Los personajes no me pertenecen son obra y creación de Masashi Kishimoto.


Hinata se miró en esos ojos oscuros e intensos que irradiaban algo que no sabía definir, tan difícil de identificar que decidió desistir en hacerlo. Era pedirle demasiado a su cabeza que aún estaba aturdida por lo que acababa de acontecer. Sin embargo le gustaba la sensación que le causaba, una sensación de confianza.

Pasaron varios segundos en los que únicamente se observaron. Afuera se escuchaba el rumor de los grillos, uno que otro canto de algún ave nocturna y a veces tan sólo el quieto silencio de la noche. El perfume de los jardines se filtraba hasta las habitaciones aromatizándolas con el delicioso olor de las flores. Se sentía tan relajada. Miró el cabello de Sasuke. El pelo negro estaba tan desordenado que caía rebelde sobre la frente, pero aun así lucía devastadoramente apuesto. Sonrió con languidez.

- ¿Qué pasa?...- preguntó el dueño de los ojos negros al ver esa sonrisa.

- Estás… muy despeinado.- contestó en un susurro. Ella levantó la mano y apartó a un lado los mechones, que al instante volvieron a caer donde estaban.

- Tú bastante más que yo.- deslizó un dedo por su cara colocando un mechón detrás de la fina oreja.

La chica le sonrió otra vez, provocándole que experimentara de nuevo esas sensaciones indescifrables y haciendo que dejara caer un beso rápido y suave en sus labios rosas. Suspirando, se apartó de su lado y rodó para quedar tumbado de espaldas, llevándola con él. Recostada sobre su pecho, Hinata vio como se acomodaba una almohada detrás de la cabeza. Apesadumbrada, pensó que dejaría sus brazos en esa distante posición, pero al instante siguiente él los bajó hasta ella envolviéndola en un cálido abrazo. Volvió a relajarse otra vez. Le gustaba sentirse rodeada por sus brazos, le gustaba sentir el contacto de su piel, esa cercanía. Suspiró con fuerza, le gustaban muchas cosas de él.

- De nuevo ha sido…- dijo en un tono apenas audible.

- Increíble…- terminó la frase, evocando a lo que había dicho la primera vez. Acarició el largo cabello que cubría toda su espalda desnuda.

- Sí…- contestó, acomodándose en ese pecho firme.

Escuchó el corazón de Sasuke. Sus latidos, que empezaban a tomar un ritmo normal, la arrullaban. No, no quería dormirse todavía, pero los párpados le pesaron. Cerró los ojos. Mientras depositaba un suave beso en el torso masculino, murmuró algo, haciendo que Sasuke dejara de acariciarle el espeso cabello. Después, se quedó dormida.

Sasuke debatió un rato consigo mismo a causa de lo que Hinata había dicho. Miraba fijamente el techo de la habitación intentando aclarar de entre sus confundidos pensamientos lo que le pasaba. Lo qué experimentó a causa de lo que había escuchado.

Oyó la respiración serena y pausada de Hinata, a veces saliendo de esos bonitos labios algún ruidito que a él le pareció divertido. Bajó la mirada para verla. Contempló sus delicadas facciones, esa nariz algo respingada, sus espesas pestañas negras y esos apetecibles labios. Se deleitó con su desnudez, con esa piel blanca, cálida y suave tan pegada a la suya y que le transmitía una sensación de bienestar. Con su particular aroma, que le agradaba tanto, rodeándolo completamente. Notando, otra vez, la forma sin igual en que cabía entre sus brazos. Bajó la mano, acariciando primero la espalda, después su cintura, hasta deslizarla un poco más, palpando su redondo y firme trasero. Ella se revolvió, subió una de sus piernas sobre uno de sus duros muslos, musitando algo inentendible y después volvió a caer en un sueño profundo. Una sonrisa volvió a surgir al oírla. La dejaría dormir.

La noche estaba comenzando a refrescar. Con cuidado, jaló, sin despertarla, la sábana que estaba debajo, cubriendo a ambos con ella. Volvió a abrazarla, ella se acurrucó de nuevo, suspirando sobre su pecho.

"Creo que me sucede lo mismo Hinata"… susurró a la chica que yacía plácidamente dormida sobre él, antes de que el sueño lo venciera también.


Hinata abrió los ojos con pereza. Notó que se encontraba acostada en una suave y confortable cama, totalmente desnuda. Se giró de lado enfocando la vista, entonces descubrió enfrente de ella la blanca piel de un espléndido y misterioso torso masculino. Sin embargo el aroma que desprendía este la llevó a reconocer de inmediato quien era su dueño.

Levantó la mirada encontrándose con unos conocidos ojos negros que le encantaban. Soltó un suspiro mientras sonreía. Sí, ahí estaba de nuevo con él. Los ojos oscuros le miraban con serenidad. En estas condiciones ella podía hacer lo que le apeteciera, sin sentir pudor, sin avergonzarse. Así que se atrevió a hacer lo que deseaba.

Sintiéndose valiente y dueña de la situación, trazó un recorrido zigzagueante con su dedo por el marcado pecho, bajando con lentitud por el plano y definido abdomen para detenerse al llegar al ombligo. Se mordió de forma sensual el labio inferior y elevó la mirada otra vez, con un brillo travieso en sus ojos de luna hasta esos ojos negros. En esas profundidades oscuras se asomó un brillo pícaro mientras los bonitos labios de esa boca masculina se curvaban con deleite. Ella sonrió complacida.

Después alzó la mano, acariciando esa delgada boca que encerraba besos de diferentes tipos, que le provocaban múltiples sensaciones y le causaban adicción. La boca depositó uno juguetón en el dedo que la recorría. Ella mostró una sonrisa otra vez. Rozando una mejilla masculina, lo escuchó suspirar mientras deslizaba la mano para acariciarle el cabello negro. Ella entornó los ojos con satisfacción al sentir los mechones oscuros entre sus dedos.

Despacio esa traviesa boca se acercó a su rostro, dándole otra clase de beso, uno tierno y delicado sobre el centro de su frente. Después le obsequió otro más, uno de forma sutil y fugaz que apenas tocó la punta de su nariz pero que le provocó fruncir de manera graciosa la cara debido a las cosquillas que le había causado. Luego, llegó hasta su boca para quedarse allí, mordisqueándole suavemente el labio inferior con esos ojos oscuros entornados de pasión. Justo como la vez anterior, pensó ella.

Una fuerte y cálida mano se posó sobre su cintura comenzando a subir lentamente hasta llegar a uno de sus pechos, acariciándole un pezón con uno de sus dedos con lo que ella gimió de placer. Esa hábil boca aprovechó ese ligero gemido para comenzar a darle otro tipo de besos unos apasionados, ardorosos, causándole un delicioso estremecimiento que la recorrió por completo. Suspiró con pesadez diciendo algo que hizo detener la caricia de esa mano y hacer que esos ojos negros se abrieran.

Sasuke había despertado después de dormir bastante bien, dos noches seguidas de buen sueño le sorprendieron. Por lo regular sólo hilaba dos o tres horas continúas, cuanto mucho. En realidad, de mal sueño porque nunca sentía que lo profundizara ni que le hiciera descansar. Tal vez no era merecedor de ello. Pero hacía dos días que había conseguido dormir más tiempo que eso. Casi cinco horas de un sueño profundo, renovador. Ni siquiera recordaba la última vez que había descansado tan satisfactoriamente.

Esa mañana, desde que había abierto los ojos se había dedicado a mirar a la chica que continuaba dormida junto a él.

Tendido de lado junto a ella, con el codo doblado y la cabeza apoyada en la mano, la observaba, sin tocarla. Parecía tan frágil, tan delicada pero él sabía que no era así, por algo era una Jounin. Y a pesar de que ella le causaba un desasosiego interno al mismo tiempo le trasmitía una sensación de tranquilidad, de paz que no recordaba desde hacía mucho.

Un rato después vio que comenzaba a despertar. Cómo alguien que aún estaba aletargado por el sueño podía lucir así de bien, se preguntó.

La había mirado como aún adormilada lo acariciaba, mientras le sonreía con coquetería. Esa actitud le encantó. Y la tomó como una clara invitación. Se había acercado a ella para besarla y acariciarla como quiso hacerlo desde que ella había iniciado ese recorrido con su dedo de esa manera tan juguetona. La escuchó suspirar pero se detuvo al oír lo que ella dijo en ese momento.

- Debería dejar de soñar contigo.- musitó sobre sus labios con ojos entornados. Lo vio separarse. – Lo ves, muy pronto vas a desaparecer.- afirmó mientras bajaba la mirada y volvía a acariciarle el pecho.

Por unos segundos él no dijo nada, pareciendo confundido. Instantes después, pareció entender que era lo que sucedía. Un brillo divertido apareció en esos ojos negros, seguiría el juego. Tenía curiosidad de saber más.

- Esta vez, no me voy a ir.- dijo con determinación.

- La última vez, lo hiciste…- dijo subiendo un dedo para darle un ligero roce en la nariz.

- ¿La última vez?- indagó con un tono de ingenuidad.

- Sí, en la regadera.- contestó ajena a lo que sucedía. – Te fuiste cuando venía lo mejor…- dijo dibujando con su dedo el contorno de su labio superior. Él logró controlar la risa. Se acercó de nuevo a ella.

- ¿Y que es "lo mejor"? – cuestionó de nuevo el sujeto de su fantasía.

- T-tú sabes…- titubeó confundida.

- No, no sé, dime… - contestó con aparente gesto de inocencia.

- Cu-cuando tú y yo, pu-pues… - sintió un rubor de vergüenza en las mejillas. ¿A qué venían tantas preguntas?

- ¿Tú y yo… qué?

- Pu-pues, cuando tú y yo, lo…lo ha….- un calor ardiente en la cara le hizo saber que estaba totalmente colorada. No se atrevía a terminar.

- ¿Lo… hacemos?- soltó casualmente mientras se acercaba a su cuello. La miró asentir con alivio. Esa chica era especial.

Hinata lo escuchó reír ligeramente. De nuevo esa risa sexy que hacía que todo su ser perdiera fuerzas. Después él le dijo algo al oído muy despacio haciendo que el bajo tono de su voz provocara un placentero cosquilleo que le recorrió el cuerpo.

"Hentai" le había susurrado…

…¡¡Hen…tai!!

Entonces la realidad le vino de golpe haciéndole despertar completamente. Abrió los ojos como platos. Eso no era una escena causada por un sueño. Era ella en verdad, en carne y hueso, recostada junto a un Sasuke real y desnudo y, por lo que veía, riéndose nuevamente de ella. Una oleada de pudor la invadió haciendo que se sentara y jalara la sábana para cubrirse. Iba a reclamarle lo ruin que había sido, pero de improviso él se levantó y la besó acallándola con esa boca tan cálida.

Fue un beso lento, pausado, acompañado de delicados roces de lengua. Un beso que la desarmó totalmente, un beso impregnado con tal delicadeza que le hizo olvidar todo. La abrazó, atrayéndola a su lado para recostarla de nuevo lentamente sobre la cama. Cuando él se separó, ella mantenía los ojos cerrados y los labios entreabiertos, completamente rendida.

- Ohayo Hime… - le dijo mientras la veía abrir los ojos lentamente.

- O-hayo… – le contestó en un susurro pero con los ojos brillándole

- ¿Ya estas despierta o debo echar mano de la jarra de agua que está a un lado?- preguntó torciendo en una sonrisa su boca. Ella quiso mostrarse molesta pero no pudo, las sonrisas de ese estilo le quitaban todo vestigio de mal humor.

- ¿Por qué siempre te burlas de mí? - intentó que su voz sonara con reproche.

- No me burlo, es sólo que a veces causas muchas situaciones que me dan un poco de risa. Nunca hubiera imaginado que fueras tan graciosa.

- ¿Y supongo eso es un halago?- preguntó queriendo saber si era bueno o malo.

- A parte de mis dos zoquetes compañeros de equipo, eres la única que logra sacarme sonrisas. Tienes una gran habilidad para hacerme sonreír Hinata.- dijo en tono suave acariciándole la mejilla. No fue consciente de lo que había confesado hasta que vio la sorpresa en esos ojos de luna. La vio sonreír con deleite mientras enarcaba una ceja. Un inoportuno arrebol apareció en las mejillas del pelinegro.- Quise decir,… que tú, eh…

Esta vez fue ella quien no lo dejó terminar. Le tomó del rostro y tiró de él para besarlo. Es lo que le había incitado a hacer su reacción: ese rubor y ese ligero titubeó, lo volvieron de verdad irresistible. Lo besó de la misma forma que había aprendido de él, saboreando con lentitud sus labios, jugueteando su lengua con la suya. Y por la forma en que le escuchó gemir, al parecer lo estaba haciendo bastante bien.

- Arigato, Sasuke-kun.- dijo al separarse de él. De nuevo esa ausencia de aire se presentó en el pecho de Sasuke al verla sonreírle haciéndole sentir confundido.

- Si me besas otra vez de esa forma, tal vez podría decirte lo que quisieras.- bromeó. Ella lo miró con un cierto asomo de interés en sus orbes plateados. No era mala idea.

- Mmm, Acepto.- dijo sin parpadear.

- Eh…- Él entrecerró los ojos, lo decía en serio o también bromeaba.

Sin darle tiempo a reaccionar volvió a besarlo de la misma manera que lo había hecho, esta vez repegándose un poco a su cuerpo, sonriendo al ver como se estremecía. Mientras lo besaba pensó en qué sería bueno preguntar. Una curiosidad de antaño se le vino a la mente. Naruto y Sakura nunca hablaban de su primer trabajo como ninjas. Siempre se salían por la tangente cuando se les preguntaba. Así que esta era una buena oportunidad de saberlo. Si era algo ridículo sería interesante saber cómo lo contaría él. Esto será muy entretenido, pensó ella.

-¿Cuál fue tu primera misión?- dijo de pronto alejándolo de ella. Sasuke la miró desconcertado, soltando una pesada exhalación. Así que era en serio.

- Estaba bromeando, Hinata.- contestó

- ¿Te estás retractando Sasuke? Tú fuiste quien lo propuso y ahora te echas para atrás. Eso sólo tiene un nombre que lo describa.- le enfrentó con la mirada. Sabía que él no toleraría que le dijera miedoso. Sasuke pareció pelear consigo mismo momentáneamente.

- Esta bien, pero será una y una. Yo contestaré una pregunta tuya y tú una mía.- vio que ella iba a oponerse.- Eso o no contesto nada, y créeme me tiene sin cuidado la palabra que tengas en mente si no acepto.- esta vez la mirada retadora fue de él. Ahora la que parecía pensarlo era ella.

- Está bien, acepto. Pero entonces ya no habrá besos. Es lo justo.- dijo decidida.- Además, las respuestas deben tener detalles, no ser tan simples.- él sonrió para sus adentros, la dejaría creer que controlaba la situación. - Así que contesta, ¿Tu primera misión?

- Paso. - se limitó a decir.- Pregunta otra cosa.

- Sasuke…- entornó los ojos. El nombrado se acomodó la almohada, dejando los brazos atrás de su cabeza y desviando la mirada.- Onegai…

- Fue una misión de rescate…- soltó. Ella se sentó de nuevo para verlo mejor, jalando la sabana con ella. Él le dirigió una mirada furtiva. Hinata lo observaba con atención esperando que continuara.- Ya, esa es la respuesta.

- Esa respuesta es muy escueta. Contestaré las mías de la misma forma, así que tú sabes...

- ¡Kuso! Rescatamos a un gato perdido, recibí unos arañazos del muy maldito por culpa del baka de Naruto y nos tardamos todo un día en hacerlo. No voy a decir nada más.- sintió un calor en la cara. Habían acordado no hablar de esa vergonzosa misión nunca. Y ahora él lo había hecho. La miró de reojo. Tal vez no era tan humillante como él creía. Después de todo a los genins siempre les daban esas misiones tan estúpidas. Quizás a su equipo le había tocado algo similar.

- Un… gato.- dijo ella con aparente seriedad.

Pero Hinata no aguantó más. Estalló en risas. Era muy divertido imaginar a Sasuke corriendo detrás de un gato. Esperaba que no hubiera tenido que recurrir al Sharingan para atraparlo. Soltó una serie de carcajadas de nuevo ante lo que acababa de pensar.

- Estas jugando con fuego Hinata.- a ella no le afectó su mirada ni su tono intimidante. Se sujetó la sábana con fuerza al pecho e inhaló profundo. Eso había sido tan gracioso.

- Go-gomene, gomene.- dijo aun sofocada por el ataque de risa.- Es que… fue tan divertido, no te enfades...- le pidió al verlo hacer una mueca. Él la miró, la verdad era que había sido grato verla reírse de esa forma. En nada le había molestado.

- ¿Cuál fue la suya?- preguntó interesado en saber que tan diferente había sido la misión de equipo 8.

- ¿Esa va a ser tu pregunta?- indagó ya más recuperada

- No. Yo preguntaré… algo de verdad relevante.- contestó con sospechosa calma.

- No importa, te lo diré de todas formas. Y yo que pensaba que lo de nosotros había sido algo tonto… Tuvimos que atrapar a un estafador que había timado al dueño de Ichiraku con unas falsas especias para su ramen. Y pues, lo hicimos en media mañana. No fue gran cosa, pero un gato…- se mordió el labio para evitar carcajearse de nuevo.

- Ya veo porque te ríes.- dijo con cierta indignación. Sí, la misión del equipo 7 había sido una completa estupidez al lado de la de ella, al lado de la de cualquiera.

- Y entonces ¿Cuál es tu pregunta?- intentó serenarse pero una sonrisa apareció otra vez al volver a imaginarlo en plena persecución del gato. Él la miro con malicia, ahora era su turno.

- En vista de que… soñabas conmigo.- la sonrisa se desvaneció de la cara de Hinata.- Tengo algo de curiosidad por saber… - volvió a acomodarse en la misma posición que tenía cuando ella se había despertado. - ¿Cómo era tu sueño de la regadera, Hinata?- casi pudo ver como un color carmesí intenso iba subiéndole por el rostro a la Hyuuga.

- Pa-paso.- intentó zafarse. Sasuke sonrió.

- Vamos, yo contesté lo que me preguntaste. Así que, estoy esperando que hagas lo mismo… Incluso soporte que te carcajearas a mis costillas, en mi propia cara y sin enojarme.

Hinata tragó con dificultad, la cara le ardía. Una cosa había sido que ella hiciera lo que había hecho creyendo que aun estaba dormida y otra muy diferente que totalmente despierta y consciente le dijera lo que había sucedido en su anterior sueño. Empezó a jugar con nerviosismo con el dobladillo de la sábana que aun la cubría. De pronto una luz de salvación se le presentó. No diría una mentira pero tampoco diría completamente la verdad. Sería una verdad a medias. Sintió algo de alivio. Narraría ciertas cosas y omitiría otras.

- Esta bien.- bajó la mirada.- Yo… estaba… eh…envuelta en una toalla… iba saliendo de la regadera…cuando-

- Mientes.- dijo cortando el relato mientras se sentaba, apoyando un brazo y su cara sobre una rodilla flexionada y mirándola fijamente.

- ¡Na- nani! – soltó levantando la mirada.

- Ya te lo dije eres una pésima actriz. Sin duda alguna estas mintiendo.- dijo acercándose a ella, mirándola intensamente. El alivio que había experimentado se esfumó al verse en esos ojos acusadores. Ella volvió a tragar con fuerza. ¡Kuso! La había descubierto.- Tú fuiste quien quiso empezar con esto y ahora no quieres continuar… ¿quién es cobarde ahora, eh?

- No-no miento, estoy diciendo la verdad…- intentó engañarlo.

- ¿No mientes? – ella negó con un movimiento de cabeza. – Está bien, sigue. - Ella respiró aliviada otra vez. - Sólo que ahora activaré el Sharingan.- en un instante sus pupilas se volvieron rojas como la sangre con unas siniestras aspas negras en ellas.- Con esto puedo reconocer todos los gestos que implican una mentira, Hinata. Tú sabes si insistes en mentir…

Kami-sama. ¿Por qué tenía que haber iniciado todo eso? Por curiosa, se dijo. Por algo bien decía esa frase que la curiosidad había matado al gato.

Si bien él no se había enojado por reírse a sus expensas sin duda se estaba cobrando el haberlo hecho.

Aunque también estaba el hecho que él había respondido, había sido más que honesto con su respuesta. Se había atrevido a confesar algo que tal vez ahora sólo ella y el resto de su equipo sabían. La conciencia de conocer algo de él que los demás ignoraban se hizo presente otra vez. Le respondería. Era lo justo.

- De acuerdo, contestaré pero quiero que desactives el Sharingan.- eso sólo lograba empeorar la situación.- Juró que no mentiré.- dijo al notar la suspicacia en su mirada. En un segundo los ojos se volvieron negros de nuevo.

- Esta bien, comienza.- tal vez no sería necesario que usara su dojutsu, Hinata podía ser un libro abierto. Ella respiró profundo armándose de valor.

- Yo estaba en la regadera. - bajó la mirada mientras volvía a respirar.- Tú entrabas sin mi permiso, diciendo que… te bañarías conmigo porque yo siempre tardaba mucho.- Sasuke enarcó una ceja con diversión. – Luego… te acercabas por detrás para acariciarme la cintura y me decías al oído que… que querías ser como esa agua para recorrer y acariciar todo… mi cuerpo. Después yo…yo… me daba la vuelta para abrazarte,… frotaba mi cuerpo des-desnudo sobre el tuyo…

La escena se presentó nítida en la mente de Sasuke: Hinata con él bajo el agua. La imagen de una Hinata mojada, desnuda restregando su perfecto cuerpo al suyo, ofreciéndose a él, le despojó de esa ligera diversión para inundarlo de una caliente excitación en todo el cuerpo. Hinata levantó la vista mirando como los ojos negros estaban más negros aún. Lo miró tragar con fuerza. Ella continuó hablando.

- Tú-tú comenzabas a besarme suavemente primero… des-después me sujetabas de las manos para recargarme sobre la pared y luego… me-me besabas de la mis-misma forma que cuando desperté hace rato… E-eso es todo…- detuvo la narración con un hilo de voz. Ya estaba, lo había hecho, claro había omitido cierta parte pero él no se había percatado.

- Muéstrame Hinata, muéstrame cómo te besaba.- dijo con voz ronca cortando la distancia entre ambos.

Ella dudó pero la ansiedad que se agitaba en su interior y el deseo que reflejaban esos ojos negros le dio coraje para hacerlo. Se acercó a su boca mordiéndola ligeramente para profundizar después el acercamiento en un ardoroso beso. Incapaz de soportar más, soltó la sábana que la cubría para abrazarlo con fuerza del cuello queriendo sentir otra vez el contacto de su piel, ante el movimiento perdió el equilibrio cayendo encima de él. Lejos de importarle, Sasuke se aferró con deseo a su cintura. Después le recorrió con ansia la espalda, bajando para masajear ese trasero redondo que le volvía loco. Ella soltó un jadeo al sentir la dura y caliente muestra de su excitación presionando sobre su muslo. Como lo había hecho en su sueño ella se frotó sobre él. Ahora había sido él quien soltaba un gemido. Entonces Hinata creyó oír un murmullo de pasos en el pasillo, pero lo ignoró.

La burbuja de placer en la que encontraba explotó cuando escuchó claramente que daban unos ligeros golpes a la puerta. Se quedó como piedra abriendo los ojos con desmesura. Sasuke la miro confundido. Ella se alejó con brusquedad de él mirando hacia la puerta. La habitación estaba ligeramente más iluminada.

- Hinata-san.- escuchó que decían en un tono bajo.

- ¿Qué demo-… Sasuke no terminó, la mano de Hinata voló hasta su boca para taparla. Los golpes se volvieron a escuchar.

- Hinata-san… - repitieron.- Soy yo…

El pelinegro miró intrigado hacia la puerta. ¿Por qué rayos llamaba a Hinata a esa hora?

- Ti-tienes que irte Sasuke.- le dijo en voz muy baja.- Onegai…

- ¡Kuso, Hinata! – soltó en un susurro enderezándose. Por qué justo en ese momento, pensó molesto y frustrado.- Dile que se vaya. – sus ojos negros eran dos llamaradas

- No puedo, yo misma le pedí que no se fuera hasta que yo le abriera.- volvieron a escuchar que le llamaban.- Ha-hai, Fumiko.- contestó con voz débil y temblorosa, miró de nuevo al pelinegro, que seguía sin moverse ni parpadear.- Onegai, Sasuke…- le pidió de nuevo.

- Está bien.- aceptó de mala gana con lo que ella suspiró aliviada. Se levantó con fastidio de la cama. Hinata le vio ponerse de pie gloriosamente desnudo, mostrando sin pudor alguno su asombroso cuerpo. Súbitamente él giró a mirarla atrapándola con la boca abierta. - Deja de mirarme el trasero, Hentai.- le susurró. Ella, abochornada, volteó bruscamente hacia la pared con las mejillas encendidas. Mientras se vestía, Sasuke la observaba sentada aún sobre la cama con esa sabana envolviéndola, el pelo revuelto y los labios todavía mojados por los besos. Estaba preciosa. Momentos después Hinata volvió a mirarlo, estaba vestido y se dirigía hacia la ventana.- Te veo abajo.- dijo.

- Hai.- le susurró.-…Vo-voy Fumiko.- dijo en alto. Se levantó con la sábana cubriéndola caminando hasta la puerta. Antes de llegar a abrirla, él volvió a hablarle. Hinata volteó y en un pestañeo Sasuke estaba de nuevo junto a ella. Abrió los ojos con sorpresa, cómo hacía para moverse tan rápido.

- Esto tendrás que compensármelo.- dijo mientras le robaba un beso, apretándola a él. Luego con esa extraña rapidez, desaparecía por la ventana.