¡Oh mon Dieu!- Grita la profesora de nuevo mientras examina la sala. Trunks y yo nos encontramos parados con la cabeza hacia el suelo esperando otro castigo.
Podemos pintar la otra sal…- me adelanto pero soy interrumpida por la mano de la profesora.
No, no- dice mientras vuelve a examinar la sala- Debo admitir que hicieron un buen trabajo.
Él lo…- señalo a Trunks con el propósito de echarle la culpa, pero reflexiono sus palabras- ¿qué?...-
¿Por qué nos felicita?- se adelanta Trunks con el ceño fruncido.
No estoy felicitándolos, simplemente digo que hicieron un buen trabajo- responde la profesora-
Es casi lo mismo- señalo. La profesora suspira-
Lo que hicieron está mal, pero no del tofo- se dirige hacia la pared y la mira mientras que coloca una mano en su barbilla.
¿Qué quiere decir con eso?- pregunto con el ceño fruncido, la verdad que no la entiendo.
¿Qué ven ustedes cuando entran a un salón de artes?- pregunta.
Pinturas aburridas- Digo-
Esas pinturas aburridas, se llaman artes- se para frente a a nosotros con una sonrisa de oreja a oreja y señala las paredes- Lo que han hecho aquí ustedes, es ARTE.
Espere un segundo- La paro con la mano y prosigo- está diciendo que esta- dije señalando la pared- salpicadura… ¿es arte?
Correcto- dice con una sonrisa.
¿eso quiere decir que he hecho algo bueno en la escuela?- pregunto con horror.
Creo que sí-
Pues yo creo que usted está loca y esto es una asco- demando
La profesora rueda los ojos y suspira frustrada
- Pero… si usted deja que me valla... Creo que lo pensaré mejor.- propongo
- Bien, pueden irse-. Inmediatamente Trunks y yo agarramos los bolsos y nos largamos como manada-. Pero mañana los quiero aquí!-. Le hago una seña que para mí significa "si" y luego me voy.
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La semana pasó rápido. Estamos en viernes. Falta dos minutos para que todo el mundo se pueda largar.
Toca el timbre, y todo el mundo sale corriendo por la puerta, algunos atascándose.
El día de hoy es un día soleado y caluroso. Lo odio, odio el calor.
Veinte minutos después me encuentro en mi casa toda sudada debido al maldito calor. Me dirijo hacia mi habitación y tiro mi mochila sobre la cama.
Me meto en la ducha fría y dejo que el sudor se valla con la relajante agua.
Salgo de la ducha y me coloco unos shorts de jean y una musculosa negra. Me decido por mis botas negras de plataforma, en vez de los borcegos. Bajo hacia la cocina, seguro que mi nana Dorothea está preparando la cena. Siento un olor a huevos revueltos desde la escalera. Entro a la cocina.
Mmm… Dorothea, eso huele incre…- Me paralizo al ver a mi madre con un hombre en la cocina.
Mamá… ¿qué haces aquí?... tan temprano?- tartamudeo por la sorpresa.
Decidí venir más temprano porque quería presentarte a alguien- Mi madre sonríe y luego mira al hombre sentado junto a ella-. Él es Charles…-. Señala al hombre con su mano, este la toma y deposita un beso en ella-. Tu nuevo padre…-
Una furia se apodera de mí en el momento en que mi mamá nombra la palabra "padre". Me acerco violentamente a la mesa y de un tirón del mantel hecho todo al suelo. Retrocedo unos pasos mirando la mirada de sorpresa de mi madre y la cara totalmente fría de Charles.
Este hombre nunca será mi padre- dije apretando mi mandíbula, y con el paso pesado me dirigí a mi habitación.
Cierro la puerta de un tirón, haciendo que el estante de CDs que tenía sobre mi mueble, cayera.
Lagrimas de rabia recorren mis mejilla. Me dirijo al baño y me miro al espejo.
Ojos rojos totalmente hinchados. Siento un dolor punzante sobre mi brazo, dirijo una mirada sobre ella, y noto sangre brotando de mi muñeca, debe ser del momento en que rompí los platos. La paso por el agua del grifo y dejo que provoque dolor pero no tanto como en el que siento ahora mismo. La cubro con una toalla.
Seco mi cara, y mantengo todavía la toalla sobre mi muñeca, buscando el botiquín. Coloco una venda sobre esta, con ayuda de los dientes.
Salgo de la habitación y me tiro sobre la cama. Me coloco los auriculares y tomo la foto de mi padre que yacía sobre mi mesita de luz.
No tardo mucho en que mis mejillas se humedezcan debido a las lagrimas: "¿Por qué me dejaste papá?", susurro, "Éramos tan felices juntos, ¿por qué me dejaste con esta bruja?, por qué?", minuto a minuto me voy quedando dormida.
Fuertes golpes en la puerta hicieron que me despertara.
Abre la puerta mocosa mal criada, voy a matarte (N/A: ¿Por qué tan mala Videl?)- Miro el reloj de la pared. Son las nueve de la noche. Sime escapo por la ventana, ¿A dónde iría?
Con los gritos de mi madre no puedo pensar bien.
¡Abre!- Grita mientras golpea la puerta- No puedes esconderte para siempre, tienes dos opciones, o abres, o Charles abre por ti. ¡Y CRÉEME QUE SI LE DIGO A CHARLES QUE LO HAGA, LO HARÁ!
No tenía mucho tiempo entonces. La única opción era escapar por la ventana. Me cambié rápidamente. Me puse unos jeans, cambiando mis shorts, y sobre la musculosa me coloque mi chaqueta de cuero.
Puse un pie fuera de la ventana y me deslice por el tejado.
Cuando estuve por saltar hacia el árbol, me aferre a él como si fuera un koala.
Trate de bajar suavemente del árbol, procurando no lastimarme, pero resbalé y caí de culo hacia los arbustos.
Salí de estos con hojas en el trasero. Me sacudí bien y me eche a correr. No era consciente de adónde iba.
Caminando durante horas, llegué a un bar. Chicos y chicas se encontraban allí. Entraban y salían, todos con ropas estilo rockero. Mi estilo era de una motoquera con mezcla de punk, es decir, mi estilo.
Entre al barman. Algunas personas se encontraban besándose, otras fumaban, bebían, y muchos otros jugando al billar.
Fui hacia el barman y pedí una cerveza, ya que era lo único que había.
Un mal presentimiento recorría por todo mi cuerpo, no sabía ni entendía ¿por qué?, pero mis presentimientos nunca fallan, así que mejor era salir de allí. Me dirigí hacia la salida, pero fui bloqueada por un pecho. Un muchacho de cabellos naranjas y algunas pecas (N/A: N° 16) se encontraba en la puerta.
Hola lindura- se acercó a mí. Yo retrocedí- ¿quieres bailar?- por la forma en la que se tambaleaba, no dudaría en que estaba borracho.
N-no, gracias, debo irme- trate de esquivarlo pero este me lo impidió- córrete- ordené.
No sin antes bailar conmigo- Me tomó de la cintura y se acercó a mi rostro, yo me alejé.
Suéltame-. Demandé firme.
No-. El muchacho sonreía burlón.
He dicho que me sueltes, ¡ahora!-. me sacudí en sus brazos.
Y yo te dije que…-
La chica dijo que la sueltes-. Giré mi cabeza rápidamente al oír esa voz familiar.
Oh Dios, de todas las personas que detesto, ¿tenía que encontrarme justo con él?
