Hola y buen principio de semana para los que leen y se han enganchado con esta historia, gracias por leer y esperar las actualizaciones.

CAPITULO No 5

Habían pasado tres semanas después de que Yoruichi aceptara la propuesta de matrimonio de Soi Fong y de pronto comenzó el movimiento de los preparativos ya que dado lo precipitado e imprevisto de la noticia nadie se lo había esperado, aun así todo estuvo listo en el tiempo de tres semanas.

-Es un vestido magnífico. Por supuesto, nosotros no nos podíamos haber permitido algo así dijo secamente Janice Shiba-. Supongo que, con la cantidad de gente importante que va a venir, Soi Fong quiere que tengas un aspecto especial.

Pero tu tío y yo nos vamos a sentir completamente fuera de lugar sentándonos en la mesa principal. No hemos hecho nada para ayudar. Claro, que todo se ha hecho con tantas prisas...

Yoruichi miró indirectamente a su tía, extrañada por su comportamiento. Lo que Soi había dicho sobre Kukaku y Kisuke la había afectado mucho. La familia Shiba se había molestado mucho con el comportamiento de su hija, la traición de esos dos había sido un trago muy amargo para ellos y la cosa había empeorado por la negativa de Kukaku a sentirse ni siquiera un poco arrepentida y para colmo al parecer no les agrado que Soi Fong fuera la que les diera esa noticia, tan fría y secamente.

-Yoruichi... Todavía no es demasiado tarde para que cambies de opinión, luego de la ceremonia por la iglesia no hay vuelta atrás.- le previno su tía Janice.

La boda iba a ser al cabo de un par de horas y Yoruichi casi se rió ante esa idea.

-No quiero cambiar de opinión.- dijo ella rápidamente.

-Soi Fong es muy rica y atractiva. Pero también tiene una personalidad muy fuerte. Naturalmente, yo quiero que tú seas feliz... pero, ¿estás realmente segura de haber tomado la decisión correcta?- cuestiono Janice Shiba.

-Quiero casarme con ella.- dijo firmemente la morena.

Entonces sonó el timbre de la puerta y su tía bajó a abrir. Yoruichi frunció el ceño cuando oyó la voz de su tío Kanju. Parecía preocupado, así que salió a ver qué pasaba.

-Dime que no es cierto -estaba diciendo su tío con tono molesto.

-¡No puedes anunciar una cosa así el día de la boda de Yoruichi! -le decía su tía a alguien que estaba fuera de la vista de la morena-. ¿Qué va a pensar de ti la gente?

-¿Qué pasa? -preguntó ella.

Kukaku se adelantó para que la viera y le dijo: Kisuke y yo nos casamos ayer en el juzgado.

Yoruichi se quedó muy quieta. -Enhorabuena -murmuró-. Me alegro mucho por los dos.- dijo seriamente.

Ignorando las airadas palabras de su tío, Yoruichi entró de nuevo en su dormitorio. Bueno, ya sabía ella que eso iba a pasar, ¿no? Y ella se iba a casar con Soi dentro de un par de horas.

Media hora después la media hermana de Soi, a la que no conocía todavía y que iba actuar de dama de honor, llegaría. Le ardieron los ojos y respiró profundamente para tranquilizarse. Incluso logró sonreír levemente. Como era habitual, Kukaku le había amargado su día y le había ganado en la línea de salida. Por supuesto que ella le deseaba que fuera feliz. Era sólo... que hubiera preferido no saberlo precisamente ese día, eso era todo.

En una habitación aparte y alejada, Janice y Kukaku hablaban.

-Por favor, no montes una escena -le rogó Janice a su hija.

-Yoruichi me pone enferma -siseó Kukaku sin hacer caso de su madre-. Siempre hace lo correcto. Y, ¡zas! de repente, pilla a una multimillonaria el mismo día que pierde a Kisuke. Me apuesto cualquier cosa a que, además, Soi Fong, está locamente enamorada de ella. Fíjate ¡Ciertamente, no ha podido esperar mucho para llevarla al altar! La que todos proclamaban la soltera de solteras. Me apuesto también algo a que si tuviese suegra la adoraría tanto como esa vieja bruja de la madre de Kisuke la adoraba. Y me apuesto también cualquier cosa a que se va a pasar el resto de sus días rodeada de lujos, apreciada y adorada. ¡Eso puede hacer vomitar a cualquiera!

Y, con esa amargada y resentida conclusión, Kukaku se marchó dando un portazo.

Yoruichi se dejó caer en una silla y apretó los labios.

-Está tan horriblemente celosa de ti. Siempre lo ha estado...- dijo Janice entrando en la habitación de la morena.

¿Celosa? ¿Kukaku celosa de ella? Yoruichi se quedó anonadada.

-La malcriamos más cuando nos dimos cuenta de lo que sentía. Pensamos que eso la haría sentirse más segura. Pero eso no cambió sus sentimientos y, realmente, no fue culpa suya –le dijo su tía-. Después de todo, nadie le pidió su opinión cuando te aceptamos en la familia.

-No me puedo creer que Kukaku esté celosa de mí.

Su tía le sonrió sin humor.

-Claro que lo está, Yoruichi. Parece que siempre tú le gustas más a la gente que ella. Otras mujeres la envidian por su figura y no pueden soportar la comparación. Mucha gente va a juzgarla mal por haberse casado con Kisuke... cuando realmente eso le podía haber pasado a cualquiera. Es por eso por lo que me atreví invitarlos a tu boda.

-¿Los has invitado? ¿Has invitado a Kisuke?- pregunto anonada la morena.

Su tía levantó la cabeza.

-Pensé que parecería mejor si vinieran los dos. Eso les mostraría a nuestros amigos que no hay aspereza, sólo un cambio de parejas de última hora. No quiero que la gente piense mal de mi hija, Yoruichi.

La morena lo podía comprender, pero aun así no quería a Kisuke en su boda, tampoco quería a su prima, pero como le decía eso a su tía.

La llegada de la hermana de Soi fue una buena distracción. Extrañamente ella era la tercera hija del padre de Soi, Ryu Fong había tenido en total cuatro hijos y todos de distintas mujeres.

Rangiku Matsumoto entro al pequeño dormitorio de Yoruichi, con una sonrisa en su rostro, en un excelente inglés le dijo.

-Así que Soi ha hecho lo inesperado –dijo Rangiku riéndose mientras tomaba de las manos a Yoruichi.

Era una mujer muy atractiva, solamente un año más joven que Soi aunque parecía mayor, soltera, una modelo y publicistas de mucho prestigio en Italia y Francia, extrañamente era tan diferente a Soi, pues ella era muy alta, pelirroja y con un cuerpo muy escultural, sin contar que parecía más cálida y simpática.

-Te daría un beso, pero seguro que te estropeo el maquillaje.- dijo Rangiku mirándola detenidamente-¡Eres preciosa! -dijo ella con una gran sonrisa-. ¡No me sorprende que Soi haya tardado todo un año en atraparte! Todos se han alegrado mucho de que, por fin, se vaya a casar. ¡Pensábamos que Soi no se repondría nunca de lo de Tia!

Yoruichi se quedó sorprendida ante el comentario y la familiaridad con que la pelirroja la trataba.

-Deja que te ayude con el vestido -dijo Rangiku rompiendo el silencio incómodo que se había producido y pensando que había hablado de más.


Una hora más tarde, Yoruichi Shihōin entraba en la iglesia local del brazo de su tío. Soi la miró y le dedicó una sonrisa sincera, con lo que consiguió que la tensión nerviosa se evaporara en ella. Había unos guardias de seguridad conteniendo a la prensa. Uno de esos hombres extrañamente le llamo la atención pues se parecía a un tipo regordete que le resultó conocido. ¿Dónde lo había visto anteriormente?

El patriarca de la familia hace más de cuatro años había muerto por lo que solo estaban sus medios hermanos, los Fong habían tenido un padre un tanto mujeriego, al final la morena pensó que el fruto no caía tan lejos del árbol pues Soi había sido casi igual, extrañamente Ryu Fong había tenido cuatro hijos con diferentes parejas, pero solo con la madre de Soi contrajo matrimonio pero había muerto cuando dio a luz a su hija, Soi era la segunda hija de Ryu Fong y la única que él mismo había criado a su modo, sin una figura femenina y maternal Soi tenía un marcado carácter y pensamiento más masculino que femenino.

Al terminar la ceremonia Shunsui, un hombre mayor con una chaqueta rosa y pelo largo llevado en una coleta la abrazó entusiasmado. Su esposa parecía contrastar con él pues tenía un rostro serio, Nanao, le sonrió y le dio la mano.

-Bienvenida a la familia, Yoruichi- dijo con un evidente acento estadounidense, Rangiku también llego a abrazarlas y felicitarlas, por ultimo Gio se acercó con evidente molestia y refunfuñando algo sobre que Soi siempre se quedaba lo mejor.

Después, dentro de la limusina que se los llevó de la iglesia, Soi la miró de reojo y le dijo: Bueno, al fin estamos solas. Créeme, no era mi intención que apenas nos viéramos antes de la ceremonia. Pero lamentablemente los viajes a Nueva York y Milán llevaban ya semanas programados.

-Has estado muy ocupada y lo entiendo -dijo Yoruichi, apresuradamente.

La verdad era que, teniendo en cuenta que, desde que Soi había conseguido su asentimiento, habían salido juntos sólo tres veces en tres semanas, le parecía como si Soi le estuviera dedicando toda su atención a cosas más importantes... tales como seguir ganando dinero, aunque tenía suficiente para no poder gastárselo en toda la vida.

-Sí pero no es excusa, tengo entendido que has ido de vez en cuando a Ladymead.- cuestiono Soi.

-He querido estar presente al principio de los estudios para su renovación.- aclaro la morena.

-¿Sabes? Eres una novia preciosa.- le dijo Soi con una sonrisa.

-Es un vestido muy bonito...- dijo Yoruichi con una voz suave.

-No hagas eso, no te rebajes. Yo no me habría casado con menos que una mujer preciosa.- le dijo Soi.

-Kukaku y Kisuke se casaron ayer -le dijo ella entonces, preguntándose si su prima y su ex novio se presentarían en la recepción. No los había visto en la iglesia, pero era perfectamente posible que no los hubiera localizado entre la multitud.

-Bueno, espero que les vaya bien -respondió Soi secamente.

-Mi tía los ha invitado a la boda.- soltó rápidamente la morena.

Soi la miró fijamente.- ¿Qué dices?

-Kukaku es su hija, Soi. Y mi tía piensa que eso evitará los comentarios que la gente pueda hacer sobre ella. La madre de Kisuke ya ha dicho por ahí algunas cosas desagradables sobre Kukaku.

-¿Cuándo las vas a decir tú? dios... eres demasiado buena. No los quiero hoy por aquí.- espeto Soi.

-Comprendo porque yo podría pensar lo mismo... pero de todas maneras eso no importa. Después de todo, Kisuke va a ser mi cuñado a partir de ahora -dijo ella y le falló un poco la voz cuando se dio cuenta realmente de lo que acababa de decir.

Soi la miró entonces. -¿Te resulta difícil hacerte a la idea?

Yoruichi se miró las manos.-No es eso... Lo he sabido sólo una hora antes de salir de casa esta mañana, fue una sorpresa. Todavía me estoy acostumbrando a la idea.

-Pero no lo suficientemente rápido, Princesa. No lo suficientemente rápido.- dijo Soi con tono frio y serio.

Eso la hizo sentirse mal y herida. Había tenido muy poco tacto, se dijo la morena a sí misma. Naturalmente, Soi no quería saber nada de Kisuke en el día de su boda. ¿Por qué no había mantenido la boca cerrada? Mientras se preguntaba eso, salió de la limusina, ya que habían llegado al fabuloso hotel en el campo donde se iba a celebrar la recepción.

Cinco minutos antes de que empezara la comida, Yoruichi vio a Kukaku y Kisuke sentándose en los dos únicos asientos que quedaban vacantes. Su prima sonreía y Kisuke parecía de lo más incómodo.

-La feliz pareja -le dijo Soi-. Se merecen el uno al otro, ¿no crees?

Yoruichi miró fijamente su copa de vino. -Les deseo lo mejor. De verdad.

-Si eso te lo dices lo suficientemente a menudo, puede que yo también empiece a creérmelo –le contestó Soi de una forma que la hizo sentirse más nerviosa todavía.

Después de la comida, Soi Fong bailó con ella en la pista y, poco después, la morena estaba charlando con unos amigos de la familia cuando sintió una mano sobre el hombro. Se volvió, sonriente, pero tuvo que obligarse a seguir haciéndolo cuando vio que era Kisuke.

-¿Bailas? -le preguntó él.

Yoruichi dudó, muy consciente de la gente que los rodeaba.

-Si quieres... -dijo por fin.

Una vez en la pista, él le dijo:

-Kukaku ha sido la que quería venir, no me culpes a mí. – sonrió de medio lado y con nerviosismo-Cielos, Yoruichi... ¿qué nos ha pasado?

-Tú sabes exactamente lo que ha pasado, Kisuke.- dijo la morena con seriedad.

-¡Pero me siento como a alguien que le empujaran sólo por diversión! Me han metido en este lío, Yoruichi. La semana pasada descubrí que un investigador privado me había estado siguiendo, preguntándole a mis compañeros de trabajo cosas, ¡Pagaba muy bien cualquier información sobre mis movimientos y lo que yo hacía!

Yoruichi se preguntó si no estaría bebido. -¿Un investigador privado?

-Tú me dijiste que alguien sabía que Kukaku y yo estaríamos en el piso a esa hora ese día. Pero eso fue algo que organizamos en el último minuto. Y, ¿quién hizo esa llamada para que vinieras y nos pillaras con las manos en la masa?

Ella apretó los labios. -No sé a qué viene esto ahora, eso ya es pasado Kisuke.

-¡La única persona que conozco que se puede permitir pagar a un investigador privado es tu querida esposa! Es rica y me odia a muerte sin saber porque. ¡Creo que tengo suerte de seguir vivo! ¡Si fuera por ella, seguramente esa cruel calculadora habría contratado a un asesino para que me quitara de en medio!

-¿Tienes idea de las tonterías que estás diciendo? -le preguntó Yoruichi apartándose de él porque, en su enfado, él la estaba apretando demasiado-. Respeta a mi esposa, además ¿Por qué iba Soi a contratar a un investigador privado?

-Bueno, mira quién es la que ha sacado lo que quería de esta pesadilla. Soi Fong debe haberte querido mucho para casarse contigo tan rápidamente. Es curioso cómo estaba en el sitio adecuado en el momento más oportuno para tomar mi lugar. Eso por no hablar de lo poco habitual de su situación sentimental, sin una relación con alguna otra mujer.

Estas alucinando- dijo con seriedad Yoruichi.

Por supuesto que estaba allí esperando atraparte cuando tú estuvieras en una posición débil, ¿no?- dijo Kisuke con todo el veneno que pudo.

-Perdónenme por interrumpir esta conmovedora reunión...- se escuchó una voz fría.

A Yoruichi la recorrió un escalofrío cuando oyó la voz de Soi. Nunca antes había oído una voz tan amenazadora, así que no le extrañó que Kisuke se pusiera pálido y se apartara de ella.

Kisuke le acababa de decir que Soi lo odiaba, y Yoruichi pensó entonces que, probablemente, aquello era muy cierto.

Soi la rodeó con un brazo y se alejaron de ahí. En sus fuertes rasgos se adivinaba la ira y en su mirada no había expresión alguna era como una pared.

Cuando estuvieron solas, Yoruichi le preguntó: ¿Te disgusta tanto Kisuke?

-Sigue respirando, andando por ahí, causando problemas...- dijo en tono indiferente.

A ella se le escapó una risa nerviosa. -Soi... no estaba tratando de ligar conmigo.

-¿Esperabas que lo hiciera?- dijo Soi sarcásticamente- ¿O era sólo un juego para que su recién estrenada esposa los viera juntos y tan absortos como para no darse cuenta de que la música había dejado de sonar?

Yoruichi se puso pálida. -No ha sido así...

-Sigue enamorado de ti... O, por lo menos, eso cree; pero ahora está casado con otra mujer. Tu comportamiento ha sido de lo más inapropiado. Tanto como el suyo. Pero es el tuyo el que quiero reprobar, porque ahora eres mi esposa y espero que te comportes de una cierta manera, sobre todo en público. Si no puedes hacerlo en lo que respecta a tu antiguo novio, ¿cómo vas a poder seguir en contacto con tu familia? Me voy a tener que asegurar que no haya problemas en eso, princesa.

-¡Si hubiese escuchado lo que Kisuke me estaba contando, podrías comprender por qué seguíamos allí cuando terminó la música!- aclaro la morena.

-¿No te podías apartar de él?- dijo Soi con sarcasmo.

-No, y no por la razón que te imaginas. ¡No me podía creer lo que me estaba diciendo! El te estaba acusando de haberle puesto un investigador privado, de haberlo preparado todo para que yo los pillara con las manos en la masa... ¡Por Dios!- eso es totalmente fantástico y enfermo, como en una novela tonta.

Cuando vio lo sería que se había puesto Soi, le falló la voz.

Se había esperado que ella se riera con su habitual espontaneidad, o que reaccionara con enfado ante semejante tontería. Pero no hizo nada de eso. Se quedó muy seria, mirándola fijamente. Entonces, Rangiku llego, le tomó de la mano y, después de pedir disculpas a Yoruichi, se la llevó de nuevo a la pista de baile, dejándola a ella sola con sus pensamientos.

Recordó ese día fatídico en que pilló a Kisuke y Kukaku en la cama. Soi seguramente no tenía nada que ver con aquello. ¡La idea era ridícula! ¿Es qué la paranoia de Kisuke era contagiosa?

Recordó a Soi Fong entrando en su oficina esa tarde, no le dirigió ni una sola palabra de crítica por los fallos que había tenido ese día en su trabajo, había sido inexplicablemente toda comprensión y tranquilidad.

Además, Soi tenía que haberse ido a Roma esa misma tarde... pero extrañamente no había ido a ninguna parte. ¿Coincidencias?

Yoruichi, acompañada por Rangiku, fue a cambiarse de ropa mientras en su mente seguía haciéndose preguntas.

¿Cómo había sabido Soi que Kisuke era vendedor? ¿Que ella vivía con su prima? Misteriosamente había sabido demasiado. ¿Y lo de la cena que le había dicho, el hecho de que las llaves del apartamento de la compañía estuvieran exactamente en su bolsillo para poder ofrecérselas sin demora? El corazón le latía tan fuertemente tanto así que lo sentía en la garganta.

Poco después se instaló en la limusina que las iba a llevar al aeropuerto y, cuando estuvieron en marcha, no pudo evitar preguntar.

-¿Soi? Te voy a hacer una pregunta que, seguramente, te va a parecer una tontería.

-¿Lo del investigador?- dijo ella.

A Yoruichi se le cortó la respiración y sus miradas se cruzaron.

-Sí. Contraté un investigador para que le siguiera los pasos a Urahara.- dijo sin emoción alguna y como si estuviese hablando de algo normal y cotidiano.

-¿Sí?- inquirió ella.

-Te deseaba mucho, Yoruichi. Fue de esa manera como descubrí su relación con tu prima.- la miro seriamente- Te voy a ser muy sincera, mi intención inicial fue decirte simplemente que tu vendedor estaba teniendo una aventura. Pero pensé en eso de lo de matar al mensajero y temí que no me creyeras, así que pensé que algo tan directo no sería una buena idea. Además la relación laboral que llevábamos no era la más apropiada para semejante revelación, tan personal. Tristemente, era necesario que tú lo descubrieras con tus propios ojos y te desengañaras por ti misma.

-¿Tristemente?- espeto ella incrédula.

-No tenía la menor idea que los ibas a sorprender en la cama. No podría haber organizado algo tan cruel como eso.- dijo Soi seriamente.

-Pero fue muy oportuno para ti, ¿no? ¿Y la llamada telefónica?- pregunto con indignación.

-Arreglé que...

-¿El guardia de seguridad que trabaja para ti? Ya lo recuerdo, lo vi en la calle, fuera del piso.

-Era una preocupación por tu seguridad -dijo Soi y pareció estar un poco a la defensiva, como si su actitud no fuera la que ella se hubiera imaginado-. Sabía que tú podías estar molesta...

-¿Podía? -le preguntó ella, incrédulamente.

-Yo quería saber dónde estabas, lo que hacías y que estabas a salvo. Me sentía responsable por ti.- dijo Soi con voz suave.

A Yoruichi se le derrumbó entonces el mundo entero. ¿Cómo podía ella estar confesándole tan tranquila semejante enormidad?

-Yoruichi, tú tenías derecho a saber todo eso.- dijo Soi.

-Eso es lo que dicen los periodistas cuando le destrozan a alguien la vida y la muestran al público para que se divierta.- dijo la morena muy molesta.

-Todo estaba demostrado, cómo pudiste ver más tarde. Tu prima está embarazada y no iba a sentarse tranquilamente a ver como tú te casabas con el padre de su hijo.- dijo Soi Fong con desesperación.

-Eso no importa. Tú has jugado a ser Dios con mi vida.- dijo dolida Yoruichi.

-Lo que pretendía era contarte la verdad en su momento.- dijo Soi tranquilamente.

-Tal vez nunca me lo hubiese contado si no te descubre Kisuke- dijo la morena.

-Yoruichi... él no te merecía.- dijo fríamente.

-¿Y tú sí? Debiste quedarte encantada y feliz viendo lo bien que iba tu plan. Me emborraché y caí en tus brazos como una muñeca sin voluntad. Ahora te odio -dijo ella con voz temblorosa-. Nunca te perdonaré por esto.

El silencio reino sobre ellas pues Soi no quiso que la morena tuviese más cosas en su contra. Una vez en el aeropuerto, ella salió de la limusina con piernas temblorosas, tratando de no llorar. Cuando Soi Fong se atrevió a tomarla de la mano, ella la apartó y deseó golpearla. Nunca antes en su vida había experimentado semejante rabia. Así que nadie era perfecto, ¿verdad?- recordó la morena con amargura.

En el mismo instante en que el jet privado de los Fong hubo despegado, Yoruichi se soltó el cinturón de seguridad y se dirigió a la cabina trasera. Soi la siguió, muy seria.

-Yoruichi tenemos que hablar...- dijo rápidamente al entrar.

-Kisuke me dijo eso mismo y yo debería haberle escuchado, ¿no te parece? Tal vez él tuviera sus sospechas entonces, tal vez pudiéramos haberlo arreglado todo si no hubiera habido por medio un agente provocador.

-Ahora ya es un poco tarde... Estamos casadas.- dijo molesta Soi.

-Y eso, ciertamente, no era parte del plan original, ¿verdad? Lo que pretendías era encontrarme con las defensas bajas y acostarte conmigo. Pero, incluso eso lo hice yo por ti. ¡Fui yo la que te arrastré a la cama el primer día!

-Yoruichi, no... No fue así.- dijo Soi con voz suave.

-Yo sé muy bien cómo fue. ¡Estaba allí! Estabas más que dispuesta a destruir mi futuro con el hombre al que yo amaba sólo para conseguir otro sórdido romance. ¡Y yo fui tan estúpida que estuve de acuerdo! ¡Otra conquista para la irresistible Soi Fong!

-Te pedí que te casaras conmigo -dijo Soi con las facciones endurecidas

-¡Vaya! ¡Soy una chica con suerte! Me he encontrado un héroe de verdad.- sus ojos dorados chispeaban en ira- Eres una mentirosa, y la única razón por la que me propusiste matrimonio fue porque por fin te llegaste a convencer que esa sería la única forma de tenerme en tu cama.

-Por si no te acuerdas, cuando te lo propuse yo ya había tenido ese placer.- dijo Soi con suficiencia.

Yoruichi se quedó muy pálida y se apartó de ella, la ira la cegaba y sintió la necesidad de devolverle el golpe con urgencia.

-Bueno, pues al parecer no has hecho un buen trato, ¡Una esposa que sigue desesperanzadamente enamorada de otro hombre! Tal vez eso nos iguale a las dos.

La morena se quedó esperando alguna respuesta o reclamo de parte de Soi, pero el ruido de la puerta de la cabina cerrándose cuando Soi salió fue su única respuesta.

A Yoruichi se le escapó entonces un sollozo incontenible, se arrojó sobre la cama y enterró el rostro en la almohada. Una vez allí dejó que las lágrimas fluyeran sin freno por primera vez desde hacía años. Bueno, en cualquier caso, por lo menos ahora no estaba allí Kukaku para reírse de sus penas o aumentarlas.

¿Cómo podía haberle hecho eso Soi? ¿Cómo podía haber admitido fríamente semejante comportamiento vil e infame? ¿Es que no se daba cuenta de que, con eso, había destruido los frágiles cimientos de su relación? Ya no quedaba nada, nada salvo odio y resentimiento, además de un amargo remordimiento en las entrañas de ella en esos momentos.