Si hace tan solo cuatro años me hubieran dicho que estaría cuidando de una poni rosada salido de un show para niños, te habría tachado de loco. En realidad, puede que lo sea, pero no me importa. Soy feliz. Ella es feliz. Y yo es un día para celebrar, porque hoy mi princesa Fluttershy obtuvo su Cutiemark.

Honestamente no tenía idea de cómo tratar una situación así. Ella ni siquiera tenía idea de qué era hasta que le explique. Ahora que lo sabe, está más emocionada que antes. Era un paseo por el parque, cuando de inmediato subió a ver a los árboles. Una nueva parvada de aves comenzaba a aprender a volar, y allí estaba ella haciendo lo posible para apoyarlas. Por lo general les echaba porras, pero no creo que fueran con el suficiente entusiasmo como para motivarlas. Cuando uno de los pajaritos comenzó a caer, Fluttershy no pudo evitar arriesgarse para salvarlo. Esa fue quizás la vez que más fuerte la vi caer, pero lo logró, salvó al ave de un trágico destino. Después de intentar otras veces, el pajarito logró levantar vuelo, siendo acompañado por una eufórica Fluttershy que daba vueltas a su alrededor. Pronto se dio cuenta de que estaba demasiado alto para ella. Curioso o no, irónico en mi opinión, ella le tiene miedo a las alturas. No es secreto para nadie, honestamente.

El miedo la hizo paralizarse, cerró sus alas y se precipitó al suelo. Corrí enérgicamente para atraparla, pero nunca cayó al suelo. En su lugar, cayó en un arbusto, donde descansaban algunas mariposas monarcas para su viaje. Cuando Fluttershy vio el enorme número de mariposas, simplemente levantó el vuelo encantada, mirando por todas partes un ejército lepidóptero cubriéndola en una manta de naranja y negro. Para cuando salió de ese lugar, le tomé en mis manos, preguntándole si estaba bien. Cuando comencé a revisarla de cualquier golpe o corte, encontré que su costado tenía plasmado tres mariposas. La voltee al otro lado esperando que estuvieran también allí, descubriendo las hermosas mariposas coloridas que la adornaban.

Al principio se asustó, pues creía que había aplastado a algunas de las mariposas, lo que me obligó a explicarle lo que eran. Tras de explicarle sobre ello, volvió a su semblante feliz, solo que ahora evitó ponerse a volar, y se limitó a brincotear y cantar con esa melodiosa voz que tiene. Yo… Me alegra de que mi Fluttershy sepa ahora cuál es su lugar en el mundo. Bueno, este no es su mundo… y sigue siendo la misma Fluttershy del show. Pero independientemente de cómo la haya criado, tiene la misma seguridad oculta bajo su timidez que le daba actitud en la serie. Y justo ahora posee su Cutiemark.

Jamás creí que pudiera pasar eso aquí, pero tampoco creí que pudiera hablar, por lo que no deja de impresionarme en cada pequeño detalle. Así fue entonces que tras de regresar a casa pasamos a celebrar. Ese era además su cuarto año desde que llegó a mi vida. No tengo idea de su edad real, así que simplemente me limito a conocer los años que tiene conmigo. Había comprado un pastel de zanahoria, el cual compartimos con los amigos de Fluttershy para que ella se sintiera más feliz. Aunque era fabulosa cocinando, ese día quería que solo se limitara a compartir su éxito con sus amigos, a los que por supuesto les contó lo ocurrido. Todavía la veo con esa venda en la cabeza, la que le coloqué tras de salvar a la pequeña ave. Por cómo se expresaba con ellos, puedo jurar que el dolor ya es cosa del pasado. Sé que está feliz, y eso es lo que me importa más que nada en este mundo.

A pesar de que ese fue su momento destacado del día, el mío fue hace unos momentos. Ella se acostumbró a dormir en su habitación, en lugar de dormir conmigo en el viejo sofá. De hecho, por un tiempo dormía en mi habitación. Y si la recostaba en su cama, no tardaba mucho en recibirla en la mía por la noche. Ahora puedo dormir en mi propia cama, siempre con la puerta abierta por si me necesita. Ya la había arropado, y acabado de desearle dulces sueños, cuando sucedió.

–Buenas noches, padre. Te amo.

Por un instante dejé de respirar, mientras mi corazón se derretía. No solo me llamó papá, sino que además dijo "te amo". Por un momento no supe que decir o hacer. Nunca estuve en una situación similar. Pero entonces recordé lo que mamá y papá solían hacer cuando yo hacía lo mismo. Así que me incliné y le di un beso en la frente, diciéndole lo mismo.

–Buenas noches, mi princesa Fluttershy.

Sonrió antes de cerrar los ojos y quedarse dormida. Salí de la habitación, apagando la luz y contemplándola a la luz de la luna. Entrecerré la puerta y me tumbé en el sofá. No me he movido en una hora, perdido en mi cabeza. Las veces que me ha llamado "papá", no le presté mucha atención. Me podía imaginar por qué me llamaba así. Al pasar tanto el tiempo con ella, era natural que viera como una obligación cuidarla. Pero esta noche, cuando dijo esas palabras, fue cuando finalmente me di cuenta: yo soy su padre.

Ella me considera su padre. Y a decir verdad, yo la considero mi hija. Más allá de ser de diferentes especies, o incluso de diferentes realidades, la amo con todo el corazón. Creo que finalmente lo hice. Rompí esa coraza que se había formado con la muerte de mis padres. He dejado que una tierna potra cambiara mi vida. Le he dado un hogar dónde vivir, comida que comer, y ahora un padre a quien amar. Y ella a cambio me ha dado esperanza, amor, compasión, sueños y algo que creí que no tendría jamás: una hija.

Aún pienso sobre cuándo llegará el momento para que ella retorne a Equestria. Y cada día es más difícil para mí imaginarme cuándo va a ocurrir. Solo espero que no me olvide, porque yo jamás la olvidaré.

Creo que Fluttershy ha alcanzado su máximo tamaño. Tiene casi un metro, noventa y cinco centímetros para ser exacto, de altura, así que ha alcanzado su máximo desarrollo. Aunque sigue teniendo diez años, de acuerdo a mis matemáticas, está cerca a los catorce o quince años realmente. Así que celebramos cinco años perdidos, y día de mudanza. Si, mudanza. Dejamos atrás la casa de mis padres, gracias a haber ahorrado el dinero suficiente, haber vendido las tierras de mis padres a una empresa que iba a construir en la zona, y teniendo suerte en un casino. Hemos comprado una bonita casa en el campo, lejos del inmundicio que era nuestra localidad. Tiene un muy extenso espacio abierto y está bastante lejos de cualquier otro ser humano. Fue un poco complicado esconder a Fluttershy de la empresa de mudanza, pero nada que no pudiera arreglar. La escondí en una maleta que subí a mi auto (porque ya tengo auto) y una vez arriba abrí la misma. Descubrí que ella también había luchado por esconder a alguien en la maleta: una familia de ratones que alimentó con queso y pan. No podía molestarme con ella, pues eran sus amigos más queridos. Temía que también se trajera a las aves, pero ellas bien podían visitarla en vuelo. Además, solo las veía por primavera, pues ellas migraban al sur durante el invierno.

Al llegar a nuestra nueva casa, y tras de que los de la mudanza dejaran todo a mi disposición, Fluttershy fue libre de explorar los alrededores con sus amiguitos roedores. Era feliz, pues ahora tenía un espacio en nuestra casa para correr libremente, si no volar con mayor libertad que solo en el parque. Un territorio de una hectárea con todos los servicios públicos y algunos privados que podía pagar por internet. Sin embargo, sé que pronto extrañará algunas cosas de la vieja casa, como el parque, los arboles susurrantes y a las aves que solía ayudar a aprender a volar, sin mencionar que diez años son suficientes para extrañar de inmediato una estancia en la que has vivido desde que tienes memoria.

Como me lo suponía, las aves la siguieron hasta aquí, a nuestro terreno. No me sorprendía, pues la empresa que pagó generosamente por mi terreno demolería todo para construir una fábrica o algo así. Eso fue un beneficio para nuestra localidad, pero no puedo decir lo mismo para las casas de los animales que allí vivían. Tal vez ella lo sabía, y quiso salvar a todos cuanto pudo. Estoy tan orgulloso de ella. Tampoco es como que pudiera quedarme más tiempo en la localidad. Con la construcción de la fábrica la mancha urbana terminaría por consumirnos a nosotros también, y mi princesa se vería expuesta a una cantidad mayor de gente. Por eso tuve que llevármela, alejarla de la humanidad lo más lejos posible.

Por fin mi éxito como escritor sale a la luz. Una serie de libros que publiqué está teniendo una muy buena venta, y una editorial rival me ofrecía más por publicar con ellos. Cuando le comenté esto a mi editor, él se lo comentó a la mesa directiva, y ellos concedieron doblar mi suelto y aumentar mis regalías siempre que escribiera en tiempo y forma. Además, al vivir tan lejos de la editorial, mis sesiones con mí editor son por conferencias en red. Solo que nunca he querido que vean mi rostro, y así solo ven una pantalla en negro y escuchan mi voz. Supongo que así es como debe ser, por el bien de ella.

Al ver que me iba mejor en mi trabajo, Fluttershy me comentó de su deseo por trabajar, pero recordó lo que le había dicho tiempo atrás. La expresión en su rostro era devastadora. Estábamos disfrutando de uno de sus pasteles, debo añadir que me ha enseñado a cocinar de forma aceptable, considerando de hace una década mis alimentos eran pre-preparados. Dije, en broma, que no podía tomar un trabajo porque no había nadie que contratara ponis. Aunque no me reí, sé que hice mal en abrir mi boca. Ella permaneció en silencio, a punto del llanto. Dios, ¿por qué me has dado una boca tan grande por la cual me meto en problemas?

Me disculpé por horas. Y aunque dice que lo entiende, sé que sigue herida. Por suerte, hay muchas maneras de remediarlo. Tal como anteriormente lo he comentado, ella se ponía a colorear cuando yo escribía. Con el tiempo fue desarrollando mejor su habilidad hasta el punto que podía venderlo en la ciudad a una de esas personas que venden cuadros para decoraciones. También existía la posibilidad de que me ayudase en el terreno cortando el césped en zonas seguras para ella. Modifiqué una cortadora de césped para que ella pudiera usarla. Así ella trabaja en el campo unas dos horas cortando el césped y una hora en un lienzo, pintando imágenes fabulosas de animales, de paisajes y de nosotros. Estas últimas se las pago para llenar la casa con nuestras pinturas, sin mencionar que son las únicas que ella firma con una huella de su casco. Yo mismo le pago por su trabajo en el campo, y todo el dinero que saco al vender las pinturas se lo entrego a ella. Es ella misma quien me dice que le falta algún material para continuar. Así fue que ella comenzó a ganar su propio dinero trabajando solo tres horas al día.

Tal vez esté cambiando de alguna forma la naturaleza de Fluttershy, pero no creo que sea tanto así, pues ella misma toma el resto del día para convivir y alimentar a sus amigos del campo.

Aún no puedo creer que la haya tenido por diez años. Dios, como vuela el tiempo… Desearía poder hacer que fuera un poco más lento, y así pasar más tiempo con ella. No sé cuándo, pero he comenzado a sentir que nuestro tiempo juntos está agotándose. Todo esto es demasiado bueno para ser verdad.