Capítulo 17
Primer timbrazo
Emma se da la vuelta en la cama dándole la espalda a Regina
Segundo timbrazo
Regina siente que Emma se mueve y se gira ella a su vez para pasarle un brazo por una lado
Tercer timbrazo
Ambas gruñen, mientras Regina desliza una mano por debajo de la camiseta de Emma para apoyarla sobre el vientre de la rubia.
Cuarto timbrazo
«Dios, te ruego, Swan, si no respondes, lo quemo»
Emma sonríe, mientras de mala gana se aleja de aquel cálido cuerpo para estirar el brazo a la mesita de noche. El teléfono continuaba sonando mientras la rubia miraba la pantalla "Henry".
«Es Henry»
Regina sonríe recordando el caluroso abrazo que el hijo le había dado hacía algunas horas. Atrae de nuevo hacia sí a Emma, que se incrusta perfectamente entre los brazos de la morena. Regina resopla, el incesante resonar del móvil le retumba en la cabeza
«¿Qué esperas para responder?»
Emma se da la vuelta sobre su lado derecho para ponerse cara a cara con Regina, y le da un ligero beso en los labios. Finalmente desbloquea el teclado para responder a la llamada
«¿Sí?»
«Hey, Emma, ¡soy Henry!»
«Lo sé, chico, lo he leído en la pantalla. ¿Todo bien?»
«Sí, sí, solo quería llamarte»
Emma se sienta al notar extraña la voz del muchacho. Regina la imita, con una mirada de preocupación en la cara.
«¿Seguro que va todo bien Henry?»
«Ehm…sí. Pero querría hablarte de una cosa»
«¿De qué?»
«No puedo decírtela por teléfono»
Emma se encoge de hombros para señalar a Regina que no sabe a qué se refiere el hijo. Regina se acerca al teléfono para escuchar la conversación.
«Un adelanto Henry. Me estoy empezando a preocupar seriamente»
«Es algo que tiene que ver contigo… y con…mamá…La otra mamá»
Emma se nota enrojecer, mientas ve cómo Regina se muerde el labio y la mira preocupada»
«Ah…Oh…Ehm»
«¿Te va bien se vienes a las cavernas más tarde?»
«Sí…sí, muy bien»
«Ok, te espero…ah, y saluda a mamá de mi parte»
Tras decir esto, el muchacho cuelga. Emma, aún sorprendida por la conversación, se gira hacia Regina que no había respirado después de saber el motivo de la llamada de Henry. Se miran por un largo instante, después Regina se esclarece la voz levantándose de la cama y estirándose la ropa. Apenas echadas en la cama se habían dormido la una en los brazos de la otra, sin tiempo para cambiarse de ropa.
«¿Qué haces?»
«Debes ir con Henry. Voy contigo. Quiero buscar en la biblioteca algunos libros de magia negra»
Emma alza la mirada, sale de la cama y agarra una muñeca de Regina
«¿Conoces el significado de "más tarde" Regina?»
«¿Qué quieres decir?»
«Quiero decir…»
Regina se ve arrastrada hacia la cama y envuelta en los brazos de la rubia. Emite un gritito de queja mientras Emma comienza a besarle el cuello, provocándole profundos temblores por todo el cuerpo.
«…que tenemos mucho tiempo entre "ahora" y "más tarde" a lo largo del cual podemos profundizar en un par de cosas»
Las mejillas de Regina se tiñen de rojo cuando Emma comienza a acariciarle un muslo. Emma, con la otra mano, separa el cabello para tener pleno acceso a su cuello al que estimula y tortura con besos y mordiscos. Emma retrocede para poder acostar debajo de ella a Regina, que con los ojos cerrados, gemía ante cada roce de la rubia.
Otro timbrazo hace resoplar a Regina que se separa de Emma de mala gana. Esta vez es su teléfono.
«Te ruego, no contestes»
Regina mira a la suplicante rubia que la mira, mientras aún echada martillea nerviosamente los dedos sobre el colchón. Regina mira la pantalla del móvil sorprendiéndose de que Henry le mandase un mensaje.
«Es Henry, dice que con "más tarde" quería decir "rápido" Dios»
Emma, que mientras tanto se había levantado, se echa de nuevo en la cama resoplando.
«Exactamente hijo tuyo»
Regina ríe, mientras Emma le tira una almohada en plena cara
«¿Te tengo que recordar quién lo ha criado?»
Blancanieves, después de la incómoda situación en su casa, había corrido a las cavernas junto a James y Henry. Ruby y Archie, junto con Nova, estaban ocupados en organizar lo que dentro de poco sería una vida temporal bajo la ciudad. James se ocupaba de calmar a los ciudadanos más impacientes como los siete enanos y Whale que no perdía ocasión para lanzar cualquier sarcasmo al príncipe. James ya no podía más. No se le da bien dar discursos para calmar a la gente, normalmente es Blancanieves quien sabe infundir esperanza a cualquiera que la escucha. Ella habla y él actúa. Quizá por eso son una pareja formidable. Dos elementos que combinan perfectamente, porque son diversos entre sí.
«¿Entonces? ¿Qué haremos? ¿Esperar a que Cora nos encuentre y nos mate?»
«Whale, basta ya. Sabes muy bien que estamos estudiando la manera de hacerla desaparecer Sabes también que este traslado es solo por el bien de la ciudad»
«Cierto, porque vivir en una especie de catacumba es perfecto para protegerse»
James pone los ojos en blanco. Whale es el peor, desde que Regina lo había atacado, se había vuelto aún más insoportable. Nota que alguien le aprieta la mano y cuando se gira ve la sonrisa de su mujer. El hombre sonríe dando un beso en la frente a su mujer que da un paso al frente, para enfrentarse a la muchedumbre.
«Yo me encargo, querido»
A continuación, se dirige a Whale y a todos los que están protestando por todo lo que estaban haciendo.
«Escuchadme atentamente. Sé que este lugar no es lo idóneo, pero, de verdad, estamos más seguros aquí que en la superficie. No sabemos cuándo o cómo atacará Cora, pero lo que sabemos es que este refugio está protegido por la magia, pero sobre todo, Cora no sabe que existe, así que os pido que tengáis fe y paciencia. Estoy segura que Regina…»
Whale da un paso hacia Blancanieves
«¿Qué pasa con Regina? Encontrará otra manera de engañarnos y de unirse a la madre. Pero, ¿sois todos tan idiotas? ¿En serio pensáis que Regina ha cambiado?»
El grupo comienza a murmurar, mientras otras personas se unen para escuchar el pequeño debate.
«Whale, gracias a Regina hemos escapado de todos los ataques de Cora. ¡Recuérdalo bien!»
«Estás loca. Habéis visto todos cuando me atacó en el restaurante. ¿Es una persona en quien confiar?»
Granny se acerca a Whale, con un palo de béisbol como arma.
«Habría que decir, querido amigo, que tú la provocaste bastante»
Whale se calla mientras el murmullo de la muchedumbre comenzaba a retumbar en aquel lugar.
Archie se aproxima a Blancanieves y a James, mientras Ruby acompaña fuera a Henry.
«Señores, la cuestión no es confiar o no en Regina, sino todo está en que nuestros soberanos confían en ella y nosotros confiamos en nuestros soberanos. En todos estos años en el Bosque encantado siempre nos han gobernado sabiamente. Así que, amigos míos, ¿estáis dispuestos a creer en Blancanieves y en príncipe James? Yo, personalmente, sí»
La muchedumbre comienza a asentir, mientras sobre los rostros de James y Blanca se deja ver la gratitud hacia Archie.
«Oh, venga, confían en ella solo porque se lleva a la cama a su hija»
James, ante aquellas hirientes palabras, se acerca velozmente a Whale y lo agarra por el cuello de la camisa
«No te atrevas a hablar así de mi hija»
Blancanieves y Archie se acercan a James que lleno de cólera suelta a Whale al que Blancanieves mira.
«Ha sido un golpe bajo, Whale. Aunque así fuera eso no cambia nuestro juicio sobre Regina. Ha salvado esta ciudad, te guste o no, y además es la única persona que tiene alguna posibilidad para derrotar a Cora»
Blancanieves se dirige nuevamente al grupo
«Escuchadme. Estoy tan asustada como vosotros. Esta amenaza es más grande que cualquier otra amenaza a la que nos hemos enfrentado, incluida Regina»
«Bonito discurso de aliento»
«Whale, solo intento ser sincera. Lo que quiero deciros es que solo lo lograremos si tenemos fe. James, los demás y yo misma lucharemos por vosotros y si es necesario daremos la vida. Cada mínimo detalle, cada elección ha sido hecha por el interés de la ciudad y de cada habitante. Y de entre esas elecciones Regina es una de las más seguras. Sí, tengo plenamente confianza en esa mujer y lo digo yo que me he pasado mi vida huyendo de ella, podéis creerme. He tenido la posibilidad, junto con otros, de conocer mejor a esa mujer y lo que he aprendido es que Regina no es la bruja sádica que todos pensáis. Solo es una mujer sola y desesperada que cometió muchos errores. No la justifico, solo quiero haceros comprender que ha encontrado el camino justo y que todos merecen una segunda oportunidad. Está cambiando, está volviendo a ser aquella mujer que en el pasado me salvó la vida. Lo que siente por Emma, no lo sé. Solo sé que ahora pongo la mano en el fuego por Regina. Lo que quiero saber es si os fiais de mi juicio. ¿Os dejareis guiar por mí y por mi marido en esta batalla?»
La muchedumbre se calla. Archie asiente, orgulloso, a Blancanieves mientras esta mira con esperanza a las personas que tiene delante.
«Yo tengo confianza en usted, majestad»
Una muchacha se inclina ante Blancanieves, seguida, poco a poco, por los demás. James sonríe y se acerca a Whale que dubitativo, está en pie en frente de todos
«¿Y tú, Whale?»
«¿Tengo alguna otra alternativa?»
Whale pone los ojos en blanco, la da la espalda a James que resopla, y se marcha. Todo vuelve a la tranquilidad, volviendo cada uno a su trabajo. James abraza a Blancanieves que se echa a reír.
«¿Te he dicho ya cuánto te amo?»
«Mmmm, déjame pensar, ¡hoy no!»
«Llegáis tarde»
«Hey, chico, sabes que no establecimos ninguna hora por teléfono, ¿verdad?»
Henry se encoge de hombros, le coge una mano y la aleja de Regina y de Ruby que se quedan sin saber qué hacer.
Después Regina entra en la biblioteca, seguida de una curiosa Ruby que andaba de aquí para allá, sonriendo como si ahí fuera no hubiese una bruja que quisiera hacerlos desaparecer a todos.
«Las personas locamente felices me ponen de los nervios»
Ruby frunce el ceño ante las palabras de Regina, mientras esta coge un libro encuadernado en negro de una estantería.
«Yo no estoy feliz»
«¿Y entonces por qué continuas saltando a mi alrededor como un grillo? Me fastidia»
«¡Qué carácter! Solo tengo curiosidad»
«¿De qué?»
«¿Qué buscas?»
Regina, que hasta ese momento le daba la espalda, se gira hacia la muchacha que, vestida de rojo, se había sentado en una mesa de madera.
«¿Quieres ayudarme?»
Esta vez es Regina la que frunce el ceño confusa. ¿Aquella muchacha quiere ayudarla? Se sorprende cada día más de la bondad de ánimo de estas personas.
«¿Qué hay de malo? Debo admitirlo, soy una inútil en cuanto a magia se refiere, pero si puedo ayudar»
Regina se lo piensa
«Ok. Está bien. Vete a aquella sección y tráeme cualquier libro que en el índice presente entradas del tipo "Adquisición, poderes, tramite, métodos no tradicionales" o cualquier cosa parecida»
Ruby asiente, y comienza a buscar en la sección indicada por Regina.
Después de unos diez minutos, durante los cuales Ruby había pasado, en riguroso silencio, a Regina algunos libros, la muchacha se acerca a la mujer
«No sabía si quiera que nuestra biblioteca estuviera dotada de una sección "magia negra". Un poco extraño»
Regina, que intentaba hojear con interés un enorme libro con una cubierta de piel, alza la vista hacia Ruby
«La añadí yo apenas llegamos a Storybrooke. Siempre pensé que podría serme útil»
«¿Y lo hace?»
Regina resopla cerrando el polvoriento libro y poniendo su atención en otro montón más pequeño.
«Cuando se habla de magia negra todo se convierte en algo muy difícil. Aquí se habla de cómo robar los poderes en una noche de luna llena, nada más»
Lanza el libro al suelo, nerviosa.
Ante ese gesto, observa la mirada triste de Ruby, que de repente había dejado de saltar y se había puesto a mirar a través de la pequeña ventana.
«¿Qué sucede?»
Ruby, de vuelta de sus pensamientos, mira a Regina que, con los brazos cruzados, la mira preocupada.
«Nada»
«Oh, venga, lo admito soy una inútil con los sentimientos, pero si puedo ayudar»
«Uhm..Ok. Lo que ocurre es que dentro de dos días es luna llena y…»
«Y no sabes si con la vuelta de la magia te transformarás en lobo»
Ruby asiente, intentando aparentar no estar muy asustada, cosa que, sin embargo sí estaba.
Regina mira alrededor incómoda. ¿Qué puede decirle? ¿Irá todo bien? No, ciertamente. Después el rostro se le ilumina y rápidamente coge un vaso vacío que estaba cerca de la mesa y se acerca a Ruby.
«Qué…»
Sin darle tiempo a hablar, le arranca algunos cabellos y los mete en el vaso.
«¡Ay! ¡Qué diablos pasa contigo! Si no te diste cuenta, esos eran mis cabellos, no la extensión. Me duele»
Regina le pone una mano delante de la cara, mientras pone el vaso en la mesa.
«Calla»
Ruby, ofendida, se calla, mientras Regina mueve la mano por encima del vaso, poco a poco, de su mano se desprende un polvo violeta que se mezcla con los cabellos que, por la magia, desaparecen dejando en su lugar un pequeño anillo de plata.
«Fantástico»
Regina, extasiada, coge el anillo y se lo da a Ruby que aún confusa la miraba con un extraño gesto en la cara.
«Pensé que estabas con Emma. ¿No estarás pidiéndome en matrimonio, verdad?»
Regina, resoplando, vuelve a ser la de siempre y continúa leyendo.
«No hagas que me arrepienta. Ese anillo está encantado, si te llegas a transformar, tendrás pleno control de ti misma y de tus actos. Así evitarás hacer daño a alguien»
Ruby la mira estupefacta. Mira fijamente el anillo que le ha dado Regina. Es un sencillo anillo de plata con una florecilla de piedra rosa en el medio.
«Para, para, ¿qué quieres a cambio?»
«¿Me estás confundiendo con aquel sádico de Rumpelstiltskin? No quiero nada. Póntelo y acabemos ya. Tengo que encontrar un libro»
Ruby sonríe, no se esperaba algo parecido de parte de Regina. Poco a poco está conociendo a otra mujer. Una mujer que no tiene nada que ver con la malvada Evil Queen. Es más, aquella mujer comenzaba de verdad a gustarle.
«Gracias»
Regina se hace la indiferente continuando su búsqueda en las estanterías, pero siente que esa extraña muchacha, completamente vivaz, la abraza.
«Gracias de verdad»
Regina sonríe respondiente topemente al abrazo, un poco confusa por todas aquellas emociones nuevas que le estaban llenando el corazón. Cuando se separan vuelven silenciosamente al trabajo, pero ambas felices de haber encontrado otra amiga.
«Hey, chico, si sigues tirándome así me partirás los dedos. ¿Quieres pararte?»
Habían descendido las escaleras de la biblioteca y caminando habían llegado al restaurante de Granny. Henry finalmente suelta la mano de Emma que, confusa, comienza a masajeársela.
«¿Entonces?»
Henry le indica que se siente en el banco que, un poco más allá, decoraba la acera.
Emma, más preocupada, obedece la orden, mientras él, serio, se le pone delante.
«Es algo serio»
«Henry, ve al grano, se me está congelando el culo aquí»
«Como madre deberías usar un lenguaje más apropiado, ¿lo sabes?»
Emma pone los ojos en blanco cerrándose su chaqueta.
«Henry, por favor, puedes ir directamente al meollo de la cuestión, porque, sentada en este banco, la parte posterior de mi cuerpo está sufriendo un drástico descenso de temperatura»
Esta vez es Henry quien pone los ojos en blanco, divertido.
«Quiero saber si amas a Regina»
Emma abre desorbitadamente los ojos, y por poco no se encuentra con el culo en el suelo. Sentarse en el borde del banco no había sido una buena elección. Se enderezo tomándose su tiempo.
«¿Qué?»
«¡En el libro de cuentos hay una nueva historia!»
«¡Qué!
«Eh, eh, ¿estás aquí? El libro que me dio la abuela. Ha aparecido por sí sola otra historia»
«¿De verdad? ¿Y qué cuento es?»
Henry saca el libro de su mochila y se sienta al lado de Emma que lo mira estupefacta.
«No es un cuento, habla de ti. De ti y de Regina»
«¿Cómo?»
Henry resopla mientras pasa las hojas velozmente, y se para sobre un dibujo específico.
«Mira. Sois tú y ella»
Emma abre la boca al ver aquel dibujo que representaba a dos mujeres de la mano. Dos mujeres parecidas en todo a ella y a Regina. Gira la página para encontrarse con otro dibujo en el que se ve la batalla que había tenido lugar contra Byron.
«¿Qué dice el libro?»
«Se detiene aquí. En la batalla. Después, páginas en blanco»
«No tiene sentido»
«Sí, el libro siempre ha estado unido a Storybrooke y a sus habitantes. Puede ser que con la magia haya como…cobrado vida»
«¿Cobrado vida? Chico, es un libro»
Henry la mira ofendido
«¿Debo recordarte quién arriesgó la vida para hacerte comprender que la maldición era real?»
Emma levanta los brazos en signo de rendición sonriendo al hijo.
«Ok, ok comprendido, pero ¿qué tiene que ver conmigo y con Regina?»
«En el libro están las historias más importantes y, ciertamente la tuya lo es. De hecho el cuento de Blancanieves es el primero de todos. Creo que lo que va a suceder aquí, en el mundo real, el libro ya lo sabe por lo que os ha traído entre sus páginas»
«Creo que no lo capto»
«A veces me parece que de los dos, eres tú la que tienes diez años»
«Hey, soy tu madre, deberías usar otro lenguaje»
Ambos se echan a reír, mientras Henry volvía meter el libro en la mochila.
«Os vi el otro día al acabar el combate con Byron. Teníais aquella mirada. La mirada que se intercambian continuamente los abuelos. Soy un niño, pero estas cosas las comprendo. ¿Os habéis enamorado?
Emma se estira, y Henry se abraza a ella por el frío.
«Sabes, chico, por lo normal, afronto estas discusiones delante de un vaso de Whisky, pero no sería pedagógico para ti. Además…no lo sé Henry. Creo que sí, pero sabes cómo es tu madre. Es difícil sacarle las palabras de la boca sobre este tema. ¿Sería un problema para ti?»
Henry sacude la cabeza
«Al principio, pensaba que sí. Después de lo sucedido con Byron, he pensado mucho en ello y recordé que cuando era pequeño ella siempre estuvo ahí. Y a pesar de todo ha sido una gran madre. Y creo que tanto tú como ella os mereceos un poco de felicidad»
Emma mira sorprendida a su hijo y después le sonríe.
«¿Por qué me miras así? Sí, será un poco extraño, pero también guay. Tener dos mamás, una que ha matado a un dragón, la otra que podría transformar a todos en lombrices. Estupendo»
Emma se echa a reír abrazando fuerte a su hijo, mientras una pequeña lágrima le desciende por la mejilla, y muere en su sonrisa
«Henry, eres el hijo que cualquiera desearía»
«Lo sé, me lo dicen mucho últimamente»
Estaban todavía abrazados cuando un ruido metálico capta su atención. El ruido provenía del pequeño camino lateral que llevaba al hostal detrás del restaurante. Emma se separa de Hennry y se acerca al lugar de donde provenía el ruido. Ve una sombra desaparecer y decide sacar su pistola.
«Henry, corre a la biblioteca y avisa a Regina y a Ruby. Hazlas venir aquí»
«No quiero dejarte aquí»
«Tranquilo Henry, y haz lo que te digo. Corre»
Henry, de mala gana, obedece a su madre, mientras esta comienza a seguir a la sombra.
Belle está intentando quitar el polvo de un estante lleno de baratijas de Rumpelstiltskin cuando este le coge la mano asustándola
«Ya no eres mi criada. No tienes que hacer eso»
Belle sonríe a Rumpelstiltskin dejando el trapo sobre la mesa y abrazando al hombre.
«Mantiene mi cabeza ocupada. Esta historia de Cora me preocupa. He escuchado que han encontrado un lugar seguro, ¿por qué no vamos con ellos?»
Rumpelstiltskin se separa de Belle, pensativo.
«Porque es más seguro si estamos alejados de ellos por ahora»
Belle se sienta en una silla mirando a su amado de través, intentado comprender qué turbaba al hombre.
«¿Qué me estás escondiendo Rumpelstiltskin?»
«Nada»
«Por favor. He pasado 28 años encerrada en un manicomio. No me trates también tú como una estúpida»
Rumpelstiltskin se arrodilla frente a Belle para mirarla con ojos llenos de adoración
«Nunca lo haré, mi amor. Te pido perdón»
«Solo quiero saber qué escondes»
«Regina»
«¿Qué?»
«Se ha puesto en contacto conmigo para hacer un trato»
Belle se pone de pie seguida de Rumpelstiltskin que le agarraba una mano.
«Me ha pedido más poder para acabar con su madre»
«¿Qué has pedido a cambio»
Belle está asustada, aquella faceta de Rumpelstiltskin siempre la había odiado y asustado.
«Ella es quien ha decidido todo. Me ha ofrecido su vida y el poder que la quede después de su enfrentamiento con Cora»
«¿Qué? ¿Y tú has aceptado? Su vida. ¿La matarás?»
Belle se aleja de él asqueada, mientras él permanece paralizado en el sitio.
«No, no. Lo que sucede es que ella va a morir de todos modos. El poder oscuro no puede ser usado para el bien sin un precio»
«Dios mío, tenemos que decírselo a los demás»
«¿Por qué?»
«Porque no importa lo que haya hecho en el pasado. Nadie merece morir. No, si está intentando redimirse»
«Te encerró durante 28 años en un manicomio»
«Lo sé, pero eso no cambia lo que pienso»
Rumpelstiltskin se le acerca y le acaricia la blanca mejilla
«Te ruego, Belle, no se lo digas a nadie»
Belle lo mira de forma torva y a continuación abre desorbitadamente los ojos
«Tú…tú has hecho un trato también con Cora. ¿Verdad?»
Rumpelstiltskin responde bajando la mirada.
«¿Por qué? ¿Por qué te comportas así? ¿Por qué siempre tienes que arruinarlo todo? Yo te amo, pero no soporto lo que estás haciendo. Más allá de que estás sacando partido por dos lados, estás ayudando a Cora en sus deseo de destruirnos a todos»
«Es mi naturaleza»
«Déjalo ya. No es tu naturaleza. Solo es un modo para hacerte la vida más fácil. ¿Por qué no puedes ser bueno? ¿Por qué no puedes hacer como Regina e intentar ayudar a esta ciudad?»
Rumpelstiltskin se enfada dándole la espalda a la muchacha
«Yo no soy Regina. Te acabo de encontrar y no daré mi vida por esta ciudad para perderte de nuevo»
Belle se acerca a la puerta de entrada y la abre
«Eres un cobarde, eso es lo que eres. Tienes miedo»
«¿A dónde vas?»
«Quiero ser de utilidad en la ciudad»
Y tras decir esto atraviesa el umbral, mientras un Rumpelstiltskin turbado lanzaba contra la pared todo lo que caía en sus manos.
«Necesito un café»
Regina ya no podía más. Había inspeccionado todos los libros de magia negra sin encontrar un mínimo indicio. Ruby estaba echada en el suelo, dormida, con un libro abierto sobre la cara. Regina se da cuenta, y resoplando, leda un golpe en un hombro con el pie. Ruby se incorpora de pronto asustada.
«Abuela, lo juro, no fui yo quien se acabó tu reserva de Gin»
Regina se echa a reír mientras la otra se daba un masaje en el hombro dolorido.
«Muy divertido, sí»
«¿Qué quieres? Eres tú la que se ha dormido»
«Ya no podía más. La magia es aburrida»
«Como con todas las cosas, la teoría es aburrida, sí. Pero ahora abandono el intento»
«Necesito un café»
Regina sonríe tendiéndole una mano a la muchacha para ayudarla a levantarse
«En eso mismo estaba pensando»
«Tengo las llaves del Granny's, podemos ir allí»
Regina asiente, poniéndose la chaqueta, ante de salir al frío.
«Un cubo de café, o una cisterna»
Las dos se encaminaban hacia el local cuando escuchan a Henry a sus espaldas
«¡Mamá, Ruby!»
Regina mira alrededor, preguntándose dónde estaría Emma y comienza a preocuparse. Henry se lanza a sus brazos para después agarrarla por una manga y arrastrarla.
«Mamá, Emma ha escuchado ruidos cerca del restaurante de Granny. Ha sacado su pistola»
«¿Qué?»
Ruby comienza a correr, las llaves del coche en la mano, mientras Henry y Regina se le están acercando. Regina agarra también de la mano a Ruby.
«Tardaremos menos si nos teletransportamos»
Tras hablar, desaparecen en una nube violeta para reaparecer delante de la puerta del restaurante.
«Henry, ¿dónde era?»
Henry señala el camino lateral
«El ruido provenía de ahí detrás»
«Ok, espéranos aquí»
«No. Yo también voy»
Regina pone los ojos en blanco y mira a Ruby
«Ok, pero te pegas a Ruby, ¿me lo prometes?»
Henry toma la mano de Ruby asintiendo y los tres se aproximan al local
A Emma tiene un dolor fuerte de cabeza. Se había acercado a la parte de atrás del restaurante cuando alguien la golpeó en la cabeza. Abre lentamente los ojos para encontrarse atada a una silla en lo que debía ser la despensa del restaurante.
Intenta varias veces desatarse, para después intentar coger el cuchillo que siempre lleva escondido en la bota
«¿Buscas esto?»
Delante de ella Byron reía, mostrándole el pequeño cuchillo de caza.
«¿Qué quieres ahora? ¿No te bastó recibir lo tuyo por parte de Regina?»
Byron enfadado tira al suelo el cuchillo y agarra la cara de Emma, apretándola con fuerza
«Escúchame bien, rubita. Te conviene estar callada si no quieres acabar mal. Debes solo tener paciencia, después te dejaré ir»
«Entonces, ¿por qué toda esta puesta en escena?»
«Solo es un pequeño regalito para Regina»
«No es mi cumpleaños»
La voz de Regina es como una panacea para Emma, que sonríe mezquinamente a Byron, que se gira de repente hacia el grupo que acaba de atravesar el umbral.
«Regina. Qué placer tenerte aquí. Veo que has traído amigos»
Ruby instintivamente se pone delante de Henry para protegerlo, mientras que Regina hacía lo mismo con ella.
«Al grano Byron. Deja ir a Emma y todo acabará bien»
«Oh, cuánta prisa. Apenas habéis llegado. Déjame disfrutar un poco este momento de gloria»
«¿Momento de gloria? ¿Y debido a qué? Por si todavía no lo has entendido, soy más fuerte que tú en todos los frentes»
Byron se echa a reír, mientras que con un dedo delineaba el contorno de la mejilla de Emma. Regina siente que sus músculos se tensan ante aquel gesto.
«Deja libre a mi madre»
Regina se gira hacia Henry que había escapado de los brazos de Ruby y se había colocado a su lado
«Oh, crío, he dicho que lo haré, pero primero quiero darle este último regalito a Regina»
Byron hace aparecer una pequeña ampolla, con un líquido verde, en su mano. Regina abre los ojos desorbitadamente.
«Es…»
«Sí, Regina. Es lo que crees. La poción de Rumpelstiltskin»
Ruby se acerca a Regina
«¿De qué está hablando?»
«Es la misma poción que Blancanieves bebió para olvidar a su verdadero amor, James»
«Ah, ahí te equivocas. Cora le ha hecho alguna modificación. Digamos que la ha potenciado»
«No querrás»
«Oh sí, mi dulce Emma. Lo quiero. Al beber esta poción, no solo olvidarás que alguna vez has amado a Regina, sino que la odiarás hasta el punto de desear su muerte»
Regina da un paso al frente. Los ojos fijos en los de Emma que, aterrorizada, intenta desatarse y alejarse. Regina está tan ocupada mirando a Emma que no se da cuenta de la ola de energía que la tira al suelo junto con Ruby y Henry. Cuando se levanta, es demasiado tarde. Byron había acercado la ampolla al rostro de Emma y obligado a esta a beberé hasta la última gota.
«Ha sido un placer volver a verte Regina, hasta la próxima»
Mientras Byron desaparecía en la nada, Regina se había lanzado hacia Emma desatándola mientras está intentaba escupir la poción. Emma siente de repente un fuerte dolor de cabeza. Toma el rostro de Regina ente sus manos y la mira.
«Algo me está pasando Regina. Ya no seré la misma. Te lo ruego, encuentra una solución. No quiero dejar de amarte. Sí, Regina, te amo. Te amaré por siempre»
Tras decir esto la besa, pero después siente un dolor en la cabeza y la empuja haciéndola caer al suelo.
Henry se acerca a Regina y la ayuda a levantarse, mientras Ruby hace lo mismo con Emma que mira con odio a la Evil Queen.
«¿Qué está haciendo ella aquí?»
Dice empujando Ruby que la mira sorprendida
«Hemos venido los tres a salvarte. Emma, ¿no te acuerdas?»
Emma se separa de Ruby para atrapar a Henry por la mochila y separarlo de Regina.
«¡Estate lejos de mi hijo, monstruo!»
«Te lo ruego. Lo que estás sintiendo no es real. Byron te ha hecho olvidar lo que sentimos la una por la otra»
Regina está en lágrimas. La poción había hecho efecto velozmente cancelando la palabra "nosotras" del corazón de Emma.
«¿Lo que sentimos? No sé tú, pero yo sé muy bien lo que siento. Te odio. Por mí, podrías morirte»
Regina siente que su corazón se rompe definitivamente en dos, mientras Henry y Ruby miran aterrorizados la escena.
