Los personajes no me pertenecen son de Masashi Kishimoto.
.
La chica de las gafas seguía colgada de Sasuke. Hinata escuchó que le comentaba todo lo que habían pasado para dar con Konoha, y que su compañero, de nombre Suigetsu, seguía siendo tan inútil e insoportable como siempre. La chica, que oyó se llamaba Karin, le dirigió una mirada socarrona al de cabellos plateados. Junto a ellos el chico del cabello plateado comenzó a reñirle diciendo que ella era el mismo esperpento desagradable y desquiciante que había conocido.
El pelinegro, totalmente carente de emoción, escuchaba discutir a los recién llegados pero sin hacer que la chica le soltara. Hinata los miraba, terminando por fruncir la cara con molestia. Por qué Sasuke permitía que lo abrazara de esa forma. La peliazul apretó la mano sana, sin notar que Sasuke sonreía ligeramente.
Hinata respiró con lentitud, intentando serenarse. Bueno, era cierto que él no parecía emocionado de verle pero por qué le permitía tanta familiaridad. Había estado a nada de besarla a ella y ahora no apartaba a esa chica. Pero qué rayos pensaba Sasuke.
"No que rayos piensas tú, poniéndote celosa. No se suponía que ibas a olvidar todo esto." le dijo su conciencia-Temari
¡Kuso! Debía irse de allí. Claramente ahora se veía que su presencia no le interesaba al pelinegro. Hinata soltó su respiración "calmada" con fastidio, qué hacia ahí como una tonta escuchando esa conversación que no lo interesaba. Por qué los tres se habían acomodado de esa forma, bloqueándole el paso.
El chico del cabello plateado le miró de reojo. Minuciosamente, la recorrió de arriba abajo, deteniéndose de forma descarada en sus pechos, ajeno a que era observado.
- Gomenasai por las molestias, Hime.- dijo volteando a verla.
Hinata, ensimismada en su disgusto, se sobresaltó al ver que se dirigía a ella. El chico con un gesto, presuntamente, de galantería se mesó los cabellos plateados sonriéndole de lado. Luego continuó:
- Pero que descortés de mi parte, no me he presentado.- dijo acercándose. - Soy Hozuki Suigetsu, pero tú puedes llamarme Suigetsu, lindura.
Suigetsu levantó la mano para tocar el rostro de la chica, que observó no estaba nada mal, cuando una dura voz lo detuvo.
- Basta, Suigetsu.- le advirtieron.
El chico volteó claramente sorprendido, después mostró sus afilados dientes en una traviesa sonrisa mientras arqueaba una ceja.
- Sasuke, pícaro. No me digas que sí intentabas algo cuando llegamos.- insinuó sin amedrentarse con la mirada fulminante que le lanzaba el Uchiha.
El pelinegro ignoró el comentario, apartando a Karin. Luego se acercó a Hinata, ella hizo amago por alejarse cuando de pronto Sasuke le tomó de la mano.
- Estás herida, Hinata.- le miró la mano que sangraba.
La Hyuuga tragó con fuerza. Kami-sama por qué cuando Sasuke pronunciaba su nombre tenía que sonar tan lindo.
- No-no es nada.- contestó con algo torpeza.
- Pues esto parece sangre. ¿Qué te pasó?
- Ya-ya dije que nada. No interrumpas tu encuentro por mí.- dijo mirándole con acritud, él aun sostenía su mano.
- Baka.- dijo con una leve sonrisa. Hinata frunció el ceño. - Son mis antiguos compañeros de equipo. Como Naruto y Sakura.
Hinata siguió mirándole de forma suspicaz. Sasuke acarició con el pulgar la herida. La peliazul sintió como un calor corría por su cuerpo al sentir el suave roce, apareciendo un rosa sutil en sus blancas mejillas. Detrás de ellos Karin y Suigetsu estiraban el cuello, intentando avistar lo que Sasuke hacía. Pero por más que trataran el cuerpo del pelinegro no les dejaba ver nada.
-Karin.- soltó de pronto, la aludida dio un pequeño respingo.- Cúrala.
- Pero Sasuke-kun…
Karin iba a negarse cuando el pelinegro le lanzó una mirada de "no te atrevas a replicar". A disgusto terminó aceptando la orden. Se acercó a ellos, dándole un empujón a Suigetsu, que con el peso de Samehada, cayó sobre unas sillas.
- De saber que podría encontrar una paciente así, tal vez hubiera puesto más atención en aprender técnicas de curación.- dijo Suigetsu sobándose un costado y siguiendo a Karin.
Los ojos de Karin refulgían, tantos tiempo sin verse y la actitud del pelinegro seguía siendo la misma, hostil y dura. Hasta una piedra podría ablandarse con el paso de los años pero no, Sasuke Uchiha nunca.
Karin no se había dignado a mirar a la peliazul. Esa simple aldeana no se merecía tanta atención. Pero la curiosidad le pudo, levantó la mirada hacia la chica para ver que de especial podía tener que Sasuke pedía que la curasen. Karin reparó en sus ojos, mirando a la peliazul fijamente por unos momentos. Después bajó la vista, con semblante agrio, para colocar su palma sobre la de Hinata. A un lado de ellas Sasuke vigilaba sus movimientos.
- Bien, eso es todo.- dijo al terminar mirando a la Hyuuga con aire reticente.
La peliazul retiró la mano. El corte se había cerrado, no había cicatriz alguna, ni siquiera un pequeño rastro que indicara que había habido alguna vez una herida. Abrió y cerró la palma, la chica era tan buena como Sakura. Y a pesar de que la mirara con indiferencia, había hecho bien su curación. Hinata la miró con gentileza.
- Arigato, Karin-san.- dijo mientras le hacía una sutil reverencia.
El gesto pareció descolocar a la kunoichi de cabellos naranjas, quedándose con los labios ligeramente abiertos. A su espalda Suigetsu chasqueó la lengua.
- Vamos Hinata, no gastes tu amabilidad en algo como Karin. Eso es como…- se colocó la mano en la barbilla poniendo gesto pensativo.-…Ah sí. Lanzarle perlas a un cerdo.
La ofendida apretó los labios con furia, volteó hacia Suigetsu. Sus ojos volvieron a refulgir, luego lo miró con suficiencia.
- ¿Cerdo? Oh, ya veo. Te refieres a ti. Aunque ya no sólo en sentido figurado.- Karin se ajustó las gafas recorriendo por entero al chico.- Ahora también de forma literal…- sonrió de lado.- El sobrepeso te hace ver más deforme, Suigetsu. Cuando lo encontré pensé que un puerco me hablaba.- le dijo a la peliazul con malicia.
Hinata reaccionó sorprendida porque se dirigiera a ella, Karin ya no se mostraba despectiva. Por inercia la Hyuuga miró el estomago del amigo de Sasuke. No le pareció pasado de peso. El de cabellos plateados enrojeció, luego entornó los ojos de forma exasperada.
- Ja ja.- comentó sarcástico, al instante siguiente sus ojos brillaron al mirar las piernas Karin. - Por lo menos yo tengo algo de dignidad e intento ocultar mi peso con la ropa, pero tú…- chasqueó la lengua varias veces.- Nunca te has ocupado en disimular tu problema.
- ¿Problema? – indagó la otra bajando la mirada.
- Piel de naranja.- le comentó a Hinata, meneando la cabeza con pesar.- Pobre Karin, la Reina eterna de la Celulitis.
Suigetsu le lanzó una mirada compasiva a su compañera. Pareció que de los cabellos naranjas de la chica salía humo por el coraje.
Karin plantó sus manos en las caderas dispuesta a contraatacar mientras Suigetsu se cruzaba de brazos listo para discutir. Ambos comenzaron con otra confrontación verbal que tenía que ver con los horribles dientes y el pelo de viejo de Suigetsu (palabras de Karin) y los ojos miopes y el pecho plano de la chica (comentarios de Suigetsu).
Hinata, junto a Sasuke, sonreía divertida. Los amigos del pelinegro parecían llevarse muy bien.
Sasuke soltó un suspiro, primero las infantiles discusiones de Sakura y Naruto y ahora se aunaban a su calvario las peleas absurdas de Karin y Suigetsu. Cuatro ninjas cercanos a los veintiuna de años que se comportaban como mocosos de guardería. Cuatro bakas a los que soportaba sólo porque eran sus amigos. De pronto baka número uno apareció en el salón respirando con dificultad.
- ¡Teme dónde diablos te metes, ttebayo!- soltó un Naruto agitado. Segundos después baka número dos llegó junto al rubio.
- Sa…Sasuke-kun, ¡aquí estás!- dijo la pelirrosa jalando aire con avidez.
Sus compañeros de Konoha miraron con aire interrogante a sus compañeros de Hebi. Como si se hubiesen puesto de acuerdo, Karin y Suigetsu levantaron las cejas al mirar a los recién llegados. Luego en perfecta sincronía se situaron cada uno a ambos lados de Sasuke, quedando Hinata detrás de ellos. Karin se colgó con gesto posesivo del brazo del pelinegro mirando hacia Sakura. La pelirrosa hizo una ligera mueca, pero no fue la única que hizo gestos, al lado derecho de Sasuke, Suigetsu había puesto cara de fastidio.
- Eeh, Sasuke-kun ¿Quiénes son ellos? – dijo la de Konoha.
"Baka número tres y baka número cuatro" la vocecita sonó socarrona en el interior del pelinegro.
Suigetsu sonrió, dejando a Sasuke y a Karin, que seguía pegada como una lapa a él, para acercarse a la chica de rosa.
- Hozuki Suigetsu, ¿y tú preciosidad?
Junto a la pelirrosa, el rubio pareció confundido al ver que el tipo de cabellos plateados, que traía una enorme espada, hacía sonrojar a su compañera.
- Ha-Haruno Sakura.- contestó la chica con una sonrisa nerviosa.
- Sakura, que nombre tan perfecto.- agregó con galantería.- Y mi hermosa Sakura, esa de allá se llama Karin.- movió la cabeza hacia la chica que estaba junto a Sasuke.- La de las piernas gordas.- dijo en tono bajo.
Sakura sonrió por el tono travieso que usaba el chico extraño.
- ¿A quién le dijiste piernas gordas, cabeza senil?
La mencionada se soltó con brusquedad del Uchiha, cercándose al trío y atravesando con la mirada a la Haruno. Naruto bajó la vista mirando las piernas de la chica de cabellos naranjas.
- Y tú por qué sonríes. Ahora veo por qué Sasuke-kun nunca te prestó atención, con ese raro cabello y esa frente tan… anormal.- la pelirrosa torció la boca.
- Mira tú, "piernas gordas".- dijo Sakura, a un lado suyo, Suigetsu sonreía con sorpresa. - No me-
- No creo que tengas piernas gordas.- el Uzumaki interrumpió a la pelirrosa, mirando a Karin.- Yo pienso que están bien, ttebayo.- comentó con sinceridad, Sakura desencajó la cara.
- Oh Arigato, chico.- dijo Karin con voz melosa poniendo una pose coqueta.- Tú debes de ser Naruto, ¿ne?
El chico asintió ligeramente turbado por las miradas que Karin le lanzaba mientras se jugueteaba su cabello naranja. Detrás de ella, la pelirrosa los veía con caras de pocos amigos.
- Sasuke nunca mencionó que su amigo de Konoha fuera tan encantador. – Karin le sonrió.- Veo que vistes de naranja. Es mi color favorito.- dijo pasando el dedo por el brazo del Uzumaki.
- El mío también.- sonrió el rubio.
Karin se acercó al chico a centímetros de su rostro. Un crujido de nudillos se escuchó. Sakura apretaba los puños.
- Oh que lindo. Tienes unos ojos azules preciosos.- el chico se sonrojó.
- Vamos, Karin.- sonó hastiada la voz de Suigetsu detrás de ellos.- No me digas que como Sasuke no te hizo el menor caso, ahora te lanzaras sobre su amigo debilucho. No puedo creer que caigas tan bajo.- movió la cabeza con incredulidad.- Aunque claro, tú nunca acabas de sorprenderme.
- ¿A quién le dijiste debilucho, teme? – se giró Naruto con semblante belicoso.
Sasuke rodó los ojos con molestia, lo que le faltaba que los cuatros bakas unieran sus discusiones.
Y así iba a ser.
Sin que lo pudiera evitar, en dos segundos Sakura y Karin se enfrascaban en una discusión sobre quien era más importante para Sasuke, quien de las dos era mejor ninja médico y burlándose ambas de sus físicos. Mientras que junto a ellas, Naruto y Suigetsu discutían sobre tener un combate para saber quién de los dos era el más fuerte, quién poseía mejores técnicas y quien era mejor amigo de Sasuke.
Hinata miraba sorprendida como los cuatros se disputaban el mejor lugar en la amistad que los unía con Sasuke.
En ese momento Sakura y Naruto reclamaban que Sasuke los apreciaba más a ellos puesto que había regresado. En contestación Karin y Suigetsu replicaban que eran más importantes ya que el Uchiha los había elegido como sus compañeros y había cuidado de ellos el tiempo que estuvieron juntos. Instantes después, Sakura sujetaba a Naruto mientras que Suigetsu, cruzado de brazos, daba la espalda con petulancia al rubio. El griterío era abrumador.
- Tienes buenos amigos.- murmuró Hinata rompiendo el silencio entre ellos. Sasuke la miró de soslayo.
- ¿Aunque sea un completo imbécil?- preguntó
- Y un tonto.- agregó. Él enarcó una ceja. - Eres afortunado, ellos se preocupan por ti. Aunque seas algo… difícil de tratar
- Soy… ¿Difícil de tratar? – indagó fingiendo incredulidad. Un suave "Hai" llegó a sus oídos.
La chica le miró de reojo, sonriendo levemente. El par de lunas brillaba. El Sasuke agradable, el divertido con el que le simpatizaba hablar había aparecido otra vez.
- Pero no les importa porque eres un buen amigo. Les gustas.
Sasuke se giró, mirándola de lleno.
- Que hay de ti, Hinata. - la chica le miró con gesto interrogante.- ¿Te preocupas por mí? ¿Te gusto?
La serenidad de su rostro contrastaba con la ansiedad con la que le miraban sus ojos perlados.
Los ojos negros y profundos de Sasuke, la absorbían haciendo al mismo tiempo que su corazón latiera acelerado. Sin poder evitarlo Hinata se había ruborizado de nuevo. Antes de que pudiera contestarle algo, escucharon a Sakura gritar ofuscada. En ese momento, visiblemente molesta, sacudía a Naruto de la chaqueta.
- ¡Eres un BAKA!
Súbitamente Sakura pasó entre los otros tres, empujando a Naruto, que no cayó porque se estrelló sobre Suigetsu, pero haciendo que éste si se fuera encima de nuevo sobre las sillas. Mientras que Karin sonreía con satisfacción al ver marcharse furibunda a la pelirrosa.
Naruto acababa de decir que Sasuke hasta iba a comer ramen con ellos, resultando que Suigetsu y Karin eran tan adeptos al suculento platillo como él. Entonces, la discusión tomó un curso completamente extraño, porque después los tres platicaban con gran entusiasmo (Sakura escuchaba atónita) sobre ir juntos a comer ramen. Naruto les invitó a Ichiraku. También prometió guiarlos por los alrededores de Konoha y acompañarlos a visitar los lugares entretenidos que había en la villa. Luego le había comentado con complicidad que Sasuke no conocía los lugares divertidos ni de nombre dado su mal humor y su amargues. Los otros dos se rieron divertidos por el desparpajo del rubio, Karin hasta se atrevió a abrazarle. Fue en ese preciso momento que la pelirrosa había explotado contra el rubio.
Sakura se acercaba, casi pitando de rabia, a los morenos. Sasuke maldijo internamente, por qué siempre interrumpían en un momento crucial. Más que sus amigos parecían sus enemigos.
- Sasuke-kun…- la pelirrosa se detuvo al mirar a Hinata.- ¿Hinata estabas aquí?
La chica asintió. Sakura les dedicó miradas suspicaces a la Hyuuga y al Uchiha. Hinata comenzó a ponerse nerviosa, la pelirrosa iba a decirle algo cuando Sasuke la detuvo.
- ¿Qué es lo que querían Naruto y tú?
De pronto lo ojos verdes de Sakura se abrieron. Lo había olvidado por completo.
- ¡Kuso! Sasuke-kun, date prisa Tsunade-sama está esperándote en su despacho.- comentó ligeramente alarmada.
Sasuke hizo una mueca, era cierto, tenía una cita con la Hokage. Miró de reojo a Hinata. Tal vez después podrían hablar.
- Luego hablaré con ustedes dos.- dijo con gesto adusto mirando a Suigetsu y Karin. Se dirigió hacia la ventana.- Aún no me han dicho por qué llegaron antes.
- Hai, Hai. Te contaremos después.- sonó la voz de Suigetsu. Luego al ver a Sasuke brincar la ventana, agregó con picardía.- ¿Ne, Sasuke?
- ¿Qué? – dijo con aire interrogante volteando.
Suigetsu puso cara de circunstancias.
- Puedo cuidar de… Hinata.- Sasuke atravesó con sus ojos negros a su compañero. "Baka" le susurró. Pero luego antes de desaparecer, dijo con voz clara:
- Ni siquiera lo pienses, Suigetsu.- Suigetsu enarcó una ceja.
- O.k .- contestó esbozando una sospechosa sonrisa.
Naruto, no entendiendo nada, miró a Karin quien tenía una cara de sorpresa como las que a veces ponía la pelirrosa. "Cuidar" era el término que utilizaba Suigetsu para insinuarle a Sasuke si tenía acceso a las mujeres que ya no le interesaban.
Unos metros detrás de Karin, Naruto y Suigetsu, Sakura miraba con aire ausente la ventana. No sabía si era su imaginación pero podía jurar que Sasuke había mirado en dirección a ellas y sonreído antes de marcharse. Volteó a ver a Hinata para preguntarle si ella sabía a qué se refería Suigetsu.
La Hyuuga se había ruborizado y el corazón casi detenido al instante de mirar la sonrisa que Sasuke le había dedicado. Luego se percató de que los ojos verdes de la Haruno le miraban.
La pelirrosa entrecerró los ojos, mirándola con interés. Ladeó la cabeza con gesto contrariado al ver el sonrojo de Hinata. Sakura abrió la boca a punto de hablar cuando Hinata le interrumpió.
- Su-sumimase, Sakura. Debo regresar al archivo.- dijo mientras se dirigía a la puerta. Al llegar junto a los de Hebi se detuvo momentáneamente.- Bienvenidos a Konoha, Suigetsu-san, Karin-san.- dio una pequeña inclinación y salió casi corriendo del lugar.
.
.
- Muy bien, aquí esta su orden.- dijo un chico de cabellos cenizos que portaba una charola.- Cuatro cervezas…- sonrió al entregar primer tarro.- Una naranjada y… un vaso con agua.- finalizó mirando con aire contrariado al chico que lo había pedido.
Carcajadas, ruidos de vasos, murmullo de conversaciones. El bar más popular de Konoha estaba algo concurrido para ser miércoles. Pero al parecer para apaciguar el calor con una buena cerveza no había excusa del día que fuera.
- Arigato.- respondieron cinco de los presentes. El sexto de ellos sólo le dedicó una de sus clásicas miradas frías, molesto porque el mesero no le quitaba la vista a cierta chica.
- Eeh Konda-kun, podrías conseguirnos algo para picar.- dijo una chica de brillantes ojos chocolates.
- Lo que sea por mi castaña favorita.- contestó guiñándole el ojo.
Shino y Kiba, durante la tarde, habían logrado convencer a Hinata de salir a beber algo. El Inuzuka, cruzando los dedos, había invitado a Hanabi con ellos. Para sorpresa de los tres, ella había aceptado. El chico emocionado había soltado un discursillo sobre lo fabulosa que era su novia. Pero la noticia de la reunión había llegado a oídos de Neji, quien al enterarse que Kiba estaría cerca de su prima menor, había sugerido a Tenten ir a tomar algo después del entrenamiento de la tarde. A la castaña le había parecido extraño pero había aceptado. Aunque al entrar al bar y mirar a la pareja se percató de inmediato cual era la causa de que Neji quisiera tanto ir a beber a ese sitio.
- Sigo sin creerme que estés con Kiba.- dijo de pronto Tenten, rompiendo el silencio. Neji atravesó al Inuzuka con sus frías lunas, mientras bebía un poco de su agua. - Solías pensar que era un idiota.
- Y lo sigo pensando.- contestó la chica.
- No eres la única que lo piensa.- murmuró Shino. Hinata sonrió.
- ¡Hey! No hablen como si no estuviera aquí.- dijo con indignación Kiba. Hanabi le sonrió. Luego se acercó a él, dándole un beso en la mejilla.
- Pero ahora es MI idiota.
El castaño de las marcas sonrió con gesto bobo. El otro castaño frunció el ceño. Konda se acercó con las botanas, los chicos volvieron a agradecerle, los mismos cinco. El chico sonrió entusiasmado al marcharse, Tenten le había pestañeado de forma coqueta.
- ¿Y ustedes dos que hacen aquí? - dijo Shino. Tenten encogió los hombros, comenzando a comer.
- Neji me insistió en venir a beber algo.- dijo. Luego agregó sarcástica mirando a Hanabi. - No puedo siquiera imaginarme por qué.
Hinata sonrió. A su derecha, su hermana miró de manera maliciosa a su primo.
- Nii-san ¿La vas a emborrachar para aprovecharte de ella? – dijo llevándose la mano a la mejilla y fingiendo escandalizarse.
A un lado, su novio casi escupió lo que comía. Kiba hacía enormes esfuerzos para no carcajearse al ver la cara desencajada del Hyuuga y su visible sonrojo. Hasta Shino parecía apretar los labios. Hinata sonreía oculta tras su tarro.
- Oh sí, Hanabi. No lo había pensado pero tal vez tengas razón.- contestó divertida la castaña, la novia de Kiba sonrió. De pronto la Hyuuga menor le parecía de lo más agradable. Tal vez influencia de Inuzuka.
- Hanabi.- le amonestó Hinata.- Deja a Nii-san en paz.- luego miró a Tenten.- Yo creo que él es quien debería cuidarse de Tenten si se embriaga.
La castaña se tocó el pecho dedicándole una mirada ofendida a la Hyuuga mayor para luego, ambas, soltar una serie de risitas.
- Así es, Neji.- dijo tras de ellos una conocida voz.- Tenten sobria es una pervertida, pero con unos tragos encima ni te quiero contar.
La Yamanaka sonreía. Ella, Sai y Sakura acababan de llegar.
Se unieron a los demás pidiendo juntar otra mesa para estar más cómodos y pidiendo los tres unas cervezas. Hinata y Tenten miraron sorprendidas a la pelirrosa, ella nunca tomaba bebidas alcohólicas.
Poco rato después, y una ronda de cervezas más, todos contaban a Hanabi anécdotas de sus reuniones en el bar. Ino le decía que Kiba le había robado la idea de reunirse en ese lugar para convivir. Pero que el Kunoichi Time podía ser imitado pero nunca igualado. Sakura la invitó a que se les uniera la próxima vez que tuvieran uno, parecía alegre. Sai había felicitado a los chicos por su noviazgo, diciendo que formaban una pareja muy bonita (en uno de sus libros había leído que ese era un halago muy aceptado para los enamorados). Se ganó las sonrisas de Kiba y Hanabi y una mirada furibunda de Neji.
- Esto me recuerda nuestras reuniones de Año Nuevo, después de visitar el santuario, o las de Hallowen.- dijo Ino con su vocecilla cantarina.
- Espero poder asistir a la siguiente.- la Hyuuga menor miró de reojo a Kiba.- Claro si me invitan…
- Por supuesto que estás invitada, Hime.- dijo el Inuzuka acercándose para besarla.
Neji parecía a punto de saltar sobre Kiba. Tenten entornó los ojos con hastío, dándole un codazo. El Hyuuga le miró molesto. La castaña ignoró su mirada dirigiéndose a Sakura.
- ¿Ustedes no tenían turno en el hospital? - la pelirrosa y la rubia asintieron. La Haruno se empinó su tarro.- Creí que terminaban muertas después de sus rondas, ¿qué las trae por aquí?
- Sakura necesitaba algo de distracción.- intervino Sai con su característica sonrisa.- Está celosa porque a una chica le gustó Naruto.- soltó con naturalidad.
Sakura comenzó a ahogarse con su cerveza. Las miradas, hasta la de Neji, atravesaron a Sakura. El rojo carmesí que cubrió el rostro de la pelirrosa sólo competía con el color de su vestimenta. Ino miró con gesto desencajado a su novio, debió pedirle que no dijera nada de lo que le había comentado hacía un rato.
.
.
Cuatro personas caminaban por las calles de Konoha. Cada vez que pasaban por algún grupito reunido, los cuchicheos no se hacían esperar. La chica que acompañaba a los otros tres les lanzaba miradas despectivas a los curiosos.
Sasuke miraba con expresión vacía el suelo, siguiendo al trío que hablaba emocionado unos pasos delante de él. Una telaraña de pensamientos se tejía en su mente.
Al fin podía regresar al Distrito Uchiha. ¿Qué es lo que encontraría al llegar ahí? Itachi le había pedido que al regresar, en la mansión principal del Clan buscara un acceso oculto en cierto lugar. Allí había algo para él.
A pesar de querer tomar posesión de sus terrenos desde un principio, ahora tenía un extraño desazón en volver a pisar ese lugar. El sitio que le había acarreado tantos traumas en su niñez, ese en donde su madre había muerto.
Naruto, con el apoyo de Suigetsu y Karin, habían logrado convencer a Sasuke de ir a festejar las buenas noticias que había recibido de Tsunade. A los tres les había sorprendido que Sasuke aceptara ir sin mucha labor de convencimiento, pero después se habían enterado de la causa. Él iría, si ellos le ayudaban a reconstruir y hacer reparaciones en su antiguo hogar, que además sería en donde Suigetsu y Karin vivirían en lo que se encontraban otro lugar para vivir en Konoha.
Ambos habían intentado rehacer sus vidas después de separarse de Sasuke. Pero les había sido muy difícil. Era muy duro dejar a un lado la vida de ninja por la vida común. Por azares del destino, mientras Suigetsu estaba trabajando en una aldea de pescadores había comido algas en mal estado, enfermándose y topándose con Karin en la clínica a la que había acudido. Luego de saludarse con cordialidad y de recordar viejos tiempo (Sasuke había enarcado una ceja, seguramente se habían gritoneado como siempre) había acordado visitarlo en Konoha y luego irse.
Pero al ver que su llegada le había traído buena suerte a Sasuke, habían decidido quedarse en la villa por tiempo indefinido. Ahora el par intentaría, con ayuda de Naruto, conseguir trabajo de ninjas en la aldea. Sasuke creía bastante poco probable que los aceptaran, pero el rubio les había jurado que la vieja Hokage accedería si él se lo pedía.
- Pues creo que deberíamos ir a Ichiraku.- dijo Suigetsu ante la sugerencia de Naruto de qué lugar visitar primero.
- Baka, lo que menos falta te hace es comer.- le miró Karin.- Sería mejor idea ir a las aguas termales.- dijo emocionada.
- Bueno tienen mucho tiempo para estar aquí. Podremos visitar uno y luego el otro.
- Primero Ichiraku
- No, las aguas termales.
Ambos se miraban con terquedad, Naruto se preguntó si habría sido buena idea haberse ofrecido a llevarlos. El rubio suspiró mirando el brillante anuncio de luz neón.
- Bien ya llegamos.- dijo con su singular alegría empujando la puerta del bar.
El silencio que se hizo al entrar fue tan abrumador que hasta el sonido de una oruga arrastrándose se hubiese escuchado. La vista de todo el mundo se clavó en una sola persona.
Sasuke miró el lugar, todos los presentes le miraban. Les dirigió miradas frías y vacías a todos los que se atrevían a verle. En qué estaba pensando cuando había aceptado ir a ese lugar. De pronto en la mesa que estaba ubicada hasta el fondo, sus ojos negros fueron atraídos por unos perlados.
Hinata sintió que el aire le abandonaba. La actitud de todos le hacía saber que no estaba alucinando y que Sasuke sí se encontraba ahí.
- ¡Hey, Naruto, Sasuke por acá! – se escuchó la voz de Sai con claridad ante el silencio reinante. El semblante de los de la mesa se tornó contrariado.- ¿O no hice bien en pedirles que se acercaran? – dijo Sai a Ino al ver las expresiones de sus amigos. La rubia sonrió con algo de pena a los otros.
- Por mí y Shino, no hay problema.- dijo Kiba, para sorpresa de todos, mayormente de Hinata.
- Por mí tampoco.- dijo Tenten.
- Ha-hai, me parece bien.- dijo la peliazul intentando no sonar tan nerviosa como se sentía.
Hanabi asintió. Pero los que no parecían muy convencidos de quererlos tener cerca eran Neji y Sakura. La pelirrosa encogió los hombros, cuando las miradas se dirigieron a ella. Cuando Sai había comentado sobre sus celos, les dedicó a todo una mirada tan furiosa que ninguno dudó en omitir cualquier pregunta que tuvieran en mente y en olvidarse del asunto.
Aunque al final sólo Naruto se acercó a saludar. Le había insistido a Sasuke en sentarse con ellos pero el Uchiha se había negado.
El rubio les dijo, antes de ir de nuevo con el pelinegro, las noticias sobre el regreso de Sasuke al distrito Uchiha, y que a partir de mañana irían a ayudarle a hacer reparaciones él y los amigos de Sasuke. Que Karin y Suigetsu eran muy agradables y se quedarían a vivir en Konoha en el distrito Uchiha. La pelirrosa lo apuñaló con sus ojos verdes al verle marcharse y sentarse junto a la de gafas.
Luego de un rato, el ambiente volvió a tornarse relajado. Las risas de Karin (de mal gusto, había dicho Sakura en voz alta) y las de Suigetsu resonaban por todo el lugar, Naruto les contaba algo. Sasuke sólo escuchaba, de vez en vez, lanzaba miradas furtivas a la mesa de Sakura. Su rostro se había contraído al ver a Sai junto a Hinata de nuevo, pero luego se sorprendió profusamente al ver que Ino besaba al raro ese. Así que la rubia estaba con Sai. Las facciones del Uchiha se relajaron.
También se había percatado que Kiba al parecer, por sus arrumacos nada discretos, tenía algo que ver con la chica muy parecida a Hinata. Tenía que darle algo de crédito al Inuzuka, besaba a la chica sin importarle las miradas de Neji. Aunque el Hyuuga, después de un rato, parecía más interesado en asesinar con sus ojos al mesero que coqueteaba con su compañera, Tenten, recordó que se llamaba, que en vigilar a Kiba. Entonces sus ojos repararon en Hinata.
Hinata sintió los ojos negros de Sasuke, dirigiendo su mirada hacia él. Se observaron por unos instantes. Otra vez había tenido la sensación de estar sólo ellos dos en ese lugar, al igual como le había pasado durante el festival. La peliazul le sonrió levemente antes de desviar la mirada. Las palabras de Naruto la habían sorprendido. No sabía que Sasuke tenía prohibido regresar al distrito Uchiha, pensaba que no lo hacía por decisión propia. Quería acercársele y decirle que le daba gusto, pero no se atrevía.
Un rato después Neji insistía en que debían irse por ser ya algo tarde. Hanabi había aceptado, pidiéndole a Kiba que se quedara en el lugar, pero el Inuzuka había querido llevarla. Tenten también se marchó con ellos (Neji le dijo que recordara que saldrían de misión). Shino le prometió a Neji acompañar a Hinata cuando se fuera.
Momentos después Ino, Sai, Shino y Hinata escuchaban, divertidos, a Sakura decir, con voz amarga y "ligeramente" ebria (los dos tarros de cerveza habían sido demasiado para ella) que Uzumaki Naruto era un traidor y un canalla. "El traidor" y sus tres compañeros se levantaron en ese momento. Ino preguntó a Sakura por qué se irían tan pronto.
- Sasuke-kun, tiene toque de queda.- contestó arrastrando la voz. Sus amigos se miraron. Sí, Sakura no debía tomar más.- Mi Sasuke-kun es muy valiente. Ha soportado muchas cosas para quedarse en Konoha.- agregó con ojos vidriosos.
- ¿Toque de queda? –dijo la rubia incrédula, definitivamente a la frentuda se le habían pasado las copas.
- Siip.- asintió con exageración. - A las once debe estar en su casita. Se lo volvieron a poner, por culpa de ellos.- dijo señalando a Shino y a Hinata
Sakura les reveló algunas condiciones bajo las cuales Sasuke había sido admitido de nuevo en Konoha y que nadie sabía. Comentando la que había quebrantado por causa del equipo ocho. Hinata se consternó visiblemente al escucharle decir la última y más grave, la de los enfrentamientos.
Así que Sasuke pudo haber sido exiliado para siempre de Konoha. Una punzada de culpabilidad le aguijoneó el pecho.
El grupo completo lucía bastante sorprendido por la información. Luego la pelirrosa se había llevado un dedo a la boca con algo de torpeza al pedirles discreción.
- Sasuke lo ha tenido bastante difícil.- dijo Ino con pesar. Sakura hizo un puchero. Luego su semblante cambió, mirando a Shino con ojos entornados.
- Y hoy casi lo vuelven a hacer ¿No?- dijo apuntándole con el dedo de forma acusadora. La Hyuuga miró a su compañero bajar la cabeza.- ¿Ne, Hinata, que rayos pasó ese día en el bosque para que Sasuke-kun esté tan molesto con ustedes?
Shino y Hinata se miraron consternados. Ino se los comía con los ojos, Sai bebía tranquilamente su cerveza.
- Ahora vuelvo.- dijo la pelirrosa olvidándose de todo y parándose con apuros de la mesa. El grupo de Naruto salía.- Voy a despedirme de Sasuke-kun.
Los cuatro la vieron alejarse rozando las sillas y arrollando a los que no se quitaban de su camino. Luego de unos minutos, Sai entrecerró los ojos entendiendo todo. Pero después miró a Ino para preguntar y salir de dudas.
- ¿Está borracha, verdad? - dijo, su novia le sonrió.
- Más que Tsunade-sama en el Hanami pasado.- Ino soltó un bufido.- Será mejor que vaya con ella.
- No Ino, yo voy.- dijo Hinata levantándose y dirigiéndose tras Sakura. Ino enarcó una ceja al verla alejarse.
.
.
La pelirrosa se abrazaba de forma empalagosa de Sasuke, quien a diferencia que con Karin, le miraba con algo de perturbación. Naruto consternado observaba a su compañera. Sakura estaba borracha. Pero si ella detestaba el alcohol. Se acercó a sus compañeros, Sakura lo miró y se abrazó más a Sasuke.
- Sakura-chan, ¿Estás bien?
- Baka, estoy con Sasuke-kun. Como no podría estar bien.- dijo haciéndole una mueca.- Vete con tu amiguita.
Suigetsu sonreía divertido ante la escena. La cara que tenía Sasuke era memorable. Se acercó a Karin poniendo el brazo sobre el hombro de la chica. Le susurró muy cerca que debían adquirir una cámara para guardar ese tipo de momentos. Karin pareció perturbarse por la cercanía del chico. Contrariada, le dio un empujón y se dirigió a Naruto.
- Vámonos Naruto-kun.- dijo melosa.- Recuerda que mañana me llevarás a Ichiraku.
- ¿Na-Naruto-kun? – dijo Sakura con voz chillona, aun colgada de Sasuke.
Karin la ignoró. Luego su mirada verde se encolerizó al ver que Karin abrazaba por detrás al rubio y que a Naruto no parecía desagradarle.
- Pero mañana no puedo Karin-chan. Tengo práctica temprano con Sakura y luego iremos a ayudar a Sasuke.
La pelirrosa apretó los puños, desde cuando esa resbalosa era "Karin-chan" y ella sólo "Sakura". Ella siempre había sido "Sakura-chan"
- Oh anda.- dijo haciéndole ojitos.- A la frentuda no le importa que no vayas a la práctica, Suigetsu puede ir con ella.- Karin se apretó más a su espalda.
Sakura se soltó de Sasuke y se aproximó furiosa a la pareja, con los puños cerrados. El pelinegro rodó los ojos, el rubio pareció asustado por la cara de la chica. Ambos sabían lo que se avecinaba. Karin percibió la emisión de chakra de la pelirrosa, tenía bastante poder. Lo más sensato era soltar al rubio.
Lo siguiente pasó en segundos. Sakura se plantó en frente de Naruto, lo sujetó con fuerza la camiseta negra y luego, para sorpresa del mismo Naruto que pensó moriría en ese mismo momento, Sakura lo besó.
Naruto con un poco de torpeza, la abrazó por la cintura. La pelirrosa soltó su agarre brusco, sólo posando sus manos en el pecho del rubio. El chico la acercó más a él. Sakura se paró de puntillas, deslizando sus manos alrededor del cuello del Naruto.
Sasuke hizo una mueca, divertido e incómodo al ver la situación de esos dos. Al fin Sakura le demostraba a Naruto quien le gustaba en verdad.
Cuando Hinata los encontró no sabía si a ella también se le había pasado la mano con el alcohol o la Haruno estaba más borracha de lo que creían. Su amiga pelirrosa estaba besándose con Naruto (de forma bastante apasionada) en frente de Sasuke y sus amigos y en plena calle (por fortuna no había gente a esa hora). Al verla llegar a ellos Suigetsu le sonrió.
Momentos después, Sakura y Naruto terminaban su beso. La pelirrosa tenía dibujada una sonrisa de satisfacción, el rubio parecía el más feliz sobre la tierra. Entonces a Sakura pareció bajársele la borrachera y recordar todo
- ¡BA-BAKA! - gritó para darle un fuerte empujón, mandarle al suelo y alejarse corriendo del lugar.
- Sakura-chan, ¡Espera! – soltó el rubio tirado en la calle.
Hinata se aproximó para ayudar a Naruto a levantarse. Él la miró algo preocupado, no sabía qué hacer. Hinata se limitó a sonreírle.
- Ve con ella.- le dijo. El rubio salió corriendo tras la pelirrosa.
Los cuatro miraron como Naruto se iba perdiendo en la oscuridad. Escucharon a Karin comentar que Sakura era una tonta por no decirle a Naruto que le gustaba. Esas peleas y su actitud de deprecio para llamar su atención le parecía un comportamiento de lo más infantil. Suigetsu se mostraba de acuerdo, agregó además que Naruto era bastante bobo para no darse cuenta de los celos que le tenía, y que el comportamiento agresivo de Sakura era para ocultar lo que sentía. Luego ambos soltaron, al mismo tiempo, que ese par eran unos idiotas. Sasuke enarcó una ceja al oírlos.
- Ustedes son tan idiotas como ellos.
Hinata, detrás de Suigetsu, sonrió ante el comentario de Sasuke.
- Gomene, Sasuke. Sí, son tus amigos y todo eso, pero hay que reconocer que son bastante cortos de entendimiento.- dijo Suigetsu.
- Hai, Hai. Es raro que alguien como tú, Sasuke-kun se rodeé de tontos como esos y Suigetsu.- dijo Karin
- ¿A quién le dices tonto, cuatro ojos?
Su pelea final del día comenzaba. Sasuke se cruzó de hombros. No debía haber accedido a dejarles vivir con él, tendría que soportar eso a cada rato. Entonces, reparó en Hinata.
Caminó hasta ella sin apartar la vista. Suigetsu y Karin seguían absortos en su discusión. Sasuke se detuvo a un lado, le seguía mirando, esperando que le dijera algo.
- Yo… vine por Sakura.- dijo. Después de un momento de duda comentó.- Me-me enteré que regresas a tu Distrito mañana, Omedetou.
- ¿Omedetou? ¿Por qué? El demonio regresa al lugar donde pertenece.- contestó e hizo una sonrisa que más que eso pareció una mueca fría.
- Eso no es gracioso. Tú no eres un demonio.
- Es lo que creen todos.
- Tus amigos no piensan eso.- Hinata bajó la mirada.- Yo tampoco. El Sasuke que he conocido ni siquiera es una mala persona.- dijo levantando la vista de nuevo. El pelinegro le miraba sin demostrar nada.- Sasuke Gomene…yo, yo lamento no haber regresado contigo ese día...
El Uchiha la iba a interrumpir, pero ella le llevó una mano en la boca para que le dejara continuar. Él calló.
- No he dejado de pensar en todo este tiempo, que me comporté como una tonta. Lo he pasado muy mal, tú tuviste problemas por todo eso y yo… yo merezco todo lo enojado que estés o el desprecio que puedas sentir. Y también entenderé si no quieres estar junto a mí o hablarme más.- La peliazul comenzó a jugar con sus dedos.- Pero aun así…
- ¿Aun así qué, Hinata?
El fuerte sonrojo que cubrió a Hinata ni siquiera las sombras de la noche lo pudo ocultar.
- Yo… quisiera que no lo hicieras, Sasuke.- parecía insegura, temblorosa.- Yo, yo quisiera ayudarte, enmendar en alguna manera lo que hice…- La mirada vacía de Sasuke cambió.
- Hinata eso ya no importa. Está olvidado, de acuerdo.- dijo con seriedad.
Hinata asintió, un enorme peso se evaporó de su pecho. Al fondo Suigetsu seguía peleando con Karin sobre las labores que tendrían que hacer en el distrito Uchiha. Y que no fingiera sus acostumbrados dolores de cabeza porque él no caería.
- Sobre las preguntas que te hice hace un rato, en la tarde... – dijo Sasuke acercándose a ella.- No me respondiste.
Los ojos opalinos brillaron. Los latidos de su corazón se intensificaron. La cercanía de Sasuke la había hecho sentir un golpe de ansiedad. Sasuke seguía mirándola, esperando que contestara.
"Demonio." Nadie con unos ojos tan profundos y cálidos como con los que Sasuke Uchiha le miraba podían ser un demonio. Kami-sama, no tenia caso seguir negando lo que pasaba y además, por mucho que quisiera no podría olvidarlo. Hinata respiró muy hondo.
- Las respuestas son: Sí, mucho, más de lo que te puedas imaginar. Y sobre la última… -tragó con fuerza.- Esa creo que ya la dije hace mucho tiempo.
Ella bajó la mirada, los nervios le hicieron encoger los dedos de los pies. Sasuke no dijo nada, pero seguía mirándola de la misma forma.
- No lo recuerdo.- dijo. La escuchó suspirar.
- Me gusta estar contigo.- susurró.- Me gustas, Sasuke.- murmuró al tiempo que alzaba sus ojos para mirarle.
El rostro del Uchiha no mostró nada al escucharla, pero a Hinata no le importó.
- Más de lo que quisiera admitir.- agregó, Sasuke entornó la mirada. Luego Hinata, sacando valor de no supo donde, preguntó.- ¿Qué-que hay de ti?
Esta vez Sasuke sonrió. Se aproximó, aun más. Hinata le miraba con esas lunas increíblemente bellas, llenas de un brillo particular, llenas de esas sensaciones que sólo él hacía surgir. Extendió la mano para tomar un mechón azabache y colocarlo detrás de la oreja. La escuchó cortar su respiración. Ella se mordió con nerviosismo el labio. Ese, le pareció a él un gesto tan inocente al mismo tiempo que sensual. Muy de Hinata, de la contradictoria Hinata Hyuuga.
- Sobre la primera, no debería hacerlo. Sé que sabrías cuidarte sola. Pero sin duda lo haría.- le acarició con un pulgar la mejilla, los labios de Hinata temblaron ligeramente.- Y en cuanto a la segunda…
Tomó la mano de Hinata y se la llevó al pecho. Bajo la tela de la camiseta azul y la piel cálida, un corazón se agitaba con frenesí dentro de ese pecho. Hinata abrió con sorpresa los ojos. Si se podía el sonrojo se intensificó.
- ¿Eso lo contesta? – dijo el pelinegro.
Ella esbozó una sonrisa, sus ojos resplandecieron y su pecho se lleno de alegría. Cortó la escasa distancia que lo separaba de ella y con lentitud le dio un beso suave sobre los labios delgados.
Sasuke la miraba con los ojos entornados. Había sido apenas un roce, pero le había emocionado como si hubiera sido un beso apasionado. Ella se quedó muy cerca de su rostro. Los orbes negros estaban inundándose de un brillito misterioso. Hinata reconoció ese brillo malicioso.
- ¿Te perdono, respondo a tus preguntas y eso es todo lo que obtengo? – dijo con tono tranquilo, su aliento le acarició la nariz.- ¿O es que me vas a castigar, Hyuuga? –preguntó con un amago de sonrisa.
- No lo había pensado, pero no es mala idea, Uchiha.- ella sonrió de lado.
Su actitud le divirtió. Hinata le acarició el desordenado cabello, entonces sus ojos repararon en su reloj. Eran casi las once, Sasuke debía irse o tendría problemas de nuevo.
- Es tarde, debes irte.- dijo alarmada. Él hizo una mueca, ella tenía razón. Sasuke asintió, luego se acercó de nuevo a ella. Hinata sintió el corazón en la garganta al verlo aproximarse. Sasuke le dio un beso en la nariz. Al verla contrariada sonrió.
- No hay tiempo para más. Tengo que irme y te están esperando.
Hinata se giró, a varios metros, Shino aguardaba por ella.
Sasuke le tomó la barbilla y con el pulgar le acarició bajo el labio. "Qué diablos" se dijo. Ignorando a Shino, se inclinó para darle un beso fugaz, y luego se alejó de ella.
Hinata lo miró acercarse a Suigetsu y Karin quienes, sí, seguían riñendo, pero al parecer a Sasuke no le interesó. Shino se aproximó a ella. Hinata apenas percibió su llegada. De hecho de no haber sido por Sasuke no se habría dado cuenta de su presencia.
- ¿Todo bien, Hinata? – preguntó, aunque la cara de Hinata lo decía todo.
Su compañera sonrió ampliamente, un suave "hai" llegó a sus oídos. Shino sólo asintió.
Cuando Hinata llegó a su habitación casi una hora después, una enorme sonrisa no la abandonó ni siquiera cuando se quedó profundamente dormida.
Cuando Sasuke estuvo en su apartamento, acomodó a sus compañeros: a Karin le ofreció quedarse con su cama, a Suigetsu le dio un futón que Naruto le había obsequiado. Él subió al tejado, dormiría allá, era una noche bastante bonita y cálida. Antes de quedarse por completo dormido mirando las estrellas, la voz y el rostro de Hinata aparecieron.
"Me gustas Sasuke. Más de lo que quisiera admitir."
.
.
¡Hola! ^_^
Acá ando de nuevo por estos lares. He estado bastante ajetreada por el trabajo estos días, necesito vacaciones de nuevo T_T
Bueno, dejo a un lado mi drama laboral…
¿Qué cuentan? ¿Les gustó?
Espero el capitulo no decepcione. Si soy sincera, me costó mucho redactarlo, no tenía tiempo suficiente para hacerlo y para colmo mi inspiración anda vagando y no la encuentro. Francamente siento que no quedó como quería.
Gomene por subirlo así, sin que a mí misma me gustara del todo. Pero es que sí no lo subía ahorita, no sé cuando lo hubiera hecho.
Arigato a todos los que leen y siguen "Sólo Contigo" y lo agregan a su favoritos.
Y que les puedo decir a todas las lindas personas que me animan con sus reviews. Yo se lo agradezco con el alma. Arigato Gozaimasu ^_^
Pues que tengan buen inicio de semana.
Muchos saludos…
¿Algo que comentar sobre el capitulo?...
