Hola mis queridos lectores, primeramente siento mucho haber actualizado tan rapido todos esos episodios(jajaja)...bueno para aclarar cuando lei la historia dude...no sabia si poner a Yoruichi como la jefa despiadada y me parecia lo mejor y lo normal o lo mas comun ya que todos la describen asi...como coqueta, infiel y bla bla bla, mientras Soi es la retraida, la sumisa y la que la ama con devocion ...pero me arriesgue y decidi saltar lo que todos siguen al pie.. quiza les asuste la personalidad de Soi, pero saben creo nada mas que es intensa muyyy intensa y demasiado sexual...hay algo malo en eso? no se creo que uno puede ser versatil y me agrada pensar que Soi lo puede ser. :P

Sin otra loca y larga explicacion de mi...les dejo la actualizacion.

CAPITULO No 7

Con el color de las mejillas subido en una molestia que trataba de contener, Yoruichi Shihōin atravesó el enorme salón para estar frente a su esposa.

-Había pensado en ir a cenar fuera esta noche -dijo Soi cuando vio a la morena frente a ella-. ¿Quieres tomar algo antes de marcharnos?

La morena agitó la cabeza y esperó a que Soi dijera algo acerca del cheque, que ella había devuelto inmediatamente de la misma forma que lo había recibido.

-¿Nos vamos entonces?- pregunto Soi.

-Ese cheque...- dijo suavemente.

-En vez del cheque, he abierto una cuenta a tu nombre. Dijiste que era un cambio honesto -dijo ella mirándola fríamente-. Ahora que nos comprendemos, no veo ninguna necesidad para que volvamos a hablar de la parte comercial...

-Soi... ¿quieres el divorcio?- pregunto suavemente la morena.

Soi Fong se paró en seco y la miró.

-Si es eso a lo que viene todo esto, ¿por qué no lo dices? -continuó Yoruichi-. Ya he recibido el mensaje de que soy una completa desilusión para ti y que nada de lo que he hecho durante este mes ha merecido tu aprobación.

-Yo no quiero el divorcio.- dijo Soi seriamente.

-Bueno, en estos momentos, yo lo que quiero es volver al aeropuerto y a mi casa. Me doy cuenta de que la ceremonia de ayer fue un error.

Siento mucho haberme enamorado tanto de la casa que elegiste para mí... pero no estuve de acuerdo en casarme contigo porque fueras rica. Y, hasta que no vi ese cheque, ni se me ocurrió que tú pudieras pensar que yo estuviera realmente interesada en tu dinero. ¡Pero, si es eso lo que tú llamas casarse bien, me temo que ya sabes lo que puedes hacer con este matrimonio!- Al final de todo lo dicho la voz le falló, entonces empezó a dirigirse hacia la puerta a toda prisa.

Pero Soi fue más rápida y la alcanzo para rodearla con sus brazos desde detrás.

-Yoruichi- susurro-Te debo una disculpa –dijo suavemente-. Fue mi tonto orgullo y estaba molesta. Ninguna mujer me había tratado antes con semejante indiferencia.- dijo Soi.

-No era indiferencia.- replico la morena.- Esto es como un sueño o como algo fantástico todo lo que ha pasado. No sentía que nada fuera real, excepto la casa. Y tú me parecías tan distante cuando hablábamos por teléfono... me sentía mal. Estaba confundida y no sabía lo que querías o esperabas de mí.

-Demasiado.- dijo Soi y la giro para tenerla de frente.

-Yo quería que estuvieras conmigo.- dijo Yoruichi suavemente- Fue una mala suerte que tú no quisieras oír eso.

-dios... eso es exactamente lo que quiero oír.- dijo Soi con una pequeña sonrisa.

-¿Lo es? -le preguntó la morena, tragando saliva.

-Incluso a los adictos al trabajo les gusta que se les eche de menos de vez en cuando. Si lo hubiera sabido habría hecho que te vinieras conmigo. No nos habríamos visto mucho de día, pero por lo menos habríamos tenido las noches.

-Yo no te estaba usando -susurró Yoruichi tratando de poner en orden sus pensamientos-. Tú estabas allí y yo...te necesitaba.- dijo en un susurro.

-Y yo te necesito a ti, princesa -dijo Soi abrazándola- te necesito ahora de forma urgente - y con rapidez tomo la mano de Yoruichi y se la llevó hasta su condición de mujer-. Un mes es mucho tiempo para mí.

La morena se estremeció al sentir la notable humedad de Soi, como era posible que Soi la deseara tanto y de paso que su cuerpo reaccionara con avidez a ella.

- Entonces nos olvidamos de la cena- pregunto Yoruichi ruborizándose fieramente.

Soi se rió entonces y le dijo: Te sigues ruborizando como una virgen.

Luego de su pequeña conversación se dirigieron de nuevo al dormitorio y Soi no perdió tiempo y le bajó la cremallera del vestido. Aquello estaba bien, se dijo Yoruichi a sí misma, al fin y al cabo, estaban casadas, así que era normal desearla tanto.

El vestido cayó a sus pies y ella resistió el impulso de taparse. No podían apartar sus miradas una de la otra y Soi Fong sonrió.

-Soi, yo... Pero ella la hizo callar con un beso apasionado. La besó hasta que a ella se le olvidó todo menos su calor y su boca.

Entonces ella le soltó el sujetador y Yoruichi dejó de respirar cuando Soi le acarició un seno desnudo y le rozó un pezón con el pulgar, se le escapó un gemido ante esa acción. Luego Soi la hizo retroceder hasta la cama y se desnudó ella y vio con placer como la morena la miraba.

-Siempre me has deseado –dijo Soi con arrogancia.

-No...- dijo Yoruichi suavemente-Pero eso no era cierto, lo que le había pasado siempre y sólo ahora podía ver era que se había obligado a sí misma a no desearla, y lo había hecho tan a menudo que se había transformado en un hábito, era como si se había programado a solo sentir repulsión por lo que quizá ella le hacía sentir.

-Tienes una disciplina de hierro... y eres una terca. Sabías la atracción que había entre nosotras, pero no querías admitirla. Eso me volvía loca. Tenía miedo de hacer algo impropio y que tú te marcharas. Mantenías un muro entre nosotras... Nunca te acercabas a mí, nunca me tocabas, aunque fuera accidentalmente.

Eso era cierto también. Le dolía aceptar que su cuerpo sí había sabido la atracción que había entre ellas, pero su mente se había resistido y lo mejor que había hecho era levantar un muro impenetrable.

-No lo sabía...

-Pero ahora ya lo sabes.- dijo Soi y se tumbó en la cama a su lado y la tomó en sus brazos. Entonces Yoruichi dejó de pensar como si hubiera apagado un interruptor.

Soi bajó la cabeza y le rozó uno de los pezones con la punta de la lengua, acariciándole suavemente el cuerpo con las manos.

-Yoruichi se estremeció y se abandonó a las caricias- Soi -gimió suavemente...

-Sentir esto es algo especial, Princesa mía -murmuró ella-. ¡Eres tan hermosa!

Entonces Soi no la hizo esperar más llevo su mano hacia la parte interna de los muslos en una suave y torturante caricia, haciendo crecer en la morena la pasión de tal manera que se agarró a ella con fuerza. Luego metió una mano por dentro de sus bragas y Yoruichi se retorció y gimió en una dulce agonía de desesperada necesidad. Por fin la frustrante barrera desapareció y Soi se dedicó a explorar expertamente la dulce humedad que había debajo, haciéndola perder el control del todo.

-Ahora... -gimió Soi cuando ella estaba a punto de no poder soportarlo más. Se miraron y ella se acomodó para poder juntar sus sexos y sintiera la excitación que le provocaba y comenzó a rozarse de manera rápida, desesperada la morena que mordía su labio inferior para no gritar de la excitación que le producía las acciones de Soi, al final Soi no pudo evitarlo y se dirigió rápidamente a su sexo para mostrarle una nueva forma de darle el placer, Soi le sonrió desde entre las piernas esbeltas y hermosas de Yoruichi y luego con total experiencia su lengua comenzó a darle placer, con esto la morena se agarró a ella, reviviendo la maravillosamente íntima sensación que ella le otorgaba, estremeciéndose con la misma satisfacción la llevo al orgasmo, uno que fue tan diferente al primero que habían compartido, este fue muy largo y placentero y si se podía decir más consiente. Una gloriosa sensación de bienestar la invadió. Estaba en paz, perfectamente en paz, hasta que se dio cuenta de una intensa felicidad que también sentía. Esa sensación fue algo que la extrañó.

Soi volvió junto a ella y rodó, llevándosela con ella y Yoruichi la abrazó porque... porque extrañamente no quería que se apartara de su lado.

-¿Tienes frío? -le preguntó Soi mientras la arropaba, la morena negó-Mucho mejor sin el brandy, no crees.- le dijo con una sonrisa cálida.

-No estaba borracha.- replico la morena.

-Pero tampoco demasiado sobria. Te prometí esa noche que podrías confiar en mí. Y no te mentí.- suspiro levemente- Pero sí sobreestimé los límites de mi autocontrol. Realmente no me importaba por qué me querías. Era suficiente con que lo hicieras.

Yoruichi pensó entonces que una noche loca, le había cambiado la vida por completo de una forma que jamás lo hubiese esperado.

-¿A qué vinieron todas las rosa?- cuestiono, recordando ese hecho.

-A un sentimiento de culpa.- dijo Soi suavemente.

-¿Culpa?- cuestiono Yoruichi.

-No me había imaginado que fuera tu primera vez, princesa.- dijo Soi suavemente y acariciando el rostro de la morena- Para una mujer, eso es un evento significativo, tú por fin ya no eras una niña.

Tienes veintiséis años, lo que sugiere que esa abstención se debe a una política deliberada. Además soy mujer y con la experiencia que tengo me pareció que, por la mañana, no te sentirías tan bien como la noche anterior.

-Tuviste razón.- dijo Yoruichi.

-Además fui irresponsable ya que me deje llevar- dijo Soi suavemente- realmente no quería llevarte a la cama ese día, en ese estado en que estabas…confundida y dolida.

-Pero yo fui la que insistió-la morena hundió su cabeza en el cuello de Soi y cerró los ojos- vi la forma en que me mirabas y supe que no te resistirías.

Soi la miró y sonrió, le dio un beso en la cabeza. Luego le dijo: Tengo hambre. Todavía tenemos tiempo de sobra para salir a cenar.

Fue así como salieron de la cama, se ducharon y con una renovada sonrisa en sus rostros y con la esperanza que el problema anterior lo habían superado y quedaba en el olvido, salieron a cenar por la romántica cuidad de parís.

Habían pasado dos semanas y parecía que las cosas entre ellas ya marchaban bien, Soi había hecho todo lo posible por atenderla como ella le había dicho en su cena de reconciliación. "Como una diosa" y para su beneplácito había cumplido su palabra, día a día la llevaba de paseo para mostrarle la romántica ciudad de Paris y para aumentar su libido sexual no había noche, mañanas y bueno….cuando podían que ella no le hiciera el amor, era como si estuviese recuperando el tiempo perdido, pero para sorpresa de la morena eso a ella no le molestaba en absoluto.

Esa tarde ellas se encontraban charlando en la terraza de la casa, Soi le había contado que esa casa era donde se había criado los primeros años de su vida y donde podía sentirse casi como en casa, su madre y su padre habían vivido ahí durante su matrimonio y después ella junto a su padre hasta sus cinco años.

-¿Tu primer amor?- cuestiono Soi.

Yoruichi arrugó la nariz. -Te vas a reír si te lo digo.

-No.- dijo Soi con una pequeña sonrisa.

-De acuerdo. Yo tenía unos quince años. Fue algo de lo más repentino, inocente y romántico. Lo estuve viendo todos los días durante semanas cuando iba andando de casa al colegio y a la vuelta.

Era parte de una cuadrilla de la construcción que trabajaba en la calle. Me has dicho que no te reirías. – Dijo casi con un puchero cuando vio que Soi comenzaba a reírse-Estaba muy bien cuando se quitaba la camisa.

Soi sonrió entonces. -Princesa mía, me sorprendes.

-¿De verdad?- pregunto con una sonrisa Yoruichi.

Soi extendió una mano y la hizo acercarse a ella, rozándole provocativamente los labios con los suyo en un suave beso a ella se le alteró el pulso y la invadió la ya habitual oleada de deseo que la dejaba casi mareada.

No importaba cómo o cuan a menudo Soi le hiciera el amor. Durante las últimas dos semanas ella había descubierto que Soi podía despertar ese deseo sexual a su voluntad.

-Se está haciendo tarde -dijo Soi sonriendo-. Tenemos que salir.

Minutos más tarde, ella estaba bajo la ducha tratando de despertarse de nuevo y envidiando la electrificante energía de Soi, era de espera pues ella era dos años menor que Yoruichi.

Ese Mujer tenía el poder de hacerla sentirse especial, la había hecho meterse de cabeza en una vida de completa satisfacción, y nadie había satisfecho antes los deseos de Yoruichi. Había descubierto que era fácil acostumbrarse a que la mimaran y eso hacía maravillas a su autoestima.

-Lleva el anillo de oro -le sugirió Soi.

-¿No va a ser un poco... ostentoso?- dijo la morena.

-Me gusta que lo seas. Y me lo debes.- le dijo Soi con seriedad.

-¿Por qué, dice eso?- cuestiono Yoruichi.

-Por destruir mi apreciación de la belleza llevando todo un año esos desagradables vestidos de abuela color pasteles y los trajes hasta por debajo de la rodilla azul marino, no entiendo porque cubrías esa sensual figura.

Yoruichi se rió y, cuando se vio en el espejo, se dio cuenta de que le brillaban los ojos y tenía un sentimiento de felicidad que cada vez se le estaba haciendo más evidente a cada día que pasaba. Apartó la mirada rápidamente, pero no había forma de ocultar lo que le estaba pasando en el interior de su corazón. Su cabeza no tenía nada que ver con ello.

La inteligencia no podía evitar que el pulso no dejara de saltarle a cada momento que se le acercaba Soi. Y, si se estaba enamorando perdidamente de su esposa, no era por su culpa, sino por la de una persona hace que una mujer se sienta tan maravillosamente, ¿qué más puede obtener a cambio?

-Estás increíblemente sexy...- le susurro Soi detrás de ella.

Ella se volvió. Las sencillas líneas del vestido color naranja, sin mangas y con unos pequeños tirantes, acentuaban la perfección de su figura.

-Pero muy desnuda.- dijo suavemente.

Soi le acarició entonces el cabello y añadió: Te he comprado unos pendientes, pero no te van a valer. Ya me doy cuenta de que no tienes agujeros en las orejas. He sido poca observadora y descortés por mi parte.

Yoruichi los miró y dijo: Soi, son preciosos... Gracias.

-Han sido dos semanas increíbles, Princesa. Creo que el placer ha sido todo mío.

Soi la besó entonces en un hombro desnudo y luego la ayudó a ponerse la chaqueta color negro.

Yoruichi tomó su mano y entró en la limosina junto a Soi.

Llevaban cenando fuera casi todas las noches, pero el encanto de esas noches francesas no había desaparecido. Yoruichi no dejaba de preguntarse si sería una locura pensar que Soi pudiera estar, aunque sólo fuera un poco, enamorada de ella. Tal vez fuera el que la tratara tan bien lo que mantenía en ella esa pequeña esperanza. Bueno, a lo mejor dentro de seis meses Soi ya se hubiera cansado de ella y la trataría como a un mueble, sintió una punzada de tristeza al pensar en eso, así que se dijo que mientras durara, disfrutaría de ese tratamiento de lujo que ella le daba.

-¿Qué te pasa? -le preguntó Soi cuando bajaban de la limusina al verla pensativa.

Yoruichi se puso tensa. -Nada.- dijo suavemente y con una media sonrisa.

-Estás muy callada. Supongo que sería mucho esperar que olvidaras...- dijo suavemente Soi.

-¿Qué? -le preguntó Yoruichi. Todavía seguía sorprendiéndole la velocidad con que podía cambiar el humor de Soi.

-No juegues, princesa. Este es, después de todo, el día en que esperabas casarte con Urahara.- dijo Soi.

A Yoruichi le resultó desagradable que se lo recordara, más cuando las cosas parecían ir bien entre ellas y se puso seria.

-No, no creo que ese hecho te haya pasado inadvertido -dijo Soi secamente-. No ha sido una mala actuación la tuya de hoy, pero se te está empezando a notar.

-Soi, te prometo que de verdad se me había olvidado el día que era.- dijo la morena rápidamente para evitar tener una discusión por algo de lo más tonto y de paso de algo que no era cierto.

Soi la miró duramente. Dijo algo en francés, palabras que para la apreciación de Yoruichi parecía indicar su incredulidad.

-¡De verdad!- se defendió ella.

-Lo he sabido por la cara que has puesto -dijo Soi mientras le abría la puerta del restaurante.

-No -protestó Yoruichi, enfadada, pero lo que comenzaba a ser una discusión termino, luego el maître los recibió y los fue a conducir a su mesa. Entonces un hombre con el cabello color naranja se levantó de una de las mesas cercanas y se les acercó exclamando: ¡Soi!

El resto lo dijo todo en francés dejándola a ella con una gran interrogante y un poco desubicada.

-Yoruichi-dijo Soi entonces-. Este es Ichigo Kurosaki, un amigo mío y de la familia.

-Vengan con nosotros -dijo el hombre llamando a los camareros para que instalaran otras sillas en su mesa. Luego de que todos se instalaran el tal Ichigo comenzó las presentaciones.

-Soi, tú ya conoces a todo el mundo. Mi esposa, Rukia -dijo dándole una palmada en el hombro a una mujer con cabello negro-. Ulquiroga y su esposa Linette...

El tal Ulquiroga ya le estaba dando la mano con su rostro serio y una media sonrisa. Ichigo pidió algo de beber y su esposa, le sonreía con mucha educación y simpatía, mientras que Linette estaba demasiado ocupada compitiendo por ganarse la atención de Soi como para importarle la presencia de Yoruichi. Como era de suponer Ichigo, Ulquiroga y Soi comenzaron a hablar de negocios.

Rukia, la esposa de Ichigo, suspiró y sonrió levemente viendo lo que sus respectivas parejas hacían y frunció el ceño al notar como Linette no dejaba de mirar a Soi.

-Tengo entendido que estás en tu luna de miel, Yoruichi; Deberías habernos evitado. Ahora ellos solo hablaran de negocios, son una mala influencia para Soi, dijo Rukia con simpatía y una sonrisa amable, no se cansan de hablar de negocios.

Linette miró entonces a Yoruichi con una sonrisa suficiente.

-Estoy muy segura de que Yoruichi ya sabe eso, Rukia. Tengo entendido que trabajaba para Soi, y todos saben que con Soi, los negocios siempre son lo primero. Yo recuerdo muy bien mi época con ella.

-¿Trabajabas para Soi? -le preguntó Yoruichi, sonriendo.

Linette se rió. -Querida, ¿de verdad te parece que alguna vez he trabajado de nueve a cinco en una oficina alguna vez?

Yoruichi se ruborizó. -Lo siento, he malinterpretado...

-No es sorprendente -dijo Linette con aire hostil-. Me imagino que debes estar sintiéndote fuera de tu ambiente a cada momento.

-Estoy aprendiendo todo el tiempo.- dijo la morena.

Ichigo intervino en la conversación y dijo en voz alta: Me sorprende que no estén en el yate.

-Yoruichi se marea -dijo Soi Fong.

Ella levantó la cabeza de golpe. -¿Quién te ha dicho eso?

-Tu tía. En la fiesta de la boda.- aclaro Soi- Esa noticia hizo que cambiara de lugar donde pasar la luna de miel a última hora.

-¿Quieres decir que no lo sabías? -preguntó Ichigo.

Yoruichi tampoco lo había sabido. Y, si tuviera a mano a su tía en ese momento, la habría estrangulado. Un viaje de un día a Italia en barco cuando estaba todavía en el colegio no era suficiente evidencia para andar por ahí diciendo que se mareaba en los barcos.

-Que inconveniente -dijo Linette-. ¿Vas a vender ahora tu yate?

-Claro que no. Y mucho menos por mí. Mi tía tiende a exagerar -dijo Yoruichi.

-Paris tiene que ser la ciudad más romántica del mundo -afirmó entonces Rukia-. No se me ocurre un sitio más maravilloso para pasar la luna de miel.

-Pero eso es porque no te criaste aquí... Soi sí que lo hizo -dijo la esposa de Ulquiroga con una falsa dulzura.

A Yoruichi le dieron ganas de tirarle encima la copa de vino, pero entonces les sirvieron el primer plato.

Según progresaba la cena los hombres y Soi seguían hablando de negocios y las mujeres seguían con lo suyo. Estaba claro para Yoruichi que Linette era una ex novia de Soi, extrañamente Soi y sus amigos habían tomado un poco de distancia entre ellas para hablar de sus cosas sin interrumpirles.

-¿Sabes que el parecido es mucho? -preguntó Linette cuando estaban con los cafés y Rukia se había ido al tocador.

Yoruichi levantó la cabeza. -¿Perdón?

-Shunsui y Ulquiroga son viejos amigos. Cenamos con él en Londres la semana pasada. Al parecer, Shunsui se quedó impresionado la primera vez que te vio.

-Lo siento, no te comprendo...- dijo suavemente la morena.

-Eres la viva imagen del único y verdadero amor de Soi. Shunsui se sorprendió mucho cuando te vio. Por un momento pensó que eras Tia. Es una tontería, por supuesto... Ella es un poco mayor que tú si no me equivoco... pero ya sabes que se dice por ahí, que todos tenemos un doble en alguna parte.

Un velo de frialdad envolvió lentamente a Yoruichi. Su cerebro estaba como en medio de la niebla. No parecía poder absorber claramente lo que Linette le estaba diciendo.

-Yo no llegué a conocerla -continuó-. Pero cuando Ulquiroga y yo volvamos a casa, sacaré alguno de los álbumes familiares de fotos antiguas para satisfacer mi curiosidad.- dijo con una sonrisa.

-¿Álbumes familiares?- cuestiono Yoruichi.

-Tia Harribel estaba casada con un primo de Ulquiroga cuando se involucró con Soi... ¿Acaso, no lo sabías?

Yoruichi se humedeció el labio inferior. -¿Su primo? ¿Así que Tia estaba casada cuando conoció a Soi?

-Tienes muchas cosas que aprender.- dijo Linette con arrogancia- Todo el mundo la culpó a ella, incluso Ulquiroga. Soi era sólo una niña y ella una mujer sexualmente devastadora. Piel muy bronceada, una figura curvilínea, con el cabello largo y unos ojos expresivos como los tuyos. Soi al parecer nunca lo superó y fue Tia quien tuvo la culpa de que Soi se volverse una mujer fría y dura.

Pero entonces, al parecer tú eres algo especial, ¿no?- sonrió con malicia Linette- Sólo contigo Soi podrá revivir su fantasía amorosa... ¡Y esta vez, ni siquiera va a tener que apagar la luz o cerrar los ojos!

Ese último comentario a Yoruichi le cayó como un balde a gua fría y solo le toco disimular su molestia y su tristeza por lo que acababa de decirle esa mujer celosa y cruel de Linette, acaso era tan envidiosa de que fuese ella la que estaba casada con Soi, pero aun así que tenía ella que discutir, Linette era una mujer casada con un hombre que parecía bueno y amable, obviamente era una mujer desvergonzada.

Saludos a los que leen y dejan reviews...LDLC gracias por leer y comentar, Selebel espero no te moleste que tenga otra actualizacion, Anonimus...espero no te atemorice mas Soi y es cierto lo que dices cada capitulo hay cosas que cambian constantemente. gracias a todos los que leen.