Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La Historia es mía, amo el SasuHina. ^^
Sasuke dejó su improvisada práctica, se sentó junto a unos de los grandes árboles de alrededor. Ya había transcurrido un buen lapso de tiempo. La Hyuuga estaba tardando. Suspiró con pesadez, esa chica sí que era rara, pensaba mientras limpiaba su katana.
Desde su regreso a Konoha era de las chicas que casi nunca se le acercaban o hablaban, a excepción que fuera porque tuviera que comunicarle algo de trabajo. Eso le aliviaba un poco, ya tenía suficiente con la horda de idiotas que lo perseguían o le espiaban intentando llamar su atención, a pesar de que había estado bastante tiempo fuera de la villa seguían comportándose de manera estúpida.
"¡Kuso! ¡Malditas mujeres!" pensó. Por lo menos Sakura e Ino habían dejado de comportarse de esa manera, tal pareciera que ya habían madurado un poco o tenían algo que las entretenía mejor.
Sus pensamientos regresaron a Hinata, cuando la había detenido para que no cayera, se había alejado de él como si fuera un bicho ponzoñoso. Tal vez ella no era tan diferente de los demás, tal vez no sentía fascinación por él como las otras descerebradas pero parecía que también lo despreciaba o le tenía temor como el resto de los shinobis o los aldeanos de Konoha. Aunque había ocasiones en que la había sorprendido mirándolo de una forma extraña, una forma que no alcanzaba entender. Él no había sido amable con ella, sólo en esa única ocasión que le había sonreído por haber sido tan hábil a la hora de luchar con los ladrones que se habían topado. Hasta para él mismo había sido una sorpresa esa repentina sonrisa que la Hyuuga había hecho brotar. Pero parecía que eso no había sido del agrado de la chica ya que después de eso se había mostrado más extraña con él.
Aunque siendo honesto, ella no era como otras mujeres que había conocido, no chillaba ni gritaba, era callada y bastante tímida; para ser la heredera del clan más fuerte de Konoha vestía de manera reservada y ordinaria. Esos eran unos de los aspectos que le agradaban de la chica, nunca intentaba ser el centro de atención.
No le conocía muchos amigos, siempre andaba con ese idiota del perro y el bicho raro de los insectos, pero ellos eran sus compañeros de equipo o ¿Sería porque tendría alguna relación con alguno de ellos? No lo creía, se suponía que a ella le gustaba Naruto, siempre solía animarle y sonrojarse cuando el muy baka se le acercaba. Pero ahora que recordaba, eso ya no sucedía, lo trataba como a un compañero más, ahora hasta le hablaba sin ruborizarse, tal vez por fin se había olvidado de él.
Después de todo si había cambiado algo. Durante la misión se había percatado que sus técnicas realmente habían mejorado, el alcance y la visión de su Byakugan era formidable y el despliegue de su taijutsu era más que bueno, y él estaba seguro que no la había visto mostrando todo su potencial. La antigua Hinata que él recordaba era bastante mediocre, y no tenía nada que ver con esta nueva que estaba acompañándole.
Que por cierto, ¿Por qué demonios no se apresuraba? Ya habían pasado cerca de veinte minutos y no volvía, ¿Qué hacía para tardar tanto?
Hinata nadaba plácidamente dentro de las aguas del estanque sin ser consciente del tiempo que llevaba allí.
"Mmm realmente relajante" pensó con una sonrisa.
Dirigió la vista a la orilla, sonrió de nueva cuenta, se sumergió por última vez y con un movimiento elegante salió del agua.
El sol brillaba a la distancia y una brisa suave soplaba, la piel de Hinata se erizó al sentir el contacto con el aire fresco. Comenzó a pasar las manos de manera lenta, primero por su cuerpo y luego por su largo cabello tratando de escurrir un poco el agua. Buscó sus ropas entre las piedras y empezó a vestirse sin percatarse que alguien la había estado observando.
Sasuke, harto de esperarla se había dirigido a la cascada, se había acercado al lugar, y observado sumergirse. Estaba a punto de gritarle a su compañera que se diera prisa cuando de pronto ella salió del agua…
Nunca hubiera estado preparado para lo que vio.
Hinata estaba casi desnuda, sólo usando un conjunto de ropa interior bastante, como decirlo… provocativo. Sí esa era la palabra que vino en auxilio del joven. Lo que llevaba encima no dejaba mucho a su imaginación; el color de su atuendo contrastaba con su blanquísima piel haciendo una combinación impactante. En su vida hubiera pensado que esa chica sosa llevara algo así debajo de sus holgadas ropas.
Pero si su ropa interior lo había sacudido, su cuerpo perfecto casi lo derribó.
¿Cómo demonios se las arreglaba esa chica para ocultar esa breve cintura, esas torneadas piernas y ese hermoso y generoso par de pechos?
Lo que continúo le secó la boca a Sasuke. El Uchiha se quedó inmóvil, como una piedra, ahí junto a los árboles y arbustos que lo ocultaban, sólo mirando el espectáculo que se presentaba frente a él.
Hinata había comenzado a recorrer su cuerpo con sus manos, primero las había pasado por sus brazos, después las colocó sobre sus pechos y comenzó a deslizarlas hacia la cintura. Continuó con las piernas, acariciándolas desde sus caderas hasta el inicio de los tobillos de una manera tan lenta que a él le vino a la mente la palabra "Sensual".
Ella finalizó echando su cuerpo hacia a delante para escurrir su negro cabello, esa posición le dio a Sasuke una vista perfecta de sus redondos y firmes pechos.
Sasuke tragó con fuerza, estaba excitándose tan sólo con verla. Su libido estaba disparándose como si fuera un inexperto adolescente calenturiento. Lo peor de todo era que Hinata no lo hacía a propósito, no estaba actuando ni nada parecido, sólo era ella misma. Era su manera natural de ser y estaba siendo demasiado para él.
El chico cerró los ojos con desesperación y se ocultó tras de un árbol.
"Tranquilízate Uchiha" se reprendió a sí mismo. ¿Cómo podía ponerse en ese estado con tan sólo ver el cuerpo de Hinata Hyuuga?
Bueno, era algo normal, tenía tiempo que no estaba con alguna mujer, y él era un hombre saludable con necesidades no diferentes a las de los demás, era lógico que tanto tiempo en ayuno hiciera que su cuerpo lo traicionara con sólo ver un poco de piel femenina.
Pero estar casi jadeando, ¡Era absurdo! La reservada y tímida Hinata Hyuuga de verdad que había resultado algo que no esperaba. Sasuke abrió los ojos, pasándose las manos por la cara, estaba húmeda de sudor, meneó la cabeza con fuerza y regresó al claro en donde estaban sus equipos.
Hinata se estiró un poco y emprendió el regreso a donde se encontraba su compañero. El baño sí que le había hecho bien. Cuando llegó lo encontró sentado con los ojos cerrados, estaba bastante agitado y respiraba con dificultad.
"Tal vez estuvo entrenando demasiado" pensó.
- Eeh… Etto, Uchiha-san, ya puedes ir a refrescarte. El agua esta deliciosa.- Sasuke no se movió.- Uchiha-san ya pue-
- Ya te escuché Hyuuga, no estoy sordo. – sin verla, se levantó y comenzó a caminar.- Tardaste demasiado esto no es un día de campo.- agregó molesto.
- Gomenasai, perdí la noción del tiem-
- Cuida de las cosas.- volvió a interrumpirla.- Ya regreso.- terminó de manera cortante mientras se alejaba.
-Hai.- susurró ella mirando su espalda.
Desde que Sasuke había regresado a Konoha había comenzado usar de nuevo ropa ordinaria, ya no vestía ese atuendo que utilizaba cuando era entrenado por Orochimaru. Ahora usaba una playera negra y ajustada bajo su chaleco ninja que denotaba todos los músculos de su pecho, con sinceridad reconocía que le sentaba bien, en verdad que le favorecía. Se sonrojó ante sus pensamientos, ¿Por qué tenía que pensar esas tonterías? Sacudió la cabeza y sonrió.
Mientras esperaba, Hinata yacía sentada tranquilamente en el claro. Sobre ella, el sol brillaba, agotador; en lo alto de los árboles decenas de pajarillos saltaban y trinaban felices. De verdad que el lugar era precioso…
¡Pero qué tonta! ¡Esta era su oportunidad! Era ahora o nunca. Contaba con la situación perfecta para revisar el equipo del pelinegro, de una buena vez iba a saber si traía allí algo que ella pudiera reconocer como la sustancia que hacía que se enfermase.
- ¡Byakugan! .- miró la silueta de Sasuke encaminarse al agua. Esperó unos momentos a que él alejara lo suficiente, luego se sentó y fingió estar alerta.
El pelinegro llegó a la cascada y se colocó debajo del chorro de agua que caía. El líquido frío calmó sus enardecidas sensaciones. Ya más despejado Sasuke intentó nadar, pero el espacio era demasiado pequeño. Sólo podía dar más que unas cuantas brazadas. Decidió sólo sentarse bajo la caída del agua.
¿Qué más escondería Hinata Hyuuga bajo su apacible personalidad? Ella parecía no estar interesada en él pero ya la había sorprendido, en varias ocasiones, mirándolo de forma por demás sospechosa. Cuando lo miraba de esa manera que le intrigaba. ¿Por qué lo hacía? ¿Qué pensaba en realidad sobre él?
Pasado un rato conveniente, Hinata volvió a activar su dojutsu: nada alrededor. Todo estaba tranquilo. Desvió la vista hacia la cascada y pudo ver a Sasuke metido en el agua. Ese era el momento.
Tomó el equipo de su compañero y comenzó a buscar entre sus cosas. Sacó todo y no encontró nada raro, ni un bote con algún ungüento o algún frasco con algun líquido, loción o perfume. ¡Nada! Sólo había kunais, sellos explosivos, shurikens y otros artículos de combate ninja.
Entonces si no usaba nada. ¿Qué era lo que tenía Sasuke que la ponía de esa manera?
Hubiera jurado que era el olor de Sasuke Uchiha, recordaba perfectamente ese aroma. Cerró los ojos y el olor inconfundible de su compañero colmó sus sentidos. Bosque, aire limpio, menta… como si estuviera allí.
Hinata oyó hojas crujir detrás de sí y abrió los ojos súbitamente.
¡Hola! Pues, Muchas Gracias por leer.
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