Disclaimer: Naruto es de Masashi Kishimoto. La historia es de Mizuno Gina, fan del SasuHina hasta que se congele el infierno UU…XD
El día llegó sumamente rápido, o sería porque no había podido conciliar el sueño, y cuando por fin lo había logrado, el reloj había sonado para despertarla. Hinata no quería levantarse, no aún. Se cubrió la cabeza con la sábana. Pero tenía que entrenar, llevaba cuatro días sin hacerlo. Se desperezó un poco, estirándose en la cama como un gato pequeño, y se levantó. Lavó su cara, el agua fría la despejó un poco. Se miró al espejo; tenía unas ojeras horribles, producto del insomnio que había padecido. Se vistió, tomó su equipo y bajó a la cocina. El lugar estaba desierto, en penumbras. Comió algo rápido, lavó sus dientes y salió.
Sin tan sólo no hubiera quedado con las chicas de verse para comer, podría haber dormido más y haber entrenado en la tarde. Pero mientras estaba en el bar con Shino y Kiba, Tenten e Ino se habían acercado a ella. También se encontraban en el lugar, junto con Sai, quien intentaba socializar más desde que se había hecho novio de la rubia. Ellas solía juntarse para platicar cuando ninguna tenía misión fuera de Konoha o cuando Temari estaba de visita. Y según Tenten, Temari vendría al día siguiente. Hinata había aceptado con gusto. Ya tenían bastante tiempo sin reunirse, así que esta era la oportunidad perfecta para su Kunoichi Time (como le había bautizado Ino a la reunión). Aunque claro les haría falta Sakura, pero no tenían idea de cuándo estaría de vuelta.
A decir verdad, extrañaba esas pláticas con las chicas, tener esas conversaciones que resultaban tan amenas y divertidas le ayudaría a despejarse un poco. Habían acordado reunirse pasado el mediodía en su restaurante favorito. Así que levantarse temprano le dejaba buen tiempo para entrenar unas horas, regresar a casa, darse un baño y encontrarse con ellas.
La mañana estaba algo brumosa, el sol no tardaba en aparecer. Unos tímidos rayos apenas se asomaban por las colinas que rodeaban la villa. Otra vez iba a haber un clima bastante sofocante. A pesar de que aun no había mucha luz, la aldea ya empezaba a tener movimiento. Decidió correr para estirar y calentar sus músculos en lo que llegaba adonde entrenaría. La habitual área de entrenamiento del equipo ocho, la misma en donde se preparaba y practicaba desde hacía tanto.
Cuando llegó hasta allí, los pájaros parecieron reconocerla y saludarla con un ruidoso pero melódico trinar. Hinata sonrió. Los altos árboles que rodeaban el claro expandían sus sombras haciendo parecer más oscuro el sitio. Se deshizo de su acostumbrada chaqueta, quedando en una blusa ajustada de finos tirantes que le daban mayor movilidad y comodidad. Tomó su equipo, revisándolo para buscar una banda con la que se recogió el largo cabello, y sacando el resto de las armas ninjas que utilizaría.
Respiró profundo, hizo unos cuantos estiramientos más y comenzó a lanzar kunais y shurikens a las vigas de madera sepultadas que estaban posicionadas especialmente para eso. Desde que Tenten le había dado unos cuantos consejos había mejorado bastante. Tras casi un cien por ciento de aciertos, quedó satisfecha y dejó los lanzamientos. El sudor comenzaba a aparecer un su frente. Se acercó al tronco del tamaño de una persona que tenía múltiples maderos en posiciones especiales para practicar. Hacer un poco de taijutsu de contacto no estaría mal, así que continuaría con eso. Comenzó a lanzar movimientos con brazos y piernas sobre el tronco.
Entrenar de manera solitaria no era muy eficiente pero al no tener a Kiba o Shino con ella tenía que arreglárselas sola (ellos partirían en la tarde formando parte de un escuadrón de reconocimiento y no había querido molestarlos). Pasado un buen rato decidió que era suficiente taijutsu, largas gotas de sudor escurrían por su cara y cuerpo. Respiró hondo, se sentó sobre el suelo unos momentos, intentando estabilizar su respiración.
El sol ya brillaba con bastante fuerza y el calor comenzaba a sofocar. Recogió sus cosas y se dirigió a su lugar especial. Allí concluiría con su entrenamiento. Practicaría su Shugohakke Rokujouyon Shou y se refrescaría. Ya era perfecto, y era tan bueno o mejor que el Kaiten del Clan pero nunca estaba de más seguir practicándolo. Con un gran salto llegó a las ramas de los árboles y comenzó a andar.
Sasuke no había tenido una buena noche. Chorros de agua fría caían por su espalda. Su encuentro con la Hyuuga lo había dejado totalmente ansioso, frustrado. Claro que él tenía la culpa, ¿Por qué no sólo había dejado el mensaje con alguien de su clan? ¿Por qué tener que esperarla y meterse de manera furtiva a su habitación? Y precisamente ahí, en la casa principal del Clan. Por supuesto que Hiashi Hyuuga era alguien de cuidado, aunque no habría sido rival para él. Pero no habría estado sólo, todo el Souke y la casa secundaria, el Bouke, no habrían tardado en llegar y así tal vez las cosas hubieran resultado peligrosas. Su situación en Konoha no era muy buena y ahora él mismo había estado a punto de empeorarla. Echó la cabeza hacia atrás y la pesada cortina de agua fría cayó sobre su cara.
¡Maldición! La tirante tensión sexual que se producía cada vez que estaban juntos, y de la que solo él era consciente, lo estaba estresando. Eso lo irritaba a morir. Iba a necesitar de todo su autodominio, para poder superar el estar solos durante la misión y no echársele encima. Tal vez debió haber apoyado la iniciativa que ella había hecho ante la Hokage de ir con otro shinobi.
Él creía haber sabido cual era la solución para deshacerse de esa imperiosa necesidad que lo agobiaba. La noche anterior después de que se había marchado de su habitación, había ido a un bar, dispuesto satisfacerse con alguna mujer, siempre encontraba a más de una gustosa a pasar la noche con él. Pero no había podido, todas la que se le habían acercado habían estado muy lejos de despertar el ardiente deseo que solo la Hyuuga le incitaba. Su maldito libido parece que solo se contentaría con ella. Estaba siendo sometido a un capricho de sus hormonas.
Había regresado a su apartamento, bastante disgustado. Autosatisfacerse ni siquiera era una opción. Pasó un buen rato en el baño dándose una ducha fría y después se recostó en la cama. Tomó la toalla húmeda con la que se había secado, la pieza de tela se la volvió a recordar. Envuelta sólo en una toalla. Desnuda de la cintura para arriba y seguramente con unas atrevidas bragas abajo. Habría bastado con un pequeño movimiento para quitársela y…
Soltó un gruñido y arrojó la toalla con rabia hacia la pared. Si tan sólo la Hyuuga se diera cuenta de lo que su cuerpo le pedía, todo sería tan simple. Ella lo buscaría ansiosa, anhelante; y él estaría más que presuroso y dispuesto a ofrecerle su ayuda. Era lo mínimo que podía hacer, después de todo, era el causante de lo que sucedía. Desahogaría sus lujuriosos deseos y ambos tendrían lo que necesitaban. Pero no, no era así y eso le crispaba. Tal vez entrenando desahogaría algo de frustración. Pensó eso y se sumergió molesto en el agua.
Hinata llevaba un buen rato andando cuando vio el lugar que buscaba. Bajó de entre las ramas y siguió caminando. Su lugar especial. Todavía no llegaba allí y ya sentía esa paz única que le trasmitía. Ahí había desarrollado el Shugohakke Rokujouyon Shou; ella sola, sin ayuda. Una técnica muy suya, muy personal. Tenía el orgullo de ser la única Hyuuga en poder realizarla. El haberlo hecho por sí misma era una de sus más grandes satisfacciones. Le faltaban pocos metros para llegar a la cascada, cuando alguien emergió del agua.
Sorprendida se escondió, ¿Quién estaría allí?
No es que fuera un sitio exclusivo para ella pero pensaba que no muchas personas sabían de ese lugar. Estaba bastante alejado de la aldea, y en todo el tiempo en que ella lo había frecuentado nunca se había encontrado con nadie. ¿Y si no fuera de Konoha? ¿Si fuera alguien de peligro? ¿Y si esa persona no estaba sola? Activó su Byakugan revisando los alrededores pero no encontró a nadie más. Era una sola persona. Volvió la mirada hacia la cascada. El extraño ya había salido del agua. Con el Byakugan registró los puntos de chakra de la silueta. Una alta silueta masculina, que emanaba un chakra poderoso. Una silueta que de inmediato reconoció. Se quedó estupefacta, el Byakugan se desactivó de forma repentina y notó que se quedaba sin respiración.
Sasuke Uchiha había salido del agua dejando su impresionante cuerpo expuesto a los rayos del sol. La visión la llenó de confusión, desconcierto y…ansiedad. Hinata sobresaltada se dio la vuelta, ocultándose tras un árbol. La paz que había sentido se esfumó por completo. Tragó saliva y volvió a dirigir la mirada hacia Sasuke. El ajustado bóxer negro que llevaba pasaba perfectamente por un bañador. Observó abstraída los anchos hombros masculinos, sus poderosos y fibrosos brazos, sus firmes y fuertes piernas. El agua escurría del negro cabello bajando por un atlético torso, fluyendo en un abdomen de marcados músculos. Kami parecía haberlo esculpido.
Hinata se llevó las manos al pecho, totalmente abrumada por las sensaciones que la recorrían. Un intenso calor la agobió. Las nauseas se presentaron repentinamente, el corazón le latía frenético dentro de su debilitado cuerpo. Recordó la penetrante mirada que le había dedicado la noche anterior. Un fuerte suspiro se le escapó. Se llevó una mano con rapidez a la boca, ¿La habría escuchado? Apenas y pudo activar el Byakugan. A través de su dojutsu vio como Sasuke comenzaba a vestirse sin percatarse de que había sido observado.
Tenía que irse de allí cuanto antes o probablemente se desvanecería en ese momento. Abandonó el lugar con prisa, cuidando de no hacer un solo ruido. Mientras se deslizaba presurosa por los árboles meditó que Sasuke ni siquiera se le había acercado, pero entonces ¿Por qué su malestar se había presentado de esa forma tan intensa como cuando estaba a centímetros de ella?
- ¿Señorita Hyuuga? Le puedo ofrecer algo… Eh… ¿Hinata-sama?- la chica que atendía su mesa la miraba atenta.
- Etto… sí… sólo una limonada, por favor. Estoy esperando a unas amigas, y no deben de tardar en llegar.
La voz de la mesera la había sacado de su estado ausente. Los malditos nervios de haber visto a Sasuke aun no se iban del todo. Por culpa de ellos había llegado antes. Miró su reloj, las chicas no tardarían en llegar. La mesera regresó, dejándole su bebida. Dio unos pequeños sorbos. El líquido frío resbaló en su garganta aligerando un poco el estado en que se sentía.
Volteó hacia la puerta cuando escuchó a una joven soltar una despreocupada risa. Ino nunca pasaba desapercibida. Las tres singulares kunoichis habían llegado.
Ino se acercaba sonriente, lucía un corto vestido naranja que le daba un aspecto aun más vivaz, su larga melena rubia iba recogida en un sencillo moño. Con su actitud despierta e impetuosa inyectaba alegría. Siempre parecía radiante. Y aunque pareciera superficial, era sensible y comprensiva.
Junto a ella caminaba otra rubia igual de impactante. Esta llevaba el cabello en sus cuatro clásicas coletas y vestía un yukata verde esmeralda que resaltaba aun más unos ojos perspicaces y profundos del mismo tono. Una sonrisa nostálgica se dibujó en los labios de Hinata al ver a la chica de Suna y su mirada verdosa. Sabaku no Temari irradiaba tal seguridad y confianza en sí misma que intimidaba. Tal vez daba la impresión de ser soberbia y arrogante, pero no era así; Temari era grandiosa. Era sencilla y considerada, y a veces, bastante directa. Junto a Sakura eran las maduras del grupo.
El trío de mujeres era concluido por una chica de cabellos marrones, que caían en libertad hasta la mitad de su espalda. Usaba unos shorts blancos y una blusa sin mangas de tono azul claro. Sus chispeantes y vivarachos ojos color chocolate y su maravillosa sonrisa encantaban. Tenten era la jovialidad personificada. Su naturaleza pícara y traviesa trasmitía buen humor. Al igual que Ino, era ocurrente y desenvuelta, pero también era muy dulce y comedida.
- ¡Konichiwa Hinata!- Aún no llegaba a la mesa pero Ino ya la saludaba con su singular alegría. Las tres se sentaron en donde estaba la chica de ojos opalinos. La gran ventana en donde estaba ubicada la mesa, daba vista hacia la calle atestada de gente.
- ¡Konichiwa chicas!- sonrió de manera enorme, realmente le alegraba verlas.
- Konichiwa Hinata.- saludaron Tenten y Temari al unísono. La mesera se acercó a ellas con los menús para que eligieran su comida. Luego de unos momentos para decidirse, ordenaron.
- El verano de Konoha es asfixiante. No podían haber elegido un lugar más fresco, al aire libre. - una sofocada Temari tomaba una servilleta como improvisado abanico.
- Vamos, vamos Hime no seas tan quejumbrosa, en Suna los veranos son aún más terribles que aquí. Debiste haber levantado tu cabello como yo.- Ino sonreía mientras tocaba su moño.
- Así es Temari, o usar ropa más cómoda y ligera.- Tenten la miraba con suficiencia señalándose a sí misma.
- TSK, cállense las dos.- desvió la mirada indignada.- Al menos en Suna las noches de verano son frescas, pero anoche aquí el calor fue tan insoportable que casi no pude dormir.
Ino y Tenten se miraron de reojo luego una mirada llena de humor se posó en los ojos de la rubia.
- Así que estas aquí desde anoche, ¿eh Temari? Me pregunto si el sofocante calor que padeciste se debió sólo al clima o algo más…
- Querrás decir a alguien más… - añadió Tenten con sonrisa traviesa. Tres pares de expectantes ojos femeninos atravesaban a Temari.
- Chicas, no provoquen a Temari.- Hinata intentó sonar mediadora, aunque también se moría de curiosidad. Temari sonrió, ella sola se había echado de cabeza.
- Esta bien intrigosas, llegué ayer al anochecer. Iba a verlas pero unos "asuntos diplomáticos" de suma urgencia se presentaron, y pues tardé algo en solucionarlos.- Una mirada picante acompañó a su pecaminosa sonrisa.
- Con que Asuntos diplomáticos,¿ no?
- Así es Ino, asuntos diplomáticos.
- E imagino que al shinobi más perezoso de Konoha no le debe haber sido nada difícil brindarte su ayuda, ¿Ne?
- Créeme Tenten, cuando se trata de ese tipo de asuntos, el Shikamaru que está conmigo no tiene nada que ver con el que ustedes conocen. Bueno, tal vez en lo de perezoso es en lo único que no cambia, se toma su tiempo el muy miserable hasta ponerme loca de impaciencia. Pero lo perdono porque siempre encuentra la mejor estrategia para dejarme totalmente… satisfecha. –Temari sonrió de manera sensual. Las cuatro rompieron en risas.
- ¡Eres terrible Temari! – dijo una animada y sonrosada Hinata que miraba a la rubia.
- No creo que sea terrible, Hinata. Mas bien, a nuestra amiga se le definiría mejor como "problemática".- cuando Ino dijo eso, las cuatro volvieron a estallar en risas. Interrumpieron un momento su conversión cuando la mesera regresó hasta ellas con sus platillos. "Itadakimasu" dijeron al unísono.
- Así que las cosas con Shikamaru marchan bien. Me alegro por él, tu influencia sí que le ha afectado de buena manera, hasta lo ha vuelto un poco más entusiasta; y claro, por nosotras también. El amor te ha suavizado bastante, gruñona… - Ino interrumpió un bocado para brindarle a Temari una sonrisa infantil. Hinata y Tenten rieron ante el comentario de la rubia.
- Shikamaru también me ha influenciado bastante, cada vez me cuesta más estar lejos de él. A veces es insoportable estar tanto tiempo sin verlo. Creo que de verdad, ahora si estoy enamorada.- comentó un poco apenada. Las tres miraron con ternura a la chica de Suna.
- Vamos Temari, eso está bien. El estar enamorada no tiene por qué avergonzarte.- le murmuró Tenten quien dejó un momento su comida y la miró de forma comprensiva.
- Así es Temari, es grandioso sentir algo tan fuerte y maravilloso.- fue el turno de Hinata que le apretó la mano con cariño.- Además es muy valiente de tu parte reconocerlo.
- A parte créeme, el sentimiento es mutuo. Sé de buena fuente que ese inútil también está enamorado hasta los huesos de ti.- Ino le guiñó un ojo con complicidad.
- Arigato, por escucharme y entenderme, amigas.- Temari había recuperado su sonrisa, luego con mirada pícara añadió.- Imagino que tu fuente es tu artista del pincel, ne, Ino.
- Sí, pero no vayan a comentar a nadie más que Sai me lo dijo, si no lo meteríamos en problemas. – susurró en tono apenas audible. Sus tres compañeras se acercaron a ella.- El otro jueves tuvieron su clásica reunión en el bar: Él, Shino, Kiba, Choji, Shikamaru y Neji. Los demás estaban fuera de misión así que no pudieron asistir. El asunto es, que Kiba le preguntó si seguía saliendo contigo porque tenía tiempo que no les veía juntos…
- ¿Y qué respondió ?– dijo la otra rubia que se acercó aun más interesada.
- Que si no fuera porque Godaime realmente lo necesitaba en Konoha, ya hubiera pedido un traslado a Suna para estar contigo todo el tiempo. –Las mejillas de Temari se pintaron de un ligero arrebol. - Entonces Shino con su particular tono comentó que si pensaba en eso era porque las cosas contigo iban en serio. –Las tres miraron impacientes a Ino. - Shikamaru sonrió y dijo que era algo problemático pero que no podía pensar en otra mujer en su vida que no fueras tú.
- ¿Quién hubiera pensado que Shikamaru tuviera su lado romántico?- Tenten miraba a Temari asombrada. - De verdad que ha cambiado estando contigo.- Temari sólo sonrió. – Oye Ino ¿y cómo lograste que Sai te dijera todo eso? Porque yo siempre trato de sacarle detalles a Neji o a Lee y nunca logró me que digan algo.
- Tengo unas tácticas femeninas de persuasión que nunca me fallan. Tal vez si se las aplicaras a Neji, él cambiaría de opinión… –Ino volvió a guiñar el ojo, esta vez con picardía.
- Ya me cansé de perseguir a Neji; tanto tiempo tras él sin conseguir nada me hartaron.- soltó Tenten con algo de molestia. - Aunque ahora que ya no soy tan amable y lo trato de modo indiferente parece que me presta más atención.- caviló de repente.
- Esa es una buena señal. Creo que deberías intentar ser más amigable con otros chicos. Verás como cuando Neji se entere que ya no te tiene tan segura, por fin comenzará a actuar.
- ¿Crees que lo dice Ino funcionaría, Temari? –Los ojos chocolate se posaron atentos en los verdes de la rubia.
- No sería mala idea, además está ese dicho de "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido" Tal vez el muy baka reaccione si ve que no es el único que tiene competencia... Hinata eres su prima, tú deberías conocerlo mejor.- Los ojos verdes se posaron en los opalinos.
- Bueno, Neji-nii-san si conversa conmigo, pero en cuanto a asuntos amorosos nunca me ha dicho nada. Pero creo que la táctica que dice Ino tal vez funcionaría. Porque no creo que le seas indiferente Tenten. Ahora que recuerdo hace poco me preguntó si tenías un color favorito, aunque como me mostré sorprendida, cambió de tema y ya no tuve oportunidad de preguntarle porque quería saberlo.
- Lo ves Tenten, mi idea no es tan descabellada. Neji solo necesita un poco de rivalidad. Verás como dentro de poco toda esa frialdad se le derrite.- Ino le sonrió a su amiga. – Y hablando de frialdad, ¿Qué tal tu misión con Sasuke, Hinata? ¿Algo interesante que contar?
- Nos fue bien, no fue nada fuera de lo común. Y en cuanto a algo interesante, Uchiha-san pues… - Sus mejillas se sonrosaron. Bebió de su limonada otra vez, intentando que lo frío de los hielos le bajara un poco el calor que estaba sintiendo.
- Entonces eres la nueva compañera de Sasuke Uchiha, Hinata.- Una atónita Temari impidió que continuara. –Y díganme, con franqueza, ¿sigue igual de guapo que antes? Porque recuerdo que la primera vez que lo vi, aun era un niño, pero, ¡Kami! Sí que era lindo.
- Más que eso Temari, es tan masculino y atractivo. – dijo Tenten y sonrió.
- Y endemoniadamente sexy.- añadió Ino. Hinata miró algo turbada a Ino y Tenten, por alguna razón le molestaba que hablaran así de Sasuke.
- Pero aclaro que para mí, sólo existe Neji.
- Y yo sólo tengo ojos para Sai.- de pronto Ino dejo de sonreír.- Aunque ahora Sasuke es más distante y sombrío. Sé que lo que hizo no estuvo nada bien y no es algo que se pueda olvidar tan fácilmente, pero no soporto a veces como lo tratan.- bajó la mirada algo entristecida. - Me gustaría que Sasuke encontrara a alguien que le trajera un poco de luz a su vida.- Hinata miró sorprendida a Ino sintiéndose culpable por la molestia que había experimentado hacia ella.
- Ino, Sasuke va a estar bien. – Hinata le sonrió intentando animarla. Aunque se sorprendió al mencionarlo por su nombre. - Después de todo, él es un Uchiha.
Hinata se encontraba en su habitación empacando su equipo y algo de ropa. Después de que habían terminado de comer, decidieron dar un paseo por Konoha. Hablaron de tantas cosas que no volvió a recordar a Sasuke, se alegraba de haber estado con ellas. Luego de que acompañaran a Temari hasta su hotel, se había despedido y las chicas le habían deseado suerte en su misión.
Peinaba su cabello húmedo, acababa de ducharse. Esta vez ya llevaba su acostumbrado pijama. Se acercó a la ventana y miró por ella, algo recelosa. Nada. Solo otra despejada noche de verano que ofrecía una vista espectacular de las millones de estrellas que adornaban el firmamento. Un ligero bostezo se escapó de su boca, había tenido un día bastante agitado. Sobre todo la mañana. De nuevo una silueta masculina se dibujó en su mente. Se llevó las manos a la cara. Ahora ya no sabía que era peor, si el malestar que le causaba su presencia o la vergüenza que daba el haberle espiado. Aunque en ésta última ella era la única culpable. ¡Kami! ¿Por qué no se había ido de allí cuando se había dado cuenta que era él? Como si relacionarse con Sasuke no fuera difícil ahora ella misma se saboteaba.
Se metió a la cama inquieta, ojala sucediera algo para que su angustia terminara de una vez.
…...
Espero este capítulo haya gustado, a mí en lo personal me encantó.
A Hinata le llegará la solución más rápido de lo que espera. *¬*
Ahora una petición: ¿Me regalan un review?
