El Mundo de Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto. La historia sí es mía. No es la mejor pero lleva mucho de Mí. ^^
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Hinata miraba aterrada a la pareja. Quería que en ese momento un gran agujero se abriera bajo sus pies y se la tragara.
¿Por qué había tenido Sasuke que tocarle el trasero? ¿Por qué tenía que haber llegado Sakura?
Con Naruto hubiera sido más fácil salir de la penosa situación en la que se había metido, pero con Sakura era otra cosa. Y Sakura era la que más interés estaba poniendo en ese momento en ellos. Si sus ojos verdes, que a veces podían ser bastante perturbadores (este momento era una de esas veces), se llegaban a entrecerrar acorralándole con una mirada inquisitiva sin duda los nervios se le iban a disparar al infinito y le traicionarían. Sakura era muy inteligente le sería más que obvio deducir lo que sucedía, sólo tendría que sumar uno más uno y llegar al resultado.
Hinata bajó la vista hacia el suelo. ¿Qué clase de ninja era ella que no podía soportar siquiera una mirada? La Hyuuga aun tenía la esperanza de que la tierra se abriese llevándosela a sus adentros, pero no, el suelo seguía firme bajo sus pies. Firme como Sasuke a un lado suyo. ¿Por qué seguía sonriendo?
"Sasuke, baka" repitió Hinata en su interior.
Sakura y Naruto seguían mirándoles, los ojos verdes y azules iban de un moreno a otro. Sasuke miraba concentrado las desnudas y secas ramas de los arboles que les rodeaban, aun con esa singular sonrisa en sus labios. Se dijo a sí mismo que era un idiota. Pero no pudo evitar hacer lo que había hecho sólo para ver el comportamiento errático de Hinata. Y es que la actitud de la chica siempre le incitaba a hacer cosas inusitadas. Cosas que nunca imaginó siquiera alguna vez pensar en hacer, no él.
- ¿Y? ¿Qué pasó? – indagó Sakura rompiendo el silencio agobiador.
- Al parecer el teme enferma a Hinata.- dijo Naruto con algo de confusión.
Luego la sonrisa zorruna del Uzumaki se iluminó. Naruto asintió como entendiendo ahora todo. Sí, Hinata tenía razón; Sasuke podía con sus actitudes enfermar a cualquiera.
- Creo que te entiendo, Hinata.- dijo solidario el rubio mirando a la chica de cabellos largos.- A mí al principio también me enfermaba. Un dolor al hígado cada vez que hablaba con él.- sonrió aún más.
- El dolor era mutuo, baka.- contestó Sasuke al fin.- Aunque añadido el dolor al hígado, tu amistad venía acompañada con un dolor de cabeza continuo para quien la aceptara…
- Y Hinata, le dijiste a Sasuke-kun "baka" ¿Por? – preguntó Sakura que al parecer no quería que Sasuke le perdiera en esa platica sobre sus malos inicios con su hermoso rubio.
- Yo… pues… Sa-Sasuke.- intentaba decir con apuros, Sakura levantó ambas cejas al escucharla.- Él….
- Hinata se molestó porque dije algo no muy… adecuado…
Naruto enarcó la ceja izquierda al tiempo que se cruzaba de brazos. El rubio puso gesto pensativo. Nunca escuchó que dijera Sasuke algo inadecuado, ¿o no había prestado atención?
Una quinta persona presenciaba desde los tejados cercanos a la gran Mansión Uchiha al par de parejas que hablaba. Repitió en el ojo contrario al de Naruto, un levantamiento de ceja casi igual al del rubio. Desde que había llegado una serie de impresiones habían recorrido esa mirada anónima.
Primero le había llegado la sorpresa al ver la escena del huerto entre los morenos: Sasuke besándose con Hinata. No platicando, ni mirándose, no. ¡Besándose! Después una firme incredulidad, que hizo pensar al dueño de tal mirada, en dejar a un lado esa vida disoluta que llevaba y que le estaba haciendo ver cosas. No podía ser que la tímida y amable Hinata Hyuuga y el sombrío y gélido Sasuke Uchiha tuvieran algo.
Su escepticismo se evaporó en segundos para dar paso a una singular diversión, cuando al usar su particular técnica ninja, pudo ver con ambos ojos cómo Sasuke intentaba salir del apuro ante Naruto y como el Uchiha había manoseado sin tapujos a la chica Hyuuga. Eso sí que le había parecido gracioso. Aunque al final una visible seriedad había terminado por posarse en la mirada de ese espectador obviamente ignorado. Sasuke estaba con Hinata. Y el asunto era bastante serio. La chica nunca permitiría tales atrevimientos por parte de Sasuke si no hubiera algo más que una simple relación superficial entre ellos. Y sin duda el Uchiha no actuaría de esa forma si no experimentara algo más por Hinata que simple atracción. La forma en que le había abrazado era reveladora.
- ¡Hey Tórtolos! – sonó la voz de Suigetsu. Sakura y Naruto voltearon hacia el chico.- ¿Recogemos todo de una vez?
- Hai.- gritó Sakura.
Los cuatro regresaron al dojo aunque La Haruno seguía mirando a los morenos con recelo.
El desconocido miró a los cuatros chicos entrar, luego se mesó los cabellos. De todas las chicas de Konoha, de todas las mujeres que había en el País del fuego, Sasuke tenía que fijarse precisamente en una Hyuuga. Eso no pintaba en nada alentador, un suspiro salió de su boca oculta.
- Bueno, Sasuke ha pasado por situaciones peores. Tener en contra al clan más poderoso del país del fuego será una nimiedad para él.- dijo con optimismo y una sonrisa escondida para después desaparecer en una humarada.
Casi a punto de oscurecer, el grupo organizador de semejante agobio (eso era lo que significaba para el festejado) comenzó a recoger el tiradero. Una de las peticiones de Sasuke para quedarse en su propia fiesta había sido que al terminar esta no quedara indicio de que se había celebrado. Nada ni un solo circulo de confeti.
El equipo ocho junto con pelinegro miraban como Karin, Suigetsu, Sakura, Naruto, Ino y Sai levantaban uno a uno cada objeto, para dejar el dojo Uchiha justo como había estado antes de que ellos lo adornaran.
- ¿Ustedes dos también deberían echarles una mano? – dijo Sasuke mirando a Shino y Kiba. El pelinegro buscaba una oportunidad más de quedarse a solas con Hinata. Pero esos dos no parecían querer despegársele, sobre todo el Inuzuka que no le quitaba la mirada de encima.
La peliazul miró primero ligeramente perturbada a Sasuke, luego con ojos de disculpa a sus compañeros. ¿Por qué Sasuke no podía ser siquiera un poco amable con ellos?
- Somos invitados Uchiha. Los invitados no ayudan a limpiar.- respondió Kiba con una mueca. Akamaru ladró en acuerdo.
- No recuerdo haberte invitado…- siguió Sasuke cruzando los brazos.
- No vinimos por gusto. Fuiste en lo último que pensamos al aceptar venir.- dijo el Inuzuka entrecerrando los ojos.- … Siempre estás dándote una importancia que no tienes…
- Kiba…- soltó con advertencia Shino.
- Creo que dar un poco de ayuda no nos estaría mal.- mencionó Hinata haciendo un amago por dirigirse hacia los otros que recogían.
- Tú sí eres mi invitada Hinata.- dijo el pelinegro
- Pero Sasuke-kun…
- Tú te quedas conmigo.- siguió el Uchiha, sujetándole de la muñeca. –Que vayan ellos dos.- dijo con desdén. –Después de todo, Inuzuka desquitaría en algo todo lo que se tragó…
Kiba abrió la boca con gesto indignado. Shino se acomodó sus gafas. Antes de que Kiba comenzara su réplica, su compañero habló:
- Vaya .- dijo, metiendo sus manos en la chaqueta.- Así que era eso, Sasuke.- Shino hizo un movimiento con la barbilla indicando el agarre de Sasuke sobre su compañera.- Algo descortés y ruda tu manera de intentarlo ¿no te parece?
Kiba entrecerró los ojos, pero luego pareció entender de qué hablaba Shino, con lo que esbozó una gran sonrisa. El Uchiha apretó los labios. Esos idiotas, les detestaba.
- Sasuke, Sasuke…- dijo el Inuzuka meneando la cabeza de un lado a otro con marcada burla.- Tal vez tu táctica funcionara mejor si fueras más amable con nosotros.- Kiba pareció meditar un poco.- Porque al no tener Hinata hermanos y nosotros que la conocemos y hemos convivido con ella desde pequeña pues somos prácticamente eso: sus hermanos. Unos hermanos muy exigentes.
Los ojos de Sasuke parecían querer matarle con solo mirarlo. Soltó a Hinata dispuesto a hacer callar a Kiba cuando esta vez fue ella quien le detuvo por la muñeca. La Hyuuga enrojeció por completo porque dejó de sujetarlo para después atreverse a entrelazar su mano en la del pelinegro. Sasuke le miró por un instante fugaz. Aceptando la mano suave que le apretaba la suya. La mirada de Shino oculta tras las gafas no perdía detalle. Kiba continuaba.
- Así que te estaría mejor que cuidaras tus modales cuando estemos presentes.- dijo. Luego añadió.- Después de todo somos algo así como… ¿Cómo que seríamos Shino?- el gesto pensativo de Kiba era de dar risa.
- Sus cuñados.- contestó el otro con su eterna seriedad.
- Eso. Tus cuñados. Unos cuñados muy protectores así que más vale que seas un buen chico... Y que mantuvieras las manos quietitas no estaría mal tampoco... - mencionó al mirarles las manos que se entrelazaban.- Pórtate bien, Sasuke. Aunque claro es demasiado pedir eso de alguien como tú...
- Váyanse los dos al diablo.- soltó el pelinegro con gesto serio. Akamaru gruñó.
- ¡Ves Hinata! No se puede ser socializar con este tipo.- dijo el castaño con falsa aflicción.- Nos maltratas cuando deberías estar complacido de que hayamos venido. De otra forma Hinata no hubiera aceptado venir hasta acá. - continúo el Inuzuka.- Eres un malagradecido. - Kiba frunció la boca. - Francamente, Hinata... no entiendo que ves en este sujeto…
- Eso no es de tu incumbencia Inuzuka.- dijo Sasuke.
- Sasuke-kun, onegai…- dijo la chica, Kiba miró con suficiencia a Sasuke. Obvio que Hinata iba a defenderles. - Kiba-kun, ya- ya déjalo en paz de una vez.- dijo.- Sasuke-kun tiene razón en lo que dice.
En el rostro serio de Shino se dibujó apenas una ligera sonrisa. Kiba achicó la mirada. ¿Había escuchado bien? Hinata le estaba dando la razón al Uchiha.
- Pero Hinata...
- Sasuke-kun puede ser difícil de tratar…- la chica le cortó mirando de reojo al pelinegro.- Es muy... serio, pe-pero conmigo es atento y amable. Además me… me agrada que sea así. Me gus-gusta estar con él…- dijo apretando la mano de Sasuke y enrojeciendo hasta las pestañas. – Y-Y si se comporta contigo de esa forma… es porque tú… tú no dejas de molestarle y de ser grosero…
El Uchiha miró con gesto arrogante y de triunfo a Kiba, esta vez su chica le había defendido.
- Hinata de verdad que tus gustos van de mal en peor. Todo esto con este tipo va a resultar en…
- Basta Kiba.- intervino Shino.- Recuerda que cuando hablamos sobre "ya sabes qué" dijimos que no intervendríamos.
- Hai, Hai, Shino... Pero ese "ya sabes qué" entre "ya sabes quienes" sigue sin gustarme. Sigo creyendo que "ya sabes cual" es un perfecto imbécil que no merece siquiera respirar el mismo aire que "ya sabes quién"- le contestó enseguida el Inuzuka.
- Aunque sea así; no es decisión nuestra, es de "ya sabes quien" - respondió el de los bichos.
- Shino eres demasiado imparcial con el grandísimo bastardo "ya sabes cuál". Yo sigo sin tragarme el cuento de su cambio, "ya sabes quién" insiste en que es diferente pero yo lo dudo.
Hinata miraba con la cara ardiendo de vergüenza como su compañero discutía "en clave" sobre su relación con Sasuke. El pelinegro por su parte comenzaba a sentir unas enormes ganas de usar el Tsukuyomi en ambos compañeros de Hinata, además de que continuamente se preguntaba cómo era que idiotas como esos figuraban como Jounin de Konoha.
- Te lo dije antes, si "ya sabes quién" dice que "ya sabes cuál" ha cambiado en algo, debemos confiar.- contestó Shino.
Sasuke le dirigió una mirada de reojo a Hinata. ¿Qué tanto sabrían esos dos de su relación?
- Aun así, "ya sabes qué" no es sano para "ya sabes quién" porque "ya sabes cuál" es un gran cretino. ¡Mira! Si hasta trata como sirvientes a sus propios amigos…-señaló Kiba con desaprobación hacia el grupito que trabajaba.
Los otros levantaban con bastante desgana serpentinas y papelitos del suelo. Una veintena de Naruto recogía uno a uno papelitos metálicos. En ese momento, Karin tomaba un gran puño de confeti haciendo que Suigetsu le hablara para lanzarle el montón de papel directo a la boca. Sakura, Ino y todos los Naruto rieron al ver al de cabello plateado ahogarse y toser con escándalo. Luego de unos segundos todos los Uzumaki copias desaparecieron a la orden del original.
Kiba continuó con su soliloquio.
- Ni siquiera puedo estar seguro si "ya sabes quién" de verdad le importa. Creo que, pensándolo mejor, mil veces hubiera preferido verte, Hinata, con el siniestro de Gaa-
- ¡Kiba-kun, basta!- dijo Hinata. Sasuke miró con interés al idiota del perro. Por primera vez deseó que siguiera hablando.
Kiba ya no pudo replicar, Suigetsu junto con los dos rubios del grupo "organizador" se acercaban arrastrando los pies. Claramente cansados. Al fondo del dojo Sai y Sakura junto con Karin acomodaba tres enormes bolsas de basura.
- Ustedes dos debieron haber ayudado en algo, ttebayo.- dijo un Naruto con mal gesto.
- Sobre todo tú Kiba, que casi te acabaste los makis de camarón.- soltó Ino con gesto acusador hacia el castaño.
- ¿Estás de acuerdo con el resultado Sasuke?- preguntó Suigetsu indicándole a este el estado final del dojo.- ¿O prefieres que vaya afuera a buscar un poco de tierra para tirarla dentro y que tenga de nuevo ese aspecto polvoso de antes?
- Si quieres, Sasuke, yo puedo hacer eso... –dijo Kiba mordaz.
- Eehh, teme ¿Por qué tienes a Hinata de la mano, ttebayo?
Sasuke y Hinata se soltaron. El enorme silencio que se había hecho hizo aun más notoria y por tanto incomoda la situación para ellos y para el resto de los presentes. Con excepción de Ino y Naruto, todos parecieron interesados de pronto en los alrededores del dojo.
Kiba y Suigetsu miraban con gran concentración las telarañas del techo, Hinata pareció encontrar muy entretenido el piso cenizo de madera, por su parte Sasuke miraba con indiferencia el emblema de su clan que se encontraba en la pared de a un lado. Y a Shino pues con él, las gafas no permitían saber con ciencia cierta a donde miraba, lo más seguro era que mirara a Hinata.
En cambio los rubios del grupo, ellos si miraban atentos a los morenos sobre todo a Sasuke. Los ojos azules de Ino brillaban de emoción. Los de Naruto tenían la misma sombra de suspicacia que tuvieron en el huerto.
- Hinata intentó detener a Sasuke.- dijo Shino.- Ya saben como es Kiba.- a un lado de Shino, su compañero le miró harto de ser siempre quien quedaba como el revoltoso.- Al parecer él y Sasuke siguen sin llevarse muy bien.
- Mmmm ya veo.- murmuró Naruto no muy convencido.- Pero aún así, hace un rato...- el rubio se llevó la mano a la barbilla pareciendo con eso más meditabundo.- ... allá afuera, ustedes dos…
Kiba apretó las mandíbulas mirando a Sasuke con cara de pocos amigos. "¡¿Allá afuera ellos qué?! ¡¿Qué?!" exigía Kiba mentalmente a un Naruto que cavilaba. Seguro ese idiota renegado se quería pasar de listo con Hinata...
Naruto se acercó a inspeccionar de cerca a su amigo-rival y a su amiga-rara. El Uchiha se cruzó de brazos, la Hyuuga sujetó el dobladillo de su chaqueta, mientras intentaba dominar las ganas de juguetear con sus dedos.
Primero miró fijamente sus rostros, Sasuke fue el primer examinado. Un color rosa se le posicionó de pronto al pelinegro en las mejillas al sentir esos ojos azules que le escudriñaban. Sasuke bufó haciendo la cara a un lado. De inmediato el rubio pasó a observar de forma detenida la cara de Hinata. En el rostro de la peliazul un encendido carmesí era el que se apreciaba, la chica sintió que el aire le empezaba a escasear. Naruto se acercó aun más a la chica, su rostro estaba a centímetros del de ella. Hinata se echo ligeramente hacia atrás.
- Na-Naruto-kun yo… yo
- Basta, baka. Déjala en paz ya.- dijo el Uchiha no muy contento de ver semejante proximidad.
- Te ves cansado, Naruto.- dijo Shino interrumpiéndole al tiempo se llevaba las manos hacia atrás. Una hilerilla de insectos salió discretamente por una de sus mangas.
- ¿Eh?
- Así es Naruto. Pero te comprendo, con lo que les hizo trabajar hoy el malagradecido de "ya sabe-… digo de Sasuke no es para menos.- secundó Kiba.
Naruto contrajo la mirada. Él no se sentía cansado pero de pronto un gran bostezo le sorprendió. Unas súbitas ganas de dormir le llegaron.
Karin, Sakura y Sai aparecieron en la escena. El moreno abrazó a Ino por detrás, la rubia le sonrió de medio lado y le tomó las manos.
- ¿Algo interesante? .- le susurró Sai.
- Hai. – le murmuró.- ¡Kami! Casi les descubre Naruto.- dijo Ino con un brillo es sus ojos celestes, su novio sonrió.
- Listo Sasuke-kun.- dijo Karin.
Karin dirigió su mirada con extrañeza hacia Shino, después hacia Naruto. El nivel de chakra del rubio comenzaba a disminuir muy lentamente. Los insectos del Aburame robaban la energía de Naruto. Karin levantó una ceja en dirección a Shino, este sólo contestó con un ligero estirón de labios. Suigetsu contrajo la mirada. Sin que Karin se percatara el Hozuki se posicionó detrás de ella mientras miraba con gesto adusto al shinobi de lentes.
- Pensé que nunca terminaríamos… ¿Naruto estas bien?- dijo la chica de cabellos rosas.
- Hai Sakura-chan.- El rubio soltó un bostezo de nuevo y se estiró.- Sólo un poco cansado.
- Es que trabajaste demasiado…
Sakura se acercó él para rodearle la cintura con los brazos. El rubio la envolvió en los suyos. Una punzada de envidia llegó a Hinata, por primera vez sintió la necesidad de querer que lo de ella y Sasuke lo supieran todos, para así poder abrazarle libremente como lo hacía Sakura e Ino con Sai y Naruto. Aunque de todas formas, si todos supiesen, Sasuke no toleraría una actitud así.
- Por cierto Sasuke-kun, Karin me dijo que los dos están contigo en tu apartamento. Así que le propuse que venga a vivir conmigo en lo que terminan de arreglar por completo tu casa, para que estén menos apretados. ¿Qué dices?
"¡Qué!" sonó por todo el interior de Suigetsu.
Karin miró algo cohibida a Sasuke. El pelinegro le miró, luego dirigió su mirada a Ino.
- No sé Karin. Es su decisión no mía.
El Hozuki fingía no interesarse pero en realidad escuchaba, no queriendo admitir, que deseaba que Karin se negara a aceptar.
- Acepto Ino. – la de lentes le sonrió.- Además estoy harta de lidiar con el tiradero que deja por toda la casa el baka de Suigetsu.- añadió mordaz mirando al Hozuki.
Suigetsu no contestó. Karin se sorprendió, incluso el mismo Sasuke pareció extrañarle.
- ¡Bien! – dijo la rubia feliz. La amiga de Sasuke le parecía de lo más divertida. – Es mas ya que pronto vas a ser parte de la villa deberíamos hacer un Kunoichi time de emergencia para que Karin esté al tanto de todo lo que es y ocurre en Konoha.- soltó Ino más contenta mirando a Hinata y Sakura.
- ¿Kunoichi Time?- dijo Karin.
- Al rato te explico.- dijo la rubia.
Todos comenzaron a salir en distintos grupos del dojo Uchiha. La oscuridad ya era casi completa. Ino le decía entretenida algo a Karin, Shino y Hinata junto con Akamaru les seguían de cerca. Kiba un poco mas retirado escuchaba hablar a Suigetsu y Sai. Detrás de ellos Sasuke, Naruto y Sakura eran los últimos del pequeño congregado. Kiba aminoró el paso quedándose cerca de Sasuke.
- Espero que cuando esto se termine… - dijo entre murmullos.- Ella no sufra, porque si la dañas o intentas pasarte de listo, no sólo me tendrás a mí y a Shino detrás de ti, el buen Neji te matará sin dudarlo. Te estaremos vigilando. ¿Oíste?
"...Cuando esto se termine" las palabras de Kiba se repitieron en la mente de Sasuke. ¿Qué quería decir con eso? Él no pretendía terminar con Hinata. Ese pensamiento le sacudió, bueno no tenía intención de acabarlo tan pronto, no aún. El pelinegro apretó los labios y soltó un bufido de exasperación. Ese tipo de verdad que le ponía de malas.
Al poco rato el equipo ocho se despedía. Hinata agradeció a cada uno sus atenciones. Un intenso sonrojo le había invadido cuando felicitó de nueva cuenta al pelinegro. Siempre bajo la mirada atenta de un Kiba receloso. Ino, Sai y Karin se despidieron pocos minutos después de los otros para irse caminando tranquilamente por la calle.
El equipo siete junto con Suigetsu permaneció callado por un momento mientras miraban a los otros alejarse. La noche había caído ya. Sasuke se dio la vuelta mirando la enorme mansión. Un gesto estoico apareció de pronto en su rostro. Ya era tiempo de que se atreviera a hacerlo, a buscar.
- Si quieres puedes irte Suigetsu. Hay algo que quiero hacer antes de dejar este lugar.- dijo Sasuke con gesto muy serio. El Hozuki entendió esa expresión de Sasuke, la misma que indicaba que quería estar solo.
- Como quieras, entonces te veo al rato.- contestó para de un salto desaparecer del lugar.
- ¿Sasuke-kun estas bien?
Naruto se estiró, ahora que ya todos se habían ido sus energías habían regresado. Se retiró con algo de espanto unos insectos que se le habían pegado en uno de los hombros. Luego el rubio al igual que su novia miró contrariado a su amigo.
- ¿Pasa algo Sasuke? – preguntó también.
- Estoy bien. Pero debo ver algo dentro de la mansión. A solas.- añadió sin mirarles nunca.
- Entendemos.- contestó Naruto. Sakura asintió.
- Oyasumi-nasai, Sasuke-kun.- dijo la pelirosa
- Nos vemos mañana, Sasuke.- dijo Naruto tomando de la mano a Sakura. La Haruno le sonrió a Sasuke antes de caminar.
Sasuke sólo se limitó a asentir. Aunque antes de que se alejaran por completo, un "Arigato" llegó a oídos de la pareja.
Suigetsu llegó hasta el trió que conformaban Ino, Sai y Karin. El rumbo hacia el apartamento de Sasuke era el mismo. Karin le miró con sorpresa cuando le vio aparecerse caminando a su lado. Ino y Sai les vieron pero siguieron en sus asuntos, sólo desviaron un momento su atención para saludarle de nuevo.
- ¿Te perdiste de camino, lagartija?- dijo Karin
El chico se encogió de hombros. Mientras caminaba junto a ella, sacó su cantimplora para beber agua. Al terminar de beber respondió.
- El camino hacia el apartamento es el mismo. Los vi por casualidad.- argumentó, aunque eso no excusaba que se hubiera dado prisa en alcanzarles.
- ¿Dónde está Sasuke-kun?
- Se quedó en su territorio. Dijo que tenía algo que hacer. Sabes bruja, creo que el asunto de Sasuke con la princesa se está tornando serio…
Karin le miró algo asombrada, incluso su rostro dibujó una ligera mueca. Desde cuando "esa" era "la princesa". La chica giró la cara molesta. Pero ¿por qué le molestaba que el idiota de Suigetsu dijera eso de Hinata? A ella que le importaba.
- Deja de decir idioteces, Suigetsu.- le soltó Karin acomodándose las gafas.
- ¿Idioteces? – el otro rodó los ojos.- ¡Ja! Esto es serio, Karin. Hace un rato, hasta se descuidó y Naruto les atrapó agarrados de la mano.- la malicia brotó en la mirada del espadachín.- Se puso como un tomate, ¡Imagínate! ¡Tan tierno!… – Suigetsu sonrió travieso.
- ¿En serio? - dijo ella con otra sonrisa.
- Debiste ver su cara.- continúo Suigetsu.- De verdad que necesito esa cámara...
De pronto Karin caviló haciendo memoria.
- Ahora entiendo porque Shino-kun le robaba chakra a Naruto.
Suigetsu levantó una ceja. A él nunca le llamaba más que con apodos ofensivos y ahora ese bicho raro recién conocido se ganaba su amabilidad.
- ¿"Shino-kun"? Ese tipo de los anteojos.- dijo con tono despectivo.- Me pareció ridículo que siendo de noche aun los trajera puestos.
- A mi me parece agradable. Y tiene unas técnicas de insectos bastante interesantes. Los habitantes de Konoha son muy peculiares.
- Yo creo que es algo tétrico y raro... como sus bichos.
- Aquí el único bicho eres tú.- soltó ella.
- Volviendo al asunto de Sasuke, parece que a él de verdad le importa la chica.- un brillito apareció en los ojos de Suigetsu.- Y parece que bastante, mira que hasta sustituir sus pesadillas para soñar esa clase de cosas con la princesa…
- Se llama Hinata, sanguijuela. Hinata – le remarcó Karin adusta. Suigetsu sonrió mostrando todos sus afilados dientes.
- ¿Ne, Karin?...
La chica escuchó pero hizo caso omiso al llamado de su compañero. Siguió junto a él en silencio.
- ¿Ne, sabes qué? Volviendo a eso de los sueños, me hubiera gustado escuchar sobre los tuyos…
- Yo No tengo esa clase de sueños, baka. No soy una pervertida como tú.- agregó con suficiencia.
- Ya, si tú lo dices. Pero puedo jurar que sí los tienes…- Karin soltó un soplido de exasperación.- Vamos arpía, no me dirás que aparte de todo eres mojigata…
Karin apretó su carga. "¡Maldita lagartija!"
Karin hizo a un lado actitud apática, volteando a verlo y fulminándole con sus ojos sagaces. A unos metros de ellos Ino y Sai se detuvieron para prestarles algo de atención. Aunque no había gran cosa que notar, ver a Suigetsu y Karin pelear ya era más o menos familiar para ellos. Los días que habían convivido con ellos nunca les habían visto hablarse de forma amistosa. La pareja se dio media vuelta para seguir andando, dejando detrás al par que siempre reñía sin parar.
- Sí, tienes razón, Insecto.- dijo mirándoles retadora.- Sí, los tengo. Y son obviamente… con Sasuke-kun.
- Na, Mientes.- dijo muy seguro.
La chica enarcó una ceja.
- No me interesa si me crees o no, Baka. - dijo
- Es más, hasta podría apostar que sé con quién sueñas tú.- continúo el otro. Karin apretó los puños para luego mirarle con gesto enardecido.
- ¿Y con quién según tú sabiondo, serían esos sueños? – preguntó sarcástica.
- Conmigo por supuesto.- soltó casual.
Karin se detuvo de golpe. Pensó que ahora sí el baka de Suigetsu había perdido por completo los tornillos.
- ¡¿Nani?!... ¡Tú eres idiota o qué!
El de dientes afilados llegó a ella. De pronto a Karin le pareció diferente, distinto… ¿atractivo? No. Era el enfado, eso era.
- Dirás lo que quieras, pero sé que es así…- dijo Suigetsu acercándose con una sonrisa. Más cerca de lo que Karin le hubiera permitido jamás. La chica sintió que el corazón le latía rápido, demasiado. Era el coraje, sí, eso debía ser.
- Ba-Baka….- atinó a decir Karin.
El aroma a chocolate y fresas del pastel llegó hasta ella. De verdad que Suigetsu estaba demasiado cerca. Karin se sintió nerviosa pero se dijo que era porque estaba muy molesta.
- Vamos, a quien tratas de engañar. Puedo ver en tus ojos que me deseas, "Cariño"- le dijo Suigetsu con voz muy suave.
- En… en tu-tus sueños Suigetsu.- la mirada de Karin se aletargó. El Hozuki sonrió, Karin nunca le había llamado por su nombre de esa manera tan... encantadora.
- En mis sueños ya lo creo. Allí sí que haces mucho más que desearme, en mis sueños me tienes a tu merced, Karin.- dijo él con voz grave.
Karin abrió la boca ligeramente sorprendida por lo que acababa de escuchar. Suigetsu le sonrió muy ligeramente, con una mezcla de ternura y deseo. Él cortó a nada la distancia entre sus rostros. Karin pensó que la besaría, y de pronto en su interior rogó porque así fuera. Pero el chico sólo rozó su nariz con la de ella.
Ahí estaban los dos eternos compañeros de disputas y discusiones simplemente mirándose, sin decirse nada. Observando uno los labios del otro pero sin atreverse ninguno de los dos a tomar la temeraria actitud de dar el primer paso. Karin temblaba, sus gafas se empañaron. Veía muy poco, y hablar... hablar no podía. Suigetsu le levantó las gafas colocandoselas sobre el cabello. Ahora sí que lo veía, nítido, claro. Nunca los ojos de Suigetsu le parecieron tan interesantes, tan intensos y su boca tan prometedora. Ella siempre tan arrojada, de pronto se sintió estúpidamente tímida.
Suigetsu se hipnotizó con esos ojos grandes que le parecieron los más hermoso que hubiera visto nunca. Sintió la garganta seca, pero no era agua lo que necesitaba para mitigar esa "sed"; eran los labios carnosos que estaban a nada de los suyos de los que quería beber. Pero por algún motivo se frenaba. La respiración cada vez le era más difícil de hacer. El poco control que le quedaba le decía que se calmara, porque si ella le rechazaba, nada volvería a ser igual entre ellos dos.
- Sui-Suigetsu.
Suigetsu volvió a emocionarse al escuchar su nombre, sus labios se rozaron apenas ligeramente. Karin sintió su respiración combinándose con la suya. Un intenso calor se posicionó en su interior.
- No…- murmuró apenas Karin. ¡Kuso! ¿Por qué no podía hablar? ¿Por qué no podía decirle "No te frenes Suigetsu, ¡bésame!"?
Suigetsu sonrió levemente.
- Entiendo…- dijo el chico alejándose. Karin abrió los ojos, desencajada. "¿Qué?" "¿Y el beso?"- Dulces sueños, cariño.- murmuró su compañero y acariciándole con suavidad la mejilla dio un salto para desaparecer en la oscuridad.
Suigetsu salió lo más rápido que pudo dejando a una Karin, prácticamente al borde del colapso y sumamente sonrosada a sus espaldas. La chica no podía notarlo pero el rostro de Suigetsu estaba igual de enrojecido que el de ella, además de que dibujaba una sonrisa diferente a todas las que había esbozado antes.
- ¡¡¡Suigetsu Baka!!! – se oyó gritar por toda la calle.
Suigetsu seguía sonriendo. Karin le gustaba, así de simple era todo. Y él no podía hacer nada por evitarlo. Aunque se hubiera negado a que le besara, pudo constatar que él no le era indiferente a ella. Ese Shino se podía quedar sentado si pensaba que Karin se fijaría en él. Suigetsu llegó a la conclusión de que iba hacer admitir a Karin que él era tan importante para ella, como ella se había vuelto para él. Entonces cuando lo lograra se iría con todo por ella, y haría que las cosas entre ellos pasaran a otro nivel. Que los sueños dejaran de ser sólo eso.
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Estaba totalmente oscuro cuando Sasuke determinó que ya era hora de ver lo que habían dejado para él. Se dirigió con una vela hacia la que había sido en su niñez una de las habitaciones que casi nunca había visitado. Simplemente, el pequeño Sasuke creía que no le correspondía estar en ese lugar, ni siquiera pararse por allí. Ese era un lugar para mujeres. El Uchiha torció una mueca al recordar ese flechazo de su arrogante infancia.
Sasuke entró. Levantó la vela inundando con una luz mortecina el sombrío lugar. Buscó con la mirada, justo arriba, en donde se encontraba pegado un pequeño armario, estaba un cuadro de la familia Uchiha.
Sasuke acercó la vela hacia la fotografía. Una fotografía que había sido tomada sólo una semana antes de aquel suceso. El pelinegro contempló sus ojos de niño que brillaban entusiastas. Observó apesadumbrado, la mirada de su madre que emanaba calidez y la de su hermano que no podía esconder su tristeza. Al final dirigió sus ojos negros hacia los de su padre, comprobando con gesto sombrío, que esos no reflejaban nada.
El pelinegro depositó la vela sobre el armario para descolgar la fotografía. En la pared que se ocultaba detrás del retrato familiar había una clara marca de un compartimento secreto. Tal como le había dicho su hermano, Sasuke plantó su mano sobre esa parte de la pared y emitió un poco de su chakra.
Un chasquido se escuchó y segundos después una puertecilla se abría. Sasuke abrió la puertecilla por completo. En su interior había un pañuelo que era adornado por un pequeño ramillete de flores a medio bordar. Unas flores que ya había visto antes, en el País Nano. Entre la tela del pañuelo había enrollado algo.
El chico sacó el trozo de tela y descubrió una pieza de metal. La tomó entre sus manos, estaba fría. Dándole la vuelta para mirar el reverso, divisó el número de serie y el año de la generación a la que pertenecía la placa de ninja de Konoha que sostenía. El aire se ausentó de sus pulmones de forma repentina al reconocer las iníciales del dueño. Una oleada de sensaciones le recorrió e inevitablemente le llevaron a recordar muchas cosas que creía olvidadas.
Con los ojos cerrados, Sasuke sostuvo con fuerza la placa, apretando el metal. El silencio era tal, que la respiración de pelinegro era lo único que se escuchaba. Sin que Sasuke lo esperara la placa comenzó a tornarse cálida y comenzó a brillar apenas de forma perceptible, como si emitiera un latido suave al sentir el contacto del Uchiha. El chico se deshizo de ella, poniéndola con premura sobre el pequeño armario, al notar que una sustancia parecida al humo, un humo brillante, surgía de pronto de la nada. La flama de la vela se extinguió.
El humo parecía salir de toda la habitación. Sasuke se puso alerta, se llevó la mano a la espalda sujetando la empuñadura de su katana. Activó el Sharingan mirando para todos lados pero no percibía nada sospechoso, parecía que por algún motivo el humo extraño no era peligroso.
De pronto, todo fue aun más silencioso que antes. El humo, que se arremolinó en el centro de la habitación, empezó a compactarse dando forma a una figura… ¿Pero qué era ese algo?
- ¡Qué diablos!- masculló el chico con las aspas negras surcando sus ojos de sangre. Sasuke apretó con más fuerza la empuñadura de la espada.
Esa figura no era un algo, era alguien... Un cuerpo menudo, claramente femenino, que vestía de forma sencilla comenzó a tomar forma. Portaba un sencillo kimono verde oscuro con discretos bordados de flores. Sasuke recordó esa vestimenta, la acababa de ver… Los cabellos oscuros y largos de la aparición parecían ser ondeados por el viento, un viento inexistente porque la habitación estaba cerrada y completamente libre de corrientes de aire.
La figura se materializó por completo. Las facciones del rostro antes borrosas se definieron con nitidez. Alguien muy importante para el pelinegro se tornó al fin visible. Sasuke soltó la katana, su brazo cayó de manera pesada a su costado.
Unos suaves y apacibles ojos oscuros que jamás pensó volver a mirar lo observaban de nuevo. Sasuke pestañeó, un pestañeo fugaz. No, no era posible. Una dulce y serena sonrisa apareció adornando las delicadas facciones del rostro pequeño. El Sharingan se desactivó.
Sasuke miraba estupefacto, al personaje que había dejado de ser una figura de humo inestable, que ahora podía ver por completo, incluso le parecía sólida. La mujer se acercó hasta él y rozó con cariño su brazo. Una olvidada emoción se alojó de golpe en su pecho. Su corazón latió agitado.
- Mi Sasuke-kun.- dijo.
Hacía tantos, muchos años que no escuchaba esa voz cálida. La emoción apareció de nuevo en él, esta vez agolpándose en su cuello, luego en sus ojos negros. Como si de una soga invisible se tratara, una extraña sensación de presión alrededor del cuello cerró la garganta de Sasuke mientras sus ojos comenzaban a enrojecer.
- O-Okaa-san...- articuló con voz quebrada.
Mikoto Uchiha volvió a sonreír al menor de sus hijos.
- ¿Có-Cómo es qué estás… a-aquí?- su voz sonaba temblorosa.
- Una técnica que sólo puede hacer alguien… que va a morir.- susurró la mujer. Los ojos de Sasuke se sombrearon de tristeza.- Un jutsu interesante el que me enseñó Sarutobi-sama.
- ¿Sandaime? – su madre asintió.
- Esa tarde cuando ibas a tu entrenamiento supe que sería la última que te vería, pero no me resignaba a irme sin despedirme de ti.- Hubo un pequeño lapso de silencio antes de que Mikoto pareciera atreverse a continuar.- Hokage-sama al igual que Itachi-kun, sabían que planeaba el Clan. - la mirada apacible de su madre se posó de nuevo en sus ojos oscuros. Pero luego Mikoto bajó la mirada.- Yo… yo también lo sabía.
- El golpe de Estado... – la voz de Sasuke fue un murmullo, la miró asentir.
- Este clan siempre estuvo marcado por un estigma de muerte. Guardaba una esencia de odio, y los deseos de poder lo llevaron a hacerse inmisericorde. Las familias sólo representaban militantes para la guerra… nunca hubo esa calidez que debía reflejar un grupo familiar.
Mikoto sonrió de manera triste, levantó la mirada y sus ojos reflejaban un dolor profundo. El aire espectral removió sus cabellos, haciéndolos flotar, soltando al ambiente algo del especial aroma de Mikoto. Un suave olor a flores y vainilla. Sasuke escuchó suspirar a su madre.
- Pero tú y tu hermano no tenían esa esencia aun. Cuando Itachi-kun me contó que los había descubierto y lo que había decidido hacer, pasé las tres noches más difíciles de mi vida. Pensé disuadirlo pero después me di cuenta que lo que tu Nii-san haría era lo correcto. Yo, yo le apoyé…
A la mente de Sasuke vino la imagen de Itachi, su hermano de mirada entristecida y gesto serio. Su hermano revolviéndole el cabello, y dándole ese ligero golpeteo con su dedo en la frente. Mikoto continúo.
- Tu hermano no quería que ni tú ni yo sufriéramos el mismo destino fatal que tendría el resto del clan. Pero si me dejaba con vida las cosas, tal vez, no funcionarían.
- Onii-san… ¿Él te...? – el pelinegro no se atrevió a terminar la pregunta. Mikoto pareció entender el gesto de pesar de su hijo.
- No, Itachi-kun nunca me tocó. Al final yo fui quien determinó que acabaría con mi propia vida. Él aceptó mi decisión con una enorme tristeza.
Los ojos oscuros de Mikoto reflejaron una profunda congoja, un hondo sufrimiento. La madre del vengador bajó la mirada, parecía no atreverse a continuar. Pero al final habló, aunque no fue capaz de levantar la vista.
- Gomenasai Sasuke-kun. Gomenasai por todo el dolor que te causamos, por todos los años de horrible soledad. Nunca, nunca hubiera querido esto para ti. Pero esa… era la única salida que tuvimos para no derramar más sangre inocente…
- Lo sé, Okaa-san… Yo-yo no te guardó rencor Okaa-san, ni a Onii-san tampoco. Ya no... - la visión de Sasuke se tornó borrosa.
Mikoto alzó sus tristes orbes oscuros, mirando a su pequeño hijo. Poco a poco los ojos de la mujer parecieron brillar como si estuvieran anegándose de luz. Mikoto inclinó ligeramente la cabeza hacia su hijo y unos hilillos plateados comenzaron a brotar de sus ojos, deslizándose lentamente por su rostro fantasmal. Sasuke sintió un golpe en el pecho al ver a su madre llorar.
- Arigato, Sasuke-kun… Arigato…- le susurró.
- Okaa-san, onegai. No llores…
El rostro de la mujer se relajó levemente.
- Tu hermano y tú nunca fueron como el resto de los Uchiha. Itachi-kun siempre siguió las ideas de Sandaime y tu padre no soportaba eso, nunca pudo lograr que su hijo mayor pensara como él. Y tú… tú eras más distinto aún. Tu mirada siempre fue diferente… Era por eso que tu padre intentaba alimentar un rencor en ti para hacerte como el resto del clan. Sé que tu padre sabía que podías ser tan extraordinario como Itachi-kun pero no quería que fueras como tu hermano. Él quería que tú le odiaras, que fueran enemigos…
- O-Otou-san se equivocaba, yo nunca podría haber odiado a Onii-san
Mikoto tomó la mano de su hijo. Sasuke sintió como si una brisa cálida le envolviera la mano. Luego la calidez se extendió por todo su cuerpo. Sasuke tragó con fuerza, el nudo en su garganta se hizo más fuerte, sus ojos se escocían.
- Lo sé mi vida. Tu padre nunca les conoció de verdad. Sé que querías a tu padre, pero tú amabas a tu hermano. Y no te culpo, Itachi-kun parecía comportarse más como un padre que el mismo Fugaku.
Sasuke suspiró, bajando la mirada. Era verdad, su padre nunca se interesó en conocerlos, ni a su madre tampoco.
Su madre había sido Jounin, una gran ninja. Pero había terminado como ama de casa. La habían casado con un hombre que no la valoró, que cortó la que pudo haber sido una brillante carrera. Un hombre que nunca le importó su dedicación, ni su entrega a su familia. Alguien que la vio como una simple posesión más, una pieza necesaria para la continuidad de su sangre.
Su visión se empaño ligeramente. Todos ellos, sólo eran piezas con un valor designado por el propio clan.
- Escucha Sasuke-kun. No permanezcas solo. Onegai, no te encierres en la soledad. Crea tu familia.
Mikoto tomó la otra mano de Sasuke. Ahora tomados de ambas, madre e hijo se miraban con un sinfín de emociones que brotaban de sus ojos oscuros. Mikoto siguió.
- No por hacer renacer al Clan, ni porque no muera el Sharingan; si no porque tú mereces estar con personas que te amen, que te quieran, que te necesiten… Eso es una familia… Y tú mereces eso Cariño…
- He estado tanto tiempo sólo que no sé si pueda…
- Nunca has estado solo, Musume.- la brisa que envolvía sus manos se tornó más cálida.- Mientras mi sangre corra por tus venas, yo siempre estaré junto a ti y tu hermano también. Date esa oportunidad, que el sacrificio de tu hermano y el mío no sea en vano. Demuéstrales a todos la gran persona que eres... Onegai, Sasuke-kun.
El tiempo del jutsu se terminaba, la figura comenzó a tornarse transparente. De nuevo los ojos parecieron llenarse de luz. La madre se acercó depositando un beso suave que acarició, junto con sus lágrimas de plata, la mejilla de su hijo.
- Estás tan alto y tan apuesto, cariño…- murmuró su madre con su singular suavidad. Sasuke sintió como si una brisa cálida le tocara la cara al notar el singular contacto.
- Tadaimasu, Okaa-san.- murmuró él. El nudo se deshizo, después un llanto tibio brotó, corriendo despacio por las pálidas mejillas de Sasuke Uchiha.
- Okaeri, Sasuke-kun.- le susurró muy suavemente
- Te… extraño, Okaa-san…- pudo decir con dificultad.
Mikoto se separó y sonrió.
- Yo siempre estaré contigo, mi Sasuke-kun.
Su figura comenzaba a desvanecerse. Levantó una de sus manos para enjugar las lágrimas de su hijo, la otra aun la mantenía entrelazada a la del chico. La suave sonrisa de Mikoto permaneció hasta que desapareció por completo.
Solo de nuevo en la oscuridad y quietud de la habitación, la visión de Sasuke se volvió vidriosa otra vez. El chico soltó un sollozo mientras unas lágrimas silenciosas bajaban de nuevo. Los latidos de su corazón sonaban sin cesar. Había vuelto a ver y a hablar con su madre. Y a pesar de todas las emociones de tristeza y dolor que lo habían embargado en sólo instantes, se sintió tranquilo, en paz.
Sasuke salió de la habitación en la que su madre, en vida, solía pasar muchas mañanas con otras mujeres del clan. La sala de manualidades.
En las afueras de la mansión Uchiha, sus ojos se detuvieron en el maltrecho jardín. Un lugar en donde Mikoto pasaba tardes enteras. Él, de pequeño, antes de entrar a la academia, solía estar allí con ella. Simplemente observándola cuidar de sus plantas. La imagen de su madre volteando a mirarlo y sonriéndole con dulzura mientras sembraba unos capullos apareció imaginariamente en el jardín. Por primera vez, en muchos años una sonrisa apacible apareció en Sasuke. El Sasuke hombre devolvía la sonrisa a Mikoto. La sonrisa que de niño solía devolver a su madre cuando le miraba así.
De pronto otra mujer de cabellos largos y sonrisa de misma dulzura le miró. Los labios de Sasuke se volvieron a estirar.
El Uchiha levantó la vista. La noche estaba cargada de estrellas. Subió al tejado, tomando rumbo hacia su apartamento. El lugar estaba desierto cuando llegó. En su interior agradeció a Ino que le hubiese ofrecido alojamiento a Karin con ella, y que Suigetsu al llegar estuviera roncando a pierna suelta. Así no tuvo que responder cuestiones incomodas o soportar miradas interrogantes sobre sus ojos claramente irritados.
"No permanezcas solo… Date esa oportunidad..." brotó la voz de su madre antes de acostarse.
- Lo intentaré, Okaa-san.- dijo con una rara serenidad pensando en su madre, para luego añadirse otro rostro en su mente. Uno muy parecido al de Mikoto.
Un cerco en su interior había caído, una dura muralla había sido derrumbada. Esa noche Sasuke durmió profundamente, sujetando la placa que había pertenecido a Mikoto Uchiha. No había habido ni pesadillas, ni sueños, al igual como lo había hecho en aquellas dos noches que había pasado con Hinata. La única persona que había cruzado por su mente cuando había hablado con su madre. Una persona que no sabía desde qué momento se había convertido en alguien muy importante para él. Alguien con quien al parecer quería de verdad que le acompañara siempre en el recorrido de su nuevo inicio.
***
Continuará...
¡Hola! ¿Les gustó? Espero que sí. Juro que me apuré para tenerlo ya. Y Hoy al fin lo terminé. ^^
Sí, esta parte de la Mikoto estaba pensada para ser incluida desde los primeros capítulos. Y junto con lo de la enfermedad de Hinata causada por Sasuke, fue una de las primeras ideas que se me ocurrieron para la hisotria. Esta parte creo que será la única con algo de drama en "Sólo Contigo" es que a mí el drama casi no se me da. U_U... Porque sí pareció drama, no? Por lo menos triste o soy un fiasco? .óò.
Suelo contestar los comentarios pero a las personas que no tienen cuenta y no les puedo responder, pues desde aquí lo haré:
Nirú Seiei: Gracias por las porras y los besos de chocolate. ^^ Amo el chocolate.... Y muchas gracias más aun por leer. Saludos. ^^
johanna: Sasuke muy, pero muy pronto dejara de tener acción sólo en sueños. Nunca te lo he dicho pero Muchas gracias por tu apoyo, de verdad lo aprecio. ^^
princesshina: Gracias por el "viva Mizuno" ^^ lo amé. No te preocupes Sasuke ya tendrá su recompensa muy pronto. Un beso.
SaBaKu-No-MeNnY: Ya lo creo que la imagen es sensual. Sobre el lemon ya viene, muy muy pronto. *¬* Gracias por leer.
KANAKO: Gracias por leer y dejar tus comentarios, me encanta de verdad. Muchos saludos, espero verte por aquí. ^^
Pues sin más Mizu se va. Muchas gracias porque apesar de que tardé siempre esperan mis locuras. ¡De verdad que son Geniales! Y Pues me encantaría que me dejaran sus comentarios para seguir escribiendo con la misma pasión y ánimo... ¡Un beso!
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p.d. Lila, ¿A qué hora YE? òó
