Capitulo 1 – Encuentros
Los suaves murmullos y el constante golpeteo de la porcelana se mezclaban en el fondo de la mente de Hakuba mientras leía uno de sus libros favoritos (Sherlock Holmes por supuesto), con una taza caliente de té de Earl Grey al lado de él, en una pequeña área reservada de un lujoso café. A él le gustaban los lugares tranquilos como éste donde su mente podía tomarse un momento para descansar de todo su trabajo detectivesco. Oh, él todavía amaba resolver casos y atrapar criminales todos los días como su ídolo. Pero una cosa que lo diferenciaba de su personaje ficticio favorito, era que de vez en cuando la mente de Hakuba estaba demasiado sobrecargada con información; lo suficiente como para darle un dolor de cabeza del tamaño del Monte Fuji. Es por eso que él disfrutaba de estas pequeñas escapadas de la rutina…solo él, un delicioso té y su libro.
Fue una lástima que no hubiera durado más, cuando una mano con uñas perfectamente arregladas se posó sobre el mantel.
"¿Cuál es el significado de esto Hakuba-kun?"
"Oh cielos, estuviste siguiéndome Akako-san? No creí que pudieras encontrar my pequeño escondite." Sutilmente se rió, tomando un pequeño sorbo de su té.
"¡Deja de hacerte de el tonto! ¡Contéstame!" Él pudo notar en sus ojos enojados una sensación de frustración y, ¿tal vez incluso un poco de miedo? "¿Por qué vos…? ¡¿Tenés alguna idea de lo que estás haciendo?"
"Por supuesto que la tengo." Una sonrisa tranquila rozó sus labios.; sus dedos delinearon los finos bordes de su tasa mientras miraba suavemente a su antigua compañera. "Pero más importante es, ¿Cómo supiste lo que estoy planeando?"
Akako cruzó los brazos tenazmente. Ella no iba a revelarle a este hombre su forma de enterarse de ciertas cosas. "Solo pensé acerca de eso…"
Hakuba se rió entre dientes, completamente consciente de que estaba mintiendo. "Bueno, no importa. Yo solo quiero sentarme y disfrutar del espectáculo. De hecho…" Le hizo una seña para que se sentara en la silla vacía al lado de él. "¿No quieres hacer lo mismo también?"
Akako estaba sorprendida. ¿Era este el mismo Hakuba Saguru de sus antiguos días de secundario? Había mejorado al leer las intenciones de las personas…
"Yo creo…supongo que estas en lo correcto…" Su expresión triste cambió repentinamente a sus típicos ojos misteriosos y seductora sonrisa. "Bien, hace lo que quieras. Pero sabe esto, estas haciéndolo en contra de la voluntad de Kuroba."
Su sonrisa se agrandó. "Él te va a odiar por esto."
Los ojos de Hakuba miraban a la bruja con una resolución firme en ellos. "Por mi está bien."
'No espero ninguna recompensa de esto…así que él puede odiarme todo lo que quiera.'
Akako le lanzó una mirada helada antes de dares la vuelta e irse. "Eres despreciable…igual que yo…"
Hakuba cerró los ojos y continuó tomando su té. 'Lo sé, pero…'
Solo unos minutes pasaron desde su encuentro con la bruja, su mente estaba ocupada repitiendo su charla y tratando de recalcular el resultado de sus acciones, cuando una voz conocida alcanzó sus odios.
"Hmmm…Supuse que te encontraría en el área más reservada de este lugar."
"¡Aoko-san!" Hakuba pestañó, sorprendido de no haberla notado parada al lado suyo.
"¿Cómo estás Hakuba-kun?" Aoko le sonrió cálidamente mientras se sentaba al lado del detective.
"Muy bien, gracias por preguntar." También le sonrió. "De todos modos, lo siento por llamarte tan repentinamente."
"Está bien. De todas formas hoy no tengo ningún trabajo o reunión." Una mesera se acercó a su mesa, tomando la orden de café con leche de Aoko.
Hakuba suspiró mirando a su antigua amiga con más detenimiento. "Ya pasaron tres meses y dos días, huh…y todavía no cambiaste nada." No es que una persona pudiera cambiar tanto en ese período, pero él estaba alegre de que ella siguiera viéndose igual desde la última vez que la vio. Como había cambiado mucho desde que habían terminado el secundario, tenía miedo que la próxima vez que la viera no podría reconocerla. Decidió cambiar de tema cuando ella le dio una mirada interrogativa. "Así que, ¿cómo está tu papá?"
"Ah, él está muy bien. Ese hombre testarudo se rehúsa a dejar su trabajo a pesar de su edad. A veces me preocupo, ¿sabes?" La mesera volvió con su orden, y después de agregarle una pequeña cantidad de azúcar, tomó un pequeño sorbo. La sensación tibia del café mezclado con la leche corriendo por su garganta, calentó su interior contra el no tan frío clima de principios de primavera. "Uno de estos días él se va a lastimar si continúa corriendo como un adolescente en vez sesentón que es en verdad…"
"Ya veo… ¿y qué hay de vos? Ser una periodista debe ser igual de agotador."
Aoko sonrió. "Un poco, pero lo disfruto mucho así que no es tan malo. Además, estaré trabajando en el exterior el próximo año, mi jefe necesita a alguien para que vaya a Italia a cubrir una historia sobre la vida amorosa oculta de un político." Aoko puso los ojos en blanco. "Aun así, será lindo el cambio del paisaje." Descansó su cabeza en una de sus manos y miró a Hakuba con una sonrisa de complicidad. "Pero…dejémonos de juegos, ¿sí?"
Hakuba estaba sorprendido. "¿Huh?"
"No te hagas el tonto con migo. Yo sé que vos no me llamarías repentinamente a menos que fuera por una buena razón."
Hakuba contempló a la chica- no a la mujer delante de él. Cierto…Aoko ya no era una inocente pequeña niña. Sonrió, la pequeña Aoko era ahora una astuta mujer adulta. "Ciertamente. Eres demasiado inteligente como para no darte cuenta de eso."
Aoko rió entre dientes ante el cumplido, y tomó otro pequeño sorbo de su café. "¿Entonces? ¿Pasó algo tan urgente que debías encontrarte con migo ni bien llegaste de Londres?"
"De hecho, si…" Hakuba la miró con detenimiento, sus ojos fijos en los de ella esperando por su reacción. "¿Has escuchado los rumores de que Kaitou KID planea robar una joya en exhibición?"
Aoko se detuvo a penas en mitad de sorbo. Su mirada se levantó para encontrarse con los ojos color avellana del detective.
A Hakuba le gustó esta reacción. Para cualquiera que estuviera mirando podría haber significado nada, pero para él sugería más que suficiente. "Bueno, una persona a quien yo sospecho de ser Kaitou KID acaba de llegar a Japón después de vivir por años en el exterior. La coincidencia es demasiado extraña como para dejarla por alta."
'No estará hablando de… ¿o sí?"
Aoko trató de no demostrar demasiado interés en el asunto, sacando una expresión impasible mientras recorría con su dedo el intricado diseño pintado sobre el borde de la taza. "¿Así que piensas que el Kaitou KID que estuvo cometiendo los crímenes todo este tiempo es falso?"
"Es difícil de decir, ya que no podemos ver realmente su cara durante los robos."
Aoko bebió silenciosamente los últimos restos de su café. "Hmm…estás bastante seguro con éste, ¿no es así?"
"De hecho, me gustaría que lo conocieras, Aoko-san." Aoko casi escupió todo su café. "Estoy seguro que lo vas a reconocer de algún lugar…" Sonrió ampliamente.
Aoko se tensó. No estaba lista para algo como esto. Nunca hubiera adivinado que Hakuba estaría planeando juntarlos después de tantos años… ¿y para qué? ¿Qué estaba planeando?
"Si mi deducción es correcta," Continuó. "Tendrás la oportunidad de ser la primer periodista en publicar la identidad de KID. ¿No es ese el sueño de todo periodista?"
'Maldición…está apostando a que voy a fallar, ¿no es así?' Frunció el ceño ligeramente.
"De todas formas estoy seguro de que él- ¡Ah! ¡Ahí está!" Hakuba se paró rápidamente y le sonrió a alguien sobre el hombro de la chica.
Aoko se congeló; no se atrevía a mirar atrás. Un repentino escalofrío corrió por su espalda alcanzando la punta de sus dedos con una sensación de… ¿déjà vu? '¿Qué fué eso? Yo…sentí esto hace mucho tiempo…incluso puedo sentirlo a él mirándome. Pero maldita sea, yo ya no lo amo…ya no.' Con una oculta sensación de frustración, se dio cuenta que solo le tomó a él estar en la misma habitación que ella para hacerla sentir así.
"Ahh, discúlpame por llamarte acá cuando justo regresaste." Hakuba hablaba con el hombre detrás de ella.
Aoko juntó todo su coraje para darse la vuelta y mirar a su antiguo amigo de la infancia, a su primer amor; al hombre que vistió un traje blanco con un monóculo de metal el día que le rompió el corazón.
Estaría mintiendo si dijera que no se veía apuesto. Ya era bastante atractivo durante sus días en el secundario, pero la adultez ciertamente aumentó esas cualidades. Con una mirada sutil, notó sus ropas: Jeans holgados, una remera a rayas en azul y verde con una camisa azul oscuro sobre ella, zapatillas blancas y una gorra verde tapando su oscuro pelo desordenado. Fue una sorpresa que no haya cambiado su estilo en cuanto a la vestimenta, mientras que ella comenzó a favorecer la ropa formal…eligiendo camisas o blusas simples por sobre remeras infantiles con volados y polleras rectas por sobre tiernas polleras cortas como su antiguo yo solía hacer. Similar al atuendo que estaba usando en el momento, una simple pollera recta ajustada con una blusa blanca y zapatos negros de taco alto.
Supuso que se vería más adulta que él.
De repente, él miró hacia ella; su cara vacía de todo sentimiento excepto por una pequeña sonrisa haciéndose camino por sus labios.
'Maldita sea él y su cara de Póker…'
"Hola." Él la saludó casualmente, quitándose su gorra. "Lamento interrumpirlos."
'Las agallas que tiene para hablarme así después de que él- ¡Agh! ¡Bien! No me importa. El ya no me interesa…'
Aoko volvió a darse la vuelta, sin importarle si sus acciones fueran un poco maleducadas. "Ah, no hay problema."
"Kuroba-kun, no seas tan formal y por favor siéntate con nosotros." Hakuba volvió a sentarse en su silla e hizo una seña para que venga la mesera. "¿Qué te gustaría tomar?"
"Chocolate caliente para mí." Dijo mientras se sentaba en la silla vacía que quedaba en su mesa. Sus movimientos eran impecables como siempre, aún irradiaban esa ilimitada confianza tan característica de él.
Aoko reprimió una sonrisa indeseada. Al parecer todavía le gustaban las cosas dulces. "Yo quisiera otro café con leche por favor."
Hakuba asintió. "Y más té para mi, gracias." La mesera asintió y se marchó para traer sus órdenes, dejando un silencio profundo e incómodo colgando entre ellos. Aoko se preguntaba como ellos podían lucir tan calmados cuando ella estaba apretando sus dedos debajo del mantel. Afortunadamente fue salvada por el llamado de su celular.
"Ah, perdón, denme un minuto." Agarró el celular de su cartera y se levantó, alejándose un par de pasos de ellos. "Si, habla Nakamori…"
"Hey…" Hakuba miró rápidamente a Kaito cuando éste habló. "¿Qué estás tramando?"
"¿Huh…? ¿A qué te referís?" Hakuba se cruzó de brazos. "Pensé que estarías feliz de volverla a ver."
Kaito lo miró hostilmente, demostrando claramente que no creía en sus palabras. Trató de aplacar la sensación de un mal presentimiento expandiéndose por su ser, haciendo que sus pies se movieran intranquilamente con la necesidad de huir del lugar antes de algo pasara.
"Además, quería confirmar una teoría que he tenido por un tiempo…"
"¿Huh?"
"Aoko-san…ella sabe de tu identidad secreta, ¿no es así?" Él estaba mirando directamente a Aoko con una sonrisa de sabelotodo. Kaito odiaba esa sonrisa.
"¿Huh? ¿De qué estás hablando?"
"La razón por la cual ustedes dos se separaron después de haber estado saliendo por tanto tiempo…fue porque ella descubrió que vos sos KID…al menos hasta ahí puedo adivinarlo."
Kaito continuó callado.
"Después de todo, nunca te vi tan afectado ante mis ojos. Ella siempre fue tu punto débil, ¿no es así?"
"No hables como si lo supieras todo…"
El tono frío de Kaito detuvo a Hakuba. Una sombra apareció sobre sus ojos ocultando cualquier sentimiento que estuviera tratando de contener.
Hakuba cerró sus ojos. 'Estás por tu cuenta ahora, Kuroba-kun. No me va a importar si algo te pasa a vos…'
Después de unos segundos, miró por el rabillo del ojo hacia el mago. Hakuba pudo observar la expresión melancólica de Kaito mientras miraba profundamente a la joven mujer hablando por teléfono.
'No se puede hacer nada. Fui cuidadoso todo este tiempo…yo solo quiero que todo termine.' Hakuba pensó severamente.
Después de más o menos un minute, Aoko volvió de su llamada con una pequeña disculpa, justo cuando la mesera llegó con sus órdenes. Hakuba fue el que comenzó con la conversación.
"Así que, Kuroba-kun, eres el aprendiz de la compañía de magos de Hopper, ¿correcto?" Tomó un sorbo de su té mientras miraba furtivamente hacia el mago. "Escuché que son bastante famosos, ¿no es así?"
Kaito revolvió con toda tranquilidad su chocolate caliente. "Nah, soy más que nada como un trabajador temporal. Trabajé con muchos otros magos increíbles antes de esto." Tomó un pequeño sorbo, su paladar saboreó el delicioso sabor del chocolate mezclado con la leche caliente. "Sin embargo, es fácil promocionarse a sí mismo y tener tu propio show cuando uno estuvo involucrado con grandes nombres como ellos."
"¿Oh? ¿Tu propio show? Impresionante, Kuroba-kun…parece que estuviste trabajando duro."
Kaito sonrió. "Por supuesto, fue mi sueño desde que fui un niño."
"Hum…Y espero que no te olvides de mandarme una invitación para el estreno." Hakuba sonrió ampliamente.
"Nah, vos podes ir a comprarte tu propia entrada." Kaito se burló de él con su propia sonrisa de bufón.
Hakuba se rió entre dientes. "¿Y qué hay de Aoko-san? ¿Le enviarás una invitación a ella?
Aoko, quien hasta entonces estuvo evitando cualquier contacto visual con su ex-novio durante su conversación (la cual no tenía nada que ver con vergüenza y más que ver con cierto sentimiento incómodo mezclado con tristeza), levantó su mirada con una expresión de sorpresa y sin pensarlo miró hacia el mago, esperando su respuesta.
Sin embargo, Kaito permaneció mirando al detective; sus ojos estaban imperturbables como siempre que su cara de Póker estaba involucrada. "Eso dependerá de si ella quiere ir." Finalmente se volteó para verla; sus ojos de un azul infinito miraban atentamente los suyos, ahora esperando su respuesta.
Sus ojos quemaban, encendiendo un fuego perdido hace mucho tiempo que comenzó en sus regiones bajas y se extendió por todo su cuerpo haciendo que se le erizaran los pelos de sus brazos. Ella odiaba como él todavía podía hacerla reaccionar así después de tanto tiempo. "Bueno…ah…yo-" Una melodía suave la interrumpió.
Una vez más, salvada por la campana; pero esta vez era el teléfono de Hakuba. El contestó la llamada con una expresión curiosa al ver el identificador de llamadas. "Ah, discúlpenme, es de la oficina central."
"Habla Hakuba. ¿Qué sucedió?" Su expresión cambió de seria a sorprendida en un abrir y cerrar de ojos. "¿Eh? ¿Una nota de aviso de Kaitou KID?"
Aoko le lanzó a Kaito una mirada sorprendida; él, en cambio, continuó tomando de su vaso alto relleno de delicioso chocolate sin importarle nada.
"Si…si, entiendo." Cerró ruidosamente el teléfono y agarro su sacó de atrás de su silla. "Perdón, pero tengo que irme ahora. Parece que vamos a pasar toda la noche descifrando su mensaje codificado."
"¿Mensaje codificado?" Preguntó Aoko.
"Ahh…parece que esta vez realmente le puso un montón de esfuerzo. Además llamaron a Shinichi Kudo y a Heiji Hattori para que nos ayudaran."
"¿Oh? ¿Una reunión de detectives? Me alegra que no me hayan invitado…" Kaito sonrió ampliamente mientras jugaba con el sorbete de su vaso.
Fue en ese momento que Aoko se dio cuenta de algo. 'Esperen un momento…si Hakuba se va entonces yo me voy a quedar sola con…'
"A-Ah…mejor yo también me voy…" Anunció abruptamente. "Se está haciendo tarde y necesito terminar algunos asuntos que tengo pendientes…" Hakuba abrió su boca para aclarar que en verdad ella no tenía ningún asunto pendiente, pero una furtiva mirada feroz dirigida hacia él lo hizo cambiar de idea. Mientras se paraba, sacó al azar un par de billetes de su cartera.
"Yo pago." Kaito la detuvo.
"Pero-"
Hizo una seña con su mano, a modo de que no se preocupara. "Solo vayan, no hay problema."
"Ah…está bien, gracias." Aoko desvió la mirada; no quería dejarlo ver el leve sonrojo de sus mejillas.
"Bueno, hasta luego Kuroba-kun." Hakuba se despidió con la mano, mientras caminaba hacia la salida del café.
Aoko se despidió rápidamente, y se apresuró para alcanzarlo.
"Si, adiós." Kaito se quedó solo; tomando de un solo sorbo los restos de su vaso. Por un largo tiempo él simplemente contempló el espacio vacío donde previamente se había sentado la mujer que amaba.
-.-.-.-.-.-.-
"Me sorprendió que decidieras unirte a nosotros, Aoko-san."
Aoko refunfuñó por lo bajo. "Sí, bueno vos viste lo que pasó…no podía decirle que no…"
Hakuba se rió entre dientes, recordando la escena graciosa de Aoko hablando con su papá, justo después de irse del café, y pidiéndole que vaya a verlo atrapar a ese maldito ladrón.
"Aún así," Aoko miró asombrada sus alrededores; el museo en el que se encontraban estaba completamente rodeado de policías, haciendo un muro humano para prevenir que cualquier civil lograra entrar. Había oficiales corriendo en todas las direcciones siguiendo las órdenes de un humeante Inspector Nakamori después de que hubieran fallado, otra vez, en proteger a la joya. "Estoy bastante asombrada con la rapidez en el que las cosas se están desarrollando…Primero, descifrar esa nota en tiempo record."
"Todo fue gracias a Kudo-kun, Hattori-san y a mí. Aunque, yo fui el que descubrió la frase más importante sobre-" Él comento orgullosamente.
"Segundo, descubrir que el robo iba a ser hoy exactamente una hora después de recibir la nota y lograr todo esto en tan poco tiempo…"
"Otra vez, una perfecta combinación de-"
"¡Y tercero! ¡La forma en la que la joya fue robada! ¡Un simple 'puff' y había desaparecido! No hubo risas burlonas, ni bromas, ni policías apilándose sobre el ladrón, ni pintura, ni fuegos artificiales y más importante, ¡no hubo rastros de KID! Hakuba-kun, ¿no encuentras todo esto muy raro? Digo, sé que KID es impredecible pero él nunca ha hecho algo como esto antes…" Aoko reflexionó, Kaito no era de los que hacen las cosas a las apuradas…ella sabía por experiencia que él deliberadamente se tomaba su tiempo mientras hacía algo para asegurarse que todo saliera a su modo.
Hakuba también reflexionó sobre esto, era seguro que había una anomalía en el patrón de sus acciones pero Shinichi y Heiji le habían advertido que ciertas personas de negro podrían estar detrás de las razones del ladrón de saltearse todo el show desplegado durante sus robos. Ellos podrían estar más cerca de lo que sospechaban y el ladrón estaba en un apuro. Hakuba trató de evadir su pregunta; Aoko no podía estar involucrada en el asunto. "Aoko-kun… ¿puedo hacerte una pregunta?
"Ahh…Seguro Hakuba-kun. ¿De qué se trata?"
"¿Por qué decidiste convertirte en periodista? Una vez me dijiste que querías convertirte en inspector de policía como tu papá para atrapar a KID…"
Decir que Aoko estaba sorprendida por su pregunta era una afirmación. ¿Por qué estaba preguntando eso ahora?
Fue en ese punto, que ella tontamente se dio cuenta del porque Hakuba la había llamado para encontrarse con él. Él sabía que ella sabía acerca del secreto del Kaito y la razón por la cual se separaron…su razón por la cual dejó la academia de policía…y ahora quería que ella le dijera todo así él tendría la evidencia necesaria para encerrarlo.
La cara de Aoko se cerró en una especie de expresión aburrida. Parecía que estaba haciendo eso bastante seguido cuando el nombre del ladrón era traído a la conversación. Era como su cara de Póker privada. "Bueno, al principio eso era lo que quería…pero después, me aburrió la idea and me di cuenta que quería ser una periodista en vez de trabajar con la policía." Se encogió de hombros. "Si bien a mí siempre me gustó revelar la verdad detrás de un misterio, yo no estoy hecha para trabajo de policía."
Esto fue dicho por la mujer que desenmascaró al ladrón más buscado por la Interpol…
"¿De verdad?" Lo dijo en un tono que claramente expresaba una insinuación de sarcasmo.
"¡Sip! Y estoy feliz de haberlo hecho. ¡No creerás lo interesante que es mi carrera!"
"¿En serio?" Los ojos de Hakuba penetraban los de ella. Ella no estaba segura cuanto más iba a poder durar con el interrogatorio; las palmas de sus manos comenzaban a sudar.
"¡Hakuba-san!" Un oficial corrió rápidamente hacia ellos. "Lamento interrumpirlos, pero necesitamos de su ayuda con el mensaje que él dejo."
"Ah…es verdad, él dejo una nota después de que la joya prácticamente desapareciera ante nuestros ojos."
"Correcto, señor." El oficial asintió.
"Ah, pero…" Miró con incertidumbre a Aoko.
"Está bien Hakuba-kun, yo tomaré un taxi." Hizo un gesto con su mano, a modo de que no preocupara. Estaba mucho mas aliviada ahora que el interrogatorio quedó atrás y agradecía a Dios su buena suerte de ser salvada en los momentos más precisos.
"¿Eh…? Al menos déjame acompañarte hasta la puerta…"
Ella sonrió. "Está bien. Conozco la salida, ¡gracias igualmente Hakuba-kun!"
"De nada. Buenas noches, Aoko-san." La saludó cortezmente con la cabeza.
Aoko lo saludó una vez más con la mano, después fue a despedirse de su papá (no sin antes sermonearlo sobro como debería descansar más) y finalmente se dirigió hacia las escaleras ya que los ascensores estaban fuera de servicio debido al robo.
Las escaleras estaban sorprendentemente vacías, con solo el brillo de la luna llena entrando por las ventanas iluminando su camino hacia abajo. Aoko se preguntó si era porque ya nadie usaba las escaleras que encontraron innecesario instalar algún aparato electrónico para iluminarlas.
Se detuvo al lado de una de las ventanas, mirando larga y fijamente hacia la deslumbrante luna llena. "Que hermosa…" Murmuró. Posó una mano sobre uno de los ventanales y se dio cuenta que una de las ventanas estaba un poco abierta.
'¿Huh? Que raro… ¿por qué esta ventana estaría abier-?' El repentino sonido de pisadas subiendo velozmente hacia ella la hizo detenerse a mitad del pensamiento. Pero su corazón se detuvo por completo cuando vio a nadie más que al legendario ladrón Kaitou KID subiendo a gran velocidad las escaleras y casi chocándose contra ella de no ser por sus rápidos reflejos al detenerse a pocos centímetros de su cuerpo.
"Ah…" Aoko lo miró estupefacta.
'Mierda, de todas las cosas…' Kaito pensó, maldiciendo su mala suerte. De repente, vislumbró por afuera de la ventana un sutil movimiento en uno de los edificios cercanos, y después de una rápida inspección, se dio cuenta espantosamente que alguien estaba de hecho arriba de ese edificio y que les estaba apuntando con algo…
"¡Cúbrete!" Rápidamente empujó a Aoko fuera del lugar, escuchando en el proceso el ruido de un disparo impactando contra algo sólido, y tirándolos a ambos hacia el suelo, fuera de la vista del francotirador.
"¡Oww! Hey, eso duele… ¿Qué demonios fue eso…?" Aoko se frotó el lugar detrás de su cabeza donde se golpeó contra el suelo e intentó levantarse solo para ser empujada hacia abajo otra vez.
"¡Quédate abajo idiota!"
"¡¿Eh?" Aoko pestañeó, sus ojos concentrándose en una cara que conoció desde hace muchos años.
Kaito continuó mirando por afuera de la ventana en caso de que viera algún movimiento sospechoso indicando que todavía estaban siendo atacados. Después de unos segundos se relajó y miró a la mujer debajo de él. "Parece que pararon de disparar. ¿Estás lastimada?"
Notó la forma en la que lo miraba; sorpresa, tristeza, enojo…todas esas emociones estaban revolviéndose en sus ojos tan claros como los rayos de luna que brillaban sobre sus mechones oscuros y desordenados, haciéndola ver como una diosa enojada que vino a la tierra para castigarlo por sus pecados.
Y fue ahí cuando sintió que algo faltaba en su cara. Una tentativa mano sobre su ojo derecho le confirmó que su monóculo se había caído el algún punto de cuando empujó a Aoko hacia abajo.
Los dos se quedaron en esa posición, congelados por un par de segundos y mirándose fijamente con sus propios tipos de emociones…
…hasta que escucharon varias pisadas avanzando velozmente hacia ellos.
"¡Escuché algo por ahí!" Alguien gritó en el piso de abajo. "¡Debe ser KID!"
"Vos…" Aoko murmuró, por alguna razón se dio cuenta que no podía moverse. "Van a atraparte si vos…" ¿Por qué le estaba diciendo esto? Le importaba muy poco lo que le pasara a él.
Kaito sonrió con satisfacción, sintiéndose bastante feliz por su preocupación. "¿Acaso no lo sabes? Soy el maestro del disfraz."
"¿Huh?" Fue entonces cuando se dio cuenta que su mano se aproximaba a su cara. "¡Hey! ¿Qué estás-?" Un pequeño spray con un gracioso olor salió de su manga, haciendo que Aoko se sintiera inesperadamente somnolienta hasta que su mundo se tornó completamente negro.
Kaito la giró en sus brazos así podría cargarla en ellos, haciéndole más fácil escapar con la chica dormida. Sin embargo, antes de irse, lanzó una fugaz mirada hacia una pequeña grieta en uno de los escalones, indudablemente hecho por la bala dirigida para matarlo.
Los policías continuaron buscando por todo el museo.
Hakuba continuó descifrando el desconcertante código dejado por el ladrón.
Shinichi y Heiji investigaron el lugar por alguna señal de los cuervos.
El inspector Nakamori continuó gritando órdenes a cualquiera que se le cruzara por el camino.
Y aún así, en ese momento nadie se dio cuenta…que Aoko Nakamori había desaparecido bajo la brillante luna pálida…
Bueno...no creí que pudiera traducir tan rápido el primer capitulo...pero acá esta! 8D
Este capitulo va dedicado a mis dos amigas Aoko y Lady Paper ^^
Que lo disfruten~!
Butterfly-chan
