Los personajes no me pertenecen son obra y creación de Masashi Kishimoto.
Hinata reposaba sobre el pecho de Sasuke, totalmente relajada. Podía escuchar los latidos del corazón masculino y del suyo propio, que poco a poco iban estabilizándose. Se movió un poco deslizando su mejilla para acomodarse mejor en el desnudo torso masculino, se sentía tan cómodo. Lo que había acabado de pasar había sido estremecedor. Nunca hubiera imaginado que se desataran emociones y sensaciones de ese tipo en el cuerpo. No pudo evitar sonreír.
-Eso fue increíble. -dijo ella con voz queda, después de un rato, rompiendo el silencio. – Ahora entiendo porque la gente lo hace... – Sasuke sonrió, sólo Hinata podía hacer un comentario como ese.
-¿Hacer que Hyuuga? – No resistió la tentación de bromear con lo que acababa de decir. Sasuke jugueteó entre sus dedos los cabellos largos y sedosos de la chica. Bajó la mirada y vio que Hinata comenzaba a sonrojarse.
-…Tú…tú sabes esto….- Titubeó
-Se mas específica, no se a que te refieres en sí.- Al verla sufrir de esa manera tan cómica, su sonrisa se ensanchó mas. Esa mujer sí que era una contradicción pensó, cómo podía haber sido tan apasionada hacía unos momentos y ahora volverse de nuevo tan inhibida.
-Tú sabes…acostarse, tener…sexo…-dijo apenas con un hilo de voz. Lo escuchó soltar una leve carcajada. Levantó la mirada, el muy maldito se reía de ella, de su inexperiencia.- ¿Te… te estás burlando de mí?
-No, claro que no, es sólo que tú no estabas siendo clara…-quiso ponerse serio, pero no resistió mucho, volvió a reír. Hinata intentó levantarse, pero él se lo impidió, rodeándola con ambos brazos. –Aunque a mí me gusta más llamarle liberación de la lujuria y otros… malestares.
Si antes era un rubor ahora Hinata lucía roja como un tomate. Eso de "malestares" lo había dicho inequívocamente por ella.
- ¡¡Teme!! Suéltame… ¡pero suéltame ya! –Estaba realmente indignada. Hasta había soltado una palabrota.
-Vamos, sólo intentaba romper la tensión.- la seguía sujetando a su cuerpo.
-Si no me sueltas en este momento Uchiha, la próxima vez que abras los ojos estarás en la cama… ¡pero de un hospital!- sus ojos llameaban. Decidió soltarla. Sabía que realmente podía cumplir su amenaza.
Hinata se levantó de la cama, jalando la sábana para taparse.
-No es necesario que te cubras, ya lo he visto todo… y créeme me ha gustado… - sonrió al verla contrariada y apretando aún más la sábana a su cuerpo.
- Eres un imbécil…- Su voz apenas se había escuchado, mientras revisaba el espacio con la mirada. ¿Dónde estaban?
- Buscabas esto…- Hinata volteó a verlo. Sasuke sostenía entre sus dedos sus bragas. – Lindas y muy…sugerentes. – le guiñó un ojo. Ella se le acercó enfurecida, arrebatándoselas de un tirón. – Oye, no merezco algo por la ayuda.
- Que te parece, Muérete. – contestó mientras se alejaba. Cómo conseguía hacerla pasar de un estado de relajación a uno de furia total en tan sólo instantes, ella no era así. Sí, definitivamente Sasuke Uchiha la desquiciaba.
Recogió toda su ropa y entró al baño. Cerró la puerta, azotándola con fuerza. Comenzó a vestirse, se miro al espejo; tenía el cabello todo revuelto y los labios ligeramente hinchados por los apasionados besos que habían compartido. Tomó su cepillo y empezó a peinarse, el cabello aún estaba mojado. Recordó las manos de Sasuke revolviéndoselo cuando la besaba contra la pared y sobre la cama, cerró los ojos con fuerza. No, tenía que olvidarse de eso, pero como hacerlo si en sus labios todavía podía sentir el cosquilleo de esos besos. Si solo de recordarlos se estremecía.
Sasuke miraba fijamente el techo, ¿Hacía cuánto tiempo que no había sonreído? Ya no lo recordaba. Tenía que admitirlo desde que Hinata Hyuuga había entrado en su vida sus sonrisas habían vuelto a aparecer. Sonrió de nuevo al recordarla toda sonrosada y nerviosa declarándole el mal que le causaba. O hacía apenas unos momentos cuando no pudo evitar reírse de sus honestos comentarios sobre el sexo.
Sexo. La tortura de sus hormonas había valido la pena. Y sí que había sido recompensado por la espera. Si al regresar a Konoha le hubiesen dicho que se acostaría con Hinata Hyuuga, a la cual apenas recordaba y que ni siquiera le atraía; y que disfrutaría al hacerlo, tal vez también se hubiese reído. No, dudaba que se hubiera reído, habría tachado la suposición como estúpida y absurda. Él con Hinata Hyuuga. Quién podría pensar eso. Aunque había sucedido, y vaya que había sido bueno.
Su compañera tenía tres cosas que la favorecían del resto de las mujeres con las que había estado: la primera era que ella no le disgustaba, es más la Hyuuga le divertía con su honestidad, aunque también a veces le incordiaba un poco, pero le agradaba su sencilla forma de ser; la segunda era que nunca había dado señales de sentir por él nada más que un fuerte deseo (lo mismo que experimentaba por ella) así que no podría esperar que se encaprichara y luego se volviera una molestia; y la tercera, pero no menos importante, era que había resultado ser más que compatible con él en la cama. De nuevo la Hyuuga lo había sorprendido.
Tal vez tendría que agradecerle a la Hokage por haberla designado como su compañera. Porque después de lo que acababa de pasar quería a Hinata Hyuuga de nuevo a su lado, en su cama y sólo para él.
"Sólo para él" Ese ridículo sentimiento de posesión que surgió de momento, le sorprendió. Bueno tal vez por haber sido el primero sentía que tenía ciertos derechos que no quería compartir con nadie más; claro sólo hasta que él estuviera totalmente satisfecho.
El primero… Ella también había sido la primera, nunca se había acostado con una virgen. Tal vez era eso por lo que se había contenido y había sido suave y considerado. Él, suave y considerado, sonrió con sorna, eso también había sido nuevo. Eran dos adjetivos que nunca hubiera creído se le aplicarían. Las personas de Konoha y de otras partes en donde era conocido se referían a él más bien como un ser maligno pero nunca como alguien considerado y mucho menos suave. Como un demonio. Eso le quedaba mejor, después de todo solo un demonio podía haber arrastrado al pecado a la pura y virginal Hinata Hyuuga. Volvió a sonreír ante su estúpida ocurrencia.
La vio salir del baño, vestida otra vez, tomó su equipo y lo dejó en el suelo, tan rápido como pudo se acomodó en el saco de dormir y le dio la espalda al sitio donde se encontraba él.
"Así que ya había decidido que dormiría en el suelo" pensó. Tenía la intención de pedirle que compartieran la cama, pero dudaba que ella aceptara su sugerencia, y que él solo se limitara a dormir estando junto a ella. Ya la había probado y definitivamente quería más. Lo mejor sería dejarla en paz, mañana encontraría la manera de volcar las cosas a su favor.
Hinata cerró los ojos intentando dormir. ¡Kami! ¿A quien quería engañar? No iba dormir en toda la noche porque sabía que Sasuke estaba a unos metros de ella. Y ahora, ¿Cómo debía enfrentar semejante situación? Tal pareciera que entre más tiempo pasaba, más difícil y complicado era estar con él.
Se supone que su presencia ya no iba a tener que afectarle, después de todo su malestar tendría que haberse ido después de acostarse con él… Su malestar... ¡Qué horror! Sasuke debió haber imaginado que era de verdad tonta para no saber lo que le pasaba. ¿Cómo no iba a reírse de ella, si ni siquiera ella misma conocía lo que experimentaba su propio cuerpo?
No, Sasuke se había aprovechado de eso precisamente, de su falta de experiencia para seducirla. Eso era lo que había ocurrido.
"Bueno, tanto así como aprovecharse, es algo bastante cuestionable, ¿no crees?" Otra vez la molesta vocecita aparecía (cuyo tono le recordó bastante al que usaba Temari cuando era desmesuradamente directa)
"-¿A-a que te refieres?-" Preguntó.
"Pues porque no pusiste muchas trabas por detenerlo. Además te preguntó si querías continuar y tú le diste permiso de seguir" Arremetió de nuevo.
"-Yo… yo no podía pensar,… sólo fui una víctima de su seducción-" Se defendió.
"Así que víctima, ¿eh? Pues fuiste una víctima bastante gustosa en participar" Volvió a atacar.
"-¡Se supone que debes estar de mi lado!-" Replicó molesta.
"No, se supone que debo decirte la verdad." Aclaró contundente (sí definitivamente se parecía mucha a Temari)
"-Pero…-"
"Así que no te engañes…estuvo muy bien, ¿ne?" Ahora la vocecita sonaba increíblemente a Ino (cuando usaba ese característico tono malicioso y travieso)
"-…-" Un rubor culpable cubrió sus mejillas.
"Deberías dejarte llevar más seguido por las hormonas, Hina" Sí, eso había sonado indudablemente como un comentario de Ino
"-¡Oh, cállate conciencia!-" Apretó los ojos con fuerza, acallando a la impertinente vocecita interna.
¡Qué vergüenza! Era cierto... se había dejado llevar por las hormonas. Porque eso era a lo que se resumía su situación, a un maldito desquiciamiento total por culpa de sus hormonas.
Y apenas ahora lo entendía, ¡¿Por qué no lo había pensado antes?! ¡¡Hinata Aho!! ¡¡Baka!! ¡¡Baka!!
Bueno, no había nada de qué avergonzarse el sexo era algo natural entre las relaciones de los adultos. Y ella era una mujer adulta.
Cuántas veces había escuchado conversaciones sobre eso cuando estaba con las chicas, incluso hacían bromas sobre ello y a ella le parecía algo normal.
Sólo que la gran diferencia radicaba en que ellas lo hacían con sus novios con quienes mantenían una relación de confianza y amor. Y ella estaba muy lejos de poder llamar a Sasuke de esa manera y de sentir algo como lo que Temari e Ino experimentaban por Shikamaru y Sai.
¡Pero si Sasuke ni siquiera era de su tipo! Sí, él era muy varonil e impresionantemente apuesto, lo que tal vez había desatado la atracción física que sentía por él, pero nada más. No compartía nada con ella. Eran muy diferentes.
Y a pesar de eso, aún sin nada en común, ella había terminado acostándose con él, dando rienda suelta a lo que sentía, a algo a lo que por más que quiso no pudo resistirse. Porque muy en el fondo de sí, creía que estaba bien. Se estremeció totalmente al recordarse tocándolo y besándolo.
…"Acostarse con él." De verdad se había atrevido a hacerlo, nunca en su vida hubiera imaginado que la primera vez sería con Sasuke. Era tan inverosímil. Pero había sucedido.
Había escuchado y leído cosas sobre el sexo, más o menos pensaba lo que sería, más o menos creía saber lo que se sentiría. Pero había estado equivocada, las sensaciones que en su ingenua imaginación había especulado, estaban bastante lejos de parecerse a las que había acabado de experimentar. Solo la palabra increíble podía describir lo que había sucedido.
No, no había nada de qué arrepentirse, ella también lo había deseado.
"Un saludable deseo de mí." El calor mezcla de vergüenza y furia inundó su cara. El muy maldito seguro que la había pasado bien haciéndola sufrir deliberadamente. Porque él en todo momento supo de lo que se trataba. ¡Pero era la última vez que se burlaba de ella! Lo que había pasado no volvería a suceder.
Hinata estaba tan relajada bajo el agua de la regadera que no escuchó cuando la cortina del baño se abrió. Un conocido aroma inundó el lugar.
-No recuerdo haberte invitado a entrar.- dijo sin necesidad de darse vuelta.
-Tardabas mucho así que decidí tomar el baño contigo…- comenzó a acercarse por detrás. Quisiera ser esta agua. – le dijo susurrándole al oído,
-¿Ah sí?... Y ¿por qué?- suspiró mientras recargaba la cabeza en el hombro de Sasuke al sentir sus brazos abarcar su cintura y sus manos acariciándole el abdomen.
-Porque te recorre completamente, te acaricia por todas partes, tiene el placer de hacer lo que yo quisiera hacerte.
Hinata se dio la vuelta y le sonrió, rodeándole el cuello con los brazos.
-¡Aho! Pero el agua está muy lejos de provocar lo que siento, sólo contigo. – comenzaba a besarle suavemente, mientras se paraba de puntillas, frotándose contra él.
-Aahh… Hinata... - soltó un ronco gemido al sentir el tibio cuerpo repegarse contra el suyo. Ella suspiró con satisfacción. Le encantaba escuchar su nombre cuando él lo decía con ese tono apasionado. Era su gloria personal verlo convertirse en otro cuando estaba con ella.
Sasuke comenzó a besarla suavemente, dando pequeños mordiscos a su labio inferior para después hacer los besos más impetuosos, más profundos, mientras la recargaba sobre la fría pared del baño sujetándole las manos por encima de la cabeza.
-Mmmm… Sasuke…-respiraba con dificultad
Despertó sobresaltada, estaba bañada en sudor, ahora su propia conciencia la estaba traicionando haciéndole soñar con él. Y qué clase de sueños…Volteó hacia la ventana. La luz del sol indicaba que ya estaba bien avanzada la mañana. ¿Qué hora sería? Buscó su reloj de mano.
¡Kya! ¡¡Las 11:00!! Maldición se había quedado dormida. Se levantó de un salto, Sasuke estaba sentado en la cama, vestido y listo para salir, observándola.
-Vaya ya era hora que Hime-sama decidiera levantarse. – La miraba divertido. "¿Hime-sama?" pensó
-¡¿Por qué no me despertaste?! ¡¡Ya viste la hora que es!! -Tenían que estar en el palacio al mediodía y ni siquiera tenían idea de donde se ubicaba. Tomó su equipo y se metió al baño, se duchó casi en segundos. Salió vestida y comenzó a empacar el resto de sus cosas.
-Iba a despertarte pero dormías tan profundamente que, raro en mí, sentí remordimientos de hacerlo, además que…-Sasuke sonrió- Parecía que soñabas con algo realmente placentero…
Hinata se sonrojó. No sería que…no, no podía ser que hubiera hablado dormida. Lo miró de reojo. Sasuke sonreía de oreja a oreja. Esa sonrisa hacía maravillas en él, lucía irresistible; cerró los ojos con fuerza ¿Qué demonios estaba pensando?
-Es tan tarde y todavía tenemos que ir hasta el palacio y ni siquiera sabemos en donde está. – Contestó abruptamente, intentando cambiar de tema
-No te preocupes en el palacio ya saben que estamos aquí, hace un rato llegaron unos guardias personales de la princesa preguntando por ti, les di-…
-¿Preguntaron por mí?-lo interrumpió ¿por qué solo por ella?
-Sí, les dije que habíamos tenido un viaje agotador, que aun dormías, pero que llegaríamos puntuales al mediodía. No quise levantare para que pudieras descansar más. –Sasuke desvió la mirada, parecía algo apenado con lo que acababa de decir. Se levantó y tomó su equipo.
A Hinata le sorprendió la amabilidad de la princesa. Pero se mostró aún más sorprendida por la actitud de Sasuke; se había preocupado… por ella. Ese había sido un detalle tan inesperado y… gentil. Algo que nunca había mostrado. Una cálida sensación le brotó en el pecho.
-Tal parece que esa tal princesa te tiene en muy alta estima porque el sujeto que parecía al mando de los guardias, asintió y dijo que si Hinata-Hime así lo-…
-Arigato Sasuke, eso que hiciste fue muy considerado de tu parte.- lo interrumpió otra vez mirándolo fijamente, sonriéndole con dulzura, mientras un leve rubor teñía sus mejillas.
El corazón del Uchiha dio un salto ante la sonrisa y la mirada de Hinata. Se sintió desconcertado por ese súbito gesto cariñoso. ¿Qué demonios le estaba pasando? La situación estaba empezando a incomodarlo.
-No fue nada, además… fue mi culpa que hayas estado tan cansada. – la miró con malicia. Las escenas de la noche anterior aparecieron en la traicionera mente de la peliazul.
- Lo que pasó anoche con nosotros, no tiene nada que ver con que me haya quedado dormida.- contestó presurosa. Sasuke sonrió, Hinata había caído.
- Yo no estaba pensando en eso, Hime. – Ella enrojeció violentamente. – De verdad el viaje fue demasiado apresurado, y sé que tú no estás acostumbrada al ritmo que llevaba, pero aún así decidiste mantenerte a mi paso. Eso debió ser agotador para ti.
- No, Yo… eh…no estaba cansada por el viaje, es solo que había pasado malas noches y parece que ahora por fin pude descansar bien. – Al parecer en muy mal momento, pensó. – Así que en realidad no fue tu culpa.
- Yo también descansé bien, de hecho tuve una noche buena, muy buena…- la miró de forma sensual. Hinata tragó con fuerza. Ahora sí sabía a qué se refería.
- Me-me alegro por ti, la mía fue algo anormal… – Mintió deliberadamente. – Sin nada extraordinario que recordar. – No iba a dejar que se burlara de ella de nuevo. Se dio la vuelta y buscó su cepillo para peinarse el cabello.
-¿Ah sí?, Pues que mala memoria tienes Hime-sama, porque si mal no recuerdo tus palabras textuales fueron "Fue increíble. Ahora entiendo porque la gente lo hace"- dijo comenzando a acercarse a la chica sin que ella se percatara. Hinata se volvió a sonrojar "¡Por qué tuve que haber dicho eso!"
- Yo…yo me deje llevar por el momento.- dijo mientras comenzaba a peinarse- Además, nunca antes lo había hecho y no puedo compararlo con alguna otra vez anterior, así que ¿cómo puedo saber que realmente fue bueno?- comentó con honestidad.
La peliazul sin ser consciente había asestado un golpe que noqueaba al orgullo masculino de su compañero. Era verdad, ella era virgen, nunca antes lo había hecho. Pero ella debía haberlo sentido, el mismo orgasmo indescriptible que había sentido él.
Hinata no escuchó respuesta por parte del chico. Sonrió, si Sasuke no contestaba era porque ella tenía razón. Se dio la vuelta para ver donde estaba y lo vio parado justo enfrente de ella. Su sonrisa se desvaneció. Sasuke tenía esa mirada intensa y ardiente, que siempre parecía derretirla.
-Tienes razón Hyuuga, pero créeme lo de anoche fue mucho más que sólo bueno. – tomó su mano y comenzó a trazar círculos suavemente en su palma con su pulgar. Las piernas de Hinata comenzaron a temblar –Además, nunca he tenido quejas en lo que a sexo se refiere. No quiero ser arrogante, pero en cuanto a eso las mujeres también me han considerado un genio. – levantó su mano llevándola hasta sus labios y besándole los dedos. Se acercó a ella y le susurró. – Aunque si no me crees, podemos repetir la dosis las veces que quieras hasta que estés convencida de mi destreza. – suspiró sobre su oído. – Dime, por casualidad no te estarás sintiendo… enferma…
"¡¡Teme!!" Hinata retiró su mano violentamente. ¡¡Imbécil Sasuke!!
-No, ya he superado el estúpido "malestar", creo que la "dosis" de ayer fue más que suficiente y dudo muchísimo que la tenga que volver a repetir… ¡¡porque ni loca permitiré que tú Sasuke Uchiha vuelvas a ponerme una mano encima!! – Gritó hundiéndole los dedos en el pecho. Tomó su equipo y salió hecha una furia.
