No paré de correr hasta llegar a casa, mis padres ni siquiera me preguntaron por qué no estaba en el colegio, lo cual es deprimente, estoy acostumbrado a ello. Me encerré en mi cuarto y ni bajé a comer, ya que estuve todo el tiempo en mi cama pensando acerca de algo que quería hacer hace mucho tiempo… Suicidarme… Sé que es una solución para cobardes, pero ya estaba cansado de seguir vivo en un mundo en el cual no esperaba nada. Mis padres jamás me amarían, mi hermana algún día perdería la inocencia, mis compañeros no dejarían de odiarme y ya había rechazado a Tweek para siempre. Nada iba a cambiar, entonces, ¿para qué alargar más mi vida sin sentido? No entendía el porqué de ser tan infeliz con lo joven que era todavía. Estoy cansado de ser una imperfección imperfecta, ellos me hicieron cambiar y ya ni puedo recordar lo que se sentía al ser feliz; y no es que me odie, es que los demás me odian sin razón alguna. Un día todo puede cambiar, lo sé, pero me cansé de esperar ese día.

Salí de la habitación para ver si mi hermana estaba en casa, no quería irme de este mundo sin verla de nuevo. Desafortunadamente, no estaba, supuse que se había ido a casa de alguna amiga. Al menos tenía el consuelo de que ella no podría ver mi cuerpo sin vida y así traumarse.

Me volví a encerrar en mi habitación para probar el método 1: ahorcarme. Sí, esa sería una buena manera de morir, sólo debía atarme una cuerda al cuello y dejarme caer. La lámpara de mi cuarto sería perfecta, sólo faltaba la cuerda… Por más que busqué no encontré ni una mísera cuerda en toda la casa. ¿Y ahora qué usaba yo para ahorcarme? ¡¿Una jodida camiseta?! Quizás era mejor buscar otro método…

Método 2: atiborrarme a pastillas. Otra buena manera de morir, sólo debía tomar dos o tres cajas de pastillas y esperar tumbado a mi cama a que hiciesen efecto. Cogí todas las pastillas que vi por la casa y entré al baño con un vaso vacío para llenarlo de agua. Puse el vaso debajo del grifo y lo abrí, pero no cayó ni una gota de agua. Mis estúpidos padres estaban tan ocupados copulando que ni han pagado la factura del agua… ¿Y qué utilizaba para tragarme las pastillas? ¡¿Vodka?! Esa era una buena idea… Fui a la nevera y busqué algo de alcohol, pero no había. ¿En serio? ¡Tanto beben en mi casa que no han dejado ni una botella! Ya era hora de utilizar otro método…

Método 3: tirarme desde el tejado de casa. Subí al tejado de casa para tirarme de ahí, por fin algo me salía bien… No había nada que me impidiese saltar, así que lo hice. Pero después de hacerlo me di cuenta de que o no estaba muerto, o estaba en el cielo… Era más creíble la primera opción… ¡Mierda! ¡¿En serio la nieve había amortiguado mi caída?!

Método 4: asfixiarme con monóxido de carbono. Eso no podía fallar, hacer un pequeño fuego en mi habitación y esperar. Cogí una briqueta, cerré la puerta y las ventanas de mi habitación y cogí el mechero. Lo intenté encender, pero ese maldito no quería enchufarse. Por más que insistí, el mechero estaba sin combustible. Enfadado, lo tiré al suelo y seguí pensando en otro método.

Método 5: tumbarme en las vías del tren y esperar. Una manera muy eficaz, más que las otras. Salí de casa y llegué a las vías del tren y una vez allí, me tumbé a esperar. Los minutos pasaron, pero el tren no llegaba. Estúpidos retrasos… Si los trenes se retrasan, la gente llega tarde a su trabajo y son despedidos… ¿Cómo buscan un país sin paro si los trenes hacen que la gente sea despedida? Este país, y en general este mundo cada vez me daba más asco.

-¿Qué haces ahí tumbado? –Preguntó la voz ronca de un hombre.

-Esperar a que pase el tren. –Respondí sin siquiera mirar al hombre, si fuese alguien conocido para mí ya lo hubiese notado en la voz.

-El tren dejó de funcionar hace tres años.

¡Mierda! ¡¿Por qué no había pensado en suicidarme hace tres años?! Y lo más importante… ¡¿Por qué el mundo quiere que viva sólo cuando he decidido suicidarme?! Debo de ser tan inútil que ni valgo para suicidarme. Doy asco, no me extraña que sea rechazado por todos… ¿Quién querría tener un hijo o un amigo tan inútil como yo? Sólo por Tweek haré el último esfuerzo para acabar con mi vida y haré el último método del que dispongo para acabar con mi vida.

Método 6: tumbarme en la carretera y esperar a que un coche no me vea. Fui andando hasta una buena carretera, cuanto más lejos de casa mejor, y allí me tumbé. Esperé, ningún coche pasaba por la zona y si lo hacían era por el otro carril. Maldecí el día en el que decidieron no abortarme, maldecí el día en el que no me caí de los brazos del doctor y maldecí todos los días en los que mi corazón no ha decidido parar. Sólo quería morir, ¿en serio era tanto pedir que un coche me pasase por encima? Díganme si soy egoísta por tener ese deseo, porque hay gente que desea la fortuna o el poder, y sin embargo, yo sólo deseo mi muerte… ¿Por qué la vida no me deja irme? Sólo quiero una cuerda, un poco de agua, una gran caída sin nada que la amortigüe, un mechero, unas vías de tren que se utilicen o una carretera transitada. Ya dejé de rogar por amor, compasión, amistad, cariño, piedad y felicidad, ahora sólo ruego un poco dejar de existir. Si tanto daño hago a este mundo, ¿por qué no me deja irme? Quizás haya algo que me quedaba por hacer, quizás una pequeña parte del mundo quería que alcanzara la felicidad, quizás y sólo quizás todo no estaba perdido…

-¿Craig? ¿Qué se supone que haces en el suelo? –Preguntó una voz infantil y tímida.

Levanté la mirada, era Butters. Bufé y aparté la mirada, lo último que quería ahora mismo es ver a algún subnormal de la escuela.

-Bueno… No pasa nada si no quieres responder… Yo tengo que ir a ver la pelea, que parece haber empezado ya.

-¿Pelea? –Pregunté, pues que yo sepa no había ninguna pelea hoy. Es decir, cómo iba a haberla si todos estaban contra mí y yo no estaba en dicha pelea.

-Sí, Tweek quiere venganza.

Me levanté del suelo de un salto al escuchar el nombre de mi amado. ¿Le habían hecho algo a Tweek y no me había enterado de nada? Tweek era fuerte, lo sabía porque en una ocasión nos peleamos a golpes, pero no me gustaba nada la idea de que se estuviese peleando ya que podría salir herido. Y respecto a la venganza… ¿De qué? Tweek no suele ser muy impulsivo y no iría a buscar pelea así porque así.

-¿Venganza? ¡Cuéntalo ahora mismo Butters! ¡Cuéntame todo lo que sabes! –Sin querer empecé a agitarle por los hombros mientras le gritaba, pero estaba bastante alterado, no podía pensar bien.

-Me… Me haces daño… -Se quejó intentando soltarse de mi agarre, pero qué pena que yo fuese más fuerte…

-¡Sólo cuéntamelo y rápido! –Le grité una vez más.

-A última hora Tweek volvió de no sé dónde y dijo que se iba a pelear con alguien porque quería venganza. No sé nada más…

Solté a Butters y le obligué a llevarme con Tweek. En dos minutos ya estábamos en el parque, lugar donde era la pelea. Allí niños del instituto hacían un corro, rodeando posiblemente a Tweek y al otro contrincante. Y digo posiblemente, porque con tantos niños alrededor no podía ver lo que había dentro del círculo. Me abrí paso a empujones hasta que estuve en primera fila, y no me importó golpear a más de uno. Allí, dentro del círculo estaban Tweek y Cartman, el primero ganando y el último lloriqueando como una niña… Eso no era una pelea, era una maldita matanza. Los golpes que Wendy le dio a Cartman en cuarto grado eran dulces caricias comparadas con los golpes que le propinaba Tweek. Mi rubio no era el mismo, sus ojos parecían reflejar el infierno y parecía estar poseído por el hijo de Osama Bin Laden y Saddam Hussein. El gordo de Cartman estaba medio inconsciente, llorando y rogando perdón mientras el cafeinómano le golpeaba y repetía "¡esto es lo que te mereces! ¡Mira lo que me has hecho hacer! ¡Mereces morir!".

-¡Gah! Bienvenido al espectáculo. ¡Gah! Te es-estaba esperando, Craig. –Giró lentamente su cara hacia mí, dibujando una sonrisa algo macabra en su rostro ensombrecido.

Si no fuese Tweek me hubiese asustado, esos ojos llenos de odio y esa sonrisa que reflejaba la locura en estado puro no traían con ellos nada bueno. Los demás chicos se callaron y dieron un par de pasos atrás, pero yo me quedé mirando fijamente al rubio.

-¡Gah! Se merece morir, ¿verdad? ¡Gah! To-todos estos bastardos se merecen morir. –Miró a Cartman en el suelo y empezó a reírse como un psicópata, fue entonces cuando supe que se había vuelto loco. –Y lo haré… ¡Gah! ¡Los ma-mataré a todos! ¡Gaaah! ¡Y empezaré por el gor-gordo de mierda! –Miró al mencionado y su sonrisa se ensanchó cuando las lágrimas del de pelo castaño empezaron a salir desesperadamente.

Tweek sacó una taza de café, ¿quería apuñalarle con una taza vacía de café? Los chicos de alrededor huyeron, sólo quedamos yo, Tweek, Clyde y Cartman. Me sorprendió que Clyde no huyera como el cobarde que es, pero se quedó ahí, estático. Suspiré e intenté analizar un poco la situación, Tweek intentaba matar a Cartman con una taza vacía para buscar venganza por algo que desconozco. Definitivamente, el café le estaba dañando el cerebro al cafeinómano más que de costumbre. Avancé hasta quedar a menos de un metro de Tweek y le sujeté por los hombros, ladeó la cabeza como si fuese un espíritu maligno de alguna película de terror. Me cansé de tanta tontería junto, por ello le solté una fuerte bofetada al rubio.

-¿Mejor? –Pregunté mirándole fijamente a los ojos, ya sin rastro alguno de maldad en ellos.

-Sí… Gra-gracias… -Murmuró antes de abrazarse a mí fuertemente.

No supe qué le había ocurrido para que actuara así. Es cierto que muchas veces perdió los nervios por culpa del café, pero jamás había tenido esos ataques psicópatas. Aprovechando el descuido de Tweek, Cartman intentó escapar, pero fue sujetado por alguien. Ese alguien era Clyde, quien sujetaba al gordo para que no huyera. Me sorprendió la actitud de Clyde, ¿cómo se atrevía a actuar como si nada después de llamarme marica y joderme un poco más la vida? Tweek se separó de mí y nos recorrió a todos con una mirada seria, demasiado seria para ser de él.

-Craig… -Me llamó Tweek bajando la cabeza, apenado.

-Craig, amigo… No lo escuches… Son todo mentiras, sólo quieren utilizarte otra vez… -Por primera vez en lo que estaba ahí Cartman habló para decir algo más que "lo siento" o algo así.

-¡Calla gordo! ¡No intentes joderlo más todo! –Le ordenó Clyde obviamente furioso. –Tweek, habla…

El mencionado agitó la cabeza y la elevó lentamente, sus ojos brillaban con determinación, y eso me sorprendió. Sin tics, sin temblores, sin dudas… ¿En serio ese era Tweek?

-Debes sa-saber la… ¡Gah! La verdad.

-¿La verdad…? –Pregunté arqueando una ceja. No entendía… Primero Tweek se pelea con Cartman por venganza de algo y luego Clyde y Tweek me quieren contar "la verdad". Claro que he pensado en que puede ser algo relacionado con lo que pasó entre Clyde y yo, pero Tweek no sabía nada y Cartman no tiene nada que ver en todo esto…


Os dejaré con la intriga hasta el próximo capítulo... Que por cierto, será el último o el penúltimo... Si me queda muy largo lo dividiré en dos y si me queda normal lo dejaré en uno sólo. Por cierto... Habrá algo de lemon n_n