saludos...espero este capitulo les agrade.


CAPITULO No 8

La cena termino para beneplácito de Yoruichi unos minutos más de tener que aguantar a Linette y habría saltado sobre ella para darle una lección, pero tampoco quería un escándalo y ella no era aficionada a hacer escenas tontas por lo que fuese delante de gente desconocida.

Así que llegando a casa y en la habitación Yoruichi aun con las palabras de Linette sobre Soi y Tia Harribel en su mente, lo único de deseaba era olvidarse de todo y descansar.

-Me gustaría darme un baño -dijo Yoruichi dirigiéndose al cuarto de baño como una zombi.

-Yoruichi, ¿es que Linette te ha dicho algo que te ha molestado?- cuestiono Soi.

La morena se detuvo y se dio la vuelta. -¿Qué puede haberme dicho?

Soi Fong comenzó a desabrocharse la camisa y la miró fijamente.

-Hace cinco años la conocí en una boda y la invité a una fiesta. A ella le divierte destruir las reputaciones de todas las demás mujeres. Es envidiosa y venenosa. No la volví a ver ni me acosté con ella.- aclaro Soi.

Yoruichi estaba más pálida incluso que de costumbre.

-No tienes que explicarme esas cosas.- dijo suavemente.

Debido a que el asunto tiene, ¿no es así - Leer critica Soi.

-No, no es eso... Quiero decir, yo no soy una idiota. Ya sé que, evidentemente, tú tienes un pasado- dijo la morena con tristeza.

-Y una esposa que no es nada celosa ni posesiva. Tengo mucha suerte.- dijo Soi sarcásticamente.

-Soi... no me estoy sintiendo muy bien -susurró Yoruichi sintiendo el estómago revuelto.

-No es necesario que pongas excusas y tampoco que te escondas en el cuarto de baño. ¡No tengo el menor deseo de compartir la cama contigo hoy!- dijo molesta.

Yoruichi la miró extrañada cuando salió del dormitorio. Luego se metió en el cuarto de baño y apoyó la frente sudorosa contra la fresca pared hasta que se sintió capaz de moverse de nuevo y empezó a desnudarse y entonces sus pensamientos fueron poniendo la conversación que había tenido con Linette para empezar a sacar conclusiones. ¿La habría querido Soi sólo por su parecido con la tal Tia? Era doloroso pensar que sólo debía su posición presente con Soi a ese leve parecido, a algo tan superficial.

Suspiro pesadamente, sabía que con esos pensamientos, se estaba apartando de Soi, en pocas palabras, estaba haciendo exactamente lo que Linette había querido que hiciera, pero no podía dejar de hacerlo. Aunque, tal vez, Linette se lo había imaginado todo.

Yoruichi termino su ducha, se metió en la cama y se hizo una pelota en ella. Le pareció horriblemente grande y vacía. Estaba tan tensa que los músculos le dolían, pero eso no le importaba, porque le parecía que todas las fibras de su ser estaban sufriendo una agonía.

Amaba a Soi... pero, de repente, también la odiaba. Por tener el poder de ponerla en semejante estado de agitación mental. Imágenes de su posible venganza le pasaron por la cabeza. En cada una de ellas, Soi parecía completamente derrotada mientras ella hacía las maletas con una fría dignidad y la abandonaba públicamente después de dos semanas de matrimonio.

Entonces de repente la puerta se abrió y ella se sentó de golpe en la cama cuando se encendió la luz. Soi estaba al lado de la cama, magníficamente desnuda y como siempre, nada preocupada por tal hecho.

-¿Qué quieres? -le preguntó la morena ferozmente.

-A ti.- respondió sencillamente.

El enfado se reflejó como un huracán en sus ojos dorados. Estaba muy claro que Soi estaba bastante lejos de la derrota total. Con un solo movimiento, la hizo tumbarse de nuevo, aprisionándola con el cuerpo.

-¡Si no te apartas de mí, te pegaré!- dijo Yoruichi con molestia evidente.

Soi la miró provocativamente.-Como quieras- respondió - pero debo advertirte que nunca he practicado el masoquismo.- dijo con una sonrisa burlona.

Entonces la besó antes de que ella pudiera cumplir sus amenazas o en todo caso antes de que dijera algo más. Una oleada de pasión la invadió, entonces sobreponiéndose a todos sus sentidos. Soi se apartó de la morena cuando esta ya estaba casi sin respiración y el corazón latiéndole a toda velocidad.

Luego sonó a seda rasgada y ese ruido retumbó en el silencio de la habitación. Yoruichi se quedó helada momentáneamente y luego miró como la mano de Soi se posaba en su piel desnuda y uno de sus pulgares le acariciaba un pezón. Eso la dejó reducida a una masa fláccida y temblorosa, como si no tuviese huesos.

Luego Soi se inclinó y pasó la lengua por donde había estado el dedo unos segundos antes y a la morena se le escapó un grito de placer.

Soi no perdió tiempo y le recorrió con manos expertas la parte interna del muslo hacia arriba y descubrió su parte más femenina, en ese punto Yoruichi perdió más el control.

-No, creo que en la pasta Vayas ...-murmura Soi.

-¿Qué?- dijo la morena entre jadeos.

-Te toco y serías incapaz de oír la sirena de los bomberos. Te toco en cualquier momento del día o de la noche y te rindes inmediatamente.- dijo Soi- Eso lo he descubierto en dos cortas semanas contigo.- sonrió- Sé que puedo tener todo el sexo que quiera siempre que lo desee y cuando lo quiera.

-Soi... ¿qué estás...?

-¿Diciendo?- término ella- Realmente no me estoy quejando. Pero sí creo que hemos desperdiciado un año entero. Fui tan prudente que ahora me da vergüenza. Acosarte sexualmente entre los archivos hubiera sido de lo más entretenido y a la vez excitante. ¡No puedes mantener apartadas de mí ni siquiera en medio de una pelea, tu cuerpo se estremece ante mi contacto!

Así que, si sigues poniéndote abatida por ese poco hombre idiota que has perdido, ¿Por qué tengo que sentirme ofendida? Entre las sábanas todavía sigues estando increíblemente deseosa de satisfacer mis necesidades más básicas... y de paso también las tuyas.

Yoruichi se quedó rígida por la sorpresa al pensar que realmente Soi podía estar celosa... una sospecha que hizo que esa ofensiva verbal le resbalara.

-Yo no estaba pensando en Kisuke -dijo tratando de convencerla.

Soi la destapó por completa, exponiendo a su vista su desnudo cuerpo.

-No, ahora no. Pero, ya ves, espero y quiero toda tu atención fuera de la cama también. Siéntete libre para sufrir todo lo que quieras por él, pero de ahora en adelante te sugiero que lo hagas en privado. Tu comportamiento formato reina de la tragedia me pone enferma.- le dijo Soi con total frialdad.

La idea de que Soi pudiera estar celosa de su ex novio se disolvió entonces brutalmente, ante el mensaje que acababa de recibir, pues le decía claramente que amara a Kisuke Urahara lo que quisiera, pero que no la aburriera a ella con su estúpido emocionalismo.

Tomó entonces la sábana con una mano y se cubrió a su vista, apartándose de ella. Soi frunció el ceño, murmuró algo en francés y con un poco de brusquedad la apretó firmemente contra su cuerpo. Aunque dolida, Yoruichi notó la ya habitual respuesta de su cuerpo al de Soi.

En contacto conmigo -. DIJO sin problemas.

Soi se puso tensa entonces.-Yoruichi... Estoy descubriendo que no puedo vivir siendo el premio de consolación para ti. Si quieres seguir casada conmigo vas a tener que olvidarte del amor de tu vida -dijo Soi duramente.

Yoruichi se puso pálida y de forma entrecortada dijo.- ¿Así cómo has hecho tú con Tia Harribel?

Los ojos grises de Soi la miraban confundida -Madre dios, ¿qué dices?- dijo incrédula Soi.

-Porque no se puede decir que tú te hayas olvidado de ella, ¿verdad?- contraataco Yoruichi con total seriedad.

-¡Tia no tiene nada que ver con esto!- se defendió Soi.

-Oí a alguien decir... en nuestra boda... que me parezco a ella.- le soltó la morena.

Esas palabras se quedaron colgadas entre ellas mientras Soi la miraba con detenimiento y sorprendida. El silencio pareció durar una eternidad y ella contuvo la respiración hasta que ya no pudo más.

-¿Soi?- dijo la morena.

Entonces se produjo un leve movimiento a su lado y las luces se apagaron.

-No hay nada que decir al respecto- murmuró Soi con tono completamente inexpresivo.

Esa respuesta sorprendió a Yoruichi y se quedó muy quieta en la oscuridad, pero Soi no intentó acercarse o decir algo más. La morena solo pudo escuchar un suspiro de satisfacción que dio ella, luego de unos momentos se quedó profundamente dormida... mientras Yoruichi seguía despierta extrañada ante el comportamiento de su esposa y con miles de pensamientos. Por lo visto parecía que la luna de miel había terminado y de la peor manera.


El día siguiente partieron de regreso a Inglaterra, el viaje fue tranquilo y cordial, en silencio la morena veía como Soi hacia llamadas y arreglaba reuniones con Jushiro. Soi atendía sus negocios y de vez en cuando miraba hacia la morena quien estaba entretenida en un libro y parecía poner una pequeña brecha entre ellas. Al final una de ellas debía ceder.

Soi la miró de reojo mientras cruzaban Londres en una limusina.

-Pareces cansada.- le dijo- Deberías irte directamente a la cama.

-Estoy bien. Tengo que deshacer las maletas.- le respondió la morena.

-Eso lo hará el servicio. – Dijo Soi -Tú deberías descansar. Volveré tarde esta noche.

Yoruichi se puso tensa. -Entonces yo me iré a Ladymead, para ver cómo van los trabajos.

-Yo debería ir antes a ver a los trabajadores -bromeó Soi-. Si uno de los obreros se quita la camisa cerca de ti, seré historia antes de que me dé cuenta.

-Muy graciosa, Soi -dijo Yoruichi ruborizándose.

-Yo no te he contado quién fue mi primer amor.- le dijo Soi.

-¿Te llega tan lejos la memoria?- dijo Yoruichi.

Soi sonrió. -Yo tenía diez años y ella doce. Le mentí acerca de mi edad. En ese tiempo yo era tan ingenua que me ruborizaba cada vez que me miraba. Tenía una piel como de melocotón, un cabello negro liso y un aparato dental. Estuve completamente enamorada durante una semana entera.

-La prolongación de tus afectos es extraordinaria- dijo con ironía la morena.

-¡Cuando descubrió que era más pequeña que ella, me mandó a volar! -dijo Soi riéndose y Yoruichi no tuvo más remedio que sonreír involuntariamente y fue así como se rompió el hielo entre ellas.


Una hora más tarde, Yoruichi estaba en la misma habitación en que se había despertado hacía ya casi dos meses. En ese tiempo había cambiado mucho. Se miró al espejo y vio a una mujer con un elegante vestido de Christian Lacroix, una mujer que parecía rica y refinada y que mantenía la cabeza alta. Pero la alteración era más que de apariencia. Cuando estaba con Soi se sentía extraordinariamente libre para ser simplemente ella misma. Soi parecía ser como el sol y la noche, aun no podía entenderla a cabalidad, podía ser tan amable, detallista y hacerla sentir segura, deseada y… ¿amada? Seria esa la palabra a utilizar. Aun así también le hacía sentir temor, zozobra, inseguridad, molestia y enfado….un enfado que la sacaba de sus casillas. Era como si Soi sacara lo mejor y lo peor de sí misma, la afectaba en todo sentido…físico, mental y sentimental. Quien iba a pensar que ella se enamoraría de su fría, desvergonzada, mujeriega, calculadora y obsesa jefa. Quien iba a pensar en un cambio tan inesperado.

Más tarde, como le había dicho a Soi, fue a ver cómo iban los trabajos en Ladymead. La casa estaba llena de ruido y actividad y todo iba perfectamente y según el tiempo previsto.

Estaba en la cocina cuando uno de los obreros se asomó por la puerta y le dijo:

-Hay una mujer que la busca. Está fuera, delante de la casa.

Era la hermana de Soi, Rangiku. Yoruichi se quedó momentáneamente sorprendida al verla y luego se acercó a ella, sonriendo.

-No tenía ni idea de que estuvieras aquí.- le dijo dándole un fuerte abrazo.

-Bueno, es que se me he pasado las dos semanas entre proyectos acá en Londres. Así que hoy he aprovechado para ver a Soi en su oficina, cuando me dijo que estarías aquí, decidí venir a verte. ¿No te importa, verdad?

-Me encanta que vinieses y me hagas compañía.- dijo la morena con una sonrisa sincera.

-Me moría de ganas de ver la casa. Todavía no puedo creer a mis ojos. Es una maravillosa casa antigua, muy pintoresca. Cuando Gio nos dijo que Soi se había comprado una ruina, todos nos reímos porque Soi no puede soportar estar incómoda en casa. En ese aspecto está muy mimada. El polvo y la suciedad la ponen enferma... pero el amor debió hacerle cerrar los ojos a todas las inconveniencias y comprarla.

-Soi sabe que a mí me gusta mucho. Además debe ser muy consciente de todo lo que hay que hacer aquí. La casa de Francia debe necesitar una atención constante también.

-Pero eso es diferente. Para Soi ese es su hogar, donde tiene sus primeros recuerdos. Ella se crio ahí. Papá raramente iba a parís es más la odiaba, cuando la madre de Soi murió en esa casa, papa solo espero que ella dejara de ser una bebe para salir de ahí, pues le dejo de gustar.

-¿Amó mucho a la madre de Soi?- cuestiono Yoruichi.

-Cualquiera te podría decir que sí, pero sólo estuvieron juntos dos años. Aunque debo reconocer que la madre de Soi fue la única que logro llevarlo al altar, mi madre, la de Shunsui y la de Gio no lograron atraparlo para un matrimonio y aunque papa se hizo cargo nosotros al reconocernos como sus hijos parecía que él no tenía afecto profundo hacia sus mujeres. Yo soy más cínica y puedo afirmar que Ryu Fong era un mujeriego sin remedio. Ha tenido muchas amantes y a ninguna la desposo, solo a Francine quien fue la madre de Soi.

-Sus hijos parecen estar sorprendentemente unidos, a pesar de que son de distintas madres.- dijo la morena.

-Eso se lo tenemos que agradecer a Shunsui y Soi. Nos ha mantenido siempre en contacto mientras crecíamos. Aunque ella tuvo una infancia muy dura, pues tuvo que madurar rápidamente, eso sin contar que fue papa quien la crio y lo hizo casi de una forma muy a su estilo. Tuvo madrastras que solo lo eran por ser amantes de papa y ninguna de ellas sustituyó o fue una madre en verdad. Desafortunadamente para ella, siempre fue la favorita de papá. Incluso mi propia madre estaba resentida con Soi, lo que era triste. Sólo era una tierna cuando su madre murió.

No fue culpa suya que cada nuevo romance o amante se sintiera insegura y pensara que su propio hijo o su futuro estaba siendo desfavorecido en comparación con Soi.

-Tal vez sea por eso ella se enamoró de una mujer mayor- dijo Yoruichi.

-¿Como la figura de una madre? -le preguntó Rangiku riéndose y agitando luego la cabeza-. No lo creo, Yoruichi. Tia se quedó enganchada con Soi desde que la conoció. Se apoyó en ella. Soi era, con mucho, la personalidad más fuerte.

-¿Cómo era ella?- cuestiono Yoruichi.

-Como amiga de la familia, nos caía bien a todos... Eso es, hasta que se enredó con Soi. Todo el mundo sabía que su matrimonio iba muy mal a pesar de que estaba comenzando. Su marido no era nada de fiar pues era un machista y ella no podía tener hijos. Supongo que ella debía ser muy desgraciada, pero nunca se quejó. Trabajaba incansablemente en obras de caridad y era muy conocida por sus buenas obras.

-Estás describiéndome a una santa.- dijo la morena con asombro.

-Mucha gente la veía así, ya te puedes imaginar la sorpresa y el escándalo que se organizó cuando se fue con Soi dejando a su marido. Nadie se lo pudo creer al principio, pero yo la había visto con ella. Soi era muy madura para su edad, y con ella Tia era una persona diferente. Era como si brillara, no podía esconder su amor. Todos nos quedamos muy sorprendidos cuando dejó a Soi después de que se divorciara de su marido, pero para serte sincera, también nos alivió.

-¿Por qué? ¿Por la diferencia de edades?- pregunto la morena.

Rangiku dudó un momento y luego suspiró.

-Por favor, no te lo tomes a mal, pero es que hablar de Tia me hace sentir incómoda. En cualquier caso, sólo puedo repetirte las murmuraciones y mis impresiones no dejaban de ser las de una adolescente. Soi nunca ha hablado de ella con ninguno de nosotros.

-Lo siento, me he dejado llevar por la curiosidad.- se disculpó Yoruichi.

-¿Por qué preocuparte por el pasado? Todo eso de Tia pasó hace ya mucho tiempo, fue un episodio que todos nos hemos alegrado de olvidar.- le aclaro la pelirroja.

Yoruichi pensó entonces que, visto de aquella manera, sus inseguridades parecían locas y neuróticas.

-Además tú has sido buena para mi hermana, Yoruichi -continuó Rangiku-. Hoy he visto un cambio en ella y eso me alegra. Está más relajada, menos distante. No me parece que seas consciente del milagro que has realizado. Ninguno de nosotros se esperaba de verdad que se fuera a casar algún día. Cuando te crías como nosotros, en casas distintas y con un padre que se cree la encarnación de Don Juan o de Casanova, es muy difícil tener fe en el matrimonio. Así que lo que estés haciendo, sigue así- le pelirroja sonrió- bien dicen que el amor hace milagros.

-Bueno, ella también ha sido muy especial conmigo- dijo la morena con una sonrisa.

Rangiku se puso seria- mira sé que Soi puede ser muy linda cuando quiere, pero también debo advertirte que tiene su lado muy malo y en ese punto puede ser hasta cruel, es mi hermana y aunque no lo creas ella cuida mucho de su ambiente familiar, pero también así como lo cuida puede destruirlo.-suspiro- es mucho pedir que tengas paciencia con ella, es muy obstinada y cerrada de vez en cuando, sin contar que no es fácil de leer o saber lo que piensa y siente-sonrió levemente- y ella es incapaz de comunicar lo que siente, es como una cebolla.

La morena sonrió levemente- Lo sé, me he dado cuenta de eso.

Aun así sé que con tu amor y paciencia, puedes sacar lo mejor de ella y que se olvide de ser la mujer de hierro- dijo la pelirroja con una sonrisa.

La tarde se le paso con Rangiku entre charlas y con muchas sonrisas, al final de la tarde Yoruichi se había regresado a Londres junto a Rangiku pues ella debía de regresar a Italia en el avión privado de la familia.


Soi entró en el salón poco después de la medianoche y se encontró con Yoruichi acurrucada en la esquina de un sofá, rodeada por un montón de revistas.

-Creí que ya estarías en la cama. Me has esperado levantada- le pregunto suavemente.

La morena no pudo evitar sonreír.

-Soi, me Dijiste para descansar por la tarde, así que estábamos muy cansados sobre cómo esperarte. ¿Qué te equivocas que TuS instrucciones?

Ella se rió entonces. -No me había dado cuenta de que fuera tan transparente.

-Normalmente, no lo eres. ¿Quieres comer algo?- le pregunto Yoruichi.

-Nada -dijo Soi mirándola de una forma que hizo que se le aceleraran los latidos del corazó charlar contigo, que me cuentes que has hecho durante el día y saber si mi hermana no te ha llenado la cabeza de ideas.

Ideas de cuales- dijo ella con una sonrisa.- Solo charlamos un poco y ella inspecciono la casa.

Soi sonrió- Lo sé, Rangiku me llamo agradeciendo tu amabilidad y de paso advirtiéndome que me comportara contigo.- Soi suspiro levemente- Lamento si algunas veces me dejo llevar por la ira, aunque no lo creas me importas y quiero ser además de tu esposa, amante …tu amiga y compañera.

Yoruichi la miro con una enorme sonrisa en sus labios- Gracias Soi- se acercó a ella y la abrazo- yo también quiero lo mismo.- Dijo con una gran alegría pero aun así no pudo decirle que esperaba que un día Soi Fong la amara así como sin esperarlo…ella lo hacía.

Fueron inmediatamente a su recamara y mientras Yoruichi preparaba la cama, Soi se cambiaba de ropas y aprovecharon para charlar.

Así que cuéntame cómo te ha ido en Ladymead.

-Todo va como la seda.- le dijo la morena.

-¿Cuándo nos podremos mudar?- cuestiono Soi.

-Eso depende de lo rápidamente que pueda amueblarla y decorarla, aunque aún faltan algunos detalles como la energía eléctrica y el agua.

-Me sorprende que no nos hayamos instalado ya en una tienda de campaña en medio de ese campo que el agente de la propiedad tuvo la osadía de llamar finca.

-No me hago la idea de verte en una tienda de campaña. Y, si no quieres vivir allí, siempre podrás vender la casa cuando termine la restauración.- le dijo Yoruichi.

Soi levantó las cejas. -¿Por qué?- cuestiono.

-Yo no decidí casarme contigo porque me prometieras comprarla.- respondió ella.

-Pero ayudó...- dijo Soi con una sonrisa.

-Cuando yo fui contigo a Ladymead ese día no tenía ni idea de que estabas a punto de pedirme que nos casáramos ni de que hubiera alguna posibilidad de que aquello fuera a ser mi hogar.- le aclaro Yoruichi.

Soi sonrió entonces.

-Pero admite por lo menos que te la imaginaste como una foto de revista. Con troncos ardiendo y echando humo en las chimeneas, perros, gatos, niños...

-Me parece a mí que tú debías andar por la misma longitud de onda.- le dijo Yoruichi.

-La tuya. A mí no me importa dónde vivir si tú estás a gusto. Cuando era niña aprendí a no echar raíces en ninguna parte porque mi padre y yo no parábamos de ir de un sitio para otro. Las mujeres abandonadas se quedaban siempre con el domicilio conyugal. Eso de sentirse demasiado cómoda o atada al techo bajo el que estaba nunca fue una buena idea.

Pero tú... tú te criaste en una casa donde parecías ser una intrusa, donde nada era realmente tuyo y donde no pertenecías, pero donde tratabas de encajar con todas tus fuerzas. Ahora puedo entender por qué del sueño de tener un hogar propio y por qué eso es tan importante para ti. Pero tengo que confesarte que hace un mes no lo comprendía.

Yoruichi pensó entonces que era en momentos como ese en los que comprendía por qué amaba a su esposa. Entonces Soi la rodeó con sus brazos y ella hizo lo mismo.

-Si las chimeneas echan humo haré que las arreglen y podemos empezar teniendo un cachorro...- le dijo la morena suavemente.

-Eso sería llevar demasiado lejos la sensatez, princesa. Con los ratones que tiene que haber en esa casa, vamos a necesitar un ejército de gatos.

-O un desratizador. Y ya han estado. Tres veces por ahí.- le aclaro la morena.

-Sólo una advertencia, princesa mía, si te vas a llevar los libros de papeles pintados a la cama...- le advirtió suavemente Soi.

-¿La pondrías de nuevo en venta?- le dijo la morena con una sonrisa.

-No podría hacerlo. Ladymead es tuya.- le dijo.

-¿Mía?- cuestiono la morena.

-Usted es su nombre. Tómalo como un regalo -. Soi suelta accidentalmente.

- ¿Está usted de lo que se va a vender esta casa? Pregunte le-ella, sorprendida.

-¿Por qué haría algo así? Es útil cuando quiero dar fiestas o algo así.- dijo Soi.- además está cerca de la oficina y de todo lo más importante en la ciudad.

Las mujeres abandonadas siempre se quedaban los domicilios conyugales, ¿era eso lo que ella estaba haciendo? Podría ser que Soi se estaba quedando con la casa de la ciudad para su propio uso, asegurándose con ello que, si rompían, ella sufriría las molestias mínimas. ¿Era una locura por parte de Yoruichi pensar así? Mientras pensaba, Soi se inclinó y la besó apasionadamente.

Mucho más tarde, mientras estaba tumbada en la cama después de haber hecho el amor con su esposa, Yoruichi frotó la mejilla amorosamente contra el cuello de Soi y pensó en la insegura infancia que Soi debió haber tenido. Ya que ella le estaba contando sobre sus hermanos y su padre.

-Me sorprende cuando pienso en lo travieso que era Gio entonces, aunque a decir verdad el de ahora no es tan diferente al de niño, siempre bromeando y contando cuentos. Rangiku... era muy coqueta y quería saberlo todo. Solía seguirme a todas partes. Shunsui aunque es el mayor siempre fue un poco apartado y se podría decir irresponsable o más bien perezoso, con el tiempo que pasábamos juntos tengo miles de horas de terapia sin contar las muchas veces que tuvimos que ir a bares o lugares para mayores con Shunsui o en busca de él,realmente agradezco que ellos sean mis hermanos pero también agradezco a mi padre el que no tuviese más hijos.

-¿Por qué?- cuestiono la morena.

-Cuando mi padre tenía una nueva conquista era difícil que aceptaran que yo parecía tener más poder sobre mi padre que ellas, además el ejemplo más doloroso fue el de la madre de Rangiku, su madre me odiaba o más bien se sentía amenazada por mí y hasta pensó que era un peligro para Rangiku, imagínate por dios ella era mi hermana y yo era solo una niña que podía hacerle.

Al final de todo mi padre llego a la conclusión de que una esposa que sea madre al mismo tiempo es una opción a rechazar.

-Pero tú no piensas así -dijo Yoruichi poniéndose tensa.

-Sería muy estúpida si te dijera que sí.

-Soi, en serio...

-¿Por qué preocuparse por eso? De todas maneras eso no tiene importancia las dos somos mujeres, cualquier posibilidad de que nosotras tengamos un hijo está totalmente fuera de la realidad, además pensar en eso por ahora está muy lejos.

Yoruichi frunció el ceño, sorprendida por el hecho de que Soi pudiera pensar que ella no tenía nada que opinar o decir al respecto.

-¿Cuánto es muy lejos?- cuestiono.

-Deja que te lo diga de esta manera. No tengo ninguna intención de competir con tu antiguo novio en el campo de la paternidad.

-¿Perdona?- cuestiono de nuevo.

-Ni tengo ninguna intención de cambiar de opinión en un futuro próximo. Y no es un tema en el que esté abierto al debate. ¿Por qué te crees que me encantan las mujeres? Me tomo muy enserio el control de natalidad, Imagínate lo que sería para un matrimonio heterosexual el hacer el amor con la frecuencia con que nosotras lo hacemos, ya tendríamos un equipo de futbol o algo así.

-¿Control de natalidad? -dijo ella confusa.

-Sé que tienes veintiséis años y quizá tu reloj biológico te dice que es hora de ser madre, además desde el mismo momento en que me dijiste que tu prima estaba embarazada quizá pensaste que te estaba ganando la partida.- dijo Soi suavemente-Yoruichi tú no estás en competición con ella.

-¿De qué me estás hablando? Sólo te hice una pregunta simple.

-Y yo te di una respuesta simple... Satisface tus instintos maternales con los gatos y los perros.

Yoruichi se apartó de Soi como si la hubiera mordido una serpiente de cascabel.

-¡No tengo ni idea de por qué tienes que meter en esto a Kukaku!

Soi apagó entonces la luz y le dijo: Duérmete.

-¡No me trates como si fuera una niña Soi!

-Me niego a discutir de esto contigo en estos momentos.- dijo en tono cansino.

-Eres igual que tu padre.- le acuso la morena.

-Mira, si yo hubiera sido como Ryu Fong te habría dejado antes de que se hubiera secado la tinta del certificado de matrimonio.

Yoruichi se quedó rígida en la oscuridad, incrédula de lo que escuchaba. Esa mujer peleaba sucio. ¿Pero, por qué le sorprendía? Siempre había sido así en la oficina y con sus negocios.

-Y, ¿por qué no lo haces tú?- le cuestiono la morena.

-No me lo preguntes ahora Yoruichi, con el humor que tengo.

-¡Quiero saberlo!- le dijo ella.

-Es como si un elástico no dejara de tirar de mí... ¡Pero en este momento está muy tenso!- le dijo Soi.

-¡Pues consíguete unas tijeras!- soltó Yoruichi molesta.

Soi soltó una imprecación en francés como era su costumbre y Yoruichi se calló haciendo un gran esfuerzo. Dentro sentía como un volcán de ira a punto de hacer erupción. Todo eso por una pequeña pregunta hecha con toda la inocencia del mundo. Se lo creyera o no Soi, ella no se estaba muriendo de ganas de tener un hijo y no le habría molestado si ella le hubiera dicho que prefería esperar uno o dos años. Era cierto que sí, quería un hijo, pero también quería que Soi lo deseara tener junto a ella, pero eso solo sucedería cuando se sintieran seguras en su relación y sólo cuando el amor fuera el vínculo que las mantuviese juntas, para bien o para mal.

Entonces, ¿qué demonios tenía que ver Kukaku con todo aquello? ¿De verdad pensaba Soi que trataría de competir con su prima de una forma tan estúpida?

¿O es que Soi se pasaba de lista? Pudiera ser que ella no quisiera tener hijos y que no se iba a arriesgar a tener un lazo que las uniera además del matrimonio o es que Soi pensaba que ese matrimonio no iba a durar mucho. ¿Era eso lo que estaba haciendo?, la morena cerro los ojos e intento dormir y acallar sus pensamientos.


saludos a los que leen y dejan alguno que otro comentario. quedan solo 2 capitulos.