Me tomó de sorpresa que un montón de mariposas me entregaran ese papel. No comprendía el motivo, y en mi interior esperaba que esto no fuera una maniobra de secuestro, o algo así. El sitio: El colegio Canterlot. Un colegio nombrado así en honor a una ciudad de Inglaterra medieval que fue conquistada por Carlos V*, y del que el mismo Lauren Faust y compañía se inspiraron para el mundo que pronto animaron en My Little Pony. Tras de haber perdido a Fluttershy por bien, asistir a un colegio así era como intentar buscarla, aunque en mi corazón sé que no está allí.
Al llegar al colegio, comencé a revisar a mí alrededor. El colegio era muy colorido, con un alumnado común. Podía reconocer a los grupos que componen la pirámide social interna de un colegio: los deportistas, las chicas populares, los del grupo de drama, entre otros.
Me respaldé un momento en la estatua escudo del colegio, embriagándome de ese pequeño universo escolar al que una vez pertenecí. No pasó mucho tiempo antes de que una estudiante se acercara a mí. Era una chica de largo cabello color morado, con un fleco que le cubría las cejas. Vestía una camisa de botones azul con una corbata de moño anudada al cuello, una falda morada con una estrella estampada en los costados. Por un momento vi en sus ojos a alguien que conocía, pero no pude recordar su nombre.
Se paró frente a mí, me tomó de la mano y me saludó con mucha alegría.
–Hola, señor. Soy la actual princesa de otoño. Seguro recibió mi mensaje.
–Sí, unas mariposas me lo entregaron. ¿Cómo le hiciste para hacer eso?
–Algo que aprendí con el tiempo. Venga, necesito hablar con usted.
–¿Qué hago aquí? ¿Por qué…?
–Oh, necesitamos charlar mucho.
Me arrastró de la mano hasta una cafetería, el "Sugarcube Corner Café". Ordenó café para los dos y nos sentamos como si fuéramos amigos de mucho tiempo.
–Estoy feliz de que decidiera venir, pero no tengo mucho tiempo. Si no logro convencerlo en dos horas de que tome una decisión, no podré hacer mucho.
–¿De qué estás hablando?
–Bueno, no sé cómo decírselo. Verá, conozco a… no, así solo lo asustaré. Quizás… ¡Debí ensayarlo! Me lleva la…
–Bueno, tranquilízate. Tal vez necesitas té, en lugar de una taza de café.
–No, necesito agilizar las cosas. Tal vez usted no me crea, pero soy una gran amiga de su hija, Fluttershy.
Cuando mencionó el nombre de mi princesa, mi corazón dio un gran salto. Ahora reconocía ese peinado, esa estrella en su falda y ese semblante de estrés común en la unicornio que me visitó.
–¡Twilight!
La joven estudiante me miró con sorpresa en su faz, se rascó un poco la cabeza y se dirigió con cierta pena a mi persona.
–Bueno… sí. Soy yo.
–¡Oh, por dios! ¡De verdad eres tú! –Me levanté con violencia de mi asiento, con mis manos cubriendo mi rostro y mi corazón por encima de mi cuello.
–Silencio, que llama la atención.
–¿Crees que me importa eso ahora? –Le tomé del brazo y halé de ella, tal vez un poco violento. Mis lágrimas no esperaron mucho, pues me había reencontrado con Twilight–. ¿Has venido a contarme de mi hija? ¿Qué ha sido de mi princesa?
–Tranquilícese, necesito que baje la voz. Lo que tengo que decirle debe quedar entre nosotros. No quiero que haya testigos.
–¿De qué hablas?
Twilight me sentó y pidió cambiar uno de los cafés por té de manzanilla, pues necesitaba que estuviera tranquilo. Apenas retomé mi cordura, o al menos la até al suelo, Twilight se dirigió a mí con seriedad.
–Fluttershy está bien, hablando de salud. Sin embargo ha estado llorando mucho por usted.
–Creí que la habías desmemoriado, ocultado todo rastro de que me conoció.
–Sí, o eso intenté. El caso es que el hechizo de recuperación de memoria que usé, tanto en el incidente de Discord, como en nuestro incidente, no puede borrar sentimientos potentes. Rarity nunca olvidó que estuvo cargando una enorme roca por todo Equestria creyendo que era un diamante.
–Sí, lo recuerdo.
–¿Cómo lo recuerda?
–Bueno, yo pude verlas en ese episodio.
–Si… bueno. Fluttershy aún se acuerda de usted, pero no quiere decirnos porque teme que pueda intentar quitarle esos recuerdos otra vez. Es como si hubiese vivido dos vidas, una antes que la otra. La he visto pintando su rostro, y ocultando las pinturas para evitar olvidarte. Ha pedido novelas de amor, cuando raramente leía porque estaba ocupada con sus amigos. Sé que te recuerda, y sé que tú también a ella.
–Sí, la recuerdo.
El mesero trajo nuestro pedido, y pronto continuamos con nuestra charla.
–Han pasado muchas cosas desde que regresó a Equestria. Entre otras cosas, me convertí en princesa poni.
–¿Cómo has dicho?
–Creí que sabías todo de nosotros.
–Parte, desde que Fluttershy llegó a mi vida dejé de ver la serie. Tal vez vi uno que otro después, pero prefería ver las fotos del álbum a verla en tv.
Twilight le dio un pequeño sorbo al café, disfrutando de su sabor sabiendo que pocas veces lo disfrutaba.
–Adoro el café, me mantiene despierta y enérgica para leer.
–Eres una buena lectora. Tal vez a ti te agradaría…
–Fluttershy me dijo que usted era escritor, y estaría interesada en leer sus libros, si no fuera por lo poco acostumbrada que estoy a este mundo –Dándole otro pequeño sorbo al café, me miró por encima del borde de la taza–. Ahora que soy princesa debo obedecer a algunas limitaciones, y puedo tomarme ciertas libertades. Por lo general dejo mis libertades a un lado, pero esto es algo que quiero hacer. Hoy es el cumpleaños de Fluttershy, y quisiera darle algo que sé que no podrá resistir, algo que marque época. ¿Alguna idea?
–Tal vez puedas darle el regalo que yo nunca pude darle.
–¿Cuál sería ese?
–Ella siempre quiso ir a ver a las ballenas. Estaba preparando todo cuando ustedes llegaron. Jamás pudo verlas realmente.
–Es… una estupenda idea. Pero yo tenía algo más personal y épico en mente.
–No. Si alguien conoce a mi Fluttershy, soy yo. Sé que le gustará ver los animales más inmensos existentes en este mundo. Aunque, comparado con los dragones, hidras y demás seres que viven en tu mundo…
–Me sorprende que sugieras algo que sabes que le gusta, pero no sugieres algo que les gustaría a los dos.
–¿A los dos?
Twilight dejó el café, apartándolo de su camino, y acercándose a mí sin despegar los pies de la tierra.
–¿Qué me ofreces a cambio de verla otra vez?
En ese momento mi corazón se detuvo, explotó, se derritió y reconstruyó para darme aliento. Casi tiro mi taza de té a la mesa, lo que habría llamado demasiado la atención. No podía creer lo que Twilight me había sugerido. Por un instante me parecía estar haciendo tratos con el diablo, por la forma tan seria que me dijo esto mismo.
–¿Co-co-cómo dices?
–¡Lo sabía! ¡Sabía que ibas a esbozar una sonrisa tan linda como la de Fluttershy! –Twilight saltaba en su asiento sonriendo de emoción–. Esa sonrisa vale mucho para mí, pero no es suficiente. ¿Qué más me puedes dar a cambio de volver a verla?
Con toda la alegría explotando en mi interior tuve que contener un grito de alegría, tomar a Twilight y besarla allí mismo (nada amoroso, solo uno en la mejilla) y salir corriendo a darle la vuelta al colegio. Temblaba de la emoción, ya ni del té me acordaba. Para ser sincero, no sabía que podría querer Twilight de mí, o por qué me pedía ofrecerle un tributo por volver a verla.
–No sé qué puedo darte. ¿Qué quieres de mí?
–Oh, cariño. No hay mucho que puedas darme. Pero necesito que me tientes a darte esa oportunidad.
–¿Creí que eras una poni benévola?
–No me juzgues, es solo que esto no es exactamente permitido. Si mi mentora se da cuenta que estuve charlando con usted, tendré problemas.
–¿Qué tienes en mente, Twilight?
–Bueno, tenía pensado llevarlo a mi mundo, experimentar un momento. Verás, al entrar a este mundo, por donde vine, fui transformada en una de ustedes. No tienes idea las de problemas que tuve la primera vez que vine.
–¿Hace cuánto fue eso?
–Treinta lunas, aproximadamente.
–¿Treinta lunas? Esos son treinta meses, lo que daría un equivalente a dos años y medio. Espera, ¿Hace pocos meses…?
–Lo sé, supuse que no habría pasado tanto tiempo aquí cuando lo vi en el portal. Según mi teoría, usted tendría una transformación similar si cruza en sentido opuesto. La princesa Celestia no sabe que estoy aquí, y en poco menos de dos horas el portal se cerrará por treinta lunas más. Es por eso que necesito saber si está dispuesto a darme lo que yo deseo a cambio de cruzar al otro lado.
No pude contestar de inmediato. Aún no tenía en claro lo que ella quería que dijera, pero considerando el tiempo que me quedaba, no podía desaprovechar la oportunidad. Luego vino a mi mente lo que ella decía, sobre las treinta lunas y el cierre de un portal. No soy lo que la gente podría describir como un genio, pero el solo hecho de reunir esta información me daba a pensar en lo que acarrearía mi decisión.
–Si cruzo contigo, es posible que no regrese hasta dentro de treinta lunas, ¿no es así?
–¡Woah! Lo descubriste.
–Entonces lo que tendría que hacer sería renunciar a todo cuanto tengo en este lado del portal, y vivir con ustedes por treinta lunas, como mínimo.
Twilight sonreía. Al parecer estaba dando en el blanco.
–Es una lástima tener que darle solo esta opción, pero no me queda otra. Intenté venir tres días atrás, esperando poder localizarlo con las mariposas, pero la princesa Celestia y la princesa Luna no me permitían un tiempo a solas. Son los deberes de ser princesa, entre otras cosas.
Volví a mi té, tratando de pensar un poco en lo que estaba por hacer. Honestamente no tenía mucho que hacer aquí, excepto que si me iba, perdería mi contrato con la editorial, tal vez incluso sería demandado. Mis libros habían sido best seller en algunas ocasiones, por lo que algunos fans estarían preocupados. En dos horas no podía hacer mucho. Pero volver a ver a Fluttershy, enterarme de que podía volver a su vida, ahora como parte de su comunidad. No podía soportar la idea de tener esta oportunidad, declinar y arrepentirme el resto de mi vida. Solo podía pensar en ella, solo podía pensar en mí, solo podía pensar en nosotros.
–Te doy mi renuncia –dije con seguridad.
–¿Cómo dice?
–Si me voy el día de hoy, por dos años y medio, tengo la necesidad de abandonar mucho de lo que soy aquí ahora. Siendo escritor, tendría que dejar mi editorial, mis cosas, mi casa y demás. Renuncio a todo cuanto soy aquí, para volver al lado de mi pequeña Fluttershy
Twilight se me quedó viendo por el contorno de la taza de café, terminando de beberlo todo. Apenas terminó, estiró su mano y me tocó la frente.
–Bueno, supongo que renunciar a tu pasado es demasiado para todos. Ven, vamos por tus cosas.
Apenas salimos de la cafetería, me mostró su corona y pronto se la puso. Con ella podía activar su magia aún con la ausencia de su cuerno. Me tomó de la mano y en cuestión de un parpadeo, aparecimos en mi casa. No tenía mucho tiempo, por lo que solo tomé aquello que me parecía vital. Ya que era extraño ver a un poni vestido, dejé atrás la ropa salvo la que tenía puesta. Tomé algunos libros, mis mejores obras y las favoritas de Fluttershy. También tomé mi álbum de fotos, algunas de mis posesiones más queridas y estaba listo para marcharme. En los últimos segundos, tomé mi teléfono, renunciando a mi trabajo y cediendo mis derechos a aquel que quisiera continuar el último de mis libros. No tardé más de media hora, cuando Twilight ya estaba en la puerta, lista para llevarme a ese mundo que tanto adoraba. Esta era una odisea a la que no puedo negarme.
Hacía una hora que había cerrado todo alrededor de su casa, solo para pintar un rato. Nadie la veía en ese momento. Solo tenía recuerdos, sombras del pasado que la asediaban con risas, momentos brillantes que no pasarán más.
Pintar se había vuelto parte de su vida, justo después de terminar todas sus labores cotidianas. De pronto se encontraba con la imagen de quien un tiempo hizo pasar por su padre. Ella no tenía padres, casi no podía recordar quienes la criaron durante su desarrollo, excepto por él. Caminar por la calle de Poniville se había vuelto un martirio, pues incluso con sus amigas veía una sana relación familiar a la que ella solo pudo acceder en un mundo que no era para ella.
Los trazos pronto se volvieron imágenes, y las imágenes se volvieron paisajes. Poniville ante sus ojos. Colores familiares que no representaban sino su forma de sentirse.
–Listo. Este debería valer algo –dijo terminando su pintura. Pasó a poner uno de sus cascos en la pintura y sellar su propia pintura. Solo para dejarlo secarse.
Si bien no estaba sufriendo como Twilight lo había descrito, algo en ella había cambiado. La pintura se convirtió en un pasatiempo, pues nunca ninguno de sus cuadros pasó por su puerta, ni terminó en cascos de nadie. Esos eran sus cuadros, los que le hacía a su padre para hacerlo feliz. Tampoco los colgaba en sus muros, puesto que tenía temor de que Twilight preguntara por ellos. De ese modo protegía sus recuerdos de quince años al lado de él, al que una vez llamó "padre".
Un día, así de la nada alguien tocó a la puerta. Estando a punto de salir por más pintura, decidió ocultar todo cuanto se refería a la pintura. Cuando por fin abrió la puerta, atendió al poni que le llamaba. Se trataba de un Pegaso, de pelaje ámbar con un crin negro.
–Hum, tú no eres de por aquí.
–Nop. La verdad no.
–¿En qué puedo ayudarte?
–Verás, estaba buscando a mi hija, una poni muy especial que dejé de ver hace un tiempo. No sé si la conozcas.
–Bueno… si quiere ayuda con un poni perdido, la alcaldesa puede ayudarle. Venga, la llevaré con ella.
Fluttershy, tan amable como es su costumbre, dejó lo que iba a hacer, para ayudar a un poni en apuros.
Mientras caminaba al ayuntamiento, no dejaba de echarle un vistazo al poni a su lado. Estaba viendo todo a su alrededor con una ilusión tal, como si nunca hubiera estado en Poniville. Tampoco parecía muy acostumbrado a usar su boca para hacer cosas, pues todo lo tomaba con ambos cascos.
–Hum, ¿sucede algo, señor?
–Sí, estoy algo nervioso –Tomó un mapa y lo esparció en el suelo, buscando en su interior una dirección–. No estoy seguro si está por aquí. Nunca me escribe, pues donde vivo no me llegan cartas. Tampoco podemos comunicarnos de otra manera, y tiene ya bastante tiempo que se fue.
–¿De donde es originaria su hija?
–Cloudsdale. Si, Cloudsdale.
–¿Cómo es que no llegan cartas allí?
–Bueno, no vivo en Cloudsdale, sino en otra parte, lejos de cualquier otro poni.
Fluttershy se detuvo frente a la alcaldía, continuando la charla.
–¿Cómo es que vive tan lejos de cualquier otro poni?
–Soy escritor –se dio media vuelta mostrando su cutiemark: una pluma que dibujaba una línea ondulada–. Por lo general, si mantengo mucha relación con ponis, no me concentro. Algo triste, pero es la forma como trabajo.
–¿Escritor? ¿Qué clase de escritor?
–Me encantan las novelas románticas, las baladas cortas y los poemas a la naturaleza. Soy un escritor versátil. Siempre acepto sugerencias, retos y peticiones. Una vez un loco me pidió que escribiera sobre mi hija, y terminé escribiendo un cuento de princesas.
–¿Princesas? –Fluttershy comenzaba a encontrar algunos parecidos con su padre, pero no era posible que fuera él–. Escuche, me dio gusto saludarlo y todo, pero me tengo que ir. Necesito comprar algo de pintura.
Fluttershy se marchó, dejando atrás al Pegaso que pronto entró en el ayuntamiento. Era algo espeluznante que pensara en las similitudes que tenía con su padre, pues de cierta forma ese poni le dio algo de pena. Estaba perdido en Poniville, buscando a una hija a la que hacía tiempo no veía. Estaba por entrar a la alcaldía, cuando ella regresó sobre sus pasos para acompañarlo.
–Espere, espere un momento.
El poni no había dado un paso en el edificio cuando Fluttershy le alcanzó.
–Le ayudaré a buscarla.
–Oh, no tienes necesidad de hacer eso.
–No, no tengo, pero quiero hacerlo.
–Muy bien. Pero necesito algo de ayuda extra. Ven, vamos a preguntarle a la alcaldesa sobre mi hija.
Fluttershy entró junto con el nuevo poni a la alcaldía, solo para ser recibida por todo Poniville con una fiesta sorpresa, comandada por Pinkie Pie.
–¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
Al escuchar la conmoción, la poni tímida se protegió detrás del Pegaso nuevo. Estaba aterrada, temblando y con los cascos sobre su crin.
–¡¿Es tu cumpleaños?! –Preguntó el poni nuevo.
–No, no lo es –dijo Fluttershy entre sollozos.
–¿Qué cosa? –dijo Pinkie apareciendo de la nada frente a Fluttershy.
–No es mi cumpleaños, Pinkie. Faltan algunas semanas para eso.
Pinkie comenzó a molestarse mucho por haber sido engañada, pero pronto fue Twilight quien interrumpió su ira.
–Pinkie, permíteme corregir un poco esto. Esta fiesta no es en honor a Fluttershy, sino organizada para que ella le dé la bienvenida a alguien muy especial para ella.
Twilight hizo parte de su magia, cambiando las letras del letrero: de "Feliz cumpleaños, Fluttershy" a "Bienvenido a Poniville, Padre". Aunque Fluttershy estaba enterada del cambio, aún no creía que esto fuera real.
–Oh, chicas. Debe ser un error. Verán, mis padres jamás los conocí.
–No lo suficiente –dijo el Pegaso nuevo, dirigiéndole una mirada enternecedora que volvió a darle un aire familiar a Fluttershy. Sin ningún aviso, el joven poni se acercó a su frente y con cuidado la besó–. Buenas noches, Princesa.
My pequeña Fluttershy me miraba con cierta confusión, y mi corazón experimentó esa explosión de ternura que no sentía desde que nos despedimos. Poco a poco su rostro comenzó a deformarse, y reflejar una mescolanza de sentimientos como nunca más volveré a presenciar. Primero fue sorpresa, sus ojos abiertos en toda su capacidad mientras me miraba; después fue pasando lentamente al llanto, cubriéndose la boca con sus cascos mientras su cabello parecía erizarse. Para este punto yo también comenzaba a llorar. Finalmente me dirigió una sonrisa quebrada, y unos ojos al borde del llanto. Me di la vuelta para verla de frente.
Apenas me vio completamente, se levantó a una velocidad Rainbowdashesca y me abrazó con toda la fuerza que poseía. No fue muy fuerte el abrazo en cuando a su apretón, pero para mí no ha existido nada tan poderoso como este momento.
–¡Padre! ¡Te amo!
Mi corazón, o los cimientos que quedaron tras de su caída, se desmoronaron lentamente. Mi pequeña Fluttershy lloraba como jamás la volveré a oír llorar; con chillidos muy tenues y agudos, y sollozos que podían partir hielo fácilmente.
A mis espaldas podía escuchar el llanto del resto de las seis principales, sorprendidas y conmovidas. Ese fue su plan, después de todo. Jugarle a Fluttershy una broma de la cual no se pudiera sentir mal.
Lo de la fiesta fue real, fue organizada para mí por Twilight a base de secretos. Sí, yo era el regalo de la alicornio, pero tenía que actuar antes de tiempo, pues de lo contrario se tardaría mucho más tiempo en tener una nueva oportunidad. Por esto agradezco a Twilight, el brindarme la oportunidad de volver a formar parte de la vida de mi princesa. Desde ahora podré estar allí realmente en caso de que me necesite. Sin embargo, ella ya es mayor, y puede que a su vida solo pueda ejercer un papel de apoyo, más no de protagonista.
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EL FIN
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Si hay algo que me gusta, es dar una sonrisa a mi corazón. Aunque fue una obra basada en otra, el hecho de que la verdadera Fluttershy no tuviera una familia aún revelada, el hecho de las Equestria y mi deseo de formar parte de su comunidad, me forzaron a escribir este pequeño epílogo, un final alternativo que, si bien no puede haberle agradado a los lectores, me deja con un agradable sabor de boca. No soy perfecto, más bien soy caprichoso. Sin embargo, esto será todo. Aquí termina este fic. Espero les haya agradado esta adaptación, por lo menos los cinco capítulos anteriores. Si llegaste hasta aquí, muchas gracias.
