Los personaje no me pertenecen son propiedad de Masashi Kishimoto, yo sólo me divierto imaginando situaciones y escribiéndolas. Sí, Mizu, disfruta armando incoherencias.
¡Ah! antes de empezar! Un saludo y beso enorme a mis amigas y comadres locochonas como yo de NU. Sí chicas, no importa lo que se diga, el SasuHina es el mejor pairing de Naruto, espero algun día Kishi nos haga feliz volviendolo verdadero XD
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Los siguientes días habían sido los más frenéticos que se habían presentado para Suigetsu, Karin y Sasuke. Los dos primeros habían sido designados en distintos escuadrones de ninjas. El pelinegro no sabía si eran figuraciones suyas o esos dos se traían algo. Ahora baka tres y cuatro discutían con menos intensidad, y cuando lo hacían de repente callaban, dejando prolongados silencios entre ellos para luego darse la espalda uno al otro.
Aunque en el terreno laboral ambos, según Sakura, lo estaban haciendo muy bien. Tsunade se sentía aun renuente a considerarles de confianza. Pero Sakura e Ino le habían comentado que los dos habían estado con Orochimaru no por voluntad propia y que se habían unido a Sasuke pero en realidad no habían cometido atropello sobre inocentes o civiles.
A Sasuke por su parte le habían permitido de nuevo las misiones foráneas así que sus trabajos en La Mansión Uchiha tuvieron que esperar, aunque para su fortuna sus amigos le prometieron continuar con ellos en su ausencia.
El toque de queda había sido levantado de nuevo por recomendación del nuevo líder de su escuadrón quien dijo tal vez pudiera necesitársele en altas horas de la noche. El líder de su escuadrón era el mismo Ibiki Morito. Sasuke aun recordaba con molestia su actitud desagradable cuando le había sido sometido a las largas y extenuantes sesiones de interrogatorios (con preguntas de lo más estúpidas) para tratar de averiguar si detrás de su regreso había algo oculto.
Sakura y Naruto junto con un Kakashi, quien lucía una conducta extraña, le habían recomendado de todas las maneras posibles que se comportara con Ibiki, que no le tratara con esa actitud hosca como solía manejarse. Iba demostrarle a sus compañeros del equipo siete que podía, si le convenía, ser el shinobi más profesional de todo el mundo ninja.
Dos misiones llevaban realizadas en total en su nuevo escuadrón. La primera se había tratado de trasladar con seguridad ciertos secretos contenidos en unos pergaminos del Clan Nara, del País del Rayo a Konoha. En ese viaje había intercambiado una que otra palabra con Shikamaru, que también era parte del escuadrón, notando que aunque al comienzo el Nara le trataba cortante, después se había portado bastante cortés. La segunda y última misión había sido desgastante. Un viaje como guardaespaldas del presuntuoso hijo de un feudal del País del Algodón (que al parecer todo mundo odiaba por el sin fin de atentados que sufrieron). Tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no dejarle inconsciente varias veces en que le desquició su conducta desesperante.
Adaptarse a un escuadrón en el que todos le miraban con franco desprecio había sido una prueba no muy agradable. Al principio le molestaba las miradas recelosas de su capitán o las de enconado odio de sus otros compañeros varones, pero prefería esas a la de su compañera médico. Aunque la chica médico que los acompañaba al principio se mostraba temerosa de él después su actitud había cambiado. Sasuke detestaba esas miradas sugerentes que ahora continuamente le lanzaba. Esas tipas nunca se cansaban, ninguna le despertaba el más mínimo interés. Su libido al parecer sólo lo despertaba cierta kunoichi de cabellos largos y ojos de luna. Una que, con los mil diablos del infierno, deseaba ver.
Llevaban casi un mes sin encontrarse. El último encuentro de ambos había sido en el bar en donde tenían lugar las reuniones de los ex novatos de su generación. Una noche antes de partir en su segunda misión. Él había aceptado asistir porque sabía que ella estaría allí junto con las otras kunoichis. Esa noche solo habían compartidos miradas esporádicas y un miserable beso robado en uno de los callejones cuando salieron junto con sus respectivos y molestos equipos.
Al fin después de tanto tiempo ausente regresaba a Konoha. Sakura y Naruto le habían abordado preguntando detalles, que él se negó a dar, para enfurruñamiento de sus amigos. Se suponía que era un ninja, un ninja jamás revelaba su misión.
Los había dejado para irse a su apartamento. Se sentía sumamente cansado. Apenas pudo darse un buen baño para luego caer como roca sobre su cama. Tenía tres días de descanso por la misión así que podía darse el pequeño lujo de dormir tarde sólo un día.
Aun le faltaban muchas cosas por hacer. Debía entrenar con la katana ya que hacía tiempo que no lo practicaba también tenía que seguir con las reparaciones del piso, además de ver, abrazar y besar a Hinata; debía darse tiempo para revisar que la electricidad estuviera reinstalada por lo menos en la mansión, y mucho más tiempo aún para seducir y desnudar a Hinata.
Se suponía que una de sus prioridades era mudarse al distrito con Suigetsu y Karin, pero ahora la primacía era hacerle cuantos antes el amor a Hinata, recordó que debía sembrar nuevos árboles en el huerto Uchiha, pero lo haría mucho después de gritar de placer y llegar al clímax con Hinata, ¡Kuso! Se estaba olvidando de reparar el dojo, pero como no hacerlo si ya estaba pensando en hacerle toda una noche el amor a Hinata…
Sasuke sonrió, ¿Por qué era tan idiota cuando pensaba en ella? Y con ese pensamiento circulando en su cabeza se quedó dormido.
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El enorme jardín del lugar le daba a la atmosfera un delicado y embriagador aroma floral. Las plantas de distintas especies, desde conocidas hasta especímenes exóticos, adornaban con sus flores la parte lateral y trasera de la enorme Mansión del Souke.
La luz del sol de la mañana se colaba por todo el comedor. Un cuarteto de doncellas, apostadas en pares en ambos lados de la puerta, aguardaban silenciosas a la espera de indicaciones por parte de la familia principal. Las hermanas Hyuuga permanecían sentadas en la mesa preparadas para desayunar, atentas a la llegada del Jefe de la casa. Hanabi Hyuuga con la mirada penetrante que le caracterizaba esperaba interesada la respuesta de su hermana. La Hyuuga menor acababa de preguntar si era verdad que había asistido a cierto lugar. Hinata había abierto los ojos con sorpresa, desviando con disimulo la mirada.
- Anda Nee-san…
Con la vista clavada en la abundancia de capullos y flores, Hinata trataba de encontrar serenidad, sin embargo el sonrojo que coloreaba sus mejillas le delataba. Estaba nerviosa.
- Kiba-kun me lo dijo.- sonrió Hanabi, luego con malicia añadió.- Tengo las mejores tácticas para hacerlo decir cualquier cosa que quiera…
- Es-es cierto, fui con él y Shino-kun.- contestó al fin apretando los puños debajo de la mesa, lejos de la vista de su hermana.- Aunque también estaban Sakura-san, Naruto-kun, Ino, Sai-san y… sus compañeros nuevos.
- ¿Y cómo es ese lugar?- preguntó Hanabi con morbidez.
- Pues… en realidad es muy grande, casi como nuestro distrito.- se limitó a decir Hinata.
- No, Hina, no me refiero al tamaño.- dijo con una muequilla.- Hablo del ambiente… debe ser escalofriante, ¿no?
- Es muy silencioso… triste… - contestó.
El rostro de Hinata se tornó taciturno, frente a ella la cara de su hermana se frunció ligeramente
- Pero tal vez lo que falta en que se habite de nuevo.- añadió la peliazul.
- Ni loca viviría en un lugar como ese. De sólo pensar en lo que sucedió allí me pone los pelos de punta… - se apresuró a decir Hanabi esperando que Hinata se mostrara de acuerdo con ella.
Pero su hermana mayor sólo bajo la mirada.
- Otou-san está tardando mucho.- comentó Hinata. Hanabi no prestó atención al comentario.
- Bueno el Uchiha también pone de nervios a la gente; es que esa mirada y ese presencia tan…tenebrosa y… demoniaca. – dijo haciendo otra mueca y conteniendo un escalofrío.
- ¡Hanabi-chan! - dijo la chica de cabello azulino reprendiéndola.
- Hai, Hai Nee-san… se me olvidaba que ahora es tu amigo. Pero bueno, ni que fuera un amigo muy cercano…
Hinata apretó los labios mientras otro sonrojo involuntario aparecía. Si supiera Hanabi qué clase de cercanía tenia ella con Sasuke ¿Qué diría? De pronto Hanabi se levantó de su lugar para sentarse justo a un lado de su hermana.
- Aunque claro, hay que reconocer que Sasuke es muy atractivo.- la mirada de Hanabi cambió por una con ligera añoranza. - Recuerdo que cuando era pequeña… y lo vi por primera vez en los exámenes Chuunin… - un ligero sonrojo apareció en las mejillas de Hanabi.- Me pareció tan… como decirlo… guapo.
Hanabi sonrió, muy en sus adentros Hinata también lo hacía mientras su rostro se tornaba color carmín. Las chicas también se habían fijado en Sasuke desde pequeño, ¿Cómo era que ella nunca había prestado atención a eso?
Bueno en ese tiempo sólo tenía ojos para admirar a Naruto. Con el rubio había hecho intentos por acercarse, pero con el pelinegro ni siquiera por su mente pasaba esa intención. Pero ahora el acercarse a Sasuke era algo totalmente distinto…el estar junto a Sasuke era algo que ahora deseaba casi con desesperación. Nunca habría creído en toda su vida, aun con las más extrañas cosas que le habían sucedido, que compartiría algo como lo que estaba viviendo con Sasuke. Hanabi a su costado seguía hablando:
- No me sorprende que aun tenga muchas seguidoras; cuando era niño ya le perseguían infinidad de bobas por ser tan atractivo…
Era cierto, desde pequeño Sasuke era asediado. No sólo por su sobresaliente desempeño sino mucho más por su atractivo y ese marcado desdén que era como un imán para el sexo femenino. Cuando niño había sido acosado y ahora de hombre el acoso no mermaba, a pesar de mostrarse más frío, las mujeres seguían atosigándolo. Sasuke podía tener a cualquiera con él, pero no, él sólo deseaba estar con ella.
"Hay muchas cosas que yo no tengo… pero las halló en ti…"
Otra vez aquella sensación de saberse importante abrazó a Hinata. El sentimiento hizo que sus labios dibujaron una sonrisa de placer en el rostro, ahora sereno. Ella tampoco estaba interesada en nadie que no fuera él. Entonces la Hyuuga menor se acercó a su hermana mayor para susurrarle con complicidad.
- Claro que ahora es muchísimo más guapo que antes, ¿no lo crees? Y vaya que tiene muy buen cuerpo… - los ojos de Hanabi brillaron.- ¿Nee, Hina nunca lo viste sin camisa en esos días que estuvieron de misión?
Hinata abrió los ojos con turbación llenándose de inmediato de rubor. Había visto más que el pecho desnudo de Sasuke Uchiha, mucho más… La imagen de Sasuke gloriosamente desnudo de espaldas, aquella en la habitación azul, apareció en la mente de la peliazul. El corazón se le azotó en el pecho, amenazando con escapársele, el cuerpo se le calentó. Otro intenso sonrojo llegó y Hinata peleó con su vida por detener un potente suspiro que intentaba escapar. La chica castaña junto a ella miró, sorprendida, todas las reacciones de su hermana. Hanabi entrecerró los ojos al mirar el bochorno de Hinata después sonrió pícara. El rostro de Hinata parecía arder.
- ¡¡Aja!! – soltó un gritillo Hanabi.- Lo viste cierto… - Hinata bajó la mirada.- ¡¡Kya Nee-san!! ¡Cuéntame! ¿Cómo fue? ¿Dónde estaban? Y ¿Por qué estaba él así?
- Ha-Hanabi-chan, es-esta conversación no es a-apropiada.- dijo la peliazul con nerviosismo.
- Hina, espabila. Es una plática inocente. No me digas que no hablas de esto con las chicas.- comentó la castaña cruzando los brazos.
- Pues yo…
- Además te digo esto porque sé que no le comentaras nada a Kiba-kun, no sé por qué pero le tiene idea a Uchiha.- dijo la castaña pensativa.- Pero admítelo, Hina-chan.- volvía a sonreír.- ¿A que el Uchiha es sexy?
- Etto, yo…
Pero Hinata no respondió, calló al ver que su hermana regresaba con premura a acomodarse de nuevo en su lugar.
Si había alguien que imponía el silencio con su sola presencia y amilanaba al más osado ese era Hiashi Hyuuga. El aún líder del clan más poderoso del País de Fuego era fácil de describir: Era una persona orgullosa, sobria e intimidante. Su hija menor parecía un esbozo fiel de su padre, poseyendo la misma actitud. Sólo con tres personas el Jefe de la Rama principal había mostrado un aspecto diferente al que siempre había reflejado, uno más humano: sus dos hijas y su sobrino Neji.
Desde hacía varios años la actitud del patriarca Hyuuga había cambiado. Su aspereza hacia su hija mayor había desaparecido cuando la pequeña Hinata había estado al borde de la muerte en los exámenes Chuunin. Ese acontecimiento le llevó a hacerse un examen de conciencia para terminar dándose cuenta que nunca se perdonaría si a Hinata le pasara algo y él no hubiera estado allí para ayudarle, que Hinata muriera con la creencia de que no le importaba. Aunque también las recriminaciones de Kurenai, le habían hecho mella. Un Hiashi Hyuuga visiblemente afligido se había presentado ante la convaleciente heredera para otorgarle su apoyo.
Su hija menor se había mostrado en todo momento de acuerdo. Desde hacía mucho tiempo Hanabi extrañaba a su hermana mayor y deseaba que volviera, pero no se atrevía a decirlo a su padre por el temor que le tenía. Aunque la pequeña Hanabi no se había contenido de abrazarlo cuando esté le había comentado que Hinata regresaba a La Mansión del Souke.
Neji era otra persona que había sido testigo de los sentimientos de su tío. El soberbio Hiashi había doblegado su orgullo, por mandamiento de su corazón, para pedir perdón a su sobrino, el hijo de su hermano gemelo. Desde entonces el chico genio del Bouke había vuelto de nuevo al Clan Hyuuga, siendo la mano derecha de su tío, formando lazos, que no tardaron en volverse fuertes y sólidos, con sus primas, y recibiendo el reconocimiento y el respeto de parte de ambas ramas.
- Ohayo.- dijo el patriarca del clan al llegar, haciendo el gesto con una de sus manos para que sus hijas no se levantaran.
- Ohayo-Gozaimasu, Otou-san.- contestaron ambas, sonriéndole.
- ¿Aun no vuelve Neji de su misión? – preguntó Hiashi al momento que con un movimiento de cabeza ordenaba el comienzo del desayuno. Un par de doncellas se acercaron.
- No Otou-san, tal vez Nii-san regrese hasta pasado mañana.- contestó Hinata.
- Kiba-kun me dijo que habían tenido un contratiempo debido a una tormenta de arena.- dijo Hanabi.
Los tres miembros de la casa principal comenzaron a tomar su desayuno.
- ¿Te referías al chico Inuzuka? –indagó el hombre sosteniendo un vaso de té.
- Hai, ese. Vino con Hina-chan ayer, platicamos un rato y pues le pregunté si sabía algo.- contestó inocente.
Hiashi tomó un sorbo de té, sin dejar de mirar a su hija menor, la cual le mantenía la mirada con gesto indiferente. Hiashi se sintió orgulloso de Hanabi, era de las pocas personas que no se intimidaba tan fácilmente con su mirada. El chico Inuzuka ni siquiera podía mirarlo sin parecer perturbado. Entonces Hiashi recordó a otra persona que tampoco pareció amedrentarse con su presencia ni con sus penetrantes ojos blancos.
- Te escuché decir una vez que hablarle a ese chico sería rebajarte, Hanabi.- comentó el patriarca.- Y ahora no sólo conversas con él si no que hasta le menciones con bastante familiaridad. ¿Qué pasó?
Tal vez Hanabi no lo supiera pero Hiashi estaba más que enterado de sus sentimientos por el compañero de Hinata. El cambio de su hija hacia el trato con el muchacho del clan de canes había sido demasiado obvio para no considerar sospechas del porqué.
- Creo que fui algo…prejuiciosa, Otou-san.- dijo la chica encogiéndose de hombros mientras tomaba un bocado.- Kiba-kun es ciertamente… agradable.- agregó con serenidad.
- ¿Ese chico es de tu edad, Hinata? – preguntó Hiashi. Hanabi permaneció inmutable, en cambio su hermana mayor ganó rubor en las mejillas.
- Hai, Otou-san. Conozco a Kiba-kun desde pequeño; es buena persona, es atento y también muy respetuoso…
- Y apuesto...- culminó Hanabi.- Otou-san no me mires así, es un comentario general…
El patriarca apretó los labios. Una tormenta se avecinaría si su hija menor de verdad se enamoraba del chico Inuzuka. Hanabi podía ser muy decidida en sus propósitos y aunque fuera muy joven nunca dudaba en lograr sus objetivos, le recordaba mucho a él. Si Hanabi decidía obtener venia para mantener una relación formal con el compañero de Hinata no quitaría el dedo del renglón hasta lograr hacerlo. Así tuviera a todo el Souke y Bouke en contra.
- El té esta delicioso.- comentó Hinata intentando terminar con eso el duelo de miradas de su padre y hermana.
Hiashi tomó un bocado, cerrando los ojos al masticar. Por fortuna Hinata era prudente. No era así de tempestuosa como el remolino que era Hanabi. En ningún momento Hinata le había ocasionado un disgusto o generado algún conflicto. Lo único había sido esa necedad de ser la acompañante del renegado Uchiha, aunque Hinata había sostenido muy bien su argumento ante el Concejo de Clan: Ella era una ninja de Konoha y la Hokage su líder, así que debía obedecer. Hiashi había estado muy orgulloso de que Hinata se impusiera ante los seis ancianos de las ramas.
El líder del Clan Hyuuga era de los muchos tantos de la hoja que no estaba de acuerdo con que el traidor Uchiha fuera admitido de nuevo. Pero tanto la Hokage como Shikaku Nara (otro de los lideres de clanes que pertenecían al concejo) y los ancianos sabios de Konoha no parecían mostrarse de acuerdo con él, discrepaban su opinión. Los ancianos del Concejo veían la posibilidad de tener de nuevo dentro de la aldea al otro dojutsu más ancestral y poderoso del mundo ninja: el Sharingan. Además de que contarían en sus filas de ninjas con alguien como Sasuke Uchiha, un genio, famoso y temido en muchos lugares. La tentación era mucha y la ambición como siempre era el principal motivador.
En cambio las razones de la Hokage y Nara habían sido diferentes, pero peores aún. Tsunade y Shikaku lo aceptaban conducidos por sus sentimientos, creían que el arrepentimiento del Uchiha era genuino, aunque claro, los antiguos compañeros de Sasuke y el mismo Hatake habían estado directamente involucrados en las decisiones de la líder de Konoha y del clan Nara.
Por lo menos después de la discusión que había tenido con ellos, el Concejo, Shikaku y la Hokage habían aceptado que el periodo de prueba para Uchiha fuera mayor del normal. Un año completo. Además de una serie de reglas muy estrictas, la mayoría salidas del propio líder del Souke, que el chico tenía que cumplir para poder ser aceptado en la villa.
Hiashi esperaba que el orgullo desmedido y el complejo de superioridad del chico le hicieran romper todas o por lo menos la mayoría de las reglas que le habían sido impuestas para no dejarlo quedarse. Pero no, el chico Uchiha se había mostrado imperturbable, sosteniéndole la mirada a todos, sin mostrar indicio alguno de molestia o confrontación cada vez que se le dictaban cada una de las restricciones que se le impondrían. Sus ojos negros inescrutables miraron fijamente por varios instantes a sus blancos cuando él habló sobre el año que tendría que cumplir y su destierro inmediato si entraba en combate con algún ninja de la villa.
Fuese cual fuese los motivos, todos habían sido demasiados benevolentes en aceptarle otra vez, si ese chico hubiera tenido honor no habría regresado a la villa. Si hubiese estado en su mano, él no le habría permitido ni siquiera poner un pie en Konoha de nuevo.
- Etto… Otou-san esta semana termina el mes, ¿No habrá reunión de Concejo antes de marcharte?.- dijo Hinata sacándole de sus pensamientos
- No, se aplazará a mi regreso.- contestó sorbiendo de nuevo su té.
El líder de Souke personalmente invitaría a los líderes ninjas de los otros Países, así como a los Feudales que mantenía relaciones de antaño con Konoha y con el clan Hyuuga. Un aniversario más de la creación del clan se aproximaba. Tanto el Concejo del Clan como el propio Hiashi tenían pensado hacer que el resto de personas importantes del mundo ninja conocieran a la futura sucesora. En el invierno Hinata cumpliría veintiún años, ya no era una adolescente, era una mujer y como fututa líder debía comenzar a adentrarse al mundo de políticas y diplomacia que giraba alrededor de un clan tan importante como el suyo.
- Partiré hoy en la tarde junto con una comitiva del Bouke. – el hombre apretó los labios.- Este festejo con tantos invitados no me pareció la mejor idea.
El patriarca no pudo ocultar su desacuerdo sobre la cuantiosa cantidad de personas que asistirían, las multitudes no le agradaban. Pero el Concejo había determinado que así se hiciera y por mas líder del Souke que fuera había cosas que no podía impedir. Miró a su izquierda a su hija menor que parecía satisfecha con su partida.
- Hanabi tu vendrás conmigo.
La chica pareció querer replicar pero un discreto codazo de su hermana la detuvo.
- Hai, Otou-san.- dijo abatida.
- Hinata, tú permanecerás en la villa como representante del Souke ante cualquier eventualidad. Estaremos fuera varios días, tendrás a tu disposición toda la autoridad de un líder.- siguió el hombre.- Además espero que te hagas cargo de todo lo referente a la recepción y el banquete del festejo.
- Me esforzaré al máximo, Otou-san
- Espero que me asistan en todo, necesitaré de todo su apoyo.
- Haremos lo que nos pida, Otou-san.- dijeron al unísono, Hinata con respeto su hermana con marcada desilusión.
- ¿Neji-nii-san vendrá con nosotros, Otou-san? – dijo Hanabi esperando que por lo menos contara con la presencia de su primo y no estar tan aburrida con la comitiva del Clan y su padre.
- No, Neji se quedará para apoyar a tu hermana.- la chica soltó un suspiro apesadumbrado, Hiashi ignoró el gesto, luego el hombre desvió la mirada hacia su hija mayor.- Hablé con Tsunade-sama para pedirle que mantuviera libres tanto a tu primo como a ti de misiones.
- Otou-san ¿Se invitarán a todos los líderes de clanes de Konoha?
- Así es, Hanabi. Todos estarán presentes.
Esa tampoco había sido idea del líder pero el Concejo se había empeñado en que sin excusa las cabezas de los clanes y sus familiares directos asistieran.
- Todos… ¿todos? – insitió Hanabi, queriendo deducir con la respuesta que Kiba estaría incluido.
- Eso dije, Hanabi.- contestó su padre mientras la miraba con sus ojos penetrantes. Su hija menor esbozó una pequeña sonrisa haciendo que su padre entrecerrará los ojos.
Hinata apretó su vaso de té. "Todos" ¿Significaría también que Sasuke estaría allí? Pero no se atrevió a preguntar, los tres miembros de la familia principal siguieron desayunando en completo silencio.
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El pelinegro sintió que había dormido nada cuando unos jaloneos en el hombro le sacaron de su placido descanso.
- ¡Sasuke! ¡Teme, despierta!
- ¡Eh Sasuke, anda, levántate!
Suigetsu y Naruto intentaban levantarle. Sasuke se incorporó con el cabello más desordenado que nunca y un gesto que exigía venganza en su rostro. Miró con evidente odio a sus compañeros, al parecer esos idiotas no apreciaban sus vidas en lo más mínimo.
- ¡Qué diablos pasa!
Naruto pareció intimidarse momentáneamente con la mirada de hielo de su amigo, pero luego se recompuso.
- Yo…- sonrió con gesto de culpa.- Olvidé decirte ayer que Kakashi-sensei dijo que quería verte en el despacho de Godaime a las ocho.
- ¿Qué hora es?- preguntó el Uchiha tallándose la cara con una mano
- Pues faltan como diez minutos para las ocho.- respondió Suigetsu.
- ¡Eres un idiota Naruto!- dijo el pelinegro saliendo disparado de la cama hacia el baño.
Sasuke salió en casi dos minutos. Una conversación de Naruto acompañada de disculpas le llegaba difusa en lo que terminaba de vestirse. Aunque las palabras que flotaron en el aire, "aniversario" "primera vez" "dormir" y "Sakura-chan" le hicieron detenerse un momento. Sasuke miró a Naruto, el rubio lucia visiblemente ruborizado. Suigetsu se controlaba para no reír ante semejante conversación.
- Que al fin te hayas acostado con Sakura no te excusa, idiota.
- Bueno Sasuke, sé sensible, tú sabes bien como las chicas nos hacen perder la cabeza a tal grado que hasta se pueden soñar cosas como…
- Cállate Suigetsu.- dijo el pelinegro dirigiendose a la ventana.
- Teme, esperaba más comprensión de tu parte...
- No te fijes Naruto, lo que sucede es que Sasuke se muere de envidia... Tú cenando y él en ayuno prolongado..
-Suigetsu...
- Hai, Hai ni una palabra más... - dijo el de la niebla con una sonrisa mirando a un extrañado Naruto. Momentos despues Sasuke desaparecía por la ventana.- Vamos Naru-chan cuentale al tío Suigetsu los detalles de anoche...
- Cállate Suigetsu.- se limitó a repetir el rubio ruborizado.
Afortunadamente para Sasuke, Kakashi seguía siendo el mismo impuntual de siempre. Sasuke llegó a las afueras del despacho de Godaime a las ocho con un minuto y Kakashi brillaba por su ausencia. Cuarenta minutos después, Sasuke bajó de nuevo a recepción. El Uchiha comenzó a dudar si el idiota de Naruto no se habría equivocado de día. La impaciencia que empezaba a sentir Sasuke se estaba convirtiendo en una enorme molestia. La mujer de la recepción le miraba con espasmo y temor. Odiaba que los idiotas ni siquiera disimularan su miedo. Faltaban diez minutos para las nueve de la mañana cuando su sensei al fin llegó.
- ¡YO! Sasuke.- saludó con una sonrisa brillando en su ojo visible.- Que bueno que ya estés aquí.- dijo
El pelinegro le miró con indignación. Su enfado se acentuó al notar que en Kakashi no había ni el más mínimo atisbo de culpa por su llegada tarde. Sólo el mismo gesto de indolencia e inmadurez de siempre. Mientras le miraba guardar su acostumbrada y "educadora" lectura, el Uchiha se preguntó si de verdad los rumores de que Kakashi sería el siguiente Hokage eran ciertos. Si era así, Konoha tendría a un ninja impuntual, perezoso, dejado, además de erotómano y pervertido como líder. El futuro para la villa no pintaba muy exitoso que se dijera.
- Llegas tarde Kakashi…
Kakashi entrecerró el ojo, mirando el reloj que adornaba la recepción.
- No, llegué puntual.
Bien, se dijo Sasuke. Lo que faltaba que Kakashi ahora estuviera quedándose sin vista. Esas lecturas nocturnas prolongadas de sus textos eróticos le estaban empezando a cobrar factura. Un adjetivo malo más que añadir al futuro Hokage de Konoha. Ciego. Sasuke hizo una mueca, bueno eso se merecía la gente que gustaba de leer esas cosas pervertidas y lujuriosas.
- Naruto me dijo que querías verme a las ocho. Son las nueve.
- La cita es a las nueve. – dijo Kakashi, Sasuke contrajo la mirada. - Le dije a Naruto que te avisara que sería a las ocho, para que yo me preparara mentalmente y llegara retrasado de las ocho pero exacto a las nueve.- dijo.- Buena mi táctica, ¿ne?. Llegué puntual. La cita con la Hokage y el concejo de Konoha es a las nueve.
- ¿El Concejo? –dijo Sasuke cambiando el semblante.
- Hai.- Kakashi comenzó a caminar hacia el despacho de Tsunade, Sasuke le siguió. El Uchiha odiaba ver a esos vejetes del Concejo. – Hace tres días se cumplió un año de tu regreso a Konoha. Creo que has demostrado ser alguien de confianza.- continúo el shinobi cubierto del rostro.- No has quebrado ninguna de las restricciones que se te impusieron. A excepción de tu regreso solo cuando estuviste de misión con Hinata.
Sasuke permaneció inmutable a la mención de ella.
- Afortunadamente la intervención del equipo ocho disminuyó tu falta. Los compañeros de Hinata.- siguió Kakashi.- Fueron muy amables. Al parecer no les pareces muy indiferente. Ni a ellos, ni a ella. Ayer le escuché preguntarle a Naruto por ti pareció muy contenta de saber que volvías en la tarde…
Esta vez, Sasuke no pude evitar mirarle de reojo. Ella estaba tan necesitada de verle como él. Debía verla cuanto antes.
- Hinata siempre atenta, interesándose por los demás. ¡Ah! Tan hermosa y encantadora…
- Kakashi deja de decir tonterías…- le cortó adusto. Sasuke siguió mirándole de soslayo, lo que le faltaba que su sensei pusiera sus pervertidos ojos en su chica. Kakashi metió las manos en su pantalón. - ¿Qué es lo quieres que veamos con el Concejo?- preguntó Sasuke de manera brusca.
- Que te nombren otra vez shinobi de Konoha y te otorguen una placa de nuevo.- soltó Kakashi.
Sasuke se giró a mirarlo. Una placa. Cuando había abandonado la villa para irse con Orochimaru, se había vuelto un renegado, se había deshecho de su placa y por ese hecho ya no formaba parte de las filas de ninjas de Konoha. Sus notables records en la academia y su historial de las misiones como gennin seguramente habían sido borrados. El número de su placa eliminado de los registros. Él no existía en la villa ya no formaba parte de ella. Pero al tener placa otra vez volvería a pertenecer a la aldea.
- ¿Una placa? .- dijo, Kakashi asintió.
- Así que sé amable. Por lo menos saluda.- le recomendó antes de entrar.
Ambos ingresaron no al despacho de Tsunade sino a uno de los salones de la planta alta del edificio, en donde se hacían las juntas para tomar decisiones importantes en Konoha. Y obedeciendo a su sensei, Sasuke saludó.
Los seis ancianos del Concejo ubicados alrededor de una larga mesa que lideraba Tsunade, miraron con gesto imperturbable a Sasuke. El periodo de prueba para que un shinobi de otra aldea fuera aceptado correspondía a seis meses aunque Sasuke tratándose de un caso extraordinariamente peligroso se le había impuesto un año. Su primera restricción había sido nunca hacer uso del sello oscuro de su antiguo maestro el Sannin, algo que el pelinegro ya tenía por sí mismo determinado no hacer en lo que tuviera de vida. Mientras escuchaba la serie de restricciones que deberían cumplir, el líder del clan Hyuuga nunca le quito los ojos de encima.
El que el propio Kakashi respaldara a Sasuke desde un inicio definitivamente había sido crucial para que los miembros del Concejo le consideraran su regreso. Además que la propia Hokage apoyaba a Kakashi (aunque claro que detrás de todo eso también estaba su cariño y estima por Naruto y su alumna)
Aunque estuviera en Konoha en realidad en todo un año no sería parte de ella, ya que el uso y portación de la placa que le daba ese merecimiento, sólo la tendría cuando se decidiera que, después de su periodo de prueba, su resultado fuera satisfactorio.
Sus primeras misiones habían sido de bajo rango pero las había desempeñado bien. La que había tenido con Hinata, no fue considerada ya que había violado una de las restricciones. Lo que le abono muchos puntos al pelinegro había sido sus días bajo el mando de Morito. Al parecer el ninja de cicatrices podía ser imparcial en cuanto al trabajo, ya que había dado buenos comentarios sobre sus servicios en las misiones en las que estuvo bajo su cargo.
Después de una densa conversación entre Kakashi, Sasuke y mayoritariamente los ancianos, los últimos acordaron con el consentimiento de Tsunade que se le nombraría a Sasuke de nuevo como shinobi de Konoha.
- Tsunade, se encargará de darte un nuevo número de registro y la placa con tu inscripción.- dijo la única mujer que pertenecía al concejo.
Kakashi le lanzó una mirada elocuente al Uchiha.
- Arigato.- dijo con sequedad Sasuke a los ancianos, inclinándose levemente.
Maestro y alumno salieron del salón, caminaron en silencio por los pasillos. De nuevo pertenecía a Konoha, de nuevo el apellido Uchiha figuraría en los registros de la villa, pensaba Sasuke mientras el rostro de su madre y su hermano aparecía en su mente.
- Kakashi…- su sensei volteó.- Es posible utilizar una placa que haya pertenecido a alguien más…
- ¿Usar la placa de otro ninja? - Kakashi le miró intrigado, Sasuke seguía caminando sin mirarle. - No sé, no he conocido a nadie que utilice la placa de alguien más. Supongo que se podría, tal vez sólo sería cuestión de agregar los datos nuevos…
- Pero no se borrarían los anteriores... – dijo Sasuke, Hatake meditó.
- No sería necesario, pero podrías preguntar a Hokage…
- Lo haré…
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No había duda la ausencia de una mano femenina en el lugar era evidente. Más que eso la palabra orden brillaba por su ausencia. Karin hizo una mueca. No entendía cómo Sasuke podía vivir en ese tiradero tampoco por qué Suigetsu era tan caótico e idiota pero mucho menos entendía que rayos hacia ella allí. "Comprobando que sin mí esos dos son un asco" Sabía que ambos shinobis no estaban, Sasuke tenía cita con la Hokage y Suigetsu había ido a entrenar con Naruto, según información de Sakura.
Se acercó a la cocina, el lavabo reventaba de trastes sucios. Ni de coña lavaría ella eso. Después se dirigió a la habitación, el futón en donde dormía Sasuke estaba hecho un caos en el piso. ¿Qué rayos le pasaba a Sasuke para que se volviera ese desorden? La chica pasó junto al futón pisándolo para luego dirigirse a la cama que era en donde dormía Suigetsu. El sitio era un revoltijo. Karin bufó, ese idiota ni siquiera se tomaba un par de minutos para estirar las sábanas. Sin ser consciente ella la alisó un poco. Tomó la almohada y el aroma particular del de la niebla le llegó. El corazón comenzó a saltarle frenético, sin evitarlo sonrió.
"… En mis sueños me tienes a tu merced, Karin."
- Mmmm Suigetsu…- susurró la kunoichi ruborizada mientras suspiraba y abrazaba la almohada con fuerzas a su pecho.
- ¿Qué envidia me da esa almohada? – dijeron a sus espaldas.
Karin arrojó el objeto como a dos metros de distancia.
- ¡¿Qué haces aquí, Suigetsu!?
El chico sonrió.
- Aquí vivo…- con pasos lentos empezó a acercarse a ella.- Sabes me alegra ver que vamos avanzando… ya no me llamas lagartija, ni lombriz, ni reptil…
- Ba-baka... - soltó Karin al tiempo que retrocedía.
- ¿Baka? Bueno no serías Karin sino me llamaran por lo menos una vez de esa forma. Dime… ¿Fantaseabas conmigo, cariño? – dijo sujetándola de ambos brazos, acercándola con fuerza hacia él y disfrutando de ver como las pupilas de Karin se dilataban.
- Su-Suéltame, Suigetsu…
- Hueles a café.- dijo el chico acercándose a su rostro.- Me encanta el café…
- A-Aléjate Suigetsu.- insistió ella.
- Es raro sabes, tu boca dice "Aléjate" pero tus ojos me dicen todo lo contrario… y si no me alejo que me harás, Karin…- susurró subiendo las manos y acariciandole con los pulgares la piel del cuello.
- Tú… tú grandísimo idiota…- murmuró al tiempo que apretaba con fuerza los puños mientras los rasgos de Suigetsu se tornaban más cercanos y borrosos por las gafas empañadas.
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Sasuke y Kakashi llegaron hasta las afueras del edificio, el cielo era inmensamente azul. Era cerca de mediodía y el calor agobiante asolaba de nuevo la villa. Ambos salieron sintiéndose agobiados por la intensa claridad de los rayos del sol.
- Arigato Kakashi.- dijo Sasuke haciendo una pequeña inclinación de respeto hacia su sensei.
- Eres mi alumno Sasuke, para mí siempre serás parte del equipo siete. No sólo Sakura y Naruto te aprecian, yo también lo hago no lo dudes…
Hatake Kakashi se giró a mirarlo, su ojo visible lucía brillante y debajo de la máscara, el pelinegro sabía que, el ninja copia sonreía. Sasuke esbozó una mueca muy parecida a una sonrisa, ese lado sensible de Kakashi le tomó por sorpresa. Siempre había visto a su sensei como un tipo despreocupado, ajeno a los demás, por no decir que también era desidioso y bastante molesto por su afición a los textos picantes que leía, pero nunca con ese aspecto fraternal que estaba mostrando. Repensándolo si Kakashi era nombrado Hokage sería un buen líder.
- Te estás volviendo sentimental Kakashi. Debe ser la edad. - dijo el pelinegro burlón. Kakashi se mesó los cabellos con ligera vergüenza.
- Creo que sí… - admitió.- Me estoy haciendo viejo… ese deber ser el motivo por el cual acepté la invitación de Sakura y Naruto a tu fiesta de cumpleaños…
- ¿Te invitaron?
- ¡Yep!
- Tú… ¿Estuviste en el distrito Uchiha? - preguntó Sasuke tan normal como pudo
- Se me hizo un poco tarde pero llegué…
Sasuke entrecerró los ojos.
- ¿Por qué no te pasaste?
- Iba a hacerlo. Justo cuando yo llegaba tú salías al huerto. Y luego pues… creo que mi felicitación no sería nada comparada con la que te estaba dando en ese momento la linda Hinata… - el ojo de Kakashi brilló malicioso al notar el rubor que comenzaba a aparecer en las mejillas de Sasuke.
- Eso…eso no es asunto tuyo Kakashi.- soltó Sasuke al notar la miradilla que le lanzaba su sensei.
Kakashi metió la mano en una de las bolsas laterales de su pantalón ninja para sacar el tomo del Icha-Icha que estaba leyendo.
- Mmmm…. Tú con Hinata, quien lo habría imaginado. Pero como ya lo dije antes Hinata es tan bella y encantadora. Dime ¿fue durante la misión a País Nano? ¿A eso se debe que te haya apoyado el equipo ocho? ¿Hinata y tú… que tan lejos han "fraternizado"? – canturreó Kakashi mientras miraba fijamente a su alumno.
- Kakashi…- le cortó el pelinegro.
- Hai, hai, me estoy pasando… - dijo el ninja copia sonriendo ante la cara azorada de su alumno.- Tienes razón en que no es mi asunto Sasuke, pero te recomiendo que pienses bien lo que estás haciendo.- entonces el semblante de Kakashi se tornó serio otra vez.- Hinata no tan sólo es una Hyuuga, es la futura líder del clan. No creo que a las ramas le simpatice mucho que estés involucrado momentáneamente con la heredera Hyuuga y a Hiashi menos…
¿"Momentáneamente"? El moreno sostuvo la mirada a su maestro. Al parecer al igual que Kiba, Kakashi daba por hecho que su relación con Hinata era algo pasajero. ¿Por qué todos pensaban eso? ¿La misma Hinata lo pensaría? ¿Qué pensaba Hinata en realidad sobre lo que tenían?
- Una cosa más Sasuke…
- ¿Qué? – dijo desdeñoso
- Okaeri de nuevo, shinobi.- contestó Kakashi apretándole el hombro.
Sasuke sonrió mientras su sensei desaparecía en una humarada.
Sin más que hacer el pelinegro se dirigió hacia el departamento. Iría por sus cosas de trabajo para empezar de nuevo con sus trabajos en el Distrito Uchiha. Pondría ahora si prisa a terminar todo eso, pero cuando llegó la escena que observó no sólo hizo que enarcara una ceja sino que luego añadiera una mueca de disgusto.
- Bien lo que me faltaba, que hicieran de esto un motel.- murmuró molesto.
Recostados en la cama, Karin y Suigetsu se besaban como enajenados prestándole cero atención.
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Hinata miró una montaña de misivas y documentos que como líder temporal del clan tenía que revisar y autorizar. Kiba y Shino había acudido a visitarla para ir a entrenar pero al enterarse de su nueva posición tuvieron que olvidarse de eso. Claro que el Inuzuka aprovechó para ver a Hanabi a escondidas. Kiba lamentaba su mala suerte, cuando no debía cuidarse de Neji debía hacerlo de Hiashi. Shino por su parte ayudó a Hinata a aclarar algunas dudas que la chica le expuso. El Aburame tenía ciertos conocimientos en esos aspectos ya que también sería algún día líder de su clan. Eso alegraba a Hinata que cuando ella tomara el puesto tendría a varios de sus amigos en la misma posición en sus clanes. Ino en el Yamanaka, Shikamaru en el Nara, Choji en el Akimichi, Hana en el Inuzuka y Shino en el Aburame. Además que estaba Gaara como líder de Suna y quien de seguro también le brindaría todo su apoyo.
Los chicos pasaron el resto del día en el distrito con ella. Hinata y sus compañeros despidieron a los miembros del Souke y al escuadrón del Bouke que les acompañaba. Por lo menos Hanabi se había mostrado respetuosa a la presencia de su padre al despedirse del compañero de Hinata, claro que el propio Hiashi no había desviado la mirada del chico Inuzuka amedrentándole con eso. Por algo habia decidido que Hanabi fuera con él, no quería imaginar que haría su hija menor en su ausencia con ese chico escandaloso.
Ese era otro aspecto que le agradaba de Hinata, sólo tenia cabeza para los asuntos del clan, porque hasta el momento el líder no había tenido conocimiento alguno sobre los sentimientos de Hinata hacia algun chico. Hiashi miró mientras se alejaba la imagen serena de su hija mayor. Tal vez ella nunca se casara, eso no sería bueno para el clan pero si ella lo quería así, ni siquiera el Concejo del Clan podría interferir en su decisión. Pero si decidía hacerlo no dudaba que su hija hiciera una buena elección. Y a él no le quedaría más que aceptar.
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Luego de una ligera riña entre él y sus compañeros de Hebi, Sasuke se habían dirigido a los territorios Uchiha. Karin y Suigetsu desistieron en acompañarlo, argumentando que tenían cosas que hablar. Él dudaba muchos que esos dos hablaran, lo que quería era deshacerse de su presencia y continuar en lo que se había quedado cuando él había aparecido.
Al llegar a la Mansión Uchiha se sorprendió al mirar que ya faltaba muy poco para ser habitada. Las puertas, ventanas, el piso, el techo, todo estaba perfecto. Se dirigió al cuarto en donde se encontraba la instalación eléctrica comprobando que sólo eso hacía falta para mudarse de nuevo.
Sasuke miró la instalación, no era muy bueno en cosas de esas pero qué difícil podría ser, después de todo era un genio. El lugar era tan pequeño que el calor le ahogaba pero Sasuke confiado en sí mismo no creyó que tardara demasiado allí. Aunque cuatro horas después mientras azotaba un sinfín de cables y fusibles, que minutos antes habían lanzado una pirotecnia de chispas, el gran Sasuke Uchiha se daba por vencido. Molesto consigo mismo, se dirigió al área del equipo siete a entrenar un poco.
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El verano estaba por terminar aunque no por eso la atmosfera cálida de la estación abandonaba a Konoha y sus alrededores, pero con la caída del sol esa sensación menguaba. En ese momento la noche había llegado por completo. Arriba, el cielo parecía un enorme pañuelo de seda negro bordado en la parte inferior con una reluciente moneda de plata. La luna llena daba una luz tenue al ambiente haciendo que la oscuridad no fuera total. Un sinfín de aromas húmedos se podía apreciar en el bosque, el ambiente fresco de la noche y los ruidos nocturnos relajaban haciendo olvidar momentáneamente el infierno que se vivía en el día. Al ruido nocturno se añadía el murmullo incesante de una caída de agua.
La heredera del Clan Hyuuga lanzó un profundo suspiro al llegar. El agua de la pequeña cascada caía incansable, ella tenía pensado entrenar pero como hacerlo si estaba agotada mentalmente. Nunca creyó que ser la líder provisional de su clan le significara tanta atención y concentración. Hinata se despojó una a una de sus prendas quedando en ropa interior. En su escandalosa ropa interior, recordó que le había dicho Sasuke. Hinata sonrió, luego esbozó una ligera mueca cuando se introdujo en el agua. Estaba fría.
Hinata caminó un poco adentrándose a la parte más profunda, se detuvo cuando el agua le llegó a la cintura. La chica levantó la mirada, la luna brillaba en lo alto. Estiró los brazos acariciando con los dedos la superficie de la fuente y comenzó a girar sobre sí con parsimonia. La serena quietud del lugar comenzaba a relajarle los músculos y a calmarle la mente agobiada.
Su concentración se había ido cuando había llegado a sus manos una notificación de la Hokage para el clan Hyuuga en la cual se informaba que Sasuke de nuevo formaba parte de las filas de Konoha. Ahora entendía porque no había mostrado su placa aquella vez en País Nano, porque no la portaba de manera visible. Pero lo cierto era que desconocía muchas cosas de Sasuke. Si no hubiera sido por Sakura no se habría enterado de las restricciones y gracias a Ino supo lo de su cumpleaños.
Con los ojos cerrados pensó en él.
¿Qué estaría haciendo Sasuke? Naruto y Sakura le habían dicho que ya había vuelto a Konoha. Ella quería verlo, decirle que estaba feliz por él. ¿Por qué no reunía el valor necesario para ir a su distrito? ¿Por qué era tan cobarde? ¿Sasuke necesitaría verla a ella?
Porque ella sí que necesitaba eso, tocarlo, tenerlo cerca. Hinata sentía algo muy… profundo por él.
Por eso se permitía vivir lo que estaba pasando. Por eso con él se dejaba llevar, ser otra Hinata que nunca creyó aparecería en ella. Cerró los ojos y al pensar en él, en su mirada,… Kami-sama inclusive en su voz, el corazón le latía desbocado. Sintió un calor intenso al recordar sus manos acariciándolas, sus besos que le enviciaban, sus miradas que la perdían. Esos ojos negros que sólo brillaban cuando estaba con ella.
- ¡Ah! Sasuke…- susurró en voz baja.
Hinata comenzó a recordar ciertas cosas que había dicho él y ella misma desde que se habían conocido. Ahora al hacer esa remembranza no podía evitar que sus labios se estiraran en una placentera sonrisa.
"¡Tú me enfermas!"
"Creo tener una idea de lo que te pasa, incluso a mí ya me ha pasado antes… Y conozco la cura para tu malestar"
"La cura para… ¿lo qué… me…provocas? No entiendo…."
"Lo que tú sientes sólo es… un saludable… deseo de…mí"
Hinata volvió a sonreír. Deseo, tal vez lujuria. Sí, eso pudo ser lo primero que Sasuke había provocado en ella, todo a causa de la fuerte atracción que ejercía sobre su persona. Pero ahora era diferente, ya no era sólo deseo lo que experimentaba por él, era algo más, más fuerte. Sasuke se había vuelto una persona muy, muy importante para ella.
- Sasuke-kun te necesito…
El chasquido de una rama cortó el hilo de sus pensamientos. Se giró con ojos asustados hacia la orilla. El corazón le latió desbocado cuando lo vio y el rostro se le encendió cuando le llegó esa voz grave y profunda.
- Yo pienso lo mismo, Hinata…
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Continuará...
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¡Gente!
En mi defensa debo decir que una serie de eventos poco afortunados me detuvieron para publicar óò. Quienes estudien aprovechen la escuela porque cuando se trabaja ¡Ah como se extrañan esos días de estudiante! T_T. Sobre el lemon que le debo a medio mundo aparecerá en el sig. *_* Y también si leyeron bien el fic cierto personaje hará acto de presencia oÓ Ne, ya dieron con quien es no?
Respuesta a reviews:
Lain: ¡¡Nena!! Atinaste a que era Kakashi, ^^ me sorprendiste, lo juró O.O Si hubiera hecho un concu, tú ganabas. Y sí el anterior cap tuvo algo de drama, pero será todo el que veas en este fic. Y pues también cómo pudiste leer este tuvo poquito sasuhina pero el sig tendrá bastante con lemmon incluido. *__* Ne, lain-chan tengo una pregunta, ¿de dónde eres? Weno pues te mando un besotote y mil gracias por leer, ¡¡Ciao!!
princesshina: Mi querida princess, como ya leiste Sasuke no es santo de la devoción de Hiashi, U_U dudo que lo acepte de buena manera. ¡Oye! tú me espías o qué… Porque ¿cómo sabes que habrá un kunoichi time de terror para Hinata? ¿O es qué acaso eres adivina? ^^ Espero verte pronto por aquí en el sig cap muchas gracias por leer y tomarte el tiempo de dejar rr. Un beso enorme ¡¡Ciao!! O como dices tú cambio y fuera XD
adimtzgza: ¡OMT! En verdad sigues la pista a esta locura todavía…¡¡que emoción!! Este cap fue mas bien para conocer un poco a Hiashi, pero para el sig cap tu petición se hará realidad porque vaya si habrá sasuhina, (necesitaremos cigarros de nuevo, you know XD) Muchísimas gracias por seguir leyendo y por tomarte el tiempo de escribirme… te mando muchos saludos, cuidate mucho, ¡bye, bye!
SaBaKu No MeNnY: ¡¡Chica!! Debo antes que todo agradecer tus lindos comentarios sobre mí como escritora, jejeje no creo ser muy buena pero de que me esfuerzo, lo hago ^^ Sobre el SuiKa, pues ya viste que han pasado a algo más *_* y en cuanto a la sombra misteriosa; pues era el impuntual Kakashi. Aunque aun así se les complicaran las cosas a los chicos U_U, ya leiste que el papá de Hina no traga al galan. Así que te da flojera iniciar sesión, jejeje a mi me pasa a veces. Pues muchas gracias por leer. Espero verte por aquí otra vez, ¡Ciao y besitos!
betsy: ¡¡Hola y bienvenida!! Eso del "mejor fic que has leído en tu asquerosa vida" jajajaja me arrancó una sonrisa, muchas gracias; pero te diré que hay muchos fic buenos más que el mío por ahí. Por eso del "no mames" sé que eres de México no? XD ¿de que parte? Sobre Suigetsu, que puedo decir el chico y Karin son de mis favoritos, y como ya leiste ya por fin dieron el sig paso.*__* Pues espero que sigas el fic y dejando tus comentarios que me hacen sonreír. Saludos, un beso, bye!!
sofitcard: ¡¡Y el bajío se hace presente!! XD ¡¡Hola! Pos ya ves que mizu pervert no apareció pero en el sig ya lo creo que lo hará, Mizu-hentai-reloaded o dejo de llamarme así XD. Sobre el cap anterior pues tuvo de todo un poco jejeje y este creo que fue para conocer un poquitín a Mr. Hyuuga ^^, y sobre Gaa- pues como ya dije tendrá una pequeña aparición, creo…XD Muchas gracias por leer y dejar tu comentario. Te mando un beso, nos estamos leyendo aquí o en el foro. ^^ Ciao!!
Pues me despido y para que vean que no miento, estas son unas pequeñas líneas de lo que leerán muy pronto… (weno eso espero)
"Deseaba, no, Necesitaba sentir las manos de Hinata por todo el cuerpo. Kami-sama si ella se lo pidiera le podría rogar.
- Tócame Hime... - gimió.- No tengas miedo.- Los ojos de Hinata brillaron de incertidumbre, de dudas.
- No...no-no sé qué hacer.- dijo nerviosa. - No quisiera disgustarte...
"¿Disgustarle?" Los labios de Sasuke se extendieron ligeramente, sus orbes negros refulgieron, Hinata, su Hinata tímida siempre le provocaba ganas de sonreír en el momento menos sospechado.
- Es imposible…- exhaló.- que eso me ocurriera contigo, Hinata.- dijo tomándole la mano. Entonces Sasuke pasó la mano de manera lenta por su pecho. Un ronco gemido emergió de su garganta. Ella abrió los labios, ligeramente estupefacta. Sasuke soltó su mano y le susurró:- Hazlo de nuevo…
Ella obedeció, le acarició de igual forma el pecho, deslizando suavidad la mano, notando como se contraían sus músculos por el leve contacto…"
Jejejeje Y mientras escucho a Semisonic, me voy pero les dejo un beso enorme y espero sus comentarios.
¡¡Ciao!!
