Naruto es de Kishimoto, la historia es mía y el Sasuhina es la pura felicidad, así que andando y conquistemos el mundo, \o/
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-*..Dedicado a: UchihaHinataChan, porque te admiro y te adoro muchísimo, guapa..*-
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La ventaja de que el viento otoñal sostuviera unas pequeñas rachas era que refrescaba el bochorno causado por la muchedumbre que abarrotaba cada rincón. De a pocos las sombras de la noche cayeron sobre la villa que vibraba en vida. Sakura abrió la ventana para que se ventilara la habitación; unas cuantas nubes cruzaban el cielo, los cansados ojos jade miraron a lontananza una luna que apenas empezaba a vislumbrarse.
Naruto se quejó, se sentía agotado y tenía un dolor muy fuerte en la cabeza como si la tuviera partida. Además le dolía la boca, se palpó arrugando la frente cuando notara un gran corte en un labio. Entonces se enderezó de la cama con sobresalto al sentir una venda cubriéndole los ojos.
— Déjate eso, Naruto. —la voz hosca de Sasuke le detuvo.
— ¡Naruto! ¡Gracias a Kami ya despertaste! — La felicidad y el alivio en Sakura no pasaron desapercibidas en Naruto, el corazón se le agitó cuando sintiera un abrazo apretado de la pelirrosa y sus labios besándole. El rubio sonrió aún sin comprender.
La convalecencia de Naruto se debía como siempre a su atolondrada actitud. En donde realizaban la misión, Sasuke se había ganado la atención (para su molestia) de un grupo de seguidoras que decían amarlo como las flores al sol de primavera, bastó esa sola analogía para que Sasuke las detestara todavía más. Pero las chicas ignorando garrafalmente los desplantes insistían en perseguirlo y darle cosas para mostrarle su afecto. Un día antes de partir y como última oportunidad se habían acercado al rubio con cartas y obsequios para el moreno, y Naruto sin ver nada de malo en ello los aceptó. Como era de esperarse, Sasuke enfurecido tiró todo a la basura, sin embargo Naruto se quedó con algunos paquetitos monamente envueltos.
Mientras acampaban, ya de regreso a la villa, Naruto quejándose de hambre había recordado los paquetitos y Kami mostrándose piadoso quiso que algunos fueran comida. Le invitó a Sasuke pero éste sabiendo la procedencia se negó con gesto despectivo, si Sakura hubiera estado despierta seguramente nada de eso habría pasado. Sasuke había bufado molesto cuando viera que minutos después de comer Naruto se desplomaba inconsciente.
Y es que sin sospecharlo, los dangos que devorara estaban preparados con un brebaje que no sólo hacía a quien los comiera experimentar narcolepsia sino que además al recobrarse la consciencia provocaban pérdida de memoria y un fuerte enamoramiento a lo primero que los ojos vieran moverse. Así, Naruto caía en inmediatas etapas de sueño para luego despertar desmemoriado y enamorarse apasionadamente. Sakura al darse cuenta había determinado vendarle para que evitara activar el efecto pero Naruto siempre pensando en que ya estaba recuperado se retiraba el vendaje y volvía a caer perdiéndoseles de vista por seguir "su verdadero amor" y atrasándoles considerablemente.
En dos días Naruto le había profesado amor eterno no sólo a un cervatillo sino también a dos ardillas, un escarabajo pelotero y a Sasuke, quien al tocarle tal nefasto turno le había partido la boca porque inesperadamente le había besado. La parte alarmante había llegado cuando luego de un día completo Naruto no despertara. La mañana había estado ligeramente neblinosa cuando arribaran a la villa. Una estupefacta Tsunade les había mirado llegar al hospital: Sakura ojerosa y preocupada, Sasuke más serio de lo normal y Naruto inconsciente y pálido en la espalda del moreno.
— S-Sakura-chan, ¿qué pasa? ¿Por qué estoy vendado? —dijo tocándose la cabeza.
— Fue eso que comiste. —intervino Sasuke — Te lo advertí y no escuchaste, Dobe… Ahora estás ciego.
— ¡QUEEÉ!
— ¡Sasuke eso no tiene gracia!... —Sakura lo regañó al verle la sonrisa torcida y el gesto desesperado al otro. — No es cierto, Naruto, así que cálmate ya. Aunque estoy de acuerdo en que no debiste comerte esas cosas.
Naruto recobró la respiración, luego Sakura le explicó que habían vuelto y estaban en el hospital de Konoha.
— A ver, muéstrame la lengua. —Naruto obedeció y Sakura observó que la coloración azul que confería el brebaje ya había desaparecido, también le revisó la espalda encontrando que las raras manchas que le brotaran ya no estaban. — Creo que ya estás bien. Iré por Tsunade-sama para decirle. Quédate aquí y no te quites la venda.
Sakura salió visiblemente contenta. Naruto se volvió a recostar suspirando al sentir la brisa colarse hasta su cama. Con brazos cruzados, Sasuke permanecía en silencio recargado en la pared. La apacible tranquilidad fue quebrada por el chillido de las tripas de Naruto. Sasuke rodó los ojos, estaba seguro no tardaba el jaleo. Naruto hablando en tres, dos, uno:
— Maldición, tanto dormir hizo que tenga un hambre gigantesca, ttebayo... ¿En serio pasó todo eso? —Naruto siguió hablando callándose cuando no obtuviera respuesta alguna. — Eh,… Sasuke, ¿estás aquí?
— Que te dejes las vendas. —dijo al ver que pretendía quitárselas.
— Pensé que te habías ido… Oye Teme, y si vas a Ichiraku y le pides al viejo Teuchi que te dé unos buenos tazones de ramen para mí, ¿eh?
— No.
— ¡Pero tengo mucha hambre, ttebayo! Y ya oíste a Sakura-chan debo quedarme aquí. ¿O qué tal si vas por barbacoa? ¿Qué dices? El restaurante está cerca, puedes cruzar por-…
— No soy tu sirviente, idiota. Así que no sigas.
Cuando Sakura llegara con Godaime, un molesto Naruto discutía sin cesar. La pelirrosa le pidió se comportara y Naruto refunfuñó más al enterarse que en la habitación sólo se encontraban ellos dos junto con Tsunade. Aún maldecía mentalmente a Sasuke y su egoísmo cuando una enfermera irrumpiera diciendo que tenía visitas esperando verle.
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Con las manos sosteniendo el nudo de su bata de baño, Hinata observó el cielo; aunque estuvieran desprovistas de nubes las noches podían ser muy volubles en el otoño, sólo esperaba que el cielo no se encaprichara y lloviera el día del festejo. Desde la ventana de su habitación, Hinata miró la serie de personas que circulaban sin parar. A pesar de lo silente que pudieran ser los Hyuuga, el ultimar de los detalles hacía que hubiera bullicio en cada espacio del distrito. Divisó en las cercanías a un hombre cubierto con una máscara. El ANBU miró en dirección a ella por unos instantes, le hizo una pequeña reverencia que ella repitió, luego le vio desaparecer. Aún dudaba si ese enmascarado era Sai o Kakashi pero estaba segura que era uno de ellos.
Un pie casi arrastró al otro cuando Hinata se dirigiera al baño. Con lentitud, se metió en la tina que ya estaba llena esperando por ella y cuando estuvo dentro se explayó a sus anchas. Hinata dio un largo suspiro, de poco en poco el relajamiento iba llegando a su cuerpo, las sales aromáticas que le había vertido al agua estaban cumpliendo su cometido.
El día en particular había sido bastante agitado, en unas cuantas horas estarían en plena celebración; el solo pensamiento de ello la estremecía. Había afinado, con ayuda de Neji y algunos miembros del Souke, parte del pequeño discurso que daría a los invitados. No era buena para hablar en público, mucho menos a uno tan importante, pero su padre se lo había pedido. Además había tenido que elegir lo que vestiría, tarea tampoco nada sencilla puesto que lo que usara hablaría por todo su clan. Había debido decidir de entre muchos antiquísimos furisodes de gala que eran parte del orgulloso acervo de los Hyuuga en el mundo ninja. Pero algo bueno había dejado la selección de su vestimenta: habían vuelto a sus manos las peinetas que Haruna le obsequiara aquella vez en el País Nano. Para ella eran unos objetos de valor inestimable porque guardaban un muy dulce recuerdo.
Con la sonrisa presente, Hinata se deslizó dentro del agua hundiéndose por completo. Emergió para luego lavarse el cuerpo y el cabello, después se volvió a acomodar a plenitud en la amplia tina. Decidió que reposaría sólo unos segundos más y luego saldría, si permanecía más tiempo estaba segura que se dormiría dentro. Desde la pequeña ventana del baño avistó el fulguroso plenilunio. Hinata cerró los ojos y se estremeció al recordar que también había habido luna llena cuando hiciera el amor con Sasuke la última vez. ¿Qué estaría haciendo? ¿Ya vendría de regreso?...
Hinata se desperezó estirándose. Estaba frente al espejo dividiéndose el cabello para cepillarlo cuando su corazón dio un gran vuelco al ver reflejada la silueta negra de un ANBU tras ella. El enmascarado se llevó un dedo a la boca pidiéndole que callara.
— ¿P-Pasa algo? ¿Eres tú Sai-kun? — Hinata volteó haciendo que la tela de su bata resbalara por un lado dejando ver parte de la piel blanca del hombro. La joven notó claramente que el ANBU se tensaba. Él dio unos pasos hacia ella y fue que al fin le habló:
— Tadaima, Hime.
Todo el cuerpo de Hinata se alertó por esa voz y no hubo rincón en su ser que no cosquilleara cuando sin titubeo alguno le rozara la piel expuesta del hombro. El corazón se le desbocó y el rubor cubrió toda su cara. Las manos femeninas se posaron en la máscara levantándola, los nervios de Hinata acabaron por dispararse al verlo al fin.
— Sasuke-kun no… No deberías estar-
Pero Sasuke puso un dedo en sus labios para que callara. El joven acercó el rostro a su oreja, como capullos dormidos por el invierno, cada poro de su cuerpo despertó por los labios de Sasuke prodigando besos cálidos en su cuello. Un escalofrío excitante recorrió toda su espina provocando que las palabras que iba a decir se ahogaran en el largo gemido que brotara de su garganta.
Sasuke la giró y ella pudo verse en el espejo con él situado a sus espaldas. Los ojos negros brillaban cuando rodearan su cintura desanudando la bata. Sasuke besó con lentitud su hombro y Hinata cerró los ojos cuando su cuerpo desnudo se le convirtió en un amasijo sensible al sentir las manos masculinas acariciando su abdomen, deslizándolas sobre sus muslos. La carga sexual que experimentaba le hizo sentir los pechos pesados y en demasía sensibles; abajo, en el triangulo de vello oscuro que guardaba su parte más femenina podía sentir la pulsación de una necesidad que comenzaba. Una parte aún racional le advirtió que lo detuviera, la vocecita de la razón le instaba a que pensara en dónde estaban, el peligro que significaría ser descubiertos. Pero pensar era lo que Hinata ya menos pudo hacer cuando una de las manos de Sasuke llegó a su entrepierna.
Ella se mordió un labio ahogando otro gemido al notar como Sasuke le acariciaba, retorciéndose además cuando sintiera en uno de sus pechos los dedos jugando con su pezón por completo endurecido. Ansiosas, las manos de Hinata subieron enredándose en el cabello masculino. La chica abrió los ojos y la provocativa escena en el espejo la sacudió causando que un calor desmedido incendiara su vientre, que aún más abajo, su centro femenino palpitara.
— ¿Me deseas, Hinata? —se estremeció más cuando viera y sintiera como Sasuke mordisqueaba su cuello y pellizcaba juguetón uno de sus pezones.
— T-Tómame ya, Sasuke… — murmuró tirando la cabeza hacia atrás, abandonándose a lo que sentía.
Obedeciendo, Sasuke pasó a sus labios haciéndola gemir por la intensidad con la que comenzara a besarla. Ella suspiró y se entregó al placer de la sensual invasión que esa lengua hacía en su boca. Las manos de ella se ciñeron con desespero a su chaqueta, acercándolo con ferocidad a su cuerpo. Hinata tembló de ansias al sentir la erección de Sasuke, dura y plena, esperando por ella. El deseo incontrolable que experimentaba le hizo frotarse contra él, dando más, queriendo recibir más. Que la besara era poco para lo que sentía, necesitaba su cuerpo sobre el suyo, a Sasuke dentro de ella.
En un instante estaba tendida en la cama con Sasuke encima. Una mano masculina comenzó a tomar ruta hacia el sur de su cuerpo, en donde ella ya sabía que estaba más que húmeda. El cuerpo de Hinata se arqueó al sentir los deliciosos espasmos que esos dedos le proferían al hundirse en su interior, el intenso jadear que emitía quedaba atrapado en la boca masculina. Entonces sin premisa alguna, Sasuke la penetró en un embiste fiero y la corriente de placer que experimentara le sacudió cada vibra. Ella se aferró a su espalda y sus piernas se enredaron con fuerza en torno a las caderas masculinas deseando más, quería sentirle moviéndose rápido, enterrándose profundamente en ella.
Buscando una postura que le proporcionara más satisfacción, el ardor de su deseo le hizo moverse casi con brusquedad pero lejos de encontrar ese placer inimaginable que pensaba, al virar, Hinata sólo comenzó a ahogarse.
La joven se sujetó de los bordes de la tina, saliendo con desesperación del agua. Tosía con fuerza intentando desalojar el líquido que se le había colado. Se había quedado dormida y todo había sido un sueño, ¡Kami qué decepción! Se llevó la mano al pecho mientras recuperaba su respiración normal. Notó que aún tenía los pezones endurecidos y eso sólo le hizo sentirse peor. Con la frustración más grande que hubiera sentido jamás, salió de la tina y se metió a la regadera. Una ducha fría era lo que en realidad le vendría mejor, pero estaba segura que aun con ello le iba a costar conciliar el sueño.
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Al ir a entregar sus reportes de misión a la torre de la Hokage, Suigetsu y Karin se habían enterado por Shizune que el equipo siete había arribado y que Naruto estaba hospitalizado. Antes de llegar habían pasado a Ichiraku a comprar algunas órdenes para cenar después de eso sin esperar más se habían dirigido al hospital. Las risotadas de Suigetsu seguramente llegaron hasta la calle, Sakura les acababa de contar a detalle lo que les había sucedido.
— Así que Naru-chan y Sasuke de nuevo se besaron "accidentalmente"… —con malicia, Suigetsu miró a Naruto de reojo— ¿Eso no se te hace un poco sospechoso, Sakura? Digo, yo creo que deberías pensar muy detenidamente todo esto, qué tal que por ti ese par de muchachotes se están privando de lo más bello, ¡De dar rienda suelta a un profundo amor! ¡Kami, cómo sufro de sólo pensarlo, Sakura-chan! —dramatizó provocando que los ojos azules chispearan fúricos.
— ¡Deja que me levante de aquí, baka, y verás cómo te va, ttebayo!
— Pues ahora que lo dices, quizá en el fondo, ellos… —Sakura se sujetó la barbilla fingiendo meditar.
— ¡EEEH! ¡Tú también, Sakura-chan! —se quejó compungido Naruto.
Un rato después, la conversación giraba en torno a Karin y Suigetsu y la misión que habían llevado a cabo como miembros de la villa (en esos días al fin les habían otorgado sus placas). Karin les comentó que todo habría estado bien si no fuera porque Suigetsu había dicho no sólo cosas idiotas sino que con poca discreción sobre el capitán del equipo, ganándose con ello el primer reporte de conducta inapropiada en sus registros como shinobi.
— Yo sólo bromeaba,… —se excusó al ver la mirada reprobatoria de Sakura.
— ¡Qué idiota eres, ttebayo!
— ¡Tú cállate, uke en negación! —rezongó Suigetsu, Naruto rascó su cabeza sin entender.
— No debiste portarte de esa forma con Ibiki-taicho, Suigetsu —reprochó Sakura— Él es de los mejores elementos de Konoha. Merece respeto.
— Ni gastes tu saliva, Sakura; Suigetsu siempre va a ser lengua suelta e idiota… —refunfuñó Karin acomodándose los lentes.
— Pero ya me disculpé, Karin…
— ¡Pues eso no basta, zoquete! Además, recién fuimos acept-
El silencio abrupto de Karin hizo que todas las miradas se centraron en ella.
— ¿Pasa algo? —dijo Sakura.
— Es… El chakra de Sasuke. Está en el distrito y parece estar muy enfadado.
— Oh vaya, qué novedad, Sasuke molesto… —soltó Suigetsu sentándose en el marco de la ventana. — Quizá se tragó un mosquito mientras caminaba y, clásico, ahora quiere quemar a todos los bichos con un katón.
Naruto estallos a carcajadas quejándose luego por el labio adolorido.
De pronto, la cara de Suigetsu se tornó seria pensando, ¿habría visto Sasuke algo en su casa que no le agradara? Con rapidez caviló si había causado algún desorden o hecho alguna cosa en la mansión Uchiha que enfadara a su amigo. Nada se le vino a la mente. Entonces palideció y los ojos violetas se le desorbitaron cuando recordara que sí había tomado prestado algo y aún lo traía en la bolsa de viaje que seguía sin deshacer.
— ¡Diablos, no he regresado esas dagas de su familia!
— ¡QUE TÚ QUÉ! — a Suigetsu poco le faltó para caerse por la ventana cuando viera los ojos rojizos de Karin clavárseles furibundos.
— P-Pero están sanas y salvas, preciosa, ¡sanas y salvas! —reafirmó intentando sonreír sin mucho éxito.
— Yo que tú no me confiaba, Karin. Ya sabemos cómo es Suigetsu, ttebayo. ¡Qué tal que si las cambió por otras!—añadió malicioso Naruto mostrándose falsamente alarmado.
Karin le lanzó otra mirada atroz a Suigetsu y éste lleno de nervios negó con rapidez, definitivamente envenenaría a Naruto si Karin se enfadaba con él. Pero de pronto el semblante de Karin cambió otra vez, permaneció en total mutismo, los otros tres le veían con interés. Karin arrugó la frente, había sentido una fuerte oscilación del chakra de Sasuke pero luego volvía a apaciguarse.
— ¿Sigue Sasuke-kun enfadado? —preguntó Sakura.
— Sí, bueno, no, es decir, parece que ahora está más calmado… No sé qué le suceda.
Karin y Sakura compartieron miradas de confusión, a pesar de la conducta que conocían de Sasuke, esa repentina actitud no les parecía normal. A un lado suyo, Suigetsu le decía a Naruto que habían traído comida y ahora peleaban por las porciones que debían tocarle a cada uno. Las kunoichis iban a comentarles su aprensión por Sasuke cuando, jalando los recipientes de comida, Naruto y Suigetsu desparramaban parte del ramen en la cama. Un unísono y furioso "¡BAKA!" se alcanzó a oír a varias calles.
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Sobre la torre de la antigua estación de policía, Sasuke miraba con concentración el distrito vecino y analizaba el rededor. Todo el distrito Hyuuga estaba iluminado y había gente por doquier, para su fortuna el sentido del viento le era favorable. Por el número de Hyuuga asentados en las afueras no le cabía duda que el operativo de seguridad ya era llevado a cabo. No le sorprendió en lo más mínimo, al parecer los Hyuuga, quisquillosos como eran, no se iban a andar con rodeos para resguardar a sus visitas. Pero no importaba, cómo fuere iba a hablar con Hinata. Activó el Sharingan violentándosele el gesto al percatarse que la visión hacia el interior no cambiaba en lo más mínimo.
En los herméticos terrenos Hyuuga, una figura oscura se movía en veloz sigilo en las alturas del entorno. Al llegar al árbol más alto, su mirada vivaz recorrió la zona; bastaron unos segundos para que otra silueta negra de menor estatura apareciera a su lado. En silencio avistaron el blanco que les había llevado a actuar, inclusive en la completa oscuridad podían distinguirle en el territorio colindante. Tras su máscara de lobo, el más alto murmuró algo y el otro, cuya careta semejaba un jabalí, asintió en acuerdo.
Sasuke exhalaba enfadado, había hecho otro intentó con el Sharingan obteniendo el mismo resultado. Entonces los ojos negros se tornaron más agrestes, Sasuke lanzó dos miradas rápidas de reojo a ambos flancos poniéndose en guardia al saberse de pronto acompañado.
— Están invadiendo mi propiedad. Así que, largo. — dijo cabreado porque se hubieran atrevido a acercársele.
— Tranquilo, Sasuke, no tardaremos mucho.
El joven miró al enmascarado reconociendo en su voz a su antiguo sensei.
— Los Hyuuga se pusieron algo susceptibles por tu presencia. Que activaras el Sharingan tan cerca del perímetro de seguridad no fue buena idea.
— Estoy en mi territorio, Kakashi. Y yo hago lo que se me-
— Sasuke-san sólo hacemos nuestro trabajo. —el otro ANBU habló cerca a Sasuke, bajo la máscara de jabalí reconoció a Sai.
— ¿Pasa algo para que usaras el Sharingan justo aquí? —indagó Kakashi con interés.
— No es de tu incumbencia.
Kakashi encogió los hombros, entonces se dio la vuelta mirando hacia enfrente.
— Oh vaya, desde este sitio se tiene una muy buena panorámica del distrito Hyuuga. —dijo asintiendo con lentitud.— Si alguien planeara,… No sé, librar el cerco de seguridad para meterse, sin duda este sería el mejor sitio para encontrar un recoveco por donde hacerlo, ¿no te parece, Sai?
— Hai, pero no sería inteligente que alguien hiciera eso.
Ambos se ganaron una mirada de fiera hostilidad.
Kakashi se cruzó de brazos, conocía a Sasuke y aunque éste no lo aceptara, solía ser muy parecido a Naruto al momento de dejarse llevar por su lado emocional. Si algo le molestaba no iba a descansar hasta sacarse la espina que tuviera clavada. Y por el remolinear interno sin duda había algo que no le gustaba.
— No pretendo amenazarte Sasuke, sólo toma esto como una recomendación: Quédate quieto aquí. —la voz de Kakashi se volvió adusta. — No sé qué pretendas pero no lo intentes, ni siquiera el mejor ninja podría incursionar con éxito en el distrito Hyuuga. Ni hoy, ni mañana, y lo digo totalmente en serio. Los Hyuuga tomaron muchas precauciones para mantener seguros a sus invitados.
Sasuke recordó a Naruto diciéndole emocionado sobre técnicas secretas que usarían los Hyuuga, además por el tono grave de Kakashi sabía que hablaba con la verdad, tanto que el Sharingan no había podido pasar esa rara barrera que cercara al terreno Hyuuga. Sasuke se tragó una maldición, tenía que pensar en otra forma de ingresar. Kakashi le dio indicación a Sai de volver, antes de hacerlo el ex raíz se dirigió a Sasuke.
— Si le preocupa Hinata-san, ella está bien. La acabo de ver. — luego de eso Sai se desvaneció.
Sin dejar de mirar al frente, Kakashi habló para intentar saber que sucedía a su ex alumno.
— Puedo sentir tu chakra, Sasuke, aunque hace un rato estaba más agitado que ahora. ¿Qué es lo que te tiene tan molesto?
Sasuke apretó los labios y a su cabeza volvieron nítidas las conversaciones que escuchara en el restaurante de barbacoa. Había ido al sitio para darle gusto a Naruto y se había topado con esa impensada noticia. De nueva cuenta una molestia intolerable le embargó. Intentó controlarse antes que la ira inundara de nuevo su cabeza.
— Sai tiene razón y es por Hinata, ¿no? — Kakashi se ganó otra mirada hosca— Si quieres verla, espera a que pase todo esto. Dejarse llevar por el lado visceral sólo crea más problemas de los que se pueden solucionar.
Sasuke pensó en decirle a Kakashi lo que sabía pero mejor calló. Antes de retirarse, el ninja copia le pidió que pensara frío, obteniendo un bufido de molestia como respuesta.
El joven dio media vuelta volviendo a su casa. Aún contaba con varias horas para armar una estrategia de incursión. Sea cual fuere la seguridad instalada, él pasaría. Debía hacerlo; las voces de los miembros del Feudo del Fuego sonaron de nuevo en su mente.
"— Creía que el líder de los Hyuuga era más inteligente pero veo que el paso de los años no ha sido en vano. Es una lástima que no se haya concretado la unión de clanes.
— ¿Hyuuga-sama habrá dicho la verdad, Otou-san?
— Hiashi-san no mentiría a un señor Feudal en un asunto como este.
— Hai, tu padre tiene razón. Además estamos hablando de un Kage…
— Quién lo hubiera dicho, la futura líder Hyuuga en compromiso con un Kage extranjero. Yo creo que la noticia será anunciada mañana, si no por qué armarían los Hyuuga tanto revuelo con esto de su festejo. Extraña esa unión Hoja y Arena, ¿no lo crees?… Sin duda no debemos quitarles los ojos de encima."
Sasuke clavó con furia un kunai en el mapa que examinaba. Sin embargo, su malestar se disipó a causa de una idea que como relámpago llegó a su cabeza. El joven se levantó y salió aprisa con rumbo al centro de la villa. Todo plan tenía un fallo y él iba a averiguar cuál era el del sistema de los Hyuuga.
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La oscuridad comenzaba a menguar cuando Hiashi dirigió el gesto reprobatorio a los miembros del Bouke que había mandado a llamar. A pesar de la actitud de su líder los jóvenes mantuvieron su postura inalterable. Hiashi les despachó del lugar y los dos jóvenes salieron con premura. Ya encontrándose sólo, en la mente de Hiashi comenzaron a correr muchas ideas y teorías del por qué le había sido ocultado tal asunto. A él había llegado el informe de vigilancia del día anterior y luego había sido enterado de lo que sucediere los días en que estuviera ausente. Los dos miembros del Bouke no le aclararon gran cosa, limitándose a decirle que Neji era quien había estado al mando todo el tiempo.
Los ojos blancos de Hiashi se clavaron en los ventanales que daban en dirección al este. No quería dejarse llevar por suspicacias pero que el nombre de ese sujeto ya figurara en los reportes de vigilancia de su gente no le parecía una nimiedad. Sí, sabía que su distrito colindaba con el de los Uchiha pero eso no era motivo para que su chakra se hubiese registrado tan cerca de sus terrenos. Y anoche de nuevo lo había hecho. ¿Qué acaso les espiaba? Si así era, ¿desde cuándo lo estaba haciendo y por qué?
Aunque ese pensamiento no calaba tanto en la mente de Hiashi como el que tuviera su particular participación durante el atentado a Hinata. Había sido informado que antes de que supieran que su hija estaba siendo atacada, Uchiha había tenido el descaro de entrar en los territorios Hyuuga exigiendo de malas formas hablar con ella. Mas su grado de estupefacción se acrecentó cuando supiera que Uchiha había sido el encargado de llevar a su hija herida al hospital. ¿Por qué se había tomado tal confianza? Sabía que Neji estaba presente en ese momento, en tal caso ¿qué pasó en la mente de su sobrino para permitírselo?
Hiashi se llevó las manos a las sienes en un intento por tratar de relajar el ligero malestar que estaba atenuándose en su cabeza. Las dudas se le disiparían cuando hablara con Neji y Hinata sobre la situación, porque deseaba una explicación y los argumentos del por qué no había sido enterado. Por el momento no podría hacerlo, debía prepararse y poner toda su atención a la celebración y a sus invitados, pero cuando la celebración pasara esclarecería todo con su hija y su sobrino. La punzada en la cabeza se intensificó.
Los rayos del sol ya se filtraban plenos entre los árboles cuando el líder de los Hyuuga fijo su vista con recelo en el territorio vecino. Él conocía a los Uchiha y por ello mientras viviera no quería que ningún Hyuuga debiera absolutamente nada a esos traidores. No quería verles relacionados a los suyos; estar relacionado con un Uchiha era mancharse de deshonor. Porque por más que pasara el tiempo no debía olvidarse que la escoria nunca dejaba de serlo. Y él, Hiashi Hyuuga, era de los que nunca olvidaba nada.
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El otoño estaba siendo benigno con los del Byakugan dándoles un día de cielo abierto y apacible brisa. Entre abundantes y variados platillos, el sonido de los shamisen en conjunción con los sho y los números de danza tradicional, la tarde había transcurrido y la noche estaba situándose rápidamente en el territorio Hyuuga. La algarabía estaba en su punto máximo y los elogios al lugar, la comida y la atención eran temática de casi todo mundo, sin duda lo más alabado era el refrescante licor afrutado que sirvieran y que había obrado el milagro que los invitados olvidaran sus estatus, haciendo incluso que algunos se deshicieran de sus comportamientos acartonados, exceptuando a la comitiva del Feudo del Fuego quienes mostraban cierta indolencia en sus caras. Aun así, Hiashi se miraba satisfecho, si bien Hinata había tenido algunos titubeos en su discurso sus palabras habían congraciado a la mayoría. Parecía que después de todo el festejo iba a ser un buen suceso que recordar para los Hyuuga.
Sobrepasada por el tumulto a su alrededor, Hinata buscó la paz del silencio refugiándose en el dojo. Tras las enormes puertas corredizas, desplegadas de par en par, se avistaba la parte más lejana al distrito que permanecía milagrosamente en completa soledad. Se sobresaltó un poco al notar que no era la única allí. Afuera, cercano a las puertas, estaba Gaara con la mirada contemplando el huerto. Al parecer también buscaba tranquilidad entre tanto bullicio.
Gaara la miró y llegó hasta ella. Hinata esbozó una sonrisa tímida cuando él halagara su aspecto. El furisode negro que vestía había hecho que se sonrosara más de una vez por las alabanzas que había acarreado. Después de un rato de conversaciones sobre el festejo, Hinata tocó el tema de la actitud irritada que pareciera tener el Feudo del Fuego. El pelirrojo entornó los ojos, cavilando en decirle o no a Hinata lo que sabía. Luego de un espaciado silencio se decidió; Gaara le habló con ciertos detalles de la unión que pretendía el Feudal del Fuego con los Hyuuga, enlace que no fuera aceptado por Hiashi a pesar del ríspido debate con el Concejo de su clan. Hinata se mostró más azorada cuando Gaara le dijera que lo sabía por boca del propio líder.
— Hiashi-san me lo contó hace dos días, no sé por qué lo hizo pero me dijo que le parecía pertinente que yo lo supiera. —comentó calmadamente.
Las preguntas se azotaban en la mente de Hinata. Ahora entendía la actitud desdeñosa de la comitiva del Feudo pero lo que no comprendía era el motivo por el cual su padre no le dijera nada. Sabía que había estado ocupado en los días anteriores recibiendo a muchas personas que iban al distrito a presentarle sus respetos, pero por qué comentárselo a Gaara y no a ella que era la involucrada directa.
— Quizá es momento que le hables sobre tu relación con Sasuke. —los ojos verdes enfocados en las hojas moribundas brillaban con los farolillos suspendidos en los árboles de ciruelas.
Hinata tragó con esfuerzo. No podía evitar que una criatura nerviosa despertara en sus adentros haciendo que sintiera un malsano temor por enfrentar a su padre, comenzaba a sentirse como aquella apocada pequeña que fuera alguna vez. Exhaló pesarosa clavando la mirada intranquila en el suelo de tatami.
—A veces es mejor encarar las cosas que nos causan desasosiego sin pensárnoslo tanto. —la mano firme de Gaara presionó su hombro, Hinata le miró reflejándose en sus ojos verdes que le parecieran tan insondables. — Eres fuerte, Hinata. Tienes la mirada de los que luchan sin cansancio por lo justo. Eso es bueno.
Más sosegada Hinata le sonrió, agradeciéndole con sinceridad el ánimo de sus palabras, porque después de oírle una sensación de confianza se había adentrado en su pecho. Gaara se limitó a asentir, sin embargo su gesto impertérrito fue adornado de a poco por una sonrisa. Aunque fue una cuestión fugaz interrumpida por los pasos amortiguados que se oyeron y les hicieron voltear.
— Hinata-san está aquí...— El joven cuya vestimenta mostraba la insignia del Feudo del Fuego caminó con paso firme a ellos. Su mirada estaba enfocada sólo en Hinata, era como si para él Gaara no existiera. Luego con la misma inexpresividad continuó: — En el dojo.
Con el ceño contraído, Hinata posó los ojos en Gaara. Pero el Kazekage mantenía la atención puesta en el concejal; le había visto antes y por su aspecto algo desganado le recordaba a Shikamaru sin embargo ahora había algo en sus rostro que le parecía como si estuviera ausente. Los ojos verdes centellaron al comprender; en un segundo, Gaara se ubicó frente a Hinata resguardándola.
— Es de mí de quien deberías cuidarte, Gaara.
El torrente sanguíneo en Hinata se detuvo al reconocer la voz tras ellos. Se dio la vuelta y los ojos se le agrandaron al verlo. Sasuke hizo un movimiento de cabeza hacia al concejal y, consternada, Hinata observó, que en silencio, el muchacho salía con sumisa obediencia a las afueras.
— No fue buena idea atacar a un miembro del Feudal para ingresar, Sasuke.—ante las palabras de Gaara, Hinata miró incrédula a Sasuke quien con gesto reacio no quitaba la vista ni un solo momento del pelirrojo. — Así como tampoco lo es que estés aquí.
— ¿Por qué, por qué te interrumpí, Gaara? —a pesar del semblante los ojos delataban su estado irascible.— Óyelo bien, no sé qué tengas pensado en tu mente torcida pero si intentas entrometerte entre nosotros saldrás muy mal parado.
El gesto de Sasuke se endureció más. En sus ojos había un brillo de ansias, aún más que eso, de notoria amenaza como los de un depredador preparándose para atacar. Había logrado sin nada de dificultades adentrarse en el hostal donde se alojaban los miembros del Feudo. Sus habilidades habían superado con creces la seguridad de la comitiva logrando acercarse al joven y su padre, concejeros del Feudal, sometiéndoles con su técnica ocular. El hombre mayor aún permanecía desmayado en un cuarto del hostal, Sasuke había tomado su apariencia para poder ingresar al festejo en su lugar, controlando mentalmente al otro había logrado recorrer el sitio en busca de Hinata. Kakashi había sido el único receloso con el séquito del Feudo pero les habían dejado entrar.
— Hinata debemos hablar. Ahora. —el aspecto agresivo de Sasuke hizo que Gaara se moviera aproximándose a Hinata.
Los ojos de Sasuke se tornaron del color de la sangre. Hinata avistó como cientos de granitos de arena comenzaban a suspenderse en el aire. Las manos le comenzaban a sudar, la emisión de chakra que estaban liberando ambos iba a atraer la atención de su gente. Sasuke estaría en peligro si lo descubrían. Por más suerte que hubiera tenido para entrar, el sello que suprimía el chakra en todo el recinto no le dejaría tener oportunidad alguna contra los encargados de la seguridad. Además lo último que deseaba era una confrontación entre él y los suyos en un momento como el que estaban.
— Te lo suplico, Sasuke-kun. Onegai, sal de aquí…
— No sólo tú te meterás en problemas, Sasuke.—cada vez que Gaara le llamaba por su nombre, un remolino furioso agitaba el interior del moreno. — Hinata también tendrá dificultades. Sé sensato, márchate ya.
— ¡Cállate!
El crujido de la piedra desquebrajándose hizo eco en el lugar.
Una muralla de sólida arena se había levantado frente a Gaara haciendo que el puñetazo que Sasuke lanzara sobre éste se estrellara en ella. Con agilidad inverosímil Sasuke se movió y Hinata se horrorizó cuando viera el cuerpo de Gaara siendo derribado con violencia al tatami. La joven pudo percibir la furia de Sasuke cuando éste se percatara que el derribado era una copia y que el Gaara real se materializaba súbitamente tras sus espaldas sujetándole con fuerza increíble. Sasuke forcejó, enfurecido, tiró hacia atrás la cabeza con potencia descomunal, la arena que protegía el rostro del Kazekage se agrietó en la zona impactada.
Un chirrido creciente comenzó a escucharse y un centelleo azuloso se hacía más notorio en Sasuke. La arena comenzó a rotar armando un remolino veloz alrededor de los shinobis provocando que el pánico se desatara en Hinata. Sasuke estaba furioso pero ella sabía que Gaara contaba con su chakra intacto y que si atacaba con todo su poder podía lastimarle de verdad.
— ¡G-Gaara, onegai, detente!
El grito de Hinata obtuvo la atención de Gaara y fue suficiente ese segundo de distracción para que Sasuke se librara el agarre. El cuerpo de Gaara fue impactado con tal magnitud por la descarga del Chidori que le hizo volar varios metros. A Hinata se le escapó una exclamación de espanto, dentro del pecho el temor hacía que el corazón le palpitara a ritmo inusitado. De súbito, una capa de blanda arena surgió bajo el suelo sosteniendo a Gaara y evitando que se azotara estrepitosamente.
— No te lo volveré a repetir, ¡Aléjate de ella! — Las negras aspas en los ojos rojos giraron para volverse una suerte de elipses entrelazadas.
Sin un cabello fuera de su lugar, Gaara se puso en guardia de nuevo. Todo el cuerpo de Sasuke emitía un fulgor a causa de la corriente eléctrica. De la nada, surgieron dos anillos de sólida piedra a los lados del moreno en un intento de Gaara por volver a apresarle. Inmovilizado de nuevo, Sasuke forcejeó con furia para expulsar de pronto una especie de estallido eléctrico, los rayos pulverizaron en instantes los aros. Gaara entrecerró los ojos pensando una manera de someterle sin causarle daño, la electricidad evitaba que los granos de arena llegaran hasta Sasuke.
Hinata les gritó y corrió hasta ellos, sudaba copiosamente. Los mechones de cabello se habían desprendido del peinado haciendo que una de las peinetas cayera al piso cubierto de arena. Antes de que llegara, observó que Sasuke lanzaba un golpe y Gaara esquivaba el veloz rayo que brotara del puño del Uchiha, sin embargo Gaara no contó con uno siguiente que alcanzó a impactarle. Sasuke aprovechó el momento lanzándose sobre el Kage lesionado, pero su cuerpo voló por los aires chocando sobre las paredes del dojo, la madera crujió ante el impacto. Gaara esbozó una sonrisa frugal al haberlo derribado con uno de sus clones entonces sus ojos se abrieron con asombro al notar que el Sasuke caído se evaporaba.
— Te lo advertí, imbécil…
Atónito, el Kazekage volteó topándose con unos ojos rojos llenos de ira siniestra. El Chidori era lo único que se escuchaba, Sasuke sonrió, pensando que esa vez no fallaría; lanzó su ataque esperando que la poderosa descarga eléctrica hiciera trizas a Gaara y sucedió entonces el súbito impacto en su cara. El golpe inusitado mandó a Sasuke a las alturas, aun en el aire otro puñetazo arremetió contra él haciéndole estrellarse con fuerza rompiendo el tatami. La enorme concentración de chakra en su mano había bajado el nivel en el resto del cuerpo, cuestión que Gaara aprovechara para que con unos duros puños formados por su arena le embistiera infraganti.
— ¡Sasuke-kun!
Asustada, Hinata se llevó las manos a la boca. Sus ojos blancos estaban llorosos, literalmente temblaba. Determinada, dio un paso hacia él, usaría el Byakugan para revisar si estaba malherido, pero la invocación de su dojutsu murió en sus labios al ser detenida en seco por un brazo que le impidió continuar. El cuerpo de Hinata se heló y el corazón había subido a su garganta al ver la figura de quien obstruía su marcha.
— O-Otou-san… — articuló con dificultad; por sobre el brazo de su padre observó con pavor las figuras que habían surgido de la nada y, que en posición de ataque, cercaban a Sasuke.
— Yo me encargo, Hinata.
Un movimiento de mano de parte del líder bastó para que otros miembros Hyuuga se acercaran a cerrar las puertas del dojo y custodiarlo por fuera. Hiashi podría detestar al Uchiha pero no permitiría que una disputa con él arruinara la reunión y pusiera en entredicho su nombre. Era preciso que nadie en las afueras se enterara de nada.
— ¿Qué haces aquí y cómo te atreviste a entrar, Uchiha? —aun con la calma indiferente con la que habló, en la voz de Hiashi se palpaba el desprecio como si el solo hecho de mencionarlo le ofendiera.
— Kombawa, Hiashi… —dijo Sasuke con igual desdén ignorando las miradas belicosas que lo presenciaban. Levantó la mano y todos se prestaron para atacarle deteniéndose cuando, con sorna, Sasuke sólo la llevara a la boca para limpiarse. — Esto lo pagarás, Gaara. —sentenció al ver la sangre que le causara su último ataque.
— Me ofendes en mi propia casa, Uchiha. No sólo por irrumpir en ella sino por atacar a mis invitados. Si quisiera podría matarte aquí mismo sin que se me juzgara siquiera. — Hinata palideció, la frialdad en los ojos de Hiashi hacían saber la seriedad de sus intenciones. — Pero no lo haré porque yo respeto y acato las reglas de la villa aun en sus lineamientos al trato a los criminales. Claro, dudo que alguien como tú sepa de que hablo al referirme al honor o al respeto.
— ¿Respeto, dices? —Sasuke bufó burlón, los labios de Hiashi se volvieron una línea insensible.— Yo no me trago tu discursito moralista, Hiashi, porque no veo el respeto del que hablas cuando pretendes casar a tu hija en contra de su voluntad.
Hinata abrió la boca sobresaltada, a metros de ella, Gaara contraía el ceño al escuchar la declaración de Sasuke.
— Por tu bien, es mejor que mantengas la boca cerrada, Sasuke. —le ordenó Neji. Sasuke le lanzó una miradilla indolente a Neji. Sólo en ese instante, Hinata reparó en que su primo estaba situado a un lado de ella.
Hiashi entrecerró los ojos sin entender realmente lo que pretendía el intruso con tales comentarios. Cerca del líder Hyuuga, Hinata se negaba a aceptar lo que estaba pasando, en cualquier momento creía que las rodillas flaquearían y le harían caer al piso. Su respiración empezó a volverse errática.
— ¿O le has preguntado a ella si quiere casarse con ese idiota? —los ojos negros atravesaron a Gaara.
— Esta situación no voy a discutirla contigo, bastardo.— respondió Hiashi mirándolo con menosprecio. —Saquen a esta basura de aquí, ahora.
Dispuestos a acatar la orden, los miembros Hyuuga se lanzaron sobre Sasuke pero uno a uno fueron puestos fuera de combate por el moreno. Los ojos de Hiashi se acrecentaron levemente al notar la velocidad y el poder con que Sasuke combatía, sin lugar a duda contaba con el contrasello que permitía usar todo el chakra. La pregunta era cómo se había hecho de ello.
— En eso te equivocas, Hiashi…—jadeante por la pelea pero aún con el chakra intacto Sasuke miró desafiante al líder. — Es conmigo principalmente con quien debes discutirlo.
— S-Sasuke-kun, no…
— Hinata y yo tenemos una relación. Una que no pienso dejar que nadie arruine.
El semblante de Hiashi parecía haberse vuelto de granito, el rostro pétreo no demostraba ninguna emoción. En cambio, sorprendidos, todos los Hyuuga presentes clavaron los ojos en la futura heredera. Hinata que siempre se sonrojaba, se había puesto mortalmente pálida. Neji apretó los dientes con molestia, sin duda Uchiha era un completo idiota.
— No importa que generación sea, en los Uchiha siempre correrá intacta la peor mezquindad. —declaró circunspecto, con los ojos clavados sobre él. — Neji, ocúpate de esto, no te midas para someterlo. Llévalo a las celdas de los ANBU. Mañana hablaré con Tsunade-sama. Haré que vea el gran error que fue aceptarlo de nuevo… Hinata, salgamos de aquí, tenemos invitados esperándonos.
Hinata observó con pavor que las venas circundantes a los ojos de Neji brotaban mostrando el Byakugan, con paso decidido el genio del Bouke se encaminaba a obedecer las órdenes de su líder, junto con él un buen número de Hyuugas mostraban su dojutsu, listos para atacar. Las elipses negras volvieron a armarse en los ojos rojos de Sasuke.
El golpeteo desenfrenado del corazón en Hinata estaba acarreándoles un incipiente dolor de pecho. Hiashi caminó hacia la salida cercado por más Bouke. El líder se percató entonces que a su lado derecho su hija no le seguía; Hiashi volteó viendo que aún permanecía parada en el mismo lugar. A metros de él, observó también la posición que tomaba Neji: era la usada para ejecutar el Kaiten.
— ¡D-Detente, Neji-nii-san!… — atemorizada llamó a su primo pero no obtuvo su atención. Sasuke no tendría oportunidad si Neji utilizaba esa técnica. — ¡HE DICHO, ALTO, NEJI!
Neji paró, desconcertado. Tras Hinata, la sorpresa inundó las facciones de Hiashi al escucharla gritar. Hinata desvió la mirada hacia su padre, tenía los ojos brillosos de aflicción.
— Yo… Lo siento, Otou-san, no puedo ir,… No puedo permitir que lo lastimen.
— Hinata no seas blanda; este criminal no merece misericordia. —aun pausado, el tono de Hiashi manifestaba un poco su exasperación.
— Sasuke no es un criminal.
— Es un criminal y un mentiroso. Injuria contra ti, a esta calaña no debe tenérsele consideración.
— Él,… Sasuke no te mintió…
Los ojos de Hiashi se cerraron milimétricamente al oír las palabras de su hija. Hinata clavó la mirada en el suelo, tenía los pómulos enrojecidos, y Hiashi había visto en sus ojos algo que él no quería autentificar. No podía ser. Hiashi se fijó en el Kazekage sin embargo el mirar verde de éste no le dijo nada.
— Dijo la verdad,… Yo lo amo, Otou-san. Quiero… quiero tener una vida junto a él. —confesó Hinata sin tapujos mirando los adustos ojos blancos.
Desde la distancia en la que estaba, Hinata pudo notar de nuevo ese extraño brillo en el mirar de su padre. Hacía muchos años cuando era una niña pequeña después de que Hiashi gastara tardes enteras entrenándola sin mejora alguna lo había visto en sus ojos exigentes. Ese fulgor frío que sin que palabra alguna saliera de los labios siempre apretados le hacía llegar el mensaje de que no era digna de ser la heredera, quizá ni siquiera de formar parte de los Hyuuga. El mismo brillo que era una mezcla de furia y decepción.
La joven iba a continuar pero sus palabras se detuvieron por la mano levantada de Hiashi. Sin dejar de mirarla, Hiashi negó con lentitud; el resentimiento y el desencanto eran claros en su expresión. No quería saber nada más. Los ojos de Hinata se llenaron de lágrimas al ver que su padre se daba media vuelta dirigiéndose a la salida.
Hinata sintió que algo en ella empezaba a derrumbarse.
— ¡Hinata-sama!
El grito al unísono hizo que Hiashi se diera la vuelta justo para ver como su hija parecía a punto de caer desvanecida. Su instinto protector se activó al recordar su reciente convalecencia, además que en su mente siempre estaba aquella batalla que tuviera con su sobrino y que le había dejado seriamente lesionada del corazón. Hiashi se movió con una agilidad sorprendente para intentar sujetarla y que no cayera, pero sus intenciones se vieron frenadas de súbito.
De la nada, Sasuke Uchiha, sin que ninguno de los presentes supiera cómo, se había movido de lugar y sostenía con firmeza a la inconsciente Hinata. En el dojo se había instalado un extraño silencio. Hiashi miraba sin dar crédito que al que él llamara bastardo y criminal acunaba cuidadoso a su hija en sus brazos y le daba suaves palmadas en las mejillas para que volviera en sí. Desde su cercanía oyó que quizá el hombre que pensara más ruin y que más detestara en Konoha le hablaba con preocupación a su primogénita claramente afectado por su inconsciencia.
La saliva se esfumó y un vuelco estrepitoso agitó el interior del líder al observar que Sasuke Uchiha sonreía con un alivio genuino al ver que Hinata al fin volvía en sí.
— Deja de asustarme de esa manera, Hime. Así no podré pelear al cien por ciento con ese viejo necio.
Hinata iba a sonreírle pero los labios se le congelaron al ver detrás de Sasuke a Hiashi. Hinata se sentó, aún aturdida miró a su padre con congoja. Sasuke volteó, suponía que Hiashi estaba justo atrás, aunque lo que no esperaba era que le tendiera la mano. Suspicaz, el joven dudó en aceptarla pero, ya que Hiashi era quien parecía iba a acceder, quizá debía limar asperezas lo antes posible. Aún con reservas Sasuke hizo a un lado su orgullo y tendió la suya.
Junto al resto de los Hyuuga, Neji miraba desencajado el proceder de su tío, no por ofrecerle la mano a Sasuke sino porque aprovechó para sujetarle la mano que sostenía para con la otra asestarle sin piedad certeros golpes de juken. Se oyó el grito asustado de Hinata y luego el del cuerpo inerte de Sasuke azotándose al caer fuera de combate. Neji nunca pensó que llegaría el día que presenciara a su tío pasándose por alto los lineamientos de un combate justo. Prácticamente había engañado a Sasuke para atacarle a traición.
Sasuke sentía como si un millón de Narutos le hubiesen atacado, no podía mover ni un solo músculo incluso mantener los ojos abiertos les significaba un costo enorme. El muy sinvergüenza viejo había hablado de honor y le había atacado a la mala, aunque debía aceptar que para estar viejo tenía aún buen ataque.
— Eso te enseñará a respetarme, Uchiha. — dijo Hiashi con suficiencia. A su parecer, Hiashi creía que no había actuado mal, Uchiha había tenido la culpa por romper desde un principio los protocolos.
Sin poder moverse, Sasuke miró a Hinata acercársele azorada, y a Hiashi, con gesto orgulloso, mirarle seriamente concentrado. Luego vio que el líder daba indicaciones a los otros de algo, por la cara de espasmo de Hinata sólo significaba que nada bueno había determinado el viejo. Maldito Hyuuga, fue lo último que Sasuke pensó antes de caer en la inconsciencia.
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Hey, luego de tanto hacerme la desaparecida heme aquí. Y quiero decir que esto está a nada de terminarse, así es la vida, querida gente, los viejos debemos dar paso a las nuevas generaciones, (se sienta en su mecedora y acomoda sus lentes de viejita).
Amy-chan: mi corazón is with you, ^_^ -º3 *su corazón viaja a Chile para apapacharla*
Adlguti: ¡Gracias por el mensaje! *_*
Shizuru-Valkirye Amethyst: ¡Alto, alto! ¿Cómo que te abofeteas? u.u No hagas eso, Shizuru, no ves que puedes hacerte daño porque los Sasuhinas somos demasiado fuertes. Lamento la tardanza así que basta de infligirte violencia, mejor paciencia, respira y aspira * se acerca y le da un masajito* y ya no te me agüites. *le da una oreo* Gracias por leer, y por comentar de manera tan linda. No decaigas en tus fics, tomate tu tiempito pero no los dejes. ¡Saludos y besos!
Adimtzgza: ¡Loca del diablo! DIGO¿querida amiga del alma, cómo has estado? Te quiero paceña casi como a mi cafecito de todos los días, gracias por leer. Me gusta eso "de nos vemos en la red" me siento muy acá, :D. Cuídate mercadologa, y ponle buena música a Regina n.n, o iré en un desplazamiento astral a jalarte los pies, ùú. ¡Besos!
Hina Mizuki Uchiha: ¡Hina Mizu, tú sí me entiendes! A veces no tengo tiempo o si no las méndigas musas ni me pelan, óò, pero el capítulo ya está acá, espero te guste. Gracias por leer y comentar, ojalá te lea otra vez, ¡bye!
EthereldCrow: ¡Ethe! Pues que te digo de todas tus dudas, sobre la fertilidad de Hinata no sé si el clan quiera romper el sello, sobre la actitud de Sasuke, es que él se pone así sólo con Hinata ñ.ñ, le brota lo cursi (más bien la cursi soy yo u.u.) y sobre el lemon pues espero este semi te haya apaciguado, úù. Cómo me divierto leyéndote, más tirando madres desde el principio, eres de las mías, :3. Ya no finjas enfermedades para leer fics, ¡tramposa ésta! U.U. Cuídate, y pórtate bien *le pega con su bastón* ¡Bye, Ethe!
Maribeltelka: ¡Hey, Mari! Yo también adoro a Sasuke cuando se pone todo amoroso por Hinata. No importa que no hayas puesto rr en cada capítulo, yo te agradezco que sigas el fic y me dejes tu opinión ahora, me sube las pilas saber que lo que escribo (bien o mal) le gusta a las personas. Eres un sol por ser tan linda, gracias y cuídate mucho.
JazzyBell: ¡No, Jazzy no te mueras! ^^ Gracias por leer, me he tardado un poco-mucho pero espero no hacerlo tanto la próxima. Cuídate mucho y ¡no te me mueras plis! ¡El sasuhina te necesita, n.n! ¡Besos!
Sucky: ¡Hey, sucky, abracémonos porque me entiendes! Gracias por leer tooodo esta turbulencia de incoherencias, me alegran que te gusten, más que te guste el pairing. Espero leernos pronto. ¡Más abrazos para ti!
Lia Soul: Sí, lo sé, esa Hinata le hacía falta mucho valor en esa parte, pero pues como vemos ya creció más, n.n. Gracias por tu comentario, y por leer, ¡Nos vemos!
Ivette: ¡Holas! Las escenas Sasuhina son los mejor del mundo Naruto, n.n. me da gusto que te haya agradado, gracias por leer, ojalá el capitulo te guste. ¡Bye!
Jasmin: ¡Jas! *se abrazan y le invita de su lipton que se está tomando* Gracias por todo, por releer, por hacerme feliz por tus palabras, por querer el sasuhina, por ser tan bonita y pues por cada una de las letras que me dedicas. ^_^ *brindan y le da unas rosas a Jas* La historia casi se acaba, espero no quedarte mal. Gracias por todo, te dejo miles de buenas vibras y besos *le da besos, Jas se arrepiente de leer sus locuras y la empuja pero Mizu es más veloz y la vuelve a abrazar* ¡Cuídate Jas!
Andrea: Hola, Guapa. ¿Todo, todo lo leíste? Mira que hasta yo me asombro de lo extenso que está este fic y saber que alguien lo lea me llena de cosas bonitas la cabeza, :3. Gracias por todo lo que dices, espero este capítulo te guste. ¡Un beso, bye!
Sasuhinas fan: ¡Hey hola! Qué bárbara, eres una pervertida en su máxima exponenciación, pero por eso me caes bien, :3. Gracias por leer, los lemon se me complican, sobre todo ése que fue el primero, pero intento que se lean así como dices: intensos *_* gracias por leer, y tu lindo comentario, ¡Saludos!
"nn": Pues estimada, nn, aquí está la continuación de esta locura, ojalá te guste, n.n. ¡Muchos saludos!
NEKO AISAKA: ¡Hola, Neko! ¿Verdad que Sasuke es bien mono cuando se pone romanticón con Hinata? *_* Espero la continuación de haya gustado. Gracias por tu comentario, \o/
Annii Gabiz: Pues ya ando de nuevo por acá, mi Annii, espero te guste el capítulo y que sigas igual de pervertida, DIGO de animosa, de animosa, *_* Gracias por tu comentario, ojalá te lea por aquí. ¡Bye!
Hin123: ¡Hola! Ya voy, ya voy, Hin, soy lenta pero segura. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer, me alegra el saber que aún hay gente como tú que por amor a la pareja se tira estos monstruos de tantas palabras. Espero no decepcionarte, ya no queda mucho de esto, ojala te vea de nuevo, n.n. ¡Muchos saludos y cuídate!
Karenxita25: Hola, Karen, gracias por dejarme tus palabras y por seguir esta cosa loca que sale de mi cabeza. La historia casi acaba, ojalá el final te guste, reza para que Sasuke no salga mal librado, n.n.
Princesshina: ¡Imotuo-chan! Ahora que tienes trabajo sabrás cuanto tiempo absorbe el muy condenado y deja muy poco para lo que nos gusta, en fin fuera dramas. Espero te esté yendo bien, y también que te sigas pasando por acá. Gracias por la fidelidad, no sólo al fic sino también a la pareja. Bueno, bonita, cuídate y échale ganas al work, y gracias por la felicitación. ¡Besos!
Vale-chan: ¡Hey, Vale! Deja a Sasuke-sexy en paz que él es de Hinata, u.u. Pues, mi Vale, gracias por pasarte y dejarme tu opinión, sobre todo tan alentadora.:3. Saludos y sigue siendo fan sasuhina pero no persigas a Sasuke, u.u
Cherry: Mucho gusto, Cherry. ¿Sabes qué? Leo tu review y todavía siento las maripositas en el estomago, ¡qué cosas más bonitas, ttebayo! :3 Muchas, muchas gracias de verdad. No sé si mi historia sea la más bonita pero sí tiene toda mi dedicación y todo mi amor sasuhina en ella, y me alegra en el alma que alguien la piense perfecta, se siente súper bonito. :3. Espero leerte por acá de nuevo, lamento la espera y gracias por leer, de verdad. Cuídate mucho, ¡besotes pa'ti!
Hita Uchiha: ¡Hola! Pues he aquí la continuación, espero te entretenga un poquito. Muchas gracias por leer y hacerme saber con tu rr que te gusta lo que hago. ¡Qué estés bien y ruega porque Hiashi no mate a Sasuke! u.u
Kiranathas yue: ¡Hola, hola! Me imagino riéndote y me da gusto, me divertí con tu rr. Te agradezco que leas esta cosa loca y la pases bien. Comentarios así me levantan los ánimos, *_* Espero verte por acá. ¡Un beso y muchos saludos!
Hinataliddy: ¡Hola! Te juro que me sorprende cuando alguien aficionado a otro pairing lee SC, no sé, se siente bonito que hagan un huequito para seguirlo *_*. Muchas gracias, de verdad, haces que me sienta bien importantota, ^.~ Espero este capítulo te haya gustado, así como a mí me gustó que te pasaras a dejar tu comentario. Un saludo enorme.
Gisela: ¡Hey, no mueras, plis!*le sopla a la casi desvanecida chica* ¡Mira, aquí está la continuación! ^_^ Perdón, sé que me tardé pero tenme paciencia Gisela, últimamente ando muy bajona de inspiración óò Me da gusto que aunque te guste el gaahina, SC sea parte de tus lecturas. Muchas gracias \o/, espero verte por acá, ¡Te mando un saludote!
Marce: ¡Hey! Marce, así que te gustó el capítulo, te encanta el fic y me tendrás paciencia… ^_^ *salta feliz en una pradera con conejitos y flores* ¡Gracias! Por muchas cosas pero más que nada por tomarte el tiempo de leer. Ten, un beso *3*. Ojalá el capítulo te agrade, y espero verte por acá otra vez. ¡Muchos saludos, Marce-que-ya-no-me-va-a-regañar-Chan!
Y me voy, espero actualizar rápido, (antes de que acabe el año, no tengo vergüenza de verdad, ú.ù)
Gracias por leer. ¡Os amo como Naruto al ramen! Déjenme un comentario o si no Sasuke puede morir ahogado por la ingesta de algún bicho.
¡Bye!
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p.d. Lilamedusa, je t'aime.
