Hola y buenas noches, gracias a los leen y son habituales comentando...un gusto leerles a ustedes tambien, espero que esta actualizacion sea de su agrado y poco a poco vayan tomandole gusto a esta historia.

CAPITULO No 3

Yoruichi Shihōin se quedó de piedra mientras Ukitake le entregaba unos documentos a Soi Fong, mientras el peliblanco se había quedado serio por la sorpresa de ver ahí a la morena, pero Soi actuaba de lo más natural.

-Yoruichi necesita que la lleven a la oficina -dijo Soi con una pequeña sonrisa cuando vio que Ukitake iba camino a la puerta-. A no ser que haya cambiado de opinión.-

-No -dijo ella mientras se dirigía a la puerta detrás de Ukitake. Soi Fong se apresuró para llegar a su lado y le pasó un brazo por la cintura y salió junto a ella.

-¿Almorzamos a la una?- dijo con una sonrisa maliciosa.

Pero Yoruichi no ponía atención pues estaba mirando al hombre regordete que les apuntaba con una cámara tomándoles una foto y se marchó.

Soi Fong sonrió y dijo sin siquiera sonar convincente: Vaya, que mala suerte.

La morena la vio con molestia y se soltó de su agarre para ir al junto a Ukitake que estaba subiendo a su automóvil.

El ambiente entre Yoruichi y Ukitake se podría haber cortado con un cuchillo en todo el camino a las Oficinas.

-Muy bien- dijo él rompiendo el silencio-. Ahora tendrás que mentirle al pobre Kisuke. Trabajabas hasta tarde... le dirás que yo también me quedaba y eso. Será mejor que no digas más o trates de alargar con escusas, Yoruichi. Créeme, soy hombre y Kisuke no va a querer saber toda la verdad. No te preocupes por la foto que les tomaron, no significa nada.

-Jūshirō, yo...- trato Yoruichi de explicarse.

-No me lo puedo creer... estallo con indignación - ¡Tú! Yo siempre pensé que eras a prueba de Soi. Me siento responsable. Yo te di el trabajo porque estabas comprometida para casarte. Es más, anteayer le estabas llevando una taza de café a Soi como si te fuera a contagiar algo, y esta mañana...

-Ukitake, vamos a no hablar de ello.- dijo Yoruichi.

-Evidentemente, Soi ha ido a por ti. Bueno, Dios sabe que me lo esperaba quizá hasta se había tardado en hacerlo. Llevo ya bastante tiempo trabajando con ella y no desaprovecha una oportunidad si algo le interesa. Te lo creas o no, me cae bien y la aprecio mucho, pero si mirara a mi hermana de la misma forma que te ha mirado a ti desde que te conoció, la encerraría y tiraría la llave al río.

Soi Fong es una amenaza para las chicas. Es emocionalmente fría y a la vez puede ser muy encantadora y detallista, la he visto en acción demasiadas veces como para saber qué...

-Jūshirō...- corto la morena el argumento de este en tono cansino- No quiero hablar de eso- y eso exactamente es lo que deseaba, no quería ahondar más en el tema, ella aun no lo creía, porque hace un día ella nunca hubiese dado alguna oportunidad de algo a Soi Fong, siempre había visto como ella trataba a sus conquistas después de terminar con ellas, pero a pesar de todo lo que más le causaba perplejidad era lo que ella jamás había notado o esperado. ¿Es que acaso todo el mundo, menos ella, había sabido del interés que había despertado en Soi Fong?

-Tus dos predecesoras se enamoraron por completo de ella y se volvieron unas auténticas pesadas. Yo creía que tú eras inmune a ella o en todo caso que no te podía tentar de ninguna manera.

La morena se hundió en sus pensamientos olvidando los reproches y la incredulidad de Jūshirō.

.-

Cuando llegaron a la oficina en el último piso, Gina, la recepcionista, la miró con curiosidad. Dos secretarias que estaban charlando en el corredor se quedaron en silencio cuando pasó a su lado. Sus saludos fueron muy poco efusivos y aunque le extraño el seco recibimiento Yoruichi no tuvo que esperar mucho para averiguar la razón.

-¿Señorita Shihōin? -dijo un camarero uniformado levantando la cubierta de un carrito lleno de comida-. El desayuno, con los saludos de la señorita Fong.

-Demonios -dijo Ukitake en voz baja cuando se detuvo a su lado y luego añadió más alto-. Espero que haya suficiente para dos. Trabajamos anoche hasta tarde y no he tenido tiempo de desayunar nada hoy.

Yoruichi estaba tan sorprendida y mortificada que ni siquiera pudo mirar a Ukitake para agradecerle, al parecer aun no alcanzaba a imaginar lo que cambiaría su vida a partir de una noche.

La mañana transcurrió sin ningún otro sobresalto, a Yoruichi todo le parecía un sueño, el problema era que no podía decidir si era uno malo o uno bueno, pero hasta ahora no cabía duda que Soi Fong sentía una atracción hacia ella y lo que era más sorprendente es que ella misma quisiera o no reaccionaba a su atracción como un imán, diablos como había sucedido eso. Soi tenía veinticuatro años y aunque era menor que ella en las cuestiones del amor, o mejor dicho en las cuestiones de cama y pareja tenía una vasta experiencia que en contraste a la de ella era como decir que estaba ante una casanova, era tan tonta para haber sido ella misma la que le dio oportunidad a la única mujer que era un peligro potencial.

-¿Yoruichi? -le hablo Jūshirō desde la puerta sacándola de sus pensamientos.

La morena levantó la mirada de los papeles que estaba revisando.

-Tengo entendido que Soi dio la orden de que no recibieras llamadas personales ayer por la tarde.

-¿De veras?- respondió ella con curiosidad.

-Kisuke está subiendo en el ascensor.

Ella se quedó pálida de repente. -Lo veré aquí.- dijo rápidamente.

-Pero Soi...

-Ya sé que no admite visitas personales, pero todavía no está aquí.-Yoruichi se levantó lentamente y entonces Kisuke apareció en la puerta. Parecía como si no hubiera dormido en toda la noche, muy pálido y con los ojos inyectados en sangre.

Jūshirō le hizo una señal de ánimo a ella a espaldas de Kisuke y cerró la puerta cuando salió.

-Yoruichi... – dijo el nervioso- ¿Qué te puedo decir?

Era como si entre ellos hubiera una muralla de cristal, como si desde el día anterior hubieran pasado mil años y verlo así sin tener las agallas de decir lo que había sido más que evidente y no tener el valor de decirle le molesto a Yoruichi.

-No hay nada que decir.- dijo con tono serio la morena.

-Kukaku se ha pasado semanas persiguiéndome. No es que esté buscando excusas, pero...

-Lo que te picó fue que no te hiciera caso hace tres años.- dijo Yoruichi.

Kisuke se ruborizó y luego asintió.

-Y no lo pudiste evitar.- cuestiono la morena.

Él la miró a los ojos.-Ahí es donde te equivocas. Kukaku ni siquiera me gusta dijo rápidamente. Sé cómo es. Fue sólo... ya sabes, algo físico.- el hombre rubio vio la expresión molesta en el rostro de la morena.- Maldita sea, Yoruichi, ¿Cómo te puedo decir que sólo quise meterme en la cama con ella y luego olvidarme de su existencia? ¡Así fue!

La morena se dio cuenta entonces de que él quería desesperadamente que le creyera y que lo perdonara aun así el rubio siguió con sus escusas.

-No había ninguna clase de emoción. Ya sé que debes pensar que es desagradable decirlo, pero la verdad es que es a ti a quien amo, es contigo con la que me quiero casar.

Sus miradas se encontraron y ella sintió entonces como si se le clavara un cuchillo en el corazón ante esas palabras.

-Tienes que saber que ahora eso es imposible -logró decir Yoruichi, agitadamente.

-Mira, deja que te lo cuenta todo desde el principio.- dijo desesperado Urahara.

-No. ¡No quiero saberlo! Más vale no removerlo. Nunca podré olvidarlo... dijo la morena con desesperación. Entonces se abrió la puerta y apareció Soi Fong, mirándola de una forma que quemaba.

Yoruichi se dio cuenta entonces de que Soi estaba enfurecida por haberla encontrado hablando con Kisuke.

-Creo que ya lleva demasiado tiempo aquí, Señor Urahara. No vuelva otra vez por esta oficina –dijo Soi fríamente.

Kisuke se puso más pálido todavía y se quedó sin habla.

-Soi...la morena tuvo entonces toda la impresión de que, si Kisuke decía algo fuera de lugar, Soi Fong lo utilizaría como excusa para sacarlo de allí a patadas.

-¿Qué está pasando aquí? -preguntó Kisuke moviendo la cabeza de un lado a otro en un estado de confusión al escuchar la forma informal en que la morena se había referido a su odiosa jefa-. No comprendo...

Soi Fong se acercó como una pantera al acecho y pasó un brazo por la rígida espalda a la morena.

-Yoruichi y yo vamos a almorzar. No puede seguir perdiendo el tiempo.- respondió Soi.

Kisuke se quedó boquiabierto. -¿Yoruichi?

La morena en un estado de confusión no supo qué decir o que hacer, así que Soi se ocupó también de eso. Simplemente la sacó de la oficina y la hizo entrar en el ascensor como si no tuviese voluntad propia. Antes de que las puertas se cerraran, ella pudo ver perfectamente la cara de sorpresa de Gina.

-¿Le has devuelto el anillo? -le preguntó entonces Soi Fong.

Yoruichi por fin fue capaz de reacción alguna y de hablar.- ¿Cómo te atreves a hacerme esto? ¿Cómo le has hablado así a Kisuke?

-¿Cuánto tiempo llevaba allí contigo? Evidentemente, el suficiente como para contarte un cuento triste.- dijo Soi desestimando el responder a la morena.

-Eso no es asunto tuyo.- espeto con enojo Yoruichi.

-Anoche dormiste en mis brazos. Si eso no hace que sea asunto mío, ¿qué será entonces?- dijo Soi con una sonrisa autosuficiente- Vaya, estoy seguro de que no le has contado eso. Bueno de todas formas eso es algo entre tú y yo, pero seguramente sí que le has dicho que lo tuyo con él ya es historia.

-¿Qué te importa a ti si lo he hecho o no?- espeto con violencia Yoruichi.

-Yo no comparto a mis mujeres. Es una regla -le respondió Soi Sardónicamente.

Entonces salieron del ascensor en la planta del garaje.

-¡Yo no soy una de tus mujeres!- aclaro la morena.

-Entonces, ¿qué es lo que eres?- pregunto Soi con seriedad.

Sus miradas se encontraron y Yoruichi se quedó rígida.

-Estoy enamorada de otro hombre.- dijo con suavidad.

-Que ya es historia.- aclaro Soi- Un hombre con el que nunca has compartido una cama. ¿Qué clase de amor era ese?- cuestiono sínicamente.

-¡La clase de amor que estoy segura de que tú no puedes comprender!- respondió la morena.

-Un amor puro y perfecto- bromeó ía que ser perfecto para ti, Yoruichi... Eso era la parte más importante, ¿no?

-No sé de lo que me estás hablando.- dijo la morena con total molestia.

Entonces Soi la hizo entrar en la limusina mientras seguía hablando.

-Me refiero a la boda de blanco, el sacrificio de la virginidad. Es algo medieval y fuera de época.- dijo Soi con seriedad- ¿Qué hubiera pasado si te hubieras metido en la cama la noche de bodas y no te hubiera gustado lo que él hacía allí?

-¡No seas desagradable!- se ruborizo la morena.

-Hubieras sido una mártir.- dijo con una sonrisa burlona- Habrías apretado los dientes y pensado en la decoración de la casa y mirado hacia el techo o para la ventana, mientras el pobre hombre seguía sobre ti en lo suyo y tu sin una pizca de satisfacción o excitación.

Yoruichi, se sintió invadida por la ira. -Me niego a oír eso.

-Anoche, - pregunto suavemente– que esperabas que sucediera entre tú y yo, te sorprendió tu propia respuesta...la respuesta de tu propio cuerpo.

-¡No Sigas!- espeto Yoruichi.

-No fuiste la única sorprendida Yoruichi.- susurro Soi- Nunca se me ocurrió que pudieras seguir siendo virgen y la verdad es que nunca me habría metido en la cama contigo si lo hubiera sabido. No tengo la costumbre de aprovecharme de las chicas inocentes.

-Dije que no quiero hablar de eso -dijo ella con voz temblorosa-. Ni siquiera sé qué estoy haciendo aquí contigo o el porque me has traído.

-Has querido escapar de Urahara. Por eso estás aquí.- le respondió Soi.

Yoruichi cerró los ojos. La odiaba porque para su molestia tenia razón, era como si Soi la estuviera leyendo como a un libro abierto.

-Ni siquiera lo culpas a él, ¿verdad? -murmuró Soi Fong.

-Kukaku es muy bella, muy tentadora -dijo la morena por fin.

-Es una mujer blanca de ojos verdes, con bonitos dientes, piernas largas y grandes senos. De esas mujeres hay muchas por ahí.- dijo Soi con indiferencia.

Yoruichi se quedó como anonadada momentáneamente por esa descripción de su prima. Luego se recordó a sí misma que, seguramente, teniendo en cuenta la experiencia y la larga lista de romances de Soi, Kukaku no debía ser nada especial para ella. Pero eso aún no explicaba nada, sino que todavía hacía más inexplicable, por qué una chica morena, normal como ella le había llamado la atención.

Entonces lo comprendió y se sorprendió por no haberlo hecho antes. Soi Fong siempre se había visto asaltada y asediada por las mujeres y su falta de interés por ella debía haber sido lo que le había atraído hacia ella.

Su aparente indiferencia a sus encantos debía ser lo que la había diferenciado a ella de todas las demás mujeres que caían a sus pies o quizá eso solo le había picado el orgullo.

Cuando llegaron al restaurante, Soi la ayudó a salir del coche y el calor del contacto de la mano de ella en su brazo la hizo estremecerse. No quería tener nada más que ver con ella. Tenía que decírselo lo más pronto posible.

Cabía la posibilidad que Soi Fong se sintiera responsable después de lo que había sucedido entre ellas la noche anterior. Después de todo, Yoruichi había resultado ser mucho menos experimentada de lo que ella había dado por hecho.

El restaurante estaba desconcertantemente vacío. Se instalaron en una mesa mientras un pianista tocaba en una esquina. Los camareros se dedicaron a ellos en masa.

-¿Dónde está el resto de los clientes? -preguntó Yoruichi.

-He querido que tuviéramos intimidad para poder charlar... y no creía que tú quisieras volver a mi casa.- respondió Soi tranquilamente.

¿Así que había alquilado el restaurante para ella? Yoruichi respiró profundamente, eso era un detalle demasiado ostentoso. Les sirvieron un primer plato ligero y Soi sirvió luego el vino. Después la miró tranquilamente.

-Come - ordenó suavemente.

-Cuanto antes hablemos, antes terminaremos.- dijo Yoruichi.

-A veces eres muy infantil, princesa.

-Lo que pasa es que no estoy acostumbrada a que me traten así.- se defendió la morena.

-Muy, muy infantil...- dijo Soi con una sonrisa- Si te miraras al espejo sin tener en cuenta los índices de tu prima, podrías ver lo que yo veo.- dijo Soi seriamente, mientras extendía su mano y con sus dedos acaricio el rostro de la morena, que muy a su pesar sintió un calor que se extendió por todo su cuerpo.- Una perfecta estructura ósea, unos ojos con el color y la intensidad del sol, abrazadores, como dos llamas de ardiente pasión- bajo su mano y la paso por el brazo de Yoruichi- una piel tersa y bronceada, una boca maravillosa y una figura que tentaría a un santo ermitaño. Y yo no soy una santa o una monja, princesa mía.

A Yoruichi se le secó la boca, mientras su corazón comenzaba a acelerarse.

-Cuando te miró, veo una mujer encantadora, que camina, habla y se comporta como si fuera de lo más normal. Eso fue lo primero que me llamó la atención de ti.- dijo Soi mirándole a los ojos con una sonrisa sincera- Me hiciste sentir curiosidad. Al principio pensé que estabas actuando, pensando que así llamarías más la atención. Luego vi cómo me mirabas y me di cuenta de que, fueras lo que fueses, y aun cuando me mirabas con desprecio y fastidio, no eras indiferente a mi presencia.

-Si estás tratando de decirme que yo te pedí que...- aclaro Yoruichi.

-Si no te hubieran fallado tus planes de boda, yo nunca me habría acercado a ti -la interrumpió Soi-. Pero ninguna persona que desee a otra ignora la oportunidad cuando se le presenta.- tomo su copa y dio un pequeño sorbo.

No había planeado acostarme contigo anoche- dijo en un susurro-era demasiado pronto y viendo tu inexperiencia, una mala idea- dijo con seriedad- pero ni se me había ocurrido que fuera tu primera vez.

Por lo tanto, no trates de volver lo que compartimos ayer en un error o en un idilio de una noche. Porque no lo fue y tú lo sabes muy bien.

Yoruichi dejó caer la cabeza, maldijo la debilidad de su cuerpo y la inmadurez de sus acciones, odiaba su inexperiencia y odiaba la manera en que Soi le hacía sentir y afectaba su cuerpo, más bien jamás pensó en irse a la cama con una mujer y más que eso el que su cuerpo deseara más de tener ese tipo de contacto sexual con Soi.

La morena suspiro -Pero eso no cambia como me siento y pienso. Tenemos distinta forma de conducirnos y de ver la vida. Lo que sucedió, no debió pasar nunca.

-Pero sucedió y no hay vuelta atrás.- corto Soi.

-Tal vez no la habría si yo me hubiera enamorado de ti o algo parecido. ¡Pero no lo he hecho!- exclamo la morena desesperada.

-¡Amor! -bufo, exasperada Soi Fong.

-¡Evidentemente, algo de lo que carecen tus romances!- aclaro Yoruichi.

Soi se rió con nerviosismo y la miró fijamente. -Oh, yo sé de amor más de lo que crees, yo he estado enamorada, Yoruichi. Mucho más profundamente de lo que creo que has estado tú.- dijo con una media sonrisa- Tenía quince años y ella era tres años mayor. Aquello duró dos años fantásticos y luego, una mañana, me desperté y ella ya no estaba allí. Me pasé un año tratando de encontrarla, y al final de esos meses, aún habría dado todo lo que tenía para que volviera conmigo. Eso princesa era amor.

A Yoruichi le afectó mucho esa confesión. Por un segundo se vio a sí misma pensando en Soi Fong como una joven adoradora ferviente de una mujer, pero no pudo imaginárselo por mucho tiempo. A sus veinticuatro años, ya no quedaba nada de niña en ella. Era una mujer adulta completamente segura de sí misma, fría y calculadora.

-¿Por qué se marchó? -le preguntó sin poder evitarlo.

Soi se encogió de hombros.

-Se convenció a sí misma de que no era buena para mí. Pero también me ayudó a librarme de cualquier ilusión acerca del amor.

Toma un cierto grado de respeto mutuo y de gustarse, añádele atracción sexual y tendrás algo bastante más seguro que lo que nunca encontrarás en el amor.- dijo Soi.

-No me lo creo.- dijo Yoruichi con ímpetu.

-Y eso que tus ilusiones se destruyeron ayer mismo. Te fiaste por completo de él. Pensaste que no te iba a traicionar. Te construiste todo un montón de esperanzas irreales creyendo que el amor lo conquista todo. – dijo Soi con seriedad. -Ahora, si no hubieras estado enamorada, no habrías dado por hecho todo eso y no habrías estado ciega a todas las señales que te estaban pasando por delante.

-Puede que haya algo de verdad en eso, pero yo sigo diciendo que, para la mayor parte de la gente, los beneficios de amar y ser amado superan a los riesgos.

-El factor de sentirse bien -burló Soi y se acercó más a ella-. Pero, te guste o no, las dos nos sentimos muy bien anoche... y el amor no tuvo nada que ver con lo que pasó.

Yoruichi se ruborizó fuertemente ante la mención de los acontecimientos de la noche anterior.

-La otra noche fue la otra noche. Un tiempo fuera del tiempo.- dijo- Pero yo no voy a tener un romance contigo ni voy a ser tu amante.- aclaro la morena.

-¿Por qué no? – cuestiono Soi Fong.

Entonces ella perdió el control de sí misma por completo. -Porque no tenemos nada en común. Porque vivimos en mundos distintos, con valores diferentes.

-Pero no porque no estés interesada.-aclaro Soi con suficiencia y una enorme sonrisa en su rostro.

El almuerzo y la conversación después de un rato habían terminado, Yoruichi al ver que Soi era imposible de disuadir o ceder ante su negativa de tener alguna relación que no fuese de trabajo, salió casi echando humo por la cabeza, en silencio entró de nuevo en la limusina.

-¿Me vas a dejar en el trabajo sin avergonzarme de alguna manera?- cuestiono a Soi.

-Lo del desayuno... ¿te produjo vergüenza?- pregunto Soi con suavidad.

-Ya sabes lo que quiero decir.- dijo la morena.

-Lo que piense la gente, ¿es tan importante para ti como para dejar que eso rija tu vida?- cuestiono Soi con incredulidad.

-¡Eso no es justo!- dijo Yoruichi casi con molestia.

Soi tomó una de las manos de la morena entre las suyas y, a pesar de una primera resistencia, lo logró. Yoruichi se estremeció, no sabía lo que le estaba pasando. Sintió un súbito y terrorífico impulso de echarse encima de Soi y abrirle su corazón entre sollozos. En toda su vida nunca antes se había sentido tan confundida y a la vez tan necesitada de alguien, pero para su molestia extrañamente ese alguien parecía ser la mujer junto a ella.

Entonces Soi la hizo acercarse más.

-Soi, no...- susurro Yoruichi.

Pero ella no le hizo caso y se puso a acariciarle el cabello y la hizo mirarla. Sus miradas se encontraron y Yoruichi se tensó por completo al tiempo que se le aceleraban los latidos del corazón.

Una terrible excitación se formó en su interior aunque trató por todos los medios de contenerla aunque era muy evidente.

-Por favor...- logro decir.

Por favor que – dijo Soi muy cerca de sus labios- Soi tomó su boca con ansiedad en un beso apasionado. Entonces ella respondió con todas sus ganas y deseó agarrarla, mezclarse con ella. Su olor, su contacto, arrebataban sus sentidos con una pasión aturdidora que jamás imagino sentir. Sus dedos se colaron entonces desvergonzadamente por debajo de su camisa de seda y los músculos de Soi se tensaron ante su exploración.

Entonces Soi hizo que Yoruichi se colocara sobre ella, y con manos expertas, le subió la falda, haciéndola entrar en un contacto un poco más directo con su condición de mujer.

Soi, se estremeció ante esa acción, retiró entonces la boca de la de ella y la miró con una intensidad abrasadora.

-Ven a casa y pasa la tarde ahí...Acuéstate conmigo, hagamos el amor y olvida todo lo demás.- dijo Soi con total ansiedad.

En ese mismo segundo, la puerta del coche se abrió. Yoruichi lo único que pudo ver fueron los brillantes zapatos del conductor y saltó de encima de Soi con una agilidad felina. Casi cayó fuera de la limusina en su intento desesperado por salir de allí.

Soi Fong dijo algo, la llamó por su nombre, pero ella siguió caminando arreglando su traje, pasando por delante de unos empleados de la empresa que la miraban boquiabiertos por lo que acababan de presenciar.

No podía creer lo que acababa de permitir, estaba fuera de control o era solamente que la cercanía de Soi la ponía en ese estado, no se podía permitir ser débil ante su presencia, por lo tanto debía tomar distancia-Jūshirō... -dijo ella diez minutos más tarde, cuando se lo encontró-. Me temo que te voy a tener que dejar la oficina unos días. Creo que ya es hora de que me vaya a casa.


Saludos y pasen una excelente noche...