Título: Hermoso Salvaje.
Traducido del original Beautiful Savage. https: s/6867084/1/Beautiful-Savage
Autor: Readingmama/Vampiremama
Renuncia: Yo no soy dueña de la saga de Crepúsculo ni de ninguno de sus personajes. En lo que respecta a este fanfiction, yo solo lo traduzco. Ninguna violación de los derechos de autor ha sido planeada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Si estan leyendo, han comentado, han puesto esta historia en favoritos y/o en alertas, este gracias y este besote (muack) es para ti.
Capítulo 24
—¿Qué es eso?
—Velocímetro, mide que tan rápido vamos.
—¿Qué es eso?
—Esas son las luces direccionales, le indican a los otros coches en qué dirección vamos a girar.
—¿Qué es eso?
—Edward, ¿no crees que es suficiente por ahora?— Bella suspiró, agotada por sus preguntas.
Habían estado en el camino durante poco más que una hora, y Edward le había estado haciendo preguntas todo el camino. Era como si supiera que tenía que encajar en el mundo civilizado y estaba aprendiendo apresuradamente para un examen desconocido. Bella tenía mucha paciencia pero aun su naturaleza calmada estaba colmándose con sus excesivas preguntas. Paso su mano por su cabello, empujándolo atrás de su rostro.
—¿Qué es eso?— repitió, un poco frustrado por su negativa a responder.
—Es el interruptor de las luces— Bella respondió, cansado.
Observó la carretera pero por el rabillo del ojo podía ver a Edward moverse. Había esperado que el viaje en coche seria el lugar donde se abriera y le dijera lo que estaba sintiendo. En cambio estaba jugando a nombrar las partes del coche.
Resultó que el silencio era peor que las preguntas. Bella se encontró mirando hacia él cada dos minutos, buscando algo, una pista de cómo se sentía, pero cada vez se encontraba con su perfil, y el mirando fijamente por la ventana.
Incapaz de soportarlo más, se orilló y desabrocho su cinturón de seguridad, volteando a ver a Edward.
—Edward— dijo en voz baja, pero se encontró con el silencio, así que repitió otra vez, —Edward.
Su cabeza se volvió lentamente y sus ojos verdes se encontraron los suyos, pero no trasmitían emoción. Él, sin embargo, lucia cansado, y eso hizo que el corazón de Bella doliera.
—Siento lo de los lobos. Siento que las cosas hayan cambiado— Bella empezó.
—¿Qué es cambiado? — preguntó Edward.
—Es moverse de una cosa a la otra. Tu vida, del bosque a nuestra casa, eso es cambio.
—Me gusta casa con Bella— Edward replico con seriedad (1).
Extendiendo y colocando sus manos en sus mejillas, suspiró. — Sé que lo haces. Pero está bien que estés triste, también.
—¿Por qué los lobos ya no quieren a Edward más?
Bella pensó en los pequeños cachorros y como el tiempo pudo haber sido llenado desde que Edward se fue. Podía hacer muchas conjeturas pero la verdad es que no sabía.
—No lo sé.
Edward respiró hondo y salió tembloroso mientras exhalaba. Sus ojos se transformaron y se llenaron de lágrimas. —Toque…Bella, toque— suplicó.
Se acercó y le desabrochó el cinturón de seguridad a Edward antes de subir sobre la consola central y en su regazo. Se inclinó contra el tablero de mandos y acunó su cabeza sobre su pecho. Bella podía sentir sus lágrimas humedecer su camiseta mientras temblaba ligeramente contra ella. Sus manos se movieron por su cabello y la parte superior de su espalda, tratando de darle consuelo.
Era casi de noche cuando se metió de nuevo en el asiento del conductor y se dirigió a casa. No tenía idea de si Edward se había sentido mejor después de su llanto pero se quedó rápidamente dormido una vez que estuvieron de regreso en la autopista.
Cuando ella se detuvo en el camino de grava, apagó del coche y sacudió a Edward para despertarlo. Agarraron sus bolsas y se dirigieron a la cabaña, ambos exhaustos por el día.
Yaciendo desnudos en la cama, se tocaron por consuelo y necesidad, y cuando se quedaron dormidos esa noche, todavía estaban conectados.
Cuatro y media llegó temprano a la mañana siguiente. Bella gimió y sacudió su reloj despertados mientras sonaba implacablemente para ella. Edward estaba arrastrándose bajo su almohada, tratando de escapar el ruido cuando ella finalmente golpeo el botón correcto. Lanzando las mantas hacia atrás, encontró su camino a la ducha en piloto automático. Cuando se secó y se vistió y se dirigió a la cocina, estaba sorprendida de ver a Edward levantado haciendo café.
Bella miró como puso el filtro, como le había visto hacer a ella, pero cuando levantó la lata para comenzar a verter, lo detuvo.
—No, solo tres de estas— dijo, mostrándole como usar la cuchara pequeña. —Uno, dos, tres.
Edward asintió, y ella entregó la olla y le mostro la línea para llenar el agua, también. Él sonrió agradecido por no asumir la tarea completa, y rápidamente regresó con la olla llena.
Una vez que empezó el café. Edward se dirigió por su cuenta a la ducha. Se había bañado solo unas cuantas veces pero por lo general se duchaba con Bella. Ella estaba agradecida por su tiempo a solas en la mañana, sin embargo. Todavía había mucho que procesar emocionalmente y necesitaba despertar antes de saber como ayudarlo.
Edward se fue con Emmett cuando Bella fue a recoger los huevos y todavía no habían regresado cuando llevó el botín a la casa de los McCarty. Rosalie tarareaba alegremente mientras preparaba el desayuno de Emmett.
—¿Cómo fueron tus días libres?— preguntó, batiendo lejos en el sartén.
—No tan buenos como esperaba. Fuimos a ver a los lobos…los lobos de Edward.
Rosalie dio la vuelta con una mirada curiosa en su rostro. —¿Y qué fue lo malo en eso? ¿Quiso quedarse?
—No— Bella dijo, sintiéndose mal por estar aliviada ante ese pensamiento. —Los lobos lo rechazaron. Todos menos uno, realmente.
—Ya veo— dijo Rosalie mientras arreglaba la comida y la colocaba en el calentador antes de sentarse junto a Bella. — ¿Y cómo se siente Edward al respecto?
—Bueno, estaba molesto. Pero realmente no sé si sabe que pensar. Dice que es feliz conmigo, que soy donde quiere estar, pero siento que lo saque de toda la familia que conocía.
Rosalie colocó una mano en la rodilla de Bella, y le dio una pequeña sonrisa. —Las cosas saldrán bien. No puede tener las dos vidas, y dijiste que escogió esta. Así que la única cosa que podemos hacer es ayudarlo a ser feliz con su elección.
Emmett hizo un poco de investigación mientras estaban fuera, y hablo a la oficina de seguridad social y a la policía. Los registros del nacimiento de Edward así como su certificado de defunción están en el expediente, y con algunas huellas digitales y exámenes de sangre, seriamos capaces de obtenerle a Edward un número de seguridad social y alguna identificación.
—¡Es fantástico! —exclamó Bella.
— Sin embargo, tomara algo de tiempo hacerse. Pero hay una cosa más. La policía quería hablar con Edward. — Bella pudo sentir como se tensaba. Recordaba las mentiras que había dado para lograr que Edward saliera y se preguntó si pagaría por ellas. —No es nada malo, la cosa es, hay un detective que trabajo en su caso. Dijo que le gustaría verlo por sí mismo.
Bella parecía vacilante. —¿Crees que vaya a involucrar a los medios?
—Es difícil de decir, pero lo dudo. No creo que los medios y la policía trabajen juntos. Creo que usualmente es lo opuesto. Sin embargo, no lo sé con certeza. Podrías preguntarle, dejo su tarjeta.
—¿Espere? ¿Estuvo aquí? Bella preguntó.
—Bueno cuando Emmett le hizo la llamada a la policía, habló con alguien más, luego este detective apareció después ese día y pidió ver a Edward. Le dijimos que estaban fuera, pero no estoy segura de que nos creyó. Pidió que lo llamaras.
Rosalie se levantó y revolvió unos papeles en el mostrador hasta sacar una tarjeta. Se la extendió a Bella justo cuando la puerta se abría, entrando Emmett y Edward. Bella metió la tarjeta en su bolsillo y se levantó para encontrarse con los hombres.
—Muchas gracias— le dijo a Emmett cuando entraba. —Realmente aprecio que hiciera esas llamadas.
Emmett sonrió cálidamente. —De nada, Es solo el primer paso. Te ayudare en lo que pueda. Pero ahora es hora de comer. — Caminó y agarró su plato del calentador e hizo malabares entre sus dos manos hasta que puso el plato caliente en la mesa.
Edward vio la interacción con curiosidad. Realmente no sabía de qué estaban hablando pero estaba seguro de que tenía algo que ver con él.
Más tarde ese día Bella estaba trabajando en el jardín, llenando su canasta con las yerbas que Rosalie le había pedido, cuando escucho un gritó y el ruido de un motor. Levantó la vista y vio la camioneta de Emmett atravesando rápidamente la entrada y a través de la cerca de pastura, asustando a las vacas y haciendo que corrieran al otro lado.
Bella entró en pánico, preguntándose si Emmett había tenido un ataque cardiaco mientras conducía. Dejó caer su canasta y empezó a correr hacia la camioneta que ahora se estaba deteniendo. Salto sobre los postes caídos y justo cuando se estaba acercando, la puerta del lado del pasajero se abrió de golpe y salió un Emmett riendo.
Le echo un vistazo a Bella y gritó. —A tu chico aquí le gusta la velocidad.
Bella dejó de ver a Emmett y luego de regreso a la camioneta. La puerta del conductor se abrió y afuera saltó Edward, sus ojos muy abiertos pero su sonrisa era aún más amplia.
—Me gusta conducir— dijo con entusiasmo hacia Bella.
—De ninguna manera, diablillo. Casi mataste a las vacas— respondió en un bufido.
—Calma, Bella— dijo Emmett, todavía divertido. —Lo hizo bastante bien, hasta que encontró su amor por el acelerador. Pero la próxima vez nos mantendremos lejos de la nueva cerca. — Se volvió hacia Edward. —Anda muchacho, tenemos que hacer algunas reparaciones.
Bella miró con incredulidad como Emmett dejo al accidente pasar. Salto en la camioneta. Edward en el asiento del pasajero, y retrocedió el vehículo fuera de la pastura. El corazón de Bella todavía estaba latiendo para cuando regreso al jardín. Sin embargo, no pudo evitar sonreír. Emmett le estaba dando que ella nunca sería capaz de darle. – un modelo a seguir masculino.
Esa noche Bella se sentó con sus pies en la mesita de centro. Su cuerpo adolorido por el largo día y Edward estaba junto a ella trabajando en su trazado de letras. El aire en la cabaña se había enfriado y se sentía bien contra su piel ligeramente rosada. El sol había sido caliente y se había olvidado de reaplicar bloqueador solar después del almuerzo.
Se movió en el sofá y sintió algo que se le clavaba en su pierna a través de su bolsillo. Metió la mano y saco la tarjeta que Rosalie le había dado antes. El nombre en la tarjeta era Billy Black y Bella se preguntó si iba a ser útil o un obstáculo para ella y Edward.
Bella miró a Edward y sonrió a la expresión concentrada en su rostro, su lengua asomándose mientras formaba la curva de la S. Calculando que ahora era tan buen momento como el siguiente, se levantó y agarró el teléfono, dirigiéndose al dormitorio para hacer la llamada.
Ya eran más de las sietes así que Bella no había esperado más que el buzón de voz. De hecho, esperaba jugar a la roña (2) telefónica varias veces y que le oficial renunciara por la inconveniencia. Desafortunadamente, la llamada fue contestada.
—Oficial Black— habló una voz cálida pero oficial.
Bella hizo una mueca pero respondió con una voz neutral. —Hola oficial Black. Esta es Bella Swan, me dejo su tarjeta para que lo llamara.
Hubo silencio por un momento, pero un tono de emoción llegó rápidamente en respuesta. —¿Encontró al chico Cullen?
—Bueno, en realidad ya no es un niño. — dijo Bella, ruborizándose.
—Oh, claro que no. Recuerdo el día…bueno, el día que se perdió. Fue una gran tragedia. La señora Cullen. — su voz se volvió tranquila. —bueno hicimos todo lo que pudimos, pero el oso se la hizo buena. Nunca vi a un hombre tan roto como al señor Cullen después de ese día. Buscando al muchacho…a Edward, pero nunca lo encontramos. ¿Dónde lo encontraron? ¿Alguien lo reclamó? ¿Termino en un hogar de crianza o algo?
—Um, no exactamente—Bella respondió torpemente. —Estaba viviendo en el bosque.
—¿Quiere decir una cabaña?
—No— dijo simplemente.
—Bueno, ¿qué quiere decir?— su voz había vuelto un sonido más oficial.
—Quiero decir que vivía en el bosque. — Cerró los ojos mientras terminaba. —Con una manada de lobos.
Un suspiro salió de la línea. —Señorita Swan, ¿espera que crea que fue criado por una manada de lobos? ¿Qué un niño de tres años pueda sobrevivir hasta la adultez sin ninguna interacción humana? ¿Es este un tipo de engaño, señorita Swan?
—En absoluto, señor. Realmente no queremos ninguna atención sobre esto tampoco. Solo estamos tratando de conseguirle a Edward alguna identificación y cosas para que pueda funcionar en la sociedad. Apreciaría si pudieras mantener esto para usted. Edward ya ha pasado por tanto…
—¿Señorita Swan?
—Si
—Si lo que estás diciendo es cierto…bueno, es un tipo de historia fantástica. ¿Puedo venir y conocerlo?
Bella se enfocó en las palabras de la historia y estaba preocupada por la privacidad de Edward. Hizo un ruido vacilante.
—Lo prometo, solo yo
—Supongo que le haría daño. — respondió.
Bella encontró a Edward todavía trabajando en sus letras cuando salió del dormitorio después de la llamada telefónica. Esperaba haber hecho la elección correcta permitiéndole al oficial programar una reunión con Edward. Realmente parecía afectado por el caso de Edward, pero su reticencia en crecerle a Bella la ponía ansiosa sobre si el seria problemático. Independientemente de si le creía a no, Bella tendría pruebas de quien era Edward lo suficientemente pronto.
Le había pedido a Emmett que siguiera adelante y programara las citas para que a Edward se le sacara sangre y se le tomaran sus huellas digitales. Se preocupaba por este proceso, pero con la comprensión de Edward, se sentía confiada que podría explicarlo para que no estuviera inquieto.
Edward puso su libro en la mesa y le sonrió a Bella. Agarro su libro de tarjetas de vocabulario y se las entregó a ella.
—¿Enseña? — preguntó.
Bella paso la siguiente hora hojeando el alfabeto cuando Edward identificaba la imagen en cada tarjeta. Estaba aprendiendo tan rápido y Bella se preguntó por cuanto tiempo sería capaz de seguirle el ritmo.
~HS~
Bella estaba cuidando de las vacas cuando escucho los coches llegar. No había pensado sobre ello hasta que el ruido empezó. Saco su cabeza del granero a tiempo para ver cuatro fotógrafos corriendo por el lado de la casa.
Bella corrió detrás de ellas, esperando llegar con ellos antes de que llegaran a Edward.
Anotaciones:
1: Seriamente, sinceramente, fervientemente.
2: Juego de persecución, se le dice la traes (o roña o lo que sea según el país).
La cosa sangrienta afuera de la tienda de campaña es un pobre animalito muerto, algo asi como un regalo de despedida, y Jake esta bien, no esta herido...aunque talvez estrañe a su amigo el lampiño.
