Saludos a todos, deseandoles una buena semana y con la sorpresa de una actualizacion de la historia que parece mas complicada con cada giro que dan estos personajes y sus situaciones.

Espero sea de su agrado y nos vemos en el final.


CAPITULO No 9

Soi llevaba un par de días en París, ocupada en sus negocios. Yoruichi hablaba por teléfono con ella tres veces al día, pero se dio cuenta de que otra vez la estaba tratando como antes, como cuando era su empleada. Y eso lo hacía siempre que las cosas iban mal entre ellas y la morena odiaba eso, no sabía cómo acortar la distancia emocional que Soi siempre ponía entre ellas. No podía creer que en la intimidad Soi fuera tan especial, considerada y muy cuidadosa de ella, que cuando parecía que no había discusiones entre ellas tenía detalles lindos, charlas animadas, cordiales e interesantes, pero cuando parecían intimar en un aspecto emocional todo parecía ser como un campo de batalla, la morena sabía que no debía seguir por ese camino, ya que si lo dejaba pasar eso se convertiría en un círculo vicioso cuando las cosas entre ellas estén mal.

A la mañana siguiente, Yoruichi tomó una decisión de lo más dura. No podía seguir en esa situación, Soi no le iba a hacer eso a ella, hacerla pensar que el más pequeño problema las iba a llevar al distanciamiento o a la ruptura del matrimonio.

Era como verse forzada a vivir en el filo de una navaja o como ir en una montaña rusa emocional, no sabía lo que Soi pensaba, si la quería al menos un poco o si le importara su matrimonio con ella. Así que siendo impulsiva llenó de ropa una maleta. Pudiera ser que no significara nada, pero pretendía quedarse en Ladymead, que ya estaba casi terminada.

Lo único que necesitaba para ese día era comida... y una cama. Así que tendría que hacer unas compras por el camino.

Luego le mandó un fax a Soi antes de subir a la limusina.

Querido Soi:

Esperar a ser abandonada es malo para mis nervios, así que me he ocupado del problema por ti y te abandono yo.

El capataz de la obra le dio la bienvenida en la entrada cuando ella llegó.

-Llevan un par de horas llamando por teléfono preguntando por usted, señora Fong. Alguien llamado Ukitake.

Yoruichi suspiro y movió su cabeza en forma negativa, esperaba que Soi fuese la que le llamara no Jūshirō. Al parecer Soi no tenía tiempo para resolver los problemas de su matrimonio y esto hizo que la morena no hiciera nada para comunicarse con Ukitake.

-Así que estás ahí -le dijo Ukitake cuando ella contestó la vez siguiente que sonó el teléfono después de haberlo desconectado por una hora-. ¿Qué ponías en ese fax? Soi dio un salto que casi llegó hasta el techo y lleva de un humor insoportable desde que llegó.

-¿Te ha dicho que me busques?- pregunto la morena, aunque ya sabía la respuesta.

-Claro. Este asunto está en un momento crucial. Está muy ocupada negociando con los franceses. ¿Tienes malas noticias o algo parecido? ¿Es qué no te las puedes arreglar sola? Ya sabes que a Soi Fong no le gusta que le molesten cuando está...

-Mira, no le digas nada, se cómo es con lo de los negocios pero yo ya no trabajo para ella. Sólo dile que estaba demasiada ocupada como para ponerme al teléfono.

-¡No le puedo decir eso a Soi! -exclamó Ukitake, horrorizado.- ella querrá saber qué es lo que te pasa o necesitas.

-Si tanto le interesa saber que sucede, entonces Soi no debiera haberte dejado que te ocuparas de esto y ella se debió hacer cargo.

Al fondo ella oyó una voz seria. Hubo un corto silencio y luego, sin previo aviso, le resonaron los oídos.

-¿A qué demonios estás jugando? -le gritó Soi Fong por el teléfono a todo volumen-. ¿Cómo te atreves a mandarme un mensaje como ese?

-Esa clase de chantajes no te gustan, ¿verdad?- Le dijo la morena.

Pero Soi no la escuchó e hizo caso omiso.- ¡Quiero que estés de vuelta en Londres esta misma noche!

Bueno, Soi -. Adiós la morena.

-Si no paras esta locura ahora mismo, yo...

-Ahórrate las palabras. Ya conozco mis opciones.- Tomo aire- estoy cansada de esto. O te comprometes a hacer funcionar nuestro matrimonio o me dejas marchar y, dado que dudo que tengas el valor para hacer lo primero, estoy haciendo yo lo segundo.

Luego colgó el teléfono con la cara muy pálida. Se relajó y soltó el aire que había estado reteniendo por el nerviosismo. Ahora tenía que esperar. El próximo movimiento tenía que hacerlo Soi.


El día fue uno de los más largos de su vida, y no dejó de darle vueltas a lo que había hecho, sin saber si estaba bien o no, sí Soi iría por ella o si la dejaría por fastidiosa e imposible.

Al oscurecer se hizo unos sándwiches, pero no se los comió por falta de apetito. Estaba lloviendo lentamente y eso hacía que se viera borroso por las ventanas, Subió al dormitorio principal y deseó haberse llevado algo para leer. Poco después de las diez se metió en la cama que había comprado esa misma mañana para entrar un poco en calor mientras oía la lluvia y el viento golpeando la casa, extrañamente no había parado de llover desde la tarde tanto así que los trabajadores de la casa había cesado en los detalles que podían haberla dejado más cómoda en la casa.

La despertó un ruido distante en mitad de la noche. Por un momento se quedó completamente desorientada hasta que se acordó de dónde estaba y lo que hacía allí. Eran casi las dos de la madrugada. Salió de la habitación con una linterna en la mano, ya que no tenía todavía conectada la electricidad, solo la tenía en el dormitorio principal y el cuarto de baño.

Desde lo alto de las escaleras podía ver la gran puerta de la calle y en ella se oían unos golpes fuertes, comenzó a bajar las escaleras para llegar a la puerta.

De pronto la puerta se abrió estrepitosamente.- ¿Qué he hecho yo para merecer esto? -exclamó Soi Fong nada más entrar en la casa, empapada.

Yoruichi retrocedió un poco, sorprendida por su aspecto. Estaba empapada y el traje que llevaba se le pegaba completamente al cuerpo. Parecía como si se hubiera bañado completamente vestida.

-¡Si esto es la vida en el campo, ya te puedes quedar con ella! ¡El Bugatti se me ha quedado atascado en el barro de esa maldita pista!

-Oh, Dios Santo...

Yoruichi sintió la urgente necesidad de abrazarla, tranquilizarla por si estaba furiosa.

-Necesito un baño y algo de beber.- dijo Soi.

-Oh, Dios…-repitió ella como una tonta, sabiendo que no podía darle nada de eso pues ella había llevado lo mas mínimo.

-¡Mi maleta sigue en el coche!- dijo con fastidio Soi Fong.

-Oh, Dios...

-Mira, si me dices eso una vez más, voy a explotar.- dijo Soi seriamente.

-Tienes que quitarte esa ropa. Ven arriba.

-El helicóptero no podía volar con este tiempo. El avión no estaba disponible. Y aquí ni siquiera hay luz eléctrica instalada. ¿Tienes idea del tiempo que llevo llamando a la puerta?- se quejó Soi, casi como una niña.

Yoruichi le abrió la puerta del cuarto de baño y encendió la luz, que por suerte esa si funcionaba. -No hay agua caliente, pero todo lo demás funciona.

-¿No hay agua caliente? -le preguntó Soi, desesperada.

Cuando ella se metió en el cuarto de baño, Yoruichi se vistió de nuevo a toda prisa, se puso una chaqueta y salió de la casa. Por suerte, Soi no había cerrado el coche, así que tomó su maleta y se volvió a la casa. La lluvia estaba escampando y el viento calmándose.

No había nadie en el cuarto de baño y ella dejó la maleta en la habitación sin mirar adentro.

-Te haré un café -dijo y se marchó de nuevo. Volvió poco después a la habitación con el café y los sándwiches que había preparado anteriormente.

-No deberías haber ido al coche a por la maleta, pero te lo agradezco.- le dijo Soi.

Yoruichi se dio la vuelta. Soi Fong estaba en la puerta vestida con unos jeans y una camiseta blanca. Tenía un aspecto de lo más juvenil e impresionante.

-Era lo mínimo que podía hacer. Y, además, tengo una linterna.- dijo la morena.

-Este lugar es un asco, no puede ser que aún no terminen de adecuarla completamente. Aunque sabía muy bien donde me estaba metiendo. Desobedecí mis instintos.- dijo Soi quejándose.

-¿Café? Me temo que lo único que te puedo ofrecer para comer son estos sándwiches.- dijo Yoruichi.

Soi Fong no se movió. -¿Te importaría contarme a qué viene todo esto?

Yoruichi se ruborizó. Ahora que ya no estaba enfadada le parecía de lo más razonable. -Siento que te haya costado tanto venir aquí.

-Vamos al grano.- apuro Soi.

-No tenía ni idea de que fueras a venir esta misma noche.- dijo Yoruichi suavemente.

-Estuve a punto de no hacerlo. La inteligencia me decía que dejara que te pudrieras aquí.

-Pero no lo has hecho...

-No, la rabia me hizo venir.- se pasó la mano por el cabello- También estaba la preocupación natural de que hubiera pasado algo que no supiera o de lo que no me diera cuenta. Algo misterioso que pudiera justificar tu comportamiento.- Suspiro levemente y la vio seria- Si no me lo vas a contar, dímelo ahora mismo, que llamaré a un coche para que me lleve de vuelta a Londres.

-¿Ves? Ya lo estás volviendo a hacer. – Dijo la morena con reproche-Me estás amenazando. Lo haces siempre...

Bueno ... esto amenazo-bye Soi.

-Tal vez no te des cuenta de que lo estás haciendo, pero lo haces. Si te molesto por algo, inmediatamente empiezas a decirme que este matrimonio tiene los días contados si continúo haciéndolo.- soltó la morena de una vez.

-Eso es una tontería.

-No, no lo es.- se defendió Yoruichi.

-¡Me mandas un fax a París diciéndome que me dejas! ¡Me haces venir aquí como una idiota! Y luego, ¿te crees que puedes decirme que me merezco esto?

-Quería que sintieras en tus carnes lo que es ser chantajeada emocionalmente. Tú lo haces conmigo y eso me hace enfadar. A mí tampoco me gusta tener que estar todo el tiempo tensa, preocupada o ansiosa.

No me gusta que me hagas tener miedo de hablar de cosas de las que tengo que hablar o de las que deseo hablar contigo. No me gusta que me juzguen y me nieguen el derecho a defenderme.

De repente la mirada de Soi la atravesó como una flecha.

-¡Madre de Díos! ¿Has montado todo esto porque me he negado a que tengamos hijos?

-¡Creo que tendría que estar loca para querer un hijo contigo, Soi! Si lo tuviera, estoy segura de que tendría que criarlo sola, así que créeme, no tengo la menor intención de arruinarme la vida de esa manera y de paso traumar a un pequeño que no tiene nada que ver. Ninguna mujer inteligente pensaría educar a un hijo en medio de una relación tan inestable como esta, sobre todo cuando la socia principal ha dejado su negativa tan clara.

-Nosotras no tenemos una relación inestable y yo no soy tu socia. Soy tu esposa y tu mujer.- aclaro Soi.

-Y tampoco soporto el que pienses que no se puede confiar en mí y que pienses que quizá desee atraparte u obligarte a estar en este matrimonio por un hijo. ¿Además, cómo te atreves a compararme con Kukaku? Yo no atraparía de esa forma a mi pareja...

-Pero tú querías un hijo de él...- dijo Soi suavemente.

-Eso era diferente...- dijo Yoruichi.

-Eso es evidente.- dijo Soi en un susurro y bajando la cabeza un poco.

-Era una clase diferente de relación Soi. Kisuke y yo... éramos más amigos que amantes, nos conocíamos desde niños. Compartíamos muchas cosas. A él le gustaba sentirse seguro, lo mismo que a mí.

- ¡Qué conmovedor - Soi pincho.

-Lo que estoy tratando de explicarte es que querer tener hijos era sólo parte de aquello que compartíamos. Teníamos organizado todo nuestro futuro y nos sentíamos muy seguros con eso que teníamos planeado.

Él amabas -. Pregunto Soi Fong en serio.

Yoruichi bajó la cabeza y se lo preguntó a sí misma. ¿Había amado de verdad alguna vez a Kisuke?

Creía que sí le había tenido mucho cariño, pero Kisuke nunca la había afectado de la manera o tanto como lo hacía Soi.

-No tanto como creía. En eso tú tenías toda la razón. Hace tres años, Kisuke quiso a Kukaku, pero a ella no le interesó entonces... La verdad era que ella tenía sólo veintiún años y estaba empezando su carrera como modelo. Era la estrella de la familia y sus padres esperaban que se hiciera famosa y se casara con alguien... alguien como tú. No creo que se la pueda culpar por haber rechazado a Kisuke en ese momento.

-Eres muy generosa.- dijo Soi.

-No. Confieso que me alegré cuando empezó a fallarle el trabajo como modelo. Se le daba muy bien escalar posiciones pisoteando a la gente. Cuando anduvo mal de dinero el año pasado, tuvo que vender su piso y sus padres dieron por hecho con toda naturalidad que yo compartiría mi casa con ella. Cuando lo pienso, Kukaku lo pasó mal y, aun así, Kisuke no dejaba de meterse con ella porque antes ella le había hecho daño a su ego. Debería haberme dado cuenta de lo que había allí de verdad.

-Una atracción fatal –dijo Soi tranquilamente.

-Kisuke pensó que no la podía tener, así que se conformó conmigo. Y yo estaba ilusionada con la boda, la casa y bueno…Yo no lo amo, Soi.

-No tienes que decirme eso, Yoruichi.

-¿Ves? Ya lo estás volviendo a hacer. Te estás negando a aceptar lo que te estoy diciendo.- dijo la morena con desesperación.- Tal vez es que hay una parte de ti que se siente feliz de pensar que sigo enamorada de Kisuke.

-Eso es totalmente ridículo.- le dijo Soi indignada.

-¿Lo es? Yo no estoy tan segura de eso. Fuera de la cama te gusta mantener una distancia emocional segura, ¿no? Sigues tratándome como si fuera tu empleada cuando hablas conmigo por teléfono desde la oficina. La impresión que saco de eso es... es que el matrimonio es un paso demasiado largo para ti.

Soi Fong es Puso tensa. Nunca piense que la ley puede obligar a un debate como este.

-No me has dejado muchas opciones. Yo no soy como tú. No puedo olvidarme de las cosas y hacer como si nunca hubieran sucedido, como haces tú. No me puedo comportar normalmente cuando me pones frenética. Me enfado y me siento dolida. Nunca en mi vida he conocido a nadie que pueda ser a la vez tan cálida... y tan fría, aunque tu hermana ya me lo había advertido.

Cuando estabas en París y hablamos por teléfono, me di cuenta de que estabas contenta de estar lejos de mí.

-No era eso -respondió Soi metiéndose las manos en los bolsillos de los pantalones.

Pero Yoruichi se dio cuenta de que ni aun así, Soi Fong le iba a contar lo que era de verdad.

-Lo que estoy tratando de preguntarte es si pretendes que este matrimonio sea de verdad... O sólo un juego que se te ha escapado de las manos. Sabías perfectamente lo que me tenías que decir para convencerme de que me casara contigo, pero ¿cuánto de ello era de verdad?

Si ya te estás arrepintiendo, sería más amable por tu parte que fueras sincera.

Soi la miraba seria e impasible, entonces suspiro. Parecía alguien sometida a alguna especie de tortura sofisticada.

-No me estoy arrepintiendo y no me arrepentiría nunca Yoruichi.

-Pero no confías en mí.- cuestiono Yoruichi.

-Nunca he confiado en ninguna persona completamente, ni siquiera confió lo suficiente en mi misma.- le dijo Soi.

-Soi, yo no tengo ni la décima parte de la experiencia que tienes tú con las mujeres, ¿de qué te puedes preocupar?

Soi la miró entonces fijamente a los ojos. -No quiero perderte. Eres demasiado importante para mí.- le dijo con un pequeño rubor.

Aquello era el cumplido más importante que Soi Fong le había dicho desde que se conocían y que no tenía que ver con el sexo. Yoruichi se sintió hasta casi mareada.

-No sabía que te estaba haciendo sentirte amenazada -continuó Soi en voz baja-. Pero no me resulta fácil esta clase de comunicación. En realidad, mientras más siento, menos quiero hablar de ello, solo tengo miedo de estropearlo todo.

Sus miradas se cruzaron entonces, Yoruichi deseó abrazarla. Pero en vez de eso se dio la vuelta, y le preguntó prosaicamente si quería comer algo.

Y, de repente, Soi Fong se echó a reír, rompiendo toda la tensión.

-¿Sabes? Si hubiera llegado aquí y me hubiera encontrado una cena a la luz de las velas y con champán, me habría enfadado más todavía.

-Te habrías sentido manipulada.- cuestiono la morena.

-Pero siempre hay un buen término medio- dijo Soi con una sonrisa.

-¿Como un baño y café para beber?- dijo la morena.

Luego de que toda la tensión y la charla aclaratoria de lo que pensaban la una y la otra, mientras se comían los sándwiches, estuvieron charlando tranquilamente de sus respectivas infancias, sobre todo de la de Soi en Francia.

Cuando, por fin, se metieron en la cama, ya estaba amaneciendo.

-Voy a tener que llamar para que vengan a recoger el coche -dijo Soi.

-Es sábado. No importará si la pista está bloqueada, pero deberías haber cerrado el coche.- le regaño Yoruichi.

-¿Con qué? Me caí cuando salí del coche. Y se me cayeron las llaves y el teléfono móvil en todo ese maldito barro.- aclaro Soi.

-Oh, cielos... -dijo ella riéndose.

Soi Fong la hizo entonces ponerse sobre ella. -Eres la única mujer por la que me he ensuciado de esta manera y de paso verme ridícula.

-¡No es así, estabas tan graciosa y linda!- le dijo Yoruichi acariciando su rostro.

-Y con menos ganas de reírme... No era precisamente la entrada que había planeado.

-Eso Pero lo mismo porque aunque ESO, me tu entrada Dejo terriblemente impresionado.

Soi Fong le puso entonces la palma de una mano en uno de los senos desnudos, despertando todas las terminaciones nerviosas de Yoruichi y se quedó sin respiración.

-Me encanta como encajan en mi mano-bromeó Soi.

Ahora Yoruichi se daba cuenta de verdad que ese matrimonio era real y tan importante para Soi como siempre lo había sido para ella. Estaba convencida de que en verdad Soi tenía sentimientos para con ella, así como ella los tenía desde hace un tiempo.


-¿Es tuyo?

Janice Shiba observó desde la entrada de su casa el Jaguar color negro con naranja y añadió: Muy ostentoso.

Yoruichi se ruborizó levemente.-Soi me lo regaló por mi cumpleaños. Me hubiera gustado que vinierais a cenar con nosotros.

-Ya habíamos hablado que no podíamos Yoruichi- le dijo la tía Janice.

Yoruichi entró entonces en la casa siguiendo a su tía. Su sonrisa decidida no revelaba nada lo incómoda que se sentía. Durante todo el mes anterior, los Shiba habían rehusado todas sus invitaciones para que los visitaran. Se había sentido aliviada cuando su tía la había llamado pidiéndole que fuera a verla, pero se le notaba una evidente frialdad en el comportamiento. ¿Qué pasaba?

-Creo que será mejor que vaya al grano -le dijo su tía secamente-. Kukaku y Kisuke se han separado.

Yoruichi se puso tensa.-Lo siento.

-Me pregunto si lo dices de verdad.- inquirió la tía.

-Sí, de verdad que lo siento.- dijo Yoruichi extrañada.

Su tía la miró enfadada.

-Por supuesto, tú te puedes permitir ser generosa. Has salido muy bien de todo esto. Dios sabe que nunca me imaginé que ibas a ir por ahí en un Jaguar y vestida como una princesa.

-A Soi le gusta que vista bien.

Yoruichi pensó que no le iba a contar nada de esta conversación a su esposa cuando volviera a su casa. Le sorprendía lo a menudo que Soi Fong acertaba con la gente. Su tía no podía ocultar el resentimiento que sentía porque ella se hubiera casado con alguien muy rica y poderosa, mientras que su adorada hija lo había hecho con una persona de lo más normal.

Obligado-ha Kisuke estafa muy Kukaku cruel.

-No creo que eso sea asunto mío.- dijo la morena rápidamente.

-Ese es el problema... ¡que sí que lo es! Kisuke le dijo que sigue enamorado de ti.

Yoruichi se quedó de lo más sorprendida por la ira con que su tía le dijo aquello, hasta que se le ocurrió que, seguramente, eso se lo habría dicho Kisuke en medio de una discusión. Ella había sabido desde el principio que su prima y su antiguo novio iban a tener una relación tormentosa, sin contar que Soi se lo había dicho.

-No me creo ni por un minuto que Kisuke me siga amando. En realidad, creo que no lo ha hecho nunca.

-Kukaku lo ha pasando fatal ...

Su tía entonces empezó a contarle las penas de Kukaku con todo lujo de detalles.

-Kisuke necesita que alguien hable con él y le meta algo de sentido común en la cabeza -dijo por fin-. A mí no me hace nada de caso, pero a ti sí que te lo hará.

Yoruichi abrió sus ojos en sorpresa y se quedó helada.

-¿Yo? ¿Que hable yo con Kisuke?

-Siempre han sido buenos amigos. ¿Por qué no vas a hablar con él?

-Pero, yo...

-Después de todo, Kisuke y Kukaku sólo tuvieron un pequeño desliz y entonces tú te precipitaste en tener una relación con Soi Fong. Afrontémoslo, entonces no te interesó volver con Kisuke. Créeme, no me gusta nada tener que pedirte ayuda, pero creo que puedes conseguir con Kisuke lo que nadie más puede.

A pesar de que a ella no le hacía ninguna gracia, por fin y, gracias a la insistencia de su tía, aceptó ayudarla.

Una vez de vuelta en su coche, llamó a Kisuke al trabajo por el teléfono móvil y quedó con él para después del trabajo en su casa, donde según su tía Kukaku se había negado a vivir y él lo estaba haciendo solo en esos momentos.

Todavía estaba inmersa en el lío del tráfico de la ciudad cuando la llamó Soi.

-¿Cómo te ha ido con tu tía? -le preguntó él directamente.

El estómago se le encogió a Yoruichi pues no pensaba decirle nada de lo que estaba a punto de hacer, ms cuando cuando pensó en la mentira que estaba a punto de decirle.

Era evidente que era mejor que Soi no debiera de saber nada de todo aquello.

-Voy a volver tarde. Mi tía ha invitado a algunos amigos y le he prometido que pasaría la velada con ella.

Entonces se produjo una larga pausa. -¿No hay problema entonces?- Cuestiono Soi.

Ella se mordió fuertemente el labio inferior.

-Bueno, mi tía está un poco acatarrada...

-Entre esos amigos... – se produjo una pausa-¿está Kisuke?

Yoruichi casi se atragantó. -¡Claro que no!

-Sólo preguntaba, bella mía. Pareces preocupada. ¿Por qué no dices que te duele la cabeza y te vienes a casa? Tenía pensado terminar pronto hoy.

A Yoruichi le ardieron los ojos.

-Iré tan pronto como pueda.

-No te pases de velocidad. Quiero que vuelvas en una pieza, señora Fong.- le dijo Soi con cariño.

Malditos fueran Kisuke y Kukaku, pensó ella cuando colgó. Una cosa era que les deseara felicidad y otra que la metieran a ella en esos problemas, con lo mal que se le daba mentir y lo peor de todo es que las cosas entre ella y Soi iban mejor que nunca, desde esa última vez que ella le había mandado el fax diciéndole que la dejaba, llevaban dos meses en los cuales tenían momentos en que hablaban de sus gustos, lo que pensaban, soñaban y llevándose mejor que nunca.


Kisuke la estaba esperando en su casa. Yoruichi se sintió incomoda y trató de no mirar el papel tapiz de la pared que había elegido ella misma y que estaba medio arrancado.

-Kukaku-le explicó carta Kisuke significado.

-No la puedes culpar por no querer vivir aquí. Al fin y al cabo, esta era mi casa. O lo iba a ser.- le dijo Yoruichi.

-La culpo por todo.- espeto el rubio.

-Hacen falta dos personas para tener un romance.

-¡Pero sólo una mentirosa para hacer que un revolcón se transforme en un matrimonio de penalti!- exclamó Kisuke amargamente-. Me dijo que estaba embarazada... ¡Pues no lo estaba! Me estaba mintiendo y yo fui tan tonto como para creérmelo.

Yoruichi se sentó en un sofá y, de repente, lo comprendió casi todo. Por segunda vez en ese día se vio obligada a escuchar una larga lista de quejas, esta vez por parte de Kisuke. Le tenía alguna simpatía, pero no dejó que se le notara y lo dejó explayarse.

-¿Se te ha ocurrido que ella debe amarte mucho? -le preguntó cuándo él terminó, por fin.

-A la única persona que Kukaku ama es a ella misma.

-Te engañó y se equivocó al hacerlo, pero debía querer desesperadamente casarse contigo.- dijo la morena.

-Tú nunca habrías hecho algo así.

-Kisuke... Kukaku y yo somos muy distintas y siempre lo seremos, pero no te olvides de que era a Kukaku a quien realmente querías.

-Eso no es cierto...- replico el rubio.

-Sé sincero contigo mismo. Ella no encaja contigo tanto como yo lo hacía, pero nunca has dejado de sentirte atraído por ella. ¿Dónde está ahora?

-Se ha ido a vivir con una amiga. Le dije que quería el divorcio...

-Pero no lo quieres, ¿verdad? Sólo quieres castigarla -dijo Yoruichi y lo vio ruborizarse-. ¿No crees que le puedas dar otra oportunidad?

-¿Por qué iba a hacerlo?- espeto Kisuke.

-Eso es cosa tuya. Pero debes de saber que Kukaku no va a esperar para siempre y no se va a arrastrar delante de ti. Aunque estoy segura de que te dijo que estaba embarazada porque tuvo miedo de que tú y yo volviéramos.


Bastante después de una hora, Yoruichi estaba subiéndose de nuevo a su coche. Estaba agotada pero parecía que sus esfuerzos iban a valer la pena.

Estuvo pensando en Soi durante todo el camino hasta Ladymead y esperó que no fuera a perder los estribos cuando le contara que había estado con Kisuke.

La casa estaba toda iluminada y el conductor de Soi estaba metiendo una maleta en el portaequipajes de la limusina. Yoruichi se encontró a Soi en la espaciosa biblioteca que utilizaba como despacho. Estaba metiendo unos archivos en una caja.

-¿Qué haces?- pregunto casualmente.

Soi Fong levantó la cabeza y la miró fríamente.

-Te estoy dejando -le dijo.


Gracias a los que leen y dejan comentarios...

jScarlet, gracias por comentar y porque te agrade esta Soi.

RednightR2R1, Me alegra leer que te agrade la historia y la relacion de lospersonajes, realmente no se que haras con tu vida despues de esta historia...pero seguro les sorprendo con algo por ahi...agradezco que hicieras el esfuerzo de leer los otros fics.

Anonimus, no se que responder...mi lado estupido y amargado te diria que en el amor no hay finales felices...pero mi lado soñador y mas estupido te dira que el amor siempre trae una que otra alegria...espero no defraudarlos.

garcias a los que no dejan comentarios, pero se que son lectores asiduos y otros que tiene siguen la historia.