¡Hola de nuevo amantes del Creek! Estoy muy contenta porque veo que me habéis acogido muy bien en esta página, por ello os doy gracias por el apoyo y por las reviews. Como podréis notar... El capítulo es algo cortito, pero era necesario cortar por la parte en la que lo corto. Por otra parte, discúlpenme si en el anterior capítulo no acerté con la personalidad de Clyde, pero también recordar que tienen 15 años... Aunque nunca lo he mencionado...

Disclaimer: South Park no me pertenece, si me perteneciese estaría lleno de Creek y Style...


Me desperté por un golpe, tardé en identificar qué había pasado, pero al final me di cuenta de que estaba en el suelo. Estaba algo desorientado, no sabía por qué me había caído hasta que vi el rostro enfadado de mi madre en el marco de la puerta. No me molesté en quejarme, a estas alturas ya estaba más que acostumbrado a despertarme de esa manera. Al menos esta vez no me habían echado un cubo de agua helada encima… Con eso estaba conforme. Me levanté y me vestí con mi ropa de siempre, incluyendo mi inseparable chullo azul. Bajé hasta la cocina, me sentía más cansado de lo normal, así que me haría un café. Un café… ¡Mierda! Esa era la bebida favorita de Tweek y su olor característico, ¿acaso había algo más que me hiciese volver a sentirme culpable?

Y justo cuando creía que la cosa no podía empeorar, mi hermana apareció de repente con una gran sonrisa en su angelical rostro y me abrazó con fuerza. Perfecto… No era suficiente sentir que me había fallado a mí mismo y a Tweek, sino que ahora también sentía como si le hubiese fallado a mi hermana Ruby. Todo era simplemente perfecto, estaba más feliz que un conejo en un campo de flores… Pero el campo de flores ha sido masacrado y el conejo ha muerto.

-¡Hermanito! ¿Dónde estabas anoche? –Preguntó la niña con su tierna voz infantil que tan pocas veces mostraba, cuando quería era un encanto, pero sólo cuando quería…

-Con un amigo. –No me gusta mentirle a mi hermana, pero eso era mejor que decirle que he estado drogándome y chupando del pene de quien hasta ese momento parecía mi amigo.

-¿Con Tweek? –Preguntó con curiosidad soltándome del abrazo.

-No. Espera… ¿Lo conoces? –Pregunté mientras empezaba a prepararme el café. Con suerte teníamos una cafetera de esas de cápsulas y me era más fácil hacerme un café, además estaban más ricos que los de máquina normal.

-Sí, he hablado con él algunas veces. Me cae bien, es muy gracioso. Ojalá fuera tu novio… -Dijo la niña con toda la inocencia del mundo.

Casi me atraganto con el café al oír eso, es más, escupí más de la mitad por la impresión. Tosí un par de veces e hice mi gesto característico, el cual Ruby imitó con una sonrisa.

-Los fantasmas volvieron ayer… -Dijo mirándome con ojos de corderito degollado.

Tengo que decirlo… Muchas noches se oyen ruidos extraños, yo sé de dónde vienen, pero no sería capaz de decírselo a mi hermana. Se escuchan ruidos de gemidos y jadeos desde la habitación de mis padres, pero para proteger la inocencia de mi hermana le digo que hay fantasmas en casa. Como ya os imaginaréis, no son fantasmas los que hacen esos ruidos, sino mis padres. Son peor que animales en celo, casi todas las noches copulando como enfermos sin siquiera tener un mínimo de cuidado. Nací escuchando eso todas las noches, mi inocencia desapareció por completo y eso me llegó a traumar. No quiero que le pase lo mismo a mi hermana, por eso la protejo.

-No te preocupes Ruby, siempre que no vayas a la habitación de nuestros padres los fantasmas no te harán daño. –Le tranquilicé acariciándole el pelo, como siempre lo tenía recogido en dos pequeñas coletas a los lados.

Después de despedirme de mi hermana cogí mi mochila y fui directo a casa de Tweek, sabía que sólo iba a tener el camino de su casa al instituto para hablar como siempre lo hacíamos, pues en cuanto cruzásemos la puerta de entrada los rumores no tardarían en llegar a los oídos de Tweek y empezaría a odiarme. Estaba triste por eso, por haber roto nuestra amistad. Sentía tanta impotencia… Tanta rabia… No le había confesado mis sentimientos todavía por no romper nuestra amistad, y ahora se iba a romper de todas formas cuando supiese lo que le había hecho a Clyde. Tanto callar para nada…

Mantuve mi mirada fija al suelo hasta que sin previo aviso, alguien me abrazó. Un tembloroso y lloroso Tweek me estaba abrazando. Sonreí, seguro que se había montado una de sus paranoias y pensaba que me habían matado, y sólo por tardar un par de minutos tarde a por él. Le acaricié la cabeza para tranquilizarme, al final me soltó. Me fijé en que llevaba el pelo más despeinado de lo normal y la camisa completamente abierta.

-Te has olvidado de abrocharte la camisa, de verdad, cada día eres más despistado… -Le regañé acariciando de nuevo su cabeza.

Bajó su mirada hasta su camisa y rio al comprobar que estaba abierta, era impresionante cómo salía a la calle así sin darse cuenta, y más estando en un pueblo donde casi todos los días hace frío… Este Tweek… Qué iba a ser de él sin mí… Y qué iba a ser de mí sin él… Me tomaba como su hermano mayor, el que le protegía y defendía siempre, pero eso a mí me apenaba… Me apenaba que me tomase como a un hermano y nada más.

Y como un buen "hermano mayor", comencé a abrocharle bien la camisa. Era ridículo, mis manos temblaban como la gelatina mientras que él estaba más firme que un roble. Para él era un simple gesto amistoso, y aunque sólo era eso para mí significaba muchísimo más. Cuando le hube abrochando la camisa le miré de arriba a abajo y me di cuenta de que ese no era Tweek. Bueno… Sí que lo era, pero no era el mismo. Tweek no es Tweek sin su camisa mal abotonada. Con una sonrisa torcida, desbotoné su camisa y la volví a abotonar como siempre la llevaba él. Le miré, me sonreía con los mofletes algo sonrojados, como un niño pequeño. Mi cuerpo actuó por si solo y le besé en la frente, pero al darme cuenta me separé al instante.

-Lo siento, tengo una hermana pequeña y es por instinto… -Me excusé rascándome la nuca.

-¿Ruby? Ah sí, es muy… ¡Gah! Ti-tierna… Le acompañe a casa ayer. –Se sonrojó al decir eso.

Las palabras de mi hermana retumbaron en mi mente: "ojalá fuera tu novio". Los niños siempre son así de inocentes, es una pena que no se den cuenta de lo que están diciendo.

-Me hi-hizo una lista de por qué de-debería ca-casarme contigo. ¡Gah! ¡Pe-pero eso sería mu-mucha presión! –Dijo sacando un trozo de papel de su bolsillo.

Lo abrí, no me creí lo que había ahí… Una lista de razones por las cuales Tweek se debía casar conmigo… Y lo peor no era que la había hecho Ruby, sino que el muy idiota de Tweek también había ayudado. Sé que la inocencia de mi hermana hizo esta lista, por ello Tweek le siguió el royo y se lo tomó como una broma. Vaya… No sé cómo reaccionaría si le dijese que ojalá pudiese cumplir todo lo que estaba apuntado en la lista… Lo que para él era cachondeo, para mí eran deseos… La lista era así:

1 – Haríais una pareja muy linda.

2 – Craig conseguiría un buen trabajo y te haría vivir como un príncipe.

3 – Me protegería de los gnomos.

4 – Te daría mucho amor y no te faltaría de nada.

5 – Me protegería del gobierno.

6 – Sería el mejor papá del mundo para vuestros hijos.

7 – Me protegería de que mis padres me vendan como esclavo.

8 – Cocinaría todos los días.

9 – Tendríais niñera gratis, ¡la tía Ruby!

10 – Me despertaría antes que él y podría verle dormir unos minutos hasta que se despertaría por sí solo, entonces nos daríamos los buenos días con un beso.

Por la letra se notaba que el 3, 5, 7 y 10 eran de Tweek. La verdad, me dolió todo lo que puso. Quería hacerle vivir como un príncipe, protegerle de todo y por supuesto, despertar a su lado y darle un beso de buenos días. Odiaba este tipo de situaciones… Tweek es el típico amigo cariñoso que te abraza sin pedir permiso y tiene muchos acercamientos contigo, pero claro, sin malas intenciones. Aunque no lo supiese, me dolía cada uno de esos acercamientos, pues en el fondo sabía que no eran más que pruebas de amistad. Tuve muchas ganas de gritar… Gritarle que dejase de darme falsas esperanzas, pero sería grosero hacer eso, y más cuando el pobre ni siquiera era consciente de lo que me estaba haciendo sufrir…

-Vaya cosas escribes… -Le di una pequeña colleja en la cabeza, asegurándome de no hacerle daño.

-¡Gah! ¡Pa-para! –Se quejó devolviéndome la colleja.

Seguimos un buen rato con nuestra "pelea", que no era ni más ni menos que darnos pequeñas collejas entre nosotros y de vez en cuando aprovechábamos para hacernos cosquillas mutuamente. Por un momento me pareció volver a tener 10 años, cuando nos divertíamos jugando a las peleas. No era posible, por más que veía a Tweek aún no reconocía en él a un adolescente de casi 16 años, sino a un pequeño niño de 10. Y yo a su lado tampoco me veía a mí mismo como un adolescente… Cómo explicarlo… Cuando jugamos me siento como un niño de 10 años, alegre y sin preocupaciones; pero cuando debo defenderle, entonces me siento más mayor, porque me obligo a ser mayor en esas situaciones para proteger a Tweek.

En fin… Nuestro juego terminó y empezamos nuestra ruta diaria al instituto. Pero yo tenía la cabeza en otro sito, no podía parar de pensar en qué iba a pasar al llegar al instituto. La cagué ayer y sé que él no se merece ser amigo de alguien tan egoísta y sucio como yo, pero no quiero perder a lo más importante que tengo… ¿Qué debía hacer? ¿Sería lo correcto dejar que se enterase o debía ocultárselo a toda costa?

Llegamos a las puertas del instituto, debía decidir y debía hacerlo ya. Vi que iba a entrar, mi brazo se movió por sí sólo y le agarré dela manga de la camisa a Tweek.

-Tweek… Yo… No sé cómo decirte esto pero… -Intenté contarle la verdad, pues prefería que se enterase de todo viniendo de mí antes de que se enterase por terceras personas, pero de mi boca no salía nada coherente.

Me sonrió y me puso la mano en el hombro para animarme a seguir. No pude más… Lo siento, pero no podía perderle…

-Pero el gobierno tiene un plan muy peligroso que va contra toda la humanidad, y están reclutando gente en el instituto, todos los que sepan de ello están involucrados aunque estén en contra. Escucha, al entrar nos separaremos, ya que por desgracia yo ya oí del plan y estoy dentro en contra mi voluntad. No quiero que te pase lo mismo a ti, así que si alguien intenta hablarte de algo, lo que sea, tápate los oídos y no escuches NADA, ¿de acuerdo? –Mentí lo mejor que pude, pues sé que a él los planes secretos del gobierno le aterrorizan, y no se me ocurrió una manera mejor de que no se enterase de lo que había pasado ayer por la noche.

-Craig… -Me abrazó con fuerza, casi asfixiándome. –Gracias por esto… ¡Gah! Te pro-prometo que no es-escucharé nada…

Nos separamos el uno del otro y di un suave empujón para que entrase al instituto, en seguida pude oír sus gritos…

-¡Gah! ¡Cállate! ¡No quiero sa-saber nada! ¡Gaaaaah! ¡Callaos todos! ¡Gaaah! ¡Todos conspiran con-contra mí!

Estaba mal lo que había hecho, dejar a Tweek gritando por los pasillos como un enfermo mental, pero no tenía otra opción… Según mis cálculos en un par de semanas pasaría algo peor y pronto todos los chicos habrían olvidado lo que pasócon Clyde, pero hasta entonces Tweek no debía saber nada o de lo contrario, me derrumbaría. Sabía que había recurrido a un método de cobardes… Es de cobardes hacer algo y después huir de las consecuencias, pero si esa consecuencia era perder a Tweek, entonces sería el mayor cobarde del mundo…


Como ya he dicho... Necesitaba cortar aquí, lo que pasa dentro del instituto me lo guardo para el próximo capítulo... Espero que os esté gustando el fic y lo sigáis leyendo, que os guardo muchas sorpresas...

Nos leemos en el próximo capítulo y en las reviews... Hasta otra owo