DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a la grandiosa Stephenie Meyer... la admiro tanto!... okz okz... yo solo plasmo las ocurrencias de mi mente y juego con sus personajes.
POV NESSIE
Me encontraba en una isla desierta, rodeada de playas, cuyas aguas de un color más intenso que el azul del cielo, se asemejaban a esas aguas vírgenes que aún existían en alguna parte de El Caribe. Mi cuerpo se extendía sobre la arena más blanca que había visto en mi vida, hundiéndome en ella, relajándome. Todo mi ser absorbía la luz del sol como si quisiera capturarlo todo. Me sentía en paz, sin ningún ruido de la ciudad, ni los olores abrumadores de las fábricas… todo era perfecto…
Hasta que sentí los brazos de algo o alguien rodearme. Mi instinto me ordenó que me alejara y ponga en práctica lo que había aprendido en defensa personal y unas cuantas lecciones que mi madre me había dado sobre los "puntos débiles de todo hombre". Veríamos si sus teorías eran ciertas…
Pero mi cuerpo o reaccionaba. En vez de alejar esos brazos de un empujón, me acurruqué en ellos, sintiendo calidez y… paz. ¿Más?
Sí. Verdadera paz palpable. Y no solo eso, lo podía oler, sentir. Ese aroma, por loco que suene, me hacía recordar a…
-Ahora viviremos nuestro amor, Nessie… lejos de todo… solos tú y yo… sin importar los demás o el qué dirán… solos tú y yo.- susurró esa voz justo en mi oído.
Y a pesar que por un segundo me sorprendí, casi asusté, por escuchar la voz de Jacob Black justo cuando había pensado en él, le encontré sentido a lo que él me decía. ¿Cómo así? No sé. Pero me sentía… satisfecha. Y sintiéndome así, suspiré largamente… feliz… como si pensara lo mismo que él… como si quisiera estar con él… como si lo amara.
Todo pensamiento, sentir… TODO dejó de existir cuando un dolor punzante azotó mi cabeza.
¡Oh, mi cabeza! Iba a explotar, lo sabía.
¡Que me la arranquen!
Ay, ay… ¿por qué a mí? ¿Qué hice para merecerlo? ¿Es castigo divino? ¿Por qué? ¿Hice algo malo? ¿Ruin?
Nah, nada serio. Solo tomar hasta perder la consciencia y terminar Dios sabe dónde.
¡Oh, rayos! ¡Maldito alcohol! ¡No volveré a beber nunca! ¡N-U-N-C-A!
Traté de estirarme para seguir durmiendo, pero ALGO no estaba bien. Lo podía sentir.
Me acomodé más y allí lo supe.
Seda. Sí, seda.
Estaba recostada sobre sábanas de seda. Era una experta en reconocer telas. Y pues, mis sábanas, las de MI cama, no eran de seda.
A menos que Carmen, nuestra empleada, las haya cambiado… pero yo nunca había comprado…
Tal vez fue mamá. Sip, ella fue. Papá estaba descartado porque… es... papá. Había sido mi madre.
Suspiré después de mi meditación y enterré mi cabeza en mi almohada… MI almohada, que no era la que estaba debajo de mi cabeza. No. La reconocería en cualquier situación, así esté toda vieja y descuajeringada. ¿Entonces qué…?
¡Ay, carajo!
No.
Ese olor… ese olor de nuevo.
¡Aahhh… de seguro seguía soñando! Sí, eso era. Apreté los ojos con fuerza y luego los enfoqué, pero ese olor seguía. En un movimiento rápido, mis manos cogieron los bordes de mi cobertor, pero… otra vez seda.
¿Es que mamá había renovado mi habitación entera?
Molesta, estiré mis manos aún con los ojos cerrados. Mi vista estaba susceptible. Además se notaba que la luz del sol era intensa y… un momento. Donde se encontraba mi cuarto, nunca ingresaba la luz del sol con intensidad. ¿Había dejado las luces prendidas?
Seguí con mi estiramiento hasta que… mi mano derecha chocó con algo… algo duro… y luego…
Un gruñido.
UN GRUÑIDO.
¡Mierda! ¡Un gruñido! Y no era mío. No.
¿Qué demonios…?
Un cuerpo, o eso sentí, cayó encima de mí. Para esto, mis ojos trataban de acoplarse a la luz, mientras trataba de empujar el enorme cuerpo que trataba de asfixiarme. Porque, sí, a estas alturas, podía deducir que me quería matar. Así que empujaba, o intentaba hacerlo, el cuerpo, pero no conseguía nada.
¡Vaya que iba al gimnasio! ¡Tenía unos músculos enormes y…! Con razón no me lo podía sacar de encima. Ya estaba pensando que…
-Nessie…- murmuró una voz… No… no una voz… ESA voz.
¿Qué carajos? Pensé con miedo.
Lo primero que mis ojos vieron fue una mata de cabellos oscuros casi negros negros…
Y ahí supe que estaba jodida.
Las sábanas… la almohada… los cobertores…
Mamá no había cambiado nada. No. De seguro todo seguía igual en mi habitación, MI habitación. Porque en la que me encontraba, no era la mía.
-Nessie… más…- siseó esa voz justo en mi oído.
¡Oh, mierda! ¡Oh, mierda!
No podía ser verdad.
Estoy jodida. Estoy jodida. ¡Estoy jodida!
Nessie… la única personas que me había llamado por ese estúpido sobrenombre era el idiota de Jacob Black.
¡Ay, no! ¡Puta madre!
¿Qué hice?
Mis ojos se abrieron por completo y visualicé la mitad del cuerpo del mastodonte sobre el mío. Pero…
¡Jodido "pero"!
Él estaba… sin… él… no tenía… ¡Estaba desnudo! ¡Desnudo!
Y yo… y yo… ¡No! No quería ver.
¿Y qué querías encontrar? ¿Pijamas de ositos? ¿Después de lo de ayer? ¿Qué has hecho con tu cerebro? O en todo caso, nuestro. Hoy estás de lo más lenta.
Shhhhh… Ahora hasta hablo con mi cabeza. Nunca me había sucedido. Maldito Jacob. Me había vuelto loca.
No quiero seguir pensando. Sabía lo que eso significaba y no quería recordar más de ello. Ahora solo quería quitarme su enorme cuerpo de encima, buscar mis ropas y largarme.
Esto no podía estar sucediendo. ¡Yo no soy así! ¿Qué me pasó? Yo no ando emborrachándome y menos acostándome con alguien que recién conozco.
Empujé con todas mis fuerzas el cuerpo inerte de Jacob y me paré como pude. Me fue imposible sacar un cobertor ya que Jacob estaba aplastando todos con su estómago, todo enrollado, peor que momia. Pero no lucía como una. No. Tenía una paz en su rostro. Y esas mejillas ligeramente sonrojadas. Y…
¡Ya, para! ¡Tengo que salir de aquí!
¡Ahh, sí, sí!
Busqué como loca corriendo desnuda de un lado para otro recolectando mis prendas.
Cuando, según lo que me acordaba, tuve todo lo mío, salí a trompicones, algo mareada de aquel departamento, sin mirar atrás… sin mirarlo a él.
Después de esperar, por lo que sentí, horas por un taxi, llegué a casa, que seguí relativamente vacía, ya que solo estaban los empleados, que eran 3, contando con el chofer, y nadie más. Mis padres seguían de vacaciones… creo.
Sabía que ellos se enterarían de lo que había ocurrido. Claro, de seguro en estos momentos mi jodida mano era famosa, portada de revistas, periódicos, blogs de Internet, y tal vez como trending topic en Twitter. Y si mi madre aún no me había sermoneado por mi disparate era porque mi celular había muerto ayer y estaba actualmente incomunicada con el mundo. Y no es que eso me preocupara. Sabía que mis amigos, especialmente amigas, estabarían llamándome a cada segundo, por lo que apenas vi a Carmen merodeando por la sala, le indiqué que no quería que nadie me molestara y que no me pasara llamadas, a menos que sea de vida o muerte. Ella entendía que en ese rubro no entraban mis amigos, o los que decían que lo eran a los medios de comunicación.
Subí las escaleras tan rápido como pude y fui directamente a mi cuarto de baño. Necesitaba una ducha fría en este preciso momento.
Después de no sé cuánto tiempo en el agua, sequé ligeramente mi cabello, me coloqué mi pijama y me eché a dormir. Eso quería. Olvidarme de todo lo que había sucedido al menos en sueños.
Aunque no tuve mucha suerte. Me despertaba cada pocos minutos después de haber soñado algo relacionado con Jacob. ¡Vamos! ¿Es que no me podía dejar en paz? Y no me vengan con esa idiotez de "no te das cuenta de que lo amas, no quieres admitirlo, pero es así; quieres maquillar tu amor con desprecio hacia él". No. Yo no era de esas chicas. Yo no podía amar a alguien que recién conocía un día atrás. Tal vez pudo haber llegado a gustarme. Un poquito. Pero nada más. Bueno, tal vez, desearlo. Un poquito. Pero nada más. Digo, tenía un buen cuerpo, muy buen cuerpo, su cara era bonita, y no parecía el típico actor joven metrosexual que había imaginado que era. Era más sencillo en persona y eso era bueno. Al menos, para mí. Pero nada más aparte de eso. Solo un gusto. Podía decir lo mismo de otro chico mañana. Y podía olvidarme de él así de fácil. Así funcionaba para mí. Aunque no haría con esos otros chicos lo que hice con él durante la mayor parte de la noche.
¡Rayos! No creí que estuviese tan necesitada de sexo. No me reconocí en el momento en que entré a su habitación y comencé todo. Definitivamente no me podía quedar en sequía por tanto tiempo. Tal vez podría considerar adquirir un consolador o algo. Tampoco iba a acostarme con cualquier hombre que encontrara. Episodios como el de anoche no se podían repetir más en mi vida. Y eso era definitivo.
Justo cuando iba a volver a intentar dormir un poco más, su voz me indicó que el tiempo se me había acabado. Y no me refería a su voz. Sino a la de ella.
-¡Renesmee Carlie Cullen! ¡Vas a explicarme en este momento qué significa esto!- escuché, no, más bien sentí, el grito de mi madre, ya que al instante algo impactó contra mi cara. Cuando me di cuenta, era una revista de espectáculos, y como lo imaginé, allí estaba mi mano en la portada y mi cara del color del arco iris.
Respiré hondo y me preparé para el sermón y el discurso que le tenía que decir a mi madre para disculparme por el hecho ocurrido.
Pero no me imaginaba que esto solo acababa de empezar. Algo más complicado estaba por ocurrir.
JAKE POV
Estaba teniendo un sueño ardiente con Nessie… ¡Dios! Nessie… Esa mujer me había dado la mejor noche de mi vida. Y pensar que cuando la vi lo último que pude imaginarme fue que fuera tan fiera en la cama. Y menos que fuera ella la que me buscara… Aunque… no, ella había dejado claro que lo hacía porque ella quería y no porque moría por estar en mis brazos. Y estuvo a punto de dejarme bien empalmado, pero la detuve a tiempo. No me iba a dejar en ese estado y con las bolas azules.
Y si la hubiese dejado ir… pues hubiese sido el imbécil más imbécil de la historia.
En mi sueño, ella estaba vestida de gatita… una Gatúbela frente a mí, con un látigo y movimientos sexis alrededor de un tubo de metal que iba desde el techo hasta el suelo. Y por más que sabía que lo bueno estaba cerca… también sabía que estaba pronto a despertarme… para mi desgracia.
A cada segundo que pasaba, sentía más la seda de mis sábanas… mi almohada… mientras mi Gatúbela se hacía cada vez más borrosa y yo estaba casi lloriqueando por verla unos minutos más vestida de tal manera y solo para mí… para mis ojos.
Pero mientras más me acercaba a la consciencia, mi mente se iba aclarando más y llegaba a la conclusión de que podría seguir con mi sueño… bueno no exactamente tendría a mi Gatúbela… pero sí podía tener a Nessie solo para mí… y podíamos continuar lo de hace unas horas.
Con tan solo pensarlo, imágenes en mi cabeza corrían como una película, teniéndonos de protagonistas a Nessie y a mí… en una casa solo para nosotros… y estrenando todos los lugares existentes dentro del recinto.
Me calenté… y me empalmé en un jodido minuto… y solo con mi imaginación… ¡Mierda! Ella me tenía donde quería. Le rogaría por una vez más… me arrastraría por poder sentirla una vez más… por adentrarme una vez más en su caliente…
Frío.
Solo eso se sentía a mi costado, al momento de estirar mi brazo para coger su cuerpo y abrazarla. Solo frío. Y vacío.
Ella no estaba.
Se había ido.
Mi cabeza se levantó como un resorte, ocasionándome un dolor punzante que me hizo retorcerme y moverme de tal manera que cayera al suelo. Mis oídos zumbaban y mi cuerpo me dolía como si hubiese caído de un tercer piso.
Pero eso no me impidió ponerme de pie como pudiera y confirmar que no había rastros de Nessie en mi cama. Caminé cogiéndome de las paredes para apresurar el paso, pero no la encontré. Ni en el baño, ni la cocina, ni la sala de estar, ni la terraza.
Ella no estaba.
De vuelta a mi habitación, mis ojos se posaron en el reloj que tenía en mi encimera de noche.
2:48 pm
¡Maldición!
Era obvio que ella se había ido. Maldito alcohol.
Tal vez si la llamaba…
No, no tenía su número de celular.
Pero podría pedirle a alguien que me lo consiga… tal vez mi agente…
¿Cuánto podía tardar en conseguirlo?
Idiota… ¿acaso no recuerdas lo que sucedió con su bendito celular anoche?
Dándome un golpe en la frente… de lo cual luego me arrepentí… recordé que ella lo había arruinado y que tenía que conseguirse otro. Tenía que cambiar de celular… y de número.
Pero… todavía existía eso de conservar el número, ¿verdad?
Tal vez si tenía suerte, ella podría tener el mismo número y yo la podría llamar luego de conseguirlo.
Pero… ¿y si ella no quería volver a verme?
No… ¡Qué va! Cualquier chica con la que haya pasado una noche daría cualquier cosa por pasar una más conmigo.
Pero Nessie no es "cualquier chica"… El alcohol daña tu inteligencia…
No, ella no era "cualquier chica"… me lo dejó bien claro anoche.
Entonces, ¿qué podía hacer? Tenía que haber algo… Tenía…
Esperen… ¿qué rayos pasa conmigo?
¿Jacob Black desesperado por una mujer?
¡Nunca!
Las mujeres se morían por mí. No yo por ellas. Y si ella no quería pasarla más que bien de nuevo conmigo… pues ella se lo perdía.
¡Eso!
Ahora me daría una ducha, me tomaría unas aspirinas y seguiría con mi vida normal.
¡Sí, eso!
…
¡Maldición! Algo me decía que no sería tan fácil.
POV NESSIE
Después de contarles a mis padres, con mucha vergüenza debo agregar, lo que había pasado anoche… en mayor parte… y después de haberles dicho mentiras piadosas… Después del sermón de cada uno y de advertirme que no saliera debido a la cantidad de paparazzis acampando en la puerta de nuestra casa pero ahora debido a mí y no a mi padre, por fin pude descansar.
Sentía que iba a explotar. Habían sucedido muchas cosas que mi cabeza apenas asimilaba y agregarle los jodidos paparazzis allá afuera lo hacían cada vez más insoportable.
Pero los días pasaron… las semanas…
La prensa especulaba, ya que no habían obtenido ni siquiera una palabra de mí. Debía decir que tenía que agradecer a mis padres por saber cómo escabullirme de esos fastidios cada vez que necesitaba salir a estirar las piernas y relajar mi mente.
Debido a mi… mano, no prendía la televisión casi nunca, a no ser para ver una película o algún concierto de Paramore.
Prácticamente estaba incomunicada con el mundo y con mis amigos.
Mis amigos…
Después de haber destruido mi sofisticado celular, que no entiendo qué de sofisticado tienen si se rompen con una simple caída, le pedí a mi padre aquel aparato abandonado que él una vez había usado, ya que no estaba de humor para ir a comprar uno nuevo. Lo cual ocasionó que mis amigas no tuvieran cómo comunicarse conmigo, ya que ni mi portátil prendía… o más bien no entraba a ninguna red social de cualquier tipo. No quería leer las mismas frases.
"Reniii… ¿qué sucedió?"
"¿Cómo fue que lo tocaste así?"
"¿Lo tiene grande?"
Pfff.
No. No quería responderles esas preguntas. Ellas llamaban frecuentemente a casa, pero ya le había indicado a Maggie que no me pasara ninguna llamada. Y a mis padres les había dicho lo mismo. Ellos respetaban mis decisiones, pero ya me habían dicho que no me podía ocultar tanto tiempo.
Así que tenía que comenzar a afrontar las consecuencias de mis actos. Sí, el asedio de los paparazis sería casi insoportable, pero no podía dejar que ellos se dieran el gusto de verme fastidiada y que manejen mi vida como ellos quieran. En MI vida, yo hacía lo que quiera y cuándo quiera, y no tenía que pedir su aprobación o informarles de cada movimiento que haga. No, señor.
Fue por eso que empecé a salir con mi madre. Mi papá estaba en unos negocios con una productora, así que siempre que mi madre tenía ganas, salíamos a pasear, íbamos al salón, al spa, de compras, a comer en algún restaurante, o simplemente a caminar. Conversábamos de cualquier cosa, ignorando muchas veces las lentes fotográficas, los flashes cuando nos alcanzaba la noche, y las preguntas casi gritadas y con poco sentido que generalmente me hacían. Mamá me había dicho que solo pusiera cara de póker y siguiera caminando. Si ellos se mostraban amables y su intención no fuera mala, o no lo pareciera, les sonreía ligeramente y a veces saludaba con una mano, pero solo eso. Ya me había dicho mi mamá, "hagan lo que hagan y digan lo que digan, tú nunca te detengas". Y así lo hacía.
Los días seguían pasando y ya casi no tenía tiempo ni para pensar en esanoche… y menos… en él.
A los que sí no pude evitar al estar casi todos los días fuera, era a mis amigos. A veces me los cruzaba y siempre que sucedía, me detenían para conversar. Y si me encontraban sola, era peor. Se abrían totalmente y siempre salía el temita de aquella noche. Para mi suerte, mi madre siempre llegaba a tiempo o si estaba presente, se disculpaba y les decía que llevábamos prisa porque teníamos una reunión, o que mi padre nos estaba esperando y estábamos retrasadas. Y cuando ya se nos acabaron las excusas, agradecí en el alma que el celular que ahora poseía, tuviera una de esas funciones de "llamadas falsas". Solo tenía que presionar el botón de volumen, y en 10 segundos el aparato comenzaba a sonar, aparecía una imagen con un nombre inventado que simulaba una llamada, y al contestar, sonaba una grabación que primero había hecho yo misma con la voz de Maggie. Si quería lo ponía en altavoz y todos podían escuchar cómo Maggie, "angustiada y muy asustada" nos pedía que regresáramos con urgencia porque había sucedido algo muy grave en casa. Cambiaba constantemente las grabaciones por las de los choferes, el personal de limpieza, hasta la voz de mi papá, o de los abuelos o mis tíos. Así no sospecharían de mi engaño.
Pero creo que tanto salir, caminar, comprar, me estaba dando una mala pasada. A veces, me cansaba como nunca y lo único que quería era llegar a casa y recostarme en mi cálida cama. Se lo dije a mamá y ella me llevaba más seguido al spa para que me den unos buenos masajes para relajarme. Aunque casi siempre tenía la reacción contraria. Me relajaba tanto que mis ojos querían cerrarse y no abrirse hasta el siguiente día. Mamá decía que ya me estaba convirtiendo en una anciana. Creía que todo era psicológico, que quería huir de nuevo y encerrarme en casa, pero no lo iba a permitir. Así que intenté retomar mis actividades, y como mi querida madre había firmado un nuevo contrato con Universal para una película medieval, ahora tenía que salir sola. Y por más que me incomodaran los paparazzi, no les iba a demostrar cuánto me afectaban anímicamente.
Sin embargo… tampoco me fue bien.
Así que decidí quedarme en casa… de nuevo.
Cada vez que mamá tenía unos momentos libres, nos internábamos en la cocina y preparábamos varias recetas que ella siempre había coleccionado. Ella era muy buena cocinando. En realidad, yo solo ayudaba a trozar las carnes y verduras. Ella era la de la sazón.
Pero un día, mi mamá decidió darme una oportunidad y me dejó combinar condimentos y los demás ingredientes que ella ya tenía listos. Me sentí un tanto incómoda al inicio, principalmente porque los champiñones que estaba utilizando no tenían un buen olor, pero mi madre decía que estaban perfectamente bien, y yo ya le estaba tomando repulsión, lo cual no era bueno.
Al final, logré terminar la receta y estábamos esperando que todo se cocinara. Mientras, ambas conversábamos de cosas triviales. Ella era la que más hablaba, describiéndome las extraordinarias locaciones, los diseños del vestuario, la escenografía… en fin.
Hasta que por fin, mamá dijo que ya estaba listo… y pasamos a servir y degustar. Dejé que ella tomara el primer bocado, para que me diga el buen trabajo que había hecho. Pero cuando vi su rostro después de haber llevado la cuchara a su boca, mi gran sonrisa desapareció lentamente.
-Hmm… cariño… está… agradable.- por su expresión, podía ver que era peor que eso.
-No te gustó.- fue lo único que dije.
-Cielo… no…- sin escuchar más, me fui corriendo escaleras arriba- ¡Renesmee!- y me encerré en mi habitación.
No pude detener mis lágrimas, que salieron como nunca lo habían hecho antes.
Escuché los golpes en mi puerta, pero no quise abrir. Mi madre me llamaba y me pedía por favor que abriera. Me decía palabras dulces e incluso mencionó que una vez casi había incendiado a cocina de sus padres. Pero yo sabía muy bien que so le sucedió cuando tenía 12 años y no 22 como yo. Eso hizo que llorara más y por más que mis padres intentaron convencerme de abrirles, no lo hice.
Pero a la mañana siguiente, ya estaba como nueva. Como si nada hubiera pasado. Bajé muy sonriente y hasta saltando a desayunar y mis padres se me quedaron viendo como tontos cuando les di los buenos días casi cantando.
-Ya no me miren así. Estoy hambrienta. Maggie, por favor, ¿me traes un desayuno suculento?- mis padres seguían viéndome- Yaa… Ok, admito que exageré ayer, pero ya pasó, ¿sí? Olvidémoslo. Eso ya fue.
Ellos solo asintieron y trataron de conversar de algo sin importancia. Mi papá se fue a la productora y mamá aún tenía que esperar una hora para irse a una de sus locaciones para grabar.
Nos quedamos un momento más sentadas. Ella hablando y yo comiendo lo que restaba de mi desayuno.
-Deberíamos cocinar más seguido.- puse una cara no muy amigable- Ay, hija, no me mires así. Si no practicas, no te saldrá bien. ¿Te imaginas si algún día tu esposo te pide que cocines algo, o tú misma quieres prepararle algo especial y no sabes cómo hacerlo… o si no te sale bien? Tu esposo no te lo dirá y se lo comerá bien sonriente, te lo aseguro por experiencia, pero tú sabrás que fue un desastre y en ese momento te dirás: "¿Por qué no obedecí a mi cariñosa madre?"
Reí ante sus palabras, pero le di algo de crédito. Tenía razón en varias cosas, y pues ¿qué podía perder? Iba a decirle que aceptaba su propuesta, pero ella habló primero. Y yo feliz porque así podía seguir disfrutando del helado que le había pedido a Maggie traerme.
-¿Sabes? Cuando ayer te fuiste de esa manera, como si te hubieran roto el corazón, me hiciste recordar a mí misma.- puse mi cara curiosa mientras saboreaba el helado que se derretía en mi lengua- Una noche, tu padre y yo estuvimos experimentando platos en la cocina. Él prepara muy bien los ravioles de setas, así que me estaba enseñando y yo como buena alumna hacía todo lo que él me indicaba… pero cuando le dio el primer bocado, supe que no lo había hecho bien y que no le había gustado nada. En ese momento, me enojé muchísimo y hasta le lancé un plato, que afortunadamente no le cayó, pero luego hice lo mismo que tú y me fui corriendo llorando. Tu padre me siguió obviamente, pero solo alcanzó a recibir el fuerte golpe de la puerta en sus narices. Cerré con seguro y no salí de allí hasta que amaneció. Recuerdo que lloré como nunca ese día.- a este punto, yo ya me estaba riendo debido al parecido de las situaciones.
Mamá continuó hablando.
-Y desde ese momento, mi comportamiento tenía constantes variaciones. Una semana después, me enteré que…- ella se quedó inmóvil, con los ojos muy abiertos, como si hubiera resuelto una muy difícil ecuación química y estuviera sorprendida de su éxito. Después de unos minutos, me miró. Y luego bajó sus ojos a mi helado… y yo instintivamente lo apegué a mí.
-¿De… de qué sabor?- me preguntó con voz temblorosa, pero yo la miré entre confundida y asustada.
-¿Qué? Mamá, no entiendo de qué…
-¿De qué sabor es?- volvió a preguntar mirando mi helado.
-¿Hablas del helado?- pregunté yo tontamente- No importa, igual no te invitaré. Puedes decirle a Maggie que…
-R.E.S.P.Ó.N.D.E.M.E, Renesmee Cullen.- ahora sí que estaba muy asustada. Mi madre nunca se había alterado tanto. Ni cuando sucedió lo de mi mano.
-Crema de leche.- susurré, mirándola fijamente, tratando de descifrar lo que estaba pasando por su mente. Pero, en ese momento, casi por instinto, mi mano derecha cogió la cucharita y la sumergió en el helado, para luego llevar un poco de él a mi boca. Y luego sacó la cuchara lentamente. Y allí, mi cariñosa madre explotó. Se puso de pie en un segundo y golpeó sus palmas sobre la mesa, mirándome.
-¡¿Estás embarazada, Renesmee?
Lo único que logré escuchar luego de eso fue el sonido del metal al chocar con el concreto.
Continuará...
Hola, chicas. ¿Me recuerdan?
Lo siento muchísimo, en serio. Sé que me he desaparecido muchos meses, y que no he respondido sus rrs y me siento muy apenada por ello. Agradezco muchísimo sus palabras, sus ánimos, su apoyo… todo. Pero muchas cosas me han sucedido y me tuve que alejar de muchas cosas. Poco a poco fui regresando a fanfiction. Y he comenzado escribiendo, ya que en lo de leer aún no me reincorporo.
Sé que este cap es pequeñito a comparación del primero, pero es así como he decidido comenzar. Agradezco mucho las especiales palabras en cada uno de sus rrs a Naomi Cullen. Nena, en verdad que estoy súper agradecida contigo. Espero que en algún momento k revises Fanfiction puedas encontrar la actualización del fic. Y de hecho deseé mucho contactarme contigo y explicarte qué sucedía, pero en aquél rr en el que me mandaste tu correo, no apareció. Ff siempre borra los links. Si aún deseas enviármelo, lo haces en formato con letras o sea poniendo "arroba" y "punto" o sino separado todo, o sea por ejemplo así naomi – cullen hotmail . com …. Entonces así no desaparece ok.
Bueno chicas nos leemos en el prox cap, k llegará mucho más pronto que este. Espero realmente que les haya gustado, pero si fue o no fue así, les agradecería me dejaran su opinión. Recibo de todo, claro que siempre teniendo en cuenta el respeto. Chauuu cdns muuucho…
Lyhaane.
