¿Qué tal gente? ¿Os está gustando este fic? Espero que sí. Estos primeros capítulos son cortos, pero ya vendrán largos, os lo aseguro, y mucho más moviditos. Y os aseguro que esta Cora es mucho peor que la de la serie.
Buena lectura.
Capítulo 3
Lleva desde el mediodía en este punto perdido del bosque. Se había encaminado hacia aquí nada más salir de la celda. Sabe lo que debe hacer, pero también sabe que no es sencillo. Destruir una criatura impregnada de magia negra es como intentar buscar una gota de agua en el mar. Casi imposible.
Ha hecho un hechizo sobre un pequeño espejo que ha colocado en el hueco de una gran encina delante de ella. Y ha comenzado a lanzar hechizos que rebotan sobre la superficie reflectante del espejo y la golpean en el centro del pecho. Pero nada la hace derrumbarse al suelo para siempre.
Todavía está viva. El largo vestido negro y azul, sucio de barro, se había rasgado a lo largo de la pierna derecha dejándola ligeramente al descubierto. Del labio, una pequeña línea de sangre desciende lentamente para desaparecer en el valle de los pechos.
«Y yo que pensaba que sería más fácil» Regina sopla levantándose por enésima vez y colocándose en frente del espejo.
Cierra los ojos y se concentra en el odio a sí misma arrojando un nuevo y potente hechizo contra el espejo que al rebotar y golpearla le corta la respiración derrumbándola en el suelo.
Se levanta después de unos veinte minutos, los cabellos sucios por el polvo, dolorida, pero todavía viva.
«Pesaba que ya habrías acabado» Emma aparece de la nada acercándose y ayudándola a levantarse. Detrás de ella, Blancanieves y James caminan lentos sorteando las raíces y dándose las manos.
Regina, si en un primer momento se sorprende gratamente de la llegada de la rubia, ahora se pone seria mirando la llegada de la feliz parejita.
«Es el plan, solo que me resulta un poco difícil. Tranquila, no te desesperes, lo lograré y desapareceré de vuestra vista para siempre para vuestra felicidad» dice guiñándole un ojo a Blancanieves que la mira atravesado.
«¿Has probado con un método tradicional?» soltó esta última contra Regina
«Es la primera cosa en lo que he pensado, querida» dice Regina señalando un viejo puñal un poco más allá, plegado sobre sí mismo.
«Dejando de lado el hecho de que no tengo necesidad de explicar cómo hago para matarme, ¿qué diablos hacéis aquí? ¿No deberíais estar celebrando vuestro final feliz bebiendo chocolate caliente y cantando juntos a los ruiseñores? Es algo enervante intentar matarme con vuestra mirada fija en mí»
Dicho esto, lanza otro hechizo contra el espejo para después golpear contra el tronco de un árbol. Cae a tierra a cuatro patas.
La respiración cortada y los ojos exorbitados por el dolor
«No funciona. Maldición» En un abrir y cerrar de ojos, aparece vestida con la ropa de la alcaldesa de Storybrooke y se sienta intentando recuperar el aliento.
Emma se une a ella y la mira a los ojos
«Entonces, ¿me queréis responder o estáis aquí para hacerme morir de vejez?»
«Estamos aquí por Henry, ha sido secuestrado» Blancanieves se adelanta, pero sin acercarse demasiado a Regina que está intentando recuperarse del golpe precedente.
Al escuchar el nombre del muchacho, se levanta, los ojos más exorbitados que antes mientras un trazo de sangre desciende de la ceja y recorre el contorno del ojo.
«¿Qué? ¿Cuándo? ¿Quién ha sido?»
Emma le pone una mano sobre el hombro para pararla y le tiende un pañuelo blanco. Regina se sorprende ante ese gesto y acepta sin decir nada, demasiado angustiada queriendo saber qué diablos había ocurrido.
Se limpia de sangre la boca y tira al suelo el pañuelo
«¿Entonces? Respondedme. ¿Debo sacaros las palabras con pinzas? Eh, Blancanieves me puedes…»
«Cora»
Regina se gira hacia Emma convencida de que había escuchado mal, después se gira hacia la parejita que asentía.
«¿Qué? No, es imposible. No, mi madre no»
James se sienta en un tronco y lo siguen Emma y Blancanieves.
«Sí, exactamente ella. Ha cogido a Henry y ha dicho que debíamos encontrarte si queríamos que viviese»
«No, os repito que es imposible. Está muerta. Hace siglos. Antes de todo esto»
«Te digo que era ella»
«No, Príncicucho, es imposible. Ella es la primera persona que…»
«¿Que…?»
«Que maté. No me lo hagas repetir, Blancanieves, lo sabes muy bien. Después de lo que había hecho, la maté. Mi madre está muerta»
Las últimas palabras Regina las grito tomada por el pánico. Odiaba a su madre tanto como la temía, y si era ella, y se estaba viva. Quería decir solamente que era de verdad poderosa.
«¿Estás segura de eso, hija mía? Debo deducir que también fallaste conmigo»
A través de una nube negra aparece Cora que tiene todavía pegado a ella al joven Henry. Regina se sobresalta girándose lentamente hacia la madre que, despiadada, se reía en su cara
«Madre»
«Sí, tu madre. ¿No me reconoces? ¿O acaso esperabas no verme más? Hija ingrata, eres en verdad una inútil. ¿Pensabas liberarte de mí tan fácilmente? He esperado mucho tiempo para volver. Te he visto crecer y por un momento estuve orgullosa de ti. Cuando sembrabas el pánico y la desesperación por el reino. Después caíste tan bajo al no matar a esos dos muchachos y transportando a medio reino a este mundo. Después adoptaste a este muchachito para sentirte menos sola. Estúpida. ¿Sabes? Cuando naciste esperé verdaderamente que llegases a ser una diga heredera, pero la humanidad de tu padre logró tocarte»
«Deja a ir a Henry, madre»
Cora sonríe empujando al niño hacia Emma y los otros. Emma estrecha a su hijo entre los brazos y lo desata rápidamente y después de comprobar que estaba bien, se acerca a Regina.
«Tranquila, hija mía. Ese insulso muchacho no me interesa. Estoy aquí por ti. Te mereces una buena lección. Faltarle el respeto así a tu madre. Pero te lo haré pagar, querida. Muy caro. Te golpearé a ti y a todo Storybrooke, porque, aunque tú no quieras admitirlo, estás unida más que a ninguna otra cosa a este pueblo y a sus habitantes.
«Tú no harás nada, madre. No sin antes pasar por encima de mi cadáver»
«Regina, no me hagas enfadar»
«No, madre, no me hagas enfadar tú a mí, no sabes de lo que soy capaz» Dicho esto, Regina forma una enorme columna de fuego que lanza contra su madre con toda su fuerza. Cora con un solo gesto de la mano la para devolviéndola al destinatario.
Para proteger a Henry y a los otros, Regina se pone delante del grupo y crea una especie de escudo de poder para detener las llamas. Cuando estas desaparecen, Regina se derrumba en el suelo por el dolor.
«¿Qué te sucede?» Emma se lanza hacia Regina. Estaba de verdad preocupada, la blancura de su piel resaltaba sobre la falda negra que llevaba.
«¿Doloroso, Regina? Sabes bien por qué, ¿no? Cuanto más utilices el poder oscuro para el bien, este más desaparece. ¿No te he enseñado nada?»
Tras decir esto, desaparece en una nube de humo pestilente haciendo volver la luz al bosque.
Regina se dirige hacia un árbol hueco y se sienta, cierra los ojos mientras una lágrima desciende silenciosa por el rostro. Su madre está viva, más poderosa que nunca mientras ella no puede ni siquiera mantenerse en pie.
«¿Cómo estás?» Blancanieves se sienta a su lado
«Como si te interesara de verdad mi respuesta»
«Ponme a prueba»
«De verdad, no lo creo. Ahora ¿por qué no me dejáis en paz? Debo pensar una manera para hacer desaparecer a mi madre. ¡De nuevo!»
«Podemos ayudarte» Emma tiene abrazado a Henry que la miraba perplejo.
Regina se levanta de nuevo y se trasforma en la reina malvada dando la espalda al cuarteto.
«Aunque supieseis usar bien la espada, no me serviríais para nada. Mi madre es poderosa como nunca y vosotros solo me seríais un estorbo. Debo vengarme sola, de una vez por todas»
Desaparece en una nube densa y violeta. Emma se da cuenta de que a diferencia de la de la madre, la nube de Regina había dejado en el aire un intenso perfume de rosas.
«No comprendo por qué debo dormir en casa de Ruby. También quiero ayudar» Henry se enrabieta. Después del reciente encuentro con la madre de Regina, Emma y los otros habían decidido intentar organizar un plan de defensa para la ciudad.
Por eso Emma había decidido dejar al pequeño Henry al cuidado de la abuela y de la joven Ruby.
«Henry, no hagas pataletas, ya eres bastante grande para comprender y además con Ruby te divertirás»
«Sí, amigo, con Ruby te divertirás. Podemos atacar la máquina de nata y comer lo que queramos. También hay golosinas de colores» Ruby intenta ayudar a Emma aproximando una caja de colores a la nariz de Henry.
«Dejadlo ya las dos. Soy bastante grande para comprender por lo que parece. Emma, no puedes excluirme de esa manera, después de todo, he arriesgado mi vida para hacerte creer en la maldición»
Emma se agacha para encontrarse cara a cara con su hijo y le coge la mano.
«Es justo por eso que quiero que te quedes aquí. Casi te pierdo una vez y no quiero volver a sentir aquel dolor, Henry. Te lo ruego, quédate aquí con Ruby. No puedo organizar un plan de defensa si debo preocuparme por ti. ¿Me lo prometes?»
Henry mira a su madre a los ojos y suspira. Asiente.
«Vale. Pero debes tenerme informado, ¿ok?»
Emma sonríe asintiendo y se alza.
«Venga, muchacho, vete donde la abuela, acaba de terminar sus famosas focaccias. Date prisa antes de que llegue yo. Tengo un hambre de lobo»
Henry ríe a carcajadas y después desaparece en la casa.
«Sé que es un inconveniente, Ruby, así que, gracias. Eres la única a quien podía pedírselo»
«No te preocupes, Emma, por ti esto y lo que sea. Nos has liberado de la maldición. Te debemos mucho. Y además Henry aquí estará seguro. Si ocurre cualquier cosa, puedo transfórmame en lobo, así que, no corre ningún peligro»
«Gracias, de verdad»
Ruby y Emma se abrazan.
«Ruby, te conviene ir a comer, ese muchachuelo es muy voraz»
Tras decir esto, se despiden.
Emma corre hacia la central donde Blancanieves, James y otras personas se habían reunido.
Cuando entra, un jaleo de voces la golpea. Todos están discutiendo animadamente.
Gruñón, o lo que es lo mismo, Leroy es el que obviamente se queja.
«Hemos conseguido apenas huir de Regina, no lograremos nunca destruir a Cora» el hada Nova se acerca a Gruñón.
«Odio admitirlo, pero Gruñón tiene razón. Somos pocos los que aquí sabemos utilizar la magia blanca y no sé si esta puede funcionar»
James está inclinado sobre un gran libro, viejo y desgastado. Emma se le acerca
«¿Qué es esto?»
Blancanieves le responde
«Es un libro de magia. Una especie de Wikipedia para seres mágicos. Estamos intentando comprender desde la fuente de qué cosa está hecho el poder de Cora»
«Para después encontrar un punto débil y destruirla» James alza la mirada hacia su hija y sonríe esperanzado.
«El problema es que no somos lo bastante poderosos para enfrentarla»
El que había hablado era otro de los siete enanos del que Emma no recordaba el nombre.
«Nosotros, no, pero quizás Emma sí» Archie, o lo que es mismo, el grillo parlante, estaba sentado en una silla y observaba por la ventana.
«¿Yo? No sé nada de magia ni de nada parecido. Soy la persona menos indicada»
«Mi hija tiene razón. No ha crecido entre nosotros. No sabe nada de nada y necesitaríamos muchos tiempo para enseñarle»
Blancanieves se había acercado a Emma con afán protector. La rubia se sonroja, no estaba todavía acostumbrada a ser llamada así por Blancanieves. No se había acostumbrado todavía a tener padres, sobre todo padres que tenían apenas unos años más que ella.
«Nos hace falta magia, y cuanto antes mejor» Emma tiene de repente una idea.
«Parad todos. ¿Necesitamos magia, no?»
Todos asienten perplejos
«Decidme, ¿no importa qué clase de magia, verdad? Lo importante es que sea bastante poderosa, ¿verdad?»
Geppetto se acerca
«Sí, ese es el concepto. Pero ¿a dónde quiere llegar señorita Swan?
«Beh, quiero llegar a Regina. Ella nos sirve»
La muchedumbre en la sala se queda paralizada y Gruñón avanza
«Pero, ¿estás loca? Regina es la causa de todo esto. Esa bruja no nos puede ayudar»
«Es verdad. Gruñón tiene razón»
«Sí, es una bruja malvada»
«Callaos un momento por Dios, dejadla hablar» Geppetto se le acerca y le indica que continúe.
«Razonad. Por una razón que todavía no tengo clara, entre Regina y su madre no hay un buen entendimiento. Ella la quiere muerta tanto como nosotros, si no más. Y además, ¿tendré que recordaros quién es el ser mágico más poderoso? Ella nos vale»
James se sienta y hace señas a su mujer para que se siente sobre sus piernas. Blancanieves se le abraza deja que su marido hable con su hija.
«Es una buna idea, lo admito, pero hay un pequeño problema. Has visto también qué testaruda y orgullosa es Regina. No querrá que la ayudemos. ¿Cómo piensas hacerlo?»
«La convenceré. De alguna manera. De algún modo. Lo haré. Es la única manera de tener una remota posibilidad contra Cora y lo sabéis muy bien todos»
James mira alrededor escrutando las caras de los presentes que asienten, después se dirige a su hija
«Está bien. Espero que consigas convencerla, de verdad, porque estamos sin ideas. Pero ahora debes encontrarla»
«Tengo una idea de dónde puede estar»
