Lo de siempre, los personajes no pertenecen son de Masashi Kishimoto.


- Pues tienes suerte de que tu madre haga cosas tan buenas Shino. Tsume-chan es una pésima cocinera. Y muy sensible a las críticas.- dijo el chico de las marcas en las mejillas mientras se echaba otra porción de galletas.

Sus compañeros le miraban entretenidos. Al parecer Kiba también estaba de mejor humor. De nuevo era el de siempre. Parlanchín, escandaloso, irreverente.

- Una vez le dije que no me comería sus gyozas porque estaban horribles. Qué hasta las onigiri de tierra que hacía Hana tenían mejor sabor.- agregó con humor.- ¿Y saben que hizo mi comprensiva Tsume-chan?

- ¿Qué?- preguntó Shino, a su lado Hinata sonreía divertida ante los comentarios de su amigo mientras masticaba con tranquilidad una galleta.

- En un pestañeo me lanzó un filoso kunai que se clavó justo entre mis manos.- Kiba abrió los ojos y soltó un resoplido mientras meneaba la cabeza.- No necesité más advertencias. Sin dudar me tragué TODO lo que tenía el plato.

Hinata soltó una ligera carcajada; un leve movimiento de hombros denostaba que Shino también reía. Casi podían imaginar la mirada asesina de Tsume Inuzuka hacia su descarado cachorro. Si con gesto tranquilo la madre de Kiba intimidaba entonces enojada no querían ni pensar como sería.

- Bueno, tal vez no sea la mejor cocinera, pero por lo que hizo, creo que Tsume-san es una excelente kunoichi de armas.- comentó Hinata con una sonrisa.

-¡Je! Ya lo creo que sí. – sonrió aliviado Kiba.- Si no el kunai se me hubiera incrustado en la mano.

- No me extraña que tu madre tuviera que recurrir a esas medidas.- dijo Shino con su seriedad característica.

- ¡Oye! Esa no era la forma de tratar a un inocente niño.- objetó el Inuzuka. Shino pareció meditar un poco.

- Debo imaginar que con inocente te refieres a fastidioso o a insufrible, ¿cierto Hinata?- contestó el de las gafas. La peliazul volvió dar leves carcajadas. Kiba hizo una mueca.

- No creo que Kiba-kun haya sido un niño fastidioso.- contestó suspirando. Kiba sonrió ante el apoyo de su compañera. Hinata ladeó la cabeza por un momento.- Era tal vez un poco… insoportable.- Shino asintió. Kiba hizo un mohín de molestia.

Akamaru ladró, participando en la plática.

- Tienes razón, Akamaru. Latoso también le pega.- dijo Shino mostrándose de acuerdo con el can.

- ¡Eeh! Akamaru tú también me atacas… - el perro ladró, afirmante. El chico mostró los dientes. - Ahora verás, traidor.- dijo al tiempo que se lanzaba sobre la bola enorme de pelos mientras ésta emprendía la huida de su atacante.

Momentos después, perro y chico rodaban ambos por el suelo. Shino movió la cabeza con resignación, entre esos dos siempre era lo mismo. Luego de un rato, Akamaru logró someter a Kiba posando todo su peso en la espalda del chico mientras le mordía el cabello tirándole hacia atrás la cabeza con los jalones. Hinata reía al ver la pareja de compañeros que se revolcaba divertidos entre la hojarasca.

De improviso el enorme perro corrió hasta la chica. Hasta Akamaru pareció notar que el peor momento había pasado. Se paró junto a ella dando un ligero gemido, lamiéndole con suavidad la mano. Hinata le acarició con cariño una de las orejas, el perro se dejó hacer gustoso. A unos metros Kiba se sacudía las hojas y ramillas que se le habían pegado al cabello y ropa, segundos después caminaba hacia ellos.

- Al parecer sea lo que sea, Kiba cree que todo siempre se arreglará peleando.- dejó caer Shino con naturalidad mientras veía a la peliazul.

Hinata dejó de reír. El momento de hablar había llegado.

El sensible perro se percató del cambio en el semblante de la chica que conocía y quería desde tantos años. Se acercó al contrariado rostro, soltando otro gemido con suavidad.

- No te preocupes Akamaru. Estoy bien. – confesó sobándole la cabeza blanca. Akamaru correspondió al gesto lamiéndole la cara para descansar después la cabeza sobre las piernas de la chica.

- Hinata, recuerdo que hace poco te dije que más que equipo, éramos una familia. Que podías confiar en nosotros.- comentó el Aburame con suavidad. A su lado Kiba acaba de sentarse, callando.- Espero que lo que pasó hoy no haya defraudado tu confianza.

Hinata no les veía. Lucía absorta, con la vista perdida en algún lugar del espeso pelaje blanco de Akamaru. Después de unos segundos de incómodo silencio, la chica exhaló con pesadez.

- Les dije que si algo sucedía yo podría arreglarlo sola.- soltó en tono apenas audible sin mirarles aun.

- Sí, lo sabemos.- aceptó el de las gafas. Kiba quebraba trozos de ramitas con los dedos.- Sabemos que tú eres muy capaz. Nunca hemos dudado de ti. Eres una gran kunoichi y la mejor persona que hayamos conocido.- al lado de Shino, Kiba asentía con calma.- Es sólo que, siempre hemos sido muy unidos. Nosotros te conocemos, te queremos Hinata, por eso estábamos-

- Estábamos preocupados por ti.- terminó Kiba con delicadeza.

- Pero ya les había dicho que nada sucedía.- contestó la oji luna mirándoles por fin.

- Y nosotros lo creíamos, pero al regresar de la misión de reconocimiento Kotetsu nos dijo que tu compañero se portaba contigo de forma muy… poco agradable.- dijo el Aburame mientras se acomodaba las gafas.

- Así que le pedí a Aoba que nos integrara a su equipo que salía en ese mismo día.- siguió Kiba.- Nos tuvimos que desviar un poco para esperarte en el camino. Bueno en realidad nos desviamos bastante.- confesó el Inuzuka mesándose los cabellos.

- Pero pueden tener problemas con Godaime por no haber regresado con el escuadrón.- se preocupó la peliazul.

- Eso ésta arreglado. Y si no fuera así, no importa.- dijo Kiba.- Ya te lo dijimos, estábamos preocupados

- Con los antecedentes de tu nuevo compañero, nos imaginábamos cualquier cosa.- señaló Shino a modo de excusa.

- Cualquiera, menos la que nos encontramos.- agregó Kiba con dureza.

Hinata comenzó a enrojecer, desviando la mirada al suelo. Shino miró a su compañero con desaprobación. Con esos comentarios sólo iba a conseguir que Hinata se cerrara con ellos.

- Kiba... - le soltó con advertencia el de las gafas. Kiba frunció el ceño. - Eso no nos incumbe. Son cosas de Hinata.- dijo intentando quitar lo tenso de nuevo la situación.

-Shino-kun…- la chica alzó la vista de nuevo.

Shino era el diplomático del grupo. Siempre intentaba limar las asperezas, lograba acuerdos en donde había diferencias. El que ponía la cabeza fría en las situaciones difíciles. Además de ser en sumo perceptivo, desde el primer momento había entendido la situación de su amiga, tan sólo con escucharla tartamudear esas pocas palabras.

- Pues te equivocas, por supuesto que nos incumbe.- arremetió Kiba.- Hinata es nuestra amiga. Y ese tipo es un infeliz aprovechado, un maldito cerdo. – le soltó hosco a su amigo claramente exaltado. Hinata dejó de acariciar a Akamaru. El gesto se le ensombreció, las manos le comenzaron a temblar.

- Basta, Kiba.- contestó Shino mirando a la chica.

- No te entiendo Shino.- siguió.- ¡Es que acaso a ti no te preocuparía que alguien como ese teme intentara algo con ella! ¡Que ese monstruo despreciable-

- Sasuke.- le corrigió Hinata interrumpiéndole con brusquedad. - Se llama Sasuke, Kiba-kun.- repitió con el mismo tono

Kiba se giró hacia ella con gesto incrédulo. Shino compartía le mismo aspecto. Su compañera estaba visiblemente molesta.

- ¡Pero Hinata! Ese-

- Y Sasuke es una persona, no es ni un cerdo ni ningún monstruo despreciable.- le defendió. Lo recordó bromeando, riendo con ella; conviviendo amablemente con Kei Tachibana, sonriéndole con ternura a la pequeña Aki. El no encajaba en la descripción que Kiba hacía.- Él… ha cambiado.- señaló con voz suave.- Por qué no tratas de conocerlo antes de juzgarlo.

El chico apretó los labios con molestia. Pero es que Hinata no se daba cuenta de quien hablaba.

- "¿Conocerlo?" – ladró Kiba haciendo una mueca.- Por favor, Hinata ¡Lo conocemos! ¡¿O es qué ya olvidaste todo lo que hizo?!- le espetó. Shino sólo meneaba la cabeza. Por qué Kiba no podía, sólo por esta vez ser un poco mesurado.

- Claro que no. Pero Sasuke merece otra oportunidad. Ahora él es… otro, es diferente. - Hinata se llevó las manos al pecho.- Me… agrada.- confesó, sonrojándose hasta las orejas por lo que acababa de decir.

Kiba no daba crédito. Pero qué rayos le pasaba a Hinata, qué no se daba cuenta quien era ese teme. Como le podía agradar alguien como Uchiha.

Después de cavilar el asunto del porqué la cara de su compañera cuando ese se había ido, él había creído que Hinata se preocupaba por dejar de esa forma la misión. Inconclusa. Ella era muy responsable. Cuando les habían visto tan cerca, la respuesta a la que había llegado era que se trataba de un genjutsu. De qué otra manera iba poder acercarse el Uchiha tanto a ella.

Aunque ahora que lo pensaba, en esa clase de técnicas no se desplegaban movimientos, era una lucha a través de la mente, sin contacto físico. Entonces volvió a recordar como los habían encontrado: El renegado ese le tenía tomada de la mano, le acariciaba el cuello… se movía. Y Hinata, ella…

…ella tenía ese gesto.

El rostro se le desencajó. Abrió los ojos de forma desorbitada, las cejas casi se le juntaron por la mueca contraída e inmediatamente la boca se le abrió por la incredulidad. Comenzó a mover la cabeza negando con lentitud. No, no podía ser. Hinata había tenido el mismo gesto de ensoñación que su preciosa Hanabi ponía antes de que él la…

- Hinata no me digas que… tú, ese… ¡¡KUSO!! - sus compañeros se sobresaltaron ante el grito de maldición que soltó el Inuzuka. - ¡¡KUSO!! ¡¡Tú con ese, Hinata!! – volvió a soltar. Hinata enrojeció aun más.

Shino apretó los dientes. Al parecer Kiba ya lo había entendido y como era de esperarse pensaba montar otro escándalo.


Sasuke yacía recostado sobre un tejado, mirando el cielo nocturno y pensando.

Si se había dicho en todo el camino que había hecho lo correcto, que la Hyuuga no le importaba en lo más mínimo. Entonces por qué esa reacción, por qué irse del lugar de esa manera. Por qué no sólo se había contenido y aceptado el regresar junto con el resto de sus idiotas compañeros de equipo.

Por qué reaccionar de esa forma…

"De esa forma tan… ¿calmada e inteligente?" ironizó una vocecilla en la cabeza. Soltó un bufido.

Ahora en menos de ocho horas había desobedecido una de las restricciones y estado a punto de romper otra, la más seria de todas. De no haber sido porque ella había intervenido seguramente ahora el Inuzuka estaría muy gravemente lastimado. Y él definitivamente fuera de Konoha.

La arrogancia y la prepotencia del Kiba le habían desequilibrado de tal manera que no se pudo contener. El control del que tanto se había valido para soportar los comentarios aun peores que había escuchado sobre él en la aldea se había desvanecido con las palabras del Inuzuka ¿Quién se creía que era para haberle hablado así?

Afortunadamente, todo había quedado así, en un absurdo conato. Creyó había logrado dominarse.

No le había molestado que ella defendiera al imbécil aquel. Tampoco que no dijera lo que había entre ellos, eso no era incumbencia de nadie excepto de ellos dos. Ni siquiera le había molestado que no mencionara ni una sola vez su nombre.

Lo que sí le había dado coraje, rabia era que Hinata no aceptara el irse con él. No había salido con el equipo ocho, había salido con él por lo tanto con él debía regresar. Sin embargo les había preferido a ellos. Ella tenía que haberle elegido.

"Además porque lo que dijo la noche anterior te hizo sentir muy seguro de que te seguiría, ¿cierto?" Apareció la voz de nuevo en su cabeza.

Sasuke abrió la vista mirando el cielo negro completamente estrellado. En el manto inmenso, su memoria le recreó a una Hinata somnolienta, relajada sobre su pecho.

"Me gusta estar contigo" le había dicho antes de quedarse dormida. Y él lo había creído así.

En esos momentos una brisa le llegó por la espalda trayendo con ella un aroma muy singular. Hizo caso omiso a la persona que acababa de llegar. No necesitaba voltear, sabía quién era. Sasuke se enderezó para sentarse.

- Quiero estar solo, Baka

- ¿Cómo supiste que era yo, teme? – dijo su compañero mientras se sentaba en ese momento junto al pelinegro.

- Ese peste a ramen te delata.- soltó con burla.

Naruto sintió algo de alivio al escuchar el tono de Sasuke, sin duda su amigo ya no estaba molesto. El rubio se jaló la ropa olisqueándose el pecho y los brazos para comprobar si lo que decía Sasuke era cierto. A su lado el pelinegro sonrió con una mueca. Su hermano-rival mentía, no olía a ramen. Naruto aspiró con fuerza la chaqueta distinguiendo otro aroma. Uno mil veces mejor que el del ramen.

Durante un buen tiempo guardaron silencio, dedicándose a mirar la nada.

Naruto miró de soslayo a su hermano-rival. Sai le había aconsejado que esperara a que Sasuke, quien era el de la crisis, fuera el que iniciara la conversación. Eso era lo que había leído sobre crisis emocionales en uno de los libros que su Ino-chan le había prestado. "Es sobre mujeres, pero creo que de igual forma se podría aplicar. No debe haber mucha diferencia." le había dicho con tono sabio.

Pero se estaba desesperando por callar tanto rato. Conocía a Sasuke y el teme podía quedarse horas sin decir absolutamente nada.

"Ese Sai y sus consejos, ttebayo"

Sin embargo, el Uzumaki reprimía sus ganas de hablar. No tenía idea de cuánto había pasado, pero ya era algo de rato. A los lejos las luces de la ventanas de los distintos hogares en Konoha comenzaban a apagarse indicando que sus habitantes irían a descansar. Debía ser ya tarde. Si seguían así dormirían en el tejado.

El rubio soltó un suspiro. Eso iba para largo.


Kiba estaba estupefacto. Ahora todo encajaba.

Que el Uchiha se detuviera por el solo hecho de que ella se lo pidiera. La necedad del baka en que Hinata se fuera con él. El gesto que su compañera había puesto al verlo irse molesto. Ahora entendía por qué ella le nombraba de manera tan familiar y le defendía de esa forma. Todo era porque entre ellos había…

No. Cerró los ojos con fuerza y se revolvió el cabello de forma frenética como si con eso fuera a borrar la palabra que se le había formado en la mente.

- Kiba deja de actuar de forma tan ridícula.- sonó con sequedad la voz de Shino.

Kiba abrió los ojos y apretó la boca. Shino se acomodó las gafas, el fuego de las llamas chispeaba en los cristales, de sus manos podía verse una hilerilla de insectos que salían por debajo de las mangas de su chaqueta. Antes de que su compañero comenzara el alboroto, intervino de nuevo.

- Por una vez en tu vida intenta arreglar las cosas de otra forma. Trata de ser sensato.- aconsejó el Aburame.

- ¡SENSATO! - el alborotador comenzó otra vez.- ¡SENSATO! – repitió. Akamaru soltó un gemido de aflicción hacia su compañero de clan acercándose a él.- Como me pides que sea sensato con lo que acabo de descubrir.

- Kiba-kun, déjame explicarte yo…

- No Hinata. No hay explicación que valga. ¡Estás mal!- le gritó.- Cómo puedes tener algo con… con ¡ESE!

- Entre Sasuke y yo, no… no hay nada.- confesó. Era verdad, nunca habían hablado de eso, no habían tenido oportunidad. "Nada" era la descripción adecuada para la "relación" que mantenían. Al pensar eso una punzada de pesar le oprimió el pecho, llevándose una mano a él.

- ¡Nada! ¡Kuso Hinata! Dices que te agrada, le llamas por su nombre, perfectamente vi que ese estaba a punto de besarte. ¡¡De besarte!! – enfatizó.- Y tú al parecer se lo ibas a permitir.- la chica bajó la mirada, delatándose. - No me digas que no hay nada porque no te creo.

-Kiba, te lo advierto, modérate…

Iba a continuar pero se detuvo al ver la reacción tan normal de Shino. Estaba tan tranquilo como de costumbre. Por qué no se molestaba si lo que acaba de decir era muy serio. La misma cara de Hinata revelaba que era verdad.

"Eso no nos incumbe. Son cosas de Hinata."

Shino lo sabía. Y no se lo había dicho.

- ¡TEME, tú lo sabías! – dijo al tiempo que se levantaba amenazante en dirección al Aburame.

Antes de que Kiba llegara hasta su compañero, una noche oscura lo atrapó. Instantes después lucía desvanecido sobre el lomo de Akamaru.

- Te lo advertí – fue lo único que contestó el Aburame.

- Kiba-kun... - Hinata miró asustada el cuerpo inerte del castaño.

- No te preocupes, sólo extraje algo de su chakra para dormirle un rato, cuando despierte estará bien.- confesó tranquilamente. Del cuerpo de Kiba salió un enjambre de insectos que regresó al cuerpo-colmena de Shino. Akamaru se echó con cuidado depositando a su amigo en el suelo. - Gomenasai, Akamaru.- el perro sólo gimió.- Gomenasai Hinata.- dijo dirigiéndose ahora a la chica.- Por hacerte pasar esto.

- No te disculpes Shino-kun. En cierta manera entiendo la reacción de Kiba-kun. Pero lo que le dije es cierto. Sasuke-kun…me agrada.- dijo jugando con sus dedos.- Pero entre nosotros, no hay nada.- confesó apesadumbrada.

- Hinata, yo me reservo mi opinión sobre esto. Como dije hace un rato, eso es algo que sólo a ti y a… Uchiha concierne.

- Shino-kun... yo, Arigato.

- No te diré que está mal, tampoco puedo decirte que está bien. Lo que sí puedo decirte es que confío en tu buen juicio, Hinata.- dijo con ese tono fraternal que siempre le hacía sentirse apoyada. Después de tanto rato de tensión al fin volvía a aparecer en el rostro de su amiga un gesto sereno.- Y también que eres importante para nosotros, así que no nos pidas que dejemos de preocuparnos por ti.

Hinata sonrió levemente negando con suavidad. A pesar de estar más serena, lucía agotada.

- Ustedes también son muy importantes para mí. Pero esto es algo de lo que no se deben preocupar, yo… estaré bien.- enfrente de ella, Shino asintió.

- Por qué no intentas descansar. Akamaru y yo vigilaremos. Duerme un rato. Mañana a primera hora partiremos a Konoha. Creo que estamos a unas cuatro horas de la aldea.

Hinata miró hacia la dirección que tomarían para partir. Era verdad aun tendrían que presentarse con la Hokage. A unos pasos de ella, Kiba dormía plácidamente.

- Pero aun debo hablar con Kiba-kun. Y no creo poder dormir.

- Por Kiba no preocupes cuando despierte yo me encargaré de él. Si no tienes sueño, por lo menos recuéstate un momento. Tuviste un día muy agitado.

- Está bien, lo intentaré.- se acercó a unos de los árboles para tomar su equipo. Acomodó su saco a modo de almohada, recostándose sobre él. – Shino-kun, Arigato – el de las gafas asintió. Hinata suspiró, cerrando los ojos. Momentos después, caía en un sueño profundo.

Después de un rato Akamaru, que había permanecido echado escuchando, se movió acercándose a la peliazul. Olisqueó a la chica comprobando que dormía, le dio una ligera lamida en la mejilla y se aproximó a Shino. Se tiró a un lado del Aburame haciendo un ligero gruñido.

- Sí, ella estará bien, es mucho más fuerte de lo que parece.- el perro volvió a gruñir de nuevo.- Tienes razón Akamaru. No debimos haber venido.

Ambos contemplaban la fogata cuando Kiba comenzó a despertar. El Inuzuka se desperezó un poco, bostezando con fuerza. Segundos después pareció recordar que le había sucedido.

- ¡Tú! –dijo señalando al de las gafas.

- Sshh Hinata duerme. Guarda silencio, si no quieres que te vuelva a poner a dormir otra vez.- dijo sin mirarlo

Kiba se acercó hasta el Aburame. Akamaru le ladró cuando se sentó junto a ellos.

- Sí, Akamaru estoy bien. Y a ti también Shino, si te interesa saber.- soltó defensivo entre murmullos.

- No dramatices, el chakra que te extrajeron mis insectos fue muy poco para que te sucediera algo malo.

- Muy poco, muy poco. Me desmayaste.- le espetó. Después dirigió su mirada hacia Hinata que dormía. Sería que a ella….- No me digas que le hiciste…

- Baka, ella se durmió de forma natural. Aunque si no lo hubiera hecho, ya tenía unos insectos listos.- confesó sin culpa alguna - Con tal de que descansara un poco…

- Eres retorcido, Shino.- le echó en cara. Shino atizó el fuego.

- Hinata no quería dormir porque insistía en hablar conmigo.- dijo. - Está preocupada.

A su lado Kiba soltó un suspiro. Comenzó a quitarse la chaqueta, quedando en su camiseta de mallas. Se masajeó la cabeza metiendo sus dedos entre la mata de espeso cabello castaño. El concierto de las criaturas nocturnas inundaba el lugar. Con sus particulares cantos daban ese sonido característico a las noches de verano.

- ¿Te contó algo? Tú sabes sobre… eso.- su amigo negó con la cabeza.- ¡Kuso! – maldijo mientras miraba a la chica.- Que le pasa a Hinata, es que no se da cuenta de que ese…

- Kiba.- lo detuvo el de las gafas.- Si no quieres alejarla de ti, deja de gritarle y de intervenir en lo que hace. Hinata no es una niña. Confiemos en ella.

Sin embargo el Inuzuka seguía mirando a Hinata como el hermano mayor que mira a la pequeña cuando ésta había estado a punto de hacer algo incorrecto, indecoroso.

- No es que no confié en ella.- confesó enérgico. Shino se llevó un dedo a la boca en señal de que bajara la voz. Kiba volvió a habla en susurros. - Es él el que no me gusta. Cómo quieres que esté tranquilo tratándose de quien se trata.

- Si ella dijo que ha cambiado, debe saber porque lo que dice. A parte de su equipo, Hinata es quien más cerca ha estado de Uchiha.

- Y al parecer ese imbécil la quiere más cerca aun.- soltó mordaz.

- Ese es un asunto de Hinata, ni tú ni yo debemos meternos. Entendiste.

- Pero…

- O ya olvidaste que a pesar de la fama que tenías… - dijo Shino en tono censurador.-… Hinata nunca evitó que te acercaras a su hermana.- Kiba guardó silencio, Shino siguió en tono más sereno.- Hanabi le preguntaba constantemente si era verdad todo lo que se decía de ti. Pero Hinata sólo se limitaba a decirle que te conociera por sí misma, que no se dejara llevar por los comentarios de los demás. Tú sabes cuánto quiere a su hermana. Otra en su lugar le hubiera advertido a Hanabi la clase de fichita que eras.- finalizó con el mismo tono con que había empezado.

Kiba se sonrojó, bajando la mirada. No recordaba cuantas aventurillas había tenido, no era su culpa era guapo y divertido. Las chicas le gustaban y le buscaban y quien era él para hacerse el difícil. Iba de una a otra sin reparos. Hasta que Hanabi había aparecido.

La convivencia con Hinata le llevaba a visitar en numerosas ocasiones el distrito Hyuuga, en donde había conocido a Hanabi. Ella no tenía el carácter de su amiga. Hanabi Hyuuga era impulsiva, algo despectiva y sarcástica. Sabía la alta posición de los Hyuuga en Konoha, así que se portaba de la misma manera que el resto de su clan: con altanería. Sólo con Hinata y su primo amargado, se portaba diferente. Lo único que esa presuntuosa tenía en común con Hinata era la belleza y la gracilidad de sus movimientos.

Él había intentado desplegar su actitud carismática las veces que estaba cerca, para ver si la chica se portaba más amable pero lo ignoraba por completo. Siempre que ellos llegaban por Hinata, Hanabi se iba del lugar, no sin antes mirarles de arriba abajo y haciendo un mohín de desdén. A Shino parecía no importarle pero a él le hacía rabiar. Esa mocosa lo desquiciaba.

Hacía apenas seis meses, se había hecho de palabras por primera vez con ella cuando al ir a buscar a su compañera, ella no se encontraba allí. La mocosa no había querido que esperara a su hermana, recomendándole con un mal disimulado desprecio que se fuera. O si no ella misma le echaría. Él no iba a permitir que una chiquilla presumida como esa le hablara en esa forma. Se había acercado a ella desafiante (dándole indicaciones a Akamaru de que no interviniera, no sería necesario). Hanabi había adoptado la misma pose elegante que Hinata cuando se preparaba para pelear. Él había sonreído, iba a hacer que la pequeña arpía se tragara sus palabras.

Pero acto seguido, sin que se percatara, permanecía inmóvil como una estatua, totalmente a merced de la Hyuuga. La muy infeliz le había bloqueado varios puntos de chakra en milésimas de segundos.

La había visto reírse con descaro de él. Entonces totalmente indefenso, la pequeña arpía Hyuuga se había acercado, abofeteándole. "Estás molesto conmigo, Kiba-kun" le había dicho burlona, haciendo que, lejos de enfadarle, le diera un vuelco el corazón al oírla por primera vez hablarle por su nombre.

"Veamos si es cierto lo que dicen de ti" dijo antes de acercarse de nuevo. "Sí" la oyó suspirar "Besas tan bien como he escuchado, Kiba-kun" sonrió sobre sus labios soltándole del cuello para después desbloquearle el chakra y hacer que él cayera sin fuerzas al suelo.

Desde aquel momento lo había puesto a sus pies, literal y metafóricamente. Ahora Hanabi Hyuuga era la única chica en su cabeza y en su corazón. Había descubierto que la pequeña arpía (como aun solía llamarle a veces) era dulce, tierna, simpática, ocurrente, graciosa. Y él estaba completamente loco por ella.

Shino tenía razón, Hinata nunca había intervenido. A pesar de que le conocía toda su "ropa sucia" nunca le había dicho que se alejara de su hermana. Así como tampoco había dicho nada sobre su historial de conquistas a Hanabi.

- ¡TSK! Está bien. No interferiré, me mantendré al margen todo lo posible. Pero sólo por Hinata.- dijo vencido.- Aunque no me pidas que por eso, ese… Uchiha tenga que agradarme.- recalcó tajante. Shino negó mientras sonreía levemente.


Naruto no podía más, tenía que matar el rato en algo. Al instante siguiente, el silencio comenzó a ser roto continuamente por el sube y baja del zipper de la chaqueta del rubio. Sasuke empezó a dedicarle miradas furtivas a su amigo, rodando los ojos con fastidio. Al parecer al no hablar, Naruto se entretenía haciendo eso. Era de esperarse el rubio era inquieto, hiperactivo, simplemente el silencio y la calma no le iban.

- Basta, Naruto.- dijo harto. La mano del rubio se detuvo.- Les dije que me dejaran en paz ¿Qué haces aquí?

- Bueno, yo…

- No me digas, ¿Sakura te convenció de venir? – indagó. Al ver el gesto del rubio, Sasuke sonrió burlón.- Eres un blandengue.- se mofó.

Naruto cruzó los brazos, ofendido. Mientras estaban en Ichiraku, Sakura tenía un gesto ausente, apagado. Él simplemente no soportaba verle de esa forma. Así que cuando habían terminado de comer le había dicho que intentaría hablar con su hermano-rival. Sai se había mostrado de acuerdo.

Naruto sonrió. La pelirrosa le había agradecido y, luego antes de irse, le había detenido para darle un rápido abrazo dejándole su aroma de flores y cerezas.

- Sakura-chan, ésta preocupada, yo también.- confesó. – No sé que haya pasado, sé que no lo dirás. Pero sea lo que sea espero que tenga arreglo.

- ¿Te preocupa que la vieja Tsunade tome medidas?

- No es Tsunade-oba-chan. Son los viejos del concejo los que nos preocupan.

- Tú y Sakura están exagerando. No creo que por esto me echen de Konoha. Tal vez esas feas momias, sólo me pongan más restricciones.- dijo con voz hueca. Aunque no tenía idea de que más le pudieran privar. Prácticamente todo lo tenía prohibido en la villa.

- ¿Y si hablamos con Hinata? Ella podría ayudarnos, si le deci-

- NO.- cortó Sasuke.

- Pero Sasuke, si le explicamos, Hinata entende-

- Ya te lo dije Naruto. NO. No quiero la ayuda de nadie.- el rubio miraba con impotencia a Sasuke, como siempre su orgullo no iba a ayudar.- Yo arreglaré esto solo. ¡Entendiste!

- Hai, hai.- Naruto resopló.- Pero no lo harás solo.- Sasuke volvió a verlo desafiante.- Mi… La dulce Sakura-chan y el ninja numero uno de Konoha, Uzumaki Naruto.- dijo señalándose, ignorando la mirada de su amigo.- Estaremos contigo, ttebayo.

De nuevo la actitud desparpajada de Naruto regresaba junto con esa animosidad perenne que a veces le desquiciaba.

Y de nuevo ahí estaba, apoyándole. Y aunque Sakura no estaba con ellos, lo más seguro era que su actitud hubiera sido igual. La lealtad de sus amigos hacia él seguía siendo la misma a pesar de todo lo que pasara. Parecía que la amistad de Naruto y Sakura era inquebrantable, como ellos mismos.

En ese momento una familiar voz sonó en su mente.

"Ellos son estupendos, de las personas más maravillosas que pueda haber" "Unos de tus grandes problemas es que siempre has pensado sólo en ti."

Recordó la primera vez que Hinata le había reñido. Parecía tan lejana esa conversación que había tenido con ella.

- Arigato Naruto.- contestó el pelinegro, con voz apagada pero muy clara, sin atreverse a verle. Naruto se contrarió por el tono de Sasuke. - Pero no quisiera que por mi causa, Sakura y tú tuvieran problemas. No sería justo para ustedes.- comentó casi en un susurro.

Naruto no daba crédito a lo que acababa de escuchar. Sasuke le había dado las gracias y ahora se estaba preocupando por ellos. Que le pasaba a Sasuke. Posó su mano en la frente del pelinegro mientras ponía la otra sobre suya.

- ¿Qué haces baka?

- Compruebo si no tienes fiebre.- lo siguiente que recibió Naruto fue un manotazo en la cabeza. - ¡Itte, Itte! TEME, Por qué me golpeas. Así es como agradeces mi preocupación por tu salud. – le reprochó. Sasuke lo ignoró.

- No me contestaste hace un rato, Naruto. ¿Sakura te envió, cierto?-

- Sakura-chan no me envió, yo accedí a venir por decisión propia.- el rubio hizo un mohín infantil.

- ¿Y cómo me encontraste, cómo sabías que estaba aquí?- preguntó mientras se levantaba y tomaba su equipo. Naruto lo imitó. Ambos comenzaron a andar entre los tejados.

- Modo Ermitaño.- dijo presuntuoso el rubio.- Es una de sus características. Ubica el chakra de cualquiera.

- Esa técnica del modo Ermitaño es muy interesante.- dijo Sasuke interesado.

- Ya lo creo que sí, ttebayo.- asintió.- Además con ella puedo encontrar a Sakura-chan en donde sea. Así me hago el aparecido a su lado como por obra de la casualidad.- le confesó divertido a la vez que sonreía.

Después de andar un buen rato, llegaron a un punto en donde se detuvieron.

- Es una lástima que una técnica tan sorprendente la posea un inadaptado y pervertido como tú. – le soltó Sasuke con burla de nuevo mientras se alejaba tomando otra dirección.

Naruto le vio alejarse varios tejados. El chico dibujó una sonrisa zorruna, ahora sí le podría decir, tenía rato queriendo hacerlo.

- ¡SASUKEEE!- gritó.

El pelinegro se detuvo a varios metros, volteando a verle. Ahora que querría ese baka.

-¡LINDO COLLAAAR! – dijo al tiempo que soltaba unas sonoras carcajadas.

Desde donde estaba Sasuke le miraba fastidiado, pero no pudo evitar sonreír. Naruto podía haber crecido pero nunca cambiaría. Siempre sería un idiota. Y su fiel amigo.


- Salgan.- ordenó una voz enérgica

Los finos dedos de las delgadas manos de Tsunade se masajeaban con suavidad las sienes. Tenía una ligera jaqueca acompañada de un desequilibrio estomacal, todo a causa de haberse casi terminado una de sus botellas de sake. A pesar de ser muy temprano el calor ya era sofocante. El ambiente bochornoso le aumentaba su malestar. Resaca y calor. Creía que eso era lo más malo que iba a pasarle ese día, pero no. Ahora, por si no fuera poco, se presentaba eso. La rubia líder suspiró agotada. Su día había pasado de pésimo a peor.

La oficina no era pequeña, pero con tanta gente parecía que no había espacio. El lugar lucía saturado. Enfrente de ella Naruto y Sakura le hablaban sin parar. Hinata, parada junto a ellos, sólo le miraba expectante. En una de las esquinas del despacho, Sai acompañaba a Sasuke quien con cara de pocos amigos le lanzaba furtivas miradas de coraje a Kiba que, recargado en la otra esquina en medio de Shino y Akamaru, le miraba de igual manera.

- He dicho que salgan.- volvió a repetir.

- ¡Pero Oba-chan!- objetó el rubio.- Por qué no podemos quedarnos.

- Tsunade-sama, onegai.- intervino la pelirrosa.- Nos gustaría estar presentes, a Sasuke-kun no…

- ¡Basta Sakura, Naruto!- soltó la Hokage.- Salgan de aquí de una vez. Si Sasuke quiere comentarles lo que diré, eso ya es asunto suyo. Pero por lo pronto ustedes no tienen por qué estar aquí.

- Pero Oba-chan…

- ¡Fuera! – gritó Tsunade perdiendo la paciencia. Sakura se sobresaltó pero aun así iba seguir insistiendo, cuando la persona que menos hubiera esperado se acercó a detenerle.

- Sakura, Naruto. Salgan.- dijo.

El corazón de Hinata saltó al escucharle hablar. Volteó a verlo. Pero el tenía la mirada clavada en Sakura.

- Pero Sasuke-kun…

- No te preocupes, Sakura. Yo arreglaré esto.- dijo Sasuke apretando el hombro de la pelirrosa.- Naruto…

- Pero teme… -

Sasuke no contestó solo se limitó a mirarlo. El rubio pareció entender lo que decían los ojos del pelinegro.

Por primera vez en todo el tiempo que llevaba Tsunade como Hokage, era Naruto quien sacaba a Sakura de su despacho. Sai siguió al par, no sin antes levantar un pulgar en dirección a Sasuke (algo que había aprendido de Lee, quien le había aconsejado que era un buen signo para dar ánimos). Kiba, Shino y Akamaru los seguían.

- Alto, ustedes.- los del equipo ocho voltearon.- Ustedes dos se quedan.- dijo la rubia.- Cierren la puerta.

Kiba le hizo un gesto a Akamaru, haciendo que el enorme perro saliera del lugar. Después cerró la puerta quedando sólo ellos cinco en el lugar.

Hinata volteó a ver a sus amigos, en el trayecto su mirada volvió a buscar esos ojos negros. Pero seguían ignorándole, nunca se dignaron a mirarla. Ella bajó la vista sonrojada, una angustia le cerró la garganta.

- Tsunade-sama sentimos lo que pasó. Créame que no se volverá a repetir.- dijo Shino junto a él Kiba asentía con seriedad.

- Ya lo creo que no lo repetirán.- dijo Godaime mientras los fulminaba con la mirada.- Aburame Shino, Inuzuka Kiba están suspendidos de misiones foráneas hasta nuevo aviso. Se dedicaran a llevar a cabo exclusivamente misiones de rango D dentro de Konoha, sin goce de sueldo. De Aoba me encargaré después.- sentenció la rubia.

- ¡Qué! Pero Tsunade-sama eso es…

La Hokage dio un manotazo en el escritorio haciendo que le picoteara más el dolor en la cabeza. Kiba dio un respingo ante el golpe. Hinata murmuró un Kiba-kun. Shino se ajustó las gafas.

- ¡Eso es que Inuzuka! – dijo la líder mirándole con gesto homicida

- Eso es menos de lo que esperábamos Hokage-sama.- dijo Shino.- Desde luego que haremos todo lo que nos indique.- agregó con su voz mediadora.- Y Gomenasai de nuevo Tsunade-sama. No debimos abandonar a nuestro escuadrón.

- Vaya, alguien que se porta de forma profesional aquí.- dijo Tsunade suspirando cansada.

- Tsunade-sama, Aoba-sensei no tiene nada que ver, él… yo lo… engañe.- dijo Kiba con gesto culposo. Tsunade hizo una mueca mirando a Shino.

- Es verdad Godaime, Aoba-sensei no tiene idea de que lo engañamos para dejar el escuadrón.

- Está bien. Dejaré a Aoba fuera de esto.

La quietud y el silencio volvieron a aparecer en el lugar. Tsunade se sirvió un vaso de agua, tomándola con avidez. Maldita jaqueca. En su despacho un Sasuke indiferente permanecía quieto esperando a escucharla. A su lado una Hinata algo sonrojada, al igual que el pelinegro aguardaba a que ella hablara. Los del equipo ocho se acercaron a la chica.

- Bien, ahora quiero una explicación. – dijo la mujer mirando al pelinegro y a la chica pero ninguno contestó.- Sabes muy bien tu posición en Konoha, Sasuke, así que quita esa actitud. Y tú Hinata. Te creí más sensata. No saliste con el equipo ocho. ¿Por qué te quedaste con ellos?

- Tsunade-sama yo…

- Yo aceptaré lo que tenga que afrontar, Godaime.- dijo el pelinegro interrumpiendo a la chica.- Así que estos se pueden ir.

Hinata volteó a mirarlo con ojos ansiosos pero él siguió ignorando su presencia.

- Deja de mostrarte tan altanero, Sasuke.- respondió Tsunade mirándole molesta. El Uchiha bajó la mirada.- Espero que eso de tu llegada solo, no haya sido por capricho. Porque sería realmente estúpido que lo hayas hecho sólo por eso, y lo sabes muy bien.

- Soy consciente de mi situación aquí.- contestó sin emoción

- Pues tal parece que no mucho. – le recriminó la rubia.- Si de verdad te interesa quedarte en la aldea debes hacer lo que se te diga. ¡Sin desobedecer! - agregó enérgica. Sasuke apretó los labios. Hinata y Kiba evitaban mirarles. Shino por su parte, oculto tras sus gafas, no perdía detalle de la conversación

- Sa… Uchiha-san no tiene culpa de nada, Tsunade-sama.- dijo Hinata al fin. La Hokage dirigió su atención hacia la peliazul. - En realidad la culpa fue mía. Él me pidió volver para terminar la misión y yo… decidí quedarme con mis amigos. Pidiéndole que se fuera sin mí. - mintió. Shino y Kiba la miraban en silencio.- Sé que no debí haberlo hecho y lo lamento muchísimo. Gomenasai, Uchiha-san no quise causarte problemas.- dijo mirando al pelinegro.

Sasuke no mostró ninguna reacción, ignorándola por completo, como si Hinata ni siquiera estuviera allí. La peliazul sintió como si algo espinoso dentro le lastimara el pecho al ver la actitud tan fría de Sasuke.

A un lado de Hinata, Kiba apretaba los puños. Durante el camino de regresó a Konoha, ella había establecido que sería quien arreglaría la situación. Sin importar lo que tuviera como castigo. Les exigió a sus compañeros que no intervinieran cuando hablara con Godaime. Shino intentó disuadirla pero no lo consiguió, terminó por aceptarlo. Kiba había reñido pero también a regañadientes accedió.

- Volví solo porque quise. No porque Hyuuga me lo pidiera.- soltó con sequedad dirigiéndose a la Hokage.

Tsunade miraba intrigada a Hinata y Sasuke. Detrás de ellos, Kiba Inuzuka claramente molesto atravesaba con los ojos al Uchiha. Mientras que Shino Aburame se acomodaba las gafas de nuevo.

- Bien, si así está la situación. Hinata tienes el mismo castigo que tus compañeros por dejar inconclusa la misión.- la chica aceptó.- En cuanto a ti Sasuke…

- Tsunade-sama los únicos culpables aquí somos nosotros.- comenzó Shino.

- No, Shino-kun…

- Mira Aburame…

- Cállate Sasuke.- dijo Shino acercándose a él con tranquilidad. El pelinegro no pudo evitar contrariarse.- Fuimos nosotros quienes le pedimos a Hinata que se quedara, y le exigimos a Sasuke que se fuera, que completara la misión sin ella.

- "Exigieron"- repitió Tsunade. Sasuke miraba a Shino con recelo. Qué pretendía ese.

- Para nadie es secreto que Sasuke no es agradable, ni amable.- el pelinegro apretó los labios de nuevo.- Se estaba portando verdaderamente grosero por regresar cuanto antes. Así que le pedimos de manera poco… educada. - Shino bajó la cabeza.- Que se marchara solo, si tanto le urgía el irse.

- ¿Es cierto eso Sasuke? - la rubia se dirigió al pelinegro.

Shino Aburame era de sus mejores ninjas, de los más prometedores junto son Shikamaru Nara. Confiables, capaces, ecuánimes. No tenía porque mentir. Tal vez Hinata había mentido para librarlos de un castigo peor.

- Tsunade-sama, estos dos…

- Por supuesto que es cierto.- intervino Kiba interrumpiendo de nuevo al pelinegro.- Además esto no habría pasado si nosotros no hubiésemos aparecido.- dijo Kiba mirando con coraje a Sasuke recordando el inesperado encuentro.- Creíamos que nada pasaría si volvía solo. Además de que yo me estaba… poniendo algo pesado.- enfrente de él, Hinata le miraba sorprendida.- Así que ni Hinata ni Sa… Sasuke… son culpables de nada.- al sólo mencionar el nombre, el castaño casi hizo una mueca. Shino se acomodó las gafas otra vez

- Kiba-kun…

- Y por supuesto Tsunade-sama, usted sabe el orgullo tan arraigado de Sasuke.- comentó Shino.- Tal vez sólo accedió a irse para evitarse problemas mayores. Pero desde luego que no está dispuesto a admitir que lo haya hecho por eso.

Sasuke miraba algo sorprendido a los dos amigos de Hinata. Por qué de pronto le defendían. El de los bichos parecía más serio, maduro, pero no por eso le creía capaz de abogar por él. Y el del perro, ese era quien más le causaba confusión. Si prácticamente habían estado a punto de pelearse en el bosque porque era más que obvio que no le soportaba (y era mutuo). Y ahora actuaba de esa forma.

- Está bien Shino, si dices que eso pasó, te creo.- dijo Tsunade sacando de sus pensamientos al pelinegro. A la derecha de Hinata, Kiba miró a la rubia ligeramente ofendido. - Siendo así, puedes irte, Sasuke.

- Pero Hokage-sama,…

- He dicho que te vayas.- repitió mirándolo con irritación.

Al ver que no se movía, Tsunade meneó la cabeza con hastío. Por qué era tan orgulloso, que no se daba cuenta que con lo que acababa de decir el equipo ocho no saldría tan perjudicada su estadía en Konoha.

Sasuke permanecía estático. Una mezcla de enojo y alivio, abandonaban e inundaban su cuerpo al mismo tiempo. Después de una dura lucha interna entre su orgullo y su deseo de quedarse. El pelinegro aceptó a su deseo como vencedor. Asintió, mirando a la Hokage con seriedad, para luego dirigirse a la puerta.

Kiba se movió acercándose a la salida también.

- Aun no termino con ustedes Inuzuka.- dijo Tsunade. Kiba se detuvo y dejó caer la cabeza con dramatismo.


- ¡Kuso! Por qué tardan tanto, ttebayo.-

Naruto se dedicaba a recorrer de un lado a otro, con los brazos sobre la cabeza rubia, el pasillo contiguo al despacho de la Hokage. Sakura junto con Sai permanecían sentados en unas sillas. Echado a un lado de ellos, Akamaru.

- Hay algo muy extraño en todo esto.- dijo Sakura

- ¿Extraño? Yo no noté nada raro, Sakura-san

- Yo tampoco, Sakura-chan. Todo parecía muy normal.- dijo el rubio acercándose

- Bueno… no sé. Tal vez sólo fueran figuraciones mías pero parecía como si Shino y Akamaru vigilaran a Kiba.- dijo la pelirrosa mirando al perro.- Además de que Kiba miraba a Sasuke-kun con claro enfado Y luego Hinata lucía algo… angustiada. Apenas nos dirigió la palabra cuando llegó.- caviló la pelirrosa.- A parte veía a Sasuke-kun a hurtadillas y de forma muy nerviosa.

- ¿Será que Sasuke-san le hizo algo desagradable a Hinata-san y por eso le miraba así? Y tal vez por eso Kiba-san lucía tan molesto.- se aventuró a decir Sai observando interrogante al enorme perro blanco. Akamaru ni se movió.

- Mmmm, no creo Sai. - Naruto se masajeó la barbilla.- Ese teme nunca se atrevería a hacerle alguna grosería a alguien como Hinata. Creo que nadie se atrevería. Hinata-chan es de las personas más agradables y buenas que pueda haber.- el perro se mostró de acuerdo dando un ladrido.

- Estoy de acuerdo con Naruto.- secundó la pelirrosa.- Por eso le recomendamos a Tsunade-sama que la contemplara como compañera de Sasuke. Pero al principio se mostraba diferente con Sasuke-kun y ahora…

- O tal vez Sasuke-san le hizo algo a Kiba-san…

- Eso suena más lógico.- aceptó Sakura.- Kiba suele ser muy impulsivo e insensato como Naruto. Actúan de forma tan idiota.

A su lado Naruto hizo frunció la boca. Akamaru gimió. Sai sólo sonreía. Antes de que el Uzumaki pudiera contestar, uno de los shinobis del correo halcón llegó hasta ellos con un objeto en la mano.

- Sumimase, por interrumpirles.- dijo al llegar. El trío volteó a verlo.- Sakura-san esto llegó para Uchiha. Sé que está en este con Tsunade-sama ¿Le importaría entregárselo por mí?- preguntó mostrando un pergamino oculto en un tubo.

- Eeh, por supuesto que no. En cuanto Sasuke-kun salga se lo daré.- la pelirrosa sonrió.

Sakura sostuvo el pequeño tubo que se utilizaba para correo civil. El shinobi hizo una pequeña reverencia, yéndose del lugar.

- ¿Sasuke recibiendo correo?- el rubio miraba intrigado el objeto.- Me pregunto quién lo enviara… - de pronto un brillo malicioso apareció en la mirada azul.-… ¿Y si lo abrimos con cuidado Sakura-chan? Luego lo cerramos igualito a como venía, ese teme ni cuenta de dará.- dijo muy seguro en un tonillo conspirador.

Sakura parecía dudar. Cómo hacía Naruto para sonsacarle ese lado imprudente. Aunque la verdad era que también le carcomía la curiosidad. Quien más a parte de ella, Naruto y Kakashi enviarían algo a Sasuke. Sai sólo se dedicaba a mirarles.

- ¿Qué dices Sakura-chan? - insistió el Uzumaki.

Sakura iba a contestar cuando el ruido de la puerta abriéndose la detuvo. Sasuke salió con cara de pocos amigos. La pelirrosa corrió a su lado iba a lanzar una bandada de preguntas pero se contuvo al ver mirada del pelinegro.

- Sasuke-kun… Todo… ¿está bien?

- ¿Teme qué pasó? ¿Qué te dijo Oba-chan? ¿Qué dijeron los del equipo ocho? ¿No te irás verdad? - bombardeó Naruto.

- No pasó nada.- dijo seco.- Pero no creo que los del Concejo lo tomen de la misma manera.- las miradas de sus amigos se tornaron tristes.

- De eso ya se preocuparán después- dijo Sai.- Lo importante es que esto no pasó a mayores con Tsunade-sama.- sonrió el moreno hacía el trío.

El pelinegro le miró de reojo. Nunca le había agradado ese chico extraño, pero al parecer a Naruto y a Sakura, sí. Sai siempre andaba con ellos. Al parecer el par le estimaba y le consideraba un amigo. Ahora después de que había hablado sus compañeros parecían más relajados.

- Sai tiene razón.- dijo Sakura más animada.- Tal vez estamos haciendo una tormenta en un vaso de agua.

Sin embargo a su lado Sasuke seguía sombrío.

- Vamos teme, tú mismo lo dijiste anoche, tal vez sólo te pongan otra de sus restricciones idiotas, pero nada más.- soltó el rubio con una sonrisa.- Eeh… por cierto Sasuke te llegó correo.- recordó, cambiando bruscamente el tema.

- ¿A mí? - el pelinegro le miró incrédulo.

- Ah, es verdad, Sasuke-kun. Toma

Sasuke tomó el tubo rompiéndolo para sacar el contenido. Naruto se pegó a su espalda intentando leer. Pero todo lo que pudo distinguir fueron unos garabatos extraños. Sakura hubiera querido hacer lo mismo pero se dominó. Le lanzó miradas interrogantes a Naruto. Pero esté sólo encogió los hombros en señal de que no entendía. Eso los intrigó más.

Un lenguaje creado por alguien que Sasuke conocía desde hace muchos años llenaba el pedazo amarillento de papel. La caligrafía era espantosa pero eso hizo que la reconociera de inmediato.

- Lo que me faltaba... - dijo haciendo una mueca.

- ¿De quién se trata Sasuke-kun? - intervino la pelirrosa sin poder aguantar más.

La puerta volvió a abrirse evitando que el pelinegro contestara (si es que tenía pensado hacerlo). El equipo ocho salió.

- ¡Kuso! Como voy a hacer para poder soportar a esos chiquillos molestos.- decía un indignado Kiba.- Y luego lo del servicio. Creo que la vieja Tsunade…

El Inuzuka no terminó. Se detuvo al ver enfrente de ellos al equipo siete. Akamaru fue a su encuentro. Sakura, Naruto y Sai no les quitaban la vista de encima. Sasuke que les daba la espalda no volteó. Un pesado y tenso silencio se cernió sobre el lugar. A unos pasos del pelinegro, Hinata le miraba visiblemente sonrojada. Kiba apretaba las manos mientras que Shino mantenía los suyos dentro de su chaqueta. El pelinegro se dio la vuelta para mirar a los shinobis con desdén. Pero sólo a ellos.

- Vámonos de aquí.- dijo dirigiéndose hacia las escaleras. El trío multicolor le siguió sin decir nada.

Pasó junto al trío de morenos. Ignorando sus presencias por completo. Pero antes de alejarse más, una mano le detuvo.

- Sasuke-kun… - le dijeron con voz suave.

Al fin sus ojos negros la miraron. Una sacudida dentro del pecho le dejó a Hinata sin aire mientras que un rubor intenso coloreaba sus mejillas aun más. Los ojos opalinos brillaban ligeramente vidriosos.

Inesperadamente, al verla y oírle, el corazón de Sasuke dio una vuelta extraña empezando a latirle con rapidez. De nuevo experimentaba sensaciones inusuales.

- Yo… Gomenasai. Gomenasai de verdad. – susurró Hinata con voz afligida.

Sasuke sintió una punzada al verla de esa manera pero entonces recordó…

..."Decidí quedarme con mis amigos"…"Decidí"

Esta vez su orgullo era quien vencía, alzándose con la victoria. Sasuke se deshizo de ese desasosiego interno apretando un puño. Miró con frialdad a la peliazul.

- No me interesa lo que digas, así que deja de molestarme, Hyuuga.- contestó con marcado desprecio al tiempo que se soltaba con brusquedad de Hinata para seguir caminando.


Konichiwa!!

Este viernes, sí al fin, fin de semana, me decidí a subir de una vez el siguiente cap.^^

Espero que todas y cada una de ustedes esten bien. Por lo regular trato de contestar los reviews, pero para quienes no puedo hacerlo, sólo les digo muchas gracias por todos sus comentarios.

Este cap. fue algo largo espero no se hayan aburrido.

Bueno, les dejó. Un beso y gracias por leer.

Ja ne!