DISCLAIMER: LOS PERSONAJES NO SON DE MI PROPIEDAD, SINO DE STEPHENIE MEYER. SOLO LA TRAMA ME PERTENECE.

Hola, chicas... lamento demasiado la tardanza, sin embargo de igual manera espero que puedan disfrutar el cap... nos vemos abajito...


NESSIE POV

-Crema de leche.- susurré, mirándola fijamente, tratando de descifrar lo que estaba pasando por su mente. Pero, en ese momento, casi por instinto, mi mano derecha cogió la cucharita y la sumergió en el helado, para luego llevar un poco de él a mi boca. Y luego sacó la cuchara lentamente. Y allí, mi cariñosa madre explotó. Se puso de pie en un segundo y golpeó sus palmas sobre la mesa, mirándome.

-¡¿Estás embarazada, Renesmee?

Lo único que logré escuchar luego de eso fue el sonido del metal al chocar con el concreto.

Embarazada… embarazada… ¿embarazada?... ¿yo?

Lo que en un momento me llenó de pánico, ahora me pareció de lo más gracioso.

¿Yo, embarazada? Ja.

La carcajeada no tardó en llegar a mí. Me reí fuerte. Hasta que cayeran lágrimas de mis ojos; mientras veía a mi madre inmóvil con sus manos aún sobre la mesa y mirándome fijamente, esperando que se me pase mi ataque.

Traté de calmarme un poco para poder hablar o mi mamá se enojaría mucho más. Enderecé mi cuerpo, sequé mis lágrimas y miré fijamente a mamá.

-¿En serio, mamá? ¿Cómo puedes pensar que yo esté embarazada? Es decir, ¿yo? – le hablé con burla en mi voz. Esta situación me parecía ridícula.

-Renesmee, no me vas a engañar. Sé muy bien cuándo una mujer est…

-Mamá, para. – la interrumpí – NO. ESTOY. EMBARAZADA. ¿Ok? Lo que dices no tiene sentido. Quiero decir, no tengo ningún síntoma. – comencé a enumerar con mis dedos en alto – No tengo náuseas, ni quiero vomitar todo el tiempo… y además, mi periodo… - paré abruptamente mientras mi cerebro me gritaba un "Despiertaa!" Mi mirada se puso en blanco… mi mente se puso en blanco… - mi periodo… - mi mirada perdida… mi mente recordando… sentí mi peso como la de una pluma y…


BELLA POV

Tardé solo 3 segundos en reaccionar y correr hacia mi hija, que se había desvanecido de repente.

-¡Renesmee! – arrastré su cuerpo hasta recostarla sobre mi regazo. Ella estaba pálida, muy pálida - ¡Maggie! ¡Benjamin! ¡Rápido por favor!

Ambos llegaron casi agitados, y se pusieron peor al ver a Renesmee inconsciente.

-Maggie, trae alcohol y algodón… y luego lo llevas a la habitación de mi hija.- ella asintió y salió de la sala corriendo – Benjamin, rápido, ayúdame a llevarla. Tenemos que recostarla.

Ben la cogió en brazos y con mucho cuidado la llevó a su habitación, la recostamos y acomodamos y esperamos a que llegue Maggie.

-Muchas gracias, Ben. Ahora, ve y llama al doctor Gerandy. Dile que es urgente.

-Sí, señora Cullen. – estuve a punto, pero no creí que fuera el momento adecuado para decirle nuevamente que me llame Bella. En mis primeros años de casada, me encantaba que me llamaran "señora Cullen"; sin embargo, ahora, cada vez que me llamaban así, me sentía vieja. Sabía que ya no era una jovencita, digo, mi única hija ya tiene 22 años, pero no era necesario que me lo recuerden… ¿no?

Mi única hija. Oh Dios, ahora seré abuela.

No importaba lo que me dijera, yo sabía que ella estaba embarazada. Lo que no entendía era por qué no nos había contado nada. Es decir, ni siquiera nos habló de algún muchacho. No se acercó a mí a hablarme de él… nada. ¿Quién sería? ¿De su universidad? ¿Hace cuánto estarían juntos? ¿Cuándo nos lo pensaba decir? ¿Cómo habrá…?

A ver, la llegada de mi Renesmee fue una sorpresa, pero sucedió cuando ya su padre y yo estábamos casados. Obviamente, me faltó la respiración cuando descubrí mi embarazo, pero al menos yo misma lo hice cuando nadie se había dado cuenta aún. En cambio, ahora, con Renesmee, por cómo reaccionó, al parecer, ella aún no lo sabía. ¡Dio! Habían muchas preguntas en mi cabeza, y si no me detenía me iba a volver loca, pero no podía evitarlo. ¿En qué circunstancias habrá sucedido esto? ¿Cuán seria sería su relación? ¿Acaso mi hija estaba planeando casarse y tampoco nos lo había dicho? Pero… ¿por qué? ¿Habrá algo malo con su… novio? Acaso…

-Aquí está el algodón y el alcohol, señora. Lamento tardar tanto.- Maggie ya tenía listo un trozo empapado con el líquido y me lo tendió.

-Gracias, Maggie. No te preocupes. – dejé de pensar en más tonterías y me enfoqué en Renesmee, que seguía igual de pálida. Algo me decía que su despertar tampoco sería agradable. Mojé su cuello con alcohol, pasé el algodón suavemente por su estómago, en su frente…

-Disculpe la intromisión, señora Bella, pero… ¿la niña Renesmee se pondrá bien, verdad? – le sonreí con calidez. Ella nunca dejaría de llamar "niña" a Renesmee así tenga 50 años. Así como ella nunca dejará de ser mi bebé… mi hermosa bebé.

-Sí, Maggie. En realidad, solo se desmayó por… la impresión. – Maggie frunció el ceño, confundida, pero supongo que primero tendría que tener la confirmación del médico para informar a todos sobre el estado de mi hija. – Ay, Maggie, nunca podré terminar de agradecerte por cuánto me ayudaste en la crianza de Renesmee. Y más cuando mi loca madre obviaba cosas que, luego entendí, eran sumamente importantes. Creo que ella tuvo suerte en mi crianza, ya que crecí completita. – ambas sonreímos al recordar a mi mamá en papel de abuela. Quería tener a Renesmee en brazos todo el tiempo.

-Bueno, he criado a mis propios hijos y también he cuidado de bebés antes, así que supongo que es la costumbre, el instinto. – eché un vistazo a mi hija, cuya piel ya tenía un mejor aspecto, y luego le indiqué en silencio a Maggie que se sentara en la cama frente a mí. Cuando lo hizo, cogí una de sus manos.

-Maggie… ¿tú ya eres… abuela, verdad? – ella sonrió, recordando algo.

-Claro que sí, señora Bella. Tengo 10 nietos. – asentí solamente.

- Y… ¿cómo fue cuando te enteraste por… primera vez? – pude notar cómo un brillo en sus ojos resplandeció. Ella ya había adivinado lo que sucedía. Se aclaró la garganta.

-Bueno, s…

-¡¿Bella?! – me llamó una voz a lo lejos.

Suspiré largamente.

Mi madre.

-Bella, Benjamin me ha dicho que Ren… ¡Oh Dios! ¿Qué sucedió? – mamá entró corriendo, tirando su bolso de mano sin mirar dónde. Como siempre, Reneé tan dramática.

-Maggie, ve y comunícate con Esme. Dile lo que ha sucedido. Y también trata de ubicar a Edward. – ella ya se estaba yendo cuando la llamé de nuevo – Y… ¿Maggie? Ya sabes, sé… muy cuidadosa en cómo se lo dices a Edward, por favor, ya sabes cómo es de protector con Renesmee. Lo último que quiero es que se ponga a conducir como loco en la autopista de camino aquí.

-Sí, señora. No se preocupe. – Maggie cerró con suavidad la puerta y el parloteo de mi madre comenzó.

-¿Qué pasó, Bella? ¿Por qué Renesmee está inconsciente? ¿Y por qué luce un poco pálida? ¿Se le bajó la presión? ¿Está enferma? ¿Cuán grave es? Dime la verdad, por favor. Por más doloroso que sea, dime la verdad – sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. Yo simplemente resoplé. Siempre era lo mismo.

-Reneé, ella está bien, solo sufrió un simple desmayo. Y no está enferma. Bueno…

-¿Cómo que un simple desmayo? ¿Cómo que está bien? Una persona que está bien, no se desmaya. ¿Qué me ocultas? Sé que no me estás diciendo todo. Bella…

Toc, toc, toc.

Suspiré de alivio.

-Adelante.

-Señora, ya llegó el doctor Gerandy.

-Bien. Que suba, por favor.

Segundos después, entraba el doctor. Mi madre seguía llorando. Y ahora estaba usando un pañuelo. Yo trataba de calmarla mientras el doctor revisaba a Renesmee. No sería nada bueno que Edward encontrara a mi madre llorando. Se pondría como loco. Él también sabía que, a veces, Reneé podía ser… un poquito exagerada. Pero él se ponía en mismo plan cuando se trataba de mí o de nuestra hija.

Yo seguía tranquilizando a mamá, cuando el doctor Gerandy terminó con Renesmee. Suspiró y se aclaró la garganta.

-¿Qué es, doctor? ¿Cómo está mi nieta?

-No se preocupe, señora Dwyer. La señorita Renesmee sufrió un simple desvanecimiento. Probablemente por debilidad. Voy a hacerle unos análisis de sangre para descartar anemia o en todo caso descubrir qué es lo que causó el desmayo. – estaría esperando con ansias esos resultados – ahora, señora Cullen, ¿no ha visto usted algo raro en su hija últimamente? ¿Falta de apetito? ¿Fatiga? ¿Palidez? ¿Ojeras?

-Bueno, yo creo…

Toc, toc, toc.

La puerta otra vez.

-Adelante.

Era Maggie nuevamente.

-Disculpen. Señora Reneé, el señor Phill está al teléfono.

-Oh, Phill. Tiene que saber de esto. Vuelvo en un momento. Hija, doctor. – ambos asentimos.

Las dos mujeres salieron y la puerta volvió a cerrarse.

Era momento.

-Bien, doctor Gerandy, yo quería hablar con usted a solas. – él me miraba expectante – Yo creo… sospecho lo que sucede con Renesmee.

-Dígame cualquier signo anormal que ella haya tenido. Será de gran ayuda.

-Sí, mire… yo creo que… Renesmee está… embarazada. – el doctor solo elevó sus cejas.

-Oh, bueno. Dígame, ¿ella ha mostrado algún síntoma?

-En realidad, no mucho. Solo que está muy sensible. Justamente ayer, ella soltó a llorar solo porque no le salió bien un plato que estábamos preparando. Se encerró en su habitación y no salió de allí ni para cenar. Y hoy, ella se levantó sonriente, como si nada hubiera pasado. Y luego, ella pidió ese helado. Lo comía como si fuera el postre más sabroso de la historia y… solo era helado de crema de leche. Ella me recordó a mí misma. Era igual de sensible y amaba ese mismo sabor de helado. Siempre tenían que haber tarros de él en la nevera. Luego, yo solo… me descontrolé un poco y… le pregunté… bueno, casi le exigí que me dijera de una vez que estaba embarazada. Ella comenzó a reír como loca y luego se calmó… y luego… ella comenzó a darme razones por las cuales sería imposible ese estado, cuando de pronto, se desmayó.

Nunca en mi vida había hablado tan rápido en mi vida. Lo juro.

El doctor Gerandy seguía con sus cejas alzadas. Y me seguía mirando.

-Bueno… interesante. Lo más probable, señora Cullen, es que usted tenga razón, pero de todas maneras necesito hacerle esos análisis de sangre.

-Por supuesto.

-Bien, si me permite, voy por algunas cosas para tomar una muestra de su sangre.

Sentí cómo mi rostro perdía el color.

Duh. Él se refería a la sangre de Renesmee, no la tuya.

Claro. Claro. La sangre de Renesmee.

El doctor Gerandy volvió con sus implementos y justo cuando iba a sacar la aguja, decidí que tenía que salir un momento de allí.

-Ok. Ahora vuelvo. Voy al… - me puse de pie y corrí hacia el baño de Renesmee y me encerré allí tratando de pensar en otra cosa. Lo que menos necesitaba era desmayarme yo también.

Mientras tanto, comencé a revisar algunas de las cosas de mi hija allí en el baño.

Pasta de dientes. Cepillo. Peine. Secadora de cabello. Alisador. Shampoo. Jabón. Toallas higiénicas.

Ajaaa

Toallas higiénicas. El paquete estaba cerrado. Eso quería decir que no le había venido la regla todavía.

Tenía un retraso.

Suspiré hondo y decidí que ya era hora de salir y volver con Renesmee. Ella despertaría en cualquier momento.

Cuando ingresé en la habitación, el doctor Gerandy ya estaba guardando todas sus herramientas en su maletín.

-Creo que he terminado por aquí, señora Cullen. La señorita Renesmee se encuentra bien, así que ya me retiro. El día de mañana enviaré los resultados aquí a su casa, o prefiere…

-Tengo que pedirle un gran favor, doctor Gerandy. Por favor, comuníquese conmigo apenas tenga algún resultado. Si es posible, mande a analizar la muestra de mi hija hoy mismo y cuando sepa qué es lo que tiene o lo que pudo ocasionar el desmayo, me llama al celular. Tiene mi número.

-Entendido. No se preocupe. La mandaré a analizar, apenas llegue al hospital. Espere mi llamada hoy mismo, en una hora o dos. Y… ¿señora Cullen? Solo quiero que sepa que, si sus sospechas son acertadas, me encargaré personalmente de que no se propague la noticia. Le aseguro la total discreción que requiere el tema.

-Muchas gracias, doctor Gerandy. Gracias por todo.

-Pierda cuidado. Hasta pronto. – yo asentí solamente.

Cuando salió, me recosté al lado de Renesmee y pasé mis dedos por sus cabellos como a ella siempre le había gustado desde niña.

-Renesmee…

Iba a darle un beso en la mejilla cuando…

No, esta vez no tocaron la puerta, sino esta simplemente se abrió de par en par, con mucha fuerza.

Edward había llegado.

-¿Dónd…? ¿Qué fue lo que sucedió? Ella estaba bien cuando me fui. ¿Qué dijo el doctor? ¿Tenemos que llevarla al hospital? La internaremos si es necesario.- lo único que podía hacer era respirar hondo y contar hasta 10 para no agarrarlo a bofetadas.

-Edward, cariño, estás actuando exageradamente. Renesmee se encuentra bien.

-Pero…

-El doctor Gerandy ya la revisó, le ha sacado una muestra de sangre. Dijo que probablemente tenía anemia y que ello causó que se desvaneciera. Tenemos que encargarnos de que coma balanceadamente y a sus horas. Ella estará bien. De hecho, el doctor dijo que despertaría en cualquier momento. Cálmate.

Edward caminó hacia el otro lado de la cama y se sentó al costado de Renesmee.

-Lo siento. Sabes que…

-Sí, lo sé. Pero al menos primero deja que se te explique la situación y ya luego reacciones como creas conveniente.

-Te juro que estaba lo más calmado posible, pero cuando entré a la sala y vi llorar a mares a Reneé, no sé qué sucedió. Me volví loco. Comencé a pensar en las peores cosas.

-Oh, cariño. Tú sabes cuán exagerada es mi madre.

-Sí, bueno, en ese momento no pensé en ello… lo siento.

-Ya pasó. No te preocupes. Nuestra hija estará bien. Sabes que ella es aún más fuerte que los dos juntos.

-Lo sé. Es solo que… - la puerta de la habitación se abrió de repente, interrumpiendo a Edward.

Era Reneé.

-¿Cómo está mi querida nieta? ¿Aún no despierta? ¡Oh, Dios!

-Mamá, no grit…

Un gruñido proveniente de mi inconsciente hija cortó mi frase.

-¿Renesmee? Hija, ¿me oyes? – cogí una de sus manos, esperando que me contestara.

Ya estaba reaccionando. Pronto despertaría. Y esto recién comenzaba. Aún teníamos que descubrir verdaderamente el porqué de su desmayo. Aunque, yo casi estaba segura, no sería fácil decírselo a Edward. Especialmente a Edward.


NESSIE POV

Lo primero que sentí fue un retortijón en el estómago, que no me gustó nada, porque ya me imaginaba qué venía luego.

Una voz estridente y muy molesta causó que emitiera un gruñido, aunque lo que yo quería es decirle que se callara. Sabía que se trataba de mi abuela Reneé.

-¿Renesmee? Hija, ¿me oyes? – esa era mi mamá.

Quería decirle que me sentía mal del estómago y que sentía que… como si…

Ay, Dios. Tenía que correr al baño, ya.

Me negaba a abrir los ojos todavía, pero lo que sí necesitaba era decirles que tenía ganas de vomitar.

-Mamá… - inmediatamente cerré la boca porque sentía que iba a devolver todo si la volvía a abrir.

-Hija, ¿cómo te sientes? ¿Quieres algo? Háblame.

Tenía que pensar rápido. Conocía perfectamente mi cuarto y sabía que justo al frente de mi cama estaba la puerta del baño. Podría intentar señalarles en esa dirección y así podrían entender que necesitaba ir con urgencia.

Gruñí una vez más, pero más parecía un quejido. Y alcé mi dedo índice, estiré todo lo que pude mi brazo y señalé al baño… o eso creí porque lo primero que oí me demostró que no me habían entendido.

-Creo que tiene sed. – dijo mi abuela Reneé.

-Mamá, no creo que…

-¡Isabella! Sé perfectamente en qué momento una mujer tiene sed. Mi nieta ha estado desmayada. Lo más seguro es que quiera beber un poco de agua.

-Reneé, yo creo que Renesmee señaló… - sí, papá. El baño. El baño.

-La jarra con agua que acabo de traer, sí, lo entendí. Ahora, háganme un espacio para darle de beber. – ay, no… abuela…

-Pero…

-Chissst. Háganme un espacio. Yo sé lo que hago. – escuché suspiros resignados y el colchón se movió en el lado izquierdo.

¿Qué hacer? ¿Qué hacer?

No había remedio. Tenía que abrir los ojos, enfrentarme a las náuseas y pararme como sea para correr al baño.

Traté de respirar hondo, y abrí los ojos.

Mala idea… mala idea.

Todo daba vueltas y vueltas. Distinguía a alguien acercándose del lado izquierdo. Luego, sentí que ponían un brazo debajo de mi cabeza, casi por la nuca.

-Vamos, cariño. Bebe un poco. – abuela… abuelaaa…

Cuando pude distinguir mejor las cosas, vi a mi abuela demasiado cerca de mi cara, un vaso rozando mis labios y sentí… pude sentir cómo venía…

Busqué rápido con la mirada… lo que sea…

En el velador al costado de mi cama había una jarra con agua, pero a medio llenar.

No me quedaba otra alternativa.

Con rapidez, separé a mi abuela, haciendo que se derramara el agua, cogí la jarra, me agaché un poco y devolví todo el desayuno… lo que me había parecido el desayuno más delicioso de mi vida.

Este día no lo iba a olvidar jamás. Vomité delante de todos… y en una jarra. Por Dios.

Cuando creí que ya había acabado, no tuve el valor de levantar la mirada hacia los demás. Me sentía tan avergonzada. Mis ojos me picaban. Tenía muchas ganas de llorar.

-Renesmee… Hija… ya pasó… ssshhh… ya pasó. – mi mamá tomó mi rostro entre sus manos y me consoló.

-Mamá… - tuve que dejar de hablar, porque lo sentí venir nuevamente. Miré con urgencia a mi madre y ella lo entendió al instante.

-Edward, rápido, ayúdame. – mi papá me alzó en brazos y con mi mamá pisándole los talones, corrió hacia el baño. Me dejó en el suelo y al instante mi madre se colocó a mi lado, agachó mi cabeza, cogió mi cabello con una mano y con la otra me frotaba la espalda.

Y yo… yo seguí vaciando mi desayuno y todo lo que tenía en el estómago.

No sé cuánto tiempo estuvimos allí, pero cuando por fin ya no tenía nada qué expulsar, me levanté con ayuda de mis papás, me ayudaron a lavarme y mi padre volvió a cargarme y me depositó en mi cama.

Me quedé sentada, viendo a mis papás y a mi abuela Reneé… sin decir nada, hasta que mamá rompió el silencio pidiendo a la abuela a retirarse de la habitación, ya que necesitábamos hablar.

Comencé a temblar… no sé por qué…

Sí, sí sabes…

¡Rayos!

No era idiota… yo sabía por qué me había desmayado. No me había dado cuenta antes, pero…

El hecho de querer llorar por cualquier cosa, el antojo que había tenido hoy. Nunca había tenido tantas ganas de comer algo. Y… y el retraso de mi ciclo menstrual. Eso nunca me había sucedido. Desde que cumplí los 18 años, siempre fui regular. ¿Dónde había tenido la cabeza para no sospecharlo? Dios… ¿ahora qué iba a ser?

Jacob…

Mi cuerpo se tensó al instante.

-Renesmee… hija, tenemos que h… - el móvil de mi madre comenzó a sonar – disculpen, ahora vuelvo. – salió de mi habitación. Algo en su rostro no me gustó nada. Mi madre también sabía lo que me sucedía, pero los demás… mi papá…

-Hija, ¿cómo te encuentras?- él se acercó y se sentó a mi costado. Pasó un brazo sobre mis hombros, estrechándome. Su mano derecha cubrió las mías y las apretó con dulzura. Se me haría muy difícil decírselo… y menos en estas circunstancias.

-Ya estoy mejor, papá. – traté de sonreír un poco para tranquilizarlo.

-Tu madre me dijo que el doctor creía que probablemente tienes anemia y que por ello te desmayaste – lo miré con un poco de sorpresa… yo pensaba que el doctor sabía que yo… - pero, te tomó una muestra de sangre antes de irse para analizarla y hacer un descarte. – eso hizo que me tensara nuevamente. Pronto sabrían mi estado… sabrían que yo…

La puerta de mi habitación se abrió de repente. Era mamá.

Ella se aclaró la garganta y se sentó a mi otro costado.

-Ahora sí. Hablemos.

-Yo… - mi padre me interrumpió.

-Tienes que comer mejor, hija. Nos diste un buen susto. De ahora en adelante…

-Papá, yo no… - de pronto, mi voz se apagó. Y ya no sabía qué decir. ¿Cómo hacerlo? ¿Solo "papá, no es anemia; lo que sucede es que estoy embarazada"?

Miré a mi madre, pidiéndole ayuda. Ella respiró hondo.

-El que me llamó… acabo de hablar con el doctor Gerandy. Yo le pedí que mandara a analizar tu muestra de sangre hoy mismo y que se comunicara conmigo de inmediato apenas tenga los resultados.

-¿Y qué dijo? – mamá no le contestó – ¿Bella?

-El resultado fue… - ella me miró fijamente – estás embarazada, Renesmee.

Mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas y me sentí peor cuando el brazo de mi padre se dejó caer y él retiró su mano de las mías.

-¿Qué? – él se puso de pie con lentitud.

-Papá… - casi le supliqué con la voz. Ahora estaba de espaldas hacia mí.

-¿Emb…? Pero… ¿Cómo? ¿Cuándo? – repentinamente, se volvió y se acercó a la cama con rapidez - ¿Quién?

Las lágrimas corrían por mis mejillas. No sabía cómo decírselo.

Mi padre me cogió de los hombros y me sacudió.

-¡Contéstame, Renesmee! – lloré con más fuerza. Nunca lo había visto tan enojado.

-¡Edward, ya basta! La vas a lastimar. Suéltala. ¡Ahora! – mi padre me soltó de inmediato, pero se puso de pie, apuntando a mi mamá con el dedo.

-Tú sabías de esto, ¿verdad? ¡Lo sabías! – mamá se paró para enfrentarlo. Yo no quería que se pelearan, y menos por mi culpa.

-No. Papá, por favor. Yo… yo no se lo había dicho a nadie. Perdónenme, por favor. Yo no quería… Yo tampoco sabía… no me di cuenta. Sé que fue extremadamente irresponsable. Perdónenme. – hablé como pude, a pesar que se me rompió la voz en 3 oportunidades.

-Es que… no puedo entenderlo, Renesmee. Nunca…

-Lo sé, papá. Yo… yo no quería… - tuve que parar porque apenas podía respirar. No podía controlar mi llanto.

-Tú… alguien… ¿alguien te forzó? ¿Alguien se atrevió a…? – sentí cómo la furia volvía a apoderarse de mi padre, y mamá ahora me miraba con miedo.

-¡No! No. Es solo que… yo… yo no…

-¡¿Tú no qué, Renesmee?! ¿Tú no quieres el bebé? ¿Acaso tú quieres…? – su insinuación hizo que ahora la enfadada sea yo.

-¡Nunca! Es mi bebé. Y sí lo quiero tener. Lo voy a tener. Así ustedes no estén de acuerdo. No me importa. Es mi hijo. – mi madre tenía lágrimas en los ojos, pero me miraba con ternura y emoción.

-Perdón, hija. Yo no quise…

-Lo sé, papá.

-Pero, hija, Renesmee, al menos tienes que explicarnos… - mis papás volvieron a acercarse a mi cama y se sentaron cada uno a un lado de mí.

-El doctor Gerandy dijo que, según los resultados, tienes 5 semanas de embarazo. – dijo mamá, tomando una de mis manos, dándome fuerzas. Yo asentí. Había pasado ya más de un mes desde esa noche.

-Creo que no es sorpresa decirles que… no estaba planificado… Y, con respecto a… - aún no estaba preparada para decirles quién era el padre de mi bebé, así que decidí armar una historia algo creíble al menos – Él no se encuentra ahora mismo en el país. Tuvo que… viajar a Europa, por trabajo. – vi claramente cómo mi padre se tensaba – pero, él volverá a inicios del mes próximo. Así que… prefiero esperar a que vuelva para decírselo. No sé cómo vaya a reaccionar, por lo que es mejor, creo yo, tenerlo frente a frente. Una vez él lo sepa…

-Tendrá que venir, por supuesto. Porque se va a hacer cargo del bebé. Si tuvo las agallas para… también será suficientemente hombre para afrontar las consecuencias.

-Como tú digas, papá. Pero yo prefiero que sepan su identidad, cuando él mismo venga y se presente en persona. Antes, no. – mi padre estaba listo para protestar.

-Pero, Renesmee…

-Yo lo prefiero así, papá. Tienes que respetar mi decisión. Lo siento, pero ya la he tomado. – papá suspiró con fuerza.

-¿Bella?

-Bueno, no me gusta mucho la idea, pero… como dices, tenemos que respetar tu decisión. Solo… hija, siempre has sabido que puedes contar con nosotros. De ahora en adelante, si surge algún problema, o quieres un consejo, o simplemente necesitas alguien con quién hablar, con quién desahogarte, háblanos. A mí o a tu padre. No calles. Por favor. – ella me habló con tanta ternura, con la preocupación presente en su mirada. Algún día, me dije, desearía que algún día llegue a ser tan buena madre como ella.

-Sí, mamá. Lo prometo. Y gracias por entender. A los dos. – pasaron varios minutos en que la habitación quedó en silencio, hasta que papá volvió a acercarse a mi cama y se volvió a sentar a mi costado.

-Así que… ahora seré el abuelito Edward. – lo miré con gratitud y amor, sonriendo. Al otro lado, mamá reía.

-Pues serás el abuelito más sexy de la historia. ¿Verdad, bebé? – mis manos fueron por instinto hasta mi vientre. Mamá colocó una de sus manos sobre las mías, y luego papá la imitó. Suspiré satisfecha.

El día no podía haberse vuelto mejor. Al menos por el momento. Ya luego tenía toda la noche para pensar qué hacer.

El rugido proveniente de mi estómago, rompió el momento feliz. Mis padres rieron al unísono y yo me sonrojé como un tomate. Y es que ahora que todo lo malo había pasado, me había entrado un hambre voraz.

Tres semanas habían pasado y yo aún no sabía qué hacer. No había intentado comunicarme con Jacob. Ni había ido a buscarlo. Incluso, no prendía la tv para no ver noticias de él. Cada vez que me ponía a pensar en él y en el bebé al mismo tiempo, mi cerebro se negaba a reaccionar. Después de lo que sucedió…

Cuatro días después de enterarme que estaba embarazada, estaba mirando por uno de los ventanales que daban hacia la calle, cuando vi que un auto se estacionaba en la puerta de la casa. Lo encontré medio sospechoso, así que me escondí y cuando vi quién salió del lado del piloto, casi me desmayo. Era Jacob. ¿Pero qué hacía en la puerta de mi casa? ¿Acaso alguien le había dicho…? Pero si solo lo sabían mis papás y los abuelos. Nadie más. Apenas, lo vi bajar del auto, corrí hacia Maggie y le supliqué que por favor si el hombre que iba a tocar la puerta preguntaba por mí, le dijera que me había ido de viaje a Europa y que no sabía cuándo iba a regresar. Y por si acaso, que le dijera que mis papás llegaban muy tarde del trabajo y salían muy temprano de casa en las mañanas. Volví a la ventana y vi cómo Maggie lo atendía. Él la escuchaba y vi un rastro de decepción en su rostro, pero no sabría decirlo con certeza, ya que no lo podía ver bien. Después de unos minutos, él se fue. Cuando fui al encuentro de Maggie, ella tenía una pequeña tarjeta en sus manos. Tenían números celulares y cuentas de correo electrónico de Jacob. Según Maggie, le pidió que me lo entregara o me haga saber de él, cuanto antes mejor. Yo guardé esa tarjeta y le pedí a Maggie que me guardara el secreto y no le diga a nadie que él había estado aquí.

Desde ese día, mi cabeza fue más que un lío.

Justo ahora, me encontraba recostada en el sofá más grande de la sala de mi casa, comiendo unas deliciosas uvas, tratando de pensar, pero hasta el momento no había conseguido nada productivo.

Unos segundos después, oí llegar a mamá. Oí que preguntaba dónde me encontraba y al obtener respuesta, corrió hacia la sala.

-Hija, mira lo que tengo aquí. – ella tenía una especie de cuaderno en sus manos. Era un cuaderno anillado. No me parecía nada especial, o fuera de lo común, o algo que me alegrara de ver.

-¿Qué…?

-Es un guión. – me dijo demasiado alegre.

-Oh. ¿Otro gran proyecto? – tal vez la habían contactado para formar parte de otra película de alto presupuesto.

-Bueno, no es un graaan proyecto. Se trata de una comedia romántica. Algo ligero, divertido.

-Genial. Digo, sé que igualmente harás perfectamente el papel. – ella se hizo un espacio, retirando un poco mis pies y se sentó.

-No has entendido. No voy a trabajar en esta película. – mamá me miraba profundamente, como queriéndome decir…

-Ni lo sueñes.

-Vamos, Renesmee. Sé que te aburres soberanamente aquí, estando todo el día en casa. Esto te puede ayudar a distraerte. Como dije, es un trabajo ligero y divertido. Además, creo que podrías interpretar el papel a la perfección.

-Mamá, no creo que…

-No seas así, Renesmee. Además, mira, es una película independiente. No es una gran producción. Ya tienen al protagonista masculino. Creo que se llama… Nahuel Slade. También es su primera actuación… bueno, como protagonista, pero da lo mismo. Vamos, hija, di que sí. ¿Al menos inténtalo? – ella me puso su carita de cachorrito tierno y dulce para convencerme.

¿Yo en una película?

Ni hablar. Había decidido no formar parte del mundo cinematográfico. Además, nunca había actuado ni de extra en una película. Sí para algún curso en la universidad, pero además de eso, nunca.

Puede que mamá tenga razón en que me aburro demasiado estando en casa, y podría distraerme grabando… pero aún así tenía que pensarlo bien. Tal vez, podría leer el guión…

"Interesante"

Eso fue lo único que dije, pero bastó para que mi madre casi me arrastrara a donde se estaban haciendo los castings para la película. Yo intenté resistirme, pero mi madre hacía como que no me escuchaba. Lo menos que pude hacer, ya resignada, fue tratar de memorizar algunas líneas. No sabía exactamente qué estaba haciendo, pero esperaba que sirva de algo al menos.

Cuando llegaos, me presentaron con el director de la película y también el tal Nahuel, con quien tenía que hacer el casting. Leímos algunas líneas juntos. Al final, no fue necesario memorizar las líneas. Pronto, se me hizo tan natural actuar de aquella muchacha que me gustó un poco más.

El casting terminó y me dijeron que me llamarían cuando tengan los resultados de a quién habían escogido finalmente.

Mamá fue la que contestó el teléfono la tarde en que llamaron para informar que yo había sido escogida. Recibí felicitaciones de papá y mamá, por supuesto, que, emocionada, me decía lo bien que me la iba a pasar, y el excelente trabajo que iba a hacer.

Una semana después, mamá me acompañó al primer día de ensayo con todo el cast reunido. Me sentía como una niña de 4 años llevada por su madre al primer día del preescolar. Por supuesto, todos recibieron con los brazos abiertos a Isabella Cullen.

Aún faltaban algunos integrantes por llegar, cuando Nahuel hizo acto de presencia…

… En silla de ruedas y una yeso en casi toda la pierna derecha.

Todo fue rápido. En un instante, él explicaba cómo había sufrido una grave caída desde un segundo piso; y al siguiente, estaba diciendo que afortunadamente uno de sus amigos más allegados había aceptado el papel. El aludido entró en ese momento.

-Buenos días, gente. – saludó.

Oh, no.

Fue lo primero que resonó en mi mente.


Continuará…

Hola, chicas… ¿podrán perdonarme? Sé que he estado ausente una considerable cantidad de meses… y… agradezco mucho a las que se tomaron la molestia de preguntarme si todo iba bien. La verdad no he estado bien, pero no quiero atosigarlas con mis problemas. Al final, todos nosotros tenemos problemas; lo importante es solucionarlos. Afortunadamente, yo encontré la manera y eso me dio la paz mental que tanto estaba buscando. Hace unas semanas actualicé mi otro fic, y así será de ahora en adelante. Después de publicar el epílogo de mi otra historia, publicaré el siguiente cap de esta. Pero ya no tardaré, lo prometo. Aunque, bueno, a decir verdad, tengo este fic avanzado. Ya tengo escritos 3 caps más, así que publicaré más seguido. Subiré los caps cad días para que puedan leerlos con tranquilidad. Espero de todo corazón que me hayan esperado y no abandonen la historia. Muchas gracias por todo su apoyo, sus palabras de aliento, sus comments que son mi mejor paga… por todo…

Nos leemos en el prox cap… chauuuuuuuuuuuu se me cuidan =D

Lyhaane.