Disclaimer: Naruto y todo su mundo es de Masashi Kishimoto. La historia es mía, una loca que ama el SasuHina. ^^


Hinata recorría de nuevo las bulliciosas calles. Era casi verano, un calor sofocante inundaba Konoha. Le encantaba esta época del año, era su favorita, aunque a veces el clima podía resultar bastante agobiante. Sería delicioso darse un baño otra vez.

Interrumpió su camino para pasar a un establecimiento y comprar un bote de agua. Tomó casi por completo el contenido de la botella. Salió de allí de nuevo hacia el ahogante sol de la tarde. Se detuvo al ver a unos niños que corrían en un pequeño parquecito. Uno de los pequeños, de cabellos marrones y sonrisa por demás contagiosa, llamó su atención. Hinata sonrió al reconocer al pequeño Suzuki jugando entre ellos, pensó que estaba solo pero vio a su madre sentada en una banca no muy lejos de ahí. Caminó hasta ella. Tenía tiempo que no la veía.

- Konichiwa, Kurenai-sensei- saludó a su antigua maestra. - ¿Cómo está?

- ¡Oh! Konichiwa Hinata, muy bien Arigato. Suzuki no se cansa de jugar es un niño con mucha energía.- sonrió mirando a la pelinegra y luego a su hijo.

- Es mejor que sea así, eso demuestra lo feliz que es. Ha crecido bastante. ¡Está precioso! – dijo mientras sonreía y se sentaba a su lado.

- Tú también te ves alegre, ¿qué tal tu misión? ¿Cómo te fue?

- Todo bien, fue fácil. Tsunade-sama ya me asignó otra. Pasado mañana partiré de nuevo.- pretendió sonar normal.

- ¿Irás con el mismo compañero?

- Sí, Hokage-sama nos designó a Uchiha-san y a mí otra vez. Este cliente le pidió que fuésemos Naruto-kun y yo, pero ya que él no está, Uchiha-san tomará su lugar.- se sonrojó al pensar en Sasuke. De nuevo sus sentimientos la traicionaban.

- ¿Todo está bien Hinata? Si algo te está molestando, deberías hablarlo con Godaime. Sé que Sasuke tal vez no sea la clase de persona con la uno pudiera sentirse cómoda pero…

- Estoy bien Kurenai-sensei. - la interrumpió y le sonrió. Sasuke la enfermaba, pero esa no era culpa del chico. - Además una misión es una misión.- intentó mostrarse profesional.

- Has madurado tanto Hinata. Estoy muy orgullosa de ti. Creo que si Tsunade-sama te designó como compañera de Sasuke en su primera misión debe ser porque eres digna de toda su confianza.

- Arigato por sus palabras, sensei- sonrió, sintiéndose algo culpable. Si supiera que hacía apenas unos momentos intentaba persuadir a Tsunade de no colocarla con Sasuke otra vez, tal vez su orgullo no fuera tanto.

- Y sobre tu compañero, sé que no es como cualquier otro chico, ha pasado por cosas muy duras, cosas dolorosas e inimaginables; y creo que él sabía que cuando regresara, no se lo iban a poner fácil. Pero aun así volvió. Creo que Sasuke merece que se le dé otra oportunidad de comenzar, ¿no lo crees? - Kurenai le sonrió de manera maternal.

- Sí, Kurenai-Sensei, yo también lo creo así. – musitó.

Kurenai tenía razón, Sasuke tenía derecho a empezar de nuevo. Si tan sólo no se indispusiera de esa manera con su presencia tal vez ella cambiaría su actitud hacia él y trataría de apoyarlo. Recordó su intensa mirada y se sonrojó. Tal vez después, cuando supiera cómo superar su malestar. Miró su reloj y se levantó.

- Tengo que irme, les dije a Shino-kun y Kiba-kun, que en cuanto regresara saldríamos a tomar algo y aun tengo que buscarlos. Espero que no estén en alguna misión.

- No están de misión. Pasaron por aquí, Suzuki estuvo jugando un rato con Akamaru. Me parece que iban a la antigua área de entrenamiento de nuestro equipo.

- ¿De verdad? Entonces no vemos. Me dio mucho gusto saludarla sensei. - inclinó la cabeza en una pequeña reverencia y se alejó.

En su camino hacia el área de entrenamiento, le vinieron a la mente los recuerdos de cuando practicaba allí con los chicos y Kurenai. Aun eran genins, eran muy pequeños y estaban ansiosos por aprender. Habían sido de los mejores momentos de su vida. Un ladrido la detuvo; Akamaru se acercaba a grandes zancadas. Se paró junto a ella y comenzó a lamerle el rostro.

- Konichiwa Akamaru, también me alegra verte. Etto… ¿donde están Kiba-kun y Shino-kun?

- Oe, Oe Akamaru, debiste habernos esperado, ¿por qué siempre quieres ser el protagonista de todo? - Shino y Kiba habían llegado corriendo hasta ellos.- ¡Eeh! Mira Shino te lo dije, Akamaru nunca se equivoca, dijo que era Hinata y aquí está.

- Konichiwa Kiba-kun, Shino-kun. – les saludó radiante

- Konichiwa Hinata ¿cuándo regresaste? - Shino llevaba su usual abrigo y sus gafas. Hinata se pregunto si no sofocaría con este calor.

- No hace mucho, pero pasado mañana vuelvo a salir, Hokage-sama ya nos asignó otra misión.

- ¡Yujuu! Ya era hora que la vieja Tsunade, se acordara de nosotros y volviera a reunir al equipo ocho. ¡Al fin juntos de nuevo! No te da gusto ¿eh, Akamaru? -Akamaru ladró feliz.

- Por tu mirada deduzco que no vamos contigo, ¿eh Hinata? - Shino siempre era tan perspicaz.

- ¡Nani! ¡¿Cómo que no vamos contigo? ¡Maldita sea! Últimamente no tenemos misiones en conjunto. – Kiba cruzó los brazos molesto.- Entonces ¿con quién irás? Espera no me digas que otra vez…

- Lo siento Kiba-kun pero Tsunade-sama ya nos designó como equipo a mí y a… él.- comenzó a acariciar a Akamaru intentando ocultar su sonrosado rostro.

- Y tú ¿cómo te sientes con eso Hinata?

Ella frunció el rostro. Shino pocas veces hablaba, pero cuando lo hacía eran las pregunta que menos querías responder.

- Sí Hinata, imagino que estar de misión con ese teme de Sasuke no debió de ser fácil, es un bicho raro, ¡hey sin ofenderlos chicos! - sonrió hacia los insectos que rodeaban a Shino- La primera vez que supiste qué harías equipo con él parecía que no te importaba, pero ahora luces algo, no se… preocupada.- Akamaru ladró, mostrándose de acuerdo con Kiba

- ¿Pasó algo durante la misión que esté haciendo que no quieras ir de nuevo con Sasuke?- Podría traer gafas pero Hinata sentía la mirada penetrante de Shino sobre ella.

- No, todo fue muy normal, nada especial.- mintió pero no pudo evitar ruborizarse.

De pronto un ligero ruido entre los árboles la distrajo. Volteó, pero no vio nada. "Debieron haber sido los pájaros"

- Oye Hinata, si ese imbécil te dijo o te hizo algo desagradable, dímelo y Akamaru y yo iremos a molerle la cara en este momento. - Kiba cerraba el puño, mientras que su perro mostraba los dientes.

- No, no pasó nada, por favor, Shino-kun, Kiba-kun, tú también Akamaru, no se preocupen por mí. Todo está bien, es sólo que yo… preferiría ir con ustedes. -sonrió con confianza.- Además Kiba-kun sabes que si eso pasara yo misma le rompería los huesos a Uchiha-san.

- Si lo dices así, entonces te creemos.- sonrió Kiba.- ¿Ne, Shino?

- Hinata, somos un equipo pero aun más que eso, te vemos como si fueras nuestra hermana. Sea lo que sea, sabes que puedes confiar en nosotros. -La voz de Shino había cambiado tomando un tono protector.

- Arigato por tus palabras Shino-kun. Ustedes también son para mí como mi familia, pero saben que si pasara algo yo podría arreglármelas sola. –concluyó, intentando zanjar el asunto.

- Bueno, yo si estoy más cerca de ser de su familia que tú, Shino. Casi su hermano.- Kiba no pudo evitar mostrar una pícara sonrisa.

- Aun no entiendo como Hanabi pudo tomarte en serio. -Akamaru le ladró a Shino en defensa de Kiba.- ¿Él, divertido? Irreverente le va mejor.

- Oye Nee-san ¿Cómo supiste que estábamos aquí? - Kiba ignoró su comentario y se acercó a Hinata poniendo el brazo alrededor de su cuello. Kiba era bastante alto y bastante apuesto, y más que eso era un gran chico, le alegraba que fuera él el novio de su hermana.

- Encontré a Kurenai-sensei en el parque, y me dijo que ustedes habían estado jugando con Suzuki-kun.

Kiba seguía abrazándola. Hinata creyó escuchar un crujido de ramas a lo lejos, volvió a voltear. ¡Qué bien ahora se estaba volviendo paranoica!

- Ese chico es un torbellino, ¿Ne, Akamaru? -Akamaru asintió.- Parece no cansarse jamás. Es incontrolable, bastante hiperactivo, si sigue así será como Konohamaru o peor aun… ¡como Naruto!

- Es un buen chico, pero a mí más bien me recuerda a ti, siempre ruidoso y revoltoso. Aunque claro, Suzuki-kun es un niño de cinco años y tú ya eres un shinobi de veinte - La manera seria en la que hablaba Shino estaba comenzando a desquiciar a Kiba

- ¡Eeh! ¡¿Quieres decir qué me portó como un chiquillo?- soltó a Hinata, deteniéndose a voltear a ver a Shino, quien pasó a su lado como si nada.- Lo que pasa Shino es que tú eres un tipo amargado.

- El ser serio y taciturno no quiere decir que sea amargado, Kiba-kun. -Hinata sonrió, ella empleaba el término "kun" por cariño mientras Shino sólo lo utilizaba en los niños pequeños.

- ¡TSK, amargado eso es lo que eres! - Kiba volteó hacia él, haciéndole una serie de muecas a sus espaldas. Hinata no pudo evitar sonreír de nuevo.

- Ves Hinata, igual que un niño. -Hinata también pudo sentir la sonrisa en el comentario de Shino, no era necesario verla para saber que la tenía.

- Seamos honestos a veces los dos parecen un par de niños pequeños, la madura de este grupo soy yo. –Comenzó a juguetear con sus dedos como lo hacía cuando era pequeña. Los tres rieron.

- Bueno, pues, Chica Madura, Joven Amargado, Gran Akamaru, regresemos a Konoha a beber algo. –Akamaru ladró complacido ante la invitación de Kiba.

Sasuke miraba al grupo desde la rama de uno de los árboles cercanos. Había ido al bosque a practicar con su katana, quería estar solo, alejarse de la gente de Konoha que lo consideraban un indeseable. Iba concentrado en sus pensamientos cuando escuchó personas hablar. No se habría acercado de no haber sido porque reconoció la voz de la chica y sintió curiosidad de ver como se comportaba con sus amigos.

La observó durante el rato que estuvo con ellos. La miró acariciar con cariño al perro, bromear y reírse desenfadada de los comentarios que le hacían esos sujetos. Parecía tenerles mucha confianza, tanta que hasta se dejaba abrazar por el tal Kiba.

¡Ese imbécil! Cuando lo vio hacerlo sintió el inesperado deseo de saltar sobre él y arrancarle el brazo con sus propias manos. Al no poder hacerlo había desquitado su súbita molestia con una pequeña rama, triturándola entre sus poderosos dedos. De repente se le ocurrió que tal vez él fuera el tipo que le había gustado a la Hyuuga. No, no podía ser, Hinata no podía tener tan mal gusto… ¿Hinata? ¿Desde cuándo se había vuelto tan familiar para él?

¿Qué le pasaba? Se suponía que había venido a entrenar no a espiarla. El saber lo que le causaba estaba comenzando a crearle una rara obsesión por ella. Sacudió la cabeza para despejarse.

Siguió andando, encontró un sitio bastante alejado de las cercanías de la aldea, la pequeña cascada que tenía le recordó inmediatamente el lugar en donde había visto casi desnuda a… ¡Maldita sea! ¿Por qué insistía en recordarla de nuevo? Arrojó con algo de irritación su equipo al suelo y comenzó a practicar. Debía dejar de pensar en eso.

Hinata se encontraba recostada en su cama. Hacía apenas pocos minutos que acababa de salir de darse un baño. Se había tomado su tiempo remojándose a placer en la gran tina que tenía allí dentro. Era su pequeño e íntimo ritual de relajación. Las velas que había encendido y las sales aromáticas que había vertido en el agua casi la habían adormecido, llevándose por completo su tensión. Ahora se sentía tan bien, tan descansada que no tenía ganas de vestirse. La toalla que enrollaba su cuerpo se sentía tan cómoda que tal vez la usaría de pijama. Ni siquiera tenía ganas de encender la luz de su habitación.

No le había dado tiempo de entrenar, las horas se iban volando cuando te la pasabas bien. Había entrado con Kiba, Shino y Akamaru al bar en donde casi todos los shinobis se reunían. Bebieron, conversaron y se rieron de tantas cosas que ya era muy tarde cuando por fin habían decidido irse.

"Amigos" Sonrió al recordarlos. ¿Cómo era posible que Sasuke dijera que no los necesitaba? Se inquietó al pensar en él ¿Qué estaría haciendo? ¿Sabría ya lo de la misión?

Se levantó y miró por la ventana. Contempló por un momento la noche, las estrellas brillaban orgullosas en lo alto del oscuro cielo. Ese tipo de noches estrelladas eran de las más bonitas del año. Se dio la vuelta y comenzó a caminar de nuevo hacia su cama, quitándose la toalla que llevaba alrededor de su largo cabello.

Tenía que encontrar la manera de hacer que Sasuke no le afectara, debía de haber alguna. Él le dijo que ya había pasado por lo mismo antes, pero ella en realidad seguía dudándolo. Tal vez si pensaba en Sasuke como alguno de sus compañeros, con ellos se sentía tan cómoda; tal vez eso le funcionara, si al estar con él se imaginaba que hablaba con Kiba o con Shino podría hacer que las cosas fueran diferentes.

- Sasuke- dijo en voz alta mientras suspiraba.

- No pensaba que unas cuantas horas lejos de mí harían que me extrañaras, Hyuuga.-contestó una voz en la oscuridad, una voz ya bastante familiar.

Se dio la vuelta y se quedó como piedra, Sasuke estaba allí sentado sobre la ventana, sus cautivantes ojos negros refulgían en la oscuridad. ¿En qué momento había llegado que no se había dado cuenta? Su corazón comenzó a latir de prisa.

- ¡Kya! – soltó un pequeño grito. ¡Kami! ¡¿La había escuchado?- Uchi-Uchiha-san, ¿qué-qué haces a-aquí?- agradecía a la oscuridad que no dejaba ver su rubor.

- La Hokage me pidió te dijera que pasado mañana saldremos a las seis de la madrugada. Te estuve buscando pero no te encontré. Así que decidí que tenías que regresar a tu casa y te he estado esperando aquí.

- A esa hora estaré ahí, Arigato.- contestó con prisa, le urgía que Sasuke se fuera rápido de allí

- Que poco hospitalaria eres Hyuuga, ¿no me invitas a pasar? – se podía percibir una sonrisa en su voz. Bajó de la ventana y entró.- Linda habitación. Aunque claro, si hubiera más luz tal vez podría apreciarla mejor.- "Y a ti también" Se suponía que quería sacarla de su cabeza, entonces ¿Por qué estaba allí?

Hinata se apartó lo más rápido que pudo de él, ¡Oh no! Ahí estaba de nuevo el maldito malestar. Desafortunadamente Sasuke no se alejaba ni un poco.

- Gomenasai. Uchiha-san ya iba a irme a la cama, yo… yo tengo que levantarme temprano…- su voz apenas era un murmullo.

Sasuke se acercó a ella, malicioso, sabía que su proximidad la ponía "enferma" y él se sentía más que complacido con eso. Realmente le divertía verla sufrir. Aunque cuando vio que atuendo llevaba Hinata ya no le pareció tan divertido. Sólo con una toalla cubría su delicado cuerpo femenino. Tragó con fuerza. La recorrió con la mirada de arriba abajo, logró distinguir entre las sombras la provocadora V que dibujaban sus firmes pechos, los cuales subían y bajaban en respiraciones cada vez más rápidas, pudo ver gran parte de sus torneadas piernas, desde la mitad de sus suaves muslos hasta sus pequeños pies. Su blanca piel resaltaba en la oscuridad. ¡Maldita sea! Esa estúpida toalla la cubría tan poco y tanto a la vez, que era frustrante.

Observó los mechones húmedos del negro cabello que cubrían su cara. Apartó uno con suavidad, colocándolo detrás de su fina oreja. Percibió su delicioso aroma.

- Hueles muy bien Hyuuga.

¡Kami, más que bien, olía como para comérsela!

El contacto de la mano masculina sobre su piel había dejado a Hinata totalmente paralizada. Suspiró con dificultad y sintió su acostumbrado hormigueo ya no sólo en el mismo lugar, ahora en todo su ser. Llamaradas de calor la recorrían. Debía apartarse pero su cuerpo se negaba a obedecerla, aunque ya no estaba muy segura si no era ella quien no quería moverse.

Sasuke regresó la mirada al rostro ruborizado de Hinata, y cuando vio entre las sombras esos opalinos y sorprendidos ojos que destellaban un brillo especial y lo miraban ansiosos, quedo hechizado. Se adueñaron de él. Se sintió preso en un océano de sensaciones desconocidas. Un deseo fiero se despertó vibrante en sus venas, un deseo ardiente, poderoso que corrió por todo su cuerpo. Sus labios se encontraban a mínima distancia. Incapaz de contenerse, se acercó todavía más hasta quedar a escasos centímetros de ella…

- ¿Nee-san? ¿Estás bien? ¿Por qué gritaste? -Hanabi preguntó detrás de la puerta.- ¿Hinata?... -Sasuke salió de su hipnosis, apartándose de la chica.

- H-Hai, Hanabi, no es nada. ¡Hasta mañana! –A duras penas pudo contestar, trató de sonar calmada aunque por dentro era un mar de nervios.- Uchiha-san, por favor.- susurró suplicante.

Maldición. Lo mejor era marcharse enseguida antes de hacer algo que pudiera lamentar, como aceptar la invitación casi irresistible que llameaba en esos ojos, aunque claro dudaba que Hinata se hubiera percatado siquiera. ¡Demonios! ¡¿Por qué había tenido que hablar su hermana?

"Fue lo mejor, sabes que no te hubiera bastado tan solo con besarla" una vocecilla insidiosa habló en su interior. Exhaló con pesadez, Hinata Hyuuga le hacía perder el juicio.

- Está bien, otra vez será….- Sasuke se dio la vuelta dirigiéndose hacia la ventana, había hablado de manera normal, ya había recuperado el control, pero volteó de nuevo antes de salir.- Te veo pasado mañana Hyuuga. -sonrió antes de desaparecer en la completa oscuridad.

Hinata trató de calmarse. Tan pronto como pudo mover sus piernas, las cuales parecían estas clavadas en el suelo, se acercó a cerrar la ventana. Se puso su pijama rápidamente. Peinó su cabello con dificultad. Las manos le temblaban y su pulso estaba acelerado y errático.

Se metió en la cama con la mirada fija en la ventana. Exhaló un suspiro femenino de una clase que nunca exhalado. Kami-sama, era su imaginación o Sasuke había estado a punto de besarla. Cerró los ojos mientras recordaba la manera en que se había acercado a ella y la había envuelto en su masculino olor. Otro suspiro se le escapó de la garganta. Se revolvió inquieta entre las sábanas. Sacudió la cabeza en señal de negación. No, no podía ser, seguramente su proximidad se debió a que había sentido curiosidad por su aroma, si hasta le había dicho que olía bien. Y ahora ella estaba pensando en cosas absurdas y sin sentido. Sintió una oleada de vergüenza. ¡Qué tontería! Además, ¿Por qué querría Sasuke hacer eso?

Tenía que concentrarse en la misión de pasado mañana. Si tan solo Sasuke no la afectara de ese modo tan… perturbador.

Definitivamente no iba ser sencillo y él no se lo estaba poniendo nada fácil.


Sasuke, Sasuke, ya comenzaste a mostrar debilidad por la muchacha XD, Hinata afortunada.

Un comentario me caería muy bien. ^^ Déjenme uno, no sean mala gente.