día, estaba demasiado cansada para realmente preocuparse por ello, Para cuando regreso a la cabaña, apenas podía ver derecho, y fue directamente a la cama, se desnudó y se quedó dormida.

Bella despertó con la sensación de una lengua deslizándose por su torso en pequeñas lamidas. En parte cosquilleaba pero cuando abrió los ojos y vio como la lengua de Edward alcanzaba su pecho, la vista la hizo suspirar. Él no vio su reacción, en cambio siguió moviéndose mientras ella lo miraba. No fue hasta que lamió su pezón que extendió la mano para ponerla en su cabello. Y entonces la miró, y entonces la vista casi le quito el aliento a ella.

Edward se arrastró por su cuerpo en una forma que no hombre regular sería capaz. Sus músculos parecían rodar a través de sus brazos y espalda mientras se mantenía bajo, subiendo a besarla. Había pensado que él tenía un talento natural para besar, pero ahora que habían tenido tiempo para aprender juntos, era estelar. No sabía si era por beber con ella, pero Edward parecía tener un control sobre su lengua que era de otro mundo. Y no importaba donde en su cuerpo la pusiera, parecía hacerlo con una técnica que si no supiera, se imaginaria que había sido construida en el transcurso de mucho amantes.

Bella le había enseñado a Edward el juego previo, por lo que siempre era lento y sensual, pero ahora quería enseñarle algo nuevo. Agarró su cintura y fue a darle la vuelta para ella terminar arriba, pero todo lo que paso fue un jalón y un gruñido y Edward mirándola divertido.

—Oh, cállate y recuéstate— dijo, avergonzada por su falta de fuerza.

Edward ladeó su cabeza, realmente no entendiendo pero quitándose de ella y hundiéndose en la cama, mirando para ver si la había interpretado correctamente. Una vez que estuvo en su espalda, Bella se sentó a horcajadas en sus caderas y se inclinó hacia abajo, lamiendo una línea recta a su pecho. Edward hizo un ruido quejumbroso y Bella sonrió cuando volvió a besarlo hacia el centro de su pecho. Cada línea de sus abdominales, cada marca en su cuerpo, recibió especial atención de sus manos o su lengua.

Edward sacudió sus caderas salvajemente hacia Bella, pero ella que quedo lejos de esa área, excitándolo. Jugueteó con sus piernas, masajeándolo mientras se deslizaba por una y luego la otra. La respiración de Edward se volvió más trabajosa y Bella se sintió ebria de poder. No que alguna vez se le negaría pero sintió el poder de su feminidad.

Bella llevó sus dedos a lo alto del pecho de Edward y pasó sus uñas hacia abajo, ganando un silbido mientras se deslizaba sobre sus pezones.

—Bella— Edward gritó de necesidad y Bella decidió no atormentarlo más. Tomó su mano y la colocó alrededor de su miembro, y él empujó en su mano antes de correrse sobre ambos.

Bella sintió una oleada de decepción, había empujado demasiado lejos y ahora ya no llegaría a tener la sensación de tenerlo dentro. Pero el sentimiento fue rápidamente eliminado cuando Edward se levantó y la empujó de vuelta a la cama, enterrando su rostro entre sus piernas hasta que ella estuvo tan satisfecha como él.

La última cosa que Bella hizo antes de dormir esa noche fue rodar y apagar la alarma.

Edward se movió inquieto toda la noche junto a ella toda la noche, y aunque no tuvo la misma reacción a este sueño que el que tuvo la noche anterior, Bella podía sentir que no eran buenos sueños. Tanto había cambiado en tan corto tiempo para Edward, y aunque parecía estar arreglándoselas increíblemente, tal vez un poco de familiaridad sería útil.

Bella se levantó temprano a la mañana siguiente, extremadamente bien descansada y con un plan en su mente. Rápidamente empacó las cosas que iban a necesitar. Se sentía mareada cuando cargaba la hielera en el coche. Después de cerrar la puerta, giró para encontrar a Edward de pie junto a ella, en cueros.

—Edward, ya hablamos de esto. Solo se te permite estar desnudo en la casa.

—¿Te vas?— Edward preguntó, su ceño fruncido.

—No— respondió en voz baja cuando se dio cuenta lo que había pensado. —Nos vamos a un viaje.

—¿Edward venir?

Bella asintió y tomó su brazo, llevándolo de regreso a la casa. Estaba emocionada de estar en el camino; pero había algo que necesitaba hacer primero.

—Siéntate— le pidió, indicando el sofá. Edward, todavía pareciendo inseguro, se sentó con gracia en el sofá. Bella se sentó frente a él en la mesa de café, sus rodillas tocándose en el centro. —No te estoy dejando, Edward. Nunca. Si me voy, siempre regresare. Te amo.

—Yo padres se van, no vuelven. — El corazón de Bella se hundió y no tuvo deseo de corregir su gramática, aunque hubiera sido lo más fácil de tratar de esa oración.

—No puedo prometerte que nunca me iré así, Edward. Pero puedo prometerte que si puedo regresar a ti, lo hare.

Edward podía entender algo de su intención, aun si no podía entender todas sus palabras, y así que trato de darle una sonrisa. Bella tomó su tiempo explicando el significado de sus palabras, enseñándole lo que prometa significaba y las diferentes formas de que la gente podía irse. Escucho con paciencia aun cuando le faltaba entendimiento. Bella sabía que habría un largo camino por recorrer antes de realmente entendiera la muerte, pero se estaba acercando.

—¿Qué es viaje?

—No eso es una sorpresa— dijo, sonriéndole de vuelta.

Tomando su mano, lo llevó al coche con la última bolsa en su mano. Bella bajó la ventanilla y les dio a los McCarty un saludo mientras salían de la propiedad. Una vez que la carretera estaba frente a ellos, Bella prendió la música, pero no pudo evitar una sonrisa en su rostro. Edward la miro fijamente con diversión y curiosidad, no teniendo idea de que iba en camino a ver a su familia.


Cada vez nos acercamos mas al final de este fic, 7 capitulos...:(