Todo Naruto es de Masashi Kishimoto. Esta historia es mía.


Hinata se dio cuenta que una vez más tendría que defender ese lazo tan fuerte que se había creado entre Sasuke y ella. Miró a su hermana y suspirando con fuerza se dio ánimos. No esperaba que Hanabi se mostrara accesible a escucharla, porque con esa actitud no le mostraba otra cosa, pero había que hacerlo. El recordar que Neji le había comprendido le calmó un poco.

- Hablaré con Haruno sobre esto – se le adelantó Hanabi contrayendo las cejas.

Hanabi observó a su hermana que la veía dubitativa, por lo menos a ella le quedaba la tranquilidad de que, físicamente, Hinata estaba bien del altercado con ese sujeto de la nube. Y aunque sabía que su hermana tenía algunas heridas (que gracias a la Hokage estaban casi curadas) lo importante era que todos los canales de chakra estaban intactos (con el Byakugan había constatado tal cosa).

- ¿Quién más sabe? – sus ojos indagaron el rostro de Hinata. - Apuesto que esa chalada Yamanaka también está al tanto… -murmuró casi para ella misma.

- Basta Hanabi, quiero que dejes de hablar y me escuches.

Antes de que Hanabi le respondiera, dos quedos toques en la puerta la hicieron guardarse sus alegatos. La voz profunda de Neji se escuchó detrás de la madera. Hinata suspiró mitad descansada mitad decaída cuando Neji entraba donde ellas. La apariencia de Hanabi al ver a su primo se volvió relajada de nuevo. Debía actuar como si nada para que Neji no se enterara, por lo menos hasta que hablara con él.

- Hanabi, Bienvenida.- con una pequeña reverencia añadida, Neji saludó a su prima menor quien devolvió el gesto abrazándole afanosa. Neji le acarició el cabello. - Lamento interrumpir pero Hiashi-sama está llegando.- los ojos de Neji miraron con fijeza a Hinata.

Sin perder más tiempo, los tres salieron de interior para esperar a Hiashi. Por segunda ocasión en el día, todo el congregado Hyuuga se reunía a la entrada para recibir como se debiera al que aún portaba el título de líder del Clan. El gesto calmo que guardaba Hinata se deshizo al ver que su padre no llegaba solo. Unas pinceladas de tenue rubor se marcaron en sus mejillas y sus ojos se expandieron a causa de la sorpresa.

- Olvide decírtelo, Nee-san… - susurró Hanabi ubicada a su derecha.- Otou-san dijo que alojaría a Gaara y Kankuro en el Distrito Hyuuga.

Hinata pareció hipar. En cambio un brillo de esperanza se coló a los ojos de Hanabi. "¡Gaara!"

- Me da gusto verte, Hinata.- la voz serena de Gaara al saludar elevó a un tono más rosa a la primogénita Hyuuga.

- Kazekage-sama, Okaeri.- aún con el rojo puesto en ambas mejillas, Hinata mostró una sincera alegría (sus ojos lo revelaban). De forma apenas perceptible, el Kazekage sonrió.- Me da gusto verlo también.

Kankuro le dedicó una sonrisa de complicidad a Hanabi pero se sorprendió de que no fuera correspondido. Miró con interés la cara de intensa concentración que mostrara la menor de las Hyuuga. Parecía que su mente trabajaba con profundidad dispuesta a resolver algo muy parecido a una incógnita matemática; además le intrigaba ese fijo mirar que tenía sobre Gaara. Kankuro se extrañó de nuevo. Los ojos de Hanabi habían brillado casi con gusto, mientras le veía asentir milimétricamente con un gesto que parecía de alivio.

A la izquierda de Hanabi, Neji guardaba lo que parecía una mueca de ligera satisfacción. "Gaara junto a Hinata". Ya quería ver la cara de Sasuke Uchiha cuando se enterara de tal cosa.

Toda la comitiva del Kazekage ingresó a la Mansión. Al poco rato, con la recepción que les brindaban a los de Suna, los Hyuuga daban una muestra de lo que sería el Festejo de su Fundación.

.-.0.-.

La noche tenía bastante rato de haber caído.

Cientos de pequeñas farolas iluminaban tenuemente pero lo suficiente al enorme patio trasero de la zona sur de la Mansión del Souke. La parte en donde se relajarían, admirando la naturaleza, los visitantes que pronto asistirían al distrito Hyuuga.

Mientras miraba el reflejo de las luces en el agua, Hinata suspiró apesadumbrada. Sujetó con nerviosismo el barandal del puentecito que cruzaba el pequeño lago artificial del patio y sus ojos se perdieron de nuevo en el espejo líquido. La preocupación moraba su mirada y parecía que no quería marcharse de ella. Su padre ya estaba en casa, se acercaba la hora de hablar con él sobre su relación con Sasuke Uchiha. Sintió que el estomago se le descomponía de sólo pensarlo. Y por si no fuera poco, debía reanudar su conversación con Hanabi al día siguiente.

Volteó hacia el salón principal de su casa. Se alcanzaban a escuchar en un sonido amortiguado las conversaciones que intercambiaban los suyos con los de Suna, aunque a veces una que otra carcajada de Kankuro irrumpía esa quietud. Cuando ella había salido del salón, buscando algo de aire y privacidad, los miembros más importantes de ambas ramas convivían con el Kazekage y sus acompañantes. De soslayo, había visto a Gaara hablando y asintiendo, con ese particular gesto solemne, a las palabras que le dirigieran los que le rodeaban. Había hablado muy poco con él. Si le confiara a Gaara que de quien le había relatado en aquella carta era Sasuke, ¿Qué le diría? ¿Pensaría que estaría mal tal como lo había hecho medio mundo? ¿También Gaara lo juzgaría?

- ¿Puedo acompañarte?

Hinata se sobresaltó ligeramente ante la imprevista pregunta. Se giró y unos ojos verdes la miraron con fijeza.

- Lo siento, no fue mi intención asustarte, Hinata.

- N-No hay problema, Gaara-kun. No te escuché llegar.

Una sonrisa delicada pero algo inhibida apareció para el Kazekage. Gaara se ubicó a unos centímetros de ella. Hinata se recuperó de su sobresalto inicial y se dedicaron por varios minutos a conversar sobre las anécdotas de su viaje a Konoha. No supieron en qué momento había acabado hablando sobre los extensos territorios Hyuuga con sus bosques colindantes, sus productivas zonas de hortalizas y frutas, los privados estanques piscícolas, su singular jardín de exóticas plantas, las áreas ancestrales de entrenamiento y uno de las construcciones que más los enorgullecía: el antiquísimo dojo. A Gaara no le sorprendía el vasto dominio de sus anfitriones, después de todo, los Hyuuga eran casi tan antiguos como la Konoha misma.

- El distrito Hyuuga es un lugar majestuoso.- musitó él.

Gaara, que miraba los alrededores, le comentó con su particular tono algo monótono que el aroma que los árboles le conferían al ambiente era tranquilizador y agradable. Aunque Gaara le manifestó que el lugar donde se encontraban guardaba una particular belleza. Hinata asintió mostrándole gratitud, se sentía orgullosa de ser partícipe de eso.

- Esta parte es mi sitio favorito. – la voz de Hinata dejó notar un matiz de cariño en ella.

- Lo sé. Recuerdo que una vez me dijiste que solías ver el lago por las noches. Te relajaba si estabas agobiada.

Ella lo miró y volvió a sonreír, Gaara recordaba algo que le había comentado hacía casi cinco años. Hinata evocó con claridad esa tarde en que le hablaba sobre su hogar mientras miraban como una fina lluvia caía sobre Suna.

- Al igual que a ti las tormentas de arena ¿no?.- Hinata sonrió al observar como los labios de Gaara se curvaban lentamente. Aquella tarde lluviosa Gaara había mencionado que en lo particular a él le gustaba observar el girar de los miles de granos de arena por los vientos fuertes que se creaban en el desierto.

- Hace un rato parecías muy inmersa en tus pensamientos. Preocupada. - el cambio drástico de tema tomó por sorpresa a Hinata. Gaara volteó a verla. - En el salón me dio la impresión que estabas ausente, ¿Pasa algo?

Esos ojos verdes parecían querer obtener una respuesta con sólo mirarle. Nerviosa, Hinata bajó la mirada y tragó dificultosamente. Si Gaara se había dado cuenta de su estado, tal vez su padre también lo hiciera. Una luz vino a su mente al pensar que aún podía atribuir su talante a la cercanía del festejo.

- Yo… Estoy algo nerviosa por todo esto. Habrá mucha gente importante. Jefes de Clanes, Señores Feudales, Otros dos Kage vendrán. Yo… seré la primera mujer que lidere el clan en toda su historia. Y pues… Es sólo que espero hacerlo bien.

Intentó sonreírle pero simplemente sus labios no se movieron. Gaara guardó silencio por unos instantes. Un aire suave meció las ramas y una hoja de durazno cayó haciendo un breve ondear en la superficie del agua.

- En tu carta no me parecía que te agobiara lo de la celebración, ni lo de tu nombramiento.

Hinata apretó los labios que luego de oírlo habían temblado ligeramente. Las manos se le pusieron frías. Pero mirando los ojos calmos de quien tenía enfrente tomó valor. Gaara era su amigo, era una persona de confianza.

- Tienes razón Gaara-kun. No sólo es eso lo que me tiene así… - antes de decidirse a hablarle con la verdad soltó otro suspiró de agobio.

Las mejillas de Hinata se desbordaban de rojo cuando al fin se atrevió a revelarle Gaara lo que sucedía. Mientras hablaba, sus dedos nerviosos rozaban la madera añeja del puente que su abuelo había construido para su esposa hacía muchos años. Se sentía tan nerviosa.

El joven experimentó cierta ternura al oírla y verla tan tímida justo como aquella vez que le confesara que creía estar enamorada de él. A él le hubiera gustado corresponderle, Hinata era una mujer muy especial. Por ella albergaba mucha simpatía y cierto cariño pero hasta ahí. Gaara no podía ver más de esos sanos sentimientos. Hacía tiempo que Gaara tenía claro que tal vez él sería de los que nunca se enamoraran. Aún no había llegado a él ese sentimiento del que muchos hablaban. En toda su vida nunca habría abrigado una sola idea romántica sobre alguien. Él quería vivir para su gente, su pueblo. Si Suna lo aceptaba de ese modo solitario, él continuaría así.

Pero el semblante casi siempre impertérrito de Gaara se quebró momentáneamente cuando Hinata le soltaba en un susurro el nombre de su misterioso amor. Gaara se recuperó de inmediato, después de todo ya tenía sospechas de quien podría ser ese hombre.

- ¿Q-Qué piensas? – titubeó ella luego de verlo meditar algunos instantes. Sus manos seguían frías, ahora prendadas con fuerza en la madera antaña.

Una abierta noche de otoño era testigo de dicha conversación. La voz clara de Gaara y las palabras que salían de su boca comenzaron a calmar la pesarosa sensación que albergaba el pecho de Hinata. Las ramas de los duraznos se movieron en un suave vaivén por la brisa nocturna. Hinata le escuchaba atenta, no importaba que la mirada verde estuviera extrañamente posada en algún punto de las alturas, ella sabía que los pensamientos de Gaara estaban con ella. Luego de unos minutos Gaara terminaba, girando para posar una mano sobre el hombro de Hinata apretándolo de manera amistosa. El corazón de ella latía tranquilo de nuevo. Emocionada, Hinata le abrazó como espontáneo agradecimiento a sus palabras confortadoras y sinceras. Una de las contadas sonrisas que Gaara podía ofrecer llegó para ella mientras le acariciaba de forma algo torpe el cabello.

Tras el tronco de un durazno, permaneciendo en el total anonimato, Hanabi sonreía de oreja a oreja al verlos. Sasuke Uchiha estaba perdido.

Desde el interior del salón, Neji Hyuuga se había consternado al descubrir a su tío observando con concentrada atención la parte que daba al lago. En el espacio que la figura de Hiashi no bloqueaba, Neji podía ver, a pesar de las penumbras, la escena de cercana familiaridad que Hinata compartía con Gaara. Cuando Hiashi se giró, Neji se asombró del aspecto de su tío. Segundos después el líder se integraba de nuevo a la reunión. El hecho era que Neji había percatado que de cierta forma Hiashi no parecía a disgusto con lo que acababa de presenciar.

El inesperado volar de una parvada de pájaros que acompañaban su vuelo con graznidos asustados rompió la quietud que reinaba esa despejada noche de otoño. Los otros tres miembros de la familia Hyuuga no habían sido los únicos testigos de dicho suceso. Con la ayuda de las tinieblas y bajo el resguardo de la lejanía, una cuarta persona había observado todo lo acontecido. En los linderos del distrito Hyuuga colindantes al distrito Uchiha, un par de enormes árboles habían sido derribados de dos secos golpes. Los ojos negros de Sasuke Uchiha brillaban siniestros al pensar en un sujeto de frente tatuada. Estaba más carcomido que nunca por la presencia de Sabaku no Gaara.


La parte donde se encontraba descansando Kakashi aún lo guarecía de los ya fuertes rayos del sol matutino. El shinobi mataba algo de tiempo leyendo su libro a fuera de una de las ventanas del edificio administrativo de Konoha en espera para hablar con Tsunade. Las palabras que se intercambiaban dentro del despacho apenas le llegaban hasta donde yacía. Entonces el único ojo visible del ninja copia dejó las letras para contraerse al reconocer la voz que oía. Kakashi, sonsacado, cerró el libro y prestó atención.

La petición que acababa de hacer Sasuke Uchiha había provocado que dentro, la Hokage no ocultara su impresión, la ceja derecha de la líder había armado un arco bastante pronunciado.

Hacía cosa de unos instantes Sasuke había señalado, en la reunión que su equipo tuviera con la Hokage, que denegaba formar parte de la misión que acababan de asignarles.

El inesperado comentario había hecho que Tsunade hiciera a un lado los papeles que revisaba para mirarlo de lleno. Mientras sometía lo que pareciera una sonrisilla displicente, la Hokage cruzó los brazos elevando más sus prominentes pechos. Dirigió la vista a su derecha mirando a Sakura, que veía a Sasuke con la boca abierta ligeramente; luego los ojos miel se deslizaron hacia la izquierda encontrándose con los de Naruto quien, también desconcertado, sólo encogió los hombros.

- Quiero permanecer en Konoha estos días. – la expresión indiferente de Sasuke no varió al volver a dirigirse a Tsunade –aun cuando ésta lo miraba con creciente impaciencia. - Sai puede tomar mi lugar.

Un silencio tenso cayó en el despacho. Sakura seguía desencajada, Naruto pestañeó asombrado. Tsunade colocó sus codos sobre la mesa y entrelazó las manos apoyando la barbilla en ellas, parecía sopesar lo comentado.

- ¿Insistes entonces en no ir? – la pregunta fue finalizada con un apretar de dientes.

Él asintió. Al ver la mirada inquisitiva de la rubia añadió con sequedad:

- Tengo cosas importantes que hacer.

- Bien. Pues siendo así, te dejaré en Konoha, Sasuke…

Mudos, Naruto y Sakura abrieron los ojos como platos. En cambio los de su compañero se entrecerraron apenas unos milímetros.

- Y por qué no,… - una socarrona sonrisa tiraba las facciones de la rubia. - También si quieres puedes tener mi puesto por unos días… ¿Qué te parece?

El rostro de Sasuke se tensó ligeramente. En Naruto cruzó una de esas expresiones burlonas que tanto cargaban a su amigo.

- No estoy bromeando, Tsunade. – dijo sin emoción. Godaime se mostró teatralmente sorprendida. Aunque lo cierto era que la parquedad y más aún la informalidad con que estaba siendo tratada le indignaban.

Sakura pareció tragarse la lengua ante tal contestación, por lo bajo, Naruto hizo una mueca de desaprobación. Decididamente Sakura sintió deseos de asestarle un golpe a su compañero por cómo estaba hablándole a su mentora. Sasuke era un rematado idiota.

- ¿No? Yo pensé que todo esto de negarte era una broma tuya.

La mordacidad fue obvia en las palabras de Tsunade, los labios sonreían falsamente pero al siguiente momento su tono se tornó duro justo como su mirada.

- He dicho que irás con el resto de tu equipo al País del Hierro, harás lo que se te pide y no se diga más. ¿A menos que quieras pasar unos días encerrado por insubordinación directa? – retadores los ojos de Tsunade no se apartaron de los de Sasuke que destilaban ira pura.- Treinta días bajo llave te harían apreciar un poco tu situación y te servirían para comportarte como debes hacia tu líder, Sasuke.

Aun cuando los ojos de Sasuke brillaban de furia, su apariencia seria pareció cambiar. Tsunade consideró que se estaba pensando su actitud; la rubia enarcó muy sutilmente una ceja mostrándose algo satisfecha. De inmediato sus ojos se deslizaron a Sakura.

- Sakura serás la capitana. – ante el repentino nombramiento la joven asintió obediente, Tsunade se apresuró a añadir: – Se diplomática esa gente suele ser algo susceptible. Y tú, Naruto nada de zafarranchos, porque si vuelves a crear algún inconveniente que cause gastos, lo descontaré de tu paga, ¿Escuchaste?

- ¡Pero Oba-chan!

Sakura le dirigió una elocuente mirada, instándole a callar. Con pesar Naruto asintió.

- Ahora salgan, tengo otras cosas que hacer. - Tanto Sakura como Naruto se dirigieron raudos hacia la puerta pero Sasuke permaneció unos segundos sin moverse, sólo mirando a la rubia. - He dicho fuera, Sasuke ¿O tienes algo que objetar?

El joven apretó los labios mirándola con acritud.

- No. – su boca apenas se había movido.

Sasuke ardía por dentro pero no tenía más opción. No podía arriesgarse a ser encerrado, había mucho que perder si se negaba y caía en la insubordinación. Su conversación con Hinata debía aplazarle hasta que regresara. Sasuke se dio vuelta y salió sin mirar a Naruto y Sakura que lo habían esperado junto a la puerta.

Minutos después mientras hojeaba los papeles para la siguiente asignación que haría, Tsunade se percató que no estaba sola. Kakashi apostado sobre el marco de la ventana, dio un salto al interior entrando al despacho.

- Supongo que no acabas de llegar y oíste lo qué pasó, ¿No es así?

- Qué puedo decir, Sasuke es un Uchiha después de todo.- respiró algo resignado.- Creo que está en su naturaleza eso de rebelarse.

- Aún no alcanzó a entender el porqué de esa estúpida negativa a no salir. – Tsunade miró intrigada al ninja que sabía en un futuro le relevaría en el mando.- ¿Tú sabes qué encierra esa inusitada "rebeldía"?

- Mmm, creo tener una idea.

Tsunade entrecerró los ojos claramente desconcertada. No supo si había escuchado bien pero le parecía que Kakashi había dicho la palabra "celos".


Sakura había salido sumamente enojada del despacho. Sasuke se había evaporado justo en sus narices. Definitivamente tenían que hacer algo. Él estaba mostrándose tan cabeza hueca como nunca lo hubiera creído. El día anterior ella había hablado con Naruto, quien la visitaba en su casa, sobre lo acontecido en esa mañana en los territorios de los Hyuuga, contándole el rubio a su vez lo sucedido con ellos en la calle. Gaara en Konoha y hospedándose con los Hyuuga. Hiashi amedrentando a Naruto y refiriéndose a Sasuke de esa forma tan grosera (ahora entendía de donde le venía lo desagradable a Hanabi). Con eso Sakura lograba entender el por qué de Sasuke a no salir de la villa. Pero comportarse de esa manera con Tsunade no era para nada la forma más inteligente de hacer las cosas.

Naruto percibió la tensión en la joven, la rodeó con un brazo y la apretó con suavidad intentando calmarla. Sakura suspiró recargando la cabeza en su hombro.

- ¿Por qué Sasuke se porta tan idiota? - descargó todavía indignada.

- Creo que el amor no le va al Teme muy bien. Pero no te preocupes Sakura-chan no creo que Oba-chan se tome muy a pecho lo que pasó…

Sakura exhaló apesadumbrada, esperaba que tuviera razón. Naruto se rascó de forma distraída una mejilla.

- No sé, Sakura-chan, pero creo que deberíamos hablar con Sasuke. – Sakura lo miró sin pestañear.- Sí, somos sus amigos ¿No?

Meditando la idea, Sakura se mordió con nervios un labio (gesto que no sabía le gustaba mucho a Naruto que hiciera).

- ¿Y tú crees que nos haría caso?

Él encogió los hombros.

- No sé, pero no perdemos nada con intentar que nos escuche ¿No?... Digo, antes de que meta más la pata, ttebayo.

- Creo que tienes razón… - Sakura sonrió.- Nunca pensé que Sasuke-kun se portara así. En últimas fechas ha hecho cosas que han dejado mucho que desear. Sí, hablaremos con él, no importa lo que diga debe escucharnos.

- ¡Eso es! – dijo alegre de verla recuperada.- Eh… ¿Sakura-chan?

La joven volteó para ser sorprendida con un beso robado.

- Baka…- murmuró contenta al mismo tiempo de abochornada por las risillas de unas chicas que los habían visto.

.-.0.-.

Mientras descansaba con Suigetsu en la parte frontal de la Mansión Uchiha, Karin miró con emoción a Naruto y Sakura arribar. La pelirroja dejó el compilado de leyes de Konoha que le prestara Ino para revisar y sacudió, algo ruda, a Suigetsu que dormitaba; éste se desperezó mirando a los que se acercaban.

- ¿Qué hay ustedes dos? - el espadachín gritó levantando el rostro de las piernas de Karin que le habían servido como almohada.

Luego de un intercambio de saludos, la pelirrosa les comentó lo que había sucedido el día anterior y luego los sucesos de la mañana confesándoles a los otros que tenían en mente hablar con Sasuke. Karin se acomodó las gafas, ahora entendía a que se debía que el chakra de su ex líder tuviera esa naturaleza cuando llegara ayer por la tarde aunque por la noche también había estado inestable a más no poder. Ella había tenido que sujetar a Suigetsu quien quería correr a preguntarle a Sasuke qué pasaba. Suigetsu suspiró aliviado al escuchar lo que Sakura hablaba. Así que era eso lo que tenía molesto a Sasuke, y él que creía se debía a lo suyo con Karin. Pero de todas maneras, no pensaba que Sasuke le hubiera hecho mucha gracia el asuntillo de haberles visto. Suigetsu se dijo que tendrían que ser más cuidadosos en esos detalles de la intimidad. No le gustaba la idea de que Sasuke viera más a Karin como Kami la trajera al mundo, eso era algo a lo que sólo él podía tener privilegio

Sakura le pidió a Karin localizar a su compañero, tarea que la joven de pelo rojo logró sin el mayor esfuerzo. Sasuke no estaba en territorios Uchiha, su chakra bullía trepidante y tenía la misma naturaleza de todo el día anterior. Minutos después los cuatro caminaban hacia la antigua área de entrenamiento del equipo siete en donde Karin había ubicado a Sasuke.

Avanzaron no tan rápidamente como quisieran, el mar de gente que anegaba la villa les había resultado problemático. Entraron a la zona boscosa y divisaron en un paraje conocido a Sasuke, enfrascado en un combate. Suigetsu hizo un mohín de diversión, Karin chasqueó murmurando que no sería nada fácil que les atendiera. Sakura había respondido diciendo que tenían que hacerlo fuere como fuere. El chakra de Sasuke era bastante estremecedor.

Sasuke se percató con claridad que los cuatro bakas llegaban hasta él. Ni siquiera se digno a mirarles (ni tampoco el clon con el que entrenaba).

En la amplia zona se percibía con claridad una energía colmada de furia, una sensación venenosa casi palpable. Sasuke blandió en el aire la katana, embistiendo a su clon de sombra.

- ¡Sasuke-teme, necesitamos hablar contigo, ttebayo!

- ¡Sasuke-kun por favor!

El choque de las espadas creó un chirrido seco que se perdió en el bosque. Sasuke no pensaba detenerse ni un momento para despacharlos. Esgrimió al mismo tiempo la espada contra su otro yo con movimientos mortales, su copia sonreía con sorna deteniendo los sablazos (era tan bueno como el original). El sonido de los metales chocando cada vez se repetía más resonando por todo el lugar.

Los cuatro observaron como en un movimiento sorprendente uno de los Sasuke fustigaba un sablazo a otro partiéndole en dos. El atacado deformó su rostro ante la muerte después desapareció en un 'plop' armando una voluta de humo. Sasuke se detuvo y luego los miró, sus ojos negros destilaban aversión.

- Lárguense. – masculló.

Tanto el rubio como el espadachín enmarcaron gestos de claro desinterés a la petición de Sasuke. Con igual apariencia tozuda, Sakura y Karin miraban al pelinegro con brazos cruzados.

- Largo, dije. O aténganse a lo que suceda…- les espetó amenazándoles directamente con la espada. Ya estaba harto de todos ellos.

Suigetsu enarcó una ceja mirando a Naruto y una enorme sonrisa zorruna cruzó la cara del rubio. Ni Sakura ni Karin les prestaron atención a las vistas compartidas de los shinobis, cuando el par de kunoichis quiso reaccionar sus enamorados enardecidos corrían dispuestos a atacar a Sasuke.

- ¡Por las malas! – gritó Naruto, junto a él, Suigetsu torcía una placentera sonrisa. Ambos sabían que por las buenas Sasuke nunca accedería.

El primero en entrar en acción fue Naruto. El jutsu múltiple de sombras hizo su aparición y el rubio con sus decenas de clones atacaron en serie al Uchiha. Con feroces golpes y fieros sablazos Sasuke se enfrentó a todos esos molestos escandalosos. En una rapidez extraordinaria uno a uno fueron cayendo, aunque un clon más adiestrado logró asestarle un par de puñetazos en pleno estomago y otro más algo seco sobre su mandíbula. Dos agiles movimientos de katana bastaron para desaparecerlo, pero aún le quedaban algunos más; enfurruñado Sasuke escupió un poco de sangre que habían logrado sacarle para lanzarse sobre el resto. Casi terminaba con todos, cuando de pronto, el Naruto original surgía de la nada portando una bola de chakra de proporciones enormes.

- ¡Odama-Rasengan!

- ¡Kuso! –los labios de Sasuke se apretaron al recordar la dichosa esfera.

- Buena técnica…- admitió Suigetsu que sorprendido esperaba su turno.

Con ayuda de la katana Sasuke apenas amortiguó el severo impacto del ataque. Por un momento pasó por su mente que la inmensa esfera de chakra partiera su espada; y lo hubiera hecho si no fuera porque ágilmente creó un Chidori que recorrió la hoja de su katana haciendo a la técnica reventar. Los árboles del lugar se agitaron de forma violenta al desatarse la onda expansiva de energía liberada. De nuevo demostrando esa velocidad vertiginosa, Sasuke se movió casi pareciendo desaparecer del lugar. Aprovechando el desconcierto de Naruto, y con espada envainada, atacó al rubio con golpes que aunque éste intentara esquivar no pudo evitarlos todos. Cuando un puñetazo seco se estrelló en el estómago de Naruto, mandándole a volar varios metros, Sasuke, frenético, desenvainó de nuevo sólo para proteger su costado derecho del ataque que ahora le hicieran.

Se pudieron ver chispas brillantes provocadas por el impulsivo choque de espadas.

- ¡Mi turno, Sasuke!- exultante, el de la niebla sonreía.

Al igual que Naruto, Suigetsu ponía todo su empeño en vencer a Sasuke. Sus ojos violetas resplandecían, ansiosos de pelear más y más, sobre todo porque Sasuke estaba peleando bastante en serio. Un espadazo certero alcanzó a Suigetsu causando ningún daño a su cuerpo acuoso.

Karin podía notar que el chakra de Suigetsu estaba bastante animoso, el de Sasuke había cambiado notoriamente, ya no tenía ese tinte tenebroso, y el Naruto era el mismo de siempre. La pelirroja meneó con hastío la cabeza, a un lado de ella, Sakura fruncía los labios, molesta. Karin se percató que el chakra de Sakura comenzaba a aumentar y se acomodó las gafas al verla tronándose los dedos. Pensó que seguramente Sakura estaba tan harta como ella.

- Ayer lo de Hanabi,… - el puño derecho de Sakura se tensó.- Y ahora esto…- bufó molesta.

El Uchiha miró de soslayo observando que Naruto se levantaba, un pequeño momento de distracción que Suigetsu aprovechó para atacarle desde arriba. Sasuke clavó a Suigetsu con la katana sólo para verlo reventar en una explosión de agua. La copia de Suigetsu desaparecía casi al instante que el verdadero espadachín surgiera de la nada a espaldas de Sasuke, mandando con determinación un ataque directo sobre la cabeza de éste. Sasuke tiró de inmediato la cabeza hacia atrás logrando sortear el embiste. Dio unos rápidos saltos tomando distancia del de la niebla. Sudaba copiosamente, sobre su hombro podían verse restos de cabellos que la hoja filosa había alcanzado a cortarle. "Ese Suigetsu idiota"

- Buen movimiento…- reconoció Naruto. Suigetsu mostró sus dientes puntiagudos.

Sasuke, con rapidez, miró a ambos lados; los dos le habían flanqueado. Suigetsu por la derecha, Naruto a su izquierda. Y ambos sonreían satisfechos de tenerlo "acorralado". Sasuke torció una sonrisa, el Sharingan se activó. Frente a ellos, Karin y Sakura miraban la situación nueva.

Como gritos de guerra, las voces tanto de Suigetsu como de Naruto se oyeron cuando ambos se lanzaran a atacar al mismo tiempo. Sasuke los esperaba con la katana en posición. Hilerillas de rayos azulosos recorrían no sólo la espada también el cuerpo del Uchiha.

- ¡ ¡SHANARO! ! - Un crujido estruendoso se escuchó y la tierra se agitó con furioso estrépito.

El trío dejó su lucha para ponerse a resguardo de lo que pareciera una marejada de rocas y tierra que se dirigía con feroz velocidad justo a donde peleaban y que muy posiblemente podría sepultarlos en un parpadeo si les alcanzara.

Los tres, por separado, desde las copas de unos árboles miraron a Sakura. Suigetsu, desencajado, Naruto, ligeramente asustado y Sasuke con algo de sorpresa ante tal poder. Sakura siempre había sido bastante bruta. Karin estaba estupefacta, las gafas se le habían escurrido por el puente de la nariz. Había visto a una Sakura roja de ira saltar unos metros hacia ellos para impactar con una fuerza tremebunda la tierra y luego con otro salto vertiginoso regresar a donde estuviera antes.

- ¡Sa-Sakura-chan!

- ¡Coño, estoy harta de ustedes! - gritó Sakura.

- Tu manera de calmar la situación no dista mucho de la de ellos, ¿no?- le hizo saber Karin.

- Es la única forma en la que entenderían ese par de imbéciles. - masculló señalando a Naruto y Sasuke.

- Tienes razón, supongo que lo mismo para el otro idiota de allá…- le dio razón a la pelirrosa mientras miraba a Suigetsu.

Sasuke envainó su espada para luego descolgarse del árbol en que se encontraba con intención de encaminarse a su casa. Ya no se sentía molesto, pero aún así necesitaba estar solo. Segundos después Naruto y Suigetsu también aterrizaban sobre un suelo algo maltrecho. El Uchiha miró a Sakura y a Karin pero no profirió palabra alguna al acercarse a ellas.

- ¿Espero que ya te hayas calmado y ahora sí podamos hablar? –empezaba la de rosa.

- ¿Insisten en eso?

- Así es…

- No tengo nada que decir…- finalizó mientras les miraba ceñudo. Naruto y Suigetsu llegaban hasta ellos.

- Teme, en serio, si no quieres más problemas, debes controlar todo eso de tu mal humor por Gaara.

Sasuke apretó los labios al oír el nombre. Giró la cabeza y miró con molestia a Naruto.

- No sé de que hablas…

- ¿Podrías dejar ese comportamiento idiota de una vez, Sasuke?- le riñó al fin Sakura. - Este asunto de montar en pantera por él es absurdo. Tsunade-sama fue bastante condescendiente contigo. Yo en su lugar te habría encerrado.

- Hemos escuchado a Hinata hablar sobre ti, y sabes, no veo porqué esta actitud tuya.- le señaló Karin.- Además, hay un compromiso entre ustedes ¿No?

Las dos vieron a Sasuke contraer someramente las cejas.

-Sí, Compromiso. Porque no creo que la relación entre Hinata y tú sea algo del momento.- intervino Sakura.- Porque imagino que ya has hablado con ella sobre lo que tienen juntos, ¿no? Y no me vengas con que no es de nuestra incumbencia porque sí lo es. Y no sólo por ti, Hinata también es nuestra amiga. - se apresuró a añadir luego de ver la boca fruncida de Sasuke.- Debes haberle hecho saber que no es algo de "te quiero por ahorita, mañana quien sabe" – los ojos de Sasuke se entrecerraron al escucharla.

A Karin no le quedó ninguna duda al ver a Sasuke; era igual de idiota que Suigetsu.

- Eso no ha sido necesario…- reveló Sasuke.

- ¿Y por qué diablos crees que no es necesario hacerle saber a Hinata que quieres pasar tu vida con ella? - Sakura había levantado el tono de voz ante tal contestación .Una vena punzante en su sien revelaba su inconformidad.

- ¿Qué acaso no es algo importante? – espetó Karin.

Sasuke calló por unos segundos, suspirando exasperado. Primero había tenido que pelear y ahora el asunto era peor, tenía que hablar de ese tipo de asuntos personales con ese par. Sakura le miraba impaciente.

- ¿Y?

- Voy a hablar con su padre.- con acritud contestó mirando a ambas.

Suigetsu meneó la cabeza con algo de compasión. Ya podía ver venir el discurso de Karin.

- ¿Con su padre?- protestó Karin indignada.

Suigetsu encogió los hombros al ver Sasuke. Sí, el Uchiha se lo había buscado. El de la niebla se acercó a Naruto comenzando a conversar sobre la técnica con la que había atacado a Sasuke. Naruto emocionado empezó a relatarle los detalles. Ambos dejaron el asunto de la conversación en manos de las kunoichis.

- ¡Carajo, Sasuke, es a Hinata a la que quieres no al padre!- empezó Karin.- No quieras actuar por tu propia cuenta sin considerar la opinión de ella. No por nada esto se llama Pareja. "Par"… "Dos"… - gesticulaba con los dedos casi en cara de Sasuke. Él deseó fulminarla por hacerlo sentir como idiota. Pero la pelirroja continuó. – Ahora, ¿Hinata sabe que piensas hacer eso? ¿Alguna vez se lo has comentado? Es más, ¿Sabes al menos si ella quiere lo mismo que tú?..

Sakura asintió a cada una de las preguntas que Karin lanzó. Lejos de lo que pudiera notarse, Sasuke al parecer se estaba pensando (muy a su pesar) los planteamientos de sus dizques "amigas". No le había dicho directamente a Hinata el asunto de hablar con su padre pero estaba segura que ella entendería. Porque por supuesto que Hinata quería lo mismo que él. Nunca le había preguntado pero lo sabía, podía sentirlo. Hinata se lo trasmitía en sus ojos cuando estaban juntos.

- ¡No! ¡Cómo vas a saber si ni siquiera ella misma ha de tener idea de donde está parada en esta relación contigo! - seguía Karin, gesticulando ofuscada con ambas manos.- ¿O es qué piensas que la tienes comiendo de la palma de tu mano para hacer y deshacer en nombre de ella?

- Basta Karin…- dijo harto de todo su retahíla de palabras. La mujer apretó con fuerza la boca.

- Hinata es una mujer no un objeto.- remató la pelirroja girando la cara a un lado con indignación.

- Así es Sasuke-kun. Karin tiene toda la razón.

Sasuke exhaló molesto, ahora Sakura intentaba seguirle con la letanía que había empezado Karin. Malditas mujeres entrometidas.

- De una vez entiend-

– No me parece correcto, que pases por alto lo que Hinata tenga que decir.- Sakura interrumpió su queja. El tono más suave que usara y el mirar conciliador le hizo a Sasuke prestar atención de nuevo. - Hiashi y todos los Hyuuga podrán mandarte al infierno pero ella es la que tiene la última palabra en todo esto. Hinata merece, no,… no merece DEBE saber cuáles son tus verdaderas intenciones y tú debes saber cuáles son sus opiniones y sus pensamientos. – Haruno miró fugazmente a Naruto. Su tono se suavizó más.- Eso es muy importante para nosotras. Hace saber cuánto en verdad alguien quiere estar contigo. Así que... creo primero deberías hablar seriamente con ella sobre lo que tienen y por supuesto, hacia donde va todo eso.

- ¿Ya terminaron?…- dijo Sasuke mirándoles con aspereza. Ambas asintieron si siquiera sentirse intimidadas. A un lado de ellas, Suigetsu y Naruto quedaban en practicar juntos los próximos días sin embargo habían logrado escuchar la parte última del asunto: Sasuke debía hablar con Hinata sobre el futuro.

- Gomene, camarada, pero cuando tienen razón, la tienen…- concluyó el de la niebla.

- Estoy de acuerdo, ttebayo.- asintió Naruto.

- Cállense ustedes dos…- rezongó gélido comenzando a caminar de nuevo y pensando que si partirían la noche del día siguiente, aún tenía medio día y el otro completo para intentar buscar a Hinata y hablar con ella.

Cuando el Uchiha avanzara varios metros de ellos, ambas kunoichis se giraron y con brazos cruzados miraron de forma bastante belicosa a los otros dos. Suigetsu y Naruto parecieron estremecerse al verlas. Pero para sorpresa de ambos, las chicas no actuaron (hablando más de Sakura) con tintes violentos.

- Vinimos a hablar con él, no a intentar matarlo, idiotas.- dijeron ambas. Ambos se mesaron los cabellos y sonrieron falsamente apenados.


Con brazos cruzados, Hanabi paseaba la mirada de forma intranquila por el extenso terreno del distrito. Activó el Byakugan localizando a su hermana de inmediato. Hinata estaba en el dojo Hyuuga.

Junto con una escolta del Souke y una comitiva de alto rango del Bouke, su padre había salido con rumbo a las oficinas de la Hokage para afinar ciertos detalles en lo que respectaba a los asistentes que llegarían en los próximos días a la villa, además de pactar ciertos servicios con la líder sobre el monitoreo que era pertinente hiciera una cuadrillas de ANBU en los alrededores Hyuuga como reforzamientos a las medidas de seguridad. Así que Hanabi consideraba era la oportunidad perfecta para reanudar su conversación.

Entró al dojo y miró por varios momentos a su hermana realizando movimientos propios del Juken. Mientras la veía entrenar pensaba; su cabeza iba a mil pensamientos por minuto.

Necesitaba a alguien del Clan para que le ayudara en el asunto de Hinata; sin duda Neji era su única opción. Con labios fruncidos, asintió a tal pensamiento. Sólo que debía pensar en la mejor manera de hacérselo saber a su primo sin que éste pidiera la sangre del Uchiha y con eso desembocar en un altercado serio dentro de la aldea que creara un remolino de chismes y habladurías. Porque eso sí, antes muerta que colocar el Clan en la mira de todo mundo con algo tan espinoso como eso. Tal vez también sería bueno decírselo a Kiba y por qué no a Shino. Cuanta más ayuda mejor. Lo acorralarían haciéndolo confesar qué era lo que había hecho sobre su hermana. A su padre definitivamente se lo diría cuando el asunto estuviera resuelto. Ella sabía definitivamente el grado de aversión que éste guardaba para el renegado. Uchiha se tendría más que merecido lo que su padre quisiera hacerle. Los ojos juveniles brillaron satisfechos. Seguramente el traidor estaría fuera de la villa dentro de muy poco.

- Supongo que vienes para hablar, ¿no Hanabi-chan? - dijo Hinata parando su entrenamiento luego de sentir la presencia de su hermana.

- Así es Nee-san.- La menor se acercó a ella dándole una toalla para que se secara un poco el sudor.

Hinata asintió, sentándose e indicándole a Hanabi, con unos golpecitos sobre el tatami, que la acompañara. Por unos instantes, Hanabi miró que su hermana parecía meditabunda en las afueras que daba el ventanal, perdida por completo en algún punto del puente. Tal vez pensaba en Gaara, imaginó con emoción.

- ¿Recuerdas la primera vez que me confesaste tus sentimientos por Kiba-kun? – las mejillas de Hanabi se colorearon. – Dijiste que si Kiba me gustaba no te importaría porque lucharías por él. Y cuando te dije que Kiba-kun era como un hermano, suspiraste tanto alivio como nunca hubiera visto. Debo decirte que me pareció algo tan tierno viniendo de ti.

- Hinata no estoy aquí para hablar sobre lo mío con Kiba.

La mayor asintió y sonrió paciente.

- Y cuando me preguntaste si Kiba-kun era tan idiota, irresponsable y libertino como se decía, recuerdo que te respondí que no te dejaras llevar por lo que dijeran los demás. Que a la gente le resultaba fácil juzgar a otros sin tratarlos realmente. Te dije entonces que conocieras a Kiba-kun por ti misma, no por lo que alguien más, ni siquiera yo misma, dijera. –una mano de Hinata se posó sobre la de su hermana. - Es lo mismo que te pido ahora hagas con Sasuke.

- ¿Qué?

Las finas cejas de Hanabi casi se unieron ante tal petición. Desencajó la cara, se había quedado parcialmente enmudecida.

- ¿Sabes?... Lo que te voy a contar no se lo he dicho a nadie. – con voz algo trémula y mejillas sonrosadas, Hinata continuó. - En la primera misión con él todo iba bien hasta que me sonrió… Esa simple sonrisa me hizo sentir, no sé, muy… Rara. Incluso mi tartamudeo regresó. Todo era tan inesperado y un tanto desesperante para mí… Él parecía alertar todo mi cuerpo. Y yo no entendía el por qué se causaba todo eso. Lo tenía cerca y hacía que se me agitara el corazón a sobremanera de tal forma que creía que podría desmayarme. Y qué decir de mi estómago que se volvía un lío horrible, tanto que pensaba que tal vez hasta vomitaría… ¿Qué tonta, no?

A un lado de Hinata, su hermana menor tenía los ojos abiertos a toda su órbita. Hanabi pestañeó de forma algo cómica. Su hermana gustaba de Uchiha y no había identificado ese sentimiento.

- Sí, Sasuke me gustaba y eso lo supe hasta después… - confesó algo cohibida, aunque no la hubiera visto Hanabi sabía que había una sonrisa en el tono pausado.- Pero gustar de alguien es algo que puede pasarle a cualquiera. Mis sentimientos verdaderos por él comenzaron en la segunda misión, esa en País Nano, ahí sucedió todo…

La remembranza hizo callar a Hinata por instantes para luego soltar un profundo suspiro inconscientemente sus manos se habían ido a su pecho.

- Conocí a otro Sasuke. Uno bastante distinto al que hubiera pensado. Sus ojos me hicieron notar sin que él lo supiera que era alguien digno de confianza, alguien… amable. Creo que ese era el Sasuke por el que tanto lucharon Sakura y Naruto en hacer volver…

- Pero Hinata…

Hanabi se detuvo cuando su hermana tomó sus manos de nuevo y con la mirada le pidió le dejara continuar.

- Sasuke me ha hecho sentir cosas que con nadie había experimentado. Es frío y arrogante, lo sé; y tan orgulloso que a veces sus maneras no son las apropiadas pero es… bueno. Es una buena persona. No sólo lo sé, Hanabi… lo siento, aquí. – una de sus manos se posó con fuerza en el pecho. - Sasuke tiene… muchas cosas que me agradan.- el sonrojo fiel de las mejillas seguía allí.- Cosas que me hacen quererlo. Amarlo con el corazón… Porque lo amo, Imouto. De verdad.

Hanabi sentía las palabras atragantadas, abrió los labios pero calló; al parecer no estaba muy segura de que decir a todo lo que estaba escuchando.

Hinata se acercó y acomodó un mechón castaño tras la oreja de Hanabi. Pasaron unos segundos en que las hermanas Hyuuga se miraron en silencio. Más que las palabras que su hermana había acabado de decir a Hanabi la acallaba esa mirada y el semblante que se observaban en el rostro de Hinata. Estaba tan serena, y a la vez determinada. Tan segura de lo que hablaba, sus ojos también decían lo mismo.

- Nee-san…

- Lo amo tanto que si no obtengo el permiso de Otou-san o el Concejo para estar juntos, no me importará dejar el Clan. – los ojos de Hanabi no ocultaron su sorpresa, su cuerpo se cuadró tenso.

- P-Pero Hinata no puedes hacer eso…

- Sería preferible dejar de ser Hyuuga y luchar por lo que quiero, a tener una vida que no deseo y permanecer por completo vacía, ¿No lo crees?... – Hanabi tragó con fuerza ante tal confesión. - Porque yo quiero estar con él… Sasuke-kun es mi otra mitad. - finalizó Hinata sonriendo de manera afable.

Ya no había nada que hacer, no había nada truculento detrás de eso. Verdaderamente, Hinata estaba enamorada de Sasuke Uchiha.

La Hyuuga menor se deshizo con un suspiro de toda la rigidez acumulada tras la declaración de su hermana mayor. Soltó otra exhalación y pasado un leve momento murmuró algo achicada:

- Está bien, tú ganas Nee-san... Te creo.

Hanabi tendría que hacer de tripas corazón y empezar a ver al ex renegado de otra manera. Adiós al complot que tenía maquinado en su contra. No le quedaría más que aceptar esa relación, todo por el bien de su hermana. Y ella creía que lo suyo con Kiba sería algo difícil de aceptar. Hanabi armó una ligera mueca al pensar en Hiashi. No quería siquiera imaginar cómo reaccionaría a tal noticia. Un Uchiha y una Hyuuga. Nunca en toda la historia del clan siquiera se hubiera pensado en esa posibilidad. Si tan sólo los Uchiha no hubieran tenido tan mala fama, si tan sólo el idiota de Sasuke no se hubiera largado de forma tan ruin de la villa.

- No me meteré e... intentaré tratarlo. ¡Kami-sama mira lo que estoy diciendo! - Hanabi se llevó las manos a la cabeza pareciendo exasperada ante tal panorama. - Pero conste que sólo lo hago por ti. - aclaró tajante para luego hacer un gesto de disgusto. - ¡Por qué Nee-san!… ¡Por qué habiendo tantos zoquetes en la villa te fijaste justamente en el más indeseable de todos! - se quejó al fin.

- Hanabi-chan...- Hinata le hizo un reproche con la mirada.

- Ya, ya, cumpliré lo que dije...- de inmediato Hanabi pareció reparar en algo. - Neji-nii-san con Tenten, Yo con Kiba y ahora Tú con ese... Definitivamente hay algo malo en el sistema de la nueva generación de los Hyuuga...- soltó mientras negaba y torcía los labios en una mueca resignada.

Hinata encogió los hombros pero sonrió aliviada, la nueva actitud de Hanabi le hacía saber que aceptaba sus palabras. Ya tenía a Neji y a su hermana con ella, ahora sólo faltaba hablar con su padre.

Continuará...


¡Y uno menos! Lamentaría la demora pero me dije Si el epílogo de Destiny tarda tanto yo por qué habría de sentirme mal por unos días sin actualizar. (Manipulación descarada para Amy-chan) xD.

Naaa! Ya en serio Gracias por ser tan fieles en leer SC. En verdad no saben cómo me pongo de feliz cuando leo los rrs que llegan y veo que sigue gustando el fic. Que por cierto está a nada de terminar, creo que un par de caps más y a otra cosa mariposa. Por lo pronto me iré a poner al día con "Y entonces llegaste" es otro sasuhina mío que ya tiene rato que lo tengo algo olvidado. óò

Respuesta a rrs:

Lu Hyuuga: ¡Hola, Hola! Pues querida Lu ya viste que Hanabi tendrá que olvidarse de su "compló" porque Hina na'más no dejará a Sasu. Me alegra que te guste esta locura que escribo. Espero subir el sig cap antes de que termine el mes. Un saludo enorme y gracias por leer.

Bella-Sakkaku: ¡Hola Bella! Hanabi hará de tripas corazon y callará por el bien de Hinata. Y pues ya nada más queda que Hiashi se entere de todo. Uy, ni quiero imaginarlo. Si hasta pareció a gusto con la idea de ver a Gaara con su hija Óo. Espero verte de nuevo por acá. Gracias por leer. Nos vemos

Gpe mccartney: ¡Dano! No te preocupes pequeña, no importa que te pierdas. Sasuke trina de amarguez y los que pagan la factura son los pobres arbolitos uu". Ni me hables de tenerte sin leer porque yo no veo muy claro lo de tus drabbles. Tú si te tardaste bastante. Óò. Te mando un beso, escribe más y Mizu te adorará más que nunca. Cuidate mucho y muchas gracias por leer.

lalalalau: ¡Hey Hola! ¡Bienvenida! Creo que Gaara hizo muy mal en dejarse abrazar por Hina si ya sabía que Sasuke los miraba como pa'que se dejo. Uu, Lo malo es que quien pagó la furia de Sasuke fueron sus amigos. Pobres. Lamento no te guste ese pairing pero espero que sigas leyendo el fic. Sobre los lemon, ni creas no son muy buenos pero pos me esfuerzo. ^^. Muchas gracias por dejarme tu comentario, y por leer también. ¡Saludos!

aiko Namikaze: ¡Hola aiko! No importa sino logueas, se te agradece que te tomes el tiempo de dejar un comentario. Me alegra saber que te gustó el cap, espero éste también te haya parecido algo entretenido. Sasuke seguirá metiendo la pata, pero eso lo verás en el sig. Gracias por leer y por seguir el fic, en serio me anima un monton. ¡Bye!

maribel: ¡Cómo estás Mari! Te agradezco que te guste el fic, la historia ya anda terminando casi casi, pero me alegra que todavía se unan nuevos lectores. El sasuhina es uno de los pairings que más amo, me gustaría que ellos quedarán juntos por eso te juro que me estoy pensando lo de dejarles tener nenes. Óo. Sobre lo que dices de la actualización, lo que debió haber sucedido es que este fic es Rated 'M' y los fics de este tipo sólo aparecen en la pagina principal si eliges los fics de esa clasificación ¿me expliqué? . muchas gracias por todo, un saludo y que estés bien. Espero verte por aquí de nuevo. ¡Ciao!

Hyacint Mtz: ¡Hi, Hi! Pues al parecer a Sasuke le salió peor porque al parecer su casi suegro tiene mas inclinación por Gaara que por él. UU. Y anda tan celostín que hasta se le quiere poner necio a Tsunade óò, lo bueno que recapacitó. Como sea veremos como le va en el prox, Muchas Gracias por seguir leyendo (sí, me demoro pero es que luego no puedo ponerme a escribir) Te envio saluditos Hyacint. Y Kissus de chocolate para ti también xD

princesshina: ¡Cómo estás Prin! Pues yo aquí apenas apareciendo. Pues a Sasuke por lo menos Hanabi ya lo piensa tragar, lo malo es que creo que Hiashi se inclinaría más por el pelirrojo que por él. En fin. Espero te la hayas pasado bien en febrero, desafortunadamente no se me ocurrió nada para ese día, pero te recomiendo que leas unos que Amy-chan tiene por esas fechas, es diverti-lindo xD, digo si no es que ya lo leiste. Pues Te agradezco que sigas leyendo, muchas gracias por no olvidarte del fic. Un saludo y cuidate pequeña ^^

adimtzgza: ¡Y Arriba la Paz! ¡Hi, Adi! Gracias por seguir leyendo, este cap esta algo loco pero quién mejor que los amigos para hacer entrar de una vez en razón a Sasuke, ¿no? xD Sobre Sasuke celoso pues ya ves, ese muchacho ve moros con tranchetes por donde sea. No te prometo no hacer sufrir a Hinata porque todavía le falta hablar con Hiashi, pero en fin a ver como le va. Bueno, Mtz, me da muchisimo gusto verte por aca. Cuidate y antes de irme… Sí, Depp+Chocolate= Mizu babeante. xD Te quiero, besos!

betsy: ¡Hola, Bet! Gracias por leer, espero sigas leyendo y tmbien poniéndole ganitas a la school. ¡No seas zángana betsy, puedes tener más de ese 7.8! xD Tus papás merecen una medalla por soportar a semejante hija xD Un beso enorme cariño. Cuidate mucho y espero verte de nuevo por aquí. ¡Ah y gracias por leer el otro fic sasuhina! *3* Tambien te amo y también de manera no lésbica xD (Sos una deschavetada xD)

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¡Hey! Y Por cierto mañana cumplo dos años de haber subido este pedazo de locura a FF. Y la verdad es que nunca creí que llegara a tener buena respuesta O.O Gracias a ustedes por ellos, a los que me escriben, a los que los añaden a favoritos y también a los que lo leen en el anonimato. ^^

Otra cosa, Gaara sí se dio cuenta que Sasuke estaba en los tejados. ^^

Petición final: Déjenme un comentario... lol

¡Ciao Gente bonita!