Naruto es de Kishimoto, pero las líneas que crean esta historia son mías. Díganme que no soy la única que ama el SasuHina
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.:*:*.Con mucho cariño para Dani (Uchiha-Dani-Uzumaki), se te quiere mi pequeña chusma.*.*:.
Vistoria: Come back, precious.
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Apostados en el salón donde se realizaban las reuniones mensuales, los miembros más importantes de ambas ramas del clan Hyuuga afinaban los últimos detalles sobre la seguridad para la celebración que se acercaba. La familia principal completa formaba parte de la reunión. Aun cuando el Concejo considerara innecesaria la presencia de Hinata y Hanabi, Hiashi exigió sus hijas estuvieran presentes para que conocieran y se involucraran más profundamente con todo lo que significaba el rol que algún día debían desempeñar (más aún Hinata).
La serie de murmullos que discurrían se detuvo cuando, reunidos alrededor de un gran mesón (donde se observaba una miniatura de los terrenos Hyuuga), Neji junto con otros selectos miembros del Bouke y Souke comenzaran a hablar sobre las maniobras de control, las posiciones ideales para el monitoreo de cada zona y las distintas técnicas que se utilizarían para el resguardo de los venideros invitados que asistirían al Distrito.
Durante un buen rato las voces de Neji y el escuadrón de seguridad Hyuuga fueron las única en escucharse. Muchos se limitaban a mirar sin emitir comentario alguno, pero la mayoría asentía en acuerdo a las propuestas hechas en comentarios serios y pausados que Neji junto con los otros miembros armaban sobre las ubicaciones que guardarían tantos los Hyuuga encargados como los ANBU que habían sido contratados para tal tarea.
Minutos después el grupo Hyuuga se encontraba dividido en cuanto a cierta sugerencia de unos de sus miembros. Dos ancianos del Souke proponían se utilizara una técnica especial basada en sellos ocultos que restringirían los niveles de chakra de los que pisaran el área, exceptuando obviamente a los Hyuuga y a ciertos ANBU seleccionados. Neji junto con Hinata y algunos más discrepaban, ya que no parecía honorable limitar a los importantes invitados de sus habilidades y sobre todo mantener tal cuestión en la secrecía. Hiashi parecía estar en desacuerdo también, Hanabi en cambio se inclinaba por el uso para la limitación del chakra. La propuesta fue sometida a votación acordándose que la técnica sería practicada siempre y cuando se informara a los Kage, a los feudales y a las respectivas escoltas de ambos, pero a nadie más.
Después de analizar hasta el más mínimo detalle sobre el resguardo del lugar, Hiashi dio por terminada la asamblea. Los murmullos no tardaron es comenzar de nuevo, aun siendo tan solemnes se podía percibir en muchos miembros notoria expectación por el festejo. La danza que habría a mitad de la ceremonia, los cambios físicos que tal vez tendrían las visitantes, así como posibles ventajas políticas y económicas que se podrían obtener con dicha tertulia, fueron temas que pulularon entre los distintos grupitos que se formaran. Pasados unos minutos, en donde hasta una carcajada se pudo escuchar, Hiashi observó con mirada distante como uno a uno los miembros comenzaron a irse.
Como siempre lo hacía cada vez que había reunión, Hiashi aguardaba que todos los miembros se retiraran para ser el último en abandonar el salón. Al igual que los demás, sus hijas le brindaron una pequeña reverencia y salieron del sitio.
Afuera las luces de los huertos eran encendidas una a una. La noche ágil se deslizó en el distrito, el clima fresco de otoño ya se tendía por toda la Villa. Minutos después el ruidito constante de los aspersores regando las zonas de jardines acompaño al murmullo de los animales nocturnos.
Hiashi se quedó solo varios minutos mientras revisaba con detenimiento los documentos recién evaluados. El líder se había mostrado a gusto por las actitudes de sus hijas; a pesar de ser jóvenes se habían hecho escuchar y sus observaciones dadas habían resultado provechosas (aunque debía hablar con Hanabi sobre su arrogancia). Sus ojos volvieron a las líneas que hablaban de la seguridad y al igual que de sus hijas, Hiashi se sintió satisfecho al ver que muchos de los puntos aportados venían de su sobrino. El gozo traspaso sus pétreas facciones al saber que el joven Bouke era un ser sin comparación. Se sentía francamente orgulloso de que fuera un Hyuuga, de que estuviera con ellos. Sabía que el día que él faltara a sus hijas, Neji estaría allí con ellas para brindarles su apoyo.
– ¿Hiashi-sama, puedo hablar con usted un momento?
El líder levantó la mirada para encontrarse con el rostro circunspecto de su sobrino. Hiashi podía notar que a pesar de la formalidad que pareciera guardar Neji en su postura su sobrino tenía ahora un brillo muy recóndito en su mirar que sin duda él podía detectar. Cierto fulgorcito que le hacía percatarse que su sobrino ya no era él mismo, había algo en el semblante de Neji que manifestaba un cambio interno.
– Adelante, Neji.
– Quiero darle las gracias por haberme permitido invitar a Tenten.- principió sin rodeos.
Todo Konoha sabía que el clan Hyuuga allegaría a su celebración sólo a los clanes antiguos y de gran abolengo de la villa, dentro de los cuales la familia de Tenten proveniente del extranjero y asentada allí por cuestiones de trabajo (como proveedores de armas) no poseía ninguna de tales características.
Si de algo gozaba en gran medida Hiashi era de perspicacia. Cualidad que le hacía notar que desde hacía un buen tiempo Neji no se refería a su colega femenina como "mi compañera" como antes lo hiciera, ahora cuando le escuchaba hablar de ella el nombre de la chica brotaba de labios de su sobrino con una familiar naturalidad pareciendo como si el mismo Neji no se percatara de tal cosa.
– No tienes por qué agradecer, Neji. Has dado mucho al clan y en cambio nunca has pedido nada. No podría haberme negado. –Hiashi mostró lo que pareciera una sonrisa. Neji asintió sin quitar el gesto serio.– Esta pequeña excepción no daña a nadie, y después de todo son compañeros.
– Es más que mi compañera. –subrayó Neji de inmediato.– Ese punto es… del que quiero hablarle.
– Veía venir esto… –expresó casi sin interés.– Está bien, Neji, un hombre, aun siendo un Hyuuga, puede tener… deslices.
– No es un desliz. –volvió a señalar con rapidez.– Mi relación con ella es seria.
Los ojos de Hiashi se clavaron en Neji, el gesto del líder pareció endurecerse. Un ríspido duelo de miradas blancas cobró vida, aunque sólo fugazmente porque, segundos después, Neji sabiéndose irrespetuoso para con su tío, bajó la vista.
El ambiente del salón de juntas se tornó tenso. Neji escuchó a Hiashi levantarse y caminar hacia una de los ventanales que daban a los huertos. El joven levantó la mirada dirigiéndola hacia su tío quien cruzado de brazos miraba las afueras. Sabía que su tío estaba poniendo en panorama la situación. El silencio incomodo continuaba. Como dictaba el protocolo, debía esperar a que Hiashi retomara la conversación pero su mutismo le estaba comenzando a exasperar. Los puños de Neji se cerraron por sí solos, había entrado para poner las cosas en claro sobre lo que había decidido de su vida así que no iba dar marcha atrás. Estaba decidido a hablar cuando escuchó la voz sobria:
– Ella no es una Hyuuga, Neji. Ni siquiera pertenece de nacimiento a la villa. –le soslayó en tono calmo. – No hay un apellido que me hable de sus raíces ni de la fuerza de éstas. Es bien sabido que los que no tienen raíces, no harán historia, Neji. – Dándole la espalda aún, Hiashi no pudo percatarse de la indignación que emitieron los ojos de Neji.
– Uno de los errores de los Hyuuga es subestimar a los demás. La procedencia de alguien no tiene porqué determinar su valor ni su importancia. Tenten vale mucho más que muchos que conozco. Nadie se acercaría remotamente a lo que representa ella y la valía que tiene para mí.
– ¿No has pensado que quizá tu… afecto sea sólo una afinidad momentánea? Aún eres joven, Neji, muy joven, los sentidos suelen confundirse con facilidad. –prosiguió callándose momentáneamente cuando viera el rostro desafiante del joven.– El clan se rige por normas muy estrictas en cuanto a las uniones, nunca aprobaría eso que pretendes. Te arriesgas a ser marginado de los Hyuuga. –sentenció
La burla en la sonrisa sesgada que exhibió Neji hizo a Hiashi entornar los ojos.
– Viví auto marginado toda mi infancia, ser marginado por los míos no me afectaría en lo absoluto. Menos aún si es por algo que yo quiero. Desde hace mucho me di cuenta que no necesito del reconocimiento de nadie para hacer lo que sea mejor con mi vida. El día que volví a integrarme al clan acordamos que está sería mi familia no mi jaula, que el día que yo quisiera volar solo nadie se interpondría, usted lo aceptó.- le recordó
– Ella nunca sería reconocida por los nuestros.
– Eso no le importaría, a mí tampoco.
– ¿Tanto significa esa mujer para ti?
– Mi destino es con ella. Tenten es con quien quiero pasar el resto de mis días.
La rigidez en el aspecto que guardara Hiashi no admitía dudas: el líder no se encontraba a gusto con tal decisión. Sin embargo habían hecho un pacto desde hacía mucho tiempo, y eso era algo que Hiashi con tal apego a los convenios, no podía hacer de lado. Si la palabra final de Neji era no seguir los lineamientos de los Hyuuga él lo respetaría porque así lo habían establecido desde un principio él y su sobrino.
– Si así los has decidido de mi mano no saldrá detenerte –aceptó manteniendo su aspecto adusto y la vista clavada en el muchacho.
Neji se mantuvo en sus trece al oírlo. Quizá Hiashi no se mostraba de acuerdo pero también le decía que no se opondría. Sin emitir más comentarios, el joven hizo una pequeña reverencia y salió del lugar. Quería a su tío y a su familia, los lazos que había hecho allí eran importantes, pero él ya tenía su destino determinado. Volaba hacia donde quería, pero no lo haría solo, comenzaría su propia historia con Tenten.
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Aún estaba oscuro cuando parte del distrito Hyuuga se levantaba. Desde muy temprano las actividades comenzaban en el territorio de los poseedores del Byakugan, principalmente para los encargados de las cocinas puesto que los alimentos servidos para el desayuno de la familia principal siempre eran frescos. Una espesura de nubes retardaba la aparición del sol, aunque luego de unas horas la bóveda celeste completamente despejada dejaba saber que sería un día cálido. De los pocos que quedaban por disfrutar en el año.
Era cerca de mediodía cuando los sonidos de los entrenamientos en el Dojo se detuvieran. Jóvenes miembros de ambas ramas acababan de recibir sus habituales clases de ninjutsu además de las técnicas exclusivas del clan de parte de algunos ninjas Hyuuga de rangos Chuunin. También habían tenido la oportunidad de ver un enfrentamiento entre las herederas del Souke. Todos habían visto entusiasmados con gargantas secas el uso perfecto del Jyuuke Hou, Hakke Sanniyonshou.
Después de convencer a Hinata de dar una demostración del poder del Souke a los miembros jóvenes, Hanabi le había sugerido salir del distrito y dar una vuelta por la villa como lo hicieran algunas veces cuando ella era aún una niña. Hinata le había tomado la palabra. Ambas habían dejado el dojo para subir y darse un baño; cuando Hinata hubo salido de ducharse, su desesperada hermana ya aguardaba en su habitación con una cesta en mano. Una de las cocineras de la Mansión le había cocinado algunos bocadillos puesto que a Hanabi se le había antojado almorzar al aire libre.
Habían tomado camino a las zonas boscosas aledañas a los terrenos Inuzuka (Hanabi guardaba esperanza de ver a Kiba por allí). Llegaron a uno de los tantos riachuelos que cruzaban los bosquecitos de la villa decidiendo quedarse allí. Sentadas en la ribera y mientras comían Hinata le había puesto al día sobre lo acontecido en el tiempo que se había encontrado ausente.
Habían terminado de comer y mientras Hinata terminaba de levantar las cosas y las acomodaba en la canasta de nuevo, pensó en Sasuke. Tenían varios días sin verse y lo extrañaba. No había tenido posibilidad de encontrarse con él por las múltiples ocupaciones que le absorbían. Tanto era su añoranza por el muchacho de ojos negros que creía haberle visto la noche anterior. Se había asomado por la ventana de su habitación y a lo lejos, en unas edificaciones de civiles que colindaban con los terrenos Hyuuga, Hinata pudo jurar que discernía de entre la oscuridad la silueta de Sasuke. El torrente sanguíneo de la heredera se había acelerado al sentir como la brisa del viento le hacía llegar un conocido aroma de bosques y menta. Se mantuvo un rato mirando en esa dirección, esperando una señal, o algo que le dijera que Sasuke estaba allí pero nada sucedió, así que cansada y sintiendo frio se alejó de la ventana cerrándola.
Hinata suspiró, queriendo alejar con el aire expulsado, su pesadumbre. Observó a Hanabi tirada sobre la parduzca alfombra vegetal y sonrió. La joven parecía la relajación personificada: con aspecto campante mantenía los ojos cerrados, una de sus piernas cargaba a la otra y su pie derecho armaba un bailoteo al aire. Hinata se dedicó a mirar un rato el flujo manso del río. Luego de compartir un rato de agradable silencio Hanabi era la primera en romperlo:
– ¿Sabes Nee-san? A pesar de todo te entiendo bien. –acostada sobre la hierba, Hanabi acomodó los brazos tras su cabeza. El aspecto de Hinata se tornó confundido.– Me refiero a lo tuyo con ese sujeto.
– ¿Sasuke-kun?
– Ajá. Creo que tú y yo somos muy similares.
La mayor mudó su aspecto de confusión por uno de genuina sorpresa.
– Aquella vez cuando te dije que me gustaba Kiba, no sabes cuánto te detestaba. –Hinata parpadeó ante tal declaración.– No era la primera vez que me gustaba alguien pero me pasaba algo muy fuerte con Kiba… y por más que trataba de ignorarle siempre terminaba pensando en el maldito chico perro. ¿Te acuerdas que me regañabas por llamarle "Chico perro"? – le miró entonces y sonriéndole divertida, continuó:– Claro, aunque también solía decirle "Foco de rabia", "Sarna andante"…
– "Ciudadano pulgas" era el que más odiaba. –mencionó Hinata. Hanabi se soltó a carcajadas, de forma más discreta Hinata le secundó.
– ¡Era mi favorito! Ese lo ponía furibundo. –recordó Hanabi, aún podía ver la cara de Kiba cuando hacía referencia de él con ese mote.– Me gustaba verlo molesto, así se fijaba en mí… Pero bastaba que tú le pidieras que se calmara y él me ignoraba. Kiba parecía sólo tener ojos y oídos para ti y eso me crispaba. Creo que fue la época en que Kou recibió mis golpes más duros en los entrenamientos. –Hinata que no la perdía de vista miró que la culpabilidad se asomó fugazmente en las facciones de su hermana.– Así que después de analizar las cosas, tuve que tomar cartas en el asunto. Pero antes decidí que tenía que avisarte que iba con todo por él,… te gustara o no.
Hanabi ganó algo de rubor en las mejillas, de soslayo observó a Hinata; ésta se limitó a sonreírle mientras se acostaba a su lado. Ambas miradas perladas observaron momentáneamente y en silencio un conglomerado de nubes cruzar con ligera velocidad el cielo vespertino.
Hanabi le contó entonces de aquel día antes de la partida a Suna. Kiba la había llevado a conocer la nueva camada que había nacido en el clan Inuzuka. El corazón de Hanabi aún latía estrepitosamente tan sólo de recordar. Hinata se asombró profusamente al conocer tan acto. La joven tenía entendido que sólo los miembros del Clan podían convivir y tocar a los cachorros recién nacidos puesto que el olor de los Inuzuka siempre debía ser el primero que quedara registrado los eminentes olfatos caninos. Sin duda su amigo iba muy en serio con su hermana. Hinata observó y escuchó atenta a una Hanabi fascinada narrando el encanto experimentado al cargar a unos de los cachorros.
– Kiba me sorprende, siempre. Por eso lo amo, Nee-san... –dijo pausando su tono; se había recostado sobre su brazo para mirar a los ojos a su hermana.– Yo quiero que sea parte de mi vida cada día. Tal vez todos digan que soy muy joven y bla, bla, bla pero te aseguro que aunque pasen cinco, diez, o no sé cuantos años más sé que no voy a cambiar de opinión con respecto a él. Es… un gran tipo. Y si al clan no le parece me tiene sin cuidado. Al igual que tú, pienso luchar. Sé que a Otou-san no le agrada del todo pero pues veré la forma de hacerle cambiar de opinión; además, Kiba sabe darse a querer. –guiñó divertida.– Vamos, si hasta Nii-san que es una piedra con él ya lo tolera más que antes. –añadió sonriente.
– Kiba-kun es una gran persona. A mí me da gusto que estén juntos. – la sinceridad en la voz de Hinata hizo que los ojos de Hanabi se entornaron agradecidos.
– Me alegra saber que cuento contigo, Nee-san. –Hanabi tomó la mano de su hermana y la apretó levemente, Hinata devolvió el gesto sonriéndole con cariño.
Si había algo que a Hanabi asombraba y le admiraba a su hermana era ese corazón generoso que siempre daba apoyo y podía ofrecer un voto de confianza a las personas. Lo había hecho en su infancia con Naruto, al igual que con Neji, y para malestar suyo, ahora no sólo daba su confianza y apoyo sino su corazón mismo a la persona menos apreciada no sólo en la villa también en casi todo el país.
– Y él… ¿Qué tan en serio va, Nee-san? –indagó de pronto sin dejar de verla. A pesar de su decisión, que aún no le gustaba de todo, Hanabi quería de corazón que Hinata no sufriera, que fuera feliz.
– ¿C-Cómo dices?
– Tú dices amar a Uchiha. ¿Pero él, qué? ¿Te lo ha dicho? - La mirada de Hanabi permaneció fija en el otro par de ojos iguales a los suyos.
Hinata se incorporó, había una visible incertidumbre en su aspecto; no sabía qué respuesta dar a tal cuestión. Bajó un poco la cabeza y el flequillo cubrió sus ojos. Lo cierto era que Sasuke después de ese "Te quiero", que se le antojaba tan lejano, no le había dicho ninguna palabra más que afirmara sus sentimientos hacia ella.
– Él… N-No me lo ha dicho abiertamente, p-pero sé que s-siente lo mismo por mí. –al terminar lamentó el sonar titubeante que había tenido su voz.
Hanabi también se levantó y le observó con detenimiento, parecía no quedar contenta con esa respuesta.
– ¿Estás segura Hinata? Tú dices que si es necesario lucharás contra todos si se oponen, ¿pero él? ¿Qué tanto está dispuesto a luchar él por ti, Nee-san?
Hinata soltó un suspiro que se le antojo demasiado pesado. Un sentimiento de desazón se alojó en forma inesperado en su pecho. "¿Estás segura Hinata?" Como una súbita ventisca, las dudas se arremolinaron en su cabeza. ¿Qué tanto estaba dispuesto a luchar Sasuke por ella? ¿Y si los sentimientos de Sasuke no eran tan fuertes como los suyos? ¿Soportaría que él desistiera a lo que tenían al ver a todos los Hyuuga en su contra? ¿Y si todo eso que creía tener con Sasuke no era más que mera ilusión?
No. Había algo muy dentro de ella que le aseguraba con certeza inigualable que lo de Sasuke era real. Lo suyo era algo mutuo. Se lo había demostrado en esa férrea confianza que había visto en su mirada cuando le dejara pelear sola ante Satoshi o en esa preocupación cuando la visitara mientras estuvo hospitalizada. Sasuke no era de palabras zalameras ni aficionado mucho menos de las declaraciones convencionales de amor. Lo más cercano a una declaración había sido esa confesión de su parte en cuanto a que le consideraba su "complemento", pero no más. Y eso era todo lo que a ella le bastaba para creerlo. Lograba discernirlo en su mirada profunda; lo había sabido esa noche que habían estado juntos en el distrito Uchiha.
– ¿Y?
– No lo sé, Hanabi-chan. Sólo sé que hasta ahora Sasuke-kun nunca me ha decepcionado. –sus ojos emitieron tal fulgor de seguridad y confianza que Hanabi no pudo más que creer y de nuevo volver a aceptar las palabras de su hermana.
– Vaya, por tu tono hasta comienza a parecerme un poco digno el sujeto ese… –Hinata le miró indignada. – Está bien, no me veas así, ya te lo dije: Intentaré invertir un poco de mi privilegiada atención en… Uchiha. Y no me pidas que le llame por su nombre que aún no tiene mi confianza así que dudo que pueda obtener pronto ese privilegio. –puntualizó con cierta altanería.
La mayor suspiró rendida, por más que quisiera no lograba visualizar a Hanabi tratando bien a Sasuke. Ni viceversa.
– Y… yendo a otras cosillas, Nee-san… –tratando de restarle interés a lo que iba a preguntar, Hanabi comenzó a juguetear con su cabello.– ¿Qué tal los besos de Uchiha?
– ¡Q-Qué!
– Oh vamos, Nee-san, no fijas demencia. –increpó al verla boquear.– Y ni creas que voy a tragarme el cuento de que sólo te ha tomado de las manos que eso ni yo lo hice con Kiba… Así que, ¡Cuenta, cuenta! –atacó con rapidez, mirándola ansiosa.
– Es que… p-pues, tal vez n-nosotros…
– Eh, eh, te pones nerviosa. –canturreó maliciosa.
Hinata bajó momentáneamente la mirada buscando en sus pensamientos una salida a tal situación. Sentía que toda la cara le ardía. Era extraño como con sus amigas todo era más fácil al hablar, el ambiente se tornaba ligero incluso divertido; algo de naturaleza muy distinta a lo que estaba experimentando con su hermana, se sentía descolocada y bastante apenada, y es que por algún particular motivo se le dificultaba hablar eso con ella. A ciencia cierta no sabía detallarlo.
– No me mientas, ni se te ocurra, ¿ne?, además,… –una sonrisilla ladina se trazó en sus labios. –Ya sé que hubo besos entre ustedes.
– ¡Nani! –Hinata se echó un poco atrás al ver la cara de su hermana casi pegada a la suya.
– Mis ojos que todo lo ven detectan salivosa culpabilidad en los tuyos. ¿Y entonces?
– B-Bueno, sí,… a-algo ha habido de eso.
– ¡Ajá, lo sabía! –gritó victoriosa.– Y dime, del Cero al "Kami voy a arrancarle la ropa" qué tan bien ha estado el besuqueo... –exigió entusiasmada. El parpadear de Hinata aumentó, su cara era un rojo encendido.– ¡Nee-san, dime!
– Bueno, yo…
"Soy un genio en todos los aspectos" La voz gruesa de Sasuke reverberó en su mente. Hanabi miró con gran interés como en el rostro de su hermana iba relajándose, y sorprendiéndose después al ver como los labios temblorosos demudaban a unos sonrientes.
– Ya te lo dije, Sasuke-kun nunca me ha decepcionado.
Hanabi lanzó una evaluadora mirada. Si Sasuke Uchiha ponía en ese estado a su hermana tal vez no fuera tan mal tipo como pensara. La sonrisa de Hinata parecía no esconder la felicidad que sentía.
– Ya Nee-san, quita ese gesto libidinoso. –bromeó. Pero lejos de contrariarse, la sonrisa de Hinata se expandió más.
La expresión de Hanabi se tornó maliciosa. Segundos después, Hinata soltaba un chillido por causa del puñado de hierba seca que le había lanzado Hanabi a la cara. Hinata se lanzó sobre ella no pudiendo vengarse puesto que Hanabi había actuado más rápido dando un brinco descomunal saliendo disparada hacia las copas de los árboles.
En la lejanía unos cuidadores de ganado se sorprendieron al ver a un par de chicas correr, una tras la otra, sobre lo alto del bosque. El eco de las risas lograba llegar hasta ellos. Civiles como eran, los aldeanos sabían que el par de jóvenes eran ninjas de la villa aunque lo que no podían era identificar el chakra de ellas. Pero unos cuantos metros más adelante, un paseante detuvo su andar, con mirada adusta, se contrarió al detectar un chakra en particular que se acercaba hacia su posición.
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Hinata se detuvo en seco. Hanabi se había perdido de vista. Dedujo por la ubicación que se encontraba cerca de la zona del equipo diez. Armó una mueca llevándose la mano al pecho, el corazón le bombeaba acelerado. Por un segundo notó como si los árboles vibraran pero aguzó la vista y la mirada se le aclaró. Tal vez estaba abusando un poco de su condición física. Respirando con dificultad, volteó para todos lados intentando ubicar a Hanabi pero no lograba vislumbrar nada. Hanabi solía esconderse muy bien, llevaba a niveles bajísimos su emisión de chakra para lograr no ser detectada. Hinata siempre había envidiado tal habilidad. Pero si la vista normal no funcionaba y su percepción de energía tampoco no le quedaba otra salida más que utilizar su dojutsu. Iba a decir Byakugan cuando de la nada aparecieron un par de brazos que la sujetaron con vehemencia.
– Deduzco por tu reacción que no soy lo que buscabas. –susurró Sasuke a su oído mientras descansaba la barbilla sobre su hombro.
La voz grave de Sasuke Uchiha, como siempre, había hecho vibrar el cuerpo de Hinata, haciendo además que su corazón ya de por sí alebrestado por el ejercicio diera brincos descomunales, aunque por emociones muy distintas. Hinata se aferró a él cuando sin esfuerzo aparente y de forma inusitada, Sasuke la tomara en brazos para llevarla en un pestañeo, a suelo firme.
Su captor le soltó. Ante tal cambio de posición y emociones, Hinata se sintió inesperadamente mareada, sus piernas parecieron no obedecerla al querer mantenerse de pie. Buscó el apoyo de un árbol para sostenerse pero de nuevo con velocidad inverosímil, Sasuke la sujetó. Hinata levantó la mirada para toparse con unos ojos negros infinitos. Unos ojos que emitían molestia. Con gesto hosco y sin ocultar su enfado, Sasuke la cargó de nuevo depositándola en el suelo para que descansara junto al tronco de un árbol. El rubor intenso ya cubría el rostro de la kunoichi.
– No debiste haber hecho esto. –espetó enojado inclinado junto a ella.– No estás totalmente recuperada para andar corriendo como una cría por el bosque.
– No pasa nada, yo sólo… - se detuvo al sentir que Sasuke le posaba una mano en la frente comprobando si tenía fiebre. El acto enterneció a Hinata.– Estoy bien, Sasuke-kun…
– No debiste haber salido todavía.
– S-sólo daba un pequeño paseo.
– No me importa que sean dos o tres metros los que caminaras, aún estás bastante débil. Tus heridas no fueron cosas menores, tu chakra está errático. Pudiste haber caído desde arriba, son más de veinte metros, maldición.
– No te enfades.- pidió ligeramente abatida.
Sasuke respiró hondo, frunciendo la boca intentó dominar su disgusto, y también esos sentimientos de angustia, unos que tenía tiempo no experimentaba por nadie.
– Ya te lo he dicho, me preocupas. No quiero que te pase nada –siguió mirándola aparentemente molesto. Hinata sonrió apenas, sus ojos se iluminaron mientras lo miraba.
– Estaré bien, Sasuke-kun. –estiró la mano tocando con suavidad su mejilla pudiendo distinguir lo rojizo de un golpe reciente sobre su mandíbula.– Además no estaba sola. Hanabi-chan estaba conmigo.
– ¿Y dónde diablos está esa mocosa?
– Harías bien en cuidar tu lengua, Uchiha, que no somos iguales. –terció una voz. Sasuke no giró, siguió mirando a Hinata cuyo respirar ya era estable de nuevo. Hinata miró a Hanabi tras de Sasuke, con la mirada pidió a su hermana moderarse. El problema era que Hanabi pocas veces le hacía caso en esos aspectos.
– Tu hermana pudo haberse lastimado por una tontería como ésta. –siguió Sasuke, enfrentándola.– Estuvo varios días hospitalizada, con heridas serias. Hacerla esforzarse de esta manera fue imprudente y estúpido.
– Ya te lo dijo mi hermana, no estaba sola. Me habrían bastado segundos para llegar a ella. –farfulló ignorando el ceñudo rostro masculino, luego volteó hacia su hermana haciendo una muequilla de repugnancia.– ¿Sabes, Nee-san? Dudo mucho que pueda tolerarlo portándose así de imbécil como lo hace… –Sasuke captó de inmediato el significado de tales las palabras. – Así es Uchiha, sé lo de ustedes. Y no me agrada la idea; siendo sincera quien no me agrada eres tú. Has dado motivos suficientes para no tenerte confianza. No me fío de ti para nada, y mucho menos para que estés al lado de mi hermana.
Con fiereza, los ojos negros se fijaron en los blancos desdeñosos que le miraban desafiantes, sin embargo Sasuke permaneció callado.
– ¿Porque sabes? Yo nunca dejaría que le pasara nada, a diferencia tuya que permitiste que aquel animal de la Nube la atacara. –le echó en cara a Sasuke.
– Hanabi-chan las cosas no son así. –intervino Hinata levantándose. Se sentía mortificada puesto que no le había comentado a Hanabi que Sasuke no había intervenido por petición suya, no porque no quisiera hacerlo.
– Porque cuando alguien quiere a una persona no permite que nada ni nadie la hiera. Y yo quiero a mi hermana más de lo que puedas imaginar así que te lo advierto no dudaré en patearte el culo si le haces daño. Sábete que soy la mejor Jounin de mi generación y no tendré piedad. –sentenció lanzándole furia con la mirada.
– Si ya terminaste, vete, quiero hablar con tu hermana. –la descortesía y el tono demandante de Sasuke enmudeció a Hanabi.– ¿No oíste? Déjanos solos.
Los aldeanos que pastoreaban en la lejanía experimentaron de pronto un extraño estremecimiento; no lo sabían pero esa sensación era causada por el chakra colérico que en un 'bum' despidiera Hanabi ante la orden de Sasuke Uchiha. Al lado de su hermana, Hinata sorprendida no dejaba de mirar a Sasuke.
El control de las emociones que formaba parte de su vida como ninja ayudó a que Sasuke hiciera oídos sordos de la retahíla de palabras que prosiguieron de boca de Hanabi. Una verborrea venenosa que iba desde su nula educación, su actitud imbécil, pasando por considerarlo un ser despreciable, hasta rematarlo con una "indeseable serpiente" que no merecía a su hermana ni pertenecer a Konoha. A Sasuke no le asombró en lo absoluto la actitud de Hanabi, de hecho se sorprendió a sí mismo al pensar en Inuzuka y experimentar cierta lástima por el sujeto.
La enemistad de Hanabi aumentó (si era posible) al ver que de pronto Sasuke Uchiha le daba súbitamente la espalda.
– ¡Pero cómo te atrev-… –Hanabi se detuvo al mirar que su hermana era levantada del suelo. Hinata pareció tan sorprendida como ella.– ¿Qué haces?
– Si tú no te vas, nosotros nos iremos. –se limitó Sasuke a informarle con Hinata en brazos.
– ¡Basta de una vez! Hanabi recuerda lo que me dijiste… –intervino Hinata. Hanabi iba a decir algo pero se limitó a bufar furiosa y, a regañadientes, cruzar los brazos, callándose (eso sí, dedicándose a destazar con la mirada a Sasuke) – Sasuke-kun, bájame, por favor.
– No, no pienso soltarte hasta que estemos solos y hablemos.
– ¿H-Hablar de qué?
– Eso te lo diré cuando la arpía se vaya.
– ¡QUÉ! ¡A quién crees que le dices así, serpiente inmunda!
– Está bien, hablaremos. –aceptó Hinata.– Imouto-chan regresa por las cosas, yo te alcanzo después. –Hanabi miró a su hermana boquiabierta, justo antes de que protestara, Hinata intervino de nuevo:– Por favor, Hanabi. Estaré bien. Prometo que no tardaré mucho.
Vencida, Hanabi asintió de mala gana. Antes de marcharse le lanzó una mirada de odio y advertencia al sujeto que aún tenía en brazos a su hermana. Sasuke enarcó una ceja con suficiencia y desdén. De nuevo se pudo sentir un espiral de chakra furioso arremolinándose en Hanabi. Sasuke pensó, que definitivamente prefería a Neji antes que a la pequeña arpía, y eso ya era mucho viniendo de él.
Los dos vieron a Hanabi desaparecer entre la vereda que conducía a la zona del riachuelo. Sólo entonces, cuando ya no la distinguía, Sasuke puso a Hinata en suelo firme otra vez.
– ¿De qué quieres que hablemos?
Hinata lo miró sentarse a su lado. Sasuke recargó la espalda en el tronco del árbol que los guarecía de los rayos del sol. Ella hizo lo mismo, colocándose a pocos centímetros, sus hombros se rozaban.
– ¿Es cierto que el sujeto raro ese está hospedado en el distrito Hyuuga? – Sasuke sabía que la pregunta era estúpida puesto que conocía la respuesta, pero esa era una de los asuntos que le carcomían de coraje su fuero interno así que estaba determinado a saber por voz de Hinata que el raro del tatuaje no significaba nada para ella. Quería saber que el abrazo que les había visto hacía dos noches, y que no habían sido figuraciones suyas, no significaba nada.
– Hablas de Gaara-kun, ¿cierto? – Hinata cayó en cuenta a quien se refería, después de todo ya sabía por Sakura como había terminado la historia en Ichiraku.
– De qué otro raro podría hablar…
– Es invitado de los Hyuuga. Mi padre le pidió se quedara en el distrito hasta que termine el festejo. –la chica le miró de reojo. Sasuke observaba lo alto de las ramas, su mandíbula apretada denostaba que el asunto parecía no simpatizarle en lo absoluto.
– A ti al parecer te agrada la idea.
– Gaara-kun es una persona querida, además es mi amigo. Me da gusto que esté con nosotros.
– Fue más que tu amigo. Cosa que por una razón evitaste decirme.
– ¿Que evite decirte?
– Evitaste decírmelo. Sé que fue de quien te enam… quien te gustaba.- corrigió mordiendo las palabras.
– Me sigue gustando. –Sasuke casi dislocó su cuello al voltear. Hinata se encontró entonces con dos pozos oscuros llenos de suspicacia. – No de la manera que tú crees, Sasuke-kun. Todos mis amigos me gustan, porque veo en ellos cosas que me agradan. Además de que comparten su vida conmigo, me han ayudado a crecer, me han dado lecciones, cosas buenas. Mis amigos son muy importantes para mí. Los quiero de la misma manera que quiero mi familia.
– ¿Sólo así quieres al individuo ese, como familia? –Hinata contestó con un tranquilo asentimiento.– ¿Por qué no me dijiste que se trataba de él?
– Nunca lo creí necesario, y te lo dije alguna vez: Estaba confundida. Era una Hinata que empezaba a crecer. –Hinata aún seguía notando recelo en su mirada.– ¿Estás celoso de Gaara-kun?
– Humph.
– ¿Sí?
– No. Tan sólo no me agrada, ni ahora ni nunca. Es todo. –Sasuke no pasó por alto la mirada reprobatoria de Hinata.– Si a ti te cae bien el sujeto, no tiene que pasarme lo mismo a mí.
– Gaara-kun es una gran persona. Él te admira por haber regresado, por intentarlo de nuevo. Piensa muy diferente a los demás. –Hinata habló con tal vehemencia que Sasuke volvió a sentir una acritud en el estomago.– Cree que además de un gran ninja, eres una persona en la que vale la pena creer.
– Si piensas que con eso cambiaré mi opinión sobre el ojeroso no lo voy a hacer, Hinata.
– No pretendo eso, Sasuke-kun. Pero si lo conocieras mejor…
– No. Ni en mil años ni después de muerto. Fin del asunto.
Hinata le lanzó una mirada ofuscada al verlo tan reticente a cualquier sugerencia. Antes de que pudiera decir algo más, se vio sorprendida por Sasuke. Al instante siguiente estaba sentada como una niña pequeña sobre el regazo del adusto muchacho. Los brazos masculinos la asían con firmeza.
– Nunca voy a perdonarle a Sabaku no Gaara que haya tenido tu primer beso. –la inesperada confesión, si se podía aumentó la sorpresa de Hinata. Los ojos negros de Sasuke Uchiha manifestaron una marcada seriedad que Hinata no le había visto antes.
– ¿E-Eso te molesta?
– Un poco. –aceptó mientras le quitaba unas briznas de hierba que se asomaban en el cabello azulino.– Humph, tal vez bastante… –Sasuke vio el fulgor de las lunas, el rosa de sus labios que sonreían. – Pero sé que yo ganó porque sólo a mí me has dado los que realmente importan. –le murmuró al oído.
Una corriente eléctrica recorrió la espalda de Hinata cuando sintiera los labios de Sasuke pasando por su cuello dirigiéndose a su boca. La joven se sentía embelesada, acabando de derretirse cuando Sasuke al fin llegara a sus labios, que le esperaban ansiosos. Besarle era como si siempre fuera un suceso inédito, Hinata siempre volvía a experimentar ese júbilo explosivo al sentir la boca de Sasuke degustando la suya, la dulce presión de los labios, el juego de su lengua dando esos roces exactos que hacían que su cuerpo y sus poros cobraran vida, cosquillaran y anhelaran más.
Hinata sintió que ese beso que estaba compartiendo con Sasuke estaba llevándola al límite. Lo peor era que todavía habiendo luz de día a ella tal vez no le habría importado terminar como imaginaba su loca cabecita. Si seguía así definitivamente volvería a ver borroso todo. Por fortuna se separaron justo a tiempo de que Hinata colapsara. La joven agradeció que necesitaran oxigeno porque de lo contrario las cosas se habrían salido de control.
– Te he extrañado... –le murmuró Hinata que respiraba agitada sobre el pecho.
– También yo. –los brazos masculinos le abrazaron con más fuerza.
Arriba el astro rey era eclipsado por un cirro blanco y enorme, tras de éste el cielo era un pliego de azul intenso. La pareja permaneció en silencio varios minutos. Hinata mantuvo los ojos cerrados mientras sentía como los dedos de Sasuke paseaban suaves entres sus cabellos.
– Mañana parto de misión con Naruto y Sakura. Quería verte antes de irme… Anoche te vi, desde la ventana de tu habitación, pero no pude acercarme.
– Sabía que eras tú –le susurró regalándole un mimo en el cuello.– ¿Tardarán mucho?
– No lo sé. Tal vez unos días.
Con la cabeza aún sobre su pecho, el oído de Hinata escuchó claramente como los latidos de Sasuke comenzaban a aumentar considerablemente, como si estuviera experimentando tensión o nerviosismo. Hinata elevó la mirada, sus ojos vieron el cuello de Sasuke. Su manzana de Adán subía y bajaba de forma constante. Segundos después le escuchó soltar una pesada exhalación.
– ¿Pasa algo?
– Hinata, tú sabes mi historia. Lo que pasé no le es ajeno a nadie... Después de lo que sucedió aquella noche a los Uchiha crecí sólo con dos aspiraciones en la vida. Vengar a los míos y restaurar mi clan. La primera, la conseguí… casi me dejó muerto en vida. –Sasuke calló un momento reflexionando sobre sus palabras, si era sincero debía decir que en realidad ya se sentía muerto desde hacía mucho.– Mi hermano no era lo que todos creían, quien yo pensaba…
Una combinación de amargura y tristeza se alojó en las facciones de Sasuke. El sonido de su voz se apagó y sus ojos ligeramente vidriosos, se fijaron en un punto lejano del horizonte. Pensaba en Itachi.
Hinata le escuchó soltar un suspiro de pesar. La joven no supo porqué pero le vino una urgencia de abrazarlo, de trasmitirle fuerza, y así lo hizo. Pareció tener cierto éxito puesto que sintió una mano de Sasuke acariciar su rostro, instantes después escuchó su voz de nuevo:
– Eso… eso es algo de lo que después te hablaré.
El corazón de Hinata brincaba con atisbos de angustia al escucharle confesar eso. Desde que se conocieran nunca habían tocado el tema de Itachi, respetaba los secretos de Sasuke y confiaba que tal vez algún día él se los contara por decisión propia, así como lo estaba haciendo, o pretendiendo hacer. Sasuke buscó su mano, entrelazando sus dedos con los de ella. La temperatura de sus palmas contrastaban, la de Hinata estaba cálida, la de él fría.
– Quería regresar a Konoha para comenzar de nuevo. Para intentar vivir. Pero cómo se hace para vivir una vida vacía, para vivir una vida llena de nada. Yo no tenía nada aquí, y pensé que no habría nadie en este lugar que diera cabida a un traidor; pero de nuevo ahí estaban, Naruto y Sakura contradiciéndome, haciéndome notar que para ellos no había pasado nada. Tengo mucho que agradecerle a ese par de idiotas…
Hinata vio los labios de Sasuke torcer una escueta sonrisa y experimentó un poco de alivio, de nuevo era él. Su rostro parecía un poco más relajado, sus manos estaban cálidas de nuevo. Escucharle decir idiotas a sus amigos era buen signo, sabía que aunque la palabra fuera ofensiva el significado para Sasuke era distinto, dejaba ver su cariño hacia sus compañeros. Hinata pasó sus dedos delgados por los pómulos blancos y altos de Sasuke. Otra sonrisa apenas perceptible se trazó en el rostro adusto del Uchiha.
"U-Unos de tus grandes problemas es que siempre has pensado só-sólo en ti. No puedo creer que seas tan egoísta"
– Aunque por ellos cierta vez una impertinente kunoichi de ojos blancos me regañó diciéndome egoísta.
Sasuke la miró de reojo, sintiéndose complacido al ver como Hinata se ruborizaba. Nunca podría cansarse de verle ese rubor que la hacía más linda.
– Tenía razón. –se excusó Hinata.
– También me dijiste cínico. Debí haber castigado tu osadía con unas buenas nalgadas, Hinata. No que por habértelo permitido también terminaste diciéndome unos días después en aquel cuarto de hotel "niñito desconsiderado y altanero"
– T-Te lo merecías también...
– Quizá… pero no me interesó después de lo que tuviéramos esa noche, Hinata.
De nuevo en las mejillas de la kunoichi se intensificó el brillante rubor.
– Sabía lo que te pasaba conmigo desde aquella vez que me lo confesaste.
– ¿Crees que no lo sé? Aún pienso en eso y muero de vergüenza.
– Esa fue una de las primeras veces que sonreí de verdad. La rara Hinata Hyuuga confesándome que su lujuria despertaba inconscientemente por mí, me pareció bastante divertido. –Hinata le miró claramente indignada.– Esa tarde, por primera vez, ansié besarte… bueno, en realidad quería más que eso, haberte visto semidesnuda en la cascada sólo me empeoró más las cosas.
Hinata agrandó los ojos a toda su circunferencia al oírle tal declaración.
– ¿Me viste bañándome?
– Te fui a buscar porque tardabas demasiado y cuando llegué y te vi… –Sasuke no evitó ocultar su sonrisa, de nuevo percibió la indignación de Hinata así que le aclaró el asunto. – Fue accidental. No pretendía eso. Estabas hermosa. Algún día vuelve a ponerte esa lencería azul para mí… -dijo haciéndole un guiño, Hinata contuvo una carcajada que quiso escapar.
Sasuke decidió no seguir con el tema. No era conveniente armar imágenes de ese estilo en su cabeza, menos con Hinata en sus brazos y aún no recuperada.
– También te vi una vez – dijo ella, Sasuke enarcó una ceja, interesado.– Y también fue accidental. Fue una tarde que venía de entrenar, estabas en la cascada de la zona norte, creo que ya sabes de cuál hablo… – terminó en tono bajito a la vez que se ruborizaba. Claro que Sasuke sabía, esa era SU cascada.– Te vi saliendo.
– ¿Y?
– Y ya.
– ¿Ya? ¿Ni un solo piropo para mí?
– Me pareciste guapo.
– ¿Y apetecible, no?
– Tal vez. –le murmuró con pequeñas carcajadas.
Una brisa fresca alzó unas hojas caídas jugueteando con éstas y con algunas mechas del cabello azulino de Hinata. Sasuke enterró su nariz en su cabello, aspirando con fuerza su aroma a flores. Ella se apretujó más al pecho masculino. El remolino de hojarasca se estrelló contra el cerco de arboles. El otoño estaba instalado a todo en Konoha. En lo alto del cielo los pájaros comenzaban a retornas a sus nidos al sentir que el término del día se acercaba. En la lejanía, los colores naranjas y rojizos del ocaso comenzaban a pintar el cielo como si fuera una enorme acuarela.
– Debo aceptar que aunque la villa es bastante ruidosa, siempre me ha gustado su clima.
– Yo creo que no hay mejor lugar que Konoha. Me da mucho gusto que hayas regresado. De no haberlo hecho, nunca… nunca estaríamos así… –por un momento Hinata sintió un nerviosismo inusitado, sus dedos amenazaban con jugar con los bordes de su chaqueta.– Yo… soy feliz de que estés aquí, Sasuke-kun.
Sasuke se dedicó a mirarla, guardando un marcado silencio, luego volvió sus ojos al cielo otra vez. Hinata esperaba que hubiera contestado algo que complementara lo suyo. Entristecida bajó la vista, mirando el suelo. Había querido escucharle decir que a él también le alegraba estar con ella, que también era feliz a su lado; pero Sasuke había permanecido inmutable con sus palabras.
Ese mutismo que guardaba el muchacho hizo que el pecho de Hinata se llenara de decepción. Por su mente pasó que quizá el hombre que la sujetaba en sus brazos no poseía la misma intensidad de afecto que el que ella experimentaba por él. Tal vez estaba equivocada al pensar por Sasuke. Se sintió ingenua y tonta, de igual forma que cobarde por no atreverse a preguntárselo directamente.
– Hace rato te dije que la segunda meta en mi vida era restaurar mi clan. Cuando regresé a Konoha, en mi mente ya no venía eso. Lo había dejado atrás.
Hinata le oía pero no se atrevía a levantar la mirada, no sabía si quería escuchar lo que venía, sentía un mal augurio con esas palabras. De pronto experimentó una legión de sensaciones dolorosas atenazándole la garganta, un peso invisible se depositó de manera inusitada en el pecho impidiéndole respirar.
– El sueño del niño lastimado que quería tener de nuevo una familia, ya no estaba más en mí…
Y así supo Hinata que no había un "nosotros" para él, que Sasuke no se vislumbraba en un futuro con ella. Hinata se descubrió a sí misma mordiéndose el labio en un intento por repeler las lágrimas que querían brotar. Experimentó un frío en todo el cuerpo, sus manos temblorosas estaban cerradas en la tela de su chaqueta. Pestañeó entonces al sentir la mano de Sasuke sujetándole la barbilla, haciendo que le mirara.
– Hasta que apareciste. Y entonces comencé a pensar otra vez en ello. –Sasuke clavó sus ojos en ella. Había suavidad en sus palabras, un fulgor tenue en su mirada y tranquilidad en su rostro que el aire escapó de los pulmones de Hinata otra vez. Él le vio tragar dificultosamente.– Quiero intentarlo de nuevo, Hinata. Pero quiero hacerlo a tu lado. Sólo contigo.
Con labios trémulos, Hinata pronunció su nombre mientras un par de lágrimas traidoras se le escapaban a la blancura de sus ojos.
– Si tú me pides tiempo, yo te lo daré, todo el que desees. Pero necesito saber si tú quieres lo mismo que yo, si estás interesada en compartir tu vida conmigo… –dijo pareciendo de pronto dubitativo. Hinata sonrió haciendo que de nuevo otra serie de lágrimas rebeldes corrieran cuesta abajo.– ¿Aceptarías tener una vida junto a mí, Hinata Hyuuga?
Hinata se llevó una mano al pecho e inhaló hondo. Su garganta estaba seca, dentro del pecho, el corazón palpitaba estruendoso. Podía escuchar cada uno de sus latidos, cada uno de ellos de felicidad. Nunca en su vida había sentido tal bandada de emociones en su solo día. Nunca en su vida olvidaría ese día.
Los ojos de Sasuke se cerraron cuando sintiera los labios de ella presionando los suyos, dándole uno de esos besos que prodigaban una infinita ternura, bienestar, sensaciones que sólo ella podía brindarle. Se abrazó a él con fuerza y escuchó, sobre su oído, decirle:
– Acepto, acepto pasar el resto de mi vida a tu lado, Sasuke Uchiha.
El viento colándose de entre los arboles jugó de nuevo con el cabello de Hinata. El frescor otoñal, que de pronto comenzara a sentirse, sólo logró que la pareja uniera más sus cuerpos cálidos, entregándose con más fervor al beso de amor que compartían y que sellaba su compromiso. El palpitar de sus corazones llevaba un ritmo unísono.
– Andando –dijo él levantándose con ella en brazos.– Te llevaré con la arpía antes de que haga aparición
– No le digas así. Ella es… un poquito difícil, pero es una buena hermana.
– Dime de un Hyuuga, aparte de ti, que no sea difícil. –murmuró Sasuke casi para sí. Hinata le dedicó una mirada indignada.– Hanabi es molesta pero la toleraré. Me gustan sus agallas.
Para sorpresa de Hinata cuando se encontraran de nuevo con su hermana, ésta se dedicó a mirar de forma displicente a Sasuke. El muchacho mantuvo su palabra ignorando las miradas belicosas que le dirigiera la Hyuuga menor. No se hablaron ni nada por el estilo, aunque eso sí, Hanabi se sorprendió a sobre manera cuando antes de irse Sasuke Uchiha tomara de la cintura a su hermana y le diera un beso. Hanabi no pudo evitar sonreír maliciosa, ahora entendía aquella sonrisa de su hermana. Estaba segura que si no fuera porque ella estaba presente, Hinata sin duda le arrancaría la camiseta a Sasuke Uchiha.
.-0-.
Hiashi miró con aire ausente los amarillentos follajes de los árboles. El día comenzaba a menguar otra vez. El viento que se sentía hacía indicar que una noche fría se avecinaba. Una ráfaga algo más fuerte, arrancó de tajo varias hojas secas que cayeron inertes sobre el agua del estanque creando un ondear vacilante. Había mirado a sus hijas entrar al distrito conversando animosamente. Desde su despacho podía notar el rubor de Hinata. Seguramente Hanabi le estaba diciendo algún disparate a su hermana mayor. Lo hacía desde que eran unas niñas pequeñas.
Pesarosamente, Hiashi debía aceptar el hecho de que sus hijas ya no eran unas niñas. Ambas habían crecido haciéndose mujeres. Unas buenas mujeres, unas dignas Hyuuga.
Hiashi experimentó un ligero vacío en su interior al pensar en perderlas, porque sabía que en cualquier momento ya no serían más sus hijas sino que pasarían a ser esposas y madres en otra familia, una que no sería más la suya. No le cabía duda que Hanabi no quitaría el dedo del renglón en cuanto al joven Inuzuka, además que él mismo ya intuía que Kiba iba en serio con su hija, tanto que Tsume Inuzuka se mostraba menos agreste con los Hyuuga cuando les veía por la calle, acallando a sus perros cuando antes hasta parecía satisfecha de escucharlos agresivos contra ellos.
En cuanto a Hinata, al parecer su hija mayor también ya contaba con un camino a donde quería llegar. Pero lo mantenía como un secreto que no había querido revelar. Tal vez por ser la heredera quería guardar las cosas y llevarlas con discreción. Hasta ese momento Hiashi no sabía que pensar en cuanto a lo que ahora conocía de Hinata. Verdaderamente le era inverosímil pero lo que había visto hacía dos noches decía lo contrario. Si era honesto consigo mismo jamás hubiera imaginado tal relación. Sin embargo como dijera alguna vez su esposa, el corazón tenía los caminos más extraños y el destino más insospechado.
Y si sus hijas habían elegido tales opciones, Hiashi estaba seguro que ambas lucharían por ellas, quedándole a él un gran problema en el cual pensar y enfrentarse. En primera porque era el líder, el dirigente que debía hacer acatar las leyes del clan, pero también era su padre y las amaba. Un hombre que quería ver a sus pequeñas andar sin ataduras. Volar libres.
Los pensamientos de Hiashi derivaron en su sobrino con su decisión de irse si no era aceptada su relación. Un Souke ignorando al clan más poderoso del país por seguir lo que su corazón dictaminaba. Entonces, la meditación de Hiashi hacia lo acontecido con Neji se rompió al salir de su boca un nombre:
– Hizashi…
En aquel momento no lo había notado pero ahora lo podía ver. En esa actitud de Neji, Hiashi había vislumbrado la valentía de su hermano. Ahora podía claramente reconocer a Hizashi, apoyando, insuflando su determinación en la actitud de Neji. Hiashi cayó en cuenta que padre e hijo eran muy similares. Ambos luchaban contra las imposiciones que les impedían ser lo que querían.
La vida para los Hyuuga no estaba llena de muchas opciones, pero desde lo que hiciera su hermano, en el interior de Hiashi se había sembrado una pequeña semilla. Sin embargo le negaba germinar por su fiel apego a las leyes de su clan. Porque el tiempo le había demostrado que seguir al pie de la letra los dictámenes establecidos era lo mejor. Hasta que había acontecido lo de Hinata. Esa casi muerte de su hija a manos de su propio primo (su hermano si hubiera crecido junto a ellos como Hizashi lo había querido), le había sacudido. Entonces la semilla se había removido en el corazón de Hiashi y soslayando la ley había dado el primer paso para un cambio. Tal como lo quería su hermano habló con Neji y le pidió su regreso al clan. Y las cosas habían marchado bien.
Tal vez ahora era el momento de que volviera a acontecer otro cambio. Sabía que el clan siempre interpondría un bien común sobre un bien individual. Pero tres miembros, dos Souke y el mejor de los Bouke no eran un número menor que se debía ignorar. Ahora años después, la semilla germinada ya enraizada estaba lista para brotar.
Hiashi miró una fotografía que adornaba una de las paredes. Él y su esposa el día de su boda. Hiashi había sido afortunado en ese aspecto. Él no la había elegido pero había terminado amándola. Y ahora las personas que quería ya habían hecho su elección y él no iba a ignorarla.
Durante años las costumbres y reglas de los Hyuuga habían sido, junto a los de los Uchiha, de las más estrictas, pero al parecer todo lo que estaba por acontecer requeriría una renovación. Sin duda el momento de cambiar los protocolos había llegado.
...-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-…
Y luego de siete meses… ¡Hola soy Mizuno Gina! Tal vez me recuerden como la chica que se desnuda en las piscinas o que se vuelve loca en las fiestas. O.k. no, sí estoy loca pero no tanto (Me las pagarán Ady y Coco ¬¬).
Debo decir que me dan ciertos nervios subir esto. Nunca había tardado tanto. Me siento rara. Espero que les guste el capítulo se me hizo muy difícil escribirlo porque he tenido muchas cosas que hacer, lo juro, plasmar las ideas cuesta. Creo que cada vez tengo menos neuronas, óò, pero pues ya aquí está.
Les agradeceré mucho sus comentarios. *_*/Ó.Ò
RRS:
Dark Amy: Ya, ya aquí esta la continuación para que no me embrujes. ¿Sabes? Eres tenebrosa,… pero sabrosa xD. Gracias, por no olvidarme Amy *se finge amistosa pero en realidad espera que la chilena se distraiga para encerrarla de nuevo y quitarle a Nao-chi*
Ksakd: ¡Hey, ksakd! ¡Muchas gracias por ese lindo par de palabras! Me alegro que disfrutes leyendo el fic. Un saludo muy grande para ti.^^
Susii:¡Hola, Susii! Eh, tranquila, he aquí la continuación. Espero te haya gustado. Siento la tardanza, muchas gracias por leer. ¡Bye!
NessaL: ¡Hola NessaL! Ese cap en particular fue el que más me costó. El drama no se me da mucho UU. Me alegra que leas esto y además te tomes el tiempo par dejarme un comentarios así de lindo. Muchas gracias por los lindos halagos. espero verte de nuevo, un saludo. Ciao!
Princesshina: ¡Hola Chica! Pues sí, me tardé demasiado pero ya helo aquí. Yo estoy bien, y ahí voy con mis broncas laborales, porque eso de las clases ya tiene rato que pasó para mí. Aunque gracias por preocuparte, qué linda n_n. Ojalá nos leamos pronto, un saludo grande mi princess. Cuidate. Besos!
Nooyr-chan: O.k Nooyr, te acepto como alumna (sólo porque veo mucho material de pervertida en ti =P) Gracias por tus rrs tan lindos, así que de tarea te encargo otro para este nuevo capítulo, ok. Te envío besos, alumna nueva.
Marce: ¡Hola, Hola! Te debo decir que me sentí regañada; eres mala con Mizu, Marce óò. ¡Ya perdóname Marce! Lamento mucho la tardanza de este cap, espero que lo leas. Muchas gracias por tu rr, te confesaré que me encantó cuando lo leí. Un saludo grande, besos igual. Bye.
Oscurita: =) linda! Gracias por la felicitación y por la intención de darme un ramo de rosas *la apachurra bien juerte* Aunque con mucho atraso pues, ya al fin subí el cap. Ojalá lo leas. De todas formas, gracias y saludos para ti. Ciao!
Miyuhikari: ^_^ Cómo me pides ignorar tu entusiasmo si me pone de buenas, Miyu. Gracias de corazón por las palabras, me endulzaron la tarde ese día que las leí. Espero aún leas el fic y disfrutes la continuación. Ojala nos leamos otra vez. Saludos, y también cuídate. *_*
Tanya: ¡Hola Tanya! No sé si haya enfrentamiento entre Sasuke y Gaara, y sobre Hiashi creo que será un hueso muy duro de roer. Esperemos que Hinata se esmere. Muchas gracias por pasarte. Un saludo enorme. Lee y sé feliz. Bye.
Luna13vayolet: ¡Bienvenida luna! Muchas gracias por unirte, más todavía por animarme como lo hiciste. Espero este capitulo no te haya parecido tan soso, mira que me esmeré. Y sí tarde mucho pero pues ya está aquí. Un saludo, te deseo estes muy bien. Ciao, bella.
Jasmin: ¡Hey, Jas! *se abrazan efusivamente* No te preocupes por no dejar rr, con saber que sigues al pendiente me satisface. Espero estes mejor de salud, cuida tus ojos por favor, sino luego como leerás los lemons,… digo como leerás para los exámenes. xD Te mando muchos besos, gracias por el apoyo, por ser tan dulce. Nos leemos pronto, cuídate, hazme ese favor. Ciao.
Hina Mizuki Huchiha: ¡Hola Hina Mizuki! *somos tocayas en el Mizu =)* Pues antes que todo, gracias por pasarte y dejarme tu opinión. Espero el capitulo no sea una decepción. Mira que sufri por falta de inspiración, pero al fin quedó como quería. Sobre otras historias, pues, date una vuelta por las de mis autoras favoritas. Yo sigo uno que se llama El Traidor marcado, que esta excelente, también puedes leerte El príncipe equivocado, que está muy bueno. Un gusto saludarte Hina, saludos, y ojala te lea de nuevo. Bye!
Hinamel: ¡Bienvenida Hinamel! Gracias por tan bonitas palabras, lamento el desvelo y más aun la tardada del capitulo. Me gustaría decir que esta increíble pero eso lo decide el lector. Yo espero que te guste y lo disfrutes como los otros. Un saludo grande bonita. Gracias por pasarte y no dormir. ¡Adorada! Ciao!
Tsuki Hime: ¡Hey, Tsuki como estás! Calificar mi lemon del capitulo 7 merece de mi parte una invitación a tomar algo. ¿Qué te tomas Tsuki? Creeme que ese lemon fue bastante difícil porque due el primero que hacia y no siento que sea tan buena para los detalles. Como sea, me alegra que te haya encantado. Un saludo grande y ojala leas la historia aún. Ciao!
Michii-chan: ¡Ay, Michii, me da harto gusto que digas cosas tan bonitas de Sólo Contigo! *lloriquea feliz* Gracias por tomarte un poquito de tu tiempo en leer y dejarme ánimo con tus palabras. Eso me pone de super buenas…lol. Espero este cap te guste también, sé que tardé pero pues nunca dejaré de terminar el fic. Un saludo para ti y un abrazo fuerte que te despeine la cabellera. ¡Besos!
Betsy: Tú estás loca como una cabra, cabrona..xD ¿Novio traidor? Uy, son la peor calaña òó No pienses en esa serpiente inmunda, Bet. Somos jóvenes y sexys, para qué lamentarnos por uno habiendo tantos en el mundo (mejores) Gracias por seguir al pie del cañon conmigo, loca. También te quiero. Cuidate y caza algun chico xD. ¡Bye, linda!
Dai: ¡Dai, no puedes ser tan buena, no puedes existir! *Mizu la busca para pegársele como lapa* GRACIAS por tan bello comentario. Me alegro mares saber que las cosas que yo considero locas, le agraden a las personas. Tu crítica me subió mi malsana vanidad, anduve de un ego insoportable esos días... Todo por tus palabras tan encantadoras. Espero este capitulo nuevo no te defraude. Ojala sigas la historia. Un saludo enorme, cuidate y muy agradecida de que te guste SC. ¡Bye!
Aylin: ¡Hola linda! Lamento mucho la tardanza, espero que hayas pasado un día excelente en tu cumple. Deseo que siempre tengas fuerza para conseguir tus sueños. Sé que tardé, ojala el capitulo te guste, tomalo como regalo. Un saludo enorme, muchos abrazos para ti. ¡Un beso!
Aiko: Señorita aiko, me alegra que usted me comprenda en eso de las tardanzas *la abraza con cariño* Ahora sí que me volé la barda con la actualizada pero pues, ya después de tanto al fin lo subi. Si lo lees me dices si te gustó. Yo te agradezco de antemano haberte tomado el tiempo de dejarme tu opinión. ¡Muchos saludos!
Hyacint Mtz: ¡Hyacint!..lol. Gracias por la felicitación y por animarme con tal bonitas palabras. Del enfrentamiento, ya no creo que pase, al parecer Sasuke ya captó que Hinata nada más no siente nada por Gaara. Este cap se enfocó más a los Hyuuga pero era necesario, espero te haya gustado. Sabes, debo reclamarte que los besos de chocolate me están engordando ToT. Pero o.k, los recibo porque los amo.*_* ¡Muchos saludos, Hyacint! Y kissus igual *engordemos juntas*
Biankis Uchiha: ¡Que hay biankis! Pues sí, soy de lo peor por tardarme tanto, lo siento. Pero yo nunca dejaré mis historias inconclusas así que he aquí el cap. Espero lo leas, y te agrade. Ya hay compromiso, aunque aun no tienen la venia de clan Hyuuga pero pues la parejita ya esta dispuesta a unirse ^^ Nos leemos pronto, sino pues gracias de todas formas. ¡Muchos saludos biankis!
Uchiha-Dani-Uzumaki: ¡Pequeña chusma de mi corazón! Pues he aquí lo prometido. Hanabi es un grano en… no te digo donde pero ya imaginarás xD. Espero el cap te haya gustado, fue con mucho cariño. Nos leemos pronto Dani. Cuidate y sé feliz. ¡ciao, bella!
Ethe-chan: xDDD Que yo haya tardado fue culpa tuya. Yo me dije, si viene Ethe a Jarochilandia pasearemos mucho y ella me dará muchas ideas para el fic y ya así para qué me apuro a pensar. ¡Sí que Ethe me ayude!… ¡Y mira! ¡Me plantaste y mi inspiración huyó ¡Te culpo, Ethe! ToT *llora e intenta desgarrarse la pijama, pero recapacita porque su pijama de Mafalda le gusta mucho* Sólo pido que este capitulo lleno de cosas locas te haya parecido bueno, que te haya gustado un poquito ^^. Gracias por tu bello comentario y tus canas, digo tus ganas de acosarme xD. Un beso Ethe, deja de dormirte y ve a la escuela òó. Cuídate, linda. Bye!
Maribeltelka: ¡Hola Mari! Muchas gracias por todas y cada una de la palabras que dices sobre mí como escritora. No sé si sea tan buena pero te aseguro que me esfuerzo para que las historias agraden y entretengan. Luna Negra fue un momento de inspiración que me brotó de repente, y la verdad no creo que pueda hacerle un segundo cap. Me da mucho gusto que ames tanto el SasuHina, a mí me conquistó desde hace mucho, de hecho por eso me decidí a escribir porque no podía quedarme con la idea de un Sasuke sin Hinata, y me dije que aunque fuera en facfics los uniría, creo que el resultado me ha gustado. Y sí, SC tendrá un final feliz, lo juro.^^ Me dio gusto saludarte, ojalá te guste el cap. Cuídate mucho, espero verte por acá.
.-.-.-.-.-.-.-.
P.d. ¿Lilamedusa? Sí, conozco a ese lindo Pokemón .
