Hola mis lectores, gracias por tomarse la molestia de leer pero esta vez debo de advertir que este capitulo puede dañar sensibilidades, pervertir inocentes y sacarlas de su concepto ilusorio de las flores y las abejas...sin animo de pervertir mentes este capitulo contiene lemon. asi que usted que lee es responsable de seguir su lectura.

Saludos

CAPITULO No 2

Yoruichi abrió mucho los ojos por la sorpresa y porque no comprendía nada, de paso se estaba mareando ante tal ajetreo.

-¡Me avergüenzo de ti! -rugió Soi-. ¡Por una apuesta, por una asquerosa apuesta. ¡Ella está que no se controla por todo lo que le ha pasado! ¡Ni siquiera sabe qué día es hoy!

-Pero está mucho más a salvo conmigo que contigo -respondió Gio con una sonrisa burlona-. Y ¿por qué no se lo iba a pedir?

-¡Sal de mi vista! Tienes suerte de que no tenga ganas de ensuciarme las manos, si no te daría una lección.

-Sólo le he hecho una oferta.- se excusó.

-Entonces, ¿por qué se ha quitado la chaqueta?- espeto Soi molesta.

-¡Se la ha quitado ella sola! ¡Te lo juro! ¡Por dios, lleva más ropa encima que un científico en expedición de la Antártida! ¿Es qué, no se pueden hacer bromas aquí?

-Lo siento, Yoruichi -dijo Gio nerviosamente-. No sabía lo de tu ruptura, pero ahora que ya no hay moros en la costa y estas soltera, te aseguro que yo podría pagarte feliz esos dos millones, ni un euro menos. Luego Gio se alejó de allí y desapareció tras las luces.

-¿Qué demonios te crees que haces viniendo aquí a ponerte en esta situación? -le preguntó Soi, furiosa.

Yoruichi se dio cuenta de que ahora era su turno.

-¿No te dije que te fueras a descansar un rato? ¡Podías haberte caído bajo un autobús o algo así! Cuando supe que habías vuelto a salir, no me lo podía creer.- espeto Soi.

-Había que... firmar unos papeles...- balbuceo la morena.

-Entonces, ¿por qué te has quitado la chaqueta?

-Tenía calor.- dijo Yoruichi con rapidez.

Soi se inclinó y recogió la prenda. -dios... Debería habérmelo imaginado. Una mujer que lleva las faldas por debajo de la rodilla y que va tapada por completo en mitad del verano, es de lo más difícil que se desnude delante de una cámara y menos ante un extraño.- sonrió- Eres demasiado púdica.

Yoruichi se quedó rígida de repente y la ira se apoderó de ella. -¡Yo no soy púdica!

Soi se quedó muy quieta. -Así que tienes de todo un temperamento, bajo toda esa ropa y actitud sumisa... -dijo como si acabara de hacer un gran descubrimiento.

-No me subestimes.- dijo molesta la morena.

-Estaba preocupada por ti. Ya ves, mi desagradable hermano menor se hizo una apuesta conmigo hace seis meses...

-¿Una apuesta? -le preguntó Yoruichi con el ceño fruncido.

-Apuesto conmigo Cincuenta mil euros, diciendo que lograria que posaras desnuda para el- dijo Soi con un tono molesto.

Yoruichi se estremeció, ante la noticia.

-Nunca pensé que habría la menor posibilidad de que aceptaras. Obviamente no eres de esa clase. Era una especie de broma, Yoruichi. A Gio le encantan las bromas, pero a veces, como el dia de hoy, las lleva demasiado lejos.

-He hecho de tonta -dijo ella amargamente y sin levantar la vista del suelo.

-No. Has tenido un día muy duro, eso es todo. Me parece que realmente amabas a ese imbécil- dijo Soi cuando la vio estremecerse.

Luego la morena metió los brazos en las mangas de la chaqueta que ella la ofrecía.

-¿Qué era eso de los dos millones? -le preguntó Yoruichi mientras se sacaba el cabello del cuello de la chaqueta.

-Tienes un cabello precioso. Siempre quise vértelo suelto. No te atrevas a cortártelo nunca.- dijo Soi.

-Gio dijo... dijo que pagarías dos millones de euros por una noche conmigo.

Las facciones de Soi Fong se endurecieron. -Estás más bebida de lo que pensaba. Voy a darle de puñetazos a Gio.

-Sólo estaba bromeando.- inquirió la morena.

-No, no lo estaba -dijo Soi mientras salían de allí.

-¿De... de verdad? – pregunto con incredulidad la morena.

-¿Te crees que estaría aquí si no fuera cierto?- respondió Soi.

-Estabas tan amable esta tarde...- susurro ella.

-Y ¿no lo habría estado si no hubiera tenido un propósito oculto?- dijo Soi con una sonrisa sarcástica.

-No.- dijo Yoruichi con el ceño fruncido.

Salieron del edificio, donde los estaba esperando el chófer de ella con el coche. Una vez dentro, ella le preguntó:

-¿Por qué no...? Bueno, nunca me lo demostraste...- pregunto la morena nerviosamente.

-Yoruichi yo no me meto con mujeres comrpometidas, eso es un gran lio, ademas puede que sea más joven que tú, pero yo no soy una adolescente enamoradiza. Te encuentro físicamente muy atractiva. Eso es química.

-Sexo.- aclaro la morena.

-Bueno, pues sexo.

-Tú piensas que soy muy inocente -murmuró ella tratando de controlar el torbellino interior que la volvía a atacar.

-No... y no creo que este sea el momento para esta conversación.- aclaro Soi.

-Yo ya no creo en el amor.- dijo con decepción y tristeza la morena.

-¿No te gustaría emborracharte del todo y tener una buena y larga noche de sueño?- pregunto Soi con una pequeña sonrisa.

-Mucho, mucho -susurró Yoruichi dolorosamente.

-Realmente no sabía que tus sentimientos fueran tan profundos -dijo Soi riéndose con cierta amargura.

Yoruichi no mostraba sus sentimientos. Eso lo había aprendido de pequeña. Pero ese día la habían sacado brutalmente de su caparazón. -¿Cómo lo sabes?- cuestiono.

-Yo creía que de lo que estabas enamorada realmente, era de todo lo que rodeaba al papel de la novia... los arduos y molestos preparativos, la elección del papel de la casa, la ropa de la cama, las cortinas, el pastel, las invitaciones de boda -dijo Soi sardónicamente.

-Quería un hogar que fuera realmente mío. Es fácil reírse de ello cuando has tenido uno siempre- le dijo ella mirándola enfadada-. Por cierto, ni siquiera te he preguntado a dónde vamos.

-Estás a salvo conmigo. Esta noche no tienes que pensar por ti misma.- respondió Soi con su actitud seria.

Yoruichi cerró los ojos. La única persona en el mundo en que nunca habría confiado y mucho menos hubiese dejado que se le acercara, de repente eso ya no era asi, supo instintivamente que podía confiar en que ella no haria nada que la pusiese en peligro y por lo que podia sentirse segura. Soi Fong, la protectora. Podría haberse reído ante esa idea, pero, en vez de eso, se quedó dormida.


Yoruichi despertó de una pesadilla, temblando y sudorosa. Se sentó sintiéndose un poco mareada y desubicada, cuando se encontró en una habitación completamente desconocida.

Las sábanas eran de seda y levantó la mano dudosamente hasta que tocó la fina tela del camisón blanco que la cubría. Se quedó muy quieta y con el corazón latiéndole a mil por hora cuando vio a una persona levantarse de un sillón entre las sombras.

-Soi...- pregunto en un susurro.

-¿Quieres comer algo? -dijo ella con tranquilidad.

-¿Dónde estoy?- inquirió la morena.

-En mi casa. No creí que fuera una buena idea dejarte sola en el apartamento de la compañía.

-Tu cena -. Cuestiono Yoruichi.

-Cancelada. No era una de mis mejores ideas.- respondió Soi con una media sonrisa.

A Yoruichi todo aquello le parecía irreal. Ni los sucesos del día ni lo que estaba pasando ahora. Se preguntó si realmente esa mujer la desearía tanto como para haberse preocupado y uqedarse velando por ella y su seguridad. ¿Pero por qué precisamente, hoy?

-Te pediré algo de comer.- dijo Soi y luego salió de la habitación.

En ese instante la morena salió de la cama. La cabeza todavía le daba un poco de vueltas un poco y la boca le sabía mal. Encontró el cuarto de baño y su reflejo en el espejo la impresionó. Se quitó el camisón y se metió en la ducha.

Por cierto, ¿quién la habría desnudado y metido en la cama? ¿Soi? Ya era raro que no empezara a mortificarse inmediatamente ante semejante idea. El día anterior se habría muerto de vergüenza por tal acontecimiento. Pero esa noche le parecía que eso ya no tenía importancia.

Yoruichi susupiro- ¿Por qué no lo afrontaba de una vez, quizá toda la culpa había sido de ella? ¡Probablemente había sido ella la que había empujado a Kisuke a los brazos de Kukaku! Se había negado a acostarse con él antes de la boda. A pesar de todas las protestas de él había estado decidida a esperar, pensando que esa contención sexual los llevaría a una preciosa noche de bodas. Pero ahora no la iba a haber. Y era un breve consuelo saber que había mantenido la virginidad, pero había perdido al hombre que amaba. Tal vez eso fuera lo que se merecía. Había puesto primero sus anticuados principios y mira lo que le había pasado.

Se metió de nuevo en la cama y enterró el rostro en la almohada. Nada le iba a devolver su orgullo herido.

No oyó abrirse la puerta y se quedó rígida cuando unos brazos delgados la hicieron levantarse y darse la vuelta. Pensó que no debería permitir esa clase de cercanía con Soi, pero para su sorpresa le gustaba estar tan cerca de ella, pues la hacía sentirse importante y extrañamente deseada. La respiración se le cortó y su cuerpo se dejó llevar abrazándose a Soi Fong. Estaba casi paralizada por su propia reacción y movimiento.

El silencio le retumbaba en los oídos y pudo sentir la tensión que invadía a Soi Fong ante tal acto.

-¿Es esto una fiesta solitaria... o una mascarada? -le preguntó Soi suavemente-. Yo no soy él, Yoruichi. No puedes cerrar los ojos estando en mis brazos e imaginarte que lo soy.

Sorprendida ante esas palabras, Yoruichi se apartó y abrió los ojos.-Ya sé quién eres. Pero extrañamente se sentía como si estuviera viviendo un sueño fantástico.

Soi la tomó por la cintura y la hizo apoyarse en la almohada, mientras la miraba tan intensamente. -Tú quieres sentirte deseada ahora.- pregunto con suavidad Soi.

Esa era la verdad, aunque ella no la había visto por sí misma, así que se ruborizó.

-Sí...- respondió la morena.

-No así. Y no esta noche -dijo Soi duramente.

Era de esperarse ella se había estado comportando como una payasa durante casi todo el día delante de Soi, así que no era de extrañar que la posible atracción que Soi hubiera sentido hacia ella se hubiera evaporado al ver la patética realidad de su ser.

Entonces se le escapó una risa nerviosa de una forma que la sorprendió a ella misma.

-No te rías -le dijo Soi-. Deseo desesperadamente hacer el amor contigo. Lo llevo queriendo desde hace mucho tiempo, pero no me aprovecharé de la situación y de que no sabes lo que estás haciendo.- dijo duramente.

Pero Yoruichi sí que lo sabía. Estaba claro que no estaba dispuesta a ser la siguiente amante temporal de Soi Fong, ni era de las que tenían algún romance con sus jefes. No había futuro para ellas; sólo había esa noche, nada más, una noche loca no sonaba tan descabellado. Fascinada ante esa idea, se dio cuenta de que Soi no podía apartar la mirada de ella ya que solo vestía un camisón de seda blanco que le llegaba a mitad de los muslos. Extrañamente ella esboso una sonrisa seductora al sentirse animada al saber que Soi la deseaba y era muy evidente.

- ¿Yoruichi ...?

La morena la miró, desafiante y le dijo. -Una noche. Y no te costaría dos millones. Yo no me pongo precio.- dijo con total seriedad.

Pero Yoruichi sí sabía que una vez sí que le había puesto precio a su cuerpo. Y ese precio había sido un anillo de boda.

Cristo ... ¿Que diablos te pasa para decir esa clase de tonterías? obviamente estas tan afectada que no sabes lo que pides- dijo Soi desesperada y casi sin conviccion.

Yoruichi no dejó de mirarla con esos ojos expresivos color dorado, dándose cuenta del poder que tenía sobre ella. -Quiero... quiero ser deseada esta noche.- le dijo.

Soi se estremecio levemente ante las palabras de la morena y se quedo pensando un momento -De acuerdo... -dijo Soi poniéndose en pie con un solo movimiento-. Pero recuerda que no es esto lo que yo quería que pasara entre nosotras.- espeto.

Y ¿cómo se lo había imaginado Soi que podría ser? Pensó Yoruichi mientras vio como ella se metía en el cuarto de baño. ¿Los dos millones por una noche de pasión salvaje? ¿Había sido esa su fantasía sexual?

¿O unas cuantas cenas a la luz de las velas, mucho encanto y coqueteo, piropos y luego, a la cama? Normalmente, Soi solía llevar sus ligues con mucho estilo. Flores, regalos, fines de semana en el campo, cruceros en su fabuloso yate.

Pero eso era sincero, mucho más que cualquier otra proposición, y ella sabía exactamente lo que estaba haciendo, ¿no? Por un momento vio un destello de su propio torbellino emocional y vio que estaba al borde de un abismo, supo que no podía soportar pensar en las horas largas y solitarias de la noche que le quedaban por delante y supo también que el deseo que Soi sentía hacia ella era como un bálsamo para su maltratado ego de mujer.

Escucho como ella terminaba de ducharse y la puerta se abrió. Cuando oyó sus pasos acercándose por la alfombra se preguntó si sabía realmente lo que estaba haciendo y si no estaría desquiciada ante el shock de descubrir el engaño de Kisuke.

Entonces, Soi se tumbó en la cama y la acerco apretándole contra ella, de forma que a Yoruichi se le escapó un leve grito cuando entró en contacto con el cuerpo de Soi.

Soi la miró con ojos ardientes e hizo que la morena le mirara.-Aun puedes cambiar de opinión -le dijo con total seriedad.

La morena la miró en un estado de completa abstracción y se preguntó cómo sería ser besada por una mujer, pues era lo más salvaje que se atrevía a imaginar, había sido criada en estricta educación católica y en su adolescencia no paso por su mente tener relaciones sexuales antes del matrimonio y mucho menos el experimentar la sexualidad con una mujer, realmente este día le estaban sucediendo cosas que jamás se imaginó o pensó hacer.

-Quiero las luces encendidas. Quiero que no lo puedas olvidar...princesa mía-murmuró Soi de una forma tan sensual que la hizo estremecerse.

¿Olvidar qué? Estuvo a punto de preguntarle, pero no le salió la voz y no le pareció importante decirlo.


Soi le tomó un mechón de cabello entre los dedos y bajó lentamente su cabeza casi como si se esperara que ella se pusiera a gritar. Pero Yoruichi estaba como en trance, saboreando sus palabras. Y entonces descubrió lo que era tener la boca de una mujer sobre la suya, que la besara y el que su lengua se introdujera entre sus labios entreabiertos.

A ella nunca le había gustado eso, pero la sensual boca de Soi se hizo más insistente y en ese punto la morena se estremeció, el pulso se le aceleró locamente y descubrió con sorpresa que no tenía resistencia, que no tenía ninguna gana de apartarse de ese placer intoxicante y de las sensacion es que estaban despertando en su cuerpo.

Unos dedos finos y seguros le recorrieron los senos y la inundó una oleada de excitación atormentadora que la dejó con la cabeza en blanco. No podía reaccionar o pensar mientras los pezones se le endurecían. Luego Soi le recorrió el cuello con suaves besos hacia abajo, despertándole todas las terminaciones nerviosas de la piel.

Mírame-le-exigió Soi.

-Yoruichi abrio sus orbes dorados y Soi pudo ver la pasion y excitacion reflejados en su mirada- Soi... -murmuró ella mientras le acariciaba el espeso cabello azulado.- por favor- pidio Yoruichi.

Una brillante sonrisa apareció en la sensual boca de Soi Fong y bajó la lengua rozándole la piel hasta el valle entre sus senos.

-Soi... -repitió Yoruichi tratando de retener sus gemidos.

Ella le quitó el camisón decididamente y luego le tomó un pezón en la boca, lamiéndoselo ansiosamente y con total maestría. Todo el cuerpo de Yoruichi se estremeció ante el calor y excitación que esta acción le produjo. Lo que le quedaba de control se desvaneció en ese momento y se dejó llevar.

Oyó gemir a alguien y no se reconoció a sí misma. Un placer con el que nunca había soñado la recorrió por completo, en oleadas y apenas hubo una pausa entre una cresta y otra. Se retorció bajo el cuerpo firme de Soi que parecía porcelana, sin poder quedarse quieta. Soi dijo algo cariñoso en francés y ella pensó que ese era definitivamente el idioma del amor.

Entonces Soi le pasó la mano por su vientre y bajo un poco más a su sexo, el mundo se transformó en un delirio de luces multicolores cuando descubrió el placer que esa mujer le estaba otorgando, como era posible que Soi pudiese ser tan sensual y pasional que hasta este punto la tenía muy húmeda, el calor de su cuerpo era tan intenso que era doloroso soportarlo. Ella gritó, tragó saliva y se estremeció. Mientras tanto Soi daba pequeños besos aquí y allá donde podía alcanzar mientras le daba la más íntima de las caricias en su condición de mujer.

-Espera... -dijo Soi entonces. Una fracción de segundo más tarde volvió a besarla y Yoruichi utilizó todo lo que acababa de aprender para mantenerla en el círculo de sus brazos y apretarse más a ella. Soi tomo una de las piernas largas y esbeltas de la morena y la alzo, poniendo su sexo inmediatamente en contacto con el de la morena y fue asi que comenzó a frotarse lentamente.

-Si esto es un sueño, no me quiero despertar -dijo Soi apasionadamente entre jadeos unos minutos despues, al cambiar de nuevo su posición.

-Soi...gimió Yoruichi con sorpresa- al sentir de nuevo los dedos de Soi en su condición de mujer, entonces el dolor la atrapó cuando se sintió levemente invadida en su interior, en una torturada anticipación. Tragó saliva y abrió los ojos dorados sin dejar de ver los grises de Soi que tenía una expresión de sorpresa.

-Princesa- Dijo Soi con una expresion de sorpresa.- para luego mirarla con una expresion cariñosa. Y entonces Soi volvió mover su mano en el sexo de la morena penetrándola por completo y rompiendo asi la barrera que impedida su paso, luego de unos instantes de pausa comenzo de nuevo a moverse y lo hizo de manera más profunda y con más velocidad. A cada empujón inflamaba más aún el fuego en el interior de la morena, hasta que el corazón pareció como si se le fuera a salir del pecho y le clavó las uñas en la espalda. La explosión de su propio placer fue electrificante y la dejó temblando aun unos minutos después.

Soi le acarició cariñosamente abrazándose volviendo a juntar se sexo al de ella, entonces comenzó a rozarse con desesperación, Yoruichi sintió como Soi Fong se estremecía, para luego sentir más humedad en su sexo.

-No te duermas ahora -dijo Soi entre jadeos mientras la abrazaba posesivamente unos segundos después-. Pasaremos el fin de semana en el yate. Tengo que estar en París el lunes... te encantará París, princesa. ¿Qué opinas?

¿Qué opinaba? Yoruichi trató de pensar. Le parecía como si Soi acabara de cerrar un trato tremendamente difícil y lucrativo, inmensamente satisfecha consigo misma.


Cuando Yoruichi despertó, la inundo un olor a rosas. Abrió los ojos y vio tres cestas de rosas azules. Estaba en una cama desconocida, en una habitación igual de desconocida y rodeada de rosas. Casi se cayó de la cama con las prisas por salir de ella. Entonces recordó todo lo sucedido la noche anterior y se puso pálida.

¿Qué había hecho, se habia acostado con una mujer? Cerca de la ventana había una maleta que reconoció, pues era suya. La abrió y dentro vio una nota de Kukaku en la que le preguntaba qué pasaba.

Yoruichi tomó unas ropas y se metió en el cuarto de baño. Se miró al espejo y se preguntó cómo se podía haber comportado así con Soi Fong. Deseó que la tierra se la tragara. Y de paso también que se la tragara a ella.

Por suerte para la morena, parecía que ya se había marchado al trabajo. ¡Cielos, el trabajo! Ya eran más de las nueve e iba a tener que inventarse una buena excusa por llegar tarde.

Una vez peinada y vestida, tomó su maleta y salió de allí. Le dolía todo y estaba descubriendo músculos nuevos en sitios inmencionables y el dolor innegable en el lugar menos mencionable de todos, así que la ira la fue llenando cada vez más a cada paso.

-Buenos días, hermosa...Soi la estaba mirando desde el pie de la escalera.

-Venía a ver si querías desayunar conmigo... pero creo que lo podemos hacer sin el equipaje.-Soi la miró a la cara y añadió: No lo hagas, no me digas lo que estás pensando.

Yoruichi deseó darle una patada y mandarla escaleras abajo.

-Sucede que llego tarde al trabajo, señorita Fong.- dijo con molestia.

-Yoruichi... quiero que cuentes hasta diez y pienses en lo de esta noche sin prejuicios. ¿Puedes hacerlo?

-No -respondió ella apartando la mirada.

-Compartimos algo muy especial que no quiero... o pretendo, perder. No importa que tú estuvieras afectada. Lo único que tiene importancia es lo que las dos sentimos en ese momento. Ahora solo debemos hacer un borrón y pasar la página.

-Cierra el libro -le dijo Yoruichi con los dientes apretados-. Cometí un error.

-No, en eso te equivocas. Lo que sucedió entre nosotros no fue ningún error... ni por mí ni por ti.

-¿Puedo dar yo mi opinión?- espeto la morena.

-No ahora.- dijo con seriedad Soi, le quitó la maleta de la mano y la puso a un lado.

-No te marches, te prometo que no trataré de presionarte más. Necesitas tiempo y espacio para pensar y yo te los daré. Tendré paciencia y me mantendré apartada de ti.

-Yo ...

-No hay nada de qué avergonzarse, nada de que arrepentirse.- dijo Soi con suavidad.

-¡Pero yo no quiero esto! No quiero un romance contigo. Lo de anoche fue una locura...- dijo Yoruichi con angustia.

-Una dulce locura que fue como un sueño. No niegues lo que estás sintiendo ahora.

-No siento nada... ¡nada! -espeto la morena antes de maldecir violentamente y recoger de nuevo su maleta con una energía salida de la desesperación. Luego, empezó a bajar las escaleras.

-Yoruichi, no vas a poder volver a la oficina después de esto.-Soi Fong la atrapó en el pasillo y la agarró firmemente de la mano, haciendo que se volviera y la mirara de nuevo.

- ¡Si te crees que voy a ser tu amante, te equívocas - Aclaro la morena.

-¿Qué te dije ayer, que no recuerdas? Que eso no era lo que quería que sucediera entre nosotras-le dijo Soi Fong conteniendo el enfado-. Pero ahora me echas la culpa a mí. Eso es muy femenino y lo entiendo, pero también es completamente injusto.

Yoruichi bajó la mirada. -No te estoy culpando a ti. Sólo quiero olvidar lo que ha sucedido, eso es todo.

-Pero yo no voy a jugar a eso... ¡Y quítate ese peinado de solterona que traes!- Mientras decía eso, Soi la rodeó con un brazo y con el otro le soltó las horquillas del cabello. -Eres hermosa, como una diosa. ¡Muestra esa belleza, no la disimules!

-Déjame- dijo con desesperación Yoruichi.

-Lo único que quiero es volverte a llevar a la cama -le dijo Soi en voz baja mientras le acariciaba las caderas y la apretaba contra su cuerpo.

Sus miradas se cruzaron y saltaron chispas entre ellas. La morena parpadeó entonces al sentir el dulce calor que empezó a formarse entre sus muslos y la forma en que los pezones se le endurecían, para su disgusto su cuerpo reaccionaba con excitación ante la cercanía y las acciones de Soi.

-Déjalo... -susurró Yoruichi casi sin respiración.

-Un beso, princesa mía, y te dejaré para que empieces a trabajar -dijo Soi en broma.

- ¡No - espetó la Morena.

-Terca... Tú quieres ese beso tanto como yo.- dijo Soi con tono cansino.

-Lo siento... No me he dado cuenta que estabas ocupada -dijo otra voz al final de pasillo.

Soi Fong bajó la mano instantáneamente y Yoruichi se apartó de ella de un salto, con los ojos muy abiertos por el pánico cuando vio a Jūshirō Ukitake a pocos metros de ellas, mirándolas incrédulamente antes de que sus facciones adquirieran una impasibilidad total.


Gracias por leer y por comentar, espero que esta actualizacion sea de su agrado.