Bueno, ¿cómo estáis? Comiéndoos las uñas, ¿no? ¿Qué le pasará a Regina? ¿Y ese pacto con Rumpel? ¿Y ese desmayo colectivo?

Capítulo 15

Ruby se despierta la primera, a su lado los cuerpos inermes del resto del grupo y a su alrededor la oscuridad completa.

«¡Nieves!»

Sacude a la mujer que lentamente se despierta, así como el resto del grupo. Ruby ayuda a Blancanieves y a Henry a levantarse, mientras James se dirige a las dos mujeres que dadas de la manos yacen un poco más lejos. Coge por los hombros a Emma y le da ligeras palmadas en las mejillas.

«¿Qué diablos?»

«¿Estáis bien?»

Emma se sienta, y con una mano toca el hombro de Regina que lentamente abre los ojos. Ambas se miran y asienten a James que las ayuda a levantarse.

«¿Henry?»

«Afirmativo»

Grita el muchacho que apretaba la mano de Blancanieves.

Se reúnen todos, miran a su alrededor y después miran a Regina, que más confusa que los demás, se masajeaba la sien. Se da cuenta de las miradas y se encoge de hombros.

«Yo no tengo nada que ver, lo juro»

Emma resopla

«Eso lo hemos entendido. Pensábamos que ya que la única que tiene magia eres tú, podrías hacer algo»

Regina cierra los ojos intentado percibir cualquier cosa que la pudiese ayudar a salir de aquella situación. La mano de Emma aún aferrada a la suya. Se da cuenta de eso solo después de que esta última se separase de ella para dar un paso hacia delante en la oscuridad. Regina siente nostalgia de ese simple contacto. Se restriega las manos y abre los ojos. Henry le tira de la chaqueta llamando su atención, en los ojos una veta de miedo.

«¿Entonces?»

Regina lo mira, acariciándole una mejilla, cuánto extrañaba a su hijo. Después mira a los otros y sacude la cabeza tristemente.

«Lo siento. Parece una bola de energía, pero es algo que no había visto en mi vida»

Emma se gira y se acerca a Henry.

«Tranquilo, chico. Regina, ¿no sabes a quién puede pertenecer esa voz?»

Regina sacude la cabeza, mientras Ruby rueda los ojos

«Sin embargo debe ser alguien que conoces, la tiene bien cogida contigo»

Regina resopla

«Escúchame bien, me hice muchos enemigos en mi vida como para recordar uno. Sería difícil escribir una lista ahora»

Blancanieves se entromete entre las dos mujeres.

«No peleemos, no sirve de nada. Estamos todos metidos en esto y todos juntos encontraremos una solución. Solo me pregunto qué cosa quiere de nosotros si solo la tiene tomada contigo»

Regina iba a rebatir cuando Blancanieves le hace señal para que estuviera callada

«No me malinterpretes, Regina, a pesar de nuestro pasado, no me divierte verte sufrir. Solo es que no me queda claro el plan de esa "voz"»

Dice haciendo el signo de las comillas con las manos, y se gira hacia James

«A lo mejor es Cora»

Regina sacude la cabeza al Príncipe

«No, es un poder distinto, aunque no descartaría que fuera un secuaz suyo. Un secuaz muy poderoso»

«No soy el secuaz de nadie, Regina»

Esta vez la voz no era un eco estridente, sino una voz masculina que parecía provenir de un punto impreciso en la oscuridad, delante de ellos. Regina da un paso hacia delante, los ojos desorbitados, algo en aquella voz, algo le era horriblemente familiar.

«Esa voz…la recuerdo»

Emma aún abrazada a Henry la mira intensamente como si con su sola mirada pudiera protegerla de cualquier cosa

«¡Regina, ven aquí!»

Regina no escucha las súplicas de Emma, avanzando y separándose del grupo

«Comienzas a recordar Regina»

Una sombra alta empieza a distinguirse en la oscuridad como si, poco a poco, bajo ella, se encendieran muchas velas.

«Si quieres, te echo un mano. Te había ofrecido una vida acomodada, una vida en el poder y tú la rechazaste echándome en el olvido»

Regina se pone una mano en el vientre como si de un momento a otro todos sus órganos fuesen a explotar. La voz atravesada por el terror

«No…no puede ser… Tú no eres…»

La sombra aparece a pocos centímetros de ella mostrando finalmente a un hombre alto con una espesa cabellera rubia y ojos negros, profundos como pozos.

«Byron. Exactamente»

Le sonríe, provocándole un frío temblor a lo largo de su espalda. A continuación, le coge la mano y se la besa sin que ella oponga resistencia. James da unos pasos hacia delante. Detrás de él Blancanieves y Ruby con una mirada confusa en el rostro y Emma, que se debatía entre permanecer ahí y proteger a su hijo o alejar a ese ser de Regina.

«¿Quién es, Regina?»

Regina no responde. Está paralizada delante de aquel hombre al que hace tantísimos años había aprisionado en el olvido. Él le sonríe.

«¿Cómo, Regina? ¿Nunca les has hablado de mí a tus amigos? Me desilusionas»

A continuación, se dirige a James, que ante la vista de aquellos ojos vacíos y oscuros, se queda paralizado

«Soy solamente un viejo amigo»

«¿Qué quieres de nosotros?»

«¿De vosotros? Nada. ¿De Regina? Todo. Digamos que no se comportó bien conmigo y debo darle una buena lección. Solo seréis los espectadores y a lo mejor, algo más. Justo para hacer el juego más interesante»

Regina logra desbloquearse y llena de odio y poder su mente

«¿Qué juego?»

Byron le dirige la mirada sonriéndole, mostrando la perfecta dentadura en contraste con sus ojos negros

«El juego que te hará enloquecer. Literalmente»

Esta vez Emma no se queda parada. Entrega a Henry a Blancanieves y corre hacia Regina. Su carrera se detiene antes de comenzar cuando siente que es elevada del suelo. Regina la mira aterrorizada, mientras Byron reía y hacía girar a la rubia sobre sus cabezas. Blancanieves y Ruby intentan inútilmente agarrarla.

«Déjala en paz, ella no tiene nada que ver»

Con una mano intenta arrojar lejos a Byron, pero este esquiva rápidamente el flujo de poder de la morena.

«¿Qué ven mis ojos? Esta mujer significa mucho para ti, ¿verdad? ¿Quién lo hubiera dicho? Sin embargo, te equivocas al decir que no tiene nada que ver, pero por ahora la dejaré ir. Quiero que el juego se prolongue bastante para verte sufrir»

Baja el brazo haciendo que Emma cayese al suelo, que algo magullada es ayudada por James y Regina.

«Entonces, ¿a qué juego quieres jugar?»

Con un veloz movimiento de la mano. Byron hace aparecer en la oscuridad una vieja puerta de madera mal tratada.

«Detrás de esta puerta están tus recuerdos y tus emociones. Cada puerta lleva a un recuerdo específico de tu vida. Atravesadlas. Quiero que tus amigos vean quién eres realmente y quiero que tu corazón se rompa por tus sentimientos de culpa y por tu dolor. No son muchas en realidad, pero serán difíciles de atravesar, al menos para ti, Regina»

«¿Solo eso? ¿Quieres que pase a través de mis recuerdos?»

Byron ríe de placer encontrando esa pregunta bastante estúpida.

«Mi dulce Regina, quizás para ti será más o menos sencillo. Pero, ¿para los otros? ¿Qué pensarán de ti después de este viaje? Hay muchas cosas que no saben de ti. Sobre todo esta adorable rubita que parece muy interesada en ti»

Emma gruñe silenciosamente cuando el rubio la señala lascivo y sonriente

«¿Aceptas el desafío?»

Regina está preocupada. Ciertamente, había muchas cosas de ella que nadie sabía y traerían más dolor a los demás. Pero, ¿qué otra cosa puede hacer? Si no aceptaba, se quedarían ahí para siempre, si no algo peor. Cierra los ojos respirando el aire húmedo que como una droga la acercaba a la puerta. Reabre los ojos y mira a Byron que felizmente esperaba su respuesta.

«Acepto, pero con una condición»

Él siente curiosidad, y el resto del grupo se acerca a ella

«Dime»

«Cualquier cosa me pase, ellos se salvarán. Puedes hacer lo que quieras conmigo, pero ellos volverán sanos y salvos a casa»

Blancanieves le toma un brazo llamando su atención

« No estás obligada a hacerlo, Regina»

«Acepto, mi querida Regina. Bien, ahora solo os queda atravesar la puerta. Buen divertimento»

Byron, tal y como había llegado, desaparece en la oscuridad, dejando con la boca seca al grupo.

«¿Quién es este Byron?»

Antes de atravesar la puerta, James quiere explicaciones. Regina asiente y comienza a contar.

«Byron Richard, nieto de Sarah Cole, una de las primeras brujas de Salem. Una de las más poderosas»

Emma alza la vista al cielo

«Solo nos faltaba una caza de brujas»

«Así parece. Sin embargo, él acordó con mi madre mi matrimonio. Nuestra unión hubiera sido una de las más poderosas de nuestro mundo. Yo no estaba de acuerdo, y logré, por medio de un hechizo, encerrarlo en un mundo horrible del cual evidentemente ha conseguido escapar»

Blancanieves se le acerca y Henry permanece sentado en el suelo junto a Ruby

«Una vida normal, ¿no, Regina?»

«No sabes cuánta razón tienes»

James se acerca a la vieja puerta, estudiándola atentamente. La rodea y constata que en la parte posterior no hay manillar.

«Así que, este Byron ha logrado escapar de aquella especie de cárcel. En mi opinión, aquí están metidas las garras de Cora»

«En el pasado nunca lo logró, pero bien puede ser que haya encontrado ayuda o algo parecido»

Ruby se levanta, seguida de Henry y se acerca

«Así que, ¿solo hay que abrir esta puerta y ver qué hay dentro?»

Regina asiente, agarrando el pomo herrumbroso de la puerta. Emma la aprieta un brazo sonriéndole.

«Sea lo que sea lo que hay detrás, recuerda que todo estamos a tu lado»

Regina mueve la cabeza tristemente, y gira el pomo.

«No creo que permanezcáis a mi lado después de este viaje»

Abre completamente la puerta mostrando un pequeño salón decorado para una fiesta. Entran todos, se sobresaltan cuando la puerta con un enorme ruido, desaparece en la nada.

«¿Dónde estamos?»

Regina mira alrededor. El salón era pequeño y acogedor y muy familiar. La chimenea, a su derecha, estaba encendida y crepitaba alegremente. Más allá del gran ventanal, enfrente de ellos, la nieve caía lenta recubriendo cada centímetro de tierra. Una mujer de largos cabellos castaños estaba sentada en un sillón leyendo un viejo y polvoriento libro.

«No me digas que aquella…»

«Mi madre. Sí, ella es Cora, Ruby»

«Pero, ¿nos puede escuchar o ver?»

Emma se acerca a Cora y mueve sus manos delante de ella cuando una niña de cinco años, más o menos, la traspasa para ir hacia la madre.

«¡Oh, dios, qué sensación más extraña!»

James sonríe, al igual que Blancanieves que agarra a su hija para traerla de nuevo al grupo. Henry toma la mano de la madre y la mira

«Creo que te has respondido tú sola»

La niña se acerca a Cora sonriendo

«Madre, madre»

Blancanieves abre los ojos

«Si esa es Cora, aquella niña eres…»

Regina asiente tristemente y retrocede, alejándose de aquel recuerdo que es uno de los más tristes de su juventud.

«Sí, soy yo. Es el día de mi quinto cumpleaños»

Emma la mira, intentando comprender qué podría haber de triste en un recuerdo como ese.

«¿Qué sucedió el día de tu cumpleaños?»

Regina señala la escena que se presentaba delante

La niña tenía espesos y rizados cabellos negros que le llegaban a la espalda. La piel ligeramente ambarina resaltaba con el vestidito rojo que llevaba.

«Regina, ¿cuántas veces te he dicho que no saltes por la casa como si fueses presa de convulsiones? No es elegante»

La niña baja la cabeza

«Perdonad, madre. Solo quería mostraros qué me ha regalado mi padre por mi cumpleaños»

La pequeña Regina muestra orgullosa a la madre un pequeño caballito de mar de madera con dos pequeñas ruedas en la base. La madre mira el objeto y después mira a la hija

«Es un regalo insulso»

«¿Por qué decís eso, madre?»

«Porque tu padre es insulso. No deberías malgastar el tiempo de esa manera. Te mete ideas extrañas en la cabeza»

La niña pone el regalo en la mesita, al lado de la madre, y agarra la tela del vestido de esta de forma suplicante

«¿Por qué habláis siempre mal de él? Después de todo, es vuestro marido, es mi padre»

Cora, harta de la hija, se levanta quitándosela de encima, y se dirige a colocar el libro en la repisa al lado de la chimenea.

«No es nada. No es ni siquiera tu padre, Regina. Es solo una comodidad. Su dinero nos permitirá convertirte en una gran mujer»

La niña comienza a llorar

«No es verdad. Él es mi papá»

Cora se le acerca y la sacude por un brazo

«Este es mi regalo de cumpleaños, Regina. La cruda verdad. No es tu padre»

Regina retrocede recordando aquella conversación pasada donde todas sus certezas se habían derrumbado. Solo era una niña y su madre le había escupido en la cara cosas que no comprendía bien. Cierra los ojos llevándose los brazos al pecho.

Quiere marcharse de allí. Nota que alguien la abraza por la cintura y al abrir los ojos se encuentra con Blancanieves. Tiene que ser ella. La última persona que hubiera pensado la está sosteniendo. Mientras tanto, la pequeña Regina daba puñetazos a la falda de la madre

«No es verdad. No. ¿Por qué decís eso, madre?»

Con un gesto veloz, Cora abofetea a su hija que cae al suelo, se acerca a la mesita, coge el caballito de madera y lo lanza a las llamas de la chimenea.

«Compórtate, hija mía. No serás hija de ese idiota, pero con certeza sí lo eres mía y la sangre de mi sangre no llora. Ahora, vete a tu habitación y no salgas hasta la hora de la cena»

La pequeña Regina mira cómo el pequeño regalo se consume entre las llamas. Asustada por la madre, se levanta y lentamente sale del salón.

«¡Qué bastarda!»

Ruby se había quedado sin palabras. Regina se separa de Blancanieves, mientras frente a ellos una puerta de madera roja aparece al instante. Regina se coloca delante de su madre que miraba el fuego de la chimenea. Emma se le acerca.

«¿Todo bien?»

Regina la mira a los ojos

«Sí, todo bien»

Da una última mirada a la madre, y se dirige junto con los otros a la puerta.

La segunda puerta los hace aparecer en un establo. Un pequeño establo lleno de cuñas de caballos. Regina se acerca a la pequeña ventana del establo y fuera reconoce el lugar donde se encuentran

«Es el establo de mi casa. Creo saber de qué recuerdo se trata»

De repente, un hombre alto, de ojos claros, entra en el establo acompañado de un caballo, y comienza a quitarle la silla y las bridas

«Daniel»

Regina asiente a Henry que lentamente se le había acercado. Emma siente en aquel momento un arranque de celos, aunque no sabe explicar por qué. En el fondo, también ella había tenido amantes en el pasado. Aunque no tiene que verlos todos los días en los recuerdos de la pareja. ¿Pareja? ¿Había llamado a Regina de esa manera? Sí. ¿Era lo que en el fondo deseaba, no? Se pierde mirando a Regina, que, soñadora, observa al hombre que cepillaba al caballo.

Poco después en el establo entra una joven Regina vestida de amazona. En su rostro una mirada triste. A continuación, la joven Regina mira a Daniel sonriendo

«Disculpa por lo de antes. No debí enfadarme contigo»

Daniel se le acerca. Ruby se acerca a Henry y le cubre los ojos.

«¿Qué haces?»

«Henry, eres demasiado pequeño»

Daniel toma una mano de Regina y le sonríe.

«No te preocupes. Solo tienes que encontrar un modo para disculparte»

Los dos muchachos se miran y se besan apasionadamente. Los brazos de ella en el cuello de él. Los brazos de él rodeándole la cintura. Regina siente un golpe en el corazón cuando se vuelve a ver entre los brazos de Daniel. Su primer amor.

Un frío temblor recorre velozmente su espalda cuando de repente la escena se desvanece ante sus ojos. Todos se quedan bloqueados ante las nuevas imágenes. Una joven Regina que hablaba con una niña de mejillas rosadas

«¡Pero sí soy yo!»

Regina intenta respirar regularmente mientras Blanca señala a la niña. La pequeña Blancanieves está de rodillas en la nieve, enfrente una Regina sonriente que le sostenía sus manos.

«Entonces, ¿amáis a ese hombre?»

La joven Regina asiente apretando aún las manos de la niña. La Regina grande siente cómo sus ojos se humedecen mientras inconscientemente retrocedía como para escapar.

«No»

Susurra. Es un susurro leve, pero lo bastante fuerte para ser escuchado por el grupo.

El nudo en la garganta aumenta, mientras la escena demasiado conocida seguía adelante.

«Debes prometerme que no se lo dirás a nadie. Sobre todo a mi madre»

«Pero…»

«No, Blancanieves, mi madre no debe saberlo. No comprendería. ¿Me lo prometes?»

La niña sonríe abrazando a Regina que acepta el abrazo

«Os lo prometo»

Todo el grupo se gira para mirar a Blancanieves y a Regina, ambas con la mirada en el suelo, ambas tristes.

«Fue también culpa mía»

James se le acerca

«¿Qué?»

«No respeté la promesa. Le dije a la madre de Regina que ella quería escapar con Daniel»

James la toma en sus brazos para acunarla

«¿Qué pasó después?»

Ruby señala la escena que cambiaba mostrando a una Cora enfadada en los establos junto a Daniel y Regina.

«Eso»

Cora se había acercado a Daniel susurrándole algo, mientras de lejos Regina la miraba sonriendo.

«Hazlo desaparecer»

Regina se había arrodillado en el suelo. Aquel recuerdo es demasiado doloroso. Aquel recuerdo es demasiado para ella. Era el inicio de todo. De su caída. De todo el dolor y el odio que había sembrado por el mundo. Emma se le acerca, tomándole una mano y apretándosela, mientras inerme ve cómo Cora, en un movimiento, arrancaba el corazón del pecho de Daniel.

«Nooo»

Regina y la joven Regina chillan a la vez. Esta última se lanza sobre el cuerpo de Daniel intentando despertarlo.

«¿Por qué madre?»

«Es nuestro final feliz, querida mía»

De repente una puerta amarilla aparece a su lado, y Regina se lanza convulsamente a ella y entra queriendo huir de aquella horrible escena que le está destruyendo el alma. Detrás de ella Emma y los demás que gritan su nombre.

Después de la tercera puerta, Regina se echa a llorar.

«Byron, eres un malnacido»

No logra alzarse y está ahí silenciosamente contra una pared, mientras el resto del grupo mira alrededor. Ahora se encuentran en una caverna, iluminada solo en el centro por un pequeño candil.

Regina no se da cuenta de dónde están hasta que Henry se sienta cerca de ella.

«¿Estás bien?»

Regina se gira hacia su hijo que apoyaba su cabeza en su hombro.

El muchacho comenzaba a creer otra vez en ella. Quizás no había comprendido bien las cosas. Quizás, en el fondo, Regina tenía razón al decir que las cosas no son blancas o negras.

«Sí. No te preocupes. Siento haberte metido en este jaleo, Henry. Lo último que quisiera es ponerte en peligro»

«Lo sé»

Permanecen así en silencio hasta que Regina se calma totalmente y puede levantarse para intentar comprender dónde se encuentran. James había inspeccionado toda la gruta, y Blancanieves y Ruby se habían perdido mirando la bóveda de aquella gruta. Inusual. Demasiado alta. Emma está aparte sentada sobre una roca. De repente, de una galería subterránea aparecen Cora y Regina, seguidas de una ser saltarín.

«Rumpelstiltskin»

Susurra entre dientes James que se había unido al grupo.

«Es el día en que presté juramento a las artes oscuras»

Rumpelstiltskin y Cora hablan alegremente mientras Regina está retirada.

Ruby se sienta al lado de Emma mirando a Regina.

«Pero, ¿por qué no te escapaste?»

«Mi madre, un especie de hechizo me tenía pegada a ella. No podía hacer nada si no aceptar todas sus condiciones. Condiciones horribles»

«¿Qué?»

«Han muerto personas porque no logré pararla»

La escena mientras tanto continuaba. A la derecha de Cora aparecen tres personas. Una dama y dos hombres vestidos de mayordomo.

«Madre, ¿qué hace aquí la madre de Maléfica y sus sirvientes? Habéis dicho que no le haríais daño»

«Pequeña mía, deberíais saber que las promesas son para los estúpidos. Serán el sacrificio por tu juramento»

«¿Qué? ¡No! No quiero el poder. Os lo ruego, dejadme en paz. Dejadlos en paz»

Como en trance, la mujer y los dos hombres se lanzan al fuego siendo consumidos en pocos minutos.

«¡Noooo!»

La joven Regina está en lágrimas delante de esa escena macabra, ante la que Ruby esconde los ojos de Henry que resopla intentando liberarse del agarre de la muchacha.

« Rumpelstiltskin, ahora, dejaré a vuestro cuidado a mi hija»

El ser saluda con una inclinación a la mujer que desaparece en la nada y se acerca a Regina liberándola del hechizo. Esta, al verse libre, corre hacia la salida

«No hacéis bien en escapar, querida»

La joven Regina se para y se gira hacia Rumpelstiltskin

«Tengo una oferta para vos. Haríais bien en escucharla. Algo que podríais usar contra vuestra madre»

Ante aquellas palabras, la joven se acerca a Rumpelstiltskin

«Hablad»

«Bah. Os quiero dar suficiente poder para enfrentaros a ella»

«No quiero el poder. Quiero que me deje en paz»

«Con el poder podréis escapar a donde queráis»

«¿Por qué me decís esto? ¿Creía que erais amigo de mi madre?»

«Soy amigo de todos y de nadie, querida»

«Yo no soy como mi madre»

«Si no lo sois, entonces no debéis temer al poder»

«Mi madre me ha hablado de vos. No hacéis nada por nada»

«Digamos que me haríais un favor si os libráis de Cora»

«¿Por qué no lo hacéis vos? Sois bastante poderoso, por lo que veo»

Rumpelstiltskin se le acerca y le acaricia un brazo.

«Un pequeño pacto que hice cuando vos nacisteis. No puedo tocarla. Pero vos sí»

«No soy una asesina»

«Y yo no soy un ser saltarín. Querida, todo cambia y además siento claramente la llamada de la venganza en vuestro corazón. Hacia vuestra madre y hacia… Oh…hacia la pequeña Blancanieves»

Ante aquellas palabras, Blancanieves traga saliva, mientras la joven Regina cae al suelo, llena de dolor.

Emma se levanta de la roca para acercarse a Regina que paralizada observaba la escena sintiendo fuertes punzadas en el cerebro.

«¿Qué sucede?»

« Rumpelstiltskin me está haciendo revivir todo el dolor y el miedo de toda mi vida. Fue así como me convenció»

De hecho, un poco después, una joven Regina se levanta del suelo ayudada por Rumpelstiltskin

«¿Aceptáis?»

«¿Una vez libre de mi madre podré hacer lo que quiera?»

«Sí, solo hay un pequeño pero»

«¿Qué?»

«Deberás deshacerte del rey. El hechizo de Cora que te une a él es muy fuerte»

«Yo…»

«Si no lo hacéis, estaréis obligada a vivir a su lado hasta el fin de vuestros días»

«Acepto»

Una nube violeta rodea a la joven Regina, cubriéndola, mientras Rumpelstiltskin sonreía satisfecho.

Regina señala una puerta que a lo lejos los esperaba.

«¿Qué pasó después?»

Emma se pone delante de la puerta, mirándola a los ojos

«El mal penetró en mí reprimiendo todo sentimiento positivo. Y me convertí en la que todos conocen. La malvada Regina»

Blancanieves la lleva aparte

«¿Me odias mucho?»

«Te he odiado, solo Dios sabe cuánto. ¿Ahora? No lo sé. No creo»

Henry corre hacia Regina cogiéndola de la mano. Esta se sobresalta ante ese roce

«Venga, continuemos, quiero volver a casa»

Tras decir esto, Emma abre la puerta a un nuevo recuerdo. Un nuevo dolor.

Vuelven a la oscuridad más absoluta. Delante de ellos imágenes que se repiten de los recuerdos de Regina. La muerte de Daniel. Su juventud encerrada entre las ambiciones de la madre. El rechazo por parte de toda la comunidad del Bosque Encantado. Los engaños de Rumpelstiltskin. La muerte de la madre por su mano por medio de un arco maldito

«Pero, ese…»

«Sí, Blancanieves, es el mismo arco que Rumpelstiltskin te entregó para matarme»

Otras imágenes pasan, entre ellas la muerte del rey, la maldición y la llegada a Storybrooke. La adopción de Henry es el recuerdo que hace que este estreche aún más la mano de Regina.

Byron aparece de la nada haciendo menguar la oscuridad

«Debo admitirlo, eres fuerte. Habría apostado que te iba a encontrar delirando»

«Apuesta equivocada»

Regina, de forma protectora, se pone delante de Henry, mientras los otros se le aproximan.

«¿Te has divertido bastante?»

Byron se echa a reír

«Divertirme, me he divertido. Sobre todo mirando las caras de horror de tus amigos cuando miraban en las últimas imágenes los recuerdos de las personas que has matado»

Regina se sobresalta dejando la mano de Henry, mientras Emma se le acerca.

«Déjala en paz. Ahora nos tiene a nosotros»

«Oh, lo sé muy bien. Y es por eso que le arrancaré lo que más ama. O mejor dicho, lo que ha aprendido a amar»

Con un batir de dedos hace caer a Regina al suelo que llena de dolor grita como una loca. Delante de ellos, como en una gran pantalla, se proyectan las alucinaciones de Regina.

Mucha sangre y los cuerpos de Emma y de los otros sin vida en el suelo. James y Blancanieves tienen la garganta cortada y las manos alrededor de las heridas. La sangre que sale a borbotones. Ruby y Henry, en el suelo, la primera desgarrada, mientras el segundo con una enorme herida en la espalda se arrastraba hacia el último cuerpo. Emma. Como en el sueño, Emma, con los ojos y la boca abiertos completamente, yace inerme con un enorme cuchillo de cocina clavado en el pecho. Alrededor de ellos, otros cadáveres no identificados empapados en sangre.

Regina está en el suelo mientras Byron ríe como un loco, y todo el grupo alrededor de ella intentando despertarla.

«Regina, es solo una ilusión. Estamos todos aquí. Te lo ruego»

Blancanieves y James la sujetan firmemente mientras Emma le coge el rostro entre las manos e intenta mirarla a los ojos. Regina sigue viendo delante de ella tal cantidad de sangre que le hace sentir nauseas. Chilla mientras voces lejanas la están llamando.

Henry le sacude la pierna, preocupado.

«Mamá. Despiértate, por favor»

Ante aquellas palabras, Regina recupera un poco de lucidez, lo suficiente para pedir suplicante ayuda.

«Inútil. Lo máximo que podéis hacer es encerrarla en un manicomio»

Blancanieves mira a James y después a Emma que aterrorizada lloraba y abrazaba a la morena.

Ruby está a un lado, con las manos sujetando las piernas de Regina.

«Bésala»

Emma se gira hacia Ruby

«¿Qué?»

«Venga, estoy todo el tiempo en vuestra casa, ya es sabido.. Se ve que estas chiflada por ella. Bésala, quizás funcione»

Emma mira primero a James que se encoge de hombros y a Blancanieves que asiente.

«¿Me he perdido algo?»

Pregunta preocupado Henry, callado inmediatamente por Blancanieves.

Emma mira los ojos de Regina para después pararse sobre sus labios carnosos

«Espero que funcione Regina. Cuando esto acabe podrás golpearme por lo que estoy haciendo delante de todos»

Tras decir esto, la agarra y la besa, un beso casto pero que encerraba todo el amor que la rubia sentía. De repente, una enorme ola de poder inunda la oscuridad haciéndola desmayarse. Cuando Emma se separa de Regina siente que esta ha vuelto en sí. La abraza y siente que el abrazo es correspondido por la otra parte. Cuando se separan, no se hubiera podido saber quién estaba más roja de las dos.

«Gracias»

Todos se aclaran la voz. James mira hacia otra parte, mientras Blanca ayuda a las dos mujeres a levantarse.

«¿Hemos vuelto?»

«Creo que sí, aunque no estamos delante de mi casa»

Todos miran alrededor después de escuchar a Ruby, para comprender que se encontraban en el ayuntamiento

«Bien, al menos todo ha acabado. ¿Estáis bien?»

James hace una revisión general para controlar que todo estuviera bien, y va a abrazar y besar a Blancanieves.

«Nada ha acabo, queridos»

De la puerta del ayuntamiento llega Byron que sonriente alarga la mano hacia el grupo arrojándolo lejos.

Regina siente que el odio y el poder la invaden. Velozmente se levanta y se encamina hacia Byron. Lo golpea con un dedo en el pecho. El hombre acaba varios metros más atrás, aún en pie.

«Oh, bien, un desafío»