Y llegamos al último capítulo. Espero que hayáis disfrutado con esta gran historia.
Capítulo 26
4 años después
«Graham Daniel Swan Mills, deja inmediatamente de meterte los rotuladores en la nariz»
El niño de cuatro años sonríe mostrando el hueco de la dentadura y se saca los rotuladores de la nariz dejándolos sobre la mesa y bajándose torpemente de la silla. Se acerca a su madre y estira las manitas pidiendo ser cogido en brazos. Emma sonríe al pequeño, lo toma en brazos y le besa la frente.
«No querrás que tus narices se hagan enormes, ¿verdad?»
Graham ríe llevándose las manitas a la nariz y sacudiendo la cabeza, mientras los rizos rubios ondulaban frente a su cara. A continuación se agarra al cuello de su madre, escondiendo el rostro en él. Emma sonríe acunando al niño mientras con una mano acababa de preparar el sándwich para el pic-nic que harían dentro de poco.
«¿Puesto la mantequilla de cahucate?»
Emma sonríe al hijo besándole una mejilla y corrigiéndolo
«Mantequilla de cacahuete… repite, tesoro mío»
«Ca-hu-cate»
«Ca-ca-hue-te»
Graham se enfurruña al ser incapaz de pronunciar aquella palabra. Emma sonríe dulcemente, hace medio sándwich más y deja al niño en el suelo pasándole la comida envuelta en una servilleta.
«No le digas a mamá que te estoy dando de comer fuera de hora, ¿ok?»
Regina, apoyada en el marco de la puerta, sonríe ante la escena, e interviene, entrando y acercándose
«¿Qué no me tiene que decir?»
Graham, corre hacia la morena mirando con sus ojos oscuros los del mismo color, aunque solo ligeramente más profundos, de su madre mostrándole el pequeño trofeo que llevaba en las manos
«¡Mantequilla de caca-hete!»
Dice satisfecho, para huir después por detrás de la espalda de Regina. Esta se echa a reír cuando de repente de la nada aparece Henry, ya casi un quinceañero, que agarra a su hermanito y lo hace volar por la estancia.
Regina ríe feliz ante aquella escena, mientras Emma se le acerca y la abraza por detrás dándole un gran beso en la mejilla. Regina se acurruca en los brazos de su mujer y sonríe entrelazando sus manos que mostraban dos alianzas de oro blanco. Símbolo de su unión producida tres años antes.
«¿Cómo está hoy mi Reina?»
Pregunta Emma sonriéndole con amor. La morena cierra los ojos y suspira feliz.
«Todo bien, aunque…tu hija me está matando»
Emma se echa a reír apoyando ambas manos en la barriga prominente de Regina. Después de la casi muerte de Regina, las dos mujeres, tras una noche de pasión y magia, habían descubierto que por lo que parecía podían procrear. Una criatura hecha de pura magia y amor. De hecho, el pequeño Graham, nacido poco después llevaba el ADN de ambas y era verdaderamente una mezcla del "caballero" y de Regina. Rubio con los ojos oscuros, tenía la testarudez y la torpeza que compartía con Henry y Emma, mientras que de Regina había sacado la astucia, por no hablar de su vena combativa.
Cuatro años después, tras una pequeña charla familiar, habían decidido ampliar aún más la familia y ahora Regina estaba embarazada de siete meses de una pequeña señorita Swan Mills. Todo es perfecto.
«Ah, ¿entonces cuando se comporta como una pilla es solo mi hija?»
Regina se da la vuelta en sus brazos, y apoyas las manos sobre el pecho de la rubia, sonriendo
«No, también cuando tenga caprichos o haga de las suyas»
Emma intenta replicar, pero es callada por los labios carnosos de la morena que la estrecha contra ella.
Uno sonoro "buaf" las hace girar la cara hacia sus dos hijos que las miraban con la lengua fuera y una mueca de asco en la cara. Las dos mujeres se echan a reír sonoramente seguidas de Henry que comienza de nuevo a hacerle cosquillas a su hermano.
Una familia. Lo que Emma y Regina nunca habían tenido. Lo que Regina y Emma nunca habían creído merecer. Una segunda oportunidad para escribir su personal Final Feliz.
FIN
