Los personajes y el mundo de Naruto no me pertenecen, son obra de Masashi Kishimoto.
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Sasuke observaba con detenimiento el lugar. A su alrededor cuatro personas platicaban y, dos más, a sus espaldas, permanecían mirando de manera curiosa el hasta entonces desconocido terreno Uchiha. La mañana ya estaba bastante avanzada. Los ojos negros se concentraban en registrar de forma mental todo lo que aún les hacía falta por echar mano. Él, junto con Suigetsu y Karin, ponían esmero, pero no era suficiente.
De pequeño no se había dado cuenta lo grande que era el sitio en donde vivía. Llevaban una semana trabajando en las reparaciones de su casa pero apenas habían hecho uno que otro avance. Para su fortuna Sakura y Naruto habían salido sólo dos días de misión, y se habían presentado al otro de su regreso a ayudarle desde temprano. El jutsu multisombras de Naruto era muy provechoso. Por lo menos ahora con la presencia y la algarabía de sus compañeros el lugar parecía menos tenebroso, un poco más normal.
Desde el techo, en donde cambiaban tejas viejas o destrozadas por nuevas, le llegaban las voces de Suigetsu y Naruto. Sus amigos le comentaban que por el momento sólo se ocuparan en renovar ciertas zonas de la mansión y que después se dedicaran a intentar restablecer todo el distrito. Karin y Sakura, raro pero cierto, se habían mostrado de acuerdo con los otros dos. Karin, alejada del grupo, se encontraba ocupada limpiando la vista frontal de las paredes de la casa, para luego al parecer hacer lo mismo con el mango de Samehada. Mientras la pelirrosa, que sudaba, acababa de arrancar un sinfín de hierbas que inundaban parte del patio trasero de la mansión. (tarea la cual él podría haber hecho, si no fuera porque los dos días anteriores había llevado a cabo la misma actividad en unos cultivos y no soportaría arrancar una sola raíz más)
Aparentemente las relaciones de sus compañeros habían mejorado. Esta vez, pensó Sasuke, quizás habría paz estando los cuatro reunidos.
Las otras dos personas presentes sólo seguían curioseando. Al poco tiempo miraron a Sasuke, como esperando indicaciones, pero en cambio sólo recibieron la completa indiferencia del dueño del lugar. Sin importarles la grosera actitud del pelinegro, ambas se acercaron al descuidado y abandonado jardín. Una de ellas, tomó un pedazo de madera y rascó el suelo. Luego se inclinó tomando un puño de tierra, mirándola detenidamente, como si la analizara.
Sasuke al fin dirigió su mirada hacia ellos, aunque los ojos oscuros emanaban suspicacia. Si era sincero, la presencia de esos dos le incomodaba. No le gustaba para nada que ese par estuviera allí.
- Sasuke-kun, deja de verlos así.- comentó Sakura, que se había acercado al Uchiha.- Ellos sólo quieren ayudar. Además dos pares de manos más, no nos vienen mal.
Naruto se aproximó a su amigo y a su chica. Sí, Sakura por fin era su novia. Desde el incidente del bar, al fin la pelirrosa había aceptado sus sentimientos por el rubio.
Hacía seis noches, Naruto la había perseguido, alcanzándole antes de llegar a su casa. Le insistía en que hablaran pero la chica se rehusaba. Sakura argumentaba que todo había pasado por culpa del alcohol, que ella nunca se fijaría en alguien como él y que le dejara de perseguir de una buena vez. Entonces Naruto, con la sonrisa más triste que la pelirrosa le hubiera podido ver, había aceptado su derrota.
Antes de dejarla se había atrevido a acariciarle la mejilla confesándole que siempre la había amado. Le había jurado que se olvidaría de todo lo que sentía, que le dejaría en paz. Y que tenía razón, ella merecía lo mejor del mundo, no a alguien tan idiota y perdedor como él. El tono de voz con el que le habló había sido tan determinado como el que había usado la ocasión que le prometió traer a Sasuke de vuelta
Apenas había dado un paso cuando Sakura lo había tomado del brazo para detenerle. Y luego abofetearle. Con la mirada más iracunda que podía haber tenido, le exigió al rubio que no se atreviera a decir que era un idiota y que mucho menos se le ocurriera dejar de quererla.
Naruto la había mirado con el rostro desencajado e igual que en su fantasía de hacía unas semanas cuando él la besaba, ahora la chica lo besaba a él; no con la misma pasión, pero si con una gran ternura. Incluso Naruto creyó que fantaseaba otra vez pero los ojos de Sakura anegados de lágrimas, le hicieron saber que todo era verdad (en sus divagaciones sentimentales con la pelirrosa, su eterno amor nunca lloraba por él). Las siguientes cuatros palabras que Sakura le había dicho fueron las mejores que habían escuchado sus oídos desde que Sasuke aceptara volver a Konoha. "También te quiero, baka"
Desde esa noche, parecía que se derramaba una empalagosa miel cada vez que esos dos se veían.
- Sakura-chan tiene razón.- dijo Naruto, abrazando a Sakura por detrás.- Sasuke-teme, deberías ser un poco más agradable, ttebayo.
El pelinegro le miró con frialdad.
- No digas idioteces, baka.
- Naruto tiene razón…- dijo la chica volteando y dando un beso en la mejilla bronceada al rubio.- A veces eras bastante intratable, Sasuke-kun.
Sasuke hizo una mueca, enarcando una ceja. Lo que le faltaba que ahora esos dos idiotas se unieran en su contra.
"Ellos se preocupan por ti. Aunque seas algo… difícil de tratar" recordó la voz de cierta chica que le hizo cambiar el gesto.
- Está bien. Que ayuden.- aceptó el chico.
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Afortunadamente el día finalizaba cuando el Uchiha sintió que de un momento a otro su enojo, acumulado a lo largo de las horas, estallaría.
Sasuke no podía decidir que era más insoportable de mirar en sus compañeros. Si las desquiciantes peleas de baka tres y baka cuatro, que parecían no tener fin y cada vez eran más infantiles (ni ahora que estaban a prueba para quedarse en Konoha podían portarse como adultos). Justo en ese momento Suigetsu le gritaba a todo pulmón a Karin.
- ¡Cuatro ojos aprovechada, juro que te mataré!…
La de cabellos naranja se reía como posesa. La chica había untado pegamento en Samehada haciéndole creer a Suigetsu, y a todos, que la limpiaba. El resultado Samehada permanecía en la mano de su dueño sin moverse por más que Suigetsu agitara el brazo con desesperación. Y para mayor coraje del cabellos plateados, el resto de la gente parecía encontrar el asunto gracioso.
Pero Sasuke creía que quienes tal vez se llevaban las palmas en lo insoportable, eran baka uno y baka dos con los arrumacos empalagosos que se daban cada que podían. Había tenido que soportar, a la hora del almuerzo, verles darse de comer en la boca uno al otro con sus, ahora, eternas caras de tontos.
El pelinegro los miró; en ese preciso instante el par de idiotas rozaban sus narices con los mismos gestos de babosos en sus caras. Sin duda los prefería peleándose.
Apretó los puños. Definitivamente no podía matarlos, así que tenía que soportarles. Pero su paciencia tenía un tope. Si las cosas continuaban así, tal vez él mismo por su propio pie, se largaría de Konoha.
Su madre y su hermano aparecieron en su mente.
Soltó un bufido. Debía dejar de pensar en tonterías. Prometió que se quedaría, que sería aceptado y respetado de nuevo. Y así sería. Luego de unos momentos, cruzó los brazos e intentó calmarse. Entonces su mente le agregó una persona más por la cual quería permanecer en Konoha. Una, cuyos ojos perlados y labios carnosos cada vez que le miraban o sonreían agitaban todo su interior...
…"Sasuke-kun, Quisiera no dejarte ir"…
El pelinegro apenas sonrió. Un movimiento facial que pudo haberse interpretado como un simple apretón de labios o cualquier tipo de gesto. Nadie, bueno, tal vez sólo una persona muy observadora lo habría logrado definir como una sonrisa. Desafortunadamente para Sasuke, una de las personas más observadora de la villa estaba a su lado.
- Yo sé por qué sonríes… – le canturrearon.- Ó más bien… por quién sonríes…
Ahora por si las cosas no fueran inaguantables, dos más se añadían a la lista de personas que sabían los que había entre Hinata y él. Dos de las personas que más le desesperaban. Y todo por la maldita desesperación de ver a Hinata. Hinata tenía la culpa por no intentar buscarlo. Lo peor era que justo apenas la mañana de ayer había, por fin, logrado estar a solas con ella, cuando habían vuelto a interrumpirlos. Y, por sí eso no hubiera bastado, les habían visto.
Flash back…
Karin y Suigetsu se acomodaron en los asientos que se encontraban en el pasillo contiguo al despacho de Tsunade. Sasuke permanecía, a un lado de ambos, recargado sobre la pared. Sakura y Naruto habían entrado a hablar con la Hokage. Al parecer la líder había aceptado hablar con los de Hebi.
Según Naruto, al principio no se había mostrado dispuesta a hacerlo pero al final había consentido con muy buen talante, hablar con Suigetsu y Karin. Sólo había tenido que seguirla toda una tarde por el hospital.
Aunque, la versión de Sakura era que Tsunade había accedido porque no quería soportar más el acoso de Naruto. La líder casi ya lo imaginaba apareciendo en su oficina, la academia y hasta en la habitación secreta que tenía en el salón privado para las reuniones del Concejo (que ya no era tal, desde que el rubio la había descubierto entrando allí). La Hokage ya sabía por antiguas experiencias que el Uzumaki podría ser muy persistente y que sólo hasta que ella aceptara tener un encuentro con los ninjas amigos de Sasuke, le dejaría de perseguir.
Karin cruzó las piernas mientras bailaba el pie derecho con nerviosismo. Junto a ella, Suigetsu desenvainaba Samehada para limpiar su hoja filosa. Luego de unos silenciosos minutos la chica explotó.
- ¿No podrías guardar eso de una buena vez, Reptil?- dijo
Estaba harta de ver la parsimonia con la que su compañero pasaba el pañuelo por el arma. Verlo deslizar con lentitud el pedazo de tela una y otra vez le desesperaba más.
- ¿Y tú podrías dejar de mover tu garra, Arpía? – le contestó frunciendo la boca.
- Mira, baka…
- Mira ¡Qué!
Los dos se levantaron al mismo tiempo, listos para comenzar con una de sus confrontaciones.
- Basta, los dos.- intervino Sasuke.- Si no quieren dar la impresión de ser los idiotas que parecen, compórtense con seriedad.
Ambos se miraron con gesto retador. Hubo unos segundos de un furioso duelo de miradas. Karin exhaló con fuerza y para asombro de Suigetsu, la chica le sonrió. Suigetsu hizo una mueca, había sentido algo muy particular al verla sonreírle.
- Sasuke-kun tiene razón.- aceptó la chica.- Si queremos quedarnos será mejor que nos calmemos….Tregua por hoy, Lagartija.- dijo ofreciéndole la mano.
- O.k. Sólo por hoy te daré gusto, Bruja... Tregua.- dijo mientras pactaban su acuerdo con un apretón de manos.
Un calor conocido recorrió al chico cuando sintió la mano suave estrechando la suya. Suigetsu torció una de sus sonrisas pícaras. Mientras aun sujetaba la mano de Karin le acarició con el pulgar el dedo índice. Karin se soltó de él tan rápido que casi le aventó la mano. Suigetsu enarcó una ceja, ella le miró con recelo. Un ligero rubor medio coloreó las mejillas de la chica. Suigetsu, tratando de ignorar el placer de ver a su compañera contrariada, guardó su espada.
- A-Aunque seguro te va costar bastante pasar por alguien serio.- dijo Karin aún contrariada.- Con la cara de imbécil que tienes…
Sasuke miró de forma exasperada a Karin. Acababa de verla aceptar un trato de no agresión y ahora comenzaba de nuevo su ataque. Y Suigetsu no tardaría en replicar. Pero para sorpresa de los dos, Suigetsu no respondió. Sólo soltó una risilla y encogió los hombros.
- Pues ya que se llevan mejor, me voy.- dijo el Uchiha.- Debo… hacer algo.
Llevaba toda la semana intentando ver a Hinata y ni una sola vez en las tardes que se había presentado al edificio a dar sus reportes se habían encontrado. Entonces había aprovechado la cita de sus compañeros con la Hokage para acompañarles en la mañana. Quería brindarles su apoyo, le había dicho a Naruto. Así podría introducirse en el lugar sin levantar sospechas. Era la excusa perfecta. Pero de nada estaba sirviendo, llevaban más de una hora allí, y la chica brillaba por su ausencia.
- ¡Qué!
- ¿No entrarás con nosotros? –dijo Karin.
- Aunque sea amigo de Naruto y Sakura, la Hokage no me ve con los mismos ojos que a ellos. Ni ella ni el resto de Konoha. Así que mi opinión no valdría de nada.
- Y entonces… ¿A qué viniste?
Los ojos de Suigetsu destilaron ese característico fulgor pícaro.
- Eso es más que obvio, Karin.- dijo viendo a Sasuke.- Sasuke viene… de cacería.
Los ojos negros de Sasuke emitieron un brillo singular al mirar a Suigetsu. El de cabellos plateados con una sonrisilla torcida, levantó ambas cejas de forma repetitiva. Karin los observaba con interés. Esas miradas sólo significaban una cosa. Faldas. O más bien ciertos… pantalones. Los ojos de Karin refulgieron maliciosos. Podía hacer una cosa para divertirse al igual que ellos y que dejaran de ignorarla.
- Eres un baka Suigetsu.- le murmuró el pelinegro.
- Vamos, Sasuke…- el de dientes afilados sonrió más.- La mirada depredadora me lo dice todo… ¿O me equivoco?
- Te equivocas. – la mirada negra se volvió más brillante.
- Naa, Sasuke-kun. Te conozco bien, incluso imagino quien es la presa…- prosiguió el otro.
- ¿Eeh?…- la chica ignorada, pareció sorprenderse con una presencia. Karin alzó la mano.-… Konichiwa, Hinata.- dijo sonriente.
"¿Hinata?"
El corazón del pelinegro dio un vuelco. Sasuke casi dislocó su cuello por el movimiento brusco al girarlo. Estaba pensando en recorrer el sitio para buscarla cuando el destino parecía sonreírle haciéndola aparecer.
Sasuke volteó de nuevo hacia Karin, apretando los labios. Un rubor de vergüenza coloreaba sus pálidas mejillas. Detrás de él no había nadie. La muy idiota lo había engañado. Y él, más idiota aún, había caído.
Un sonido estridente resonó de pronto. Era Suigetsu que se carcajeaba a manos sueltas. Karin también se doblaba de risa mientras permanecía detrás del de cabellos plateados.
- ¡Kuso! Esa…esa ha sido muy…muy buena Karin.- dijo Suigetsu sujetándose el estomago.
- A-Arigato.- contestó con apuros la chica, la risa le impedía hablar.
- De-debiste ver… tu… tu cara Sasuke.- otra carcajada de Suigetsu estalló.
- Ustedes dos… - dijo Sasuke con un odio patentado al mirarles.
Una palabra apareció en su mente. Venganza. Y tenía los medio indicados, viejas remembranza acudieron a su mente. Cosas que nunca comentó y que ahora vendrían perfectas en esa situación
Suigetsu hecho los brazos hacia a tras cubriendo a Karin al ver a Sasuke aproximarse con un semblante siniestro hacia ellos. Aunque estaban lejos de sentirse amenazados por Sasuke. El pelinegro nunca les haría algo. Sasuke se detuvo, mirando a los dos bakas aun riéndose de él. Los ojos negros brillaron maliciosos.
- Sabes Suigetsu…- dijo Sasuke, el aludido le miró con ojillos llorosos por la risa.- Me pregunto si la expresión de mi cara sería la misma que puse esa vez que estuvimos en la Aldea de la Cascada…- las cejas del Hozuki se contrajeron.-…Y te descubrí en el río…- los ojos de Suigetsu se abrieron con desmesura, la risa se le evaporó.-… Espiando y babeando por Karin mientras se bañaba…
- ¡QUE! – chilló la chica.
- ¡E-eso es mentira! – dijo mirando a Karin.
- ¡Maldito pervertido! – gritó la otra.
- ¡Yo…yo me había perdido! – replicó como excusa.
La cara de Suigetsu era un catalogo de rojo mientras, de manera desesperada, negaba con la cabeza a una Karin que parecía querer molerlo a golpes.
Luego los ojos negros del Uchiha se dirigieron hacia la de cabellos encendidos. La chica sintió el peso de esos condenados ojos. Tan sólo con mirarla, Karin estaba empezando a tornarse carmesí y nerviosa. ¿Qué le diría a ella?
- Va-vamos, Sasuke-sama.- dijo melosa.- Fue sólo una bromita, Gomene…
Pero Sasuke la ignoró, torciendo una mueca de satisfacción al ver la desesperación en sus ojos. Ahora la mirada negra se volvía más atemorizante para Karin.
- O sería, acaso la misma que tenía cuando... - dijo Sasuke mientras cruzaba los brazos.- En esa ocasión que estuviste bastante enfermo por las fiebres…- Sasuke miró a Suigetsu.
Suigetsu contrajo la cara, Karin abrió la boca, horrorizada. No, no podía ser. Los ojos negros de Sasuke se entornaron al enfocar a la chica.
-…Descubrí a Karin a nada de besarte… O quien sabe tal vez ya lo había hecho…
- ¡NANI! – dijo Suigetsu mirándola.
- ¡E-eso… eso NO es verdad! – la voz de Karin temblaba.- Yo…yo comprobaba si el idiota aun respiraba.- dijo a Sasuke claramente alterada
- ¡Bruja aprovechada!
- ¡¿Aprovechada?! – repitió.- ¡Debí haberte dejado morir degenerado Reptil!
Karin sujetaba a Suigetsu de la ropa cuando Sakura y Naruto salieron. La pareja recién aparecida miró con gesto cansado a los otros dos y al igual que Sasuke les instaron a comportarse. Sakura daba algunos consejos a Suigetsu y Karin cuando Naruto se dio cuenta de algo.
- ¿Sasuke se fue?- le preguntó a los chicos. Los otros voltearon a su alrededor y en efecto, el pelinegro ya no estaba.
- Dijo que tenía algo que hacer.- se limitó a informarle Suigetsu. Naruto se encogió de hombros.
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Hinata llevaba de regreso las cajas con la información que había pedido la Hokage. Una semana le había tomado encontrar los papeles que le habían encomendado buscar, pero lo había logrado. Se suponía que su trabajo administrativo había concluido hacía cuatro días, sin embargo no quería dejar el tiradero que había hecho al buscar la información (aunque el sitio ya era un tiradero cuando ella había llegado).
Así que, Tsunade le había pedido que se quedara un par de días más para que intentara meter algo de orden en el archivo, cosa que ella había aceptado. Después de todo, ya lo tenía todo organizado, sólo era cuestión de ponerlos en sus lugares de forma ordenada. Estaba peleando por abrir la puerta del archivo sin bajar la caja cuando una sacudida interna la estremeció al escuchar una particular voz.
- ¿Quieres qué te ayude con eso, Hyuuga?
La peliazul volteó con un júbilo tan visible en sus ojos perlados que hizo que el receptor de su mirada sonriera.
- ¡Sasuke-kun! ¿Qué haces aquí? –le dijo con voz dulce. Había deseado verlo y ahora, ahí estaba frente a ella tan hermoso y perturbador como siempre. Sabía por Shizune que su misión era ayudar con los cultivos en una granja cercana durante las mañanas. Entonces ¿qué hacía allí?
Sasuke se acercó, ayudándole con la caja. Hinata sonrió al sentir como le había acariciado las manos antes de quitarle su carga llena de papeles.
- Acompañé a Suigetsu y Karin a su cita con Godaime. Están arriba hablando con ella.
- Espero tengan suerte.- dijo mientras abría la puerta.
La habitación estaba en penumbras.
- ¿Y tú qué haces en este lugar?
- Pues… mientras otros se dedican a vagar, yo Trabajo… Uchiha-san.- dijo con gesto inocente.
Sasuke sintió que su apellido dicho por ella de esa manera había sido lo más excitante que hubiera escuchado en mucho tiempo. El pelinegro sonrió.
¿De verdad alguna vez había creído que Hinata era ordinaria y rara?
Decididamente había sido un tonto. Hinata Hyuuga era la mujer más increíble que pudiera haber conocido.
El orgullo de Sasuke se hinchó al pensar en ser el único que sabía cómo era ella en realidad. Porque ella mostraba una parte de su personalidad a todo el mundo, pero había otra que exclusivamente sólo a él revelaba o que tal vez sólo él lograba sacar. Por más que mostrara esa apacible apariencia, Sasuke ya sabía que había una mujer sensual, apasionada y apetecible debajo de todo eso. El hecho que escondiera ese perfecto cuerpo con esos holgados pantalones y esa ancha chaqueta, que gracias al calor esta vez no vestía, no hacía más que alimentar a niveles desesperados la tentación por tenerla de nuevo con él.
- ¿Me estás llamando holgazán, Hyuuga? –dijo con tonillo burlón.
- Por supuesto que no, Uchiha-san.- su voz era una risa.
- Prometí ir en la tarde a la granja para terminar.- se excusó, siguiéndola.
Hinata sonrió, el rubor marcó sus mejillas. Antes de que Hinata se acercara al contacto de encendido de la luz un golpe seco se escuchó. Se apresuró a encender el diminuto foco.
-¡KUSO! –soltó el pelinegro.
Sasuke estaba sentado en el suelo, rodeado por papeles, folders y pergaminos viejos. Al ver la expresión de su cara, Hinata se tapó la boca, pero no pudo evitar soltar una carcajada provocando que Sasuke se molestara más. Se había tropezado con las cajas y los montones de expedientes y pergaminos que había sacado y acomodado en el suelo. Ella que ya estaba familiarizada con ese caos, los había esquivado de forma automática sin necesidad de luz, pero Sasuke…
- Imagino que te parece muy divertido.- masculló el chico.
- ¿Te-te encuentras bien?
- ¿Físicamente?... Sí, estoy bien- contestó levantándose.- Mi orgullo es el que está algo…maltrecho
- Gomene…
- ¿Sí? ¿Por qué te ríes entonces?
Hinata hizo un gesto con la cabeza negando, pero lo estropeó con otra risa que en seguida logró controlar.
- Me alegra que estés bien, de verdad.-
La risa traicionera, al verlo sacudirse los pantalones cubiertos de polvo, apareció de nuevo. Sasuke entornó los ojos.
- Te estás riendo de mí de nuevo, Hinata.
El chico se encaminó a ella con esa mirada maliciosa que Hinata ya conocía. Ella retrocedía divertida a medida que él se acercaba más. Hinata tomó el plumero, que utilizaría para dejar un poco decente el lugar, como arma defensora.
- No me reía de ti, sino contigo.
- Sí, ajá
Sasuke siguió avanzando como un depredador, grande y peligroso, muy masculino y empolvado.
- Cómo podría reírme de ti, si has sido tan amable al venir…
Sasuke la alcanzó con un movimiento más rápido y ágil de lo que ella hubiera imaginado, acorralándola entre los archiveros y la mesa.
- Dejando tu importantísima misión para ayudarme y… caerte al suelo con la caja...- apenas conseguía hablar por la sensación de reírse de nuevo. Sasuke apretó los labios.
- Basta, Hinata.
- Está bien… si te molesta tanto el estar lleno de polvo...- dijo mientras ponía el plumero entre ambos, dispuesta a sacudir a Sasuke.
Sasuke aprovechó que ella estiró el brazo para tomarlo y acercarla a su cuerpo. Le quitó el sacudidor y lo lanzó al otro lado de la habitación. La diversión de Hinata murió al ver su mirada. Unas nauseas conocidas aparecieron al sentir el torso de Sasuke pegado al suyo y el deseo despertó en su cuerpo en forma de un calor delicioso al mirarle a los ojos. Esos oscuros y preciosos ojos que tanto había extrañado. ¿Tenía idea de lo que producía su mirada en ella?
- No-no estás molesto, ¿cierto? - dijo suspirando. Él sonrió.
Una mano suave se levantó tomando su barbilla.
- No, esto no tiene nada que ver con molestia…
Hinata gimió al sentir que él introducía la otra mano por debajo de la blusa, acariciándole la piel del estomago. Luego deslizándola hacia atrás, le tocó levemente la espalda desnuda para después bajarla hacia su trasero, palpándolo, presionándolo. Ella se esforzó por quedarse quieta, pero lo que de verdad quería era frotarse sobre el cuerpo de él.
- No tiene que ver con la caída… - siguió el pelinegro
Sasuke se acercó a su cara, dándole un beso en la mejilla para luego mordisquearle con delicadeza el sensible lóbulo de la oreja, ella se estremeció.
- Es por algo anterior a eso.- le susurró, oliendo su inconfundible esencia de flores.- Es por lo de hace tres semanas, por lo de hace seis días… porque no puedo sacarte de mi cabeza.
Las palabras penetraron en la mente de la chica, significando tanto para ella. Hinata sentía lo mismo, pero no se había atrevido a decirlo. El calor aumentó.
- ¿De-de verdad piensas en… mí? – dijo con apuros sujetándole de la camiseta.
- Hai, de verdad.- confesó besándole el cuello.
- Y-y eso no te gusta.
- No mucho.- admitió con honestidad.-…pero al parecer no me ayuda a dejar de hacerlo.
- Yo tampoco puedo dejar de pensar en ti… anoche apareciste en mis sueños.- dijo besándole la barbilla, aspirando su olor.
Sasuke se separó tomando con sus manos el rostro de la chica. El Uchiha sonrió.
- También he soñado contigo.- Hinata abrió ligeramente los labios.- Por mucho estabas con menos ropa que ahora…
- Hentai…- le murmuró con una sonrisa.
La sonrisa le provocó a él una de esas ausencias de oxigeno.
- Hinata, necesito…necesito tocarte…
- Ya me has estado tocando, Sasuke-kun…
- Eso no me ha sabido a nada…
- Estaba pensando que…
- Yo también.- dijo él, al tiempo que cubría su boca con la de ella.
La unión de ambas lenguas hizo que Hinata se sintiera mareada de placer. Lo único que pudo hacer fue abrazarse a él. ¡Kami-sama cuanto había extrañado sus besos!
De pronto el pelinegro se apartó de ella. Tiró de un manotazo un montón de papeles que estaban sobre la mesa para recostarse con Hinata sobre ella. La madera crujió al tumbarse ambos.
- La… puerta
- La cerré al entrar…
Ella se mordió el labio. Sasuke tragó con fuerza al ver ese gesto que le encantaba que hiciera. Luego Hinata se le acercó y le mordisqueó la barbilla, acariciándole la espalda. Sasuke le dejó actuar. Hinata hundió su rostro en el cuello cálido de él y lo lamió. El se estremeció soltando un gruñido.
- Me… estás volviendo loco, Hinata.- gimió.
Ella se limitó a sonreír. Después dirigió sus labios a las comisuras de la boca, luego a los labios de Sasuke. Entonces le besó de lleno, haciendo el encuentro de labios de nuevo apasionado y urgente. Sasuke sintió que el cuerpo de ella, debajo del suyo, estaba más caliente. El pelinegro deslizó una de sus manos hacia el cuello, acariciándolo con sus dedos. Luego esos mismos dedos bajaron hasta sus senos y pellizcaron uno de sus pezones. Hinata dejó escapar un gemido de placer.
- Sasuke.- soltó su nombre con pasión.
Le encantaba la forma en que Hinata respiraba entrecortadamente, su forma de apretarse contra él, la manera en que pronunciaba su nombre cuanto estaba excitada, el brillo de sus enormes ojos por el deseo que él le provocaba. Le gustaba…
Le gustaba toda ella. Y por mucho que quisiera no podría, ni quería cambiarlo.
La boca de Sasuke siguió el mismo recorrido que sus dedos. Sus manos levantaron su blusa. Hinata, desesperada, le sujetó del cabello al sentir su boca húmeda sobre sus pechos, deteniéndose en sus pezones. Sasuke subió de nuevo a encontrarse con sus labios. La besó una vez más mientras acariciaba sus piernas, la sintió estremecerse bajo su cuerpo, levantar las caderas con urgencia.
- Sa-Sasuke…
Había vuelto a susurrar su nombre con esa voz tan sexy y ansiosa. El pelinegro se colocó entre sus piernas y las abrió más para acomodar su cuerpo. Comenzó a mover las caderas, apretándose contra la parte más intima de ella, con el ritmo más antiguo del mundo.
El ritmo lento y constante hizo gemir a Hinata, suplicándole a Sasuke que no parara que fuera más de prisa. Sasuke se movió ligeramente, acomodándose un poco y haciendo el encuentro más preciso. Hinata le envolvió con fuerza con las piernas. Su miembro se rozaba con su zona húmeda entre los muslos, la frotación era tan deliciosa que apenas podía soportarlo. El sonido de la respiración entrecortada y salvaje de Sasuke le demostró a Hinata que él estaba tan excitado como ella. Todavía totalmente vestida y con sólo el roce de las caderas de ambos, Hinata creyó que iba a llegar al orgasmo.
- No sé lo que me está pasando contigo…-le susurró perturbado, frotándose contra ella en perfecta armonía.
Cuando le quedaba apenas unos segundos para llegar al clímax, Hinata se aferró con fuerza a él.
- Yo-yo tampoco sé…
El cuerpo de Hinata se estremeció. No podía hacer nada, ni pensar, sólo sentir.
Sasuke atrapó de nuevo su boca y el beso se hizo profundo y apasionado, volvió a acariciarle de nuevo el cuerpo hasta sentirla estremecerse bajo él. Ardía de nuevo. Sasuke se incorporó y comenzó a desabrocharse los pantalones mientras ella con dedos temblorosos le intentaba quitar la camisa.
Faltaban sólo unos segundos más para que de nuevo Sasuke la llevara al paraíso, pensó ella…
Restaban simplemente unos segundos para que se elevara al cielo con Hinata, pensó él…
Pero un segundo antes a toda esa eternidad, alguien llamó a la puerta.
- ¿Hinata?- dijeron mientras tocaban.
Sasuke se quedo estático. Alguien le hablaba a Hinata. ¡Qué acaso que los interrumpieran era una maldita burla del destino! Soltó una exhalación pesada. Debía calmarse, esta vez la situación no era la misma, podía meter a Hinata en problemas.
- ¿Hinata con quién estás? –dijo la voz masculina afuera. Había escuchado los murmullos dentro.
Por más que intentó, el pelinegro no pudo reconocer la voz. El Uchiha se incorporó, no sin molestia y frustración. Y no era el único. Hinata apretó los puños y quiso gritar. Adoraba a su amigo pero en ese momento quería salir y golpearlo.
El pomo de la puerta giró, el aire se le escapó a Hinata.
- Tiene seguro.- le susurró Sasuke.
El pelinegro miró el lugar. Esta vez no había ventana por donde se pudiera escabullir. ¡Kami-sama! Tenía que aprender a controlarse cuando estuviera junto a ella.
- ¿Está Ino contigo?- volvieron a preguntar.
Los ojos de Sasuke se entrecerraron, al reconocer la voz. Al fin tenía una excusa para matar a Sai.
- No-no, Sai-kun.- dijo con voz temblorosa.- Es-estoy con… Shino-kun. A-adelántate… en un momento te alcanzo…
El pelinegro miraba hacia la puerta manera ceñuda.
- ¿Qué hace aquí?- preguntó
- Suelo comer con ellos en las tardes.- le murmuró a Sasuke. El Uchiha hizo una mueca.
- No te preocupes, los espero.- contestó Sai
- Así que va a esperar, ¿eh?... Decidido, lo mataré.- masculló Sasuke entre dientes.
- No si yo lo hago antes que tú.- susurró Hinata
Sasuke esbozó una sonrisa, algo bastante difícil dadas las circunstancias. Sin duda, era un don de Hinata. Hinata se acercó a él. Ya se había acomodado la blusa, y medio peinado el cabello.
- Gomene, Sasuke-kun.- dijo componiéndole la camiseta y dándole un beso suave.
- Hinata… intento calmarme.- dijo Sasuke no muy tranquilo. - No sé tú, pero yo tengo que esperar un rato todavía para estabilizarme.
- No quería parar.- le confesó ella abrazándolo.
- Y tú crees que yo sí…- el aroma de su cabello le llegó, Sasuke reprimió con gran esfuerzo el deseo de tumbarla de nuevo sobre la mesa. - Basta…- insistió al sentir sus labios sobre su pecho. Ella sonrió
- Vamos…- Sasuke enarcó la ceja.
- ¿A dónde?
- Afuera. Haz un ninjutsu y transfórmate en Shino-kun.
- ¿Transformarme en Shino? – la chica asintió.
- Es más fácil que finjas ser él, a que fueras Kiba.
El chico le miró extrañado, no era una mala idea, sí absurda, pero era lo único que podían hacer. Ella tenía razón sería más conveniente, dada su personalidad, aparentar ser el de los bichos que el desquiciante del Inuzuka. Entonces Sai habló.
- Sabes, si vas a tardar mucho, mejor te espero arriba…
Hinata soltó un suspiro de alivio, Sasuke rodó los ojos.
- Al fin el idiota dice algo inteligente…
Escucharon los pasos de Sai al alejarse. Hinata activó el Byakugan. No avistó nada, pero esperaron para decidirse a salir. Luego de unos minutos considerables, la pareja salió de su escondite. El pequeño corredor lucía vacío. Hinata fue la primera en hacerlo, detrás de ella Sasuke, acomodándose el cabello, le siguió.
- Hinata. – le llamó. Ella se detuvo. Sasuke pegó su frente en el cabello azabache, luego le murmuró.- ¿Cuándo te volveré a ver?
- Yo… no sé. Mañana termina mi trabajo aquí. Tal vez yo…
- Podrías ir al distrito Uchiha o yo podría ir a tu área de entrenamiento, o donde tú quieras…
Hinata tragó saliva con esfuerzo. Estaban hablando de su próximo encuentro, como si fuera una cita. El regocijo se revolvió en el pecho de la ojiperla. Pero después cayó en cuenta de algo. ¿Qué situación era la de ellos? ¿Qué clase de relación era la que tenían?
"Vamos, Hina. Atrévete. Pregunta" sonó su Ino-conciencia.
Hinata se giró, mirándole directamente a los ojos. Los ojos de Sasuke eran tan diferentes a la primera vez que los había mirado. Ya no le parecían sombríos, ni vacíos mucho menos siniestros, o tal vez era ella que había descubierto lo que realmente había dentro de él. La calidez que emitían esos orbes negros le dieron confianza para formular su pregunta, para despejar su duda.
- Sasuke…
- Dime…
- ¿Qué… qué somos tú y yo exactamente? –dijo apenas con voz.
Los ojos de Sasuke se entrecerraron levemente. Esa era una muy buena pregunta. Una para la que tal vez, aun no poseía repuesta. Hinata le gustaba, y era mucho más que obvio que él a ella. Pero no quería estropear "eso" que tenían, fuere lo que fuere, determinándolo con un nombre, con una de esas absurdas definiciones que solían haber.
- Tú y yo…- susurró esta vez pegando su frente a la de ella, absorbiendo la incertidumbre de sus ojos de perla en los suyos de obsidiana.-…somos muchas cosas Hinata.
- Pero qué…
Hinata lo miró pensar. No debió haber preguntado. Si Sasuke no podía responderle no lo culparía. Ella tampoco podía saber con certeza que representaba él en su vida. Una fuerte atracción, una excitante aventura, tal vez. Pero si él lo definía como eso último, no entendía el por qué, pero sabía que le dolería.
- Somos compañeros y amigos… y también somos cómplices, Hinata.- dijo quedamente. Ella suspiró, una sensación de desilusión agobió su interior.
Sasuke pudo ver claramente como los ojos de luna comenzaban a perder brillo. No podía darle un nombre a lo que ella preguntaba, él mismo no lo sabía. Aunque lo que sí sabía era que no quería ver ese atisbo de pesar en la mirada apacible de Hinata. No quería perder su calidez por causa de su frialdad. Quería que la luz que creaba con su sonrisa siguieran iluminando las sombras que rodeaban su existencia.
Las lunas seguían opacas. Sasuke apretó los labios. No podía portarse como un demonio cuando ella era como un ángel. Ansiaba mantener junto a él a esa sencilla chica que lograba que él se deshiciera de su enconada arrogancia. Esa kunoichi que con su dulce conducta lograba suavizar su áspera actitud. Esa chica que era tan opuesta a él.
Sasuke posó sus manos en la cintura de Hinata, deslizando el rostro hacia su oído. Los labios de la peliazul temblaron ligeramente al sentir el aliento cálido de Sasuke rozando su oreja al susurrarle.
- Pero más que todo eso… creo que tú y yo somos… complemento uno del otro.- él calló momentáneamente.-… Hay muchas cosas que yo no tengo… pero las halló en ti, Hinata.- confesó
Con la nariz sobre el pecho de Sasuke, aspirando su inconfundible aroma, Hinata volvió a sonreír. La rara definición que había hecho él, le gustaba. Ella era su complemento. Sasuke tenía razón, él también poseía muchas cosas de las cuales ella carecía. Sí, lo que él representaba para ella, también podía definirse como eso. Complemento. Por el momento, eso le satisfacía. Hinata le rodeó con los brazos. Si lo pensaba bien, Sasuke podía ser bastante romántico.
El pelinegro se relajó al sentir ese suave abrazo.
- Sasuke-kun…
Hinata se alejó ligeramente para reflejar su rostro en esos lagos oscuros. Un estremecimiento, que nada tenía que ver con el deseo o la pasión por esa chica, reverberó en el pecho de Sasuke al ver esas hermosas lunas brillando por él.
-… Quisiera no dejarte ir.- confesó ella con un hilo de voz, al tiempo que volvía a abrazarle.
El brillo raro, el mismo que había aparecido aquella vez cuando la había mirado hablando con la pequeña Aki, resurgió en los orbes oscuros del Uchiha. Sasuke sonrió de lado, luego le besó con suavidad la frente mientras la abrazaba. El suave calor que emanaba Hinata le hacía sentir un indescriptible bienestar. No sabía por qué, pero quería darle las gracias.
Unos chispeantes ojos brillaron al ver la escena. ¡Por todos los dioses del cielo y la tierra! Junto a esos ojos, otros que casi nunca reflejaban nada, en ese momento brillaban de igual forma. Ambas personas compartían los mismos gestos: Asombro e Incredulidad.
- ¡Kami-sama! Ustedes dos…- exclamó una voz
Sasuke apretó la boca, Hinata abrió con desmesura los ojos. Ambos se soltaron con rapidez. Ese chillido de entusiasmo sólo podía ser de una persona.
Desde las escaleras que subían a la recepción Ino Yamanaka junto con Sai los observaban. La rubia tenía pegadas las manos al pecho con un brillo destellante en sus ojos azules. Estaba claramente emocionada. Parado detrás de ella, Sai simplemente se limitaba a sonreír.
- ¡Sabía que escondías algo Hinata! Pero nunca imagine que fuera esto… ¡Oh, Kami! –chilló de nuevo
- Así que en realidad estabas dentro con Sasuke-san... - dijo Sai con su voz neutra.
Cuando el ex raíz había subido a esperarlas en recepción, su rubia novia había arribado al edificio junto con dos personas más. Sai había mirado extrañado al par que se dirigía en ese momento a entregar un reporte. Ni tardo ni perezoso el pelinegro le había comentado a su chica lo que había sucedido apenas hacía unos minutos en el archivo. Entonces la curiosidad había hecho entrar a Ino en un estado de exaltación.
Habían bajado casi corriendo al lugar. Si Shino acababa de llegar de la academia con Kiba, ¿Quién estaba con Hinata en el archivo? ¿Y por qué le había mentido a Sai? La escena que había contemplado, y que le daba las respuestas, era lo más emocionante y sorprendente que Ino hubiera podido imaginar.
- ¡Ay Sasuke-kun! Me alegra tanto que estés con Hinata…- dijo Ino emocionada acercándose a abrazarlo.
Sasuke era una piedra. Luego Ino se aproximó hasta Hinata, dándole un sorpresivo beso en la mejilla, excusa perfecta para susurrarle al oído a la Hyuuga que permanecía muda e igual de paralizada que el pelinegro. – Quiero los detalles, Hina.
- Vaya…-dijo Sai cruzando los brazos.
- ¡Oh Gomene! Pero que inoportunos somos, vámonos cariño.- dijo la rubia con una sonrisa de oreja a oreja.- Despídanse con calma, chicos… te esperamos arriba Hinata.- dijo Ino guiñándole un ojo mientras tomaba a Sai de la mano. Sai les sonrió y le mostró a Sasuke el pulgar, en modo de exhorto.
Hinata seguía con la boca abierta. El pelinegro apretó los puños al verlos marcharse, las cosas no podían haberse vuelto peor.
…Fin flash back
Junto a Sasuke, la sonriente rubia le miraba como si le acabara de comentar algo divertido. Aun con los brazos cruzados, el pelinegro giró la cara para ver al fastidioso ser que le comía con la vista. La Yamanaka tenía la cabellera completamente recogida, y unas marcas de tierra cubrían sus ropas y parte de su cara. Sai se acercaba a ellos.
- Ino
- Haai, Sasuke-kun.- soltó cantarina la rubia.
- No te diré nada. Así que perdiste tu tiempo al venir aquí.
Los ojos azules no perdieron brillo a pesar de la ruda forma en que le había hablado el Uchiha. En cambio los de Sai, se tornaron vacíos.
- Gomene Sasuke-san, pero no me gusta que le hables así a Ino.
La rubia le sonrió a su novio.
- No importa Sai, Sasuke cree que vinimos por lo de ayer.- el ex raíz miró a su novia luego a Sasuke, después sonrió.
- Ya veo... pero no hemos venido por eso, Sasuke-san.- dijo Sai
- No me digan…
- Vinimos a ayudarte, Sasuke.- le dijo Ino con un desconocido tono serio que el chico se mostró ceñudo.- Porque aún me consideró tu amiga y Sai también quería colaborar. Y porque sabemos que no eres el idiota insufrible que a veces aparentas ser. – la boca de Sasuke fue una dura línea recta.- Y descuida, sobre lo que vimos ayer, no lo diremos a nadie.- Sai negó con un movimiento de cabeza.- Eso es algo que les incumbe sólo a Hinata y a ti.- concluyó contundente.
Sasuke tenía bastantes reservas en creerle. Ino junto con Sakura eran las entrometidas más grandes que podía tener Konoha. Y la pelirrosa aun no lo sabía, así que el pelinegro no dudaba que la rubia al terminar el día ya le hubiese contado lo que había presenciado. Ino se dio la vuelta, dirigiéndose al jardín. No tardaban en marcharse y debían recoger las cosas que había utilizado para arreglar el maltratado jardín. Sai permanecía aun parado junto al pelinegro
- Sasuke-san… Hinata es una persona muy linda, y aunque tú no me agrades mucho, debo admitir que se veía muy contenta a tu lado.- dijo Sai con su semblante neutro.- Creo que forman una bonita pareja.
- ¿Quiénes forman una bonita pareja? –dijeron tras de Sasuke.
El pelinegro se tensó. La enigmática sonrisa de Sai apareció al mirar a Sasuke.
- Tú y Naruto.- contestó Sai.
- Arigato.- respondió emocionada la pelirrosa con una sonrisa.
Los ojos de Sai casi se cerraron al sonreír ampliamente. Sasuke le miró marcharse hacia Ino con Sakura a su lado. Al parecer sí iban a cumplir su palabra. Al menos quienes lo sabían no iban a intervenir en lo que había entre Hinata y él. Fuere lo que fuere.
Sasuke levantó la mirada al cielo, oscurecía con rapidez. Aun le faltaban muchas cosas por hacer antes de mudarse de nuevo al distrito Uchiha y también aun, no se decidía a buscar lo que había para él dentro de una de las habitaciones de la casa.
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Continuará...
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A Dark Amy: Que me hizo feliz/enojar con su actualización (sacasté mi bipolaridad). A Lilamedusa: Que espero actualice pronto (o te acosaré). A Mina-San86: Que la quiero y extrañé ( prometo compensarte con el lemmon). Y a RebeKyubi: Mi alumna que me hace reir con sus ocurrencias (porque son ciertas)…. Para ustedes fue este capitulo, chicas. ^^
…¡Hola a todos!
Sí, me tardé en actualizar, Gomene….Aunque para como ando, debo admitir que lo que salió me gustó. ^^ Hubo un casi lemon, pero algo es algo ¿no? El siguiente cap que subiré lo pensé incluir desde el principio del fic, pero surgieron varias cosas y después creí que, dada la trama no quedaría bien sino hasta para después.
Bueno en fin, espero que antes de terminar el año suba ese cap. Prometo ponerme las pilas. ^^
Muchísimas gracias por leer, por subir mis fics a sus favoritos y por los hermosos reviews que me dejaron en el cap anterior (que de no haber sido por ellos este cap. aun no hubiese salido)
Háganme feliz de nuevo con un comentario, aunque sea chiquito… Onegai! ^^
¡Besos de Gina desde el puerto jarocho! ¡Os quiero de verdad!
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