Antes de todo: Los personajes no me pertenecen son de Masashi Kishimoto. Ahora a leer esta disparatada historia que sí es mía.
El agua de la cascada se vertía sobre su cuerpo tenso. Aunque al parecer ni la fuerza del agua al caer ni la frialdad de la misma aligeraban sus sensaciones enardecidas. Sasuke cerró los ojos. Una ansiosa Hinata le miraba con ojos palpitantes de deseo para luego acercarse y lamerle el cuello. El pelinegro soltó una exhalación, después tiró la cabeza hacia atrás, lejos de la caída del agua. Abrió los ojos por un momento; la luz cegadora del sol le lastimó los irritados orbes oscuros.
"Nunca te enfriarás si sigues pensando en eso" le dijo una vocecilla burlona en su interior.
Volvió a cerrar los ojos, echando la cabeza hacia adelante. El chorro de agua le golpeó de lleno la nuca. Había tenido un entrenamiento de mierda. No había logrado concentrarse en su práctica así que había decidido que lo mejor era tomar un baño de agua muy fría. Pero eso tampoco le había servido. Estaba empezando a perder la cordura, porque pensar a cada momento en Hinata Hyuuga desnuda no podía ser algo sano.
Se dirigió hacia la orilla. Tomando impulso, saltó hacia afuera, saliendo de la pequeña fuente. Con el agua escurriéndole por el cuerpo totalmente desnudo, caminó hacia donde estaba depositada su ropa. Se puso con tedio sólo los pantalones. Tal vez el ir sin camisa y mojado le refrescara de una buena vez. Agitó la cabeza con frenesí, secándose así un poco el cabello y pensando que con eso quizás sacara los pensamientos subidos de tono que no se querían ir. Tomó su bolsa metiendo la camiseta dentro y se colgó la katana a la espalda. De un salto se paró sobre las ramas de los arboles colindantes poniéndose en marcha hacia el distrito Uchiha.
Ya en camino, una serie de ruidos le llegaron haciéndole detenerse. Las voces que se escuchaban, de alguien que al parecer estaba en combate, llamaron su atención. Se acercó a inspeccionar el lugar. Sonrió y sus ojos brillaron al ver de quien se trataba.
Hinata lanzaba un ataque de kunais a los postes de entrenamiento. Estaba vestida con unos ceñidos pantalones azules que remarcaban por completo sus torneadas piernas, y una blusa bastante ajustada que dejaba los hombros junto con todo el estomago al descubierto. Su rostro estaba totalmente enrojecido por el esfuerzo, el cual le hacía respirar entrecortadamente.
Sasuke giró la cabeza, buscando alrededor. No había nadie. Estaban solos y bastante alejados de Konoha. Sólo él y ella.
La ojiperla se dio la vuelta, acercándose a su equipo para sacar un bote de agua. El pelinegro le miró agacharse.
La respiración se le detuvo a Sasuke al observar la redondez de esas nalgas que se dibujaron de manera perfecta en la entallada prenda que las envolvía. Hinata se levantó, ingiriendo el agua con ansias. La chica suspiró satisfecha para después pasar una mano por la boca limpiándose unas gotas que se le habían escurrido al beber. De un solo movimiento lanzó la botella hacia su equipo dispuesta a continuar, aunque antes, se estiró un poco. La garganta se le secó a Sasuke, incluso su boca se abrió ligeramente, cuando al verla contorsionarse, contempló los prominentes pechos que se marcaron altivos y casi amenazaron con salir de la diminuta blusa que los ocultaba.
Entonces Sasuke se humedeció los labios y su boca se ensanchó en una pícara y hambrienta sonrisa.
Suigetsu llegó hasta donde estaba Sasuke. El Uchiha nunca tardaba tanto. De hecho era la primera vez que le ganaba. El chico de dientes afilados contrajo la mirada al ver a su compañero. Nunca había mirado a Sasuke sonreír de esa forma. A decir verdad, jamás le había visto sonreír. El Hozuki cruzó los brazos, quería ver qué más podía hacer Sasuke en ese estado..
La mirada de Sasuke recorría con detenimiento el torso de Hinata. El andar de la sangre en su cuerpo comenzó a hacerse desesperado. Sintió que el calor agobiante que empezaba a experimentar estaba yéndose directamente hacia cierta parte de su anatomía. El pelinegro tragó con fuerza tallándose con el dorso de la mano un sudor repentino que brotó en su frente. En ese instante, un kunai cruzó el aire incrustándose de manera peligrosa en una rama. Justo a unos centímetros de él. El sobresalto le hizo bajar los ánimos por un instante. Sasuke miró el kunai, dirigiendo después sus orbes oscuros hacia quien lo había lanzado.
- ¿Sólo te dedicarás a mirarme, Sasuke-kun? - le escuchó decir.
Otra torcida sonrisa adornó el rostro que casi nunca reflejaba emociones. Tan rápido como una ráfaga Sasuke llegó hasta ella. Hinata le sonrió. Sus ojos perlados le miraron misteriosos. Antes de que Sasuke alcanzara a tocarla, ella se puso en guardia, interponiendo un filoso kunai entre los dos.
- Tendrás lo que quieras si me vences, Sasuke-kun.- le retó con ojos brillantes.
- ¿Lo que quiera?
- Hai.
Sasuke arrojó la bolsa que portaba y se descolgó la katana. Hinata le lanzó un kunai que el pelinegro cazó en el aire. La chica siguió sonriendo. Entonces comenzó el combate entre ellos. Hinata se movía con agilidad a su alrededor, atacando a Sasuke con bastante fiereza. El pelinegro por su parte pareció sorprendido de los embates de la chica. Hinata se lo estaba tomando bastante en serio. El choque de metales resonaba en la zona. Tenía que admitir que era muy buena.
- ¿Qué pasa Sasuke-kun? ¿Pensabas que me dejaría vencer tan fácilmente?
- Aun no me pongo serio, pequeña.- dijo con ojos entornados y maliciosos.- Sólo estoy jugando un poco. Es más, ni siquiera necesitaré esto para ganarte.- dijo arrogante lanzando el kunai hacia el tronco de lanzamientos e incrustándolo justo en el centro del blancos. El chico levantó una ceja con altanería.
Hinata volvió a sonreír lanzando el suyo de la misma forma que él lo había hecho y enterrándolo en el centro también. El turno de sonreír fue para Sasuke. Hinata se puso en guardia y comenzó otro ataque de inmediato. Sasuke de nuevo se vio sorprendido cuando ella hizo un movimiento elegante y alcanzó a impactarle una patada en el vientre. Hinata se pasó la lengua los labios.
- Espero no haberte lastimado…
- Ni siquiera lo sentí.- dijo con la respiración entrecortada.
- Y yo que pensaba acercarme a sobarte.- dijo con tono juguetón. Él enarcó una ceja.
- Te dije que aun no me pongo serio, Hime.
- Tal vez enfocarías mejor tus ataques, si dejaras de verme… los pechos.
La reacción fue inmediata, la mirada oscura de Sasuke se dirigió hacia las cumbres que emergían orgullosas en la delantera de la chica. Unas gotas de sudor se perdían en la unión se ambos senos. Sasuke deseó ser esas afortunadas gotas. La lujuria desató una vez más a sus hormonas, que al parecer con el sólo hecho de ver a Hinata Hyuuga parecían alocarse en un instante. Sasuke aspiró con fuerza.
Fue una distracción de segundos que Hinata aprovechó para lanzar otro ataque continuo de taijutsu sobre su oponente. Con las piernas trataba de acertar golpes bajos mientras con codos y manos intentaba pegar en el pecho o cabeza para dejar fuera de combate al pelinegro. Y de nueva cuenta volvió a asestar una patada, esta vez en uno de los costados de Sasuke. El pelinegro se llevó una mano hacia el lado golpeado.
Suigetsu entrecerró los ojos, notó que Sasuke contraía la cara como si le doliera. ¿Qué le estaba pasando? Pensó en ir a buscar a la bruja de Karin pero se contuvo. ¿Qué tal si en esa pequeña ausencia sucedía algo interesante? No, no podía ser nada grave se dijo acallando su conciencia.
- ¿Dolió?- dijo Hinata.
- Ni un poco.
- Así que no te pondrás serio aún… veamos si con esto me enfrentas de verdad.
Sasuke la miró tomar impulso saltando hacia atrás y llegando hasta sus cosas para hacerse de su katana. La chica sonrió con malicia. Hinata blandió la espada en el aire. Después con ambas manos sujetó con fuerza la empuñadura sin apartar nunca la mirada de Sasuke.
- ¿Ahora si te pondrás serio Sasuke-kun?
El chico la miró absorto… ¡Kami-sama! Hinata era la mujer más sensual que hubiera hecho el creador.
- Creo que ya no tengo opción Hinata…
De nueva cuenta ella se lanzó sobre Sasuke. Esta vez el pelinegro se movió muy rápido, demasiado. Era tal la agilidad que no parecía que hubiera alguien capaz de poder seguir sus movimientos con la vista. Aun con eso Hinata seguía atacándole. Entonces de pronto Sasuke logró golpearle uno de los antebrazos haciendo que soltara su espada y haciéndose él de ella. Pero después con un rápido deslizamiento de una de sus piernas, Hinata pudo zancadillearlo, cayendo ambos sobre el suelo.
Sin embargo Sasuke fue más ágil otra vez. Enredó sus piernas en las de ella y en un girar de caderas logró posicionarse de inmediato sobre Hinata. Se acercó al sonrosado rostro de su contrincante que respiraba con agitación.
- Parece… que he ganado.- dijo él con una sonrisa mientras la sujetaba de una mano.
- ¿Lo crees?…- contestó ella
Sasuke miró de reojo la otra mano libre de la chica, observando que Hinata podía en cualquier momento hacerse de unos de los kunais que había tirados junto a ella. Y no se equivocó, ella sujetó uno. El pelinegro torció una mueca divertida.
Suigetsu no cabía en asombro. Incrédulo, veía a Sasuke quien ahora volvía a sonreír de nueva cuenta. Esta vez de forma rara, como divertido. ¡Vaya que sí estaba diferente! El Hozuki desvió por un momento su atención del Uchiha al escuchar ruidos cerca. Seguramente Karin venía, de soslayo la observó acercarse. Suigetsu dirigió su atención otra vez a Sasuke y su satisfactoria sonrisa ¿En qué rayos estaría pensando el Uchiha?
En ese momento el pelinegro se movió ligeramente, dejando a la vista de Suigetsu un visible cambio en su anatomía masculina. Ahora el de cabello plateado tenía bastante claro que pensamientos habían en la mente de Sasuke.
- ¡Pero qué sorpresa, Uchiha! –susurró Suigetsu sumamente divertido.
Tal pareciera que Hinata no se daría por vencida, Sasuke se inclinó más hacia ella apresando con más fuerza las piernas de la morena entre las suyas. Luego dirigió la hoja filosa de la katana hacia el cuello de Hinata.
- He dicho que he ganado, Hime
Hinata suspiró. Las respiraciones rápidas provocadas por el esfuerzo hacían subir y bajar sus pechos de tal modo que Sasuke sonrió al verlos, humedeciéndose los labios otra vez. El pelinegro la vio estremecerse y luego morderse el labio. Podía notar el deseo que comenzaba a anidarse en esos ojos perlados. La morena soltó el kunai. Hinata estaba tendida e indefensa debajo de Sasuke. totalmente vencida, con su largo cabello azulino completamente esparcido en el suelo, pero aun así sonría.
- Esta bien, me rindo.- aceptó mirando los ojos negros de su vencedor.-… ¿Qué quieres?
- En verdad tengo que decirlo, Hime.- dijo casi sobre sus labios.
- Quiero escucharlo…- dijo ella.
Sasuke sonrió de manera maliciosa. Se acercó al oído a susurrarle que era lo que exactamente quería hacer con ella. El rostro de Hinata se inundó de un intenso rubor. Sasuke la escuchó jadear cuando le mordisqueó la oreja.
- Soy toda tuya, Sasuke-kun…-dijo con un tono aterciopelado.
Y así era, pensó él. Hinata era sólo suya.
Sasuke lanzó la katana sujetando ambas manos de la chica cortando la distancia que los separaba, recostándose sobre ella para al fin besarla con ardor. Hinata le dio la bienvenida enroscándole las caderas con sus piernas.
Karin miró a Suigetsu, la chica entornó los ojos con molestia.
- ¿Ahora te dedicas a espiar a Sasuke-kun, Reptil?
Suigetsu se llevó un dedo a la boca en señal de que guardara silencio, luego con un movimiento de dedo índice le instó a acercarse. Karin iba a pasar de largo, si Sasuke les descubría se les iba a armar de nuevo. Pero la curiosidad le pudo. Llegó hasta el chico de los dientes afilados. Miró a Suigetsu, y este le señaló con un movimiento de cabeza el estado de Sasuke. Suigetsu sonrió ampliamente al ver a Karin sonrojarse por completo ante la escena.
- Eres un pervertido, Suigetsu.- le susurró la chica con las mejillas rojas como un tomate.
-Insisto.- murmuró el Hozuki con gesto soñador. – Deberíamos tener una cámara de fotos para momentos tan únicos como estos…
Los compañeros de Sasuke miraban, Suigetsu claramente divertido y Karin ultra ruborizada, la enorme erección que en ese instante se podía notar perfectamente por debajo de las sabanas del futón en el que yacía acostado y aún dormido Sasuke Uchiha.
Karin desvió la mirada, aunque se mostrara reacia a voltear de nuevo, en sus ojos había un brillo de diversión. ¿Cuál sería la reacción de Sasuke si mirara una foto de él en esas condiciones y tomada por ellos? Seguramente los mataba…
- Me preguntó con quien…
Suigetsu no terminó su comentario. Sasuke le dio la respuesta en ese momento.
- Aahhh, Hinata…
- ¡Vaya con Sasuke! – soltó Suigetsu emocionado, ahogando una carcajada.
- ¡Cállate, baka! – susurró Karin.- Vámonos de aquí…
- Espera, cariño, esto se pondrá mejor.- dijo Suigetsu atrapándola de la mano. Karin se puso del color de su cabello.
- No me llames "cariño", Lagartija.- dijo soltándose con brusquedad y dándole con los nudillos en el brazo.
- ¡Ouch! ¡Estás loca! ¡En qué momento te dije así!- siseó Suigetsu.
Los orbes del Uchiha estaban más oscuros que nunca. Un enorme placer delirante le llegaba con cada vaivén de caderas. Hinata estaba debajo de él, hermosa, cálida y desnuda. Moviéndose a la par, en perfecta sincronía. Un sueño hecho realidad…
- Sasuke-kun, no pares...
El pelinegro se excitó más con esa petición.
- Aahhh Hinata.- jadeó, aumentando el ritmo.
A lo lejos le comenzaron a llegar unas voces conocidas. Una discusión. Sin duda las voces eran de Suigetsu y Karin. Pero ¿Por qué podía escucharles? ¿En donde estaban?
Eso no importó cuando giró a Hinata para ponerla encima de él. Sasuke se deleitó con el espectáculo.
- Hermosa… - dijo con pasión. El pelinegro cerró momentáneamente los ojos. Por más que intentaba seguía escuchando la discusión.
- ¡Suéltame, ya! –dijo una voz chillona.
Entonces, el suelo se sintió menos duro para Sasuke. El moreno abrió los ojos de nuevo. Un horrible color grisáceo fue todo lo que vio. ¿A dónde había ido su hermosa mujer? Esa que estaba, apenas hacía unos segundos, desnuda sobre él.
El suelo suave era el viejo futón en el que dormía, el color gris que miraba era el del techo de su apartamento… ¡Kuso! Todo había sido un… ¡¡sueño!!
Volteó hacia la puerta y ahí estaban ese par de idiotas. En ese momento Suigetsu sujetaba de las muñecas a una furiosa Karin. Ambos voltearon al ver al pelinegro. Sin quererlo Karin bajó la mirada directamente hacia cierta parte anatómica de Sasuke, sonrojándose de nueva cuenta y volteando al otro extremo.
- ¡Ohayo, Sasuke! - dijo Suigetsu, aun sujetando a Karin.- Ese era un buen Sueño, ¿Ne? – comentó con un guiño
Sasuke contrajo la mirada. ¿Cómo sabía Suigetsu…?
- ¿Ne, Sasuke?- siguió el otro.- Cúbrete o nuestra recatada compañera se va a desmayar en cualquier momento.
- ¡Cállate, idiota! - chilló Karin.
El pelinegro miró hacia abajo, justo a donde le había indicado Suigetsu con un movimiento de cabeza. Un gran bulto, a la altura de su ingle, sobresalía vistosamente por entre la sábana. Sasuke jaló una de las almohadas.
- ¡¡Largo!!- gritó el Uchiha con unas pinceladas de rosa en sus mejillas.
Karin dio un respingo. Suigetsu sólo se encogió de hombros. El par salió de la habitación que Sasuke y Suigetsu compartían. Este ultimo aun murmuraba lo de comprar una cámara. Al cabo de unos minutos llegó con ellos. Completamente bañado. Suigetsu terminaba de comer uno de esos ramens instantáneos que tanto adoraba Naruto, mientras que Karin bebía un poco de café.
- Nada como una buena ducha fría para calmar los ánimos, ¿ne?.- sonrió el Hozuki.
- Te lo advierto Suigetsu…
El Hozuki calló. Sasuke se acercó a la jarra del café sirviéndose una taza. Ingirió despacio, estaba bastante caliente. Pero aun así pudo degustar el sabor único del líquido. Debía reconocer que Karin sabía prepararlo bien. Los tres comieron en silencio. Después de dos tazas de café y un poco de pan, Sasuke se sintió menos malhumorado. Se levantó de la mesa, dirigiéndose de nuevo a su habitación. Se cargó su equipo y un saco con herramientas prestadas por Kakashi. Debía seguir en las reparaciones de su casa.
- Vamonos.- dijo Sasuke al volver.
Karin ya estaba lista, aun parecía algo renuente a mirarlo. La bolsa que portaba la de cabellos encendidos estaba atiborrada de cosas. Suigetsu les miró de soslayo, seguía lavándose los dientes. Sus cosas estaban tiradas a un lado de la mesa.
- Date prisa, Reptil.- empezó Karin.
Suigetsu le rodó los ojos. Terminó de enjuagarse secándose con la palma de la mano. Luego se acercó corriendo al refrigerador tomando algo de fruta.
- Listo.- dijo el chico.
- ¡Hey! ¡Eso es mío, baka!
- Luego te lo repongo, sanguijuela.- dijo díscolo.
- Por tu bien espero que lo hagas.- dijo con una mirada tan filosa como la sonrisa que tenia Suigetsu.- ¡Ya vámonos! Por tu culpa se nos hará más tarde…- siguió la chica.
Sasuke se limitó a salir sin decirles una palabra más. Algo raro porque siempre intervenía para hacerlos callar. El par lo miró. Karin contrariada, Suigetsu divertido. ¿De verdad, Sasuke estaba cohibido?
Los tres salieron del pequeño departamento rumbo al distrito Uchiha. La gente les seguía de reojo. Siempre que se les veían juntos, los grupitos de curiosos se reunían a cuchichear. Sasuke le dirigió miradas tan frías que nadie se atrevía a mirarle a los ojos. El Uchiha no aguanto más a los chismosos subiendo de un brinco a las partes altas de la villa.
- Buena idea, Sasuke-kun. Avanzaremos más rápido así. Si este baka no se hubiera tardado…
- Pero si fue Sasuke quien se durmió no yo.- dijo Suigetsu mirando con malicia al pelinegro.- Iba a despertarte pero se veía que disfrutabas tanto tu sueño…
El pelinegro apretó los labios, un leve sonrojo se pudo notar.
- Basta Suigetsu…
- Vamos, Sasuke. No hay nada de qué avergonzarse. Yo te entiendo.- dijo solidario, Sasuke seguía sin apartar la vista del camino.- Serás muy Uchiha y todo eso pero pues eres un chico, con deseos como cualquiera, a todos nos suele pasar… claro que más jovencitos…- continúo el de cabellos plateados. Sasuke entrecerró los ojos con furia.- Te apuesto que esto le pasa hasta a… Karin.
- ¡Nani!- soltó la otra.
- Confiésalo Bruja… hasta tú debes de tener esa clase de sueños. – asintió Suigetsu muy seguro. La cara que tenía Karin era para partirse de risa.- No digas con quien...- se apresuró a comentar. - Sólo di que sí para que Sasuke se sienta menos tímido por sus sueños calenturientos.
- ¡¡Vete al diablo Suigetsu!! – dijeron ambos al unísono. Suigetsu se encogió de hombros. Sabía que Sasuke no le haría nada pero mejor no abusaba de su suerte, así que el resto del camino guardó silencio.
Avistaron los terrenos Uchiha. Sasuke no pudo evitar tensar el rostro. Ese lugar pareciera azotarle la cara con los recuerdos dolorosos. Aunque Sasuke también pudo recordar uno agradable que había sucedido en ese lugar hacía exactamente dieciséis años. El rostro sonriente de su madre con un pequeño hakama y el gesto sereno de Itachi con su primer juego de kunais aparecieron en su mente. Sasuke soltó con pesadez el aire que se había alojado en sus pulmones.
Iba a volver a hacer de ese distrito un hogar habitable. Si era sincero él solo nunca podría haber vuelto "habitable" ese lugar, en ningún significado posible que pudiera tener la palabra. Tenía que admitir que la presencia vigorosa de sus molestos compañeros comenzaba a mermar el ambiente lúgubre. Nunca podría dejar de agradecer a Naruto, Sakura y ahora a Suigetsu, Karin el estar con él en su nuevo reinicio.
-¡Ohayo chicos!- saludó una Sakura emocionada al mirar a los recién llegados, recibiendo el saludo devuelta.
- ¡Wow!- dijo Suigetsu que llegaba hasta ellos.- Ustedes si se toman en serio eso de la reparación y la llegada temprano, ¿ne? ¿Durmieron aquí o qué? – el chico miraba sorprendido el enorme avance.
- Llegamos un poco antes de las ocho.- dijo la pelirrosa.
- A ustedes al parecer se les pegaron las sabanas, ttebayo. - dijo Naruto al verlos.
El rubio, despojado de su camisa, estaba sentado sobre una de las cercas que Ino había improvisado con ayuda de Sai para proteger el jardín. Eran pasadas las nueve de la mañana y Sasuke les había citado a las ocho. Se suponía que llegaría antes, trabajar lo más temprano posible; tenían que aprovechar la luz del sol porque aun no contaban con energía eléctrica en el distrito. El más interesado en meterle prisa a las reparaciones era él. Pero por el momento el atolondrado de Naruto tenía la razón. Claro que él nunca se lo diría así que ignoró el comentario del rubio.
- Nos tardamos por culpa del baka de Suigetsu.- dijo Karin bajando la bolsa atiborrada y mirando de reojo a Sakura.
- Bueno no importa, Sasuke-kun... - sonrió Sakura comenzando a decirle todo lo que habían hecho antes de que apareciera. Un gran progreso; gracias nuevamente al jutsu multisombras del rubio y a su energía inagotable. - Naruto es increíble ¿no lo crees?- dijo la chica abrazando al rubio. Naruto enrojeció haciendo que se notaran más sus particulares marcas en las mejillas.- Claro que sin mi supervisión esto seguramente estaría peor que mejor. Ya conoces a Naruto.- dijo mirando a Sasuke.
- ¡Sakura-chan! – se quejó el rubio. Sakura sonrió divertida.
- Admítelo eres un desastre sin mí.- dijo traviesa. Naruto volvió a sonrojarse.
- Hai, soy mejor contigo… y más feliz, ttebayo.- murmuró girándose para besarle justo en los labios.
Un beso pequeño pero exacto para hacer a la pelirrosa sonrojarse por completo. Sasuke rodó los ojos, era demasiado temprano para sus muestras de afecto.
- ¡Hey! No coman pan delante del hambriento.- comentó Suigetsu, Sakura y Naruto no lo notaron pero Sasuke pareció tensarse.
- Sasuke-kun ya que Naruto y yo adelantamos lo de las ventanas, creo que cuando terminemos deberíamos continuar con el ala norte. Podríamos ir a dar un vistazo para ver en que empezar primero, después de que acabemos lo de las ventanas. – dijo la chica de ojos verdes.- Ustedes pueden seguir en eso de las puertas, el piso y las vigas del tejado.
- Se supone que lo del ala norte lo dejaríamos para cuando termináramos la parte principal de la casa.- dijo el pelinegro.
- Pues estoy de acuerdo con Sakura, Sasuke-kun.- intervino la de gafas.- Cuando llegue Ino, seremos tres y terminaremos bastante rápido lo de las ventanas. Me parece bien que se adelante en otra cosa.
Sasuke pareció pensarlo. Karin y Sakura de nuevo de acuerdo. ¿Había algo detrás de tan buena química repentina? Sasuke contrajo el rostro, tenía que dejar a un lado sus suspicacias. Sakura y Karin querían ayudar y ya, no planeaban nada.
- Está bien.- resolvió.
Sakura pareció estremecerse de gusto, Karin se cruzó de brazos complacida.
- Entonces démonos prisa Karin.- dijo la pelirrosa con la mirada brillante.
- Bien. Nos vemos en un rato entonces.- dijo una serena Karin de nuevo acomodándose las gafas y dirigiéndose junto con Sakura hacia el ala norte, en donde estaba el antiguo dojo de entrenamiento del clan Uchiha.
Sasuke dirigió la mirada hacia ambas. No, ahí había algo sospechoso. Karin parecía muy tranquila y Sakura demasiado amable.
Una hora después llegó Sai sin Ino. El ex raíz excusó la ausencia de su novia diciendo que había surgido un pedido inesperado en la florería que debía arreglar personalmente pero que llegaría en unos minutos más. Luego de un rato en que Sasuke le indicara a Sai que era lo que haría, en compañía de Naruto, todos trabajaban de nuevo en tranquilo silencio. Un ambiente que le parecía a Sasuke más sospechoso aún.
En efecto Ino llegó. Fue corriendo a saludar a los chicos, preguntó a Sasuke que haría. El Uchiha le dio las instrucciones, la rubia hizo un saludo militar para luego sonreír al ver que a Sasuke no le había hecho gracia alguna el gesto. Ino hizo una mueca, esperaba que Sasuke no se subiera por las paredes de enfado cuando supiera que era lo que estaban haciendo. La chica dejó sus divagaciones momentáneas, se aproximó a dar un beso rápido a Sai y terminó por dirigirse con la misma rapidez hacia donde estaban Karin y Sakura.
Las chicas sentían que el día transcurría muy lento. O tal vez sólo era que estaban muy emocionadas. Karin parecía la más emocionada de las tres. Nunca había hecho algo así. Su convivencia con la gente se había remitido a trabajar sin mantener ningún lazo, ni siquiera de camaradería ya no hablar de amistad. Y mucho menos con mujeres, siendo sincera le gustaba los particulares modos de ser de la rubia y la pelirrosa. Lo que más le agradaba era que parecía tenerles sin cuidado que Sasuke se molestara o no con lo planeaban hacer.
En ese momento se encontraba en el dojo, acomodando unas cintas de colores que Sakura le había encargado comprar. Se levantaba de puntillas sobre un banquillo tratando de poner la dichosa cinta los mas alto posible. Unos ojos recorrieron divertidos sus piernas.
- ¿Que haces Karin? - se escuchó decir a espaldas de la chica. Una dura, fría y conocida voz.
A Karin el corazón le amenazó con detenerse. La chica se dio la vuelta con el estomago pesándole como piedra.
- ¿Te asustaste, lombriz? – la sonrisa se dibujó descarada en el rostro de Suigetsu.
- ¡Baka, voy a matarte!- dijo Karin enfadada. El muy idiota había fingido la voz de Sasuke para tomarle el pelo. Suigetsu hizo caso omiso al semblante de la chica.
- Sasuke se va a molestar con lo pretenden hacer hoy. Ya sabes que no es muy sociable que digamos…
- No habrá extraños sólo nosotros, sus amigos. Y no es la gran cosa, es algo muy pequeño.- dijo, bajando y armando otro moño.- Además Ino y la frentuda fueron las que insistieron…- dijo Karin restándole importancia
- ¿Las culparas a ellas si Sasuke se enfada? Vaya si eres traicionera, zanahoria.- dijo el chico, la otra le ignoró.- Ya quiero ver la cara de Sasuke cuando sepa de todo esto.- los ojillos le brillaron.- Oye, cuatro ojos… – Karin le miró de soslayo.- No te está quedando mal...- murmuró para irse después.
El sol comenzaba a ser menos intenso, la tarde comenzaba a caer. El pelinegro volvió a dejar momentáneamente las labores de las puertas para darse una vuelta y ver como marchaban las cosas. Suigetsu refunfuñaba que Sasuke aprovechaba esa "supervisión" para dejarle todo el trabajo a él. Sai y Naruto iban muy bien con la reparación del piso, Sasuke tenía que aceptar que por primera vez le agradaba ver más de un Naruto deambulando por ahí. Los clones de su amigo eran de mucha ayuda. Aunque Naruto debía estar gastando mucha energía.
Las chicas también lo hacían bien aunque casi siempre las encontraba diciéndose casi en susurros sus conversaciones, cosa rara en ellas ya que esas tres eran las integrantes del género femenino más escandalosas que había conocido. Lo más extraño era que cada vez que iba a verlas sólo encontraba a dos trabajando. Cuando no faltaba Karin, no estaba Sakura o Ino. La rubia era la que faltaba en ese momento. El pelinegro se acercó a ellas. Las otras dos le miraron con ojos inocentes, demasiado.
- ¿Todo bien?
- Hai, Sasuke-kun.- se apresuró a decir Sakura.- Dentro de un rato continuaremos en el ala norte.
- ¿Sasuke-san? – dijo Sai a sus espaldas. El Uchiha volteó.- Ya no tenemos clavos.
- Gomen teme. No soy muy bueno en la carpintería, ttebayo.- dijo Naruto que acaba de llegar al lugar.
- Suigetsu compró más ayer. Pregúntale en dónde los tiene.
- Gomen, Sasuke.- dijo el otro apareciendo, luego con una sonrisilla añadió.- Olvidé comprarlos… pero ya que tú te dedicas sólo a dar órdenes por qué no vas a comprar unos a la ferretería.
- ¡Baka! No le hables así a Sasuke-kun.- se apresuró a defenderle Karin.- Aunque el cerdo de Suigetsu tiene razón, Sasuke-kun. Podrías salir y despejarte un poco de tanto trabajo.- sugirió con ojos soñadores.
Todos permanecían expectantes esperando su respuesta. Sasuke entornó la mirada, luego hizo una ligera mueca.
- Muy bien, basta.- dijo de pronto el pelinegro.- ¿Qué diablos es todo esto?
Ya no había duda alguna, algo escondían. Primero había estado la actitud de las chicas. Esa aparente apacibilidad con que trabajaban él no se la tragaba. Después a pesar de ser muy tarde Naruto y Suigetsu aun no se quejaban ni armaban escándalo por la comida. Y por último, hacía apenas unos segundos Suigetsu parecía querer hacerlo salir, además que era por mucho bastante sospechoso que Karin se mostrara de acuerdo en algo dicho por Suigetsu.
Los cinco le miraron desconcertados.
- ¿Qué cosa? – dijo Sakura.
- No crean que soy estúpido. Sé que están haciendo algo.- los cinco comenzaron a dedicarse miradas nerviosas.- Son los peores a la hora de fingir. ¿Dónde está Ino?
- Está en el dojo. Fue a… a… dejar unas cosas.- contestó Sakura nerviosa.
Sin que los demás lo previeran, Sasuke se desplazó con increíble velocidad a la salida. Con rumbo directo a donde se encontraba Ino. Los otro cinco corrieron tan rápido como pudieron tras él pero antes de que el pelinegro llegara al salón Ino salió a su encuentro.
- ¿Qué pasa Sasuke-kun? –dijo la rubia sonriendo.
En cuestión de un segundo, Karin sintió que el chakra de Sasuke cambiaba. La chica soltó una maldición por lo bajo. Un veloz shuriken, lanzado por el Uchiha, cruzó de súbito la distancia entre él y la rubia, incrustándose en esta ultima que desaparecía en una fumarada vaga. Con el Sharingan activado se había dado cuenta fácilmente que esa Ino había sido sólo uno de los clones sombra de Naruto.
- ¿Espero que no sea lo que estoy imaginando, bakas?- apuntó Sasuke con voz fría. Los otros cinco sólo suspiraron derrotados. Sasuke era un hueso difícil de roer.
Veloz como un rayo, Ino Yamanaka corría a todo lo que daba por la zona de comercios de Konoha. Había sido muy buena idea dejar todo listo en la mañana y que al volver se dedicara únicamente a llevarse su encargo. Sasuke se iba a llevar una gran sorpresa. De pequeñas cuando eran sus fansgirls (la chica sonrió ante la absurda definición) nunca tuvieron oportunidad de hacerle algo como eso. Ahora como sus amigas, les alegraba poder hacerlo. Y esta vez era con un cariño genuino y no con una ridícula intención de romance rosa.
Iba tan ensimismada que al doblar chocó con alguien. Lo que llevaba salió volando por los aires. Los ojos azules siguieron con horror como el delicado encargo caía, sin nada que lo detuviera, lejos de su alcance, directo a estamparse al duro pavimento. Para alivio de Ino, unas agiles manos lo rescataron centímetros antes de tocar el suelo.
- ¡Hey! ¿Cuál es la prisa Ino?
- ¿Sabes que si eso se hubiera estrellado en el piso, tres furiosas kunoichis, dos hambrientos shinobis y un hermoso pintor te habrían hecho picadillo, Kiba?
- Tú fuiste la que no se fijó.- replicó el Inuzuka.
Pero Ino ignoró al chico, al mirar quien lo acompañaba. El equipo ocho estaba enfrente de ella. Shino miró el pastel que sostenía su compañero, después lanzó una mirada furtiva a su compañera de cabellos azabaches. Hinata observó el postre con cierta sorpresa.
- ¿Es… es para Sasuke-kun?- le preguntó la chica. Era más que obvio, tenía su nombre inscrito en él.
- Hai. Y estoy segura que le encantaría que tú estés allí. Sería un regalo estupendo.- dijo con ojos picaros
- ¡Ino!- chilló Hinata.
- Calma, Hinata. No hay por qué ponerse así. Los tres sabemos lo que hay entre Sasuke y tú.- dijo la chica.
Hinata fue inundada por un intenso rubor. Sí, se suponía que ellos lo sabían, pero no esperaba que Ino supiera que alguien más aparte de ella y Sai estuvieran enterados. Luego, Hinata junto con Shino dirigieron miradas hacia Kiba.
- ¡Me acorraló! – soltó Kiba.
Así había sido, no contenta con lo que había visto ese día en el edificio de la Hokage, Ino aun tenia la duda de la pelea de Sasuke con los miembros masculinos el equipo ocho. Sacarle la verdad a Kiba había sido muy fácil. Por ese motivo le había elegido con Shino nunca lo habría logrado.
- Descuida nadie más aparte de nosotros lo sabe, Hinata. Entonces, ¿vienes?
Los nervios empezaron a presentarse en Hinata. Nunca había estado con Sasuke entre tanta gente. La relación entre ellos, era así literal, sólo entre ellos. Sin nadie más que los observara o estuviera presente.
- ¿Sasuke-kun, sabe?
- ¡Claro que no!- lle aclaró Ino, Hinata pasó saliva con dificultad. No creía que a Sasuke le gustara eso. - Lo más emocionante es que ni siquiera lo sospecha.- canturreó la rubia.
Hinata le dirigió miradas nerviosas a sus compañeros.
- ¡Pero Sasuke-kun! ¡Onegai!- chilló Sakura
- ¡Vamos, teme! No seas tan amargado, ttebayo…- rezongó Naruto.
- ¡Sasuke-kun trabajamos tanto para esto!- dijo acongojada Karin. Suigetsu se dedicaba a mirar con resignación a Sasuke, ese chico nunca cambiaría.
El Uchiha estaba de espaldas a ellos con los brazos cruzados y una vena frontal a punto de estallarle. Esos entrometidos… Él no soportaba esas cosas. Le molestaba el bullicio, el ambiente absurdo que rodeaba a esos festejos.
Alzó la vista, rodando sus ojos negros. La vena punzó más. Ridículo, todo era ridículo.
Unos coloridos listones armados en moños junto con unos brillantes globos, todo en colores azul y rojo, engalanaban las paredes del salón de entrenamiento. En frente del gran emblema de los Uchiha, ubicado justo en medio de una de las paredes laterales, una gran tabla que servía como improvisada mesa lucía repleta de vasos, platos, gorritos y una multitud de pequeños bocadillos. Sasuke dio un paso, enrollando el pie en unas de las tantas serpentinas que adornaban el cenizo piso de madera. Alrededor de él, millones de papelitos metálicos y confeti lucían regados en el suelo. Sasuke lanzó una patada al espiral de papel que no quería soltársele.
Una fiesta de cumpleaños. Le habían armado una maldita fiesta sorpresa por su cumpleaños. Y él abominaba ambas: Las fiestas y las sorpresas.
- No me interesa todo lo que hayan hecho, detesto todo esto.
- ¡Oh, anda Sasuke! Sabemos que no te gustan estas cosas pero sólo seremos nosotros.- intentó Suigetsu.
-Sasuke-san, tal vez esto te haga pensarlo mejor... – dijo Sai muy seriamente, el pelinegro le miró, hubo un silencio esperanzador.-…El pastel será de chocolate y fresas.
¡Genial! Un pastel. Detestaba los dulces.
- Decidido, me largo.- dijo jalando la puerta corrediza que daba hacia la parte trasera del salón. Pero antes de que saliera por completo, otra voz hizo acto de presencia.
- ¡Eehh! ¿Sasuke-kun a dónde vas? – sonó en ese momento a sus espaldas Ino. Sasuke se giró un poco
- Tú a donde crees que…
- ¡Sorpresa! –gritó la rubia divertida.
Junto a la baka que acababa de gritar, que sostenía un oscuro pastel adornado en los contornos con rojas fresas, se encontraba todo el equipo ocho. Por más que trató, Sasuke no pudo evitar el salto descomunal que el corazón le había dado al ver unos brillantes ojos perlados.
- Konichiwa, Sa…Sasuke-kun…- dijo ella con nerviosismo.
Comenzaba a caer la noche, dentro de poco la luz del día ya no sería suficiente para dar claridad en el distrito Uchiha. La fiesta no sorpresa de cumpleaños de Sasuke casi llegaba a su termino.
Al final Shino era quien había logrado la hazaña de convencer a Sasuke. A regañadientes el Uchiha había entrado de nuevo.
Con cara fruncida se había acercado a echarle una ojeada al pastel en cuyo centro estaba dibujado el emblema Uchiha y su nombre en color crema. Sintió ganas de utilizar el Mangekyu Sharingan en las tres odiosas chica que, aprovechando que se había descuidado llevado por la curiosidad, lo abrazaron de improviso y gritaron emocionadas "¡¡¡Kya!!! ¡¡¡Omedetou, Sasuke-kun!!!" Al puro estilo de sus días en la academia. Las tres podrían haber hecho escuchar a un sordo. Con Naruto y Suigetsu no se contuvo, les envió directamente al suelo con sendos empujones, cuando quisieron abrazarle de la misma forma que las otras lunáticas. Hubo un momento en que los agraviados tuvieron que detenerle cuando casi se lanzó sobre Sai cuando esté le abrazó y le manchó la cara con chocolate. Los del equipo de ocho simplemente se dedicaban a mirar. De vez en vez Sasuke, ligeramente sonrojado, miraba de reojo a Hinata. Ella simplemente le sonreía.
- Yo que pensaba que Suigetsu no tenía fondo.- dijo una Karin sorprendida.
- Naruto siempre ha sido de un apetito sorprendente.- dijo Shino.
En ese momento, dentro del dojo, sentados en círculo seguían disfrutando de los últimos minutos de la fiesta. Un encantado Naruto, quien había hecho las adecuadas presentaciones de Suigetsu y Karin con los chicos del equipo ocho, comía su ración octava del día. Aunque Suigetsu y Kiba le seguían muy de cerca con seis cada uno. Karin contrajo el rostro al ver que el rubio se dirigía a la mesa por novena ocasión, o eso pretendió hasta que Sakura, aparentemente enfadada, le pidió que dejara comida para los demás. El rubio terminó por servirse sólo algo de beber.
- Así que tú clan es de tipo colmena.- indagó Karin. El de gafas asintió.- ¡Qué sorprendente! - dijo ella acomodándose la suyas.
- Y tú puedes hacer lectura de chakra a cualquier distancia.- comentó Shino.
- Así es.- Karin le sonrió.
- No dudo que Hokage te admita. Hacen falta buenos ninjas de rastreo en Konoha. Tu habilidad es asombrosa.- admitió Shino con su voz calma.
- Arigato.- dijo con un leve sonrojo y otra sonrisa.
Suigetsu observaba al par que usaba gafas. Le sorprendió ver a Karin con ese semblante, de pronto los onigiris ya no le parecieron tan buenos, o tal vez ya había comido demasiado.
Ino bromeaba junto con Sai sobre lo que tendría que lidiar Sakura si se casaba con el rubio o lo que tendría que padecer Naruto con las comidas de la pelirrosa. Hinata sonreía, aunque hablaba sólo de vez en cuando. Junto a ella, Kiba no le perdía la vista a Sasuke, quien estaba sentado junto a su compañera.
- Hinata ¿Nunca has estado en los terrenos Uchiha, cierto? – dijo Ino. La chica negó.- ¿Por qué no van a dar una vuelta? – Ino dirigió su mirada al pelinegro.- Así tomas algo de aire Sasuke-kun y Hinata conoce el lugar.
- Yo tampoco los conozco.- murmuró Kiba tratando de inmiscuirse en el paseo.
Sasuke miró sin emoción al castaño. Shino hizo una ligera mueca. La rubia le miró con gesto amenazador. Sai sonrió.
- Ino, yo… yo no creo que sea buena idea.- dijo la Hyuuga intentando dominar los nervios.
- Pues yo estoy harto de estar aquí.- dijo Sasuke levantándose. Hinata tragó con fuerza. - ¿Vienes, Hinata? – preguntó con un levísimo rubor cubriéndole las mejillas.
- Hai.- apenas se escuchó. La oji perla había dudado pero nunca podría negarle nada a Sasuke cuando se mostraba de esa manera.
Las tonalidades del crepúsculo le conferían al cielo un aspecto extraordinario. Ambos morenos caminaban en silencio. Sasuke llevaba las manos dentro de los bolsillos, Hinata entrelazadas. Sentía unas ganas enormes de juguetear con los pulgares como cuando era niña y el nerviosismo se apoderaba de ella. Llegaron a la parte sur del distrito Uchiha, en donde se encontraba los vestigios de un pequeño huerto. Los arboles ralos, casi todos secos, y el suelo totalmente desnudo le daban un aires fantasmal al lugar. Un pequeño estanque, casi seco, cubierto completamente de plantas que se apretujaban dentro, el único que se resistía a morir en ese lugar. Hinata echó una ojeada, en años anteriores debió haber sido un hermoso sitio para pasar la tarde.
- Ino te convenció de asistir, ¿cierto? –dijo él de pronto. Ella asintió.
- Regresábamos de entrenar y nos la topamos en el centro. No creí que lo de la fiesta te agradara.- Sasuke le miró de soslayo.- No eres de los que les gusten las sorpresas.
- Esos bakas.- el chico apenas habló.- Aunque el verte aquí sí fue una sorpresa que me gustó.- la mirada y la sonrisa hicieron que Hinata se sonrojara.- ¿Sabes que eres la chica con más sonrojos he visto en toda mi vida, Hinata?
La Hyuuga se tornó sorprendida por un momento, luego no pudo evitar sonreír con nostalgia ante lo que acababa de escuchar. Ese comentario era el mismo que le había dicho una vez el pelirrojo de Suna. Sasuke la miró intrigado.
- Alguien me dijo una vez, exactamente lo que acabas de decirme.- las lunas brillaron. Sasuke arrugó la frente.- Alguien muy especial. Fue hace tanto tiempo.- la chica soltó un suspiro. El Uchiha enarcó una ceja.
- Ese "especial" –dijo con tono agrio- Fue el mismo con el que una vez te confundiste.
Hinata volvió a sonreír, luego dirigió sus ojos perlados hacia el moribundo estanque. Sasuke aún recordaba eso. Un suave "Hai" llegó a los oídos del pelinegro.
- Nunca me has dicho quien fue tu novio…
- No fue mi novio. - contestó sin apartar la vista de la maleza acuática.- Sólo nos besamos.
Sasuke sacó las manos del pantalón, para luego cruzar los brazos y desviar la mirada hacia unas ramas sin vida.
- Ya, sólo se besaron…- guardó silencio por unos segundos. Hinata le miró de soslayo volviendo a sonreír.- Imagino que el sujeto te besó tan mal que decidiste optar por eso de "la confusión".- dijo con su arrogancia.
- En realidad, yo fui quien lo besó.- un sonrojo volvió a aparecer.- Algo de lo que no me arrepiento.- confesó Hinata.
Los ojos de Sasuke le miraron de lleno después hizo un ligero mohín. ¿Ella lo había besado? Hinata debió haber sentido algo muy fuerte por ese sujeto para atreverse a besarlo. Y aun debía ser importante para que ella hablara y sonriera de esa manera al hacer memoria de él.
- ¿Y? ¿Quién es el misterioso sujeto? - dijo el chico resistiéndose a verla. Sentía una fuerte necesidad de saber si ese tipejo se encontraba rondando por allí en Konoha. Hinata lo miró divertida.
- No te lo diré.- dijo añadiendo más intriga al asunto. Sasuke gruñó.- ¿Por qué estas tan interesado en saber eso, Sasuke?
- Curiosidad…
- Ya, curiosidad. Suena lógico en ti.- comentó con algo de ironía.
- No pensarás que me molesta ese asunto de tu "chico especial".- dijo seco, luego la escuchó soltar una risita.
- Claro que no Sasuke-kun. ¿Por qué habría de enfadarte algo como eso? –Hinata le escucho bufar.
- Baka. ¿Por qué estaría celoso de un idiota que no conozco? – murmuró.
"¿Celoso?" Las lunas brillaron al escuchar esa palabra. Sasuke desvió la mirada de nuevo. "¡Kuso!" Era un idiota. Hinata sintió ganas de acercarse a besarlo al ver su contrariedad, pero no era el lugar más adecuado para hacer eso. Lo que no pudo evitar fue añadir con voz traviesa.
- Pero, sí lo conoces. Él es muy conocido en Konoha. Y en otros países…
- Olvídalo no me interesa saber…
- De hecho tuviste más de un combate con él.
- Hinata…
- Hai, hai. Ya no diré más.- pero una risa seguía bailando en los labios de la Hyuuga.
Siguieron callados por unos segundos. Sasuke volteó a verla otra vez con los ojos llenos de un brillo especial.
- Ahora que recuerdo, Hinata, aún no me has felicitado.- dijo cambiando abruptamente el tema.
- Dijiste a las chicas que te molestaban las felicitaciones y los abrazos.
- Tienes miedo de no poder quitar tus manos de mí, Hyuuga.- dijo, picándola.
Hinata no dijo nada, sólo sonrió, dándole la espalda.
Casi era de noche, el tiempo junto a Sasuke se había escurrido como agua entre las mano. Murmuró algo muy bajo, y las venas que rodeaban sus ojos perlados saltaron a la vista. Con el Byakugan visualizó los alrededores, investigando si había alguien cerca. Las otras ocho personas que los acompañaban aun permanecían dentro del dojo.
Sabiendo eso Hinata se sintió segura. Suspiró dándose la vuelta, perdiéndose en esos bellos lagos negros que le parecían los ojos de Sasuke.
- Sasuke-kun… Omedetou.- dijo acercándose, rodeándole el cuello con ambos brazos.
Sasuke la apretó muy fuerte, le gustaba el perfume tan particular que desprendía Hinata y quería que se quedara en su ropa. La Hyuuga suspiró y sonrió al alejarse.
- ¿Sólo un abrazo? No habrá un beso como obsequio para el festejado.- murmuró con la chica aun entre sus brazos.
El pelinegro sonrió al verla acercarse de nuevo. Los labios se encontraron. Besar a Hinata definitivamente era algo de lo que nunca podría cansarse. Sentir la suavidad de sus labios, la calidez y el sabor de su boca. Mezclar sus alientos, sentir su lengua al principio tímida y después más audaz acariciando la suya le fascinaba. Se suponía que sería un beso suave, pero la urgencia que le provocaba ella con esa intensidad con que le estaba besando, estaba haciéndole de nuevo querer perder el control.
- Es… mejor parar esto, Hinata.- murmuró.
Al final, Sasuke fue quien cortó el encuentro apasionado, pero no dejó de abrazarla. Hinata lo apretó más a ella, temblaba. El corazón le latía como loco, sentía que las rodillas se le derretían. Quería que el aroma de Sasuke le acompañara en sus sueños de esa noche.
- ¡Eehh! ¡Qué pasa! ¿Hinata estás bien, ttebayo?
Naruto acababa de aparecer en la escena. El rubio miró con preocupación cómo Sasuke sostenía a una Hinata que parecía a punto de desmayarse. El pelinegro sintió como Hinata se quedaba inmóvil en sus brazos como una hermosa estatua de mármol, incluso escuchó que dejaba de respirar. Sasuke tragó con fuerza, apretó una mano de Hinata dándole a entender con eso que todo estaba bien.
- Hinata está bien, baka.- dijo Sasuke soltándola.
- Ha-Hai, Naruto-kun.- dijo con los labios temblorosos.- Es… es sólo que yo, etto… me sentí algo mareada.- asintió nerviosa
Naruto miraba, no muy convencido. de que Hinata se encontrara bien.
- Sasuke ¿Qué hiciste para que la pobre Hinata se sintiera mal, ttebayo?
- Ya te dije que ella está bien.
- Espero que no te estés portando con ella como la otra vez, teme.- dijo entrecerrando los ojos, viendo con claro recelo al Uchiha.- Hinata, yo te creo si me dices que el teme te hizo algo.
- No … no, Naruto-kun. Él ha sido muy… atento.- se apresuró a decir.- Sa-Sasuke-kun… puede ser bastante amable cuando lo intenta.
El aludido miró de reojo a Hinata. En frente de él, su amigo rubio enarcaba una ceja. "Sasuke atento y amable" eran tres palabras que ni siquiera el atolondrado Naruto podría imaginar ponerlas en una misma oración.
- ¡En serio!…- dijo el chico sorprendido.- Pues debe ser la conciencia de Sasuke, porque el teme no tiene nada de atento, y mucho menos de amable…
Sasuke apretó los labios. El semblante del Uchiha se tornó serio. Hinata se apresuró a darle un ligero codazo. El del Sharingan le observó de soslayo. Pasó un instante de mutismo entre ellos, cuando de pronto la Hyuuga le vio hacer una mueca de suficiencia. Entonces Hinata descubrió ese brillo travieso en los preciosos ojos negros, ese que conocía tan bien. El mismo que aparecía cuando el pelinegro iba a hacer uno de sus maliciosos comentarios.
- Lo que pasa, baka, es que Hinata es… diferente a los demás. - dijo con tono casual.
Naruto miró a la chica. Sí, él sabía que Hinata era algo rara. Hinata sentía el corazón en un puño, que pretendía Sasuke con eso. El pelinegro agregó mirándola con intensidad.
- Intento ser más atento con ella porque suele ponerse algo… "enferma" cuando yo me le acerco. Nauseas, mareo, sofocación…-
Los ojos de perla se abrieron sorprendidos al escuchar lo que Sasuke decía. Un carmesí comenzó a subir por el rostro de la chica. En ese momento el causante de su "enfermedad" le dedicó un pequeño guiño, acabando con eso de de robarle el poco aire que había en sus pobres pulmones.
- ¿No es cierto, Hinata? –dijo con un asomo de sonrisa.
Sin que Naruto se percatara, Sasuke pasó su mano por el trasero de la chica, apretando sus carnes suavemente. Hinata enrojeció por completo, desde la cabeza hasta los pies. El corazón le latió desbocado. Naruto estaba justo en frente de ellos, ¿Qué acaso Sasuke estaba loco? Se suponía que debía molestarse, pero lejos de eso súbitamente quiso sonreír.
- Sasuke… Ba-baka.- soltó la peliazul.
- ¿Enferma? –dijo el rubio, ladeando la cabeza.
- ¿Baka? – se sorprendió la pelirrosa que llegaba y había alcanzado a escuchar a Hinata.
Naruto y Sakura miraban ligeramente extrañados la rara escena que presenciaban. Primero porque nunca habían escuchado a Hinata hablar de esa forma, y mucho menos que a quien se lo dijera fuera a Sasuke. Pero sin duda lo que más sorprendidos los tenía era el ver que el Uchiha, a pesar de estar mirando hacia otro lado, sonreía. Ligeramente, pero era una verdadera y visible sonrisa. El rubio y la pelirrosa se miraron estupefactos, por primera vez en mucho tiempo Sasuke parecía feliz.
Continuará...
Nunca me había atrasado tanto.... ¡¡¡¡Gomene!!!!
Pero me esmeré como nunca para sacar este larguisísimo capitulo. ¡Madre tierra casi diez mil palabras!... Bueno o me apuraba o me jalaban los pies. XD (guiño a mis amigas, Amy y Lila, chicas amé el cartel). Tuve unos día muy dificiles, incluso no pude ni siquiera contestar sus rrs. Pero creo que ya estaré libre para ser mas responsable y subir mas rapidos las contis.
Así que agradezco a: Lain, SaBaKu No MeNnY, love-isaq, Mikan McBlack, Hiromi-kun, MyMi S.L, Lady Susan, Lilamedusa, flordezereso, helenhr, Mina-San86, aiko Uchiha, angela-hinata, HinataShakugan-15, Dark Amy-chan, Selyna Kou, johhana, Kamiry Hatake, FEGA, MaOkO, SoPhIe RuLeZ, RebeKyuubi, LuLuu17 y kanako.
De verdad que sus comentarios me levantaron mucho el animo. De hecho el capitulo que tenia pensado subir como 19 lo aplazé para despues. Es que quería que le hicieran a Sasuke su cumple. ^^ ... Por cierto para el sueño de Sasuke me inspiré en una imagen ¡uff! mega sexy, se llama "Unexpected" (*baba*) La obra maestra es de Warrior of Ruin. ¡Una artista me cae! Esta en deviantart. ¡Es genial!
Pues me voy, les mando un sinfín de besos. Me pondría muy de buenas si me regalan review. (sí, No lo merezco pero sería muy feliz ^^)
