Capitulo 3 – Maldición
Los suaves rayos del sol de mediodía brillaban a través de las translúcidas ventanas del ahora silencioso museo.
Hakuba caminaba hacia las escaleras junto con el director del museo.
"Estoy sorprendido que hayas decidido pasar por aquí Saguru-kun." El director, pelado y regordete, comentaba mientras caminaba a su lado.
"Me disculpo por haber venido sin avisar. Solo quería revisar algo." Dijo Hakuba. "Mi padre también estaba preocupado. Me pidió que le mandara sus más cordiales saludos." Sonrió de modo encantador. Sabía que usar el nombre de su padre siempre le traía beneficios al momento de buscar información.
"¡Oh! ¿Deberas?" Exclamó el director con regocijo y agrado. Sin duda se encontraba complacido de estar en el lado bueno del padre de Hakuba.
"Le agradezco profundamente." Lo saludó con la mano con su sonrisa más encantadora. Aparentemente, esa sonrisa no funcionaba solo con chicas…
Tan pronto el director se fue, Hakuba se puso sus guantes blancos y se comenzó a trabajar; buscando alguna pista que pudiera llevarlo a la verdad de lo que pasó con KID aquella noche. En su opinión, fue muy misteriosa la forma en la que simplemente desapareció en vez de guiar a la policía en una persecución sin sentido por toda la ciudad como siempre hacía.
Comenzó por las escaleras en donde KID fue visto por última vez, y luego de varios minutos de búsqueda notó una marca en uno de los escalones.
'Bingo.' Festejó en su mente. La marca estaba un par de escalones hacia arriba; la frotó con su pulgar y como supuso no era tan profunda, como si algo pequeño lo hubiese raspado. Su mente entrenada le dijo que solo había una cosa tan pequeña, con la fuerza suficiente, para hacer ese tipo de marca en una escalera de mármol. Giró su cabeza hacia la ventana que estaba directamente enfrente de las escaleras. "Como lo supuse, no fue algo disparado a corta distancia." Murmuró mientras se sacaba sus guantes.
"Esa marca te interesa, ¿no?"
Hakuba giró rápidamente y para su sorpresa se encontró cara a cara con los dos detectives más prestigiosos del Este y Oeste de Japón.
"Tomando en cuenta la posición y la distancia, lo más probable es que haya sido disparado desde aquel edificio ubicado a una cuadra directamente enfrente de la ventana." Explicó Kudo Shinichi, su mano rozaba el translúcido vidrio de la ventada.
"La verdadera pregunta es, quien lo disparó y cuál es la razón." Agregó Hattori Heiji, apoyándose contra la baranda con una sonrisa confiada.
"¿K-Kudo-san? ¿Hattori-san?"
"Estaba seguro que iba a verte aquí también." Sonrió Shinichi.
"Ahh…hay algo raro en este robo que no me cierra del todo." Le devolvió la sonrisa.
"Bueno, como siempre nosotros estamos un paso adelante." Comentó orgullosamente Heiji. "Así que trata de no molestarnos, ¿Si?"
Shinichi suspiró, presintiendo que una nueva batalla iba a surgir entre esos dos.
"Para tu información Hattori," Hakuba colocó sus manos en los bolsillos de los pantalones. "Realmente dudo que justo vos, de todas las personas ahí afuera, este un paso delante de mí. No hables de imposibilidades."
Heiji gruñó. "Maldito pomposo-"
"¡Oi! ¡Oi!" Exclamó Shinichi. "Vamos a concentrarnos en el caso por ahora. Ustedes dos pueden matarse después de que hayamos resuelto esto, ¿está bien?"
Hakuba asintió con la cabeza. "Estoy de acuerdo. No deberíamos hacer demostraciones infantiles cuando estamos trabajando."
Heiji bufó, mirando hacia otro lado.
Shinichi suspiró una vez más, contento de que las cosas no escalaron en algo peor esta vez.
"Asi que, supongo que ustedes dos están aquí por la misma razón que yo." Comentó Hakuba.
El rostro de Shinichi adoptó una expresión seria. "Ahh…escuchamos sobre eso en la estación de policía y decidimos investigar. Esperamos que no esté relacionado con ellos."
"¿Personas disparando en un robo de KID? Estoy muy seguro que son las personas que están buscando." Dijo Hakuba con una expresión sombría cuando algo de lo que ellos dijeron le llamó la atención. "Espera…¿Qué significa que escucharon sobre eso en la estación de policía? ¿La policía sabe acerca del tiroteo? ¿Cómo es que no lo están investigando?"
Ambos detectives lo miraron de manera inquisitiva. "¿De qué estás hablando?"
Hakuba se detuvo; ahora estaba confundido. "¿De qué están ustedes hablando?"
"Nosotros estábamos hablando de la chica desaparecida, ¡idiota!" Gritó exasperadamente Heiji.
"¿Qué?" Preguntó Hakuba. "¿Qué chica desparecida?"
Shinichi y Heiji se miraron antes de mirar al detective Británico con una expresión solemne.
"Hakuba…" Dijo Shinichi. "La hija del inspector Nakamori se encuentra desparecida desde aquella noche."
Hakuba se los quedó mirando en estado de shock.
"El inspector Nakamori fue el último en hablar con ella por teléfono la noche del robo." Continuó explicando Heiji. "Dijo que trató de llamarla una vez que llegó a su casa pero no pudo contactarla en su línea normal y que tuvo que usar una segunda línea que ella solo usa en casos de emergencia. Dijo que ella le prometió llamarlo tan pronto como llegara a su casa. Como nunca lo llamó, decidió ir a visitarla esta mañana pero encontró su departamento vacío. Habló con sus amigos y compañeros de trabajo pero nadie sabe en donde está. Toda la fuerza de la policía está buscándola ahora mismo."
Hakuba no podía creer lo que estaba escuchando. Tenía que ser una broma. "No puede ser…"
"¿Es que vivís en una burbuja? ¿Cómo puede ser que alguien como vos que vive en contacto con la policía no sepa nada al respecto?" Le recriminó Heiji.
"Es que…yo no estuve en Tokyo todos estos días hasta hoy a la mañana. Un amigo me llamó cuando volví a mi departamento la noche del robo para que lo ayude urgentemente con un caso en la ciudad de Kyoto." Les explicó Hakuba. "Pero, lo hubiera visto en los medios. ¿Cómo puede ser?"
"El inspector Nakamori se negó a que la noticia llegara a los medios. Quiere que este caso sea lo más privado posible." Dijo Shinichi.
"Pero, Aoko trabaja en una empresa de periodismo…"
"Su padre ya se encargó de eso." Contestó Heiji. "Habló con el director de la empresa…estoy seguro de que fue muy persuasivo al momento de dialogar con él. Para sus compañeros, Aoko se encuentra con un mes de licencia debido a cuestiones familiares."
Shinichi puso una mano en el hombro de Hakuba para reconfortarlo. "Hakuba, sé que ella era tu amiga pero necesitamos concentrarnos. Los tres juntos resolveremos esto."
Hakuba asintió lentamente con la cabeza; la noticia seguía pensándole en el corazón. Aoko era una de sus mejores amigas, una de sus más viejas y queridas amigas; era una persona tan dulce. Aun así, su lado detectivesco no lo dejaría afligirse por mucho. "Ahh…si. Vamos a trabajar."
Shinichi asintió con la cabeza. "Escuchamos de algunas declaraciones policiales que Nakamori-san fue vista la noche del robo usando estas escaleras para bajar ya que los ascensores no estaban funcionando."
"Ahí fue cuando encontramos la marca." Heiji señaló marca en cuestión. "Ya que es obvio que fue hecho por una bala, pero no pudimos encontrar ningún rastro de ella excepto por la marca en el escalón, inmediatamente nos dimos cuenta que nuestras personas estaban involucrados ya que KID también usó estas escaleras para escapar de la policía."
"Por supuesto…la policía nunca le dispararía a KID." Hakuba asintió.
"Exacto." Dijo Shinichi. "Lo que todavía estamos tratando de deducir es la participación de Nakamori-san en todo esto. Si su desaparición está relacionada con la organización, entonces es probable que KID esté ayudándola a esconderse."
"Sinceramente dudo que Aoko-san esté relacionado con ellos." Negó Hakuba. "La conozco desde la escuela secundaria. Hubiera notado algo de esta magnitud."
"¿Estás seguro? Son bastantes buenos para ocultar sus verdaderas personalidades…"
"Definitivamente. Ella no es esa clase de persona." Les aseguró Hakuba. 'Además, Kuroba definitivamente hubiera notado algo si ella estaba involucrada.' Pensó Hakuba, riéndose para sus adentros ante la tonta idea de que su amiga pudiera ser parte de la organización.
"¿Que tal acerca de 'lugar y tiempo equivocados'? Quizás ella solo estaba de paso y quedó involucrada." Sugirió Heiji.
"Es probable, eso si asumimos que KID y Nakamori-san se encontraron en estas escaleras. Pero si eso es cierto, ¿por qué ella está desaparecida? ¿Qué sucedió en este lugar para que ella se esfumara de golpe?"
"Cuando lo dices así, 'esfumara de golpe', te hace pensar en que KID la hizo desaparecer con un truco de magia." Se rió Heiji ajustando su gorra de SAX.
Hakuba pestañeó.
"¿Por qué KID la haría desaparecer? ¿Estás diciendo que él la secuestro?" Shinichi arqueó una ceja de forma escéptica. "KID roba joyas. No personas."
Heiji se encogió de hombros. "¿Quizás ellos se conocen y él está, por alguna razón, ayudándola?"
Los ojos de Hakuba se agrandaron.
"Eso implicaría que KID es amigo de la hija del inspector que está tratando de capturarlo…" Dijo sarcásticamente Shinichi.
Heiji volvió a encogerse de hombres. "Bueno, si vos te encogiste en un chico de diez años por culpa de una droga extraña, comenzaste a vivir con una identidad falsa en la casa de tu novia y después recuperaste tu cuerpo, ¿por qué ellos no pueden ser amigos?"
Shinichi guardó silencio enfurruñado.
En ese momento, la mente de Hakuba corría a toda velocidad y les dedicó a los detectives una amplia sonrisa de victoria.
"Creo que sé en donde podemos continuar investigando."
Ambos detectives lo miraron con intriga. "¿En dónde?" Preguntaron.
La sonrisa de Hakuba se amplió aún más.
"—Nnn…" Aoko pestañeó, haciendo un gran esfuerzo para levantar su cabeza de la suave almohada y mirar a su alrededor. "¿Se fué…?" Murmuró. Trató de levantar la parte superior de su cuerpo solo para volver a caer sobre el colchón. "Maldición. Duele…"
Juntando toda su fuerza, Aoko se levantó hasta quedarse sentada sientiendose bastante desorientada. '¿Cuánto tiempo pasó ya? Ni siquiera sé cuantos días pasaron desde que estoy acá. ¿No me digan que ya pasaron los diez días..?' La cadena tintineaba sobre las sábanas cuando se movió y se dio cuenta de que su mano izquierda estaba libre una vez más mientras que la derecha permanecía firmemente encadenada a la cabecera de la cama. También notó, con un cierto sentimiento que no pudo describir con su mente confundida, que su mano izquierda fue vendada con gasas nuevas y que ya no dolía tanto como ayer. Con un gemido trató de deslizar las piernas por el borde de la cama; estaba hecha un desastre, su cuerpo entero se sentía dolorido y olía a sudor y sexo por todas partes, sin mencionar la sensación de humedad entre sus piernas… 'Debería tomar una ducha mientras él no está…gah, incluso mis piernas y caderas no tienen fuerza…maldición, ese tarado cogiéndome sin parar todos los días.' Ni siquiera podía empezar a describir como se sentía. Su mente estaba muy inquieta en ese momento como para organizar sus sentimientos y pensamientos en relación a lo que estuvo sucediendo estos últimos días. Una ducha caliente era lo único que quería por el momento.
Empujó tentativamente con sus piernas pero en vez de mantenerla de pie, sus piernas le fallaron como si estuvieran echas pudin, haciendo que su cuerpo desnudo cayera bruscamente contra el piso. "¡Gyaa! ¡No…no puedo caminar!" Exclamó bastante irritada.
"Por supuesto. ¿Cuántas veces crees que te cogí?" Dijo de pronto una conocida voz alegre, asustando a Aoko.
Kaito estaba apoyado sobre la puerta cerrada mientras la miraba sin vergüenza con ojos inteligentes y una sonrisa suave. "Lo hice para que no empezaras a huir sin mi permiso otra vez."
"¡Ah…Kuroba!" Exclamó Aoko enojada.
Con una pequeña risa, Kaito caminó hacia su desnuda ex-novia y le ofreció su mano. "Dale, dame tu mano. Voy a bañarte." Dijo con total naturalidad.
Un rojo intenso recorrió las mejillas de Aoko y con ímpetu abofeteó su mano. "¡N-No me toques! ¡Puedo bañarme sola!"
Kaito sonrió ampliamente. "¿Qué pasa?" Con un rápido movimiento tomó su mentón, acercando su cara hacia la de él. "Te he bañado muchas veces desde que estas en este lugar, incluso cuando éramos novios. ¿No es cierto?"
Aoko trató de resistirse de acercar su rostro más al de él.
Kaito sonrío con burla. "Y siempre parecías disfrutarlo."
Un click sutíl se escuchó entre los dos, y lo próximo que ella supo fue que las esposas habían sido desencadenadas y que su mano izquierda estaba ahora envuelta en una bolsa transparente con una banda elástica sosteniéndola desde su muñeca. '¿Pero qué-? ¡¿Otra vez?! ¿Cuándo fue que él…?' Y antes de que pudiera terminar ese pensamiento, Kaito la subió a su hombro poniendo su mundo al revés.
"¿Q-Qué? ¡Ey! ¡Bájame!" Aoko pateó y gritó con la poca fuerza que quedaba en su cuerpo pero nada parecía molestarlo mientras la llevaba hasta el baño. Luego de que la puerta estuviera firmemente cerrada, Kaito la dejó adentro de la bañadera y, mientras que con una mano el controlaba que ella no escapara, con la otra abría el agua de la ducha. El agua tibia cayó sobre su cabeza, cegándola por un momento y a la vez mojando su pelo y su cuerpo por completo. Aunque quería suspirar de alivio ante tal sensación, esta no era la forma en la que ella esperaba tomar un baño. Escuchó el sonido de ropas cayendo al suelo y luego dos brazos fuertes la estaban levantando una vez más y la apretaban contra un cuerpo firme y cálido. Una vez que logró sacarse el agua de los ojos, pudo apreciar por un segundo el profundo pigmento azul de los ojos de Kaito antes de que su boca se abalanzara sobre la de ella.
La boca de Kaito provocaba los labios de Aoko con su lengua mientras que sus manos sostenían su cintura, manteniéndola apretada contra su cuerpo. Pero ella no sería derrotada sin antes dar pelea. Aoko continuó retorciéndose con la esperanza de liberarse de aquellos brazos fuertes y cálido cuerpo. Sintió un profundo gruñido que venía de la garganta de Kaito y lo próximo que supo fue que la habían dado vuelta, mirado hacia los azulejos fríos y mojados de la ducha, y sintió los dedos de Kaito penetrándola desde atrás. Su cuerpo entero comenzó a temblar de inmediato y un profundo gemido traicionó sus acciones.
"¡Ah…! Oh…¡ahh! N-no…para…Oh...¡Ahhh!"
Kaito se rió por lo bajo mientras besaba la parte de atrás de cuello mojado. "Wow, pensar que puedo obtener esa reacción de vos con sólo meter mis dedos me hace feliz." Agregó un tercer dedo mientras su pulgar masajeaba su sensible clítoris. "¿Estas mojada otra vez? ¿Tan bien se sintió?"
"¡Aaahhhh!"
"Creo que no puedes evitarlo. Es porque realmente lo quieres, ¿verdad?" Trazó un camino con su lengua a lo largo de la curva de su cuello.
"¡N…No…AH!" Aoko gimió fuertemente cuando lo sintió adentro suyo.
Kaito comenzó a moverse dentro de ella con rápidos movimientos haciendo que los gemidos y gritos de ella crecieran en itensidad. "Esto, lo querías, ¿verdad?"
"¡AAH…! ¡UHH! ¡HAH..! V-…V-…Vos…" Ella masculló con su respiración entrecortada.
Kaito pestañeó un par de gotas de sus ojos. Su propia respiración estaba lo suficientemente trabajosa como para que le costara hablar. "¿Huh? ¿Dijiste algo?"
"¿Por…que…estas…ha- haciendo esto…?" Jadeó. "Solo…atra…parme…aqui…" Giró apenas la cabeza para mirarlo a través de mechones de pelo mojados sobre sus ojos azules. "…es…suficiente…entonces…por…que…AHH!" Aoko gimió cuando él alcanzó un punto sensible dentro de ella, presionando aún más su cabeza y manos contra la pared.
Kaito la miró con una expresión triste. "…si…" Susurró, mientras las memorias de la última noche antes de que dejara Japón invadieron su mente…
-.-.-.-
La ciudad lucía maravillosa en la noche oscura, rodeada por millones de cálidas luces amarillas.
Su capa se ondeaba suavemente en la briza nocturna de verano mientras se encontraba parado al borde de un alto edificio, no muy lejos de donde se encontraba un conocido museo de Tokio al cual tan solo unos minutos atrás había estado repleto de bromas y fuegos artificiales. Una vez más, su misión había sido un fracaso. La joya, aunque increíblemente hermosa, no era la que estaba buscando. Y una vez más se volvía con las manos vacías.
Sus ojos se elevaron hacia la luna llena y ahí se quedó por un momento, retrasando su regreso hacia lo que ahora llamaba casa. 'Me pregunto cómo estará ella…' Reflexinó, y se rió con amargura por lo bajo cuando se dio cuenta que una vez más había dirigido sus pensamientos hacia ella.
"La próxima vez que la veas, vas a romper su mundo…" Kaito se congeló un poco cuando escuchó esa voz conocida detrás de él. Con la gracia que solo KID poseía, se giró lleno de confianza con su entrenada cara de póker en su lugar.
"¿Que fue todo eso de repente?" Se burló de la bruja quien por suerte estaba usando ropa normal para variar. "No tengo idea de que está hablando, hermosa dama."
"Creo que eso es verdad." Akako respondió a su burla hablando en un tono serio. "Entonces hablaré. Puse una maldición en vos…y en esa mujer."
Kaito-no, KID torció su sombrero un poco más bajo sobre sus ojos. "¿…Una maldición?" Sonrió ampliamente. "Me disculpo por mi rudeza pero si alguien más estuviera alrededor estarían riéndose de usted."
La cara de Akako se mantuvo inexpresiva. "Pensarías que estoy mintiendo sobre esto." Dio un paso más cerca. "La próxima vez que KID se encuentre con Aoko Nakamori, ella morirá en exactamente diez días." Dijo de un modo definitivo que no daba lugar para pensar que estaba bromeando.
KID permaneció en silencio. Como de costumbre, su lenguaje corporal no expresaba nada pero ya no estaba sonriendo.
"'Esa chica no tiene nada que ver conmigo.' ¿Es eso lo que vas a decir?" Ahora era el turno de Akako para burlarse del ladrón. "Probablemente sabes porque puse la maldición sobre esa chica." Ella apretó los puños a los costados. "Tus sentimientos…¡nunca serán correspondidos!" Gritó; un odio puro brotó de cada palabra. "¡Los dos deberían vivir en las sombras, odiando su destino maldito!"
Una carta afilada golpeó de repente la pared justo al lado de su cabeza. Akako se calló al instante.
"…Entonces, puedo tomar eso como una mentira si te disculpas ahora." Su voz era profunda, imponente incluso, su brazo se mantenía estirado con su pistola de cartas apuntando hacia ella, y sus ojos mantenían un cierto brillo amenazador que hizo que un escalofrío helado recorriera la espalda de Akako.
Pero ella no podía perder ahora. Entonces, se río. "Es la primera vez…que me miras con esos ojos…" Sonrío. "Queria ver esos ojos. Estoy satisfecha." Se cruzó de brazos mientras se apoyaba de espaldas a la pared. "Sin embargo, lo siento. No planeo anular nunca la maldición."
KID sonrió ampliamente, manipulando con experiencia el arma entre los dedos. "No tiene ningún sentido poner la maldición en la pobre de Nakamori-san. Con gusto la aceptaré si es sólo en mí." KID podría aparentar tranquilidad en el exterior, pero Kaito estaba buscando con desesperación una manera de salvar a Aoko. Ya tuvo un montón de malas experiencias con la bruja como para creerle.
Las manos de Akako temblaron con odio contenido. "Ustedes dos nunca debieron haberse conocido en primer lugar." Mascullo por lo bajo. Sus ojos rojos miraron fijos los de él. "No debía suceder."
Un repentino grito y el sonido de sirenas de policías viniendo de abajo interrumpieron su conversación.
"Parece que no tienes mucho tiempo…" Se burló con una risita. KID guardó su pistola de cartas mientras miraba abajo hacia la policía japonesa quienes estaban entrando en el edificio, gritando órdenes de subir a la terraza del edificio. "Te daré una oportunidad de salvarla. Tienes dos opciones, o juras completa obediencia hacia mí…o la conviertes en tu esclava." Sonrió ampliamente. "Pero dudo que tu corazón sea lo suficientemente oscuro como para convertirla en algo tan bajo como una esclava."
KID miró a la bruja.
"Eso si puedes hacerlo dentro de los próximos diez días después de que la veas." Se rió. Ahora estaba segura de que KID sería finalmente de ella. Pero su risa de detuvo de golpe cuando se dio cuenta de que él también se reía por lo bajo.
Un fuerte golpe en la puerta los alertó de los policías tratando de llegar a la terraza.
Akako no lo pensó dos veces. Su escoba apareció mágicamente entre sus manos antes de subirse a ella. "¡Te daré tiempo! ¡Piensa en ello hasta la próxima vez que nos veamos!" Gritó antes de irse volando rápidamente, desapareciendo de la vista del ladrón.
Justo cuando ella se fue, los policías lograron pasar a través de la puerta y miraron al ladrón, en toda su gloria, parado al borde del edificio debajo de la luna llena.
"¡Ahí esta! ¡Es KID!" De entre la muchedumbre de policías, un bastante irritado inspector Nakamori, se detuvo delante del escuadrón y señaló con un dedo hacia el astuto ladrón. "¡KID! ¡Espero que estés listo para ser arrestado!"
Y en ese momento, KID comenzó a reírse. Muy fuerte.
Todos miraron a KID con una expresión de confusión y se preguntaron si finalmente el ladrón había enloquecido. Mientras tanto, una vena en la frente del inspector parecía lista para explotar. "Que- ¡¿Qué es tan gracioso?!" Gritó.
Otro par de pisadas resonaron en las escaleras hacia la terraza; KID enseguida se calló, y cuando vio por el rabillo del ojo un leve movimiento de una pollera asomándose por el marco de la puerta, inmediatamente desapareció en una nube de humo con un pensamiento amargo corriendo por su mente. '¿Es este sentimiento un pecado…?"
"¡Papá! ¿Dónde está KID?" Aoko preguntó con la respiración entrecortada mientras sus ojos miraban el lugar en donde debería encontrarse.
'Aoko…'
-.-.-.-
Por supuesto que lo sabía. Pero simplemente no podía aceptar la idea de que tal vez ella…
"¡AH!...¡AHH!" Ahora la había dado vuelta, sosteniendo sus piernas bien abiertas; los azulejos helados levemente se calentaban de la fricción de la espalda de Aoko contra ellos.
"Esto es un castigo, Nakamori-san." Sus embestidas se tornaban más profundas y rápidas. "Así no pensarás en volver a huir otra vez…" Su lengua trazó un camino a través de su mandíbula hasta su boca abierta, en donde la metió cruelmente para saborear el interior de su boca. Podía sentir que ella estaba cerca, y también lo estaba él. "Terminemos juntos, ¿si?"
Un par de embestidas más y Aoko ya no pudo aguantarlo por más tiempo. Su clímax vino fuerte y también el de él; el cálido sentimiento de su semilla la llenó por dentro y sus fuertes gemidos apenas eran eclipsados por el sonido del agua de la ducha. Ella estaba completamente agotada, sus brazos ya no podían sostener los hombros de Kaito y cayeron inertes a su lado. Casi no podía respirar mientras Kaito bajaba sus débiles piernas, agarrándola de inmediato por los hombros para mantenerla firme. 'No más…de esto…' Ella pensó cansadamente. 'De este violento acto de ignorar los sentimientos de uno…'
Pero justo cuando ella estaba pensando eso, sintió uno de los fuertes brazos de Kaito sosteniéndola firmemente alrededor de su pequeña cintura mientras su otra mano le acariciaba dulcemente los mechones de pelo mojados en la parte de atrás de su cabeza. Un inesperado beso dulce aterrizó suavemente sobre su mejilla derecha. "Lo siento…" Susurró.
Aoko apoyó su cabeza en el hombro de Kaito y suspiró profundamente. '¿Por qué…de repente…' Pensó mientras cerraba sus ojos. 'Eres cariñoso…?'
Y una vez más, su mundo se oscureció.
En una zona bastante alejada del centro de la ciudad de Tokio, mas para el lado del campo en donde amplios bosques y algunas casas enormes cubrían la tierra (la mayoría de ellas usadas solo para las vacaciones de verano), estaba la ubicación de una particular antigua mansión. En una de las varias habitaciones de la enorme residencia, decorada de tal forma que lo hace a uno recordar la Inglaterra del siglo diecinueve, e iluminada solo por el suave brillo de varias velas, se encontraba sentada sobre un gran sillón una hermosa mujer de cabellera roja oscura, con ojos rojos haciendo juego y larga túnica negra. La habitación estaba desprovista de cualquier tipo de muebles, excepto por el sillón que la mujer estaba usando y un viejo pedestal de mármol decorado con complejos diseños y tétricas serpientes; un pedestal que estaba sosteniendo una enorme flotante bola de cristal.
La mujer estaba sentada en silencio; sosteniendo su cabeza con una de sus delicadas manos mientras contemplaba la bola de cristal en frente de ella.
"¿Que sucede, señorita Akako?" Dijo una voz lenta y escalofriante desde el interior de bola de cristal flotante.
Akako suspiró sin entusiasmo. "Solo me estoy sintiendo estúpida ahora."
'Seguramente él logrará conseguir algo dentro de estos diez días.' Pensó con una pequeña sonrisa formándose en sus labios. La misma sonrisa entretenida que siempre aparecía en su rostro cuando ella pensaba en él haciendo lo imposible. 'Algo que incluso yo no hubiera pensado en-' Congeló ese pensamiento. "¡Pero eso no es bueno!" Se regañó. "¡No puedo dejarlo ir tan fácil!"
Concentró su mirada en la bola de cristal. "Mágica bola de cristal, deseo levantar una maldición." Ordenó.
"Por supuesto, ama. ¿Cuál es?" Respondió la espeluznante voz de adentro de la bola de cristal.
"La que yace en el ladrón fantasma KID. Ya he tenido suficiente. Pensaré en algo más." Juzgando por la forma en la que se comportó la última vez que lo vio, él ya había descubierto una manera de esquivar su maldición. Por supuesto, con él uno nunca sabe si está mintiendo o no. Pero no podía ser descuidada. Necesitaba actuar y, si podía cambiar sus planes a tiempo, ella podría tener la carta ganadora en este juego.
La bola de cristal se mantuvo en silencio por unos segundos.
"Eso no es algo que yo pueda hacer." Dijo finalmente, sorprendiendo a la bruja.
"¿Que significa que no lo podes hacer? ¿Estás malhumorado?" No podía creer lo que estaba pasando.
"No es eso."
Akako pestañeó confundida. "¿Qué quieres decir?"
"Porque esa es una maldición que no puede eliminarse." Explicó. "El único momento en el que la maldición será levantada será cuando Aoko Nakamori verdaderamente se enamore del ladrón fantasma KID o cuando el ladrón jure completa obediencia hacia la señorita Akako. Una maldición que trata con la vida solo puede ser compensada con vida."
'¿Eh? ¿Cómo puede ser que no sabía eso?' Se preguntó, con un sentimiento de temor formándose en el centro de su estomago.
"Oh si…hay una cosa más…y es que-"
Los ojos de Akako de agrandaron por la conmoción y el horror ante esta nueva revelación.
"No puede ser…"
"¡Excelente trabajo!"
"¡Eso fue increíble!"
"¡Buen trabajo Kaito! Toma, usa esta toalla" Tia sonrío mientras le ofrecía la blanca y suave toalla.
"Ah, gracias Tia." Kaito le agradeció con una amplia sonrisa. Se sentía eufórico, como usualmente se sentía después de terminar uno de sus shows de magia. Los gritos del público seguían vibrando en sus oídos mientras caminaba hacia los vestidores.
"Me iré a cambiar primero."
"¡Ok!"
Kaito caminaba mientras se sacaba sus guantes blancos cuando divisó a Hakuba más adelante.
"Kuroba-kun." Hakuba lo saludó con cortesía. Eran esos modales británicos suyos los que a veces irritaban más a Kaito. "Qué bueno que logré calcular el tiempo que tardas en alcanzar los vestidores desde el escenario y así puede encontrarte aquí."
La ceja de Kaito casi tembló con fastidio. 'Debo. Fingir. Sorpresa. Eso fue más rápido de lo que pensé…'
"¡Hakuba! ¿Qué te trae por estos lados?" Sonrió con indiferencia. "¡No tenias que interceptarme en mi camino hacia los vestidores para conseguir un autógrafo! Nos conocemos desde hace rato, lo podrías haber pedido."
"Si alguna vez pido tu firma, sólo será para compararla con alguna evidencia que haya encontrado para finalmente incriminarte como KID."
Kaito suspiró largo y cansadamente. "¿Otra vez con esa tonta idea de que yo soy KID? Sabes, en vez de acusarme a mí sin ninguna evidencia, deberías agradecerme por enviarte a vos y a Nakamori entradas para mi show." Miró alrededor fingiendo sorpresa. "¿No vino ella con vos?"
La cara de Hakuba adoptó una expresión más sombría. "…Kuroba-kun…sabes…"
"¿Así que este es el tipo que supuestamente sabe algo sobre Nakamori-san?" Dijo una fuerte voz, con cierto acento de Osaka, detrás de ellos.
Kaito giró para encontrarse cara a cara con los dos mejores detectives del Este y del Oeste de Japón.
"Hattori-kun, tus faltas de modales al introducirte ante alguien nunca dejan de sorprenderme."
"¡Cállate medio británico!" Gritó Heiji.
"Chicos, lo digo en serio. Una pelea más y continuaré con la investigación yo solo." Shinichi murmuró mientras se frotaba la frente.
"¿Eh? ¡¿Por qué es mi culpa?!"
"Creo que es obvio…"
"¡Te lo advierto tweed-freak!"
"¡Y yo les advierto a los dos! ¡Paren ya!"
"¡Pero Kudoooooo!" Se quejó Heiji.
Los tres detectives se encontraban ahora, por quinta vez desde que se fueron del museo, peleándose entre ellos (más aún Hakuba y Hattori) acerca de modales y habilidades detectivescas mientras ignoraban al completamente sorprendido mago al lado de ellos. Por supuesto, sólo lucía sorprendido para todo aquel quien decidiera mirarlo; en realidad, sus pensamientos estaban corriendo salvajemente dentro de su cabeza, lejos de la discusión llevada a cabo delante de él. 'Ya veo…Nakamori-keibu finalmente se dio cuenta que su hija estaba desaparecida y ahora todos la buscan. ¿Pero por qué estos dos? No es bueno…Hakuba maldito…'
Su concentración se enfocó una vez más cuando vio que finalmente se habían calmado. "Así que, ustedes son los famosos detectives del Este y del Oeste, ¿verdad?" Sonrió. "¡Eso es genial! Yo soy Kuroba Kaito. A menudo leo artículos sobre casos que ustedes dos han resuelto." Sonrío ampliamente hacia Hakuba. "¡Wow Hakuba, es muy amable de tu parte al introducirme a estas dos famosas celebridades!"
"Ah, en realidad no es eso Kuroba-kun…"
"Lamento por no introducirnos antes." Interrumpió Shinichi. "Mi nombre es Kudo Shinichi y este es mi amigo Hattori Heiji. No teníamos intención de molestarte después de tu actuación cuando seguramente debes estar exhausto pero debemos hacerte un par de preguntas."
'Wow, sin rodeos, ¿eh Kudo?' Kaito se rió en su mente. "Seguro, estaré encantado de asistirte en lo que sea que necesites." Asintió con la cabeza. "Antes mencionaron a Nakamori. ¿Es acerca de ella que quieren preguntar?"
La cara de Shinichi se tornó sombría. "Nakamori-san ha estado desaparecida desde la noche del robo de KID"
"¡¿EH?! ¡¿Qué quieres decir?!" Exclamó Kaito, sacando sus perfectas habilidades de actuación.
"Lo que acaba de decir." Dijo Heiji irritado. "La hija del inspector no ha sido vista en su departamento o en su trabajo desde el robo. Y estábamos esperando que vos puedas decirnos algo al respecto."
Kaito pestañeó. "Yo-Yo no sé cómo puedo ayudarles. La última vez que vi a Nakamori fue en un café en la mañana del mismo día del robo. Y sólo la vi ahí porque Hakuba aquí presente me invitó." Agregó señalando al detective.
"¿Cuál es tu relación con ella?" Preguntó Shinichi.
Kaito se encogió de hombros. "Es una amiga de la infancia."
"Y una ex-novia."
"Si. Y UNA ex-novia, gracias Hakuba…" Kaito arqueó una ceja irritada hacia él.
"¿Amiga de la infancia y ex-novia? ¿Cómo puede ser que todavía la llames por su apellido si ustedes dos son tan cercanos? Tacha eso, como puede ser que ni siquiera sepas que ella ha estado desaparecida todos estos días?" Preguntó Heiji con una sonrisa irónica.
"Porque, tantei-san, como el término 'ex-novia' lo indica, nosotros ya no somos una pareja debido a ciertas peleas que tuvimos mientras estábamos juntos. Por lo tanto, cortamos toda conexión en orden de continuar con nuestras vidas." Explicó, lentamente como si se lo estuviera explicando a un niño, con una sonrisa confiada estirándose sobre sus labios, lo que hizo que Heiji frunciera el ceño.
"La cuestión es que," Shinichi interceptó antes de que su amigo empezara otra pelea. "Tenemos sospechas de que Nakamori-san está con KID en estos momentos ya que la última vez que ella fue vista ella se dirigía hacia las escaleras principales del museo las cuales, la policía luego confirmó, fueron usadas por KID para escapar."
"También porque cuando su padre la llamó el día después del robo, ella dijo que estaba bien y prometió llamarlo ni bien llegara a su casa." Agregó Heiji. "La cuestión es que, ella nunca fue a trabajar el día después del robo, ni siquiera fue a su departamento. Entonces, el único que pudo haber imitado su voz a la perfección lo suficiente como para burlar a su padre fue obviamente KID."
"Claro…" Asintió Kaito, como si tratara de seguir la deducción de los detectives. "Todavía no entiendo que tiene que ver eso conmigo."
"Porque les dije que yo sospechaba que vos eras KID." Hakuba sonrió ampliamente, como un gato acorralando a su presa.
Kaito fulminó con la mirada a Hakuba y suspiró profundamente, colocando sus manos en los bolsillos de sus pantalones. "Lamento que ustedes dos hayan sido arrastrados en esta locura." Se dirigió hacia Shinichi y Heiji. "Él ha estado obsesionado con eso desde el secundario."
"Si sospechó de vos por tanto tiempo, debe tener sus razones." La mirada penetrante de Shinichi estaba concentrada plenamente en Kaito.
"Sin siquiera una mínima evidencia, puede ser calificado como locura." Kaito sonrío ampliamente hacia Hakuba. "¿O quizás estás tan enamorado de mí y de KID que quieres que los dos seamos la misma persona?"
Heiji contuvo una carcajada.
Hakuba frunció el ceño y continuó, ya estaba acostumbrado a los comentarios sarcásticos del mago. "Encontramos una marca de bala en las escaleras donde Aoko-san y KID aparentemente se encontraron y sabemos que la policía no usó sus armas. También sabemos que el disparo vino de afuera del museo y juzgando por la posición parecería que fue disparado desde una distancia bastante larga, entonces solo podemos asumir que fue hecho por un profesional. Ahora, sé que Aoko-san no era el blanco. Lo que no sé es porque estos cuervos negros están detrás de KID." Hakuba lo miró con furia.
La cara de Kaito se mantuvo inexpresiva, mirando a los tres detectives con una postura relajada. "Asumo que la policía también está buscando a Nakamori."
"Correcto." Asintió Shinichi.
"Entonces deberían estar trabajando con ellos en vez de ser arrastrados por Hakuba de esa manera." Kaito se encogió de hombros. "Ustedes son detectives, ¿no? Entonces deberían ponerse a trabajar como tales."
"Por que vos-" Heiji lo fulminó con la mirada, y fue detenido por Shinichi en su intento de agarrar el hombro del mago. Por fortuna para ellos, la tensión del momento fue cortada por el teléfono de Hakuba que comenzó a sonar.
"Habla Hakuba…¿eh? Si, entiendo." Cortó la llamada y miró al trio. "El departamento de policía dijo que recibieron otra carta de KID."
"Eso es bueno. Entonces deberían preguntarle a él directamente." Kaito sonrió y giró para continuar con su camino hacia los vestidores.
"Ah, Kuroba-kun," Shinichi lo detuvo. "Una cosa más."
Kaito se detuvo pero solo giró su cabeza para mirarlos.
"Si KID realmente secuestró a Nakamori-san, ¿crees que haya alguna razón detrás de su comportamiento?"
Kaito contempló su pregunta por unos segundos antes de responder. "Bueno, debido a que es KID, ¿quizás tenga una razón?" Sonrió. "Pero…si yo fuera él, no me gustaría secuestrar a una chica tan problemática como esa." Una vez más continuó con su camino y los saludó con una mano antes de cerrar la puerta de los vestidores detrás de él.
Los tres detectives permanecieron en silencio contemplando la puerta cerrada; cada uno con sus propias deducciones, pero todos con la misma pieza faltante.
Mientras tanto, en los vestidores, Kaito se apoyaba contra la puerta, con los ojos cerrados mientras su mano desordenaba su ya alborotado pelo. Sonrió y comenzó a reírse por lo bajo. 'Lo has hecho Hakuba…sé lo que estas tratando de hacer.' Abrió los ojos con una expresión de determinación. 'Pero no puedo simplemente parar la rueda del destino que comenzó a girar…'
Aoko comenzó a sentir las suaves sábanas alrededor de su cuerpo mientras lentamente dejaba el mundo de los sueños. Sus sentidos volvían a ella y lo segundo que notó fue un extraño sabor en sus labios. '¿Huh…? Otra vez…' No era la primera vez que ella sentía ese dulce sabor en su boca cada vez que despertaba; al principio ella no le prestaba mucha atención debido a ciertos asuntos importantes en relación a su actual posición. Pero ahora que ella se tomó un par de segundos antes de despertarse por completo, comenzó a preguntarse…
"…dón."
'¿Huh? ¿Alguien está hablando?' Aoko rápidamente abrió los ojos y vio a Kaito sentado a un lado de la cama con su espalda hacia ella.
"Perdón, Jii-chan por pedirte esto…"
'¿Jii-chan?' Aoko trató de escuchar silenciosamente lo que él estaba diciendo ya que no podía escuchar lo que Jii-chan le respondía.
"No, con este ritmo creo que mitad de día será suficiente…"
'¿Mitad de día?'
"Yo haré el resto."
'¿Qué está diciendo…?' Comenzó a preguntarse hasta que lo vio levantar una pequeña botella con un extraño líquido rojo en su interior. Se asustó cuando vio la botella y se sentó de golpe, ignorando las sábanas deslizándose por su cuerpo dejándola completamente desnuda de la cintura para arriba. De la nada, una fuerte mano presionó sobre su hombro obligándola a acostarse otra vez aunque ella comenzó a forcejear para levantarse.
"¡No! ¡Detente!" Gritó. Pero de nada sirvió, vio como él abría la pequeña botella con una mano, bebiendo su contenido de un sorbo, y aprisionó sus labios con los de ella forzándola a que bebiera el extraño fluido rojo. "¡N…noooo….mmm!"
Con una fuerte oleada de sorpresa, Aoko reconoció el sabor inmediatamente. Era ese extraño sabor dulce en su boca cada vez que ella despertaba. Aoko bebió el líquido sin poder hacer nada para evitarlo y, con los últimos restos de fuerza que quedaban en su cuerpo, empujó el cuerpo de Kaito de arriba de ella; notando su falta de resistencia mientras lo hacía. "¡Vos…!" Se sentó una vez más y trató de golpearlo en el hombro con su mano lastimada y aún vendada. La cadena de las esposas tintineó con un sonido metálico con su muñeca fue agarrada con rapidez antes de que golpeara el hombro de Kaito. Aun así, ella no detuvo su ataque y continuó forcejando aunque podía sentir que su cuerpo se volvía cada vez más débil con cada segundo que pasaba. "¡No me digas que todo este tiempo…!"
"Esta bien." Dijo Kaito con un tono relajado. "Funciona al instante pero no es adictivo."
"…no estoy diciendo…" La visión de Aoko comenzó a volverse borrosa y comenzaba costarle hablar. "Yo no estoy diciendo que…" Su cuerpo se volvió de golpe débil y cayó contra el pecho de Kaito, podía sentir sus manos rodeando su espalda mientras suavemente la recostaba en la cómoda cama.
"Shhh…sólo duerme por ahora…" Dijo suavemente, como si pusiera a un niño a dormir mientras cubría su cuerpo desnudo con las sábanas blancas.
Aoko se sintió como si fuera a llorar. Y no pudo detener una lágrima solitaria de escaparse de sus ojos cerrados y recorrer su mejilla. "Ya no me…humi…lles…más…"
Si Aoko hubiera tenido los ojos abiertos, hubiera visto la expresión de puro dolor en los ojos de Kaito. "Perdón…" Murmuró. Sus dedos limpiaban la lágrima mientras acariciaban su suave mejilla. "Yo voy a protegerte…"
'¿Qué…?' Aoko luchó por mantenerse despierta solo para escuchar lo que él estaba tratando de decir.
"Lo prometo, incluso si tengo que usar mi propia vida." Kaito se agachó para besarla dulcemente en los labios.
'¿Qué quiso decir-?' Pero ni siquiera pudo terminar ese pensamiento ya que el sueño tomo posesión de su cuerpo por completo. Solo la memoria de suaves labios presionando contra los suyos se mantuvo persistente en sus sueños.
Kaito se sentó una vez más y giró su cabeza para mirar a la otra persona en la habitación. "Cuídala, Jii-chan."
Jii asintió con la cabeza. "Ah, si amo Kaito."
Kaito se giró y contempló la cara dormida de Aoko con una suave sonrisa y profundos ojos azules tristes. "Cuando vuelva, te lo contaré." Sus dedos acariciaron los desordenados mechones sobre la frente de Aoko. "La razón de mi existencia…"
"¿No es ese su octavo cigarrillo en la última hora?" Comentó Heiji, apoyando la espalda contra la pared al lado de Saguru y Shinichi mientras los tres miraban al inspector Nakamori encendiendo un cigarrillo.
Shinichi frunció el ceño. "¿Puedes culparlo? Su hija se encuentra desaparecida, la policía no puede encontrar una sola pista y hoy a la noche hay un robo de KID."
"Nosotros tenemos una pista."
Hakuba resopló. "Pero no evidencia, idiota."
"Vos…" Heiji gruñó.
"No empiecen." Shinichi interfirió con un tono severo. "El robo de KID empieza en quince minutos y nosotros debemos tener nuestros ojos abiertos." Shinichi frunció el ceño aún más, sus ojos astutos analizaban la habitación por algo fuera de lo normal.
"Hasta donde sabemos, él podría estar en la habitación en estos momentos." Hakuba refunfuñó.
"Ahh…es lo más probable." Shinichi asintió con cara enfurruñada.
El estado de ánimo de los tres detectives todavía se encontraba irritado debido al comportamiento de Kaito horas atrás. No tenían la evidencia, pero las intuiciones de todos les estaban gritándo que Kaito Kuroba era, sin lugar a dudas, Kaitou KID. Se sentían tan frustrados sabiendo que estaban tan cerca y a la vez tan lejos.
"Lo que todavía me molesta es la cara de KID para el robo de esta noche." Mascuyó Hakuba mientras sacaba la carta del robo, ya en una bolsa de plástico como evidencia.
"¿Te referís al dibujo que él hizo al lado de su firma?" Preguntó Heiji.
"Si…obviamente significa algo, ¿pero qué?" Hakuba se preguntó mientras miraba la nota. La nota en sí había sido fácil de resolver para los tres detectives; el objetivo de esta noche de KID era 'La Torre de Zafiro', un impresionantemente alto zafiro tallado con diseños intrincados, la dueña era una vieja dama rica quien dijo que la joya había pasado por los miembros de su familia por más de tres siglos. Aún así, la vieja dama anunció que le daba miedo poseer tal valiosa pieza de arte, por lo que decidió dejar que el Museo de Tokio la cuidara a cambio de ser parte de su exhibición de joyas. Y ahí es donde el comando especial, junto con los tres detectives, estaban en ese momento.
Pero algo acerca de esta particular nota de robo era un poco diferente de las regulares. Al lado de la característica firma de KID había un dibujo; una caricatura de un pájaro negro, un cuervo aparentemente, con una flecha atravesándolo.
"De seguro es inusual en él hacer tales dibujos." Shinichi comentó, también mirando la nota en la mano de Hakuba.
Heiji torció su cabeza hacia un costado para mirarlo desde otro ángulo. "¿No parece la cabeza de la flecha como un as de espadas?"
Hakuba y Shinichi pestañearon hacia el chico de Osaka y miraron más de cerca el dibujo.
"En verdad parece…" Murmuró Shinichi.
"Pero mira nada más…al fin descubriste algo Hattori-san." Se burló Hakuba con una sonrisa.
"¡OY! ¡¿Quién te pensás que-?!"
"¡YA ES HORA!" Un official gritó.
Las luces de pronto se apagaron. La confusión y la ansiedad llenaron la habitación. Algunos de los oficiales de policías comenzaron a gritar. "¿Quien es?" "¡Es KID!" "¡Prendan las luces!" "¡Es KID! ¡Protejan la joya!"
"Tch, ¿dónde está?" Murmuró Heiji con un gruñido.
"¡Todos mantengan la calma! ¡Estan cayendo en la trampa de KID!" Gritó Hakuba.
La luz de una pequeña llama apareció inesperadamente, atrayendo la atención de todos hacia ella, y consecuentemente iluminando la sonriente cara de KID.
Estaba parado al lado de la joya,
"¡KID!" Gritó el inspector Nakamori. "¡Captúrenlo! ¡No dejen que se escape!"
Todos los oficiales de policía comenzaron a correr hacia KID.
"¡No!" Gritó Shinichi. "¡Es una trampa!"
La pequeño luz se apagó con rapidez, haciendo que todos se detuvieran en sus pasos por la repentina oscuridad. Inmediatamente después, una fuerte luz de un reflector apareció detrás de KID dejando a todos ciegos.
'Ugh…¡maldición!' Maldijo Shinichi. '¡Mis ojos!' Sintió el ligero revoloteo de una capa pasarle a toda velocidad al lado de él y rápidamente se giró pudiendo abrir muy poco los ojos. '¡Justo ahora…!'
"¡La joya no está!" "¿Dónde está KID?" "¡Encuéntrenlo!" Una vez más, los gritos frenéticos comenzaron a resonar en la habitación. La mayoría de los oficiales de policía seguían ciegos, frotando sus ojos mientras caminaban en círculos.
"¡Es KID! ¡Está ahí arriba!" Gritó Hakuba.
Todos los que ya habían recobrado la vista se giraron hacia donde él estaba apuntando y miraron a KID ya parado en el marco de una de las altas ventanas abiertas, lejos de su alcance.
"Que-¡KID! ¡¿Cómo demonios llegaste hasta ahí?!" Vociferó el inspector.
"Hola inspector. Podía sentir en lo profundo de mi corazón lo mucho que me extrañabas, así que decidí tomar 'La Torre de Zafiro' para conceder tus deseos." KID sonrió ampliamente. "¿No es eso lindo de mi parte?"
"¡KID! ¡Mi único deseo es verte tras las rejas!" El inspector ladró con su puño apuntando hacia el ladrón. "¡Ahora, no te muevas! ¡Y no huyas maldito ladrón hijo de puta!"
"¿Realmente crees que un ladrón se va a detener si le dicen que no escape?" Se rió por lo bajo, saludándolos con su mano mientras se preparaba para saltar de la ventana.
Aunque, justo antes de saltar, el ladrón se giró hacia Shinichi y movió sus labios para formar unas palabras antes de sonreír con amplitud y huir volando con su alas delta. Al inspector se lo dejó gritando órdenes acerca de seguir al ladrón antes de que se fuera muy lejos.
Shinichi pestañeó confundido. Pero una vez que cayó en la cuenta de lo que decía el mensaje, su ceño se profundizó y sus manos se apretaron en fuertes puños. "Lo haré algún día…" Gruñó.
"¿Qué? ¿Qué fue lo que dijo?" Preguntó Heiji al enojado detective.
"'Atrápenme si pueden.' Eso fue lo que dijo." Respondió Hakuba, mirando pensativamente hacia la pequeña figura del ladrón en el cielo.
"…chan…"
Aoko gimió; podía sentir que algo estaba tratando de sacarla de su sueño profundo pero no podía lograr despertarse por completo, resultando en que enterrara aún más su cabeza en el abultado almohadón con la esperanza de agarrar un poco más de ese dichoso sueño. Las suaves sábanas estaban frescas contra su cálida piel y podía sentir vagamente su muñeca izquierda mucho más ligera que antes.
"¡Nakamori-chan!"
Sus ojos se abrieron de golpe ante el repentino y fuerte llamado pero rápidamente los volvió a cerrar cuando un súbito dolor tomó lugar en su cabeza. "Ah…mierda me duele…" Gimió mientras se agarraba su dolorosa cabeza.
"Oh bien, estas despierta."
Aoko pestañeó, tratando de ajustar sus ojos a la luz de la habitación y notando que alguien estaba parado cerca de la cama con algo en sus brazos. "¿Quién…?"
"Soy yo Nakamori-chan." Jii hizo una reverancia.
"¡Ah! ¡Jii-san!" Exclamó Aoko, reconociéndolo finalmente. El aire fresco de la habitación le hizo recordar el estado en el que se encontraba y, sonrojándose profundamente, agarró con rapidez las sábanas para cubrir su cuerpo desnudo lo mejor que pudo. Por fortuna para ella, Jii se comportó como si nada hubiera pasado.
"Le quité las esposas, por favor use esto." Le acercó el bulto que llevaba en sus brazos y se dio cuenta de que era la ropa que había usado el día que llegó a ese lugar.
Aoko tomó la ropa con codicia, mientras Jii se giraba para darle privacidad, y comenzó a ponérsela sonrojándose aún más, si era posible, al notar que incluso su ropa interior estaba ahí.
Y para rematarla, estaban limpias también.
Solo logró ponerse su bombacha, corpiño y camisa cuando Jii comenzó a hablar otra vez.
"El amo cree que la medicina funciona por doce horas cuando, en realidad, funciona solo la mitad de eso." Dijo.
Ella frunció el cejo. '¿Por qué le mentiría a Kaito acerca de eso?' Lo miró con detenimiento y notó que su espalda estaba muy tensa.
"Eso es…¿Por qué estas-?" Aoko se estaba sintiendo muy confundida.
Él la interrumpió. "El amo ha cambiado…no quiero que el amo Kaito haga este tipo de cosas…" Se giró para mirarla con una cara solemne. "Asi que, por favor, ve a la policía y cuéntales todo."
Aoko lo miró asombrada. "¿Eh?"
"No hay mucho tiempo. Tenemos que apurarnos." Dijo mientras miraba su reloj.
"P-Pero…Jii-san…vos sos el compañero de KID, ¿verdad? Si voy a la policía, a vos también te van a atrapar…"
'¿Realmente quiero ir a la policía?' Se preguntó por un segundo.
"¡No me importa lo que me pase a mi mientras pueda detener al amo!"
Aoko lo miró en silencio por un largo rato, procesando sus palabras. "¿Qué está pasando Jii-san?" Dijo, casi susurrando. Un sentimiento de temor comenzó a trepar en su interior, tratando de alcanzar su ya afligido corazón. "¿Qué es lo que él va a hacer que estas tan desesperado como para incluso mandarlos a los dos a prisión?"
Jii permaneció en silencio, evadiendo su pregunta. "¿Entonces no va a huir? Es una oportunidad perfecta."
Aoko apretó con sus manos las sábanas que aún la cubrían de la cintura para abajo. "Lo haré…pero ahora no es el momento."
'Todavía necesito saber…él fue tan lejos como para mantenerme acá…quiero saber cuáles son las verdaderas intenciones de Kaito.'
"Este es un asunto entre KID y yo." Dijo Aoko, firme en su decisión. "Planeo ganar esta apuesta entre nosotros dos y después ir a la policía."
Jii la miró con una cara de póker digna de un compañero de KID. "¿Aún cuando él te hizo todas esas terribles cosas?"
Aoko frunció el cejo, pero de todas formas se sonrojó intensamente. "Estoy enojada respecto a eso…podría incluso matarlo…" Refunfuñó por lo bajo, ignorando furiosamente una pequeña voz en su cabeza que estaba tratando de decirle que no se quejara mucho porque ella había disfrutado aunque sea un poco esos íntimos momentos.
"Ya veo…entonces no tengo opción." Suspiró Jii.
Antes de que se diera cuenta, Jii ya le estaba apuntando con un arma. "Lo lamento Nakamori-chan, pero vas a tener que morir aquí mismo."
Aoko estaba más allá de sorprendida. Su miedo se intensificó e incluso podía jurar que su corazón se detuvo por un segundo. "Jii-san…¿Qué…?"
KID aterrizó en una terraza cerca del museo después de que chequeó que el comando especial ya no estuviera siguiéndolo. Tomó la joya recientemente roba, la levantó hacia la luna llena y la contempló por unos segundos.
"Maaah…tu tampoco eres…" Suspiró.
El sonido de un arma cargándose se escuchó detrás de él.
KID sonrió, levantó sus manos con la joya ya escondida en uno de sus bolsillos secretos, y lentamente se giró para mirar a la cara del hombre que había matado a su padre, apuntando un arma hacia él. "Estuve esperándote Sr. Cuervo."
"Bien bien…no tengo idea de cuales son tus intenciones. Pero te agradezco tu amable invitación." Sonrió ampliamente Snake.
"Sólo pensé que este juego del gato y del ratón estaba volviéndose aburrido." Su sonrisa se ensanchó, convirtiéndose en la famosa sonrisa de locura de KID. Sus ojos resplandecían con un profundo brillo azulado que lo hacían ver bastante irreal.
"Ahora…" KID levantó rápidamente su pistola de cartas hacia Snake. "Comencemos con esta cuenta regresiva hacia el infierno…"
Yyyyyyyyyy finalmente está acá! Más de un año después….pero acá de todas formas! Sigo viva como pueden ver! 8D Lamento por la tardanza, realmente lo siento…y no les voy a prometer que voy a subir el próximo capítulo más rápido porque realmente no lo se….la vida es…bueno la vida…
Pero les prometo que no voy a abandonar esta historia. Eso si se los puedo prometer!
Entonces? Como estuvo este capítulo? Bueno? Malo? Interesante? Aburrido? Diganme lo que piensan! :)
Bueno, son las 5 de la mañana en mi país y en una hora me tengo que supuestamente levantar para ir a trabajar…..Pero no me quería ir hasta terminar este capítulo! XD
Así que, nos vemos!
Butterfly-chan
