Hola...gracias por leer, por los que se toman tiempo de comentar y bueno para cumplir con la curiosidad y ansiedad aclaro que esta historia posiblemente tenga 10 capitulos y sin otra aclaracion mas...actualizo.
CAPITULO No 6
Cuando Yoruichi se despertó en una habitación desconocida, fue saludada en francés por una mujer desconocida de uniforme. Entonces recordó que se hallaban en la casa de la familia Fong en Francia, a la que habían llegado la noche anterior. Desayunó en la cama y diez minutos más tarde, se levantó y se acercó a la ventana. Desde allí se veía el rio Sena, la torre Eiffel, se fijó que las calles estaba tan abarrotadas de automóviles y personas a pie como cualquier calle principal de una capital. Yoruichi se quedó encantada por la vivacidad de la escena, por lo hermoso de ver una ciudad tan hermosa que tenía edificios modernos y en contraste unas estructuras arquitectónicas llenas de historia.
Luego de un rato se dio un baño largo y cálido, pero con incluso semejante esplendor y belleza le fue imposible relajarse. Se había precipitado al matrimonio a toda velocidad. ¿Quién podría decir que no se había buscado lo que tenía ahora? ¿Que no se merecía el lío en que se encontraba?
No es que pidiera un héroe perfecto, pero al menos a alguien con uno o dos escrúpulos. ¿Era acaso mucho pedir?
Parecía que Soi no tenía remordimientos. Por qué le iba a importar ahora el que ella se viera forzada a verse a sí misma como un objeto puramente sexual... una cosa femenina, deseada por su cuerpo.- sonrió ante su tonta conclusión- ¿Cuándo se iba a desprender de todas sus imaginaciones y fantasías e iba a ver a Soi Fong como lo que realmente era?
Ella había utilizado todas las claves adecuadas, tales como hogar y familia, para cegarla y llevársela al altar o mejor dicho a la cama.
Sin importar que estuviese ella enamorada de otro hombre y a tres semanas de la boda, cualquier persona normal la habría considerado fuera de su alcance. Pero Soi vivía en una sociedad distinta, la de los muy ricos y poderosos, donde todo se podía conseguir con dinero... o con las tácticas adecuadas.
Y Soi Fong era famosa por ser tortuosamente astuta e inescrutable en sus negocios y tan discreta de forma innata que, incluso sus mismos ejecutivos se llevaban sorpresas y se quedaban boquiabiertos cuando, de repente, resultaba que había llevado un trato enteramente por sí sola.
- ¿Has dormido bien -? Soi preguntar con suavidad.
Inmersa en sus pensamientos, Yoruichi no la había oído entrar en el cuarto de baño y del susto se levantó de la tina de golpe, produciendo una oleada de agua. Inmediatamente tomó una toalla para ocultar su cuerpo de la persona que tenía a menos de dos metros de ella.
-¿Cómo te atreves? -le gritó molesta.
- Así que lo que? -. Soi pidáis.
-¡A invadir mi intimidad! -le respondió ella tratando de envolverse rápidamente en la toalla. Pero la parte baja de la misma se había metido ya en el agua y aquello resultaba un poco difícil.
-¡Sal de aquí!- siseo molesta.
-Ya veo que, milagrosamente, has recuperado la lengua -dijo Soi sentándose en una esquina de la tina, sonriendo de forma divertida-. Un comienzo prometedor para un nuevo día.
-Quiero que me escuches.- dijo la morena seriamente.
-Soy toda oídos.- dijo Soi.
Yoruichi se estremeció de rabia. Si había algo que no podía soportar era que no la tomaran en serio.
-¡Estás tratando de comportarte como si ayer no hubiera existido!- le acuso.
Soi la tomó entonces de la mano y le rozó la alianza que llevaba en el dedo.
-¿Es que acaso no existió para ti?- dijo ella con un tono suave.
A pesar de que se la estaba sujetando con una mano, la toalla se deslizó peligrosamente sobre sus senos y, lanzando una exclamación de disgusto, la morena se metió de nuevo en el agua.
-Vete -le dijo enfurecida.
-Estás cambiando princesa... Te estás volviendo la mujer que siempre has tenido oculta -dijo Soi con satisfacción-. La mujer para la que has nacido. Fiera y apasionada, no tranquila y sumisa. La primera vez lo vi en el estudio de Gio, todo lo que tú podías ocultar y lo que yo podía sacar a la luz.
-No trates de cambiar de conversación.- le dijo molesta.
-¿Por qué lo iba a hacer?- Soi cerró sus ojos levemente y luego hablo- Tú tenías que saber la verdad y yo no he hecho ningún intento para ocultarla. Lo de la botella de brandy fue lo único imprevisto, princesa.
Sospecho que, sin ella, tú te habrías imaginado la verdad ese mismo día. No me imaginé lo rápido que iba a ir todo... Estaba dispuesta a esperar a que con el tiempo tú vinieras a mí.- dijo Soi con seriedad.
-¡Ni siquiera pareces darte cuenta de la maldad que has hecho!- le recrimino Yoruichi.
-El malo era Urahara. No cometas el error de echarme a mí la culpa del pecado original. Si él hubiera sido fiel contigo, yo no habría podido interferir.
-Aun así no tenías ningún derecho a hacerlo- le grito la morena.
-Vi mi ventaja y la utilicé, acaso no me conoces ¿Qué otra cosa te hubieras esperado que hiciera? Si no hubiera intervenido posiblemente tú habrías sufrido una traición todavía más pública. No creo que tu novio tuviera pensado de reemplazarte por tu prima, quizá solo quería lanzar una cana al aire... pero ella tenía otras ideas más retorcidas.
Yoruichi no paraba de mirarla con enojo y con incredulidad ante lo que decía.
Mira, sin mi diabólica intervención, se habrían mandado las invitaciones para la boda, habrían empezado a llegar los regalos y demás. Tu prima tiene un sentido dramático bastante bueno. Creo que habría esperado hasta última hora para hacer el anuncio de que estaban teniendo un amorío y que estaba embarazada.
¿Acaso, hubieras preferido eso?- cuestiono Soi.
-¡Calla, Soi! ¡Calla!- le grito la morena, no quería escuchar más porque sabía que era verdad, su prima quizá había hecho algo cruel y humillante para ella.
-No, tú no habrías hecho el papel de novia abandonada, un objeto para la piedad pública. Eres demasiado orgullosa como para estar dispuesta a someterte a esa humillación.- le dijo ella con dureza.
Maldita-entre Soi ¡Usted odio!
-Soi cerró los ojos unos instantes y con tono frio dijo-Te casaste conmigo para salvar la cara, si tengo que vivir con esa realidad, ¿por qué no lo aceptas tú y vives con eso?
-¡Eres una manipuladora!- dijo molesta y sin dudarlo Yoruichi la agarró por las solapas de la chaqueta que llevaba y tiró de ella, haciéndola caer a la tina.
Entonces hubo un derroche de palabras en francés, un montón de agua salpicada, sintió un súbito peso en las costillas y, después de un momento de silencio, la risa franca de Soi.
-Tú te lo has buscado -dijo la morena negándose a compartir su diversión y más molesta por ver que Soi no parecía estarlo-. Ahora, tal vez te marches de una vez.
Soi se quitó entonces los zapatos y el cinturón que llevaba.
-No creo -dijo mientras seguía quitándose cosas.
-¿Qué significa eso?- pregunto Yoruichi.
Soi se quitó la chaqueta y luego se desabrochó la camisa.
-Estoy donde quiero estar.- dijo ella con una enorme sonrisa.
-Deja que me levante -exclamó la morena, sujeta por el peso de Soi encima de ella.
Soi se quitó los pantalones y Yoruichi se aprovechó de su movimiento para soltar las piernas, pero Soi fue más rápida y le agarró los brazos antes de que se pudiera escapar por completo. Luego la besó fuertemente.
Llena de rabia, ella quiso morderle, arañarle, golpearla furiosamente. Pero en ese mismo momento, Soi logró que abriera los labios y metió la lengua entre ellos, de forma que a Yoruichi se le fue todo raciocinio. Soi la devoró mientras ella se debatía desesperadamente y sus senos se apretaban contra los de Soi. Entonces sin poder evitarlo su cuerpo deseó más, tanto que cada segundo fue una intoxicante preparación para el siguiente. Entonces, inesperadamente Soi la soltó.
Mareada, la morena parpadeó cuando vio que Soi se levantó y se comenzó a quitar la ropa que le faltaba quedando totalmente desnuda la imagen la dejo en blanco porque para su molestia su corazón le dio un brinco, ella era hermosa, tenía un cuerpo muy atlético y aunque no era muy curvilínea, su figura y sexapil era inigualable. Luego sin creérselo Soi la levantó en brazos como si fuera una muñeca inanimada. Confusa, le dijo: Bájame... ¡Bájame, Soi!
-Lo de mojarme ha sido un mal movimiento. Eso ha hecho que tengas un noventa y nueve por ciento de posibilidades de no salir tranquilamente de esta habitación.
-¡Si no me sueltas…!
Pero se interrumpió cuando Soi la dejó de golpe sobre la cama. Soi se tumbó también y la volvió a aprisionar con todo su cuerpo.-Ahora tranquilízate... piensa.
Pero a Yoruichi se le ocurrió que lo último que podía hacer en esos momentos era precisamente eso, pensar. Con todo el cuerpo de Soi presionándola con la resbaladiza y húmeda piel, todos sus pensamientos racionales desaparecieron, siendo sustituidos por una sensación muy parecida ala excitación.
-Por favor ... - Pidio.
-Te deseo mucho, princesa mía... ¿Es que eso es un crimen? Te he deseado durante todo un año y tú me has tenido a raya con tus frías miradas y pequeñas sonrisas. Me has tratado como las amantes y conquistas de mi padre me trataban, como un accidente inevitable pero muy fastidioso. Ninguna persona con sangre caliente en las venas se hubiera sentido tentada y a la vez incitada a conquistarte.
-¡Déjalo! -dijo ella tratando de no escuchar lo que le estaba diciendo y al mismo tiempo tratando de resistir la atracción sexual que se despertada y aumentaba en ella.
-Eres mi esposa.- le dijo Soi.
-¡No quiero serlo!- dijo la morena.
-Esto es muy repentino.- dijo Soi con una sonrisa.
La ira se apoderó de nuevo de Yoruichi al ver que Soi tomaba las cosas que decia casi sin importancia.
-Te has creído que, si insistes lo suficiente podrás hacerme cambiar de idea, ¡Pero no puedes! Gio me dijo que estaría más segura con él ese día, y tenía razón. ¡Me dijo que fuera por los dos millones y, también tuvo razón en eso! ¡Sólo me estás utilizando! Preferiría estar atrapada por dinero que por un matrimonio que es una caricatura de todo en lo que yo creo. ¡Por lo menos, por dinero hubiera sido un cambio justo y sincero!- dijo muy molesta la morena.
Sin previo aviso, Soi la soltó y se apartó de ella. Luego la miró seriamente.
-¿Es eso lo que crees de verdad?- le dijo con una mirada seria.
-Sí.- respondió altivamente la morena.
Por supuesto, Soi nunca le habría ofrecido dinero y Yoruichi tampoco lo habría aceptado, pero el escenario que ella había descrito era mucho más apto en su opinión que la dudosa respetabilidad de la alianza que llevaba en el dedo.
Soi se había levantado y ya estaba en el vestidor, buscando ropa limpia en los armarios. La significación de lo que ella estaba haciendo se abrió a ella lentamente en su cerebro.
-¿Es esta tu habitación? -le preguntó Yoruichi rompiendo un silencio que le parecía insoportable.
-Estabas tan profundamente anoche durmiendo en la encuesta muestra molestarte-le DIJO Soi frialdad.
Y entonces, por primera vez, Yoruichi se dio cuenta de que Soi la podía afectar de una forma que ella nunca había imaginado y quizá ella lo hubiera negado previamente. Una creciente sensación de miedo y rechazo la fue invadiendo.
Soi le había dicho que no le haría daño y, aun así, se lo estaba haciendo. Se le ocurrió entonces que, tal vez, habría dicho demasiado, que había ido demasiado lejos y le había ofendido profundamente.
Sumisa, la había llamado Soi. No, no iba a serlo ni a disculparse por haber sido sincera. Tenía derecho a decir lo que sentía. Derecho... un derecho que había suprimido demasiado a menudo durante su infancia y juventud. Había tenido que obligarse a ser una niña tranquila e introvertida desde muy pequeña, porque si se atrevía a sacar un dedo fuera de esa línea, Kukaku estaba preparada para rompérselo. Y ella estaba entonces tan agradecida de que su tía le hubiera proporcionado un hogar que no había luchado ni se había defendido; no se había expresado de ninguna manera que pudiera ofenderlos o provocarles un conflicto más abierto con la hija a la que tanto adoraban. Una pequeña mártir, eso era lo que había sido ¡Y poco bien le había hecho!
Viendo la forma en que Soi la estaba mirando, deseó decir algo para apaciguar las cosas. Después de todo, ¿no era eso lo que llevaba haciendo toda su vida? Pero ante todo esto no podía creer que era posible que estuviera empezando a sentirse atraída emocionalmente por Soi… Entonces se recordó a sí misma que ahora la odiaba. Pero, aun así, no quería que se marchara de esa habitación. Ese descubrimiento la sorprendió y a la vez le dio pánico, todo en su cabeza era tan confuso.
Soi salió del vestidor, de nuevo inmaculada, entonces Yoruichi se preguntó cuándo había empezado a mirarla como si fuera el premio gordo de la lotería o como si fuera una adolescente obsesionada y dominada por sus hormonas, que le pasaba acaso siempre había sentido esa atracción por Soi Fong.
Cuando vio la forma en que Yoruichi la estaba examinanda, Soi se rió.
-¿Quieres saber por qué me he casado contigo? -le preguntó ella-. Pensé que eras diferente, pero debería haber hecho caso de ese viejo dicho de que no hay nada nuevo bajo el sol.
-Yo también pensé que tú eras diferente- dijo la morena.
Pero no le iba a contar el hecho de que realmente había creído que Soi se había transformado milagrosamente de una arrogante y dura devoradora de mujeres en una mujer de familia.
-A ti no te importó Yoruichi.- le dijo Soi suavemente- Tu futuro estaba hecho pedazos y tú quisiste recuperarlo, te costara lo que te costase. Y yo tenía los medios para dártelo.
-No sé a dónde quieres llegar.- le dijo confusa la morena.
-Te vi con mis propios ojos enamorarte de lo que yo te podía comprar y no debería quejarme.- dijo Soi con una sonrisa triste- Elegí Ladymead de entre otra media docena de propiedades porque me pareció la más adecuada a mis propósitos. Aposté a un caballo ganador. Pero lo que no se me ocurrió es que, a veces, ganar puede parecerse mucho más a perder.
Yoruichi se había quedado helada por lo que le había dicho acerca de que la había llevado deliberadamente a Ladymead. El que realmente ella la pudiera culpar por los resultados de sus propias manipulaciones la desconcertaba más todavía.
-No estás siendo justa.- le acuso la morena.
-No tengo ganas de serlo -dijo Soi entre dientes-. Por primera vez siento una cierta comprensión por ese imbécil de Urahara. No me sorprende que se dejara tentar por una mujer normal de carne y hueso, que sólo lo quería a él y no una imagen de libro con un castillo de hadas y un héroe perfecto.
-Yo no esperaba que tú fueras perfecta. Pero sí esperaba sinceridad.- dijo la morena.
-Pero no te gusta cuando la tienes- le dijo Soi con sarcasmo-. Si te hubiera mentido ayer, podrías haber mantenido intacto tu rígido principio y generosamente, habrías compartido conmigo tu cuerpo anoche. Pero eso no era lo que yo quería y menos lo que elegí, así que te dije la verdad sin dudarlo.- le aclaro Soi.
-Es una cuestión de confianza... ¿es qué no lo entiendes? ¡Yo confié en ti!
-No creo que la confianza jugara un gran papel en tu decisión de casarte conmigo.- le acuso Soi.
-¡Por supuesto que sí!- contradijo la morena.
-No, Yoruichi. Tu objetivo era casarte bien y salvar la cara. Yo creo que soy el equivalente a una esposa premio, desde que te diste cuenta de mi existencia. Así que no me acuses de haberte manipulado o utilizado, princesa. Tal como yo lo veo, yo soy la que ha permitido que la manipulen o utilicen.
-No ... - susurro Yoruichi.
-¿No?- cuestionó Soi con algo de molestia-, acaso no te tomaste el más mínimo interés en los preparativos de nuestra boda. Y eso que era el primer capítulo de nuestra vida juntas. La verdad es que, si no llego a intervenir, ¡te habrías casado con el mismo vestido destinado a tu boda con otro hombre!
-No -murmuró Yoruichi dándose cuenta de lo mucho que había dado ella todo por hecho y de la verdad en las palabras de Soi.
-Yo te llamé todos los días, y de lo único que tú me podías hablar era de cristales medievales, paneles de madera o renovaciones. Pero el insulto mayor tuvo que ser en presencia de tu ex novio en nuestra boda. Tuviste el tiempo y la oportunidad para prevenir el que las cosas se desarrollaran así, pero no lo hiciste. No puedo hacer que haya amor entre nosotras, pero si respeto, cordialidad y cariño. Pero qué esperas si me encontré el espectáculo de ti colgada de él delante de toda mi familia y amigos que son altamente ofensivos.
A Yoruichi se le estaba revolviendo el estómago. Visto como lo veía Soi, su comportamiento antes y durante la ceremonia había sido de lo más insensible, tanto como nunca se hubiera imaginado capaz. Bajó la cabeza y respiró profundamente.
-Y, si vuelves a decirme que lo amas, me olvidare de…de ser gentil y…- suspiro- te echaré a la calle. No tengo el menor deseo de rogar por tu amor, pero no voy a tolerar la utilización de esa especie de artimaña como arma... Sobre todo cuando se refiere a un tramposo y débil poco hombre que no puede mantener puestos los pantalones ni siquiera dentro de su círculo familiar. – al terminar, Soi salió dando un portazo.
Todo lo que le había dicho había dado fuertemente en el blanco y Yoruichi se sentía de lo más culpable. Era culpable de todo, de no hacer caso de los arreglos de la boda, de no parar de hablar acerca de Ladymead, de no haber tenido el valor de decir a Janice que no quería que Kisuke y Kukaku fuera a la boda. Después de todo, había sido Soi, no su familia, quien había corrido con todos los gastos. Y la presencia de Kisuke había arruinado completamente el día.
Lo cierto era que no podía tener la menor lástima por Kisuke, un hombre que la había engañado y que, ahora, estaba casado con su prima. Ahora comprendía lo que él siempre había querido: a las dos. A ella como esposa y ama de casa y a Kukaku para la pasión. Y ella no le había dado esa pasión así que, ¿cómo podía culparlo por haberse ido a buscarla a otra parte? Yoruichi sonrió débilmente mientras empezaba a vestirse, preguntándose por qué hacía eso, porque aun pensaba en su relación anterior con Kisuke, si ya todo era pasado y si todo se había ido al carajo.
Debía dejar de ser una tonta soñadora que creía en casarse y vivir feliz para siempre, porque llorar por el pasado o porque lamentarse de el, lo que debía de hacer era tomar la lección de lo que paso y ver ahora por su presente, Por lo tanto era de Soi de quien se tenía que preocupar ahora y de luchar por su matrimonio. Era muy cierto que ella había cometido muchos errores y errores graves... pero también lo había hecho Soi. Había sido demasiado impaciente. Había presionado demasiado para que se casaran tan pronto. Todo había sido demasiado rápido, no le había dejado el tiempo que necesitaba para acostumbrarse a su relación. Bueno. Le gustara a Soi o no, su espacio necesario para respirar había llegado antes de la boda y ella no había ayudado nada viéndola sólo tres veces antes de la ceremonia. De alguna manera, cuando hablaban por teléfono, Soi le había vuelto a parecer su jefa de nuevo. Se rió ante esa tonta idea. Pero tristemente era cierto, Soi había tomado su habitual tono de fría y distante jefa las veces que hablaban por teléfono.
Porque parecía que su matrimonio comenzaba cuesta arriba, todo se complicaba entre ellas, cuando supuestamente debería ser su luna de miel, una que debía de ser tranquila y sin sobresaltos.
Cuando salió unas horas después de la habitación ya era de tarde y cerca de las grandes escaleras, una doncella le ofreció un sobre blanco sobre una bandeja de plata. En donde debía estar el remitente sólo había una palabra. Yoruichi sonrió, era su propio nombre con la letra de Soi.
Cuando estuvo sola de nuevo, abrió el sobre con los ojos brillantes por la curiosidad.
Para su sorpresa, era un cheque por dos millones de Euros.
Saludos a RednightR2R1, jScarlet, Selebel y Anonimus y cuidense mucho...
PD. Anonimus...deberias hacerte una cuenta :P
