Ya llegó el final *^* Con lo que he disfrutado yo escribiendo este fic que parece haberos gustado hasta el penúltimo capítulo, veremos si os gusta hasta el final... Ojalá... Os aviso, es el más largo por ser el último, pero lo prefiero así... Os dejo leer mis adorados lectores...
AVISO! HAY LEMON!
El ambiente se volvió tenso, los cuatro nos mirábamos entre nosotros, cada uno con distintos pensamientos pasando por nuestras mentes. El tiempo parecía haberse parado, nadie decía ni hacía nada. Cartman seguía en el suelo, siendo sujetado por Clyde; Tweek intentaba controlar un tic en su ojo y yo simplemente observaba y analizaba todas las acciones que se desarrollaban en mi entorno.
-Yo… ¡Gaah! Yo sé todo… -Dijo tímidamente Tweek.
Mierda, mierda y más mierda… Se refería a lo del gobierno, ¿verdad? Clyde se habría inventado alguna mentira sobre el gobierno sólo porque el idiota no se atrevía a dar la cara. Cómo se podía ser tan cobarde… Aunque yo también lo estaba siendo ocultándolo todo… Pero yo lo he hecho para no herirle, o eso creo… Ya ni sabía en qué pensar…
-Tweek, te han mentido… No hay ninguna conspiración oculta del gobierno, sólo te mentí para ocultar que yo… -Intenté decirle la verdad, pero empezó a gritar con las manos en los oídos.
-¡Gaaaaah! ¡Calla! ¡No lo digas! ¡Cállate! ¡Gaaaah! –Gritaba el cafeinómano como lo hacía en el instituto.
Iba a intentar tranquilizara Tweek, pero se empezó a escuchar otro grito…
-¡Nananananana! ¡No debes oír nada! ¡Nanananana! ¡No debes decir nada! –El gordo empezó a gritar igual de fuerte que Tweek para crear confusión entre nosotros.
Me tapé los oídos, tanto grito hacía que mi cabeza quisiese estallar en mil pedazos. Si Cartman ya era molesto de por sí, imagínense lo molesto que puede llegar a ser gritando. Iba a empezar a darme cabezazos contra lo que sea, pero Clyde paró a tiempo los gritos de Cartman al patearle las bolas. Mira por donde, Clyde ya me estaba volviendo a empezar a caer bien. Me reí un poco, pero sólo un poco, ya que antes de hacer nada debía calmar a Tweek, que Dios sabe por qué seguía gritando como un loco. Me acerqué a él, iba a darle otra bofetada pero pensé que esa no sería la mejor solución. Oh Dios, quería callarle con un beso, me moría de ganas de hacerlo, pero a saber cómo reaccionaría… Al final acabé tapándole la boca con la mano. Cuando terminó de gritar y le aparté la mano de su boca mi mano estaba llena de su saliva, aunque él me miraba avergonzado por ello no le di mucha importancia y me limpié en los pantalones.
-¡Carajo! ¡Que alguien hable antes de que mate al gordo a golpes! –Exigió a Clyde, que ya había perdido los nervios y en vez de sujetar a Cartman de la camiseta ahora le sujetaba del pelo que salía de su gorro.
-¡No estoy gordo! ¡Tú sí estás gordo! –Se defendió Cartman liberándose del agarre del otro.
Al final Clyde y Cartman acabaron moliéndose el uno al otro a golpes, el segundo alegando siempre que "él no estaba gordo, estaba fuertecito" y cosas así que realmente me daba vergüenza ajena escucharlas de tal bola de grasa vestida de adolescente obeso. Definitivamente habría sido mejor seguir tirándome del tejado hasta que alguien me diese un tiro en la cabeza por pena. Afortunadamente Tweek me cogió de la mano y me arrastró de ahí. Llegamos a su casa y nos encerramos en su habitación, pensé que no sería una buena idea, pero vi que sus padres no estaban y acabé cediendo. Me senté en su cama y él se tumbó a mi lado.
-Tweek… Debes saber que ayer yo…
-¡Gaaaaah! –Me interrumpió poniéndose las manos en los oídos y gritando como lo había hecho antes al querer contarle la verdad. -¡Lo sé! ¡Gaah! ¡No quiero oírlo de nuevo!
-¿Lo sabes? –Pregunté, atónito, y yo que creía que sus gritos le habían ayudado a no enterarse de nada… -Sabía que esos cabrones no podían mantener la boca cerrada.
Bajé la mirada, decepcionado, seguro que ahora me debía odiar… Adiós a una hermosa amistad de más de ocho años… Pero me sorprendí cuando noté una mano en mi pierna, acariciándola. Le miré, me sonreía.
-Me enteré antes que todos… Sólo que yo sé la ver-verdadera versión. Ayer, mientras tú ibas a por mi ca-café… ¡Gah! Yo vi a Clyde y a Cartman ha-hablando… ¡Ack! Aunque no me en-enteré de mucho pu-pude ver cómo Cartman le da-daba una bolsa con al-algo a Clyde. ¡Gah! Después del castigo, cuando me crucé con Clyde le vi ner-nervioso y tenía la bolsa en el bolsillo. Le se-seguí y os espié en el ca-callejón, los men-mensajes sólo eran una distracción. ¡Ack! Me quedé hasta tar-tarde escondido hasta que sa-saliste corriendo y medio llorando de ca-casa de Clyde. Me enteré de lo que habíais hecho des-después… Lo que no sabes es que Clyde i-iba más colocado que tú y que él no corrió la voz, si-sino Cartman. Aun-aunque ya lo sabía todo… ¡Gah! Me dolía es-escucharlo. Y al ver-verte llorar yo… ¡Ack! Yo quise vengarme…
Tweek…. Clyde… Cartman… Todos… ¡Todo este lío para que después Tweek lo supiese todo mejor que yo! Todo el día odiándome a mí mismo y odiando a Clyde, cuando el gordo de mierda tenía toda la culpa de drogar a Clyde. ¿Cómo he podido ser tan inútil? Conozco a Clyde desde pequeños y yo sabía que no le haría daño ni a una mosca. Y cómo no haberme dado cuenta de que Cartman había tenido algo que ver en todo esto… Cómo no me he dado cuenta antes de que Clyde anduviese tan callado… Y Tweek… ¿Por qué lo había ocultado todo? ¿Para no hacerme daño? No lo sé, pero eso explica que se haya puesto de esa manera cuando le he intentado contar la verdad antes. Tanto comerme la cabeza para nada, tantos métodos de suicidio para nada… Ahora me alegro de que el tren no funcionara, al fin y al cabo Tweek no me odia y nuestra amistad no se va a ir a la mierda, por lo menos todavía… Y eso lo supe al mirar su sonrisa, tranquilizadora y sincera-
Le miré una vez más, sus párpados comenzaron a cerrarse lentamente, parecía cansado.
-No has dormido mucho últimamente, ¿verdad? –Le pregunté enredando mis dedos en sus rubios y suaves cabellos.
-No… -Bostezó y cogió mi mano que tenía en su cabeza.
Tiró de ella hasta que me acabó tumbando en la cama. Lo que no me esperaba es que se recostase en mi pecho.
-Deberías dejar de tomar café por la noche.
-Ojalá fuese el café lo que no me deja dormir… -Susurró tiernamente.
Se sentó en la cama y me miró, estaba sonrojado hasta las orejas. Tan perdido estaba en su ternura que ni me di cuenta, pero en algún momento se había subido a horcajadas sobre mí. Acarició mi cara con ambas manos y se inclinó hasta que nuestros labios se juntaron en un beso en el que al principio no pude reaccionar, pero cuando lo hice giré la cabeza. No supe por qué Tweek me había besado de repente, no me lo esperaba… Me lo quise quitar de encima, pero me sujetó de las muñecas y se pegó más contra mí. El silencio empezó a resultar incómodo y al final, lo miré. Su cara reflejaba algo de tristeza y seriedad, demasiada para ser Tweek.
-¿Qué ocurre? ¿Yo no te gusto? –Preguntó mirándome con ojos de cordero degollado, sacando toda la ternura que tenía dentro para ablandarme. Pero no debía ceder, aunque lo único que quería ahora mismo era besarle hasta desgastar nuestros labios no podía hacerlo… Él debía estar con una mujer, él no debía acabar conmigo o le haría daño… Yo no podía… No podía corresponderle…
-Tú… Yo… Joder… Tú no eres así, deja de comportarte así. -Le ordené retorciéndome en su agarre, pero éste sólo se hizo más fuerte. –Joder, ¿cuál es tu problema?
Frunció el ceño, el agarre de mis muñecas se hizo aún más fuerte hasta el punto de hacerme daño. Sinceramente, creía que se le estaba volviendo a ir la cabeza. Pero no, porque dejó de fruncir el ceño y se mordió el labio inferior. Respiró lentamente y abrió la boca un par de veces, dudando entre hablar o no, al final lo hizo.
-Mi problema es… ¡Gah! Te quiero… ¡Ack! Me encanta tu nom-nombre, me encanta cómo me miras, me encanta cómo me de-defiendes, me en-encanta tu sonrisa, me encanta cómo me alegras el día, me encanta to-todo de ti… Incluso cuando estás mo-molesto… ¡Gah! Ese es mi problema…
La respiración se me paró literalmente al oír eso. Todo lo que había dicho erar exactamente lo que yo sentía por él, pero no debía hacerme ilusiones… Tweek sólo estaba confuso, sólo eso. Es normal enamorarse de tu mejor amigo, ¿verdad? Él es quien más te cuida y con quien más tiempo pasas, y al final acabas confundiendo la amistad con el amor. No digo que lo mío por Tweek sea una confusión, pero lo de él por mí sí lo era. Y no iba a permitir por nada del mundo que Tweek tuviese recuerdos humillantes por el resto de su vida sólo por una confusión que tuvo de adolescente.
-Tweek, déjalo ya. No tienes ni idea de lo que significa amistad. –Intenté razonar con él
-Nuestra amistad es una men-mentira que ambos llevamos man-manteniendo por años… ¡Gah! Ambos sentimos algo más y lo sa-sabes…
-¿En qué momento demostraste tú algo más que amistad por mí? Tweek, no sabes en lo que te estás metiendo, así que mejor cállate.
-¡Gah! ¿A qué o-otro amigo abrazo como a ti? ¡A nadie! ¡Ack! Sólo te abrazo a ti. A-además… ¿Qué clase de im-imbécil escribe que quiere ver a su amigo des-despertar por las ma-mañanas y darle un be-beso de buenos días? ¡Gah! A veces pareces no pensar. Pero… Te quiero aunque no pienses… Yo quiero algo más que una amistad…
-No sabes lo que quieres… -Susurré bajando la mirada, tristemente, ignorando por un momento que él estaba encima de mí temblando más que la gelatina.
Sabía que con el tiempo entendería que esto no era lo mejor, que se estaba equivocando…
-Ni tú tampoco. Te asusta que al-alguien te desee y quiera e-estar contigo… -Dijo con su mejor tono de determinación.
¿Por qué esas palabras me dolieron tanto? Quizás porque eran la mayor de las verdades que jamás alguien me había dicho en toda mi vida… Pero… Pero ya no tenía con qué defenderme…
-¿Y por qué debería asustarme? –Pregunté volviendo a mirar sus hermosos orbes verdes.
-Porque sa-sabes que tú también quieres estar conmigo…
-Pero… No quiero hacerte daño… No me puedo permitir que arruines tu vida por mi culpa.
-Y yo no te pue-puedo permitir que arruines tu vida por miedo a dañarme… ¡Gah! No eres ma-malo… Sé que me ha-harás feliz…
Se quedó mirándome un largo rato hasta que le sonreí como anteriormente él había hecho. Selló nuestros labios en un nuevo beso, el que esta vez correspondí con ganas. Había aprendido que en el fondo Tweek no era tan miedoso y paranoico. Bueno… Sí que lo era, pero yo también lo era un poco. También supe que esta vez yo era el que me estaba equivocando por querer hacer a un lado la realidad. Estaba tan ensimismado con ser realista que al final acabé siendo pesimista. Puede que la vida me haya dado tantos palos que cuando viene algo bueno creo que es malo y no arriesgo por ello. Al final como los demás me decían que era malo, me lo acabé creyendo. Me acabé creyendo que no era bueno para nadie.
-Ve pensando en qué vas a hacer ahora con tu novio… ¡Gah! Porque… ¡Es demasiada presión! –Dijo con un pequeño tic en el ojo derecho. Sonreí, ese sí era el verdadero Tweek… Mi Tweek…
Intercambiamos posiciones, esta vez yo estaba encima de él. Era el lugar y momento indicado, pero no tenía ni idea de qué hacer. No era tan inocente como para no saber que lo que había dicho Tweek iba referido a que quería tener sexo conmigo, pero al no haberlo hecho nunca no sabía ni por dónde empezar. Recordé que una vez en la que Kenny estaba enfadado con los de su grupo nos invitó a mí y a los de mi grupo a su casa y cómo no… Acabábamos viendo una película porno… Aunque no presté mucha atención me acordaba de algunas partes y si sólo tenía ese recurso para hacerlo con Tweek, bienvenido sea…
Desabroché su camisa mal abotonada, con las manos temblorosas. Cabe decir que esa era mi camisa favorita, ya que la lleva desde pequeño y adoro el olor a café que desprende. Y ahora mientras el acariciaba los senos debía subirle la falda y bajarle el tanga… Oh, mierda… Tweek no tenía nada de eso… Ya sabía yo que utilizar como recurso una película porno iba a ser mala idea…
-Craig… ¿No es-estarás pensando en una pe-película porno? –Preguntó arqueando una de sus cejas.
-Yo… -Me limité a apartar la mirada y a balbucear ese simple "yo…".
-Tú sólo…. ¡Gah! Tócame… ¡Gah! –Cogió mi mano y la puso sobre su pecho, dándome con ello libertad a hacer lo que quisiese.
Era sorprendente conocer esa parte de Tweek… Sé que sueno como un retrasado diciendo esto, pero me sentía especial al saber que sólo yo iba a poder tocar a Tweek así, yo era el único que iba a tener el privilegio de verle en ese estado… En el fondo seguía siendo el mismo chico de ocho años del que me enamoré, con sus tics y sus paranoias. Pero en ese momento agradecía que sus espasmos se hayan disminuido con el paso de los años, porque si no en cualquier momento corría el riesgo de recibir por accidente un cabezazo o algo peor como un rodillazo en las bolas.
Con cuidado, terminé de quitarle la camisa y la lancé a un lado de la habitación. Comencé a acariciarle el pecho lentamente, aún con dudas de si lo estaba haciendo bien o mal. Mientras tanto, él me quitaba la chaqueta y la camiseta. Iba a tirarla como yo tiré su camisa, sólo que por culpa de sus temblorosas manos o Dios sabe por qué, la camiseta acabó en mi cabeza. Cuando me la quité de encima, Tweek ya se había quitado los pantalones.
Me quedé un buen rato embobado, mirando el suave tono carmín de sus mejillas. Después bajé mi mirada hasta llegar a su entrepierna, donde se podía ver un pequeño bulto en sus calzoncillos. Tragué saliva, mi temblorosa mano iba acercándose poco a poco a ese bulto encerrado en la ropa interior de mi amado. Acaricié ese abultamiento con todo el cuidado del mundo, como si fuese un trozo de cristal a punto de romperse. Gimió levemente ante la caricia que le proporcionaba y echó la cabeza para atrás, dejando su dulce cuello a merced de mis labios, que poco tardaron en recorrerlo de arriba a abajo, marcando el trozo de piel expuesto con besos y leves mordiscos que no hacían más que hacerle gemir. Y a decir verdad, esos gemidos se me hacían irresistibles, me enloquecían… Cada vez quería escuchar más de ellos, más fuertes, ansiaba que esos gemidos me rogasen por más y gritaran mi nombre, llevándome a la locura en un instante.
Se quitó de encima de mí y fue hasta los pies de la cama para quitarme los zapatos, calcetines y pantalones. Me habría avergonzado en otra ocasión de la gran erección que tenía, pero esa vez simplemente no pude. Comenzó a acariciar mi miembro por encima de los calzoncillos, y no sólo eso, sino que a la vez besaba mis muslos con toda la timidez del mundo. Dejó caer su cabeza en mis piernas, lo cual me resultó extraño hasta que cogió mi mano y empezó a lamerla como un perro, lo cual me dejó desconcertado. Después me di cuenta de que estaba lubricando con su saliva tres de mis dedos, y razoné un poco hasta llegar a la conclusión de que mi pene no iba a caber por su entrada así como así….
Cuando ya sentí mis dedos lo suficientemente húmedos, volvimos a intercambiar posiciones. Hice que él se tumbara boca abajo en la cama y yo me quedé a la altura de su trasero. Le quité la ropa interior y acaricié sus nalgas suavemente.
-¿Puedo? –Pregunté subiendo mi caricia hasta su espalda.
-Pu-puedes… -Me dio permiso tímidamente.
Introduje el primer dedo, sintiendo cómo se tensaba más y más conforme iba adentrándome en él. Era una sensación cuanto menos… Curiosa… Por vulgar que suene, le estaba metiendo el dedo por el culo a alguien, literalmente. Empecé a mover un poco el dedo para que se acostumbrara a esa sensación.
-O-otro… -Pidió cuando se hubo acostumbrado.
Y así metí el segundo, lentamente e intentando no hacer demasiada presión para causar el menor daño posible. Sentí cómo tensaba todo su cuerpo, por lo que la presión en mis dedos aumentaba. Le pellizqué una nalga para renegarlo y por lo visto, entendió el mensaje. Moví un poco los dedos, cuanto más dilatado estuviese, mejor.
-O-otro… -Volvió a pedir.
Metí el tercer dedo. Sabía que le dolía, pero mantenía el cuerpo relajado. No quería hacerle daño, pero pronto pasaría. Comencé a simular penetraciones hasta que mis dedos rozaron "algo". Tweek se retorció en la cama y gimió.
-¿Tweek…?
-Ah… ¡Jesucristo! Vu-vuelve a to-tocarlo… -Me ordenó perdiendo parte de la timidez.
Volví a golpear levemente ese punto que le hacía gemir. Al principio me asusté, pues pensaba que le había hecho daño, pero al ver que quería más supuse que eso debía ser la famosa "próstata".
Cuando hube terminado, quité los dedos de su interior y me bajé de la cama. Cogí una almohada y la puse en la cara para que apoyase su cabeza en ella. Aún de pie, me quité la ropa interior y cogí sus piernas para indicarle que me rodease con ellas por la cintura, y así lo hizo. Clavé mis ojos en los suyos, estábamos tan cerca de fundirnos en uno solo… Por cursi que pueda sonar eso…
-¿Listo? –Pregunté. –Si quieres, lo dejamos para más adelante… -Agregué.
-¡Gah! ¡Ni se te o-ocurra!
Sonreí y me incliné para besar su frente. Volví a erguirme y me quedé mirándole, ese era el verdadero momento. La punta de mi pene rozó su entrada y poco a poco se fue adentrando en ésta mientras el agarre de Tweek se iba haciendo más y más fuerte, hasta el punto de casi asfixiarme con sus fuertes piernas, pero no dije nada. Esa sensación era nueva para mí, tan tranquilizadora y agitada a la vez… Tweek… No… MI Tweek estaba sudando a mares, rojo como un tomate y con una mueca de dolor en el rostro. Me sorprendió que con lo paranoico que era no hubiese dicho que le iba a partir por la mitad o algo así… Me incliné de nuevo, mis labios buscaron los suyos y pronto se encontraron en un nuevo beso largo y apasionado.
Ya no pude más, quería moverme de una vez, pero tampoco quería forzar a Tweek. Busqué su mirada y cuando la encontré supe que ya podía moverme. Me asustó entenderme con él con sólo una mirada, pero no puedo negar que me agradó… Comencé a moverme lentamente, dejando que el rubio se acostumbrase al lento vaivén de mis caderas. Acercó sus manos a mi cabeza y tiró de mi chullo hacia abajo, haciendo así que bajase la cabeza para que pudiera besarme con total libertad.
-Más… -Susurró entre los besos que literalmente, me ahogaban.
Accedí a su petición y comencé a acelerar el ritmo. En pocos minutos esas tímidas penetraciones se volvieron unas efímeras estocadas y los sordos suspiros se volvieron algo más que gemidos, casi se podría decir que eran gritos. Una no muy conocida sensación en mí se empezó a acumular en mi vientre y pequeños escalofríos empezaron a recorrer mi cuerpo.
-¡Ah! ¡Tweek! ¡Me corro! –Casi grité por puro énfasis.
A la mierda, había usado palabras muy bastas pero ya había perdido el poco uso de la razón que me quedaba. Tweek me miró y murmuró algo como "yo también". Con una mano comencé a masturbar su miembro para ayudarle a llegar antes al orgasmo, que no se hizo esperar. Acabé corriéndome dentro de él y él en mi mano y en su vientre. Las piernas me flaquearon y me dejé caer encima de Tweek, que me abrazó con fuerza mientras su respiración se intentaba normalizar.
Cuando mi corazón se relajó busqué su mirada, pero en cuanto alcé mi cabeza mis labios fueron atacados por los suyos. Sonreí al separarnos por la dulce acción de mi pequeño novio. Nos levantamos y nos volvimos a tumbar en la cama, y como antes, Tweek se recostó en mi pecho dulcemente.
-Te amo… -Susurré cerrando los ojos, había sido un día MUY largo y estaba agotado.
-Yo más… -Respondió él con un tono igualmente cansado.
-No, yo más… -Contesté abriendo los ojos de golpe. No me gustaba que me llevase la contraria en esos temas.
-Te quiero más que al café… -Declaró, aunque ni se molestó en abrir los ojos.
-Te quiero más que a Stripe. –Declaré cerrando los ojos de nuevo, no había posible respuesta ante eso.
Poco a poco, me empecé a quedar dormido.
-En el fondo, yo soy el que te quiere más… -Me volvió a contestar, pero ya no pude responderle, me había quedado dormido. Ni siquiera supe si de verdad lo había dicho o eso era un pequeño sueño.
(Tweek POV)
Me desperté cuando aún eran las seis de la mañana, y digo aún porque era sábado y era muy pronto para levantarse a esa hora. Abrí mis ojos lentamente y casi grito al ver a Craig dormido abrazado a mí. Así que al fin y al cabo nada de eso había sido un sueño… Y ya que Craig estaba dormido, podría cumplir el anisado número 10 de la lista que Ruby y yo hicimos. Joder… Cómo una niña pequeña se dio cuenta de que estaba coladito por su hermano y él mismo ni se dio cuenta…
Miré a Craig una vez más, seguía durmiendo. Se veía tan pacífico, tan feliz, tan tierno…. Me quedé mirándole por unos largos minutos hasta que uno de sus ojos se abrió perezosamente y una enorme sonrisa de estar recién levantado surcó su rostro. Me abrazó aún más fuerte que antes, nadie podría imaginarse lo afortunado que me sentí en ese momento.
-Bu-buenos días… -Murmuré acercándome a sus labios para besarlos como tantas veces lo hice anoche.
-Buenas noches cariño… ¿Has dormido bien? –Preguntó con una voz perezosa que a mí me pareció de lo más adorable del mundo.
-Me-mejor que nunca. –Le respondí, restregándome contra su pecho como si yo fuese un gato.
Y así nos quedemos los dos en la cama, abrazados y desnudos sin pudor alguno. Hablando de diferentes cosas, daba igual que no tuviesen sentido o que ya las hubiésemos hablando cincuenta veces, sólo queríamos alargar nuestra primera mañana juntos como pareja. No nos importó el tiempo, no nos importó que mis padres pudiesen llegar de un momento a otro, sólo nos importaba que estábamos juntos. Porque le amaba, le amo y le amaré hasta el resto de nuestras vidas; aunque eso implique ver el sufrimiento y el dolor en sus ojos hasta el día de mi muerte, porque sé que también veré el amor, la alegría y esas ganas de vivir que sus azulados ojos siempre han desprendido.
¿Qué os ha parecido? ¿Bonito? Espero que sí, porque le he puesto todo el "azúcar" que he podido en este último capítulo... ¿Os esperabais el desenlace de todo el lío con Clyde y Cartman? ¿Y las reacciones de Tweek? Sí, sé que no parece el mismo paranoico de siempre, pero lo he tenido que hacer menos tímido o se iba a pasar todo el capítulo escondido en un armario huyendo de Craig. ¿Y el lemon? ¿Creéis que ha sido flojo, que me he pasado o a estado bien? Tenía dudas de si poner o no lemon, pero tenía ganas de escribirlo que hace tiempo que no escribo nada de lemon y ha salido esto... Y lo demás ha sido todo dulzura, cursilerías y un mundo muy feliz... Pero Craig también se merecía algo así después de sus intentos de suicidio owo
Y esto ha sido todo lo que he podido dar de este fic, así que me despido de vosotros... Pero no sin antes pediros que votéis por las palabras clave de la encuesta de mi fic "Apalabrados", que encontraréis la encuesta en mi perfil. No quedó todo claro, pero lo explicaré más adelante. Por el momento, entrad y votad, porque si no votáis por las palabras claves yo no puedo empezar el One Shot u.u
Ya no tengo nada más que decir, así que me despido. Gracias a todos los que habéis seguido al fic de principio a fin y también a los que no han podido cogerlo al principio pero igual lo están siguiendo. Espero veros más adelante! owo
