Disclaimer: Todo Naruto es de Masashi Kishimoto. Esta historia es mía, y como el siete es mi número de la buena suerte decidí que aquí se daría la primera vez de estos dos. Para que tuvieran suerte, sí, lo sé estoy mal de la cabeza. UU
Aun estaba aletargada cuando llegó a la puerta de entrada de Konoha. De nuevo no había podido dormir bien. Sasuke ya estaba allí, recargado sobre la pared con los ojos cerrados. Evitó seguir mirándolo. Iba a saludarlo cuando fue interrumpida.
- Ohayo Hinata-san. – Kotetsu dejó un momento su puesto, para acercarse a ella, sonriéndole. - Tan temprano por aquí. ¿De nuevo de misión?
- ¡Ah! Ohayo Kotetsu-san, Izumo-san –saludó al shinobi con amabilidad mientras que Izumo agitaba la mano, soltando un largo bostezo. – Sí, salimos hacia el País Nano. Es una misión senci-
- Andando Hyuuga, se nos hará tarde.- le interrumpió Sasuke que comenzó a caminar
- ¡Hey Uchiha! Tranquilo. ¡No hay necesidad de ser tan brusco!- Kotetsu le dedicó una ácida mirada, Izumo lo miraba de la misma manera.
"Teme" pensó Sasuke
- Sumimase Kotetsu-san pero Uchiha-san tiene razón.- sonrió, pero miró a Sasuke con algo de molestia.- Espero que tengan buen día. Nos veremos pronto. ¡Ja ne! -contestó mientras se alejaba junto a Sasuke.
Comenzaron a avanzar silenciosamente entre los árboles. El sentir el viento fresco de la mañana sobre su cara comenzó alejar el sueño del cerebro Hinata. Miró a Sasuke que avanzaba por delante de ella. Ino tenía razón, no lo trataban bien pero él tampoco hacía nada para ser un poco más amable. No le costaba nada tener un poco de modales. No había dejado de ser un engreído. Tal vez debía de empezar a echar a andar su plan.
- No tenías que ser tan grosero con Kotetsu-san, él siempre es muy educado y cortés. – le alcanzó, después de un rato, para reprocharle.
- Sólo coqueteaba contigo, no sé tú pero yo tengo prisa por terminar esta ridícula misión. - respondió tajante. – Si tenías ganas de tontear con él, hubieras llegado más temprano.
- ¿Kotetsu-san coqueteando conmigo? – repitió Hinata para luego soltar una ligera carcajada. A Sasuke le sorprendió su actitud, la miró de reojo. – Shizune-san sale con él, y yo hice un trabajo, digamos de Cupido en esa relación, por eso es que Kotetsu-san siempre porta así conmigo... Pero ¿yo tonteando con él?- volvió a sonreír.- Eso sí que fue aún más descabellado Uchiha-san…
Por primera vez no le contestó, se quedo callado. La chica tenía razón eso había sido estúpido. Un inusitado sonrojo apareció en el rostro del pelinegro. Gracias a la oscuridad Hinata no pudo verlo, porque si lo hubiera hecho, ese sentimiento de victoria que acababa experimentar, habría sido mayor. Había tenido una conversación bastante normal, sin sentirse incómoda. Su plan de tratarlo como a uno de sus amigos estaba funcionando. Sonrió satisfecha de sí misma.
Mantuvieron el recorrido en silencio ya era más de mediodía cuando por fin se detuvieron a comer algo. Según la memoria de Hinata la singular zona rocosa en donde se encontraban estaba casi a mitad del camino hacia el País Nano. Si seguían a ese ritmo probablemente en la noche llegarían hasta allá. Agradeció en su interior los exhaustivos entrenamientos a los que se sometía, gracias a eso estaba logrando mantenerse a la par que su compañero sin sentirse siquiera cansada; aunque si hambrienta. Sasuke se sentó en una de las rocas más altas, bastante alejado de ella.
"Parece molesto" pensó, mientras lo observaba y comía. Sasuke no era un gran conversador pero no le había dirigido la palabra desde el incidente de la mañana.
"¿Será que se disgustó por lo que le dije?" "Parece que siempre le enfada no tener la razón" "Bueno sí es eso, que no me hable, así estoy más tranquila."
Aunque de alguna manera le intrigó y hasta divirtió el verle así. Además, pensó mientras seguía mirándole embelesada, esa actitud le parecía que lo hacía más, como decirlo… ¿interesante? …¿fascinante?
Definitivamente los adjetivos eran aplicables al Uchiha, Sasuke era un digno representante del género masculino y ella misma lo había constatado… porque por qué negarlo, las chicas tenían razón, Sasuke era apuesto, bastante atractivo...
"¡Nani!" Sacudió la cabeza, decidida a olvidar lo que acababa de pensar.
Tomó una porción de comida con los dedos, sí, mejor se concentraba en comer. Cerró los ojos un momento con goce, su obento estaba delicioso.
"Y endemoniadamente sexy" La voz de Ino resonó en su mente, y ella sonrió al recordar las palabras. Sin duda sólo Ino podía hacer una descripción así.
Hinata mantenía los ojos cerrados pero cuando los abrió de nuevo, Sasuke se encontraba en frente de ella mirándola fijamente.
- ¿Parece que algo te divierte Hyuuga? Cuéntame tal vez pueda sonreír de la misma manera…
Hinata comenzó a sonrojarse, una sacudida en su pecho acompañó su rubor. Sentía el aroma de Sasuke de lleno en su nariz, se sintió mareada, olía maravilloso, de una manera que siempre parecía aturdirla. Él estiró los labios con satisfacción al verla, reconocía de inmediato los síntomas de su incómoda "enfermedad".
-No es na-nada, sólo disfrutaba mi almuerzo.- logró contestar. Su inquietud estaba regresando a pasos agigantados.
"¡Por Kami! Aléjate"
- Humph creí que estabas pensando en otra cosa.- le sonrió, Hinata tragó saliva con esfuerzo.- Debe estar delicioso para que sonrías así, ¿por qué no me das a probar? Yo te diré de verdad si es tan bueno como dices.
- Yo… no sé si sea tan bueno…- su voz sonó atragantada.
- Anda Hyuuga, sólo un bocado, prometo no pedir más… – la miró, esperando, mientras alejaba las manos colocándolas tras de su espalda para darle confianza.
- E-está bien. – aceptó ella al fin y haciendo acopio de toda su entereza, tomó otra pequeña pieza y se la acercó.
Sasuke separó los labios, dejándole que introdujera la porción de comida en su boca. Los ojos negros brillaban con malicia. Cuando sintió la tibieza de sus dedos sobre la piel, sujetó su muñeca. Le atrapó uno de sus dedos con los labios, y succionándolo con suavidad lo saboreó con la punta de la lengua.
Hinata Hyuuga sintió derretirse por dentro.
- Mmm Hyuuga, tenías razón, está… muy bueno.- confesó. Ella permanecía estática y mucho muy roja.
Sus labios se torcieron de nuevo en una sonrisa al ver que los vidriosos ojos opalinos expresaban lo que su dueña estaba sintiendo y que era justo lo que él quería. Se estaba desquitando por haberlo hecho sentir como un idiota.
– ¿Tú lo preparaste? – Hinata solo se limitó a asentar con la cabeza, no podía hablar. – Permíteme decirte que eres excelente cocinera.
- A-Arigato.- el hilillo de voz apenas fue audible.
- Me pregunto que más escondes Hyuuga…- soltó su mano y se levantó. - Si ya terminaste pongámonos en marcha.- se alejó hacia donde se encontraban sus cosas.
Un débil "Hai" fue lo único que Hinata apenas pudo articular. No se levantó de inmediato, sentía las piernas laxas, incapaces de sostenerla. Su grandioso plan no era tan bueno después de todo. Inquieta se miró su dedo, el cuerpo le bulló de nuevo.
Era de noche cuando llegaron al País Nano.
Desde que estaban en la afueras Hinata se había dado cuenta que era un lugar hermoso. Y la ciudad lo era aún más. Había muchas zonas verdes, pequeños bosquecillos y preciosos jardines con muchas flores adornaban donde quiera que se viera, y el aroma que despedían era tan dulce y embriagante. Si no fuera porque amaba Konoha, le hubiera gustado mudarse para vivir allí. Definitivamente mañana daría una vuelta por la ciudad. Antes debían encontrar un lugar donde quedarse, habían acordado ir al palacio hasta mañana, después de todo allá no esperaban verlos hasta el mediodía. Se detuvieron en un lugar para comer y comenzaron a buscar.
Había muchos visitantes en esa época del año, y a Hinata no le sorprendía, el lugar era perfecto para vacacionar. Los cupos en los hoteles y pensiones estaban algo saturados. Tuvieron dificultades para encontrar alojamiento, pero gracias a ella y a su amabilidad habían logrado conseguir un buen lugar en un hotel.
Entraron en el cuarto, a decir verdad, estaba bastante lindo, era espacioso y la ventana daba hacia uno de los jardines mayores de la ciudad, hasta esa altura se podía percibir el aroma de las flores. Sólo había una cama, aunque claro eso no era problema ella llevaba un saco de dormir en su equipo, si Sasuke quería la cama ella dormiría en el suelo, le daba igual. Hinata dejo su equipo y abrió la ventana, saliendo al pequeño balcón que tenía, la vista era preciosa. La ciudad totalmente iluminada lucía increíble.
- ¡Es un sitio maravilloso!- dijo sonriendo, hablaba más para ella que para hacer una conversación con Sasuke. Volteó y el chico ya no estaba ahí.
Un momento después escucho agua correr; Sasuke estaba dándose un baño. De pronto se imaginó el perfecto cuerpo de Sasuke bajo el agua y se sonrojó violentamente. ¡Kami! ¡Cómo podía estar pensando esas cosas otra vez! Se reprendió a sí misma. Se suponía que intentaba hacer la misión más cómoda, al menos para ella, y seguir pensando en cosas que no debía, no le ayudaban.
Tal vez si hablaba con Sasuke sobre eso…
"Y que dirás: Onegai Uchiha-san podrías mantenerte alejado de mí lo más posible, para que yo este cómoda y podamos realizar esta misión con éxito" ironizó una burlona vocecita interior.
No, eso era mala idea. Más que eso, era ridículo. Sacó de su equipo un cambio de ropa interior y su improvisado pijama, también pensaba darse una ducha antes de dormir. Probablemente más tarde, se le ocurriera algo más sensato para mejorar la situación.
Tomó su saco de dormir y lo colocó sobre el piso, no quería discutir sobre quién dormiría en la cama y quién no, mejor evitarse la molestia. Aunque siendo honesta, la prisa del viaje estaba empezando a cobrar factura en su cuerpo, pelear por la cama no hubiera estado mal.
El sonido del agua dejó de escucharse. Momentos después la puerta del baño se abrió, Sasuke salió del interior secándose el cabello. Llevaba puestos simplemente los pantalones dejando desnudo su marcado abdomen y su fuerte pecho. La sensación que le había provocado cuando succionó su dedo revivió en su interior. Recordó nítidamente como su húmeda lengua lo había saboreado. Lo que le había hecho sentir era tan difícil de explicar. El cuerpo de Hinata se sacudió, fingió que revisaba su equipo para no tener que seguir viéndole. Su malestar estaba comenzando a presentarse. Tomó sus cosas y se metió al baño de inmediato, pensó que cuando saliera ya no estaría allí, y era lo que rogaba que sucediera.
Se metió bajo la regadera, algo agitada. El agua estaba deliciosa, después de unos minutos de estar bajo ella, la frialdad del líquido ya había estabilizado de nuevo sus sensaciones. Si había algo que realmente disfrutaba era bañarse. El baño de la habitación no era tan grande como el de su recámara, que tenía su espaciosa tina en el interior, pero no estaba del todo mal. Sacó de una pequeña bolsa su shampoo y su jabón, y comenzó a lavarse, el aroma delicioso la terminó por relajar. Recordó a Ino quien la había elogiado por llevarlos siempre con ella "No por ser ninjas tenemos que descuidar nuestro lado femenino" le había dicho.
Sasuke se recostó en la cama, miró hacia el baño e imaginó el agua correr por el perfecto cuerpo de Hinata, lenta, sin prisas, tocando cada milímetro de su blanca piel. Tragó con fuerza. Tenía que salir de allí o haría alguna locura. Eso no le estaba gustando. Por culpa de su maldito y necio libido, se estaba sometiendo a una situación de tortura continua que le estaba quebrando los nervios.
Parecía que ahora el afectado era él con la presencia de la chica, había tenido que comer alejado de ella para no tenerla cerca, evitaba hablarle o mirarla.
Pero sin embargo, tampoco podía resistir los deseos de molestarla incomodándola, sonrió al recordar su sonrojes y su agitación femenina cuando había probado su dedo, lucía tan encantadora de esa manera.
"¿Encantadora?" Él había pensado de verdad eso. Sí, definitivamente tenía que alejarse.
Oyó la puerta abrirse y Hinata salió, usaba una ajustada blusa de tirantes y unos cortos shorts. Sasuke se levantó, evitando mirarla. Aunque no pudo evitar olerla, olía de maravilla.
- Siempre tardas tanto cuando se trata de baños, ¿eh Hyuuga?
- Gomenasai Uchiha-san no pensé que seguirías aquí..
"Kami! ¡Por qué sigue sin camisa!"
- Saldré un momento a inspeccionar el lugar, no sé que vayas a hacer pero si sales, no tardes. Si regreso y no has llegado, no me importará cerrar la puerta y dejarte afuera.- dijo mientras buscaba entre sus cosas.
Ella lo miró desconcertada. ¿Por qué le hablaba así? Su buen humor había cambiado, girando de pronto a una creciente molestia. En qué momento se había puesto él al mando de la misión.
- No te preocupes Uchiha-san, no saldré, pero gracias por tu "cortés" advertencia… ¡Ah! Si no regresas antes de que me duerma cerraré la habitación con llave y tampoco me importará dejarte afuera.- replicó molesta, quien se creía que era para hablarle de ese modo. Un estúpido arrogante eso era lo que era. Comenzaba a detestar a Sasuke Uchiha.
- Tú no te atreverías Hyuuga.- dejó sus cosas para voltear hacia ella y sonrió.- Además, sigues siendo un chica buena, y las chicas buenas no hacen esas cosas.- la picó. Vio el coraje en su mirada y ese fuego que despedían sus ojos cuando discutía algo que le molestaba. La Hinata Hyuuga que sólo al parecer a él mostraba.
- Y tú sigues siendo el mismo niñito desconsiderado y altanero de siempre, Uchiha; y no te confíes no soy tan buena como parezco.- lo miró desafiante.
- Así que puedes ser una chica mala Hyuuga.- comenzó a acercarse peligrosamente a Hinata.
Primero se había reído de él en la mañana, lo había hecho sentir como un imbécil y ahora le llamaba de esa forma. Veamos si se mostraba tan valiente como parecía. Le iba a dar un escarmiento. La haría sufrir para que pasara al menos un buen rato de insomnio. Después de todo, él ya había comprobado en su habitación que era capaz de contenerse ante ella.
- ¡S-Sólo provócame!- lo miro, él estaba bastante cerca, ya no estaba tan segura de sus palabras.
- Vaya, vaya, Hyuuga, para enfermarte con mi presencia te muestras muy valiente o es que… ¿tal vez no estoy demasiado cerca?- acortó más la distancia entre ellos. Hinata comenzó a echarse hacia atrás.
- Aléjate Uchiha, o yo….- su voz apenas fue un murmullo.
El calor la invadió, su corazón latía frenéticamente, y sus ya conocidas nauseas se presentaron. Dio un paso más atrás y su espalda topó con la pared. Quiso moverse, pero Sasuke fue más rápido poniendo sus brazos a su alrededor, impidiéndole escapar. La tenía acorralada y la miraba de la misma manera que lo había hecho cuando le confesó lo que le provocaba, de la misma forma que cuando había entrado en su habitación.
- ¿O tú qué, Hyuuga?... – había hablado de manera suave y baja, como un acariciante susurro, mientras la miraba con esa inquietante profundidad. – ¿Qué harás? - se acercó a su cuello y respiró con fuerza.
- Yo…yo.- sintió la cosquilleante respiración sobre su piel. Un escalofrío la recorrió.
- Mmm… ¿Por qué siempre hueles tan delicioso? A día soleado, flores y a... – volvió a aspirar con intensidad, toda la piel se le erizó a ella. – A algo más, un aroma que sólo tienes tú. - Sasuke se alejó lentamente, rozándole la mejilla con la nariz. Estaba a centímetros de su boca. Miró sus labios.- ¿Qué pasa Hyuuga ya no pareces tan valiente?- su voz sonó grave y profunda, realmente Hinata ya no era la única afectada.
Ella no atinaba a decirle nada, su boca simplemente se negaba a hablar. ¡Kami! Si seguía así iba a desmayarse, el aire le faltaba. Lo único que atinó a hacer fue tratar de alejarlo poniendo sus manos entre ellos.
Gran error. Sintió su piel. Su abdomen era tal y como lo había imaginado cuando lo había visto. Las manos le cosquillearon. Tocarlo le llenó de sensaciones contradictorias. Era tan duro y fuerte, pero de igual manera se sentía tan suave sobre sus dedos. Estaba tan cálido, sin embargo un escalofrío le recorría la espalda al sentirlo. Quería alejarse de él, pero al mismo tiempo quería seguir sintiendo el contacto de su masculina piel. Sasuke atrapó sus manos con las suyas y las deslizó hacia su pecho. Tragándose un gemido de placer. Hinata sintió los rápidos latidos del corazón masculino en sus dedos. No pudo evitar dar un largo suspiro. Sasuke sonrió.
- U-Uchiha-san….- dijo con voz gruesa, aterciopelada.
El escucharla hablar de esa manera sensual rompió con el poco control que le quedaba. Ahí estaba otra vez ese ardiente deseo, vibrando en sus venas, ese deseo que anulaba su raciocinio y hacía a un lado su sentido común. Se acercó a su boca, no podía resistirse más, ya no importaba nada.
Lo que pasó después Hinata Hyuuga nunca lo hubiera imaginado ni en sus sueños más audaces. Sasuke Uchiha estaba besándola. La besaba como si de ello dependiera su vida. ¡Oh Kami! ¡Y se sentía tan bien! No había suavidad en sus besos, ella los hubiera definido como salvajes, arrolladores; no eran los simples apretones de labios que ella tímidamente había dado una vez. No, los besos de Sasuke eran como una deliciosa droga, que la intoxicaban y la desorientaban; hacían que se debilitara aún más todo su cuerpo, pero a la vez la hacían sentirse eufórica, vibrante.
La hacían sentir desear más, algo más…
Sentía sus fuertes dedos enredándose en su cabello. Un jadeo escapó de su boca al sentir el cuerpo de Sasuke pegarse al suyo, notando su endurecido sexo. Sus brazos que antes la acorralaban ahora la sujetaban con firmeza apretándola contra él. Las manos de ella, que antes luchaban por alejarlo ahora rodeaban su cuello y lo acercaban más aun. Su lengua jugueteaba en el interior de su boca probando la suya, provocándole ahora un ardiente estremecimiento que le recorría todo el cuerpo. Sabía tan bien, realmente bien.
Las familiares nauseas aparecieron más fuertes que antes, más intensas, más impetuosas, ya no eran desagradables, ahora eran deliciosas, ahora eran… demasiados placenteras.
Sin saber cómo, cayeron en la cama, enredando sus cuerpos. Sasuke apartó sus labios de los de ella y comenzó a recorrerle el cuello con besos húmedos y febriles, mientras con una de sus manos acariciaba sus piernas, recorriéndolas con suavidad como tanto había anhelado. Ella dejó escapar largos y femeninos gemidos de placer al tiempo que instintivamente se arqueaba contra él, enardeciéndolo.
- Insisto hueles delicioso, sabes… delicioso.- dijo mientras pasaba la lengua por esa suave curvatura dejando un rastro ardiente en él.
- Uchi…ha-san…- suspiró.- Esto no… no es-está bi-bien…- intentó decir, un jadeo la interrumpió, Sasuke había comenzado a masajear con la otra mano libre uno de sus pechos. Esto no podía continuar tenían que detenerse, aunque ella cada vez tenía menos razones para pensar por qué.
- Te equivocas. - le susurró al oído mientras le pasaba la punta de la lengua por el delicado lóbulo de la oreja y lo atrapaba con suavidad entre los dientes, disfrutando de su exclamación de placer. - Esto está más que bien…- dijo con voz ahogada, mientras le quitaba la blusa. Cuando los pechos de Hinata estuvieron al alcance de su vista, los miró y después la miró a ella. – Oh, preciosos, perfectos... tal como los recordaba- sonrió.
A Hinata le estremeció esa sonrisa, y sintió las entrañas derretírsele. Nunca en su vida había estado su cuerpo tan expuesto a alguien, pero por primera vez no tenía vergüenza, no había pudor. Al contrario, las palabras que él acababa de decirle habían regocijado a una desconocida presunción femenina que no sabía que tenía.
- Tú… y yo, vamos… vamos a… ¿Hacerlo? - intentó hablar. - Porque yo… no creo...que… sea bue… ¡Ooh!- no pudo terminar, un gemido la ahogó cuando Sasuke pellizcó con suavidad uno de sus pezones.
- Otra vez te equivocas. - susurró en su oreja, su respiración en el oído la hacía sentirse más febril. Un movimiento y se quitó el pantalón. - Es una gran idea... - volvió a lamerle el cuello. - Después de todo… es la cura para… el malestar que te provoco. - sonrió sobre la piel de Hinata.
Comenzó a bajar sus labios, del cuello a uno de sus pechos, dejando un reguero de besos ardientes en la piel de su compañera.
- La cura para… ¿lo qué… me…provocas? No entiendo….
- Así es Hyuuga, lo que tú sientes sólo es… un saludable deseo de… mí. - lamió uno de sus pezones. Hinata por completo se agitó bajo su cuerpo.
"Deseo de… mí" La frase se repitió en la cabeza de Hinata. Qué… quería decir con eso. Él le desagradaba, ella se enfermaba con su presencia, no soportaba tenerlo cerca. Pero ahora, ahora no podía pensar en nada mas que no fuera tenerlo pegado a su piel sin un centímetro que los separara, con su poderoso cuerpo cubriéndola…. Ella… ella se perdía con esos besos ardorosos, ella se estremecía cuando sus manos la acariciaban, y quería mas, más de lo que le estaba dando, no sabía qué, pero lo necesitaba… Sí era verdad, ella lo deseaba….y lo deseaba con fervor.
Sasuke comenzó a succionar uno de sus pezones, mordisqueándolo suavemente, después deslizó los labios hacia el otro y lo capturó haciéndole lo mismo que al anterior. Hinata se retorcía en la cama, arqueaba la espalda y mantenía la cabeza de Sasuke pegada a su cuerpo, jadeando con intensidad. Gimió y hundió sus uñas en la espalda masculina. El placer la aturdía, era insoportable, enredó sus manos en el cabello de Sasuke, necesitaba sentir sus labios en su boca otra vez, lo atrajo hacia ella. Comenzaron a besarse de nuevo, jugueteando con sus lenguas.
- Yo… yo nunca he hecho… esto… antes… y no sé si...- soltó un jadeo. Sasuke no estaba muy seguro de creerle, se mostraba tan apasionada.
- Hyuuga…...yo… si ya no quie-quieres… es decir… si tú no…. de-deseas…. continuar… yo… me detendré…- "Aunque en ello me lleve la vida" pensó. No sabía cómo pero lo haría.
Se suponía que él podía recuperar el control, que ella era la que se derretía por él, entonces por qué demonios estaba tan enardecido que apenas había podido hablar.
- Tartamudeas Uchiha…- Él también estaba excitado, el miembro endurecido sobre su vientre lo delataba. Hinata sonrió al escucharlo hablar así. De súbito quiso escuchar de sus propios labios si él sentía lo mismo. – ¿Tú… también me deseas?- le mordió suavemente la barbilla y comenzó a lamerlo lentamente en la base del cuello, Sasuke se estremeció y comenzó a jadear.
- Con desesperación, pero si sigues… ha-ciendo… eso, Hinata, no… no voy a poder… de-detenerme.- gemía de placer sobre su oído y respiraba con dificultad. Hinata sonrió aun más, le había llamado por su nombre y le había gustado.
- Creo… que no… no quiero que te detengas. - suspiró mientras le daba suaves besos en el cuello y le acariciaba la espalda.
"Arigato Kami!" fue lo único que pudo pensar Sasuke, mientras la besaba de nuevo y se despojaba del resto de su ropa.
Sasuke deslizó sus manos por debajo del elástico de sus bragas, entre la nebulosa de placer Hinata lo escuchó decir "Escandalosas". Segundos después, yacía totalmente desnuda bajo su cuerpo, completamente excitada, con espirales de deseo envolviéndola. Sasuke jugueteó con sus dedos en su parte más íntima, hundiéndolos en su interior. Ella se sorprendió pero luego las sensaciones que llegaron la inundaron. Hinata comenzó a retorcerse. Levantaba instintivamente sus caderas queriendo más.
Él sonrió al verla tan desesperada, estaba húmeda y caliente. Estaba lista.
Hinata lo vio levantarse un poco, alejándose apenas de ella. Quiso protestar, le gustaba sentir el peso de su cuerpo, la piel adherida a la suya. Pero cuando él se situó entre sus piernas, y comenzó a frotar su dura erección contra el calor húmedo de su feminidad, la mente de Hinata se nubló; y ya no hubo más pensamientos, sólo sensaciones
Sasuke se colocó entre sus piernas. No pudiendo resistir más, entró en ella, penetrándola con lentitud, tenía que ir despacio, no quería hacerle daño. Pero estaba tan deliciosamente estrecha que se preguntó si podría.
Hinata soltó un pequeño grito cuando lo sintió en su interior colmándola por completo.
¡Kami! Estaba duro y caliente y… dolía. Apretó con fuerza los ojos al sentir ese dolor raspante.
- Ya p-pasará. Mírame… Hinata.- Sasuke le habló con voz cálida, tomando su rostro haciendo que le viera.
Ella abrió los ojos, apenas podía respirar. Pero miró esos ojos negros y confió en ellos. Sasuke estaba quieto no se movía, esperaba a que ella se acostumbrara a él. Se movió un poco en su interior y las pupilas de Hinata se dilataron, su mirada se tornó turbia y lánguida, Sasuke volvió a ver el deseo en ellos.
- ¡Ooh Sasuke!… - jadeó y le sonrió. El dolor de su virginidad había pasado. Envolvió sus caderas con las piernas, e instintivamente se movió contra él, incitándolo a continuar. Quería más, más sensaciones como esa nueva exultante que le había provocado y que estaba segura que nunca olvidaría.
Para él, el oírle decir por primera vez su nombre y de esa forma acabó con el poco autodominio que había recuperado. La besó con pasión de nuevo y comenzó a embestirla; provocando en ambos una vorágine de placer insospechado. Ella se acopló perfectamente. Pensó que moriría, cada acometida de Sasuke era más placentera que la anterior. Pronto el ritmo de sus cuerpos se acompasó en un movimiento único. Haciéndolos uno solo.
- ¡Sasuke!….- soltó en un largo gemido y se apretó más a él cuando un sorprendente orgasmo la convulsionó, desatando una explosión de sensaciones maravillosas por todo su cuerpo. Un momento después Sasuke cubrió su boca con sus labios, embistiéndola profundamente mientras alcanzaba también esa deliciosa liberación.
Había sido indescriptible.
Para ella porque nunca había sentido nada remotamente similar a lo que acaba de pasar.
Para él porque jamás había experimentado esa clase de sexo en su vida.
Cayó exhausto sobre su suave cuerpo, totalmente inerte apenas pudiendo respirar. Hinata lo abrazó con suavidad y le besó el cabello con ternura. Ese detalle conmovió a Sasuke de un modo que le inquietó.
Rodó a un lado trayéndola con él. Hinata se amoldaba estupendamente a su cuerpo, encajaba perfectamente entre sus brazos. El sentir su cálida piel pegada a la suya con su aroma envolviéndole, le gustaba. Ese pensamiento lo estremeció, pero un extraño motivo, se negó a dejar de abrazarla.
¡Oh sí! Mi primer lemmon. ¿Les gustó el capítulo?
Estoy ligeramente abochornada por escribirlo pero orgullosa de haberlo hecho. ^/ /^
Insisto a qué Hinata es afortunada. Y Sasuke es taaan sexy *¬*
Me voy pero antes… si me dejan un comentario seré profundamente feliz. ¿Me lo dejan?
